Neko-ili: ¡Les traigo una actualización por fin! Mil disculpas, no me agrada dejar fics tirados pero todo fue porque comencé a trabajar, y ahora que por fin me he deshecho de aquellas hipócritas personas tengo la oportunidad de seguir con la historia jujuju... Por si han perdido el hilo les dejo un breve resumen.

Ranma parecía querer tocar a su esposa a cada segundo pese a que había prometido respetarla, ser paciente y esperar. El extraño comportamiento de Ranma orilló a que Akane le siguiera hasta el Neko Hanten en dónde ella fue testigo del encuentro sexual que iniciaba entre Shampoo y su esposo. Akane huyó de la escena con Pe chan en brazos, quién se preparó para decirle la verdad a la chica; ahora es la única integrante de la casa Tendo que no sabe que Happossai es quién posee el cuerpo de Ranma.

Por otro lado, el verdadero Ranma. Colange y Mousse llegaron justo a tiempo para evitar que Happossai se aprovechara de Shampoo. Tras un fuerte encuentro entre los jóvenes Colange decidió unirse a la pelea, sin embargo Happossai, gracias al cuerpo joven, fue el vencedor.


Los nuevos amantes.

El viejo maestro Happossai, dueño del cuerpo de Ranma Saotome, vitoreaba tranquilo y confiado. Con una sonrisa ladeada y los brazos en los bolsillos caminaba bajo la lluvia. No había tenido el valor de deshacerse de su más antigua amante, debía aceptarlo, sin embargo estaba seguro que derrotarla había sido suficiente para que sus oponentes comprobaran su poder y pensaran mejor las cosas antes de querer atacarlo de nuevo.

Pudo ver su femenino cuerpo ligeramente magullado, con golpes y cortes; de igual manera su ropa se encontraba sucia y desgastada. Él estaba sólo un poco adolorido, nada grave. Una amplia sonrisa cruzó su rostro, su brillante y malvada mente había carburado un nuevo plan en segundos, sabía perfectamente cómo podía aprovechar su lamentable apariencia.


Akane optó por dejar la penumbra en su habitación, un claro reflejo de lo que en ese momento sentía. Se hallaba ahí, tumbada en su cama, completamente derrotada y destruida. No podía negarlo, esta vez Shampoo había ganado, logró arrebatarle a Ranma sólo unos días después de su boda ¡Increíble! Aunque ahora ya no estaba segura de nada y cabía la posibilidad de que ellos fuesen amantes desde tiempo atrás, después de todo en incontables ocasiones ella los encontró en incómodas situaciones; ¡No! ¡No podía creerlo! Ella sintió el amor sincero de Ranma… o tal vez siempre vivió engañada, distorsionando la realidad. Seguramente aquella mujer había tramado esto hacía tiempo y sólo esperó a que se encontrasen casados para llevar a cabo su horrible plan; o quizá Ranma había esperado a casarse para mantenerla como su mujer, y así poder ir en busca de las chicas que fácilmente se le entregarían. Un sinfín de posibles situaciones viajaron por su mente atormentándola a cada segundo, cualquier posibilidad parecía descabellada frente a su cordura, pero finalmente todas llegaban al mismo resultado: Shampoo y Ranma estaban juntos ahora; literalmente, lo más seguro era que ellos se encontrasen desnudos amándose nuevamente.

-¡Noooooo!- Gritó presionando la almohada contra su rostro. Quería olvidarlo todo pero las imágenes regresaban una y otra vez a su mente: Shampoo sobre Ranma, ambos besándose y tocándose salvajemente, él como un títere asintiendo a cada petición. La joven mujer golpeo fúrica el colchón en el que se encontraba mientras gruesas lágrimas caían, tomó su almohada justo a tiempo para sofocar un nuevo grito, el más chillante que hubo salido de su boca hasta ese instante ¿La habían cambiado sólo por el sexo que se negó a dar? Por un momento pensó que de haber satisfecho los deseos carnales de su esposo eso nunca habría pasado, pero negó con la cabeza, lo mejor había sido descubrir toda la farsa en ese momento y no años después.

Ahora varias cosas parecían cobrar sentido a sus ojos, los cuales abrió en reacción, Ranma debió idear el repentino viaje a China para estar un tiempo a solas con Shampoo, quizá a petición de la chica. Luego llegó a su mente como rayo el recuerdo de los amantes en el callejón, quienes dejaron a un lado la bicicleta justo a tiempo para escapar de su vista; la bicicleta de Shampoo sin lugar a dudas.

Siguió así un rato, tumbada en la cama, maldiciendo el nombre de su traidor esposo, maldiciendo la debilidad masculina y a la zorra que le había hecho caer en sus garras; de igual manera se culpó a sí misma por haber sido siempre tan ingenua y torpe como para haber caído en aquella treta del destino, siempre supo que casarse con Ranma le traería toda clase de problemas. Finalmente, gracias a la depresión, se maldijo por no ser tan atractiva como la amante de su esposo...

Un increíble torbellino de confusión rondaba su mente llenándola de variadas imágenes. Su pecho parecía estar oprimido por un dolor punzante y sofocante. Tomó el lugar en donde se resguardaba su corazón y en ése instante imaginó arrancarlo de un tirón con el fin de ya no sentir nada más. Hubiera deseado morir. Éste definitivamente era el peor día de su existencia.


La lluvia amainada caía sobre la ciudad, ya entrada la noche el único sonido que se lograba percibir era el de las gotas al caer. Las calles estaban desiertas, todo mundo se había refugiado en su hogar, sólo un alma vagaba entre la oscuridad. El viejo Happossai sabía con exactitud a dónde dirigirse. Tomo sus femeninos pechos una vez como aprovechando su soledad por última vez y confiado se encaminó a cumplir sus objetivos.

-Maldita lluvia, me ha quitado todos los clientes de la noche. Pero está bien lo mejor será ir a descansar ¡Un baño de agua caliente será perfecto! Jijiji…

-Ukyo…

-Lo siento ya cerramos- Contesto la chica sin voltear la vista mientras quitaba uno de los letreros del establecimiento de okonomiyaki.

-Ukyo…- Resonó lastimosa la femenina voz al tiempo que su dueña caía sobre el asfalto. Ukyo reaccionó girando sobre sus talones.

-¡¿Ranma?! ¡¿Pero qué te ha pasado Ranma?! ¡¿Quién te ha hecho esto?! ¡Responde!- Le tomó entre sus brazos sin importar empaparse.

-El viejo, Happossai…


Pudo escuchar los sollozos cuando estuvo al otro lado de la habitación de Akane. Ser oyente del sufrimiento de la chica que siempre amó provocó un dolor en su pecho, la pena le lleno el alma, los amargos recuerdos llegaron a su mente. Él conocía bien el amargo sabor del rechazo. Ryoga Hibiki levantó en alto su mano, dispuesto a tocar la puerta y terminar con la desdicha de la mujer, intentando apagar sus propios sentimientos. Toc, toc.

- ¡No quiero hablar contigo!- Se escuchó violentamente desde el interior. Akane parecía estar esperando la llegada de Ranma.

-Akane, soy Ryoga ¿Pu-puedo pasar?- Los nervios intentaron traicionarle.

-Ryoga…- Contuvo el llanto.

-Por favor tengo algo importante que decirte, no… no quiero que llores más.

La casa se encontró de nuevo en silencio, la chica no respondió, aunando la oscuridad Ryoga pensó de pronto que Akane había escapado y le había dejado solo, nuevamente solo. Bajo la vista resignado, ella simplemente le ignoró. Soltó un suspiro y aspiro fuerte llenando sus pulmones de aire y su cuerpo de valor, no podía darse por vencido él no dejaría sola a Akane. Cuando se dispuso a golpear nuevamente la puerta ésta se abrió lentamente. Un rayo iluminó la casa. Frente a él se encontraba Akane Tendo con los ojos hinchados por el llanto, irradiando tristeza con la mirada pero con una muy forzada sonrisa. Ninguno habló.

Ryoga extendió sus brazos rápidamente, con una extremidad tomó la espalda de Akane atrayéndola hacía él, con su mano libre guió la cabeza de la chica hasta su hombro y la abrazó con fuerza - No llores más Akane… que me partes el alma…- Susurró Hibiki llorando, sintió empatía con tal visión de la destrozada Akane, fue incapaz de reprimir sus impulsos. Por otro lado Akane no pudo hacer nada más que aferrarse a la primera persona que le brindaba consuelo, y contraria a la súplica aquellas palabras no hicieron nada más que provocar de nueva cuenta su llanto, un incontenible llanto. Ambos lloraron en silencio, abrazados, mientras la lluvia arreciaba y el cielo relampagueaba.

-Yo nunca te haría esto…


Ukyo y el falso Ranma estaban en el interior del establecimiento de okonomiyaki. La pelirroja sólo poseía sus boxers y playera interior, secaba con una toalla su cabello mientras reía por debajo. Ukyo llevaba entre manos un botiquín de primeros auxilios.

-¡¿Pero qué es lo que dices Ranma?! ¡Es una locura!

-Lo sé, pero es la verdad. El viejo Happossai parece haber engañado a todo mundo, ahora Akane está convencida de que él es el verdadero Ranma- Mintió.

-¡¿Pero cómo?!

-Debe ser una especie de ilusión, ahora eres la única persona que sabe la verdad Ukyo. Ése viejo quiso acabar conmigo para que no me entrometiera, y aunque me cueste reconocerlo no soy rival para él.

-¡No puedo creerlo Ranma! ¿Cómo es que ni siquiera Akane se da cuenta de la farsa? ¡Perdón pero tendría que estar ciega! Cualquiera pensaría que gracias a su amor ella no caería en esa trampa- Ukyo se dispuso a curar las heridas de su acompañante.

-Bueno supongo que hay hechizos muy poderosos o tal vez su amor no es el que merezco- Susurró al final mirando directamente los ojos de Ukyo.

-Ranma…- La castaña se sonrojó, desvió la mirada y se convenció así misma de que había sido cosa suya el aparente coqueteo- ¿Y qué haremos ahora?

- Que te parece sí para empezar: tomamos un buen baño de agua caliente.

-¿Eh?

-Sí, bueno, es que en mi deplorable condición no puedo hacer nada más que descansar; quizá con un par de días baste, ya después veremos que hacer- Sonrío alegre.

-¿Es en serio?- Tal respuesta no sonaba mucho al Ranma que ella conocía, aquel que se esforzaría en batalla aunque sus huesos estuviesen rotos- Bueno… si tú lo dices…- Sin embargo, ella decidió ignorar la pequeña voz de su conciencia- Está bien Ranma prepararé el baño de agua caliente.


-Bah, correr gran parte de la noche para nada, no hemos visto nada de acción eh Kasumi.

-¡Nabiki!- Respondió la aludida.

-Mejor nos vamos a casa- Dijo Nabiki seriamente- Debemos de acompañar a la pequeña Akane. Si no estaba con el falso Ranma ella debe estar durmiendo ahora como un bebé.

-Fue buena idea que le hicieras creer a Happossai que Akane también estaba enterada de su farsa- Felicitó la anciana Colange postrada en cama, tras la batalla había sido trasladada a su habitación- Lo más seguro es que así no haya ido tras ella.

-Eso espero. Tío Soun, papá, les encargo a Akane; será mejor que me quede aquí ideando un plan para que pueda recuperar mi cuerpo.

-Entendido muchacho no te preocupes, nadie se acercará a tú esposa- Contestó su padre.

-Lo más importante ahora es que regreses a tú cuerpo ¡De lo contrario no permitiré que estés con mi preciada Akaneee!- Una espectral expresión mostró Soun asustando a los presentes.

- ¡¿Pero qué dice Tendo, se atreverá a faltar a su palabra?!- Defendió Genma.

-¡Cómo se atreve a imaginar que voy a permitir que mi hija se quede con Ranma siendo un anciano decrépito!

-¡Pero sigue siendo Ranma! ¡¿O acaso prefiere que su hija se quede con el cuerpo joven y la mente perversa y depravada de Happossai?!

-¡Por supuesto que no! ¡No permitiré ninguna de las dos cosas!

-¡Basta!- La anciana voz de Ranma resonó en el cuarto del Neko Hanten- No se preocupen, recobraré mi cuerpo.


Ukyo no sabía ni que pensar. Días antes había dado paso atrás y aceptado que Ranma nunca sería suyo, que Akane Tendo había sido la vencedora, sin embargo ahí estaba preparando un baño caliente para Ranma, tal y como lo había imaginado en varias ocasiones. En ese momento u mente divagaba en ratos, recreando una escena digna de marido y mujer con tal realismo que la hacía sonrojar. Soltando una risita tímida para sí misma se agachó en cuclillas para tentar el agua de la bañera.

-¡Ranma el agua está lista!- Gritó en espera de una respuesta del exterior del baño, fue grande su sorpresa al descubrir que la pelirroja en cuestión se encontraba ya desnuda y de pie a su lado, lista para sumergirse en el agua caliente- ¡Ranma!

¡Splash!

-Ahhhh… El agua está deliciosa Ukyo- La versión masculina de Ranma recargó su espalda contra las baldosas de la tina, puso sus brazos fuera de ésta y levantó el rostro con los ojos cerrados como plena señal de satisfacción- Hiciste un buen trabajo.

-Ah Ranma pero que vergüenza- Chilló la mujer apenada que pese a haber cerrado los ojos propinó un certero golpe en la cabeza del varón- ¡Ay dios mío Ranma pero que he hecho!- Se dispuso a sacar del agua la cabeza del semiinconsciente hombre.

-No, no te preocupes Ukyo, estoy bien, soy un hombre muy fuerte después de todo jojojo… Ahora puedes ayudarme a tallar la espalda por favor.

-Pe-pero Ranma.

-Tranquila Ukyo sólo te estoy pidiendo que me enjabones y nada más, lo que pasa es que los golpes me dejaron muy adolorido y no creo poder hacerlo solo.

-Ah, claro que debe ser eso Ranma, entonces no te preocupes déjamelo a mí- Acepto entusiasmada.

El falso Ranma Saotome sin previo aviso se dispuso a salir de la bañera con el fin de sentarse fuera para ser atendido, tomó por sorpresa a Ukyo, quién no pudo hacer nada más que tapar su mirada con ambas manos. Aquella situación le parecía sorprendente, no recordaba que Ranma fuera tan poco pudoroso en su versión masculina, por lo menos no frente a una chica. Quitó sus manos para comprobar que Ranma ya se hallaba sentado, y le ofrecía el jabón y la esponja. Ukyo bajo un poco más la mirada sin poder evitarlo, para su fortuna ¿O no? Ranma había tapado sus partes más privadas con una pequeña toalla blanca. Por fin la chica acepto los objetos ofrecidos, talló jabón sobre la esponja ya empapada y se dispuso a iniciar su nueva tarea.

El verdadero Happossai se deshacía de placer, su plan estaba marchando a la perfección; era una fantasía más cumplida: ¡Una mujer hermosa le enjabonaría la espalda! Además estaba seguro que lograría tenerla en cama, gimiendo "su nombre", sí jugaba bien sus cartas. Él sabía que Ukyo no sería una chica fácil como Shampoo. Debía iniciar tranquilo e ir lento, hablarle con palabras hermosas y darle caricias sutiles, sólo así la timidez de Ukyo sería reemplazada por una completa entrega de amor. Aunque debía de admitir que no sería una tarea sencilla, después de todo el éxito dependía de que él controlara sus impulsos carnales y con aquellas manos suaves tocando su espalda por breves lapsos creía que perdería la cabeza.

Afortunadamente él no era capaz de leer la mente, de lo contrario se daría cuenta de que Ukyo deseaba estar de igual forma en cama sobre sus brazos, después de todo tenía a Ranma desnudo de espaldas frente a ella. El atractivo, ágil y fuerte hombre que siempre quiso como esposo.


-No llores más mi dulce Akane- Ryoga rompió el abrazo sólo para encontrarse con el rostro de Akane y así limpiar sus lágrimas.

El fuerte mimo y las breves palabras de Ryoga lograron calmar a Akane. La melodiosa súplica parecía surtir efecto pues de alguna manera ella deseaba complacerlo, comenzaba a sentirse reconfortada y tranquila. De repente como un destello, llegó el crudo recuerdo del encuentro sexual que presenció entre Shampoo y Ranma, cerró los ojos bruscamente apartando la mirada, como si con aquella simple acción lograra borrarlos de su mente. Hibiki la tomó fuerte de nueva cuenta con uno de sus brazos, previendo su dolor, con su mano libre regresó el rostro de la chica frente a él. El hombre parecía haber olvidado su misión.

El intrépido movimiento de Ryoga hizo que Akane se olvidara de todo por un segundo. Fue hasta ése momento en que ella se dio cuenta de la cercanía de sus cuerpos, Ryoga la presionaba contra su propio cuerpo. Ella se sonrojó ante la seguridad que le brindaba el agarre del hombre. Se observaron directamente a los ojos, y como en cámara lenta, él la besó. Un dulce beso en los labios fue lo que Ryoga le entregó.

La verdad era que Ryoga no había si quiera planeado aprovecharse de la situación ni del sensible corazón de su amada, él simplemente se había dejado llevar por sus sentimientos. El ser testigo del lamentable estado en que se encontraba Akane había revuelto sus pensamientos, todo lo que deseaba hacer ahora era protegerla, reconfortarla y amarla.

En un instante se hallaron separados. Akane le miró sorprendida. Ryoga sintió encontrarse dentro de uno más de sus locos sueños, aunque mostraba una mirada serena pues sabía que esto era real.

-¡Akane!- Se escuchó el gritó de Soun Tendo desde la planta baja.

-Shh… papá ella debe estar dormida- Le calmó Kasumi.

Los jóvenes reaccionaron ante el llamado ampliando la distancia entre sus cuerpos. Ambos miraron asustados la luz que se coló por las escaleras. Se observaron una vez más, sabían que no era buena idea el que los encontrasen juntos en la oscuridad. Akane, tras titubear un poco, corrió al interior de su habitación, saltó dentro de su cama y se cubrió inmediatamente; Ryoga escapó hacia el techo de la vivienda en cuanto escuchó pasos subiendo por las escaleras.

-Lo mejor será asegurarse Tendo.

-Tiene razón Saotome.

-Yo miraré dentro de la habitación, tranquilos- En cuanto Kasumi hubo ingresado al segundo piso se dirigió hacia la habitación de los recién casados, sin embargo poso su vista sobre algo que capturó su atención- Vaya que curioso, Akane está en su antiguo cuarto… además ella nunca duerme con la puerta abierta- Susurró.

-Eso no tiene importancia hija, lo bueno es que no se encuentra ningún viejo depravado y aprovechado por aquí- Pronunció al ver un solo bulto en la cama- Vayamos a dormir.

Cubierta casi en su totalidad por las cobijas Akane exhaló en alivio, gracias a dios no había sido descubierta. Reflexionó sobre lo que había escuchado ¡Bah! hubiera preferido tener mil veces más a Happossai cerca antes de a Ranma, cosa curiosa nunca se hubiera imaginado que algún día pensaría esa infamia. Luego Ryoga se atravesó en sus pensamientos. Inconscientemente acarició sus labios. No podía negar que desde hace un buen tiempo sabía del amor que él sentía por ella, aunque nunca lo quiso admitir sólo por evitar las palabras de rechazo. Suspiró deprimida. Quizás debió de haber optado por él desde un inicio, comenzó a creer sus palabras, él nunca le haría algo como eso. Recordó el consuelo que le brindó, el calor entre sus fuertes brazos y su mirada sincera. El beso. Debía admitir que el beso no había sido como el que tuvo con Ranma pero era obvio que no podía comparar su primer beso con ningún otro, eso había escuchado por ahí…


Neko-ili: ¡Espero que les haya gustado este capítulo! Como ven el título trata tanto del falso Ranma con Ukyo, como de Akane y Ryoga.

¡Espero sus comentarios, hasta yo me emociono por el camino que está tomando la historia jajaja...! Prometo no tardar en actualizar : )