Nick Wilde.

El viaje fue corto y placentero, Judy era como una niña con sus grandes ojos abiertos disfrutando cada diferente paisaje, creo que la nieva era uno de sus favoritos sin duda, tomamos un vagón del segundo piso para una mejor vista, era simplemente encarnador verla, su alegría y su enorme sonrisa me cautivaban, podía ocultar el brillo de mis ojos y mi moretón gracias a mis grandes gafas de sol, la amaba estaba perdidamente enamorado de una coneja.

Su familia nos recibió con mucha alegría no cabe duda que los conejos son una raza muy animada, los hermanos menores de Judy no ocultaron su sorpresa al tener en su casa por primera vez a un zorro y preguntaron por el golpe, judy le dijo que fue protegiéndola así que todos me dieron las gracias, , Los señores Hoops eran los felices padres de 6 hembras y 4 machos, Judy era la cuarta en la lista, excluyendo los gemelos menores y la niña que era la penúltima, todos tenían familia e hijos excepto Judy.

*Familia* era una palabra que no podía sacarme de la mente, estar con ella era condenarnos a una vida sin descendencia nuestros genes no eran compatibles y posiblemente aunque intentáramos lo que quisiéramos nunca se mezclarían, por un lado la ventaja de poder tener una vida sexual sin protección me encantaba, por otro ella era una mujer, tal vez antes no pensó en eso por su trabajo pero ¿qué pasaría el día que Judy decida querer ser madre?, era una felicidad que no podría darle.

En unas semanas Judy cumpliría 26 años y luego yo 33, no éramos unos niños tampoco, ¿pero que más podía hacer?, la verdad aunque podía estar con alguien más, no quería hacerlo, lo comprobé la única hembra que complementa mi ser, es ella, Judy fue una elección de mi corazón no de la sociedad, y eso me hizo comprender más a mi madre y sus decisiones.

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Los padres de Judy Preparaban el almuerzo y ella les ayudaba, así que me senté a jugar con los tres menores.

-Nick, Nick,- los pequeños me llamaban tenían unos 10 años, eran dos machos gemelos muy tiernos de echo.

-No voy a jugar más- me cruce de brazos- yo pedí la ficha roja y no me la quisieron dar, esa blanca solo me ha dado mala suerte, por eso voy perdiendo-

-Vamos Nick no seas malo- al tiempo que cada uno me movía de lado a lado.

- Cris, Abram, basta se comportan como unos niños- Era la menor de las hembras Caroline tenía unos 13 años.

-Es porque somos unos niños, Fea- reprocho Cristian el tiempo que le secaba la lengua a su hermana.

-Los voy a…- y la pequeña se abalanzo sobre ellos, me toco meterme tratando de separarlos, al final los tres me cayeron encima.

-¿Por qué tienen a Nick aplastado ustedes tres?- pregunto una Judy muy molesta.

-Hey hey, tesoro, solo estamos jugando- le respondí mientras todos nos levantábamos.

La cara de sorpresa de los niños ante mis palabras me dejo desconcertado – ¿Judy es tu tesoro?- pregunto con las pupilas iluminadas Caroline.

-Sí, igual que cualquier hembra linda que camine por ahí- fue la respuesta de Judy.

-No sabía que era un gigoló señor Nick- dijo Caroline con cara de decepción.

-¿Quién te enseño esa palabra?- pregunte sorprendido.

-Así le dice mi hermana mayor a los machos que van detrás de todas la hembras-

-No repitas esa palabra nuca más- Era Judy dirigiéndose a su hermana - hablare con Ruth para que deje de enseñarte esas cosas-

El sonido del timbre nos alarmo a todos, Judy se fue a ver quién era, pues no esperábamos a nadie más para el almuerzo.

-Ya llego el novio de Judy- Decía Abram y los tres pequeños se miraron y sonreían entre ellos.

-Ustedes tres, explíquenme cómo es eso ¿del novio de Judy?- realmente quería saber que pasaba.

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Escuche atentamente lo que los pequeños me contaron, y espere que Judy asomara con el regalo del que vino a cortejarla, se trataba de un conejo vecino que ingreso a la policía también inspirado en su amiga de la infancia y que se graduaría en las próximas semanas, así que los padres de Judy lo invitaron al almuerzo sin decirle nada a su hija.

Trague en seco, y sentía que mi frente quería palpitar, ¿Quién carajos quiere venir a robarse a mi coneja?, Judy Hoops es solo mía, el simple hecho que alguien más pusiera sus ojos en ella, me retorcía las entrañas, mis orejas se movieron y percibí un desagradable perfume barato, no era tan bueno a veces tener un olfato tan sensible.

Judy se posó en la puerta del cuarto donde estábamos, no podía ver su rostro pues estaba tapado por el enorme ramos de flores rosas, si realmente la conociera debió saber que prefería las camelias en vez de las rosas.

-Nick me ayudas, por favor- me moví en el acto y tome las flores.

-Nick te presento a Prince- señalándome al conejo.

-Vaya chico no sabía que había realeza entre los conejos para creer que alguien usara un nombre así- me burle.

-Supongo que usted un zorro, ¿debe ser el compañero de Judy?- un tono de voz altanero, el maldito era un egocéntrico se notaba a simple vista, media unos 5-7 centímetros más que Judy, contextura media, unos ojos cafés y era muy simpático el malnacido, seguramente tenia a muchas conejas detrás de el con esos rasgos perfectos en su rostro.

-Lo que tú digas princesita, ¿si sabes para que preguntas?- el rostro de Judy me dijo que no entendía la molestia en mis palabras.

Los padres de Judy interrumpieron la hermosa conversación, además durante el almuerzo los sentaron juntos, el chico no hacía más que alagarla y contar cosas de el para impresionarla, de cómo se atrevió de verla en seguir sus sueños, hacerlo él también, era un estúpido enserio, aunque la sonrisa de satisfacción en mi rostro era inigualable pues solo ver la cama de desagrado de Judy era como un fresco de victoria en mi pecho.

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Se sentía muy bien el aire fresco, dábamos un paseo por las madrigueras, aunque mi cuerpo y mis ojos no soportaban estar a la intemperie con el sol, después de todo los Zorros originalmente éramos una raza nocturna, pero con tal de tener un momento a solas con mi coneja valió la pena soportar el inminente calor.

Se notaban los nervios de Judy esa forma como movía sus manos y mordía su pulgar.

-¿Qué sucede zanahorias?- le pregunte.

-Nick acerca de Prince, pues…-

-¿Que paso con la princesita?, espera… estas nerviosa creyendo que te voy a reclamar algo, wow, sí que eres adorable coneja- jalando su cachete, ella sonreía.

-Zorro, te elegí a ti por encima de cualquiera de mi raza, no espero ni deseo estar con nadie que no seas tú Nick, solo tú, estas situaciones se seguirán presentando hasta que pues mis padres se rindan o algún día les diremos lo nuestro no lo sé la verdad, pero quiero que no te preocupes-

-Claro que no lo estoy, porque sé que amas, gracias por querer dejar las cosas claras zanahorias-

- Nick yo no quiero que comencemos esta relación con dudas, ni nada por el estilo, sin mentiras, aun siento que somos los mejores amigos, no quiero perder esa confianza-

Judy tenía razón, era tan tierna que no pude evitar besarla- Te amo- suavemente lo dije al separar nuestros labios, ella se abalanzo en un fuerte abrazo.

Pasamos para ayudar un rato en el puesto de venta en la carretera, conocí además al zorro que intimidaba a Judy cuando pequeña, esos dos ahora tenían una relación muy amable y era socio de los padres de Judy además, pude ver una luz de esperanza en cuanto a nuestra relación, esta familia y no tenía tantos perjuicios contra los zorros.

Gydeon vino acompañado de su esposa y esta mostraba un avanzado estado de embarazo, Judy brinco de emoción ante esta escena, y sentí una punzada de culpa en mi pecho, aun así disimule lo más que pude, deseándole lo mejor a la pareja.

La cena en la casa de la hermana mayor Ruth fue una locura había tantos niños corriendo por todos lados era una familia realmente numerosa, incluso invitaron una apuesta zorra para que me acompañara, la hermana de la esposa de Gydeon, claro que mi bella Judy parecía fulminarla con la mirada, fue demasiado impresionante verla celosa, aunque intentara disimularlo.

Cuando ese largo día acabo no tuve más que tirarme en la cama y caí dormido en cuestión de segundos.

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Me levanto la luz de mi celular, abrí mis ojos y se sentían tan pesados 12:10 am, revise como pude y tenía unos 20 mensajes de Judy diciéndome que me levantara que me esperaba en la cocina, le respondí con un ok, y me levante trate de no hacer ruido para no despertar mis dos inquietos compañeros de habitación.

Me asome por la cocina y la coneja me jalo del brazo arrinconándome contra la pared mientras nos besábamos.

-¿tardaste demasiado en despertarte, no que eras un raza nocturna?- se burló de mí.

-No seas mala zanahorias, es casi imposible seguirle el ritmo a toda tu familia, ustedes los conejos son muchos y tienen demasiada energía-

-Ven conmigo, hay algo que te quiero mostrar- salimos por la puerta trasera de la casa y subimos a una casa de árbol, nos sentamos en el borde de la entrada a contemplar las estrellas.

Ciertamente era una vista muy hermosa, la contaminación de la ciudad no tenía un cielo tan despejado, Judy decía muchas cosas tenía esa hermosa sonrisa en su rostro y miraba las estrellas, la luz de la luna se reflejaba en sus hermosos ojos Violetas, para mi verla tan feliz bajo la tenue luz de la noche se convirtió en uno de los recuerdo más hermosos de mi vida.

Hay momentos que se graban tantos en nuestra memoria que ninguna cámara podría guardarlos tan bien y esa noche bajo esas estrellas fue uno de esos momentos, la bese con tanta necesidad, como si mis labios no pudieran vivir sin su aire, la verdad era que ya no podía vivir sin ella.

-Nick yo.. yo.- le faltaba el aire también y sus ojos llenos de pena me dijeron lo que quería.

-Te amo zanahorias ¿Qué pasa?-

-Quiero que lo intentemos de nuevo-

-¿Aquí, ahora?, ¿estas segura?-

-Si- me señalo y vi que tenían una colchoneta pegada a una pared.

-Solo si tú quieres claro está- agrego ella.

-Siempre voy a querer devorarte toda, mi presa favorita- le dije a su oreja, mientras ella sonreía.


Se viene un nuevo intento 7-7 jejeje, las actualizaciones serán, lunes, miércoles y viernes ya fijo... nos leemos en el siguiente capitulo.