Halo 11
-¿Shaoran puedes alejarte un poco por favor?
-Cla…claro –ya eran casi 3 semanas desde que Sakura me pedía que prácticamente durmiera a la orilla de la cama lejos de ella, era extraño. Algo debía estar pasando. Nunca antes había querido dormir separada de mi, aún cuando tardaba en la oficina ella se quedaba despierta viendo televisión o leyendo en el sillón mientras llegaba para poder dormir conmigo. ¿Podría ser el tiempo? Tal vez se sentía algo cansada de dormir conmigo todos los días durante tres años y medio… aunque yo no me sintiera igual. Pero he escuchado de parejas que luego de estar juntos un tiempo dejan de hacer cosas que antes disfrutaban hacer juntos, hasta el punto de volverse monótonos incluso el sexo se vuelve algo ocasional, sólo por ocasiones especiales y eso. Aunque ese no era nuestro caso, es más de alguna manera en estas tres semanas Sakura estaba más seductora e irresistible, sino fuera por ese detalle pensaría que todo estaba perfecto, aún más que antes, pero desde el primer día que me pidió que no la abrazara y luego cuando me pidió alejarme un poco, comencé a sentir dudas e inseguridad ¿qué estaba pasando?
Eso no me dejaba dormir, me sentía intranquilo, hasta en la oficina meditaba sobre el hecho, no entendía ¿cuál fue la causa de su cambio? Lo primero que pensé fue que era mi culpa pero al analizarlo noté que no había hecho o dicho nada malo, nada que pudiera molestarla y de hecho su actitud era igual a la de todos los días, en la oficina, reuniones, almuerzo incluso aquí en casa todo era igual sólo era en las noches. Sospeché de su nuevo asistente, podría estar intentando conquistarla pero ella nunca le daba una mirada significativa, estuviera yo presente o no, y jamás la veía sonreír a su lado por lo que tampoco creía fuera otro hombre. Tal vez era sólo impresión mía y nada tenía que ver con nuestra relación, podría sólo tener algo de calor ¿verdad? ¡No, no podía porque la temperatura en Tokio no había cambiado demasiado!
Esto en verdad me estaba volviendo loco.
Sakura
-Buenos días amor–dije abrazando su espalda.
-Buenos días Sakura –respondió cansado.
-Te ves cansado ¿no pudiste dormir? –me miro algo…molesto y siguió de largo para salir del cuarto.
¿Y ahora qué le sucede? Ya llevaba tres días que se comportaba de una manera algo extraña iba a ir tras él para que me explicara pero sentí mi estómago revolverse y tuve que correr al baño que había en el cuarto. Devolví lo poco que tenía en el estómago y me dirigí al lavabo para cepillarme los dientes. Este baño me gustaba más que el del anterior apartamento, tenía más espacio, dos lavabos y aunque estaban juntas dos duchas lo que en días que nos despertábamos tarde era muy útil. Llevábamos casi diez meses en la nueva casa. Shaoran había insistido en que debíamos vivir en una casa porque era lo ideal cuando te casas, personalmente no le veía el problema si sólo éramos los dos pero él se empecinó y terminó convenciéndome, encontramos este condominio por mi antiguo arrendatario Yamasaki, eran casas espaciosas con lo último en tecnología de construcción y equipamiento y aunque los precios eran algo altos lo mejor fue que tanto los Hiraguizawa como nosotros decidimos comprar una casa. Tenía todo lo que se pudiera desear, desde una cocina grande, iluminada y con todos y cada uno de los utensilios necesarios para preparar desde unos huevos revueltos hasta un buffet para 100 personas, una sala principal con un televisor de 52 pulgadas para entretención, comedor para 12 personas, yo insistí en que 6 serían suficiente pero Shaoran argumentó que cuando su familia viniera a visitar no bastaría y tenía razón para la bienvenida apenas y los 12 puestos dieron abasto con los invitados. En la zona de atrás había un gran patio que me encantaba, verde, brillante con algunos árboles para dar sombra en caso de querer descansar en las tardes, una piscina y un patio de juegos que con Tomoyo decidimos hacer conjunto ya que eran nuestros vecinos. Ella ya tenía una pequeña niña de 1 año y dos meses. Kaoru, tenía la misma mirada enigmática de su padre, a pesar de su corta edad, y era muy activa por lo que Tomoyo se había tomado unas largas vacaciones y se la pasaban jugando juntas en el patio todo el día, cuando podía me les unía y terminaba exhausta al final del día, no sabía cómo mi prima podía aguantar tanto.
La casa tenía 6 cuartos, demasiado lo sé, pero pensando en que la familia de Shaoran es numerosa estaba bien, uno de los cuartos era el del bebé porque aunque aún no teníamos hijos, y no había un plan inmediato para uno, la idea de tener una familia ya no me atemorizaba.
Aquél día en la montaña Shaoran me había asegurado que siempre estaría conmigo y aunque nadie puede decir qué pasará mañana él había cumplido su palabra al pie de la letra. Había estado junto a mi en cada momento especial, difícil, alegre, importante y significativo de mi nueva vida por lo que pensar en tener una familia con él no me asustaba como antes, además el convivir con Kaoru había despertado en mi un deseo maternal que afianzaba mi decisión de tener hijos. Ya podía imaginar a un pequeño Shaoran corriendo en la casa ¡sería demasiado lindo!
Salí del baño y apenas tomé el teléfono este comenzó a sonar. Era mi suegra.
-Señora Ieran ¡buenos días!
-Buenos días Sakura –respondió formal, como de costumbre- quiero avisarte que estaré en tu casa en 15 minutos.
-¿Cómo?
-Acabo de llegar a Tokio y ya el chofer me está llevando a tu casa, por favor dile a mi hijo que me espere y no vayan a la oficina sin mi.
-¿Pero para qué? ¿Es decir cuál es el motivo de su visita?
-¿Tiene que existir un motivo siempre? Quería ver a mi hijo y punto.
-Sí, claro Señora Li –respondí sonrojada por lo que sentía había sido un regaño- ya mismo le aviso a Shaoran, la esperaremos en la entrada –dije y colgué.
-¿A quién esperaremos? –preguntó Shaoran detrás de mí cosa que me hizo casi saltar del susto.
-A tu madre –informé- dice que quiere verte.
-¿Verme? Querrás decir verte –aclaró.
-¿A qué te refieres? Tu madre me detesta, siempre que viene está revisando todo, asegurándose que te esté alimentando y cuidando bien.
-Jajaja –se acercó a abrazarme- pues a mi siempre me pregunta si estás bien y recuerda que fue ella quien te ascendió en la empresa –dijo dándome un leve beso en los labios.
-Cierto –le dije sintiendo que bajaba su boca a mi cuello- pero siempre es tan for…mal –apenas y pude terminar ya que tenía sus labios sobre los míos y mis manos habían rodeado su cuello- no espera tu madre –le dije pero estaba comenzando a desabotonar su pijama, comencé a acariciar su abdomen y justo cuando lo iba a besar me detuvo.
-Tienes razón, debemos prepararnos para su llegada –me separó de su cuerpo, se quitó la camisa completamente y entró al baño.
Me sentí descontenta, en los últimos días quería tener a Shaoran a mi lado, abrazarlo a cada momento y cuando él actuaba de esa manera tan natural cuando no podíamos estar juntos sólo lograba molestarme, ¿no sé supone que a los hombres les cuenta más abstenerse que a las mujeres? ¿Entonces por qué quería estar con él a cada minuto del día y a él le daba lo mismo? No supe por qué, exactamente, pero terminé sentada en la cama llorando por lo que había pasado, unos minutos después Shaoran salía secándose su cabello y con una toalla en la cintura entrando al armario para cambiarse de ropa, al escuchar mis sollozos se acercó.
-¿Qué te pasa? –preguntó sentándose a mi lado, había dejado la toalla de mano en el closet.
-Es que… -¿cómo podía decirle que me molestaba que a él le pareciera sencillo estar sin mi?- olvidado.
-Sakura… -me detuvo cuando quise levantarme, limpió suavemente mis lágrimas y me obligó a mirarlo- ¿qué sucede?
-Es que… -ay Dios esto es tan vergonzoso- soy una pervertida –solté y pude ver su expresión de sorpresa, bajo un poco la vista y se dio cuenta que aún tenía la toalla puesta, no sé que pensó pero se sonrojó un poco también así que me expliqué- es sólo que… ¡no entiendo cómo te puede parecer tan fácil separarte de mi una vez hemos comenzado! –ahí está lo dije.
-Jaja ¿fácil? –respondió comenzando a abrazarme luego de unos segundos de silencio- ¿te parece que es fácil para mi? –me empujó suavemente para que me recostara sobre la cama- no es nada fácil Sakura, pero tu…
-¿No es fácil? –pregunté bajo.
-Por supuesto que no –volvió a sonreír- pero parece que tengo más autocontrol que tú –se acercó a besarme pero el mayordomo golpeó a la puerta.
-Disculpen pero la señora Ieran y el señor Wei han llegado.
-¡Ah tu madre llegó! –casi grité y me separé de él, y lo peor había traído a Wei que aunque era un hombre muy amable y a quien Shaoran estimaba mucho era un as en la organización y limpieza de la mansión Li en China, el mayordomo principal por lo que supuse estaría analizando aún más la casa. Me cambié rápidamente, ya no tenía tiempo de ducharme, y bajé junto a Shaoran a saludar a su madre.
-Pensé que me esperarían en la entrada –fue lo primero que dijo mi suegra como saludo.
-Buenos días señora Ieran –saludé con una reverencia- es sólo que Shaoran había perdido sus mancornas así que estaba ayudandolo a encontrarlas –era mejor que fuera culpa de su hijo que mía.
-Buenos días madre, que gusto verla –saludó Shaoran.
-Buenos días. ¿Ya desayunaron? –negamos- bien entonces desayunaremos juntos.
Comimos y luego de ella instalarse en uno de los cuartos salimos a la empresa.
-o-o-o-o-o-
Ieran asistió a un par de reuniones tanto con Shaoran como conmigo, siendo jefe de estrategia comercial, estaba siempre muy pendiente de los nuevos proyecto o ideas que surgían en el área. Podría pensarse que fue por ser la esposa del presidente que terminé con el cargo, pero en realidad fue Ieran la que me lo dio hace ya dos años. Cuando Shaoran anunció nuestro compromiso ella fue la primera en oponerse y amenazarlo, pero al él no demostrar ningún tipo de debilidad al final ella tuvo que ceder, a regañadientes pero lo hizo. Por lo mismo se volvió más estricta que antes, le pedía reportes de esto y lo otro a Shaoran y pronto comenzó a analizar el área dónde trabajaba, poniéndome a cargo de varios proyectos hasta que finalmente era yo quien estaba a cargo del personal y atendía a las reuniones con los demás departamentos, siendo mi jefe sólo un informante a los superiores del estado de los proyectos por lo que al notarlo lo despidió y me puso al mando de todo oficialmente. El primer año fue difícil, y mucho, por la carga con la universidad pero gracias al equipo capacitado, colaborador y hábil que tenía todo se salió bien permitiéndome estudiar y finalmente graduarme y trabajar sin problemas. Shaoran fue quien más se opuso en un inicio pero al no poder refutar la orden de su madre lo que hacía era revisarme y monitorearme cada rato para asegurarse que había comido y dormido, hasta en dos o tres ocasiones me ayudó con unos trabajos para que no me desvelara tanto, decía que si me ayudaba el trabajo se dividía a la mitad.
-¿Lista? –preguntó Shaoran entrado en mi oficina.
-¿Lista para qué?
-Para ir a cenar con mi madre –me miro- no recuerdas que nos dijo que saliéramos a cenar hoy en la noche.
-Ah si –en realidad no lo recordaba, lo que recordaba fue a ella hablando algo con Shaoran en la reunión de las 3pm pero en ese momento tenía el proyecto de los celulares en la mente por lo que no puse la mayor atención a la charla- dame un segundo y salgo.
-o-o-o-o-o-
-¡¿Qué quiere decir con dos semanas?! –pregunté algo exaltada.
-Pues eso, que Shaoran tiene que necesito que se vaya por dos semanas o más.
-¿O más? –¡no puede ser! Comencé a respirar más rápido, mire a Shaoran para escuchar su argumento pero no dijo nada- ¿no vas a decir nada?
-Es por trabajo, y será la apertura al mercado americano así que es lo mejor.
Quedé con la boca abierta ante su respuesta, quería gritarle que debía oponerse rotundamente pero no podía decirlo en ese momento.
-Señora Ieran usted no lo sabe pero yo necesito dormir con Shaoran.
-¿A qué te refieres? –preguntó dejando su cubierto a un lado.
-Verá; tengo un problema para dormir y sufro de pesadillas constantes, llega a ser algo grave y escandaloso pues comienzo a gritar desesperadamente, pero cuando duermo con Shaoran todo es calmado y puedo dormir tranquilamente.
-¿Es eso cierto?
-Si –afirmó mi esposo.
-Bueno pero Sakura no puedes pretender que mi hijo esté contigo todos los días de su vida. ¿Qué pasa si tienes que ir a estudiar al extranjero? ¿O si él tiene un emergencia familiar y tiene que ir a China a visitarnos? No puede estar contigo los 365 días del año. –Tenía razón, la dependencia por Shaoran era demasiado, además no podía negarle a él tener su propio espacio y forzarlo a estar conmigo todas las noches de su vida.
-Tiene razón, lo siento. Es sólo que… siento que debo estar con él para poder estar bien pero es algo mío, así que lo resolveré por mi cuenta.
Shaoran
-Todo está listo –anuncié. Sakura había estado algo ansiosa en estos 3 días mientras preparaba el viaje a Chicago para abrir la cede en Estados Unidos.
-Bien –me miro tristemente- en serio no quiero que te vayas –se abrazó a mi como una niña pequeña.
No la entendía. En definitiva no entendía lo que le sucedía a mi esposa. En el día actuaba como una esposa amorosa y hasta tentadora, aún no podía creer la confesión que me había hecho días atrás, ella me deseaba, lo sabía y aún así me gustó escucharlo pero… su actitud en las noches había cambiado radicalmente, sólo tomaba mi mano y dormía lo más lejos posible de mi cuerpo; lo que me hacía pensar que tal vez no era tan necesario para ella como ella pensaba. Sí, es algo tonto pero me gustaba pensar que necesitaba estar a mi lado para poder dormir tranquila pero creo que al final no importa si está o no conmigo y el miedo que ella tiene es sólo por la costumbre del tiempo. Ese hecho me tenía algo molesto, tanto que no puse objeción alguna y hasta pensaba que este tiempo separados podría ayudarnos mucho, pensar las cosas…
-Me voy ya –anuncié- el vuelo sale en una hora así que es mejor que me vaya ahora –le di un último beso y salí.
-o-o-o-o-o-
-¿Cómo estas?
-Te extraño demasiado.
-Sakura sólo han sido tres días.
-¡Si y no puedo creer que sea la primera llamada que me haces! ¿Sabes lo preocupada que estaba?
-Ya te dije que hubo un problema con el avión así que aterrizamos en Miami y tuve que pasar un par de horas en el aeropuerto mientras lo arreglaban.
-¿Y el celular?
-Está apagado.
-¿Shaoran qué sucede? Estás algo extraño últimamente.
-Ideas tuyas –evadí, y finalmente la pregunta que me tenía algo ansioso- ¿y cómo has dormido?
-…bien –contestó luego de meditarlo un momento- ahora que lo pienso he podido dormir bien –no puede ser, por una parte me alegra saber que las pesadillas finalmente son un tema del pasado pero al mismo tiempo siento que las cosas no son como antes.
-Sakura Zhou me llama, hablamos luego –le dije para poder cortar la llamada e intentar calmar el vacío que crecía en mi interior.
-o-o-o-o-o-
No había soportado más y había tomado un vuelo 3 días antes, Zhou había preferido quedarse para tomarse un descanso, pero yo en verdad había querido ver a Sakura lo más pronto posible. Aunque las cosas habían estado algo extrañas entre nosotros el hecho de que pudiera dormir tranquila no debería decepcionarme sino alegrarme, significaba un avance y un trauma finalmente curado, así que luego de ver ese nuevo enfoque quería darle un fuerte abrazo y un gran beso porque la extrañaba demasiado.
Había decidido ir a la casa primero a dejar el equipaje y luego ir a la oficina para secuestrar a mi esposa por el día pero al llegar me sorprendió el mayordomo.
-¡Qué bueno que llegó señor Li! La señora no se ha podido levantar –me dijo mientras recibía mi abrigo.
-¿A qué se refiere?
-Los mareos son cada vez mas fuertes
-¿Qué? ¿De qué mareos habla?
-La señora ha tenido algunos… mareos –respondió- pensé que le había comentado.
-No me dijo nada –respondí mientras subía las escaleras y me dirigía al cuarto. Por la confusión que tenía había tomado el viaje que hice como una especie de tiempo entre los dos, por lo que no la había llamado tan seguido, pero en ninguna de las conversaciones que tuvimos ella había mencionado que se sintiera enferma o algún tipo de dolor.
-¿Ha comido bien? –le pregunté a Kenji, nuestro mayordomo.
-En las noches no ha querido comer.
-¡Oh Dios! –Sakura era una niña mimada, ya sabía que debía cuidarse muy bien pues tenía un historial de anemia que le tomó un año curar ¿acaso quería enfermar y pasársela en el hospital haciéndose transfusiones otra vez?- ¡Sakura dónde estás? –pregunté entrando al cuarto y no encontrándola en la cama.
-Estoy en el ba… -escuché como vomitaba, esto estaba mal, muy mal.
-¿Puedo entrar?
-Shao… -no pudo terminar antes de escuchar como volvía a vomitar- ¡espera! –alcanzó a decir, estuvo encerrada un poco más, escuché la cisterna, y luego el lavabo correr, se bañaba los dientes, y finalmente abrió la puerta. -¿Qué haces aquí? –preguntó con una sonrisa suave, aunque intentaba aparentar que todo estaba normal se veía un poco pálida y algo débil.
-Decidí volver antes, ya quería verte –puse mi brazo a su alrededor y la dirigí a la cama.
-Es que pensé que estabas molesto –dijo recostándose un poco en mi pecho.
-¿Molesto? ¿Por qué estaría molesto? –así que lo había notado.
-No sé, eso es lo peor, no sé que hice o dije para que te pusieras así, ni siquiera me llamaste –sentí que comenzaba a llorar. ¡Dios qué había hecho, había logrado preocupar a la persona que más amaba y por razones sin fundamento!
-No estoy molesto, lamento si te dio esa impresión, sólo me incomodó un poco el hecho que no quisieras dormir conmigo–respondí acunándola en mi regazo.
-¿Qué no quisiera dormir contigo? Shaoran estaba desesperada por dormir contigo, no sabes cómo fue el primer día sin ti, me la pasé viendo televisión hasta que finalmente pude dormir.
-No hablo de eso… -bien qué mas daba debía ser honesto- es que últimamente no querías dormir abrazada a mi, siempre me pides que me aleje y también dijiste que pudiste dormir bien mientras estuve fuera.
-Eso… no sé de repente me siento sofocada, es sólo eso, pero por supuesto que quiero que estés a mi lado, no estás escuchándome, el primer día me quedé como una zombie frente al televisor esperando dormir, el segundo día si me quedé dormida casi apenas me acosté, estaba muy cansada.
-No importa, me di cuenta que si quieres tu espacio no debo ser egoísta y quererte junto a mi todo el tiempo y si no me necesitas para no tener pesadillas es bueno porque significa que finalmente han dejado de estar en tus sueños y ese dolor que sentías finalmente ha sanado –la abracé un poco más- pero cambiando de tema ¿estás bien? ¿Cómo es eso que no has querido comer en las noches?
-No es así… es que últimamente no me da hambre y lo que preparan no me gusta, está salado o si sabor o no sé, pero no tengo el corazón para despedir a Tomomi, ella es una señora muy servicial y Kenji dice que la comida es buena así que no sé que pensar.
-Pero Sakura sin importar si lo que Tomomi prepara te gusta o no tienes que comer, puedes salir a algún restaurante y comer algo que te apetezca.
-¿Sola?
-…si sola no importa o podrías haberle dicho a Tomoyo.
-Se fueron de viaje.
-¿Qué?
-Tomoyo, Eriol y Kaoru se fueron de viaje.
-¿Por qué? –no tiene sentido estamos en Octubre no es época de vacaciones.
-Eriol quiso celebrar que Tomoyo está embarazada de nuevo.
-¡En serio, qué buenas noticias! Ahora entiendo, imagino que tu prima debe estar feliz.
-Extasiada. Ya sabes que como es hija única siempre ha querido tener una familia numerosa.
-Bueno pero y ¿los mareos? –nos habíamos desviado del tema- Sakura ya sabes que tienes un historial, no podemos permitir que la anemia regrese, o algo peor.
-Ya lo sé, por eso el lunes fui al doctor y me mandó unos exámenes y ya que no había desayunado pude hacérmelos ese mismo día. Precisamente iba a llamar para sacar una cita con el doctor por la tarde.
-Que bueno, ¿los vas a recoger? Porque podría acompañarte y de paso vemos al doctor más temprano.
-No, Tomomi me hizo el favor de reclamarlos ayer.
-¿Y qué dicen?
-No sé, no los he revisado.
-Sakura… -dije algo enfadado, no entendía como era tan despreocupada por su salud, aunque el hecho que decidiera ir sola al doctor era un avance- ¿dónde están?
-Sobre el escritorio –respondió, me levanté a buscarlos. Cuando Sakura estuvo enferma estudié un poco sobre su enfermedad por lo que tal vez podría entender algo, además que no todos los exámenes eran complicados de entender.
-A ver veamos –dije abriendo el sobre y sacando los papeles, los niveles están bien, el azúcar aunque está en el rango normal está algo bajo, 65 y el rango es 60-80- tienes el azúcar algo bajo -revisé la siguiente hoja- TCH bien, embarazo: positivo bien, gest…
-¿Qué dijiste? –Sakura se había puesto de pie ante mis palabras. Volví a leer. Embarazo: positivo 9 semanas.
-¡Estas embarazada! –le dije emocionado- tienes 9 semanas.
-¡No puede ser! –me dijo con una gran sonrisa en el rostro, caminó los pocos pasos que nos separaban y se lanzó a abrazarme gritando- ¡Ahh no puede ser! –la abracé también, por eso no podías comer, el embarazo afecta el gusto –dije comprendiendo todo.
-Tienes razón –respondió calmada pero luego de unos segundos volvió a gritar- ¡voy a ser mamá! ¡voy a ser mamá! –me miro un momento- ¡y tu vas a ser papá! –no pude más que sonreír por la alegría. Intenté hacer que dejara de saltar, si algo sé de embarazos es que las mujeres no pueden tener movimientos fuertes y luego de hacerlo llamé a la persona de la familia que sabía estaría más que feliz con la noticia, aunque no lo expresara.
-Madre –no sabía ni cómo decirle- ¡Sakura está embarazada! –no pude ocultar la emoción.
-¿Qué?
-Como oyó madre.
-¡Qué felicidad hijo! ¡Que gran bendición para ti y para la empresa! –si, bueno ella no podía dejar los negocios a un lado- dale un abrazo muy fuerte a Sakura de mi parte ¡voy a contarle a tus hermanas! –no podía creerlo, mi madre estaba emocionada, más que emocionada, se oía feliz mientras llamaba a mis hermanas y olvidaba que estaba al teléfono. Colgué feliz, esta era una gran noticia, me volví a ver a Sakura que seguía con la expresión sonriente.
-¿Te gusta la noticia?
-¡Por supuesto que me gusta la noticia! Solo lamento no haber revisado antes los papeles podría haberte dado la sorpresa yo.
-Así fue mejor ¿no? Al mismo tiempo –sonreí, me puse de pie para poder abrazarla- ¿estás bien? –la mire y mostraba algo de confusión- alguna vez dijiste que no querías tener hijos… y que se quedaran solos.
-Eso fue antes… -pasó sus manos por mis brazos y las subió a mis hombros- antes tenía miedo a todo, estaba tan insegura de tener una familia… pero tú me diste una familia Sahoran y ahora yo también te puedo dar una, una familia donde estemos juntos, llenos de felicidad y amor.
-Te amo –le dije acercándome a besarla.
-Y yo a ti –respondió. Era un beso suave, tierno hasta que algo vino a mi mente.
-¡Seguramente era eso!
-¿Qué? –preguntó desconcertada.
-Nada sólo es algo que le tengo que preguntar al doctor.
-¡El doctor! –me soltó- mientras llamabas a tu madre hablé con él me dijo que nos vería a las 11am, vamos porque no quiero perder esa cita.
-o-o-o-o-o-
-Si efectivamente –afirmó el doctor cuando vio los exámenes que yo había leído anteriormente.
-¿Y lo del apetito y mareos es por lo mismo? –preguntó Sakura.
-En el primer trimestre de embarazo es normal que las mujeres tengan náuseas matutinas y algo de mareo.
-Pero no por eso deben dejar de comer ¿verdad? –Sakura me dio una mirada que claramente decía ¿por qué me delatas?
-¡Por supuesto que no! Es muy importante para la mujer alimentarse bien durante el embarazo.
-Es sólo que estaba algo deprimida –se excusó.
-¡¿Qué?! –me miro fijamente- señor Li debe entender que en esta etapa las mujeres son mucho más sensibles que de costumbre por lo que tendrá que tolerar y sopesar muchas cosas, debe intentar complacerla en todo, no puede permitir que esté deprimida o de mal humor, todas esas emociones repercuten en su hijo.
-Lo lamento –bajé la cabeza y recordé algo- ella últimamente… no quería dormir abrazada a mi ¿puede ser por el embarazo?
-¿Siempre dormía abrazándolo? –asentí, abrazándome o yo a ella- lo más probable es que así sea, las mujeres embarazadas se vuelven más sensibles, les afecta más el calor, el frío, pierden el apetito sexual o por el contrario el libido se les despierta más, les empiezan a gustar alimentos que antes no, se cansan más fácil, todo es por causa del embarazo. –Así que fue por eso, bueno lo del libido lo había comprobado ya que hasta me había sorprendido un poco- Lo mejor será que se haga una ecografía –dijo mirando unos papeles- ha subido considerablemente de peso así que él le sugerirá una dieta sana a seguir.
-Si…si señor –respondió mi esposa luego de analizarse, no acababa de decir que las mujeres eran más sensibles, ¿cómo le dice que está más gorda así como así? Salimos y de inmediato agendamos la cita, tuvimos que esperar casi dos horas, lo que nos dio tiempo de almorzar algo.
-Buenas tardes, soy el doctor Hiroshi, entiendo que es su primera ecografía, ¿primer embarazo también? –asentimos- muy bien entonces acuéstese aquí por favor, le voy a aplicar esto que está algo frío para poder ver a su bebé –lo hizo y comenzamos a ver el monitor, honestamente no veía gran cosa, sólo una pantalla negra con algunas manchas azul claro- ahí está –y pude ver claramente cuatro bolitas, asumí que eran la cabeza el cuerpo y tal vez las manos. Mire a Sakura emocionado, la tomé de la mano y ella sonrió, sus ojos se volvieron cristalinos y dejó caer una lágrima de felicidad que quitó con el dorso de su mano libre- un momento… -el doctor movió el aparato sobre el vientre de Sakura, luego apretó unos botones y finalmente dijo- ya podemos escuchar el corazón –y el consultorio se llenó de unos fuertes latidos, eran enérgicos y rápidos había algo de eco en el cuarto por lo que se escuchaba con casi el doble de intensidad- si como pensé, felicidades son gemelos.
-¡¿Qué?! –preguntamos juntos.
-Puede ver esto –señaló los dos primeras bolitas que se veían en el monitor- son sus cabezas y estos –las otras dos- sus cuerpos, los bebés generalmente tienen distintas poses, unas un tanto raras por lo que no siempre es seguro, menos con una ecografía pélvica, lo mejor es la transvaginal o la 3D donde se puede ver todo claramente pero para ser la primera está bien. Pero al escuchar el par de latidos no hay duda, son gemelos. Le daré unos minutos para que se arregle y cuando salga le puedo dar una copia del video y las imágenes que tomé.
-Gracias. –Ayudé a Sakura a bajar y a limpiarse el vientre. Luego la tomé de los hombros y le di un beso suavemente. –Gracias –sonreí- me has hecho inmensamente feliz.
-Gracias por estar aquí, por hacer posible que esto suceda, por hacerme mamá, por hacerme feliz –dijo y luego me abrazó dulcemente.
-o-o-o-o-o-
-Ryu ven que tu madre dijo que no quería que te alejaras.
-¡Pelo papá!
-Nada de peros.
-¿Pelo po qué ella si va con Nanami?
-Porque van juntas a comprar los helados –le dije sentándome por si a mi hijo le daba por querer salir corriendo, ya que aunque en general los gemelos eran muy obedientes a Ryu le encantaba correr y esconderse y como sólo tenía tres años le era muy fácil ocultarse en casi cualquier lugar y permanecer escondido allí, ya hasta nos había asustado un par de veces porque era un experto en no hacer ruido.
-Yo quelo helado –dijo cruzándose de brazos y mirándome fijamente.
-Ya lo sé –tenía un lindo puchero en el rostro, había heredado los ojos de su madre, ambos lo habían hecho, pero tenía el cabello chocolate igual al mío y la nariz, ambos eran de tez clara pero Nanami tenía el cabello más oscuro y la nariz de Touya según había dicho Sakura. Nanami era muy tierna y cariñosa y aunque ambos eran juiciosos Ryu era el más rebelde y muchas veces contagiaba a su hermana a hacer travesuras- ya viene la abuela –a la mención de mi madre Ryu se puso de pie emocionado, mi madre era una abuela muy consentidora, ya mis hermanas me lo habían dicho pero hasta que no lo viví en carne propia no lo creía realmente, y es que con mis sobrinos siempre veía que los cargaba y abrazaba pero no notaba cuánto los consentía y mimaba, muy distinta a la madre recordaba me crió. Claro que era estricta pero con los nietos había desarrollado un lado más maternal y tierno, además que nunca más volvió a ponerle algún tipo de problema o discusión a Sakura, desde que supo que eran gemelos no hacía más que preocuparse por ella y más ahora que le dijimos que sospechábamos estaba nuevamente embarazada. Al escuchar las noticias demandó un viaje a Hong Kong para que los médicos de la familia atendieran a Sakura además que quería ver a sus nietos ya que según ella no los veía lo suficiente.
-Hola hijo –saludó sonriendo- ¿cómo está mi nieto preferido? –le dijo recibiendo el abrazo que Ryu le daba.
-Perando mi helado, papá no me quee dar –mi madre me miró severamente.
-Sakura fue con Nanami a comprar los helados para todos, ahí vienen –les dije cuando las vi acercarse.
-Aquí están –dijo Sakura arrodillándose en la manta que habíamos extendido en el parque. Para aprovechar el día decidimos hacer un picnic, mi madre escuchó y obviamente quiso venir junto con mis hermanas, aunque sólo Shiefa y Faren estaban disponibles- chocolate para ti –le entregó su helado a Ryu- fresa para ti –le dijo a Nanami que ya se había sentado y colocado una servilleta en su regazo ya que su costumbre era regar todo lo que tenía o tropezarse con todo aunque era gracioso y su hermano la molestaba por hacerlo se veía muy tierna cuando se sonrojaba igual de tierna a su madre- cereza para ti –me entregó el mío- vainilla para Ieran –mi madré le pidió que la llamara así- y melocotón para mi.
-Mami, mami Nanami ya ta legando el helao.
-¡No es cielto! –se defendió mi hija, pero al hacerlo dejó caer un poco sobre la servilleta además que, ambos, tenían la cara llena de helado, me acerqué a Nanami para limpiar su rostro.
-Ven amor –le dije mientras tomaba su pequeño rostro y la limpiaba.
-¡Mami o tambén! –dijo Ryu apegándose a su madre.
Y así pasamos la tarde del domingo, comiendo helado y jugando en familia, más tarde Faren y su esposo llegaron y Shiefa con sus hijos también por lo que decidimos jugar por equipos un poco.
-Gracias por darme una familia –le dije a Sakura mientras jugábamos a las escondidas.
-No, gracias a ti por darme una vida otra vez –se acercó a besarme- te amo tanto Shaoran.
-Y yo a ti Sakura, y yo a ti –le dije dándole un beso.
-Los conté –dijo Nanami pero al vernos salió corriendo contándoles a todos que nos vio besándonos.
Esta era mi vida seis años y medio después de conocer a Sakura Kinomoro, la chica más hermosa que había visto y quien pensé caería rendida a mis pies apenas conociera al gran Shaoran Li, a quien muchas veces llamaron un playboy. Ahora disfrutaba del calor de sus besos, caricias abrazos y cuerpo todos los días y disfrutaba compartiendo con ella todas mis alegrías, retos y tristezas y a quién le agradecía por haberme dado la inmensa alegría de ser padre y poder crear mi propia familia. Y es que desde que conocí a Sakura se convirtió en mi todo, entró en mi corazón tan rápidamente que nunca pude ni quise sacarla de ahí y lo que me hacía aún más feliz era saber que era completamente correspondido, porque no era necesario que lo dijera lo podía ver en sus ojos cada vez que me sonreía.
FIN
N/A: Hola a todas, como muchas me pidieron un epílogo decidí complacerlas y escribirlo, me hace muy feliz que mi historia les haya gustado y más que después de tanto sin actualización la hayan seguido leyendo.
Como había dicho esta es una historia muy querida e importante para mi, y decidí hacer el epilogo de la nueva familia de Sakura, además que me pareció algo gracioso poner a dudar a Shaoran por lo del sueño :P y poner a Sakura en un estado un poco más vulnerable como es el embarazo, ya que en la mayor parte del fic vemos a una Sakura que no muestra sus emociones y terminé con el punto de vista de Shaoran porque siempre fue más de él la historia jajaja además que me encanta estar en su cabeza.
Espero les guste el epilogo y me den sus opiniones y muchas gracias a todas las personas que leyeron y me acompañaron a lo largo del fic.
Feliz año y próspero 2014.
Dara.
