Capitulo 10: Ese mayordomo: Es oportuno.
-Y bien ¿qué sigue ahora?
-Sólo un par de tiendas más y termina mi paciencia.
-Sabes que no me refiero a eso. ¿Qué es lo que vamos a hacer con la información que obtuviste sobre Tordjman?
Nathan se mordió los labios.
-De momento lo primordial es corroborarla. Independientemente de si mi fuente es confiable o no, no tenemos ninguna prueba de que Erika Tordjman realmente trafica con cocaína, y sin pruebas no hay forma de acusarla de nada.
-¿Qué hacemos entonces?
-De momento nada, sólo estar alertas y esperar a que su comportamiento nos dé alguna pista. No llevamos prisa y además hacer demasiadas cosas contra ese grupo en especial en un corto periodo de tiempo podría atraer demasiada atención sobre nosotros. En general lo mejor sería precisar la información, pensar fríamente nuestros objetivos y en base a ellos delimitar lo que tenemos que hacer.
-¿Sabes que a veces me das un poco de miedo, Nathan?
-¿Sinceramente? La verdad Jason Collins es que hay veces en que yo mismo me asusto de las cosas que hago.
-Nathan… hay algo aquí que no me estás contando ¿verdad?
-¿Soy tan obvio?
-No, pero yo te conozco desde el jardín de infantes. Y por cierto ¿sigues sin poder dormir bien?
-Cada día que pasa los sueños son más vívidos, pero a decir verdad me he sentido más tranquilo estos últimos días.
-Es bueno oír eso – su mirada buscó alrededor por varios minutos.
-¿Qué es lo que pasa?
-Es que estoy buscando… ¡ya lo vi! – sin darle tempo a protestar tomó a Nathan del brazo y comenzó a jalarlo hasta un pequeño saloncito de té casi escondido entre dos tiendas de ropa.
-¿A qué lugar me trajiste?
-Hace poco me recomendaron este lugar: dicen que el té es bueno y además ¿ves a esa mujer? – señaló a una anciana de vestimenta extravagante que estaba sentada al fondo – dicen que es una experta en la lectura de las hojas de té.
-No hablas en serio ¿verdad?
-Lo hago.
-Jason…
-Nathan, sé que no crees en nada de esto pero no te hará daño probar algo diferente de vez en cuando.
-¿Sabes que a veces eres demasiado ingenuo para tu propio bien?
-Sí. Ahora ¿qué té vas a pedir?
Y sin poder evitarlo Nathan Black dedicó a su amigo una sonrisa cansada antes de ceder, sentarse en una mesa, ordenar té verde y posteriormente – acompañado por su amigo – llevar la taza sucia hasta donde estaba la mujer de extraña vestimenta.
Lo que ciertamente ninguno de los dos esperaba era que, en cuanto echara el primer vistazo a la taza de Nathan, la mujer se estremeciera y soltara un gemido.
-Esto… ¿pasa algo malo, madame? – se aventuró a preguntar Jason.
-Chico – susurró ella dirigiéndose a Nathan – corres un grave peligro.
-¿En verdad? – preguntó él con cierto escepticismo.
-Chico… él te envolverá poco a poco para regresarte a la obscuridad. Su asecho comenzó hace tiempo pero ahora se ha cansado de esperar, y no parará hasta que le pertenezcas por completo.
-Se puede saber "madame" ¿de quién estamos hablando?
-Él no mostrará su rostro ni dirá su nombre, pero el cuervo invariablemente anunciará su llegada y cuando el ave designada haga su aparición no sólo tu alma correrá peligro.
Jason esperó a Nathan para hacer cualquier tipo de comentario despectivo, pero ¿cuál no sería su sorpresa al ver que todo color se había esfumado del rostro de su amigo?
-Oye Nathan…
-¿Por qué un cuervo tiene que ver en todo esto? – interrumpió la voz del de pelo azul.
-Las hojas de té no tienen todas las respuestas que quisiéramos, pero no debes preocuparte: tal vez el peligro es fuerte pero aún tienes la posibilidad de ser salvado.
-¿Salvado de qué?
-Hay una presencia obscura y fuerte… no es algo que sea reciente sino más bien pareciera como si esta sombra te siguiera desde antes de tu nacimiento.
-¿Cómo podría ser posible eso?
-Esas respuestas escapan a mi comprensión… pero no a la tuya.
-¿Qué significa eso?
-El mal que te persigue basa su poder en sus contratos y sus juegos. Si consigues descifrar el juego entonces no tendrá más poder sobre ti que del que tu decidas darle.
-¿Juegos?
-¿Hay algún juego en especial tiene un significado para ti?
-No – susurró Nathan saliendo del trance en el que se había sentido entrar – no estoy jugando ningún juego especial. Ahora tengo que irme. Jason salgamos de aquí.
-¿Qué? Pero Nathan…
-¡Vámonos ya!
Y conociendo que sería inútil tratar de discutir con su amigo Jason permitió que el de pelo azul lo arrastrara fuera del establecimiento. Pasaron el resto de la tarde juntos sin que volviera a surgir ningún comentario respecto a las palabras de la mujer, pero cuando esa noche ambos compartían una cena en la habitación de Jason Collins, Nathan abrió conversación de la manera menos esperada:
-Creo que me metí en un juego peligroso.
-¿Disculpa?
-Dije "creo que me metí en un juego peligroso".
-Te escuché perfectamente, ahora ¿qué quieres decir con eso?
-La persona que me dio la información sobre Tordjman me retó a un juego. Dijo que el próximo 18 de octubre va a celebrar el aniversario de una fecha especial y me retó a adivinar qué acontecimiento es el que conmemora en esa fecha.
-Nathan… ¿tú y yo somos amigos, cierto?
-¿Tú no lo consideras así?
-Yo a ti te considero mi mejor amigo, pero no sé… a últimas fechas te he sentido demasiado distante. Sé que algo te pasa pero no quieres decirme qué es y eso me hace sentir como si una especie de muro se construyera entre nosotros.
-¿Un muro dices? No, no lo pienso así pero…
-¿Nathan?
-Esto ha sido cosa de hace ya algunos meses. Comenzó con sueños que no tenían pies ni cabeza y con escenas al azar. A veces todo se trataba de escenas de la vida cotidiana que me resultaban inquietantemente familiares, y otras veces las pesadillas llegan en la forma de fuego o de una especie de almacén en que varios niños con ojos vidriosos eran alimentados por la fuerza a través de embudos; ahí personas enmascaradas con risa cruel se acercan y nos tocan con sus manos sucias llegando incluso a marcarnos con un hierro al rojo vivo…
-Nathan… ¿por qué estás tan pálido?
-Los sueños son demasiado reales y me atrapan por completo… cuando despierto todo es difuso, pero en el momento se siente demasiado real.
-¿Has hablado de esto con alguien?
-¿Con quién debería hablarlo? Liliana se dedica sólo a sus deberes y mis padres puedo apostar a que ni siquiera saben qué corte de cabello uso en la actualidad.
-Bueno, si tus padres no están en casa eso significa que tú y yo podemos aprovechar para hacer una noche de videojuegos ¿no? – no hizo falta decir las palabras para que Nathan comprendiera que su amigo se estaba ofreciendo a cuidarlo toda la noche.
-Supongo que tienes razón, Jason Collins.
…...SEBASTIAN….
Aún para mí esto ha sido complicado, pero por fin encontré el ajuar perfecto para la ocasión.
El tiempo casi está encima y aún quedan muchas cosas que arreglar pero ¿qué clase de mayordomo sería si no pudiera por lo menos preparar una fiesta digna para el regreso de mi amo?
De momento creo que lo primordial es hacer la prueba de vestuario, ya que si este no se ajusta a la perfecta medida será necesario hacer los ajustes pertinentes. Por eso y sólo por eso es que un hombre maduro he llegado a la puerta de la casa en donde vives y ha entregado a esa sirvienta un paquete dirigido a ti.
Ni Jason Collins ni tú se dan cuenta, pero espió a través de la ventana cuando la sirvienta te entrega el paquete y tú lo abres. No está firmado, pero sé que deduces al instante que soy el remitente.
Aún estando fuera de la ventana escucho como se acelera tu corazón cuando sacas el traje que escogí especialmente para ti y Jason Collins también permite que un jadeo se deslice fuera de entre sus labios una vez que terminan se desenvolver cada pieza de ropa.
El atuendo en sí lo pensé para que luzcas en la fiesta como la figura central que eres: la camisa blanca de la seda más fina que pueda ser conseguida, mientras que la chaqueta y el pantalón que con de un azul obscuro que resaltará con fuerza el bello azul de tus ojos. Las botas de piel tienen justo la misma altura de tacón que usabas para las reuniones de etiqueta y sé los listones darán el perfecto realce que haría falta para llevarte a un digno nivel.
-Nathan ¿qué es todo esto? – pregunta tu amigo Jason impresionado por las cosas que conseguí para ti.
-Yo… no lo sé.
Noto lo mucho que te cuesta hacer esa admisión y una sonrisa de suficiencia llega a mis labios como reacción a tu incertidumbre. No entiendes de qué se trata todo esto Ciel, pero ese puchero que aparece en tu cara justo antes de que tomes las riendas de tus emociones es una de las cosas más entretenidas que jamás haya visto, y por lo mismo en más de una ocasión haré lo que sea necesario para verte así.
-Aquí hay una nota… tal vez en ella haya alguna explicación o algo.
Sé el contenido de la nota porque la he escrito con mis propias manos pero es divertido ver tu reacción mientras Jason lee en voz alta y las emociones en tu rostro juegan entre la ira y la vergüenza.
Jason Collins… debo darle el crédito de algo: en otra circunstancia verte recibir un mensaje como este le habría partido de la risa, pero justo en ese momento está sinceramente preocupado por ti y si bien ese tipo de emociones resultan entretenidas no puedo negar que me molestan.
Una amistad sincera no es conveniente para ti, Ciel Phantomhive; no lo es por el simple motivo de que para entregarme tu alma una vez más será necesario que renuncies a todo lo que tienes en este lugar, y una fuerte relación con otra persona podría hacer difícil la decisión o incluso impedirla…
Aunque eso jamás pasará. Jugarás mi juego Ciel Phantomhive y al perder caerás una vez más en mis garras, y si para eso debo destruir cada relación que tienes en ese mundo y prender fuego a los restos lo haré. Tal vez te permití esta oportunidad de volver al mundo de las personas comunes y corrientes Ciel, pero tu alma aún me pertenece por completo, y harías bien en no olvidarlo.
