Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.
Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y
Espero que la lectura sea de su total agrado.
Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 10: La magia de la Navidad.
Navidad, tiempo de paz, amor y reflexión. Tiempo de compartir con familia y amigos, tiempo de perdonar viejos rencores y reflexionar sobre los errores del pasado. Y eso mismo es lo que hace Sakura en estos momentos, ya casi se cumple un año desde que huyó de su infierno aquí en la tierra. Es la primera vez en toda su vida que podrá disfrutar de la Navidad con sus amigos y las personas a las que ella considera su única familia. Algunas veces se encontraba a sí misma juzgándose sobre si en su vida anterior había hecho algo tan malo como para ganarse un castigo como ese.
La melancolía es su estado natural en estos días y eso se debe a todo lo que transcurrió en estas mismas fechas hace un año atrás, su mente no puede evitar retroceder el tiempo por unos instantes. Pero rápidamente lo olvida y se enfoca en el ahora. De nueva cuenta, un suspiro involuntario salió de sus labios, nuevamente sintió la mirada de todos sobre ella. Principalmente Sasuke, le aturde lo que pueda estar pasando por la cabeza de ella, pero no se atrevería a preguntarle.
La campana del último día de clases antes de las vacaciones de invierno, sonó al fin. Todos salieron disparados como un animal que fue liberado de su largo encierro, incluyéndola a ella. Fue hasta su casillero a cambiarse los zapatos y luego se quedó en la puerta esperando impaciente que Sasuke apareciera.
— ¡Sakura, ven un momento!— llamó Gaara desde la acera de afuera de la escuela.
La aludida miró sobre su hombro para verificar si él venía, pero ni señales de que lo haría. La sonrisa de felicidad que adorna el rostro de su mejor amigo le dio curiosidad y fue hasta él a paso vacilante.
— Hola, cuanto tiempo sin verte— saludó la persona junto a él, la razón por la cual Gaara está contento.
— ¡Matsuri!— gritó emocionada.
Ella y Gaara estaban tomados de la mano. Según la Haruno, ella se escapó del Instituto para venir aquí, ya que aún viste el uniforme de su escuela. Su antigua escuela. Matsuri tiene el cabello corto hasta la altura de los hombros, castaño oscuro y los ojos negros.
— ¿No vas a abrazar a tu amiga después de no verla por casi un año?— reprochó con falso enojo.
— ¡Qué tonta soy, ven aquí!— exclamó apretándola entre sus brazos.
— Sa-Sakura, n-no res-piro— notificó ella con dificultad. La pelirrosa se apartó apenada de ella y le pidió disculpas— Olvídalo, mujer— hizo un gesto con la mano para restarle importancia— Más bien dime dónde está el famoso Sasuke, quiero ver al chico por el cual tuve que dejar que mi Gaara fingiera ser tu novio.
— B-bueno, verás... él— titubeó nerviosa.
No es que le importe mucho, pero las observaciones de Matsuri suelen ser un poco crueles. Siendo ella una joven de familia adinerada, se deja guiar mucho por las apariencias. Sakura sólo le queda esperar que a ella no se le ocurra decir nada inadecuado frente a él. Sasuke venía cruzando el patio con lentitud, mientras leía un libro diferente al que llevaba esta mañana.
— Es él— señaló.
No pudo evitar morderse el labio inferior con el objetivo de ocultar su reciente ansiedad. Matsuri siguió la dirección de su dedo y la expresión de inconformidad en su rostro, confirmó las sospechas de la Haruno. Matsuri es una buena persona, más de lo que aparenta, pero suele ser un tanto superficial.
— ¿El de los anteojos?— preguntó perpleja, Sakura asintió levemente— Tengo que admitir que no conocía tus gustos. Siempre rechazaste a cada tipo que se te declaró en la escuela, desde los más populares hasta los... Hmmmh... raros.
— Matsuri, estás siendo imprudente— reprendió Gaara, pero ella lo ignoró.
— No es prospecto de chico que imaginé para ti— continuó escaneándolo de pies a cabeza.
— Tú no lo conoces, no me enamoré de Sasuke-kun por su físico— argumentó Sakura ocultando su enojo.
Pensó en lo innecesario que resultaría explicarle a su amiga sus razones, ya que probablemente ella no las entendería.
— Supongo que tienes razón— dijo la castaña sonriendo con nerviosismo.
La ojijade asintió conforme y se acercó a Sasuke corriendo, consiguiendo que él desviara su atención del libro hacia ella.
— ¿Planeas leer tu libro durante todo el camino?— preguntó.
Él tan sólo emitió su típico monosílabo, dándole una respuesta afirmativa.
— Está bien, pero antes de que lo hagas, quiero que conozcas a alguien— entrelazaron sus manos y se dirigieron hacia donde estaba el pelirrojo y su novia— Sasuke-kun, ella es Matsuri, una buena amiga y es la novia de Gaara.
— Mucho gusto en conocerte al fin, Sasuke-san— saludó cordialmente.
— Hmp, hola— respondió, para luego volver a meterse en su libro.
— Déjà vu— pensó ella divertida.
Matsuri frunció los labios molesta, pero Gaara le habló al oído y su expresión se relajó. Sakura no esperaba que él la saludará con efusividad, de hecho estaba segura que él no se llevará bien con ella. Así como tampoco se lleva bien con Gaara, pero al menos ha aprendido a tolerarlo.
— ¡Caminemos juntos a casa!— gritó Naruto llegando al grupo, con Hinata a su lado.
Durante el camino, Matsuri había simpatizado con Naruto y Hinata. Ella iba a la cabeza del grupo charlando alegremente con Temari y Hinata. Mientras los chicos iban detrás, intercambiando sus probables planes para las vacaciones de invierno y por último, Sasuke y Sakura.
— ¿Se quedarán aquí para Navidad?— preguntó la pelirrosa a Gaara, queriendo ser partícipe de su conversación— ¿Qué hay de tu madre? Ella se pondrá triste por no verlos.
— Sí, nos quedaremos aquí. Recuerda que cuando llegue la primavera, yo debo volver a casa y Temari irá a la universidad— esa noticia le cayó como un balde, hasta ahora no había caído en cuenta del tiempo que había pasado y que casi se cumpliría el año. Ellos se irán, quiera o no— Mamá no estuvo de acuerdo, pero después de suplicarle por muchas horas, logramos convencerla. Y Matsuri también se quedará hasta después de año nuevo.
— Oh, ya veo— dijo ella distraída.
— ¡Sakura, ven aquí!— llamó Matsuri.
Miró a Sasuke de reojo, él estaba muy metido en la lectura. Negó con un movimiento de cabeza, la castaña se encogió de hombros y siguió hablando con las chicas.
— Ve con ellas— dijo el Uchiha sin levantar la mirada.
— No te preocupes, Sakura-chan. Yo me encargaré de él— intervino Naruto, colocando una mano en el hombro del azabache. Ella lo miró desconfiada, él suele ser muy descuidado— ¿Qué es lo peor que podría pasarle?, ¿Estrellarse con un poste de alumbrado, un árbol o una señal de alto?
— No me hagas hablar, Usuratonkashi— comentó Sasuke.
— No le hagas caso, eso fue sólo una vez hace tiempo— aclaró el rubio al ver la expresión de pánico que adoptó la chica— Antes solíamos llevarlo Itachi o yo, sobretodo Itachi. Él no podía cuidar bien de sí mismo, pero si se trata de proteger a su querido hermano menor, exagera.
— De hecho me siento más seguro con Sakura o Itachi, pero hoy me toca conformarme contigo— expresó Sasuke resignado.
— Si le pasa algo, eres hombre muerto— le advirtió Sakura antes de soltar la mano de su novio e ir hacia donde estaban sus amigas.
Naruto adoptó una expresión de horror y Sasuke sólo sonrió de lado.
— Sakura, tienes que ayudarme a convencer a esta chica— comentó Matsuri desesperada al verla llegar.
— ¿Ayudarte en qué?— cuestionó confundida.
— ¡Ella es muy hermosa, tiene de novio a uno de los chicos más populares de su escuela y ella simplemente no desea cambiar su aspecto!— exclamó señalando a Hinata.
La mencionada mostraba su incomodidad jugando con sus dedos y escondiendo ruborizado rostro con su flequillo.
— Deberías considerar usar ropa más ajustada para resaltar tus atributos, apuesto que lo volverás loco.
— Ella volvió loco a Naruto siendo como es— alegó la pelirrosa en defensa de Hinata.
Matsuri puso los ojos en blanco y continuó con sus interminables argumentos sobre dar una buena impresión a todos.
El Uchiha sabía que Sakura deseaba ir con sus amigas, por más quisiera negarlo, a él no puede engañarlo. No se puede decir que se siente seguro con Naruto cuidando de su andar descuidado, por cierto, él había mentido con respecto a los accidentes que ha sufrido Sasuke por su culpa. No fue una vez como él dijo, fueron seis veces, de las cuales tres de ellas, tuvo que comprar unas gafas nuevas. Por eso había dejado ese hábito de leer camino a casa, pero desde que Sakura y él andan juntos puede hacerlo con total tranquilidad.
No se dio cuenta que Naruto le había quitado la mano del hombro y cuando lo hizo, ya era demasiado tarde. Chocó con un poste de alumbrado, el impacto hizo que cayera de sentón al suelo. Maldijo a Naruto y a sí mismo por seguir confiando en él.
— Lo mato— siseó inaudible.
Si no fuera por el dolor punzante que sentía en medio de su rostro, juraría que se levantaría e iría a matarlo lenta y dolorosamente.
— ¡Naruto, idiota!— chilló Sakura alarmada. Caminó hacia ellos y se arrodilló frente a su aturdido novio— Sasuke-kun, ¿estás bien? Lamento haberte dejado a cargo del idiota, tendría que haber dicho que no, lo siento— habló con rapidez.
Él intentó pedirle que se detuviera, pero ella no se lo permitió.
— ¡Ay no! tus gafas se arruinaron— declaró con culpabilidad en su voz, le quitó los anteojos y los examinó de cerca.
El cristal se agrietó y la montura se dobló. Lo único bueno de esa penosa situación es que ahora tendría obligarse a ir por unas nuevas, tal vez le diría a ella que lo acompañe.
— No es tu culpa— aseguró.
La sangre empezó a escurrir de su nariz, ella se alertó, pero rápidamente sacó un pañuelo de su bolsa y lo puso allí para ayudarlo a frenar el sangrado.
— L-lo siento— tartamudeó Naruto.
Inmediatamente la atención de ella se centró en él, le lanzó una mirada de odio puro y se levantó sin dejar de observarlo, todo en el aura de ella indicaba peligro. Naruto huyó, atravesó la calle sin mirar a los lados como alma que lleva al diablo y ella no dudó en seguirlo. Por fortuna esa calle no es muy transitada por autos o sino podrían haberlos atropellado por imprudentes. Los demás se acercaron a él y se doblaron para verlo más de cerca. Pero en vez de siquiera intentar ayudarlo, se quedaron mirando como idiotas.
— Naruto tenía razón— comentó Temari.
Sasuke frunció el ceño confundido, ¿Razón en qué?
— Retiro completamente lo dicho anteriormente— añadió la chica nueva, a él no le interesó mucho recordar su nombre.
— ¿Qué les pasa a esas mujeres?, ¿Retirar lo que dijo?, ¿Acaso habló mal de mí?— pensó perturbado.
— U-Uchiha-san, tenga otro pañuelo. Ese ya está todo manchado— dijo Hinata tímidamente ofreciéndole otro pañuelo, pero él simplemente la ignoró.
El Uchiha trató de mirar más allá de esas tres, pero no pudo. Sólo pudo ver las siluetas de Shikamaru y Gaara de brazos cruzados y sus ceños ¿fruncidos?. El golpe lo dejó un poco desorientado, así que sigue sin entender qué les pasa a todos ellos. Sacudió la cabeza para disipar su confusión y se puso de pie, bajo la atenta mirada de todos. Buscó a Sakura con la mirada, pero sólo distinguió su silueta distorsionada del otro lado de la calle, ella sacudía a Naruto con violencia como si fuera un muñeco sin vida. Estaba a punto preguntarse porque veía borroso, hasta que recordó que sus gafas se arruinaron y Sakura se las había llevado.
— Mierda— gruñó entre dientes al caer en cuenta de la razón por la cual esas tres no le quitan sus ojos de encima y el porqué de que los otros dos tengan mala cara— O-oye, Sakura— llamó intentando ocultar la incomodidad que la insistente mirada de todos sobre él le hacía sentir.
Ella llegó refunfuñando algunas barbaridades contra Naruto, se mostró extrañada por la actitud de todos. Sasuke la tomó de la muñeca y la alejó del grupo.
— Devuélveme mis gafas. No me interesa que estén dañadas, no pienso pasearme libremente por el pueblo sin ellas.
— Perdona, todo esto es culpa mía— dijo ella bajando sus ojos con tristeza.
— Nada de esto es culpa tuya— quiso decirle, pero ella sigue sin escuchar.
Se supone que no debe molestarle que ellos lo vean sin anteojos, después de todo siempre están todos juntos. Si, él también se incluye porque Sakura suele decirle que debe ser más sociable. A ella no le importa si no lo hace con el resto de la población estudiantil, pero le importa que lo haga con ellos. Aún así, las miradas insistentes como las de las tres chicas siguen sin gustarle, al menos que sea la de Sakura.
— Tonta— puso una mano en su cabeza y sacudió su cabello hasta dejarlo todo enmarañado.
Le arrebató sus gafas y se las colocó sin importarle que ya no sirvan para nada. Caminó en otra dirección, con ella siguiéndole de cerca.
— ¿Tienes unas de repuesto?— preguntó cuándo estaban a unos pasos de entrar a la casa de él.
— Estas son el repuesto que tenía— aventuró— Las anteriores se arruinaron por culpa de Naruto, otra vez.
— ¿Cuándo irás por unas nuevas?— interrogó.
— Tengo que llamar a mi oftalmólogo a ver si está disponible, esa mujer es muy impredecible y no tengo idea de dónde esté ahora— divagó buscando sus llaves entre sus bolsillos— Por los momentos recurriré a mi plan de contingencia, usaré mis lentes de contacto para hacer las cosas más fáciles y para seguir teniendo la reputación que he mantenido con los años, me pondré unos lentes falsos iguales a las míos.
— Creo que no sería capaz de tolerar la atención que daría tu rostro— admitió ella sonrojada. Una sonrisa socarrona salió de los labios del Uchiha sin que ella se diera cuenta— ¿Imaginas lo que pasaría si tienes la misma suerte que tu hermano?
— ¿Celosa?— preguntó con expresión triunfal.
— Sí, bastante— contestó altanera— Siendo honesta, golpearía a cada chica que pretendiera acercarte a ti con segundas intenciones.
— ¿Vienes?— pronunció al ver que la chica seguía inmóvil en la entrada.
— No, lo siento. Debo ir a casa, tengo que cuidar de Hotaru esta noche, Karin y Suigetsu saldrán a cenar para celebrar su aniversario de bodas— explicó con tono de disculpa.
Últimamente Sasuke la ha sentido distante, como si no quisiera estar a solas con él. No pudo evitar preguntarse qué le pasa, ella no desaprovecha una oportunidad para quedarse a solas, pegarse a él y mimarlo tanto como él se lo permitiera. Se despidió de él dejando un beso en su mejilla. En cuanto se quedó solo, dejó el asunto en el olvido y fue a su habitación a resolver el asunto de sus gafas. Pero en lugar de eso, se lanzó a la cama y se quedó dormido hasta que el rugir de su estómago lo obligó a levantarse.
...
Sakura quería saber lo que se sentía ver una película con su novio, dejar descansar su cabeza en su hombro mientras él pasa uno de sus brazos por los hombros de ella. Pero con un novio como Sasuke no era mucho lo que podía esperar, sin embargo, accedió a complacerla en algo tan simple como eso, aunque probablemente él no quitará la mueca de fastidio ante la estúpida película romántica que su novia escogió para la ocasión. Realmente le parecía estúpido que una chica con cáncer pasara toda la jodida película filosofando pendejadas, pero la misma quedó en segundo plano al clavar sus ojos en ella. Sus largas pestañas, sus delicadas facciones, su mueca de satisfacción cuando pasaba algo bueno y el brillo en sus ojos cuando los protagonistas se besaron por primera vez en la casa de Ana Frank. Volvió a preguntarse porque ella no quiso estar a solas con él días atrás, cuidar a su ahijada había sido una excusa tonta, aunque no fuera del todo una mentira. Quizás no estaba lista para que, lo que pasó en su habitación hace unas semanas, se repitiera de nuevo.
Sakura de repente dejó de prestar atención a la película que ella misma pidió ver, se levantó del sofá y corrió a la ventana más cercana. El Uchiha arqueó una ceja confundido por su actitud. La pelirrosa esbozó una enorme sonrisa y corrió al patio trasero, Sasuke la siguió un tanto desconcertado por su actitud.
— Mira, Sasuke-kun, ¡Está nevando!— exclamó emocionada viendo la nieve caer.
Miles de motas blancas comenzaron a caer de cielo, cubriendo poco a poco el suelo con un manto blanco. Ella se paró en medio del patio sin despegar sus orbes verdes del cielo. Sus ojos brillaban fascinados por la belleza de la nieve caer, como una niña pequeña sacó la lengua y dejó caer un par de copos de nieve en ella. Esa ilusión de niña dejó al azabache estupefacto, le pareció que esas gemas jades se veían más hermosas que nunca.
— Sakura, entra— ordenó con suavidad, aún sin salir por completo de su propia fascinación— Estás descalza, te resfriarás.
— No quiero— negó haciendo un mohín en sus labios.
— Buscaremos tu abrigo, una bufanda y unas botas. Entonces podrás salir de nuevo— aseguró.
Ella pareció considerarlo, pero no quiso entrar de todas formas. Sasuke rodó los ojos con fastidio debido a su actitud infantil.
— No tengo botas de nieve— argumentó berrinchuda.
Lo cierto era que ella sólo contaba con sus fieles converse negras. El Uchiha consideró la posibilidad de salir él mismo y traerla a adentro. Pero de nuevo la ilusión de su mirada, fue el incentivo para no hacerlo.
— Yo te doy unas— trató de convencerla, pero ella siguió renuente— Ven— le tendió una mano para que ella la tomara— Eran de mi madre, creo que podrían quedarte— dijo perdiendo ya la paciencia.
Finalmente decidió que era lo más sensato acatar la sugerencia de su ahora irritado novio, no es que a ella le guste hacerlo enojar. Pero tenía que admitir que ese aire misterioso que tanto le fascina de él, se hace más irresistible cuando está ligeramente cabreado. Fue hasta al perchero, tomó su abrigo rojo, la bufanda amarilla que Karin tejió para ella y luego se sentó en el sofá a esperar que él saliera. Él salió de la habitación donde están las cosas de sus madre, con una caja entre sus manos. La colocó en las piernas de la pelirrosa, se arrodilló frente a ella y sacó de la caja unas hermosas botas bajas color piel. Él tomó sus pies y se las calzó.
— Son perfectas. Muchas gracias, Sasuke-kun— expresó con una sonrisa radiante.
Él le ofreció una mano y ella no dudó en tomarla. Incluso si en un momento como ese llegara la persona más cuerda del planeta, malinterpretaría la situación. Después de todo, un hombre arrodillado frente a una mujer, tomando sus manos sólo significaba una cosa. Propuesta de matrimonio. Una teoría demasiado improbable, considerando el hecho de que sólo tienen diecisiete años.
— Sé que creerás que actúo como una niña, pero en lo que llevo de vida nunca había podido jugar en la nieve...— vaciló— ¿Podrías fingir ser un niño de nuevo y jugar conmigo? Sé que te estoy pidiendo mucho, pero...— fue interrumpida por suave toque de los labios de él.
— Puedo fingir— declaró— Sólo por el día de hoy.
— Con eso es más que suficiente— concedió con una tierna sonrisa.
Contempló ensimismado como ella hacia un muñeco de nieve, se acostaba en el piso y dibujaba un ángel de nieve. Sakura le pidió que jugara a ser un niño con ella, pero era mejor observarla ser hermosa, que ayudarla a serlo. Todo iba bien hasta que una bola de nieve impactó en medio de su rostro, parpadeó un par de veces atónito, hasta que la sonora carcajada de la Haruno lo trajo de vuelta a la realidad.
— Me las pagarás, molestia— musitó amenazador, caminando hasta su presa a paso lento.
Ella siguió riendo, corrió a refugiarse detrás de su muñeco y se preparó con proyectiles para defenderse de su enemigo. A medida que se acercaba, tenía que esquivar ágilmente las bolas de nieve que ella le lanzaba. Sin embargo, algunas lograban golpearlo. Al ver que no tenía salvación, intentó huir, pero él llegó a ella antes de que pudiera hacerlo.
— ¡Kya, no!— gritó cuando él la sujetó por la cintura desde atrás y le dio unas cuantas vueltas.
Qué importa si está arruinando su imagen, nadie salvo ella lo está viendo. Sin embargo, todo vale la pena cuando ella ríe. A pesar de que desconoce prácticamente todo lo que tenga que ver con su vida, de algo está seguro y eso es que, hará lo que sea para que ella pueda realizar todo lo que no había podido hacer antes. Sakura se removió entre los brazos de él para poder mirarlo de frente y rodeó su cuello con sus brazos.
— Tienes una montaña de nieve en la cabeza— comentó riendo.
Llevó sus manos a las hebras azabaches del Uchiha y quitó la nieve que allí estaba. No recibió una respuesta de su parte, él solo la miraba fijamente. La profundidad de sus ojos negros la hacen sentir cosas inexplicables y más ahora que no lleva puesta sus gafas. Él le comentó que su doctora le dijo que fuera en enero por unas nuevas, ya que ella había decidido pasar sus vacaciones de invierno esquiando en Suiza.
— Preciosa— pensó él perdido en su mirada.
Ante los ojos de Sasuke, Sakura era la criatura más hermosa con la que se había cruzado, aparte de su madre claro está. Todas las facetas de la Haruno le encantaban, cosa que jamás admitiría en voz alta y mucho menos a ella. Ese día le parecía haber conocido una Sakura completamente distinta, una que no se preocupaba por nada y sólo quería disfrutar del momento. Una que deja a un lado sus fantasmas y vuelve a ser la niña feliz que siempre debió ser. Sus mejillas estaban sonrojadas por el frío, de sus labios salía un humo blanco cada vez que respiraba, cosa que a ella le encantaba porque no dejaba de jugar con eso. Quería hacerle tantas cosas, su imaginación maquinaba muchas formas de hacerla suya. Pero al mismo tiempo se contenía, no deseaba asustarla. Él nunca ha descartado su teoría sobre que ella fue abusada, sólo que esperaría pacientemente a que sea ella quien decida contarle. Entonces la besó, quizás ella le dijera que no estaba lista para eso y a él sólo le quedaría disculparse. O tal vez, sólo tal vez, aceptaría como lo hizo la vez anterior. La intensidad de los besos fue aumentando con el correr de los segundos, sus lenguas hicieron acto de presencia en el campo de batalla. No hizo falta que le consultara, ambos se deseaban, anhelaban unirse en uno solo y fortalecer el vínculo que poco a poco habían formado.
A paso torpe y dando trompicones, llegaron a la habitación del chico. Se separaron debido a la falta de aire, quedaron contemplándose el uno al otro por lo que parecieron horas. Los ojos de él se fijaron en la vestimenta de ella, demasiada ropa encima. Con sumo cuidado, le quitó la bufanda y la lanzó lejos, al igual que el resto de su ropa. Se inclinó para sacarle el pantalón y las botas, pero la dejó con la prenda que cubre su parte íntima. Hizo un camino ascendente de besos desde su plano vientre, hasta el inicio de su sostén. Y bajó de nuevo, su atención fue centrada en la cicatriz en situada en la parte baja de su abdomen, aquella que arruinaba la suave textura de la piel en esa zona. La acarició con delicadeza, haciendo que la chica se tensara.
— ¿Esto te lo hizo él?— cuestionó refiriéndose al tipo que no dejaba de buscarla.
— S-sí— respondió en un susurro— Fue en la noche que escapé— se atrevió a confesar.
Creyó que él se alejaría de ella, pero en lugar de ello, dejó unos cuantos besos en esa zona, robándole unos cuantos suspiros.
Sus ojos se clavaron en su sostén de encaje blanco en cuanto se enderezó, lo desabrochó y éste fue a hacerle compañía al resto de la ropa de la pelirrosa. Esta vez ella no intentó cubrirse, ese complejo por el tamaño de sus senos había quedado en el olvido gracias a él. Acarició la areola de ambos pechos con los pulgares, al instante sus pezones se endurecieron. Sakura cerró los ojos, esperando ansiosa que él siguiera con lo suyo. Con la delicadeza con la que se trataba algo tan frágil como el cristal, Sasuke la tumbó sobre la cama. Ella por inercia intentó cubrirse, pero el tono de voz de Sasuke la hizo detenerse.
— Quédate así, quiero verte— ordenó.
Sakura desvió la mirada ruborizada al sentirse avergonzada, la expresión de él no demostraba ninguna emoción, sólo la miraba sin ningún tipo de pudor. Tal vez se sentía decepcionado de la simpleza de su cuerpo.
Las piernas de la pelirrosa quedaron abiertas dándole una maravillosa vista de sus bragas blancas, húmedas con su propia excitación. Esa necesidad de hundirse en ella de todas las maneras humanamente posibles, lo embriagó de nuevo. Una necesidad que existe en él desde el día que exploró con sus dedos esos húmedos pliegues. Pasó saliva, su imaginación le estaba jugando una mala pasada, quería y no quería hacer lo que su mente y su cuerpo le imploraba a gritos. Aunque no lo aparentaba estaba verdaderamente ansioso, es la primera vez que tendrá contacto íntimo con una mujer. Y tenía que ser precisamente ella. Una persona que en un principio le pareció molesta, hasta el punto de irritarlo de una manera inexplicable. Pero que ahora, estaba incondicional e irrevocablemente enamorado de esa molestia. No estaba seguro de cuándo había sucedido, pero sucedió. No sabía cual seria su reacción cuando ella le hablara de su horrible pasado, quizás querrá tener al padre de ésta en frente para estrangular a ese infeliz con sus propias manos. Ella lo sacó de sus propias cavilaciones cuando se sentó a la orilla de la cama, con la decepción surcando en sus ojos.
— ¿No te gusta lo que ves?— cuestionó dudosa.
¿Acaso él le había dado motivos para que pensara eso? Bueno, conociéndose a sí mismo, tal vez lo hizo. En lugar de darle una respuesta concreta, la besó largo y tendido e intentó recostarla de nuevo, pero ella lo detuvo poniendo sus pequeñas manos en su abdomen.
— No es justo que sea yo la única que está prácticamente desnuda— aclaró al notar la confusión del pelinegro.
Ahora le tocaba a ella desnudarlo, tocarlo. No era justo que él tuviera que hacer todo el trabajo, cuando esa es una labor que puede ser llevada a cabo por los dos.
— Ahora estamos en igualdad de condiciones— dijo ella acariciando su pecho con sutileza.
Llevó una de sus manos a la erección de él y la tocó por encima de la tela de los bóxers, el pelinegro soltó un gruñido de satisfacción y echó la cabeza hacia atrás. Sakura tomó el elástico de aquella prenda y la jaló hacia abajo, dejándolo ahora a él, desnudo por completo. Se sorprendió por la longitud del miembro de su novio, se sintió diminuta al lado de él. Lo envolvió con su mano y se propuso a acariciarlo de arriba a abajo para darle placer al moreno. La expresión de placer del Uchiha la animó a ir más rápido. Se apegó más a él, comenzado a repartirle sensuales besos en el cuello. Mientras sus uñas recorrían la longitud de su erección y se demoraba un poco más jugando con el glande, provocando que él se agitara súbitamente.
— Sa-ku-ra— gemidos roncos salían de su boca sin poder controlarlos.
Iba a correrse, lo sentía, pero aún no era tiempo para eso. La tomó de la muñeca bruscamente, para que ella dejara de masturbarlo.
Sin poder aguantarlo más, se tumbó con ella en la cama, dejándola bajo su cuerpo, teniendo cuidado de no aplastarla. Ese toque causó estragos en él y su juicio se nubló por completo. Al carajo todo lo anterior, esta vez dejaría que el instinto le ganara a la razón a voluntad propia. Necesitaba sentirla o simplemente perdería la cabeza. Lo único que pedía era que esa extraña fuerza que siempre envía a alguien inoportuno a interrumpirlos, se congelara con la nieve. Arremetió contra ella sin piedad, dejando marcas en la piel de su cuello. El lado lujurioso y perverso que hasta ahora no sabía que poseía, actuaba por él. Se detuvo en los senos de ella, deleitándonos con vehemencia. Tomó uno de sus pezones entre sus labios, succionando con fuerza, mientras que el otro era masajeado por sus dedos. Sakura piensa que su tamaño son un problema para él, pero lo cierto es que desarrolló una pequeña obsesión con ellos, algunas veces fantaseaba con ellos y con todo lo que podría hacerles. Los gemidos de la pelirrosa eran como música para sus oídos, suaves y armoniosos como las tomadas del piano.
Llegó hasta sus piernas y comenzó a besar sus muslos, besando lentamente el interior para subir a su centro, arrancándole un gemido a la pelirrosa, quien tan sólo se agarró de las sábanas, gimiendo desesperadamente. Se detuvo un instante, había algo que le impedía continuar. Bajó las bragas y las tiró a quien sabe donde, ella se sobresaltó al sentir su aliento caliente en su entrepierna.
— Sa-Sasuke, ¿q-qué haces... ¡ah!— un grito de placer fue lo último que salió de sus labios, ya que él había empezado a atacarla con su boca.
Torturándola con su lengua, jugando con ella hasta hacerla sucumbir a un placer que era nuevo para ella, le hizo al amor con los labios, sus dientes arañaban el clítoris erecto por la excitación y no dejó su labor hasta que ella convulsionó siendo víctima del orgasmo, jadeando el nombre de su amado.
Su vista estaba nublada por el aturdimiento del reciente clímax, aún así se incorporó, lo tomó del mentón y lo atrajo a sus labios nuevamente. Sus labios también demandaban la atención del Uchiha. Su beso fue mucho más erótico que lo anteriores, ambos jadeaban al ritmo de que sus sexos se rozaban superficialmente hasta no fueron capaces de resistir por más tiempo.
Ella se abrió más para dejar que él se acomodara entre sus piernas. Sasuke con algo de torpeza comenzó a embestirla lentamente, él pensando que ella ya no era virgen, se llevó una gran sorpresa que lo hizo parar en seco.
— Yo creí que tú...— no pudo continuar, ya que ella lo tomó de las mejillas con ambas manos y lo besó.
— Nada es lo que parece, ¿eh?— respondió con dulzura acariciando su rostro.
El pelinegro se sintió culpable por haber pensado mal de ella.
— ¿Qué pasa, amor?, ¿estás más asustado que yo?— bromeó para tranquilizarlo a él y para hacerlo ella también.
Por otra parte, él no podía evitar sentirse mal por haber sacado conclusión apresuradas. Pero el miedo de ella porque otras personas la tocarán en contra de su voluntad, lo hizo dudar.
— Perdóname— suplicó uniendo su frente con la de ella.
— No hay nada que perdonar, yo misma causé que tú pensaras de esa forma— trató de razonar con él, dejando suaves caricias a lo largo de su amplia espalda.
Sasuke sonrió de lado y ella le devolvió el gesto con una sonrisa enorme. Él retomó lo que estaba haciendo y con cuidado se introdujo en ella. Cuando se topó con la barrera de su inocencia, de una sola estocada, la derrumbó. Sakura soltó un quejido, aferró sus uñas a la piel de su espalda y cerró los ojos con fuerza intentando retener sus lágrimas, sin embargo, éstas rodaron por sus mejillas.
— ¿Estás bien?— preguntó preocupado por su falta de tacto para con ella. Ella asintió apenas, sin abrir los ojos, tratando sin resultado calmar los temblores de su cuerpo— Si quieres puedo...
Sería una tortura que ella le dijera que sí. Se sentía estrecho y húmedo, quería quedarse allí por más tiempo.
— Sólo deja que me acostumbre— cortó súbitamente.
Limpió el rastro de lágrimas que quedó en sus rosadas mejillas y le dio un tierno beso en la frente, sus párpados cerrados y finalmente sus labios. Esperó lo suficiente hasta que ella estuvo preparada.
Comenzó con un movimiento suave contra ella, iniciando un placentero vaivén, dándole tiempo a ella para que el dolor pasara y a él la oportunidad de deleitarse con la piel de su cuello. De cierta forma, le alegró ser el primer hombre en la vida de ella, que ningún desgraciado se hizo de ella en contra su voluntad. Y esperaba ser el único, no pretendía permitir que alguien más tocará lo que era suyo.
Sus cuerpos ardientes se movían con rapidez y necesidad, jadeando por la satisfacción de aquella gloriosa primera vez. Los gemidos de ambos colmaban en los oídos de su amante. Él sintió la tentación de mirarla y lo hizo, observarla sudorosa y jadeante, sólo hizo que se excitara más, aunque probablemente él lucía igual o peor que ella.
— Sakura, mírame— exigió en un jadeo.
Los ojos jades oscurecidos del deseo de ella, le devolvieron la mirada. Buscó las manos de ella y las entrelazó con las suyas en cuanto las encontró. La pelirrosa rodeó al Uchiha con sus piernas, para darle más acceso y profundidad a las penetraciones.
El final estaba cerca, lo olían... lo sentían. Sus respiraciones se volvieron más ásperas, irregulares. Las estocadas eran más violentas y feroces. Las paredes internas de ella lo apretaban con más fuerza al llegar al tan ansiado orgasmo, seguido de un sonoro gemido. Luego de uno que dio paso al clímax de él, derramándose dentro de ella. Sasuke se desplomó sobre el pecho de Sakura, sus pieles sudorosas se pegaban con la del otro. Ninguno habló, sólo buscaban la forma de recuperar el aliento y calmar el desaforado latir de sus corazones. Fue la mejor noche de sus jóvenes vidas, perfecta. Se separó de ella y se acostó a su lado, Sakura no deseaba apartarse de él, así que se recostó en su pecho.
— Sasuke-kun, ¿tu padre viene hoy?— preguntó apenada, rompiendo el tranquilo silencio que se había formado.
— ¿Hasta ahora es que piensas en eso?— preguntó él de vuelta.
Ella escondió su rostro en el cuello del chico, sonrojada.
— Es que hasta ahora no había pensado en nada— admitió en un susurro casi inaudible.
— Tranquila, él no vendrá si no es hasta mañana en la tarde— aseguró él.
— Gracias a Dios— suspiró aliviada.
Él la abrazó por la cintura y se refugió en su cuello, la pelirrosa se conmovió por el agarre posesivo de su novio y comenzó a acariciarle el cabello.
— Quédate a dormir esta noche— pidió.
Un suspiro involuntario salió de los labios de la pelirrosa al sentir el aliento caliente del chico contra su piel.
— No puedo, Karin-chan me mataría si no llego a casa— torció con pesadez, ella tampoco quería irse.
— Llama a una de tus amigas y diles que te cubran— sugirió apegándose más a ella.
Pensó en ir por su teléfono, pero recordó que estaba abandonado por algún lugar de la casa. Se giró levemente y tomó el teléfono de Sasuke que reposaba en la mesa. Temari fue su primera opción, ella es cínica y buena mintiendo. En cambio Hinata, se pondría nerviosa y Karin la descubriría de inmediato. Marcó el número de Temari, el cual se sabe de memoria y esperó a que ésinicianda la llamada.
— Buenas noches, Sabaku no Temari al habla— contestó ella con formalidad.
— Temari, soy Sakura— habló la ojijade— Necesito que me hagas un favor.
— ¿Qué clase de favor?— preguntó burlona.
— ¿Podrías llamar a Karin-chan y decirle que me quedaré a dormir en tu casa?— preguntó dudosa.
— ¿Te quedarás a dormir con tu Sasuke-kun?— inquirió en el mismo tono de antes.
— No hagas preguntas— cortó avergonzada— Sólo inventa una historia por mí y si dice que quiere hablar conmigo, dile que ya me fui a dormir. Y por favor llámame para ver qué te inventaste.
— Hablamos en un rato— dijo la rubia cortando la comunicación.
Intentó buscar conversación para distraerse un poco mientras esperaba que su amiga le devolviera la llamada, pero él ya se había quedado dormido. Sonrió para sus adentros y siguió con su labor, Sasuke se aferraba a ella como un niño que no quiere que su madre lo deje solo después de una pesadilla. Estaba a punto de hacerle compañía a Sasuke, cuando Temari llamó de nuevo.
— ¿Y bien?— interrogó.
— Le dije llegaste aquí histérica después de tener una horrible pelea con Sasuke— comenzó— Me preguntó si conocía la razón, pero le dije que llorabas tanto que no podías explicarte con claridad y te quedaste dormida después de tanto llorar. Y cuando quiso saber porque tu celular estaba apagado, le inventé que Matsuri y yo te ordenamos apagarlo porque él no dejaba de llamarte. Sonó convincente, creo que sí se lo creyó.
— Gracias, Temari— agradeció— Mañana con ayuda de Sasuke inventaré en una buena historia.
— Siempre para servirte— respondió.
Ambas rieron por el comentario de la rubia y quedaron en verse al día siguiente. Cayó rendida ante la calidez que el Uchiha le brindaba y se acurrucó más a él para así poder descansar.
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Al día siguiente, él fue el primero en despertar. Ella se veía tan relajada que decidió dejarla dormir mientras él tomaba una ducha. Sin embargo, Sakura sintió su ausencia en la cama y se levantó. Al final terminaron juntos en el baño.
— Así que una pelea— divagó el Uchiha sin dejar de cortar los vegetales.
Después de vestirse, habían caído en cuenta que la noche anterior no habían comido nada y ambos tenían un hambre atroz.
— He quedado como el malo de la película.
— Sí— respondió ella sin dejar de balancear sus pies, pues Sasuke la había sentado sobre la encimera de la cocina mientras él cocinaba para ambos— ¿Estás seguro que no quieres que te ayude en algo?— preguntó sintiéndose una inútil.
— No, Sakura— declinó— Tú eres mi invitada— la pelirrosa se cruzó de brazos ofendida.
— Como te iba diciendo— dijo retomando el tema— Temari me dijo que debía idear una historia convincente para que me haya puesto en ese estado. Pero no tengo ni la más mínima idea de cómo hacerlo, por eso necesito de tus grandes capacidades mentales.
— Hmp, supongo— respondió— Por cierto ¿qué quieres para Navidad?— preguntó con un leve sonrojo surcando en sus pálidas mejillas.
Sakura parpadeó un par de veces sin dar crédito a lo que sus oídos escucharon. ¿Acaso él había dicho eso? El Sasuke que ella conoce nunca haría tal pregunta, a pesar de que ella ya tenía una respuesta clara, seguía sin creerlo. No recibía un regalo en Navidad desde que su madre falleció. Gaara y las chicas siempre le daban uno, pero cuando llegaban de vacaciones y siempre era comida, para que su padre no se diera cuenta que tenía amigos. Aún así, ella los atesoraba con todo su corazón.
— Nada en especial— contestó atónita— T-todo l-lo que has he-hecho por mí... e-es m-más q-que... su-suficiente pa-para mí— finalizó llorando, cubriendo su rostro con sus manos.
Él arqueó una ceja confundido y se acercó a ella cauteloso.
— Oye, ¿por qué lloras?— cuestionó sin saber que hacer para calmarla.
Quitó con cuidado las manos de ella, dejando a la vista las hermosas esmeraldas de su novia inundadas de lágrimas.
— E-es q-que Sa-Sasuke-kun es... ti-tierno... y-y amable— se sorbó la nariz—... e-estoy m-muy fe-feliz...— sollozó— muy feliz...
Sasuke sonrió conmovido, se estaba comportando como una niña de nuevo. Esa sonrisa lo dejó embobado, consideró salir corriendo a buscarle algo tan hermoso como ella que haga que no borre esa sonrisa nunca.
...
La mañana de la víspera de navidad era muy esperada por Sakura. Ella, la familia Hozuki y Sasuke estaban descansando en un kotatsu después de adornar la casa. Los adultos la dejaron a ella poner la punta del árbol, cosa que la hizo muy feliz. Y esperaba el siguiente año ayudar a Hotaru a hacerlo ella. Karin observaba con fascinación a la pelirrosa dormir en las piernas del Uchiha, mientras éste acariciaba su cabello distraídamente sin despegar la vista de su libro. De vez en cuando, él la miraba de soslayo, sobretodo cuando se movía, hablaba o lo abrazaba entre sueños. No le reprocharía nada por mentirle, pero ella no tenía ni un pelo de tonta. Sabía que la historia que Sakura y Temari le contaron, era una treta bien planeada para cubrir las espaldas de la primera.
Un aroma proveniente del horno, la hizo sonreír y levantarse para ir a atender la cocina. Sacó las galletas del horno y las dejó sobre un plato para que servirlas con leche más tarde. De pronto, unos brazos la rodearon por detrás.
— Feliz navidad, mi amor— le susurró el peliceleste al oído.
— Técnicamente aún no es navidad, papá— contestó imitando una voz infantil. Giró la cabeza un poco y dejó un beso en su mejilla— Es increíble, ¿no lo crees?— preguntó ella, dejándolo confundido.
— ¿Qué es increíble?— preguntó de regreso.
— Esto— acarició el anillo de matrimonio de su marido— Quién diría que tú y yo un año después de casados, tendríamos una hermosa familia. Una hija preciosa y una chica maravillosa que llegó a cambiar nuestras vidas.
— Yo sólo espero que las cosas permanezcan como están por un largo tiempo— agregó Suigetsu.
Le dio la vuelta para que quedaran frente a frente y sin pensarlo dos veces, atacó los labios de su mujer.
— Y lo seguirán, ten fe de ello— aseguró para luego volver a besarlo— Te amo— dijo entre besos.
Su esposo sonrió abiertamente y le respondió con un yo también.
...
Una joven pareja compuesta por un chico rubio atolondrado y una hermosa joven que se rehúsa a salir por completo de su capullo, daban un paseo tomados de la mano por las calles del lugar que los vio nacer. Delante de ellos, guiándose de su bastón, estaba la hermana menor de la chica. Habían aprovechado que el padre de las jóvenes estaba ocupado en su trabajo, para que así la más joven saliera a disfrutar del clima.
— ¿En qué tanto piensas, Hinata-chan?— preguntó el rubio, notando que su novia estaba perdida en sus pensamientos.
— En que si algún día Hanabi podrá ver la belleza del mundo con sus propios ojos— respondió inclinando la cabeza para ocultar su tristeza.
Naruto tomó su rostro con ambas manos y lo levantó para que lo mirará.
— Por supuesto que lo hará— aseguró entusiasta— ¿Sabes por qué?— ella negó con la cabeza— Porque tú te dedicas a hacer que eso sea posible.
Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas, siempre es lo mismo. Cuando ella no tiene fuerzas para seguir afrontando la realidad, él y su sonrisa radiante la sacan de su agujero.
— Por eso te amo tanto— dijo en un susurro.
Tarde se dio cuenta de lo que había dicho, su lengua cobró vida por sí sola e hizo algo impulsivo. No es que no se lo haya dicho antes, es sólo que su naturaleza tímida le impedía hacerlo muy seguido. A pesar de que ésta quedó casi en el olvido después de que ellos compartieran intimidad la primera vez
— Yo también te amo, ¿Sabías?— preguntó divertido
Y comenzó a repartirle besos por todo el rostro, Hinata reía por lo bajo disfrutando de los mimos de su novio. El estruendo de alguien cayendo, los sacó de la pequeña burbuja que habían formado.
Un niño que había chocado con la pequeña Hyuga y ambos habían caído al suelo. Él iba corriendo de regreso a su casa, pues su abuelo había llegado de visita y tenía muchas ganas de verlo, pero no se fijó en la niña que iba pasando por allí. Sus mejillas se tornaron rosadas al darse cuenta de a quién había tumbado. La belleza de la niña lo dejó sin aliento, era demasiado bonita. Quedó prendado de sus bonitos ojos, aunque de cierta forma le molestó que ella no le devolviera la mirada. Pero al fijarse en el objeto con el se había tropezado en realidad, se dio cuenta de la condición de la joven.
— ¡Oye, ten más cuidado!— gritó Naruto enojado.
Él y Hinata se acercaron dispuestos a ayudar a la pequeña a levantarse. El niño salió de su ensimismó y miró horrorizado a la persona que le reclamaba.
— ¡Naruto-niichan!— exclamó sorprendido al ver a la persona que veía como su hermano mayor.
— Konohamaru— habló con severidad. El mencionado se sintió cohibido por el tono de voz de su amigo— No puedes ir andando distraído por todos lados, podrías lastimarte o lastimar a otros— reclamó señalando a Hanabi, quien ya se había puesto de pie con la ayuda de la Hyuga mayor.
Recordó el accidente que había tenido su amigo en días anteriores por su culpa, se imaginó al Uchiha de brazos cruzados con cara de circunstancia.
— No te preocupes, Naruto-niisan— intervino Hanabi en defensa del chico.
Su voz le había agradado bastante, hasta el punto en el que su corazón latía más acelerado de lo acostumbrado.
— Estoy segura que él lo lamenta.
— P-por supuesto que lo lamento— tartamudeó Konohamaru nervioso por la sonrisa amable de la Hyuga pequeña, el sonrojo de sus mejillas se intensificó.
Esos pequeños detalles no pasaron por alto por lo mayores, quienes intercambiaron miradas cómplices y decidieron mantenerse al margen de todo.
— Mu-mucho gusto, mi nombre es Sarutobi Konohamaru, ¿Tú cómo te llamas?— preguntó rascándose la nuca.
— Hyuga Hanabi— dijo ella— El placer es mío, Konohamaru-kun.
Hanabi sonrió hacia donde escuchaba venir la voz agradable. Quisiera poder ver cómo luce, pero sólo tendrá que conformarse con la descripción que su hermana hará para ella. Buscó la mano de ella, alejándola de allí para preguntarle.
— Pss... Naruto-niichan— llamó en voz baja el Sarutobi— ¿Quienes son ellas? Es extraño verte vagar por el pueblo sin Sasuke-niichan, ¿me he perdido de algo importante?— preguntó aprovechando que las chicas no estaban escuchando.
Él y Naruto se conocieron cuando éste último tenía doce años, un día después de un largo día de escuela fue al parque. Ahí vio a un niño solitario, jugando solo con un balón de fútbol. El pequeño le recordó un poco a él, así que no dudó en acercarse y pedirle que le dejara participar en su juego, cosa que Konohamaru aceptó encantado. Ellos no se veían desde hace casi un año, cada uno había estado atrapado en su propia vida.
— Hace mucho que no nos vemos— divagó Naruto— la mayor se llama Hinata, ella es mi novia.
— ¡¿Eh?!— gritó sorprendido— ¿Una señorita tan bonita aceptó salir contigo?— preguntó incrédulo. A Naruto se le marcó un tic en el ojo— ¿Y-y Sasuke-niichan?
— ¿Quién sabe? Debe estar por allí con Sakura-chan— comentó.
— ¿Sakura-chan?— cuestionó intrigado el más joven.
— Ella es la novia del Teme— confirmó.
Konohamaru desencajó la mandíbula aún más sorprendido que antes, ¿acaso pasó siglos sin verlos? Sólo habían pasado unos cuantos meses. Sus réplicas se vieron interrumpidas por la imagen de Hanabi de pie frente a él, tendiéndole una mano. Konohamaru se quedó congelado sin saber que hacer, hasta que sintió un pellizco en sus costillas. Naruto lo animaba a que tomara la mano de ella, sus ojos le gritaban que si no lo hacía, le estaría haciendo un desplante a ella. Tembloroso, aceptó el gesto por parte de ella.
— ¿Serías mi amigo?— preguntó.
No supo qué responder. Claro que quería ser su amigo, quería saber todo sobre esa linda niña que con sólo tocarlo lo había hecho sentirse en las nubes.
— Sí— respondió.
Se le olvidó la razón por la cual iba con prisa, seguramente no era nada importante. Se quedó con ellos un rato más, charlando con su nueva amiga. Le rompió el corazón conocer un poco de su historia y se entristeció al darse cuenta que no podría verla con tanta frecuencia como lo deseaba. Sin embargo, le llenó de mucha ilusión el hecho de que podría verla cada sábado si iba a visitarla a la fundación, probablemente tendría que cancelar sus planes con sus amigos. Pero poder ver a esa hermosa niña aunque sea una sola vez a la semana, hacía que lo demás dejara de importarle.
...
Itachi Uchiha tenía la mirada puesta en la nieve caer por la ventana de la casa de la tía de Izumi. Fueron a pasar unos días con ella, después de todo, ella no conocía en persona al joven caballero con el que su amada sobrina salía.
— ¿Extrañas a tu familia?— preguntó ella ofreciéndole una humeante taza de chocolate caliente.
— Sinceramente, no lo hago— admitió en voz baja— Sólo me pregunto si ellos la están pasando bien.
— No te preocupes— le animó la castaña— Sakura-san se asegurará de hacer que Sasuke se divierta y tu padre, pues...— hizo una pausa— Debe sentirse solo, pero apuesto que aún así está feliz de que tú y Sasuke lo pasen con alguien especial.
— ¿Alguien especial?— cuestionó él con una ceja arqueada.
— Sí, alguien especial— debatió Izumi— ¿Acaso no lo soy?— inquirió dolida.
— Hmp, por supuesto que lo eres— Sonrió levemente y llevó dos dedos a la frente de ella, dándole un pequeño golpe.
...
La mañana de navidad, a pesar de tener un clima con varios grados centígrados bajo cero, conseguía derretir hasta el más duro corazón. Sakura convenció al Uchiha para que fueran a visitar a unas cuantas personas antes de ir hacia donde él planeaba llevarla. Acaban de salir de la estación de policías luego de visitar al padre de Sasuke, el hombre, aunque no lo puso en manifiesto, se alegró por la visita de su hijo menor. La visita fue un poco incómoda, ya que todos los policías presentes no dejaban de mirarla con asombro. Ninguno concebía que un chico tan huraño como Sasuke, tuviera una novia tan linda, según ellos. En estos momentos se encontraba afuera esperando que el pelinegro saliera, pues su padre le había pedido hablar con él a solas y ni loco la dejaba sola con los compañeros de trabajo de su padre.
— Sakura-chan, un gusto verte— saludó la anciana que por allí pasaba.
Su antigua casera, Chiyo. Ella llevaba unas cuantas bolsas, al parecer haría un banquete a los inquilinos del complejo. Alejado de allí estaba su nieto Sasori, la pelirrosa no pudo evitar estremecerse de miedo al verlo.
— Chiyo-obaachan— saludó de vuelta con una sonrisa falsa, la insistente mirada del pelirrojo sobre ella le estaba poniendo los nervios de punta— Hace mucho que no la veo, ¿cómo está?.
— Muy bien— respondió alegre— Y por lo que veo tú también, deberías pasar a visitarme de vez en cuando— le reprochó.
— Lo siento— dijo cohibida, rehuyendo la mirada de abuela y nieto.
— No te preocupes, linda. Sé que es por culpa de la idiotez de mi nieto— refunfuñó la anciana. Chiyo tenía razón por una parte, Sakura lo último que buscaba era encontrarse con Sasori— Aunque también pueda deberse a que tu novio acapara todo tu tiempo.
— ¿C-cómo se enteró?— preguntó sonrojada. Chiyo rió por lo bajo.
— Hace días me encontré a Karin-san en el mercado con su bebé, charlamos un rato y me puso al día con algunas cosas— relató— Hotaru-chan es una bebé muy hermosa.
— Lo sé— chilló la pelirrosa encantada.
Las mujeres se engancharon en una conversación sobre la bebé Hozuki, Sakura se olvidó de que ese hombre seguía allí.
— ¿Nos vamos?— interrumpió el Uchiha fríamente.
Saludó a la señora con un leve asentimiento, emitió una corta disculpa y se la llevó de allí. Caminaron en un completo silencio, hasta que ella fue quien decidió romperlo.
— ¿Estás molesto?— preguntó temerosa.
Él apretaba con fuerza su mano, tanto que le dolía.
— Hmp— musitó parándose de golpe.
La miró por encima del hombro y se arrepintió de ser tan brusco con ella, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Se dio cuenta de lo que estaba haciendo y aligeró el agarre.
— Me volvió loco que ese infeliz no te quitara los ojos de encima— admitió en un susurro.
— Admito que me asusté al verlo, pero mientras tú estés cerca, nada malo me pasará— expresó colocando su mano libre en la mejilla de Sasuke.
— Primero tendrá que lidiar conmigo— refutó. Acarició los nudillos de su mano con el pulgar— Cierra los ojos— pidió.
Sakura obedeció, él soltó su mano.
Ese día, cuando ella había llorado mucho cuando él le ofreció un regalo, le regaló las botas que alguna vez fueron de su madre. Estaba seguro que Mikoto no se enojaría por eso, porque a Sakura le quedaban de maravilla. Pero luego, buscó algo especial que él mismo escogiera para ser que le costara trabajo, pero cuando Uchiha Sasuke se propone una meta, la consigue. Se propuso a buscar un hermoso presente para ella y así lo hizo.
— Ya puedes abrir— ordenó cuando acabó de ponérselo.
Otra vez ese encanto e ilusión en sus ojos, podría acostumbrarse a hacer cosas por ella sólo para verla así.
Sakura admiraba la hermosa pulsera que él le había colocado. Era de plata, unida por pequeños eslabones. Con un dije redondo con un estampado de flores de cerezo en un fondo celeste y su nombre escrito en una preciosa letra cursiva. Tuvo que reprimir el impulso de brincar a sus brazos y besarlo hasta el cansancio.
— ¡Es preciosa, me encanta!— exclamó maravillada.
Sasuke tomó la manos donde estaba la pulsera, la acercó a su boca y dejó un corto beso en ésta, como disculpa por haberla apretado tan fuerte.
— Dale la vuelta— ordenó de nuevo.
Temblando por su propia exaltación, hizo lo que él le pidió. No pudo evitar derramar lágrimas de felicidad, detrás del dije estaban grabadas las iniciales de él.
— Así cualquiera que quiera acercarse a ti con intenciones oscuras, sepa que eres mía— la pegó a su cuerpo, rodeando su cintura posesivo.
— Te quiero— pronunció ella, con un tono de voz que demostraba todo el amor que tenía para él.
Porque lo amaba, sólo que aún no creía conveniente usar la palabra con A, pues todavía tenían algunas barreras que superar.
...
Las ambiciones suelen impulsar a las personas a más, ya sean por pequeños objetivos o unos enormes. Eso depende de qué tan ambicioso se sea en el interior. Su deseo de año nuevo no era mucho, sólo poder seguir como hasta ahora y suplicaba con todas sus fuerzas que no le fuera arrebatado. Aunque en su caso eso es mucho. Si se sinceraba consigo misma, daría por sentado algunos aspectos de su vida. Amar y ser amada suena tan simple, tan hermoso, pero a la vez tan complicado.
— Eres un poco codiciosa— dijo tranquilamente la voz a sus espaldas.
Dejó sus oraciones a un lado y se fijó en él. Se veía tan bien con ese kimono azul oscuro y la bufanda gris que ella misma hizo para él. A pesar de que luchó para que quedara perfecta, no pudo conseguirlo, aun así, él prácticamente le exigió que se la diera. Ya que ella se arrepintió de hacerlo, alegando que estaba horrible y que luego le daría una mejor.
— Llevas mucho tiempo allí, ¿Tienes muchos deseos?
— Sólo tengo un deseo, Sasuke-kun— comentó riendo.
— Como sea— cortó tomándola de la mano— Vámonos antes de que te dé un resfriado, hace mucho frío.
— Está bien...— dijo ella dejándose llevar.
Le costaba seguirle el paso por culpa de sus getas. Ella usaba un kimono rojo con estampados de flores de cerezo, un obi verde que combina con sus ojos, unos guantes del mismo color y su abrigo rojo.
— Así que... ¿Cuál era tu deseo?— quiso saber.
— Es un secreto— declaró— Si te lo digo, no se volverá realidad.
— Entonces es mejor que se vuelva realidad— pronunció con media sonrisa.
...
Era domingo, las vacaciones de invierno acababan al día siguiente, ambos quisieron aprovechar el día saliendo a una cita improvisada por el pueblo, pero el clima conspiró en su contra y terminaron refugiados en la casa del chico. Después del arranque apasionado que terminó en la habitación del Uchiha, ambos descansaban un poco. Ella permanecía desnuda, con una sábana cubriendo la parte baja de su cuerpo, recostada boca abajo con la cabeza apoyada en sus antebrazos y los ojos plácidamente cerrados, disfrutando de las suaves caricias que el pelinegro repartía a lo largo de su espalda. Él por otra parte pensó que ella se había dormido, debido a su respiración acompasada. Cosa que no dudo en preguntar.
— Sakura, ¿estás dormida?
— Hmmmh, no— respondió— Sólo disfruto de tus caricias.
Se la quedó mirando por un rato largo, habían veces en las que se cuestionaba si acaso ella era real. Era tan jodidamente perfecta y él no se creía merecedor de alguien como ella. Creyó conveniente que el momento de explicarle a Sakura algunas cosas sobre sí mismo, había llegado.
— Sakura— llamó de nuevo, ella abrió un ojo con pereza— ¿Te gustaría escuchar historia de un patético chico de catorce años que casi muere de una sobredosis de droga por culpa de la estupidez de otros?
La pelirrosa se acomodó mejor para poder escucharlo, la preocupación brotaba por cada poro de su piel. Sasuke supo que ya no había marcha atrás, se había decidido a hablar y lo hará.
Hasta aquí el capítulo de hoy ¿Qué les ha parecido?
Para comenzar, la historia del pasado de Sakura está cada vez más cerca, debo admitir que ya tengo pensado todo. Sólo debo sentarme y escribirlo, aunque para ello necesito tranquilidad y eso es algo en mi casa no existe, mi linda madre le encanta pelear por todo y manda mucho (pero así son todas, supongo) pero vamos primero con la historia de Sasuke. Llegaron vacaciones de verano, pero a eso no le puedo llamar vacaciones porque decidí inscribir materias en verano y así aligerar la carga del siguiente semestre (uno de los peores de mi carrera, cabe destacar) por lo que con el capítulo siguiente me tardare un poco más, comenzaré con él cuando termine una de las materias. Me pareció justo que todos ellos vieran la cara de Sasuke, son sus amigos después de todo, poco a poco ha ido aceptando que así es. Por cierto quiero aclarar que no tengo nada en contra de "Bajo la misma estrella" de hecho yo fui de las personas que lloró como pendeja en el cine y de paso tengo el libro en físico (Uno de los pocos libros en físico que tengo en realidad) sólo que me pareció que ese sería el punto de vista de un chico como Sasuke. Ya le di muchas vueltas al asunto, ¿qué les pareció el lemon? Como les dije lo había pensado, pero después me llegó la idea como una rayo y todo fluyó por sí solo. Debo admitir que es el primer lemon detallado que hago así que acepto criticas y sugerencias, me pareció escribir todo el capítulo desde mi punto de vista, pues así cuando llegara a esa parte podría plasmar mejor las sensaciones de ambos. ¿Creyeron que Sakura había sido violada y que no era virgen? Pues hay muchas formas de abusar de alguien, pero eso lo entenderán pronto.
Espero que se tomen la molestia de dejarme sus opiniones en un Rewiers, me encanta leerlos.
Nos leemos en el próximo capítulo, Hasta la próxima.
EAUchiha
