Atención: Bleach no me pertenece y esta historia es un mundo alterno.

Capítulo 11

Los rayos del sol se trataban es escabullir por las cortinas del enorme ventanal. La habitación lentamente se hacía cada vez más luminosa. Esa claridad hizo que Rukia abriera sus ojos, ya estaba acostumbrada a ese efecto que le brindaba su aposento, al hacerlo notó que unos brazos la rodeaban y recordó el incidente que había tenido horas atrás y que ahora estaba con Ichigo. Giró su rostro cuidadosamente para no despertarlo y lo contempló: parecía un ángel, de ese tipo que dibujan en muchas obras de arte. Generalmente lo veía con su rostro fruncido, cosa que le parecía sexy y enigmático, pero en ese momento era ver a otra persona, su cabello alborotado color naranja el cual le hacía juego con su tono de piel, los rasgos de su rostro, sus labios perfectamente colocados y con el grosor exacto para tenerlos entre los suyos… Solo en ese momento, ella pensaba en acariciar esos labios, besarlos, sentir su tacto, que fuera un beso correspondido, jugar con ellos.

Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no se percató de unos ojos color ámbar mirándola desde hacía unos segundos hasta sentirse observada. Dirigió su vista hacia la del hombre que la admiraba y sus mejillas comenzaron a sonrojarse.

No supo qué hacer en ese momento. No tenía una excusa para justificarse ante su atención a los labios, a su rostro, hacia esa perfección. Trató de quitar su vista pero le fue imposible, Ichigo le tomó el mentón y la tenía en una posición fija para poder observarla.

Al igual que Rukia, Ichigo admiraba el rostro de ella. Un rostro perfectamente moldeado, una nariz pequeña y delicada, unos labios carnosos y pequeños que daban ganas de devorar y unos ojos que cambiaban de color con el humor. Cuando llegó y la observó decaída, sus ojos eran azules y ahora que lo notaba habían vuelto a ser violeta. Definitivamente se podía perder en ellos.

Sin percatarse, Ichigo iba acercándose más y más a Rukia mientras ella solo cerró sus ojos para que le entregaran lo que más quería en esos momentos: un beso.

Ichigo sintió esos labios tan perfectos, tan cálidos y ella le daba la bienvenida al posicionarlos de manera sincronizada. Primero los rozó, quería degustarlos hacerlos suyos, dominarlos. Se alejó de ella lentamente. Rukia abrió sus ojos y se cruzaron con los de Ichigo, ambos estaban sonrojados pero ella quería sentirlos nuevamente así que se acercó otra vez aunque con timidez, no quería ser rechazada. Al alejarse por la vergüenza, Ichigo se acercó más rápido de lo que ella pudo alejarse y nuevamente se besaron. En esta ocasión ella jugaba con los labios de él mientras él trataba de dominarlos. Rukia los abrió más y él aprovechó para introducir su lengua y jugar más con ella.

Cada vez se hacía más intenso, él la recostó en la cama manera dulce, amable. Pero como todo, nada puede ser perfecto. El teléfono de Ichigo comenzó a sonar, y con cada nota que emitía ambos regresaban a la realidad. Él se separó de Rukia y se levantó para contestar la llamada.

-Ya regreso- y salió del cuarto.

Rukia puso sus manos en su rostro. No supo en qué momento llegaron a ese punto, solo de que ambos los querían, lo deseaban. Se sonrojó al recordar todo y no sabía ahora cómo tratarlo.

-Rukia-. Ella giró lentamente su rostro hacia la voz que la llamaba.

-Dime- no podía articular mucho las palabras.

-Cómo te sientes?- ella no sabía a qué se refería, si a su estado de salud o a la situación que acaba de pasar –Es decir, ya estás mejor del dolor?- él se dio cuenta de su pregunta y decidió ser más enfático.

-Sí-.

-Mmmm… Lo mejor será llevarte al hospital y practicarte un segundo examen… si quieres- no sabía cómo hablarle, todo había sido tan perfecto que no quería hacer o decir algo que pudiera arruinarlo.

-Crees que deba hacerlo?- dijo resignada al saber que ya había desaparecido el momento.

-Sabes- se acercó a ella y se sentó en el piso para estar cara a cara con ella –yo preferiría quedarme un rato más pero tener un dolor tan agudo como el que tuviste no es normal. Vamos a ver qué fue lo que pasó-.

-Bueno vamos –suspiró- pero no quiero quedarme en el hospital por favor-.

-Eso lo decidiremos cuando veamos los resultados- Ichigo sabía que no podía prometerle algo que no pudiera cumplir.

-De acuerdo- se levantó lentamente mientras Ichigo le ayudaba.

-Necesitas ayuda?-.

-Creo que puedo bañarme sola, gracias!-.

-De acuerdo, yo usaré el otro baño, si no te molesta, para estar listo también-.

Ambos se metieron a sus respectivos baños. Rukia estaba ahí de pie sintiendo como el agua mojaba cada parte de su cuerpo, pero solo pensaba en ese beso tan mágico que tuvo hace poco. Si bien es cierto que besado a uno que otro chico, ninguno le hizo sentir esas mariposas en el estómago, el solo recordarlo volvían y revoloteaban nuevamente dentro de ella. Se tocaba sus labios mientras recordaba: los quería nuevamente. El jabón cayó y hasta ese momento, recordó que debía apurarse.

Ichigo por su parte tampoco podía dejar de pensar en ella, en su olor, en su sabor, definitivamente estaba tocando las puertas del cielo. El solo recordarla hacia en su cuerpo estragos ya que cierta parte de su cuerpo se endurecía y no lo dejaba pensar con claridad. Decidió darse un baño con agua fría para calmarse y ser sensato en esos momentos. Le agradaba que ella le respondiera al beso.

Rukia examinaba lentamente la ropa que se pondría ese día. No era una cita y muy seguramente debía quitarse las prendas para los exámenes, por lo que optó por un buzo azul y una blusa blanca con unos tenis. Al verse al espejo notó lo pálida que estaba, debajo de sus ojos se repintaban unas ojeras muy negras. Decidió ponerse un poco de crema en el rostro y se puso unas prensas en su cabello para no andar tan despeinada. Al salir del baño, Ichigo estaba ordenando su cama.

-No deberías hacer eso, ya has hecho bastante-.

-Mmm, digamos que me siento bien ayudándote- Al terminar de acomodarla, se acercó a ella, acarició su mejilla y le dio un beso en la frente –sería mejor comer algo antes porque no sé cuánto tiempo estaremos por allá-.

Rukia se estremeció ante la caricia de Ichigo, en qué momento cambió tanto se preguntaba. Ayer estaba con su típico ceño fruncido y hoy está con esos ojos miel que brillaban bastante, será que siente lo mismo que ella ha sentido con ese beso. Pero, qué significaba ese beso, atracción, algo del momento… no sabría y quería hacerle esa pregunta pero no quería ser impertinente.

-Yo haré algo de comer- dijo a duras penas, ahora que estaba tan cerca de él no sabía cómo reaccionar, se sentía tan insegura ante él porque no quería estropear nada.

-Rukia, yo voy a hacerlo, tú descansa-.

-No! Yo no soy ninguna inválida, si quieres que me haga los exámenes debes dejar de tratarme como inválida y permíteme hacer el desayuno-.

-Por qué es que siempre eres tan testaruda?- dijo con su cara habitual, la que ella estaba acostumbrada a ver.

-Porque desde siempre me he valido por mí misma- dijo y su semblante se puso triste de nuevo al recordar que así la había tratado su hermano y Renji en más de una ocasión, no quería que Ichigo lo hiciera también.

-De acuerdo, quieres hacer el desayuno entonces? Pero solo con la condición que lo preparemos los dos-.

-Está bien- dijo con una sonrisa, acto que a Ichigo le encantó.

Entre los dos prepararon el desayuno: tostadas y huevo con jamón. Rukia hizo los huevos mientras Ichigo preparaba las tostadas.

-Rukia, eso es todo lo que vas a comer?-.

-Sí, no tengo mucha hambre-.

-Deberías comer más, ayer estabas muy débil y no creo que hoy estés mejor-.

-Mmmm, está bien pero debes darme de los tuyos porque el sartén está vacío-.

-Toma –le extendió el plato para que pudiera agarrar más. Ambos comieron silenciosamente y al momento en que terminaron, Ichigo levantó la mesa. Rukia se fue al cuarto para terminar de alistar las cosas, sabía que cabía la posibilidad de quedarse de interna por sus experiencias pasadas.

-Vamos, súbete al auto-.

-Ichigo… La puerta de mi casa no cierra bien-.

-Ah- Ichigo hizo una maniobra y la pudo cerrar –listo, nos vamos?-.

-Eh…-miró incrédula ante la maniobra hecha hace poco –no se abrirá verdad?-.

-No, mira –trató de moverla y estaba cerrada. La miró nuevamente y le robó un beso. Rukia se sonrojó de gran manera. Ichigo también pero lo disimuló al abrirle la puerta del auto.

Ya en el camino hacia el hospital, iban escuchando música. Rukia iba muy nerviosa ante el gesto de robarle el beso.

-Te noto muy callada. Acaso te sientes mal otra vez?-.

-No, estaba pensando-.

-Ese es un buen ejercicio, más en tu estado jajaja-.

-Muy gracioso-.

-Es broma, en qué estabas pensando?-.

-En…- al recordar nuevamente todo, se le subieron los colores al rostro. Ichigo le dirigió la mirada levemente y notó ese color en ella.

-Descuida, no te preocupes. No te voy a lastimar. Ya verás que esos exámenes saldrán pronto y ya sabremos qué es lo que te está sucediendo-.

-Mmm, ok gracias- no quiso indagar más, le daba pena el solo recordar en lo que pasó y no sabía cómo abarcar el tema-.

Ichigo sabía exactamente qué era lo que pensaba ella. Él también quería hablar acerca de eso.

-Me di cuenta que tú me gustas Rukia- dijo Ichigo mirando fijamente a la carretera pero su rostro estaba sonrojado. Rukia lo miró con sus ojos totalmente abiertos, era cierto lo que acababa de escuchar o era algo de su imaginación al pensar tanto en esos besos… Al no recibir respuesta, Ichigo desvió su vista un poco y la observó mirándolo directamente –sí? Es malo que me gustes?-.

No era mentira, no era una ilusión, no era su cabeza engañándola, en verdad Ichigo se le estaba declarando.

-No, para nada porque yo siento lo mismo. Pensé que era algo apresurado pero será que entonces los dos estamos locos?-.

-No lo sé, pero de un tiempo para acá no he podido dejar de pensar en ti. Supongo que te me estás metiendo en la cabeza y se supone que soy yo quien debe hacerlo- Ichigo fijaba su vista al camino.

-Ichigo, será que tengo lo mismo que tuvo mi hermana?- Rukia miró fijamente la calle.

-No lo sé, aún no tengo los resultados y de la misma manera no sé qué tenía tu hermana. En este momento, me centraré en qué es lo que tienes solo tú, de acuerdo?- Ichigo le tomó la mano y la apretó. Ella lo miró y le sonrió sinceramente.

Al llegar al hospital, dieron la información necesaria en recepción. Ya los datos de Rukia estaban registrados entonces no tardaron mucho.

-Ya vuelvo, voy a buscar a Hinamori para que te cuide-.

-De acuerdo- Así ella se sentó en la sala de recepción y esperó tranquilamente mientras llegaba su amiga.

-Rukia-chan, y eso tú por aquí? No me digas que otra vez estás enferma- dijo Hinamori al acercarse a ella.

-No lo sé… Ayer tuve un ataque de dolor muy grave-.

-Y vino hoy con el Dr. Kurosaki- dijo la recepcionista metiéndose en la conversación con ese comentario tan mal intencionado.

-Que dicha que le seguiste el consejo al doctor de que te llamara ante algún síntoma inusual- dijo Hinamori tratando de que la recepcionista no fuera tan metida en asuntos ajenos. Rukia solo la miraba extrañada de la actitud de su amiga.

-Sí, si él no llega no sé dónde estaría en estos momentos, Hinamori-chan- dijo aún desconcertada de la actitud, miró a la recepcionista y ella solo tenía el ceño fruncido y les dio la espalda.

-Ah por cierto, me comentó Rangiku que ganaron el primer lugar en la guerra de bandas-.

-No sabía que habíamos ganado, ellos no me llamaron-.

-Ah supongo que era alguna sorpresa, bueno si te llaman hazte la sorprendida sí?- dijo Hinamori guiñando el ojo.

-Ah, está bien-.

-Hinamori, podrías llevar a la Kuchiki-san a vestirse para los exámenes?- dijo Ichigo con su habitual actitud de chico rudo y en esta ocasión llegó con scrub color azul y su bata blanca de médico.

-Sí, Dr. Kurosaki. Vamos Rukia-chan- Hinamori se levantó y la tomó de la mano. Al llegar a la habitación que generalmente le brindaban, dejó el bolso que llevaba con ropa y cosas personales por aquello que tuviera que quedarse algunos días, aunque sabía que no quería quedarse, era más probable que sí tuviera que hacerlo.

Se vistió solamente con la bata de paciente y Hinamori la condujo hacia la sala de resonancia, donde se encontraban los doctores Kurosaki.

-Doctor, aquí traigo a la paciente. Rukia-chan, estaré cerca por si necesitas algo- Hinamori se despidió mientras Rukia era conducida por Ichigo hacia el equipo especial.

-Rukia-chan, vamos a hacerte una resonancia magnética nuevamente pero también te haremos una tomografía axial computarizada o como la gente la conoce, un TAC- dijo Isshin mientras le ayudaba a Rukia a subirse al equipo de la resonancia.

-Doctor, usted sabe que estas serían las otras dos pruebas que le dije que me haría verdad- dijo Rukia un poco desanimada, en realidad ella no quería estar allí, quería estar con sus amigos disfrutando de una tarde viendo alguna película pero nuevamente su enfermedad le juega una mala pasada.

-Claro Rukia-chan, ya lo imaginaba, ahora solo debemos decirle a Ichigo ya que él está verdaderamente ceñido en que hará todo para que puedas sanar-.

-Lo sé Isshin-san pero… ya estoy agotada… no sé qué hacer…-.

-Rukia-chan, lo que debes hacer es luchar, esto no es nada. Vas a ver que Ichigo te va a ayudar bastante-. Isshin le tomaba la mano y ella sollozaba –ahora, veamos qué resultados nos da esta segunda prueba te parece?-.

Rukia asintió y el doctor se dirigió hacia su hijo quien estaba al tanto de todo lo que le brindaba su vista por medio de la resonancia.

-Hijo, crees que puedas sanarla o por lo menos ayudarla?- dijo Isshin sumamente serio ante la situación que tenía delante de sus ojos.

-Papá, no debes dudar de tu hijo. Voy a dar todo- dijo serio igualmente.

-Ella te importa verdad?-.

-Sí. No sé por qué pero cuando la conocí, algo cambió dentro de mí. Por supuesto que al principio hice de todo para acercarme y después alejarme bruscamente pero ella en verdad me importa-.

-Vaya, yo pensaba que mi hijo no tenía sentimientos. Ella te comentó lo que su familia?-.

-Ayer me lo comentó. Creí que sería igual que ese Kuchiki Byakuya pero no lo es, ella es adoptada por la familia. Mira esto papá- dijo Ichigo mientras veía una de las vistas que le brindaba la resonancia.

-Será posible?-.

-No lo sé, pero esperemos los resultados y los análisis-.

-Ichigo, sé que ella te importa pero recuerda también que ella ahora es una Kuchiki y mira lo que le pasó a tu tutor-.

-Sé por qué me lo dices pero no te preocupes, la buena reputación del hospital no se verá destruida-.

-Tonto –golpeó la cabeza de su hijo –lo digo porque no quiero que nadie de la familia Kuchiki te quite el derecho a ejercer lo que te gusta hijo-.

-Es un riesgo que tengo que correr papá-.

-Igualmente creo que si quieres a Rukia-chan todo puede salir muy bien. Solo no dejes que tus emociones se mezclen con tu ética, de acuerdo?-.

Ichigo miró a su padre, sabía que ayudar a Rukia era lo que quería hacer pero también sabía que podría significar perderlo todo. Sin embargo, no sabía porqué pero el perderla a ella estaba significando para él el perderlo todo.

-De acuerdo papá-.

Ichigo salió con las pruebas de la resonancia mientras que Isshin se acercó a Rukia para ayudarla a salir de ahí. La llevó a la habitación y le indicó que en algunos minutos volvían con los resultados. Rukia sacó de su bolso una pequeña cobija y se acostó en la cama. Por más que quisiera sentirse bien, no lo estaba. Nuevamente su dolor de cabeza regresó y aunque no era tan intenso como la vez anterior, le incomodaba. También estaba cansada de estar en esa habitación nuevamente y tal vez, lo que más le molestaba o la entristecía era que desde que llegó al hospital no ha tenido un tiempo a solas con Ichigo. De hecho, no han cruzado palabra y no lo ha visto desde que entraron a la recepción. Se levantó al escuchar la puerta.

-Cómo te fue?- fue la pregunta de Hinamori hizo apenas entró.

-No lo sé. Duró lo mismo que la última vez pero aún no me han dado alguna respuesta- dijo Rukia con un poco de melancolía.

-Será esperar-.

-Hinamori-chan, pero ya saliste, deberías estar con Toshiro en lugar de estar aquí conmigo-.

-No te preocupes, Toshiro está ocupado con tus asuntos de la empresa de bienes raíces-.

-Qué pasó con el abogado que llevaba mi caso?-.

-Tu hermano lo despidió, resulta que estaba robando dinero y faltando a la ética y sabes que eso no le agrada para nada a tu hermano, entonces le pidió a Toshiro que se encargara de eso-.

-Él no debía hacerlo sin mi consentimiento. No es por Toshiro pero es que es mi empresa-.

-Creo que lo que hizo estuvo bien Rukia-chan. Debes descansar por el momento-.

-Supongo que tienes razón-.

Ninguna de las dos dijo nada pero Hinamori sabía bien en lo que pensaba su amiga.

-Lo extrañas?-.

-No sé si es extrañarlo pero en ocasiones así desearía que estuviera aquí-.

-Si quieres puedo pedirle a Toshiro que consiga el contacto y decirle lo que te pasó-.

-No. Renji está ocupado y debe tener la mente en blanco para hacer bien el trabajo, solo así sé que va a volver pronto pero sí necesito que mi hermano vea que hace su trabajo bien. Por ahora, si llega a comunicarse díganle que estoy bien, cada vez sigo el tratamiento y me ven mejor-.

-Rukia pero no estás bien-.

-Pero él no lo sabe, además supongo que debe extrañar a esa chica Arisawa. Entonces dejemos que finalice la encomienda que mi hermano le puso para que esté de vuelta con su vida normal-.

-Kuchiki-san. Vamos a hacerte el TAC, de acuerdo?- dijo Ichigo mientras entraba e interrumpía la conversación de las chicas.

-Claro. Hinamori descuida, ve a casa con Toshiro. Voy a estar bien y si debo quedarme ni modo, supongo que estaré durmiendo más tiempo entonces es el tiempo que podrías estar con él y dile que se relaje con mis cuentas, cuando salga de aquí nos pondremos al día-.

Rukia salió con Ichigo de la habitación. Hinamori volvía a ver a su amiga con compasión y es que no era precisamente que Toshiro se iba a hacer cargo de la parte legal de la empresa de bienes raíces sino que se iba a ser cargo de la empresa. Sabía que Rukia no podía hacerse cargo y que es mejor que ella descansara y que fuera cuidada con Kuchiki Byakuya pero ella debía acceder.

Ichigo no le dirigió la palabra a ella, cosa que la extrañaba de sobremanera, será que ahora no pueden hablarse en el hospital. De igual manera, tomó algo de actitud Kuchiki y decidió no hablarle hasta que él lo hiciera.

En la otra sala también los esperaba Isshin, quien tenía todo listo para hacerle el TAC. Después de un rato, Rukia salió y fue conducida nuevamente por Isshin hasta la habitación.

-Rukia-chan, lo mejor es que te quedes esta noche por aquí, no hay nadie en tu casa y debes estar bajo el cuidado de alguien-.

-Ya lo suponía Isshin-san, muchas gracias por preocuparse-.

-Otra cosa, ya te traen la cena, hemos tardado tanto en esto que supongo que debes tener hambre- Rukia miró a la ventana y notó que estaba oscuro. Sin darse cuenta ya era de noche.

-Gracias Isshin-san-.

-Te duele algo?-.

-Un poco la cabeza-.

-Igual que como te dolió ayer?-.

-No. Es más leve-.

-Traeré a una enfermera para que te dé el medicamento, tú descansa-.

-Trataré pero el no saber nada me preocupa-.

-Descuida, ya con el alimento y el medicamento dormirás muy bien-.

Isshin se marchó y al momento llegó un enfermero con el medicamento que debía proporcionarle vía arterial. También llegó otra enfermera con la cena, ambos se retiraron rápidamente. Al parecer aún no era del agrado de muchos por ese lugar, hace unos nueve años no se imaginaba los pros y los contras que existían al ser una Kuchiki y dentro de esos contras estaba el desprecio de la gente por la fama en que un pasado había tenido la familia.

Comió y el efecto del medicamento estaba haciendo efecto, ya se estaba quedando dormida. Apartó la bandeja y la colocó en la mesita que tenía a la par de la cama. Se levantó un momento y fue al baño para hacer lo suyo y para ponerse el buzo ya que tenía frío siempre que estaba en ese lugar. Al llegar, vio que la bandeja ya no estaba, no le dio mucha importancia y se acostó.

Lo último en que pensó fue en Ichigo, cómo podía llegar a ser dos personas si en la mañana era la persona más tierna y dulce y en cuanto llegaron al hospital volvió el Ichigo que ella conocía como el Dr. Kurosaki.

Mientras la noche avanzaba, la interacción en el hospital disminuía, solo una enfermera por aquí, otra por allá, la mayor movilidad era en el edificio de emergencias pero no estaban cerca de él. Ichigo salió de su oficina aún preocupado por lo que estaba encontrando en esos resultados. Sabía que el encontrar algo era algo muy bueno pero si era lo que creía tampoco eran tan buenas noticias. Al sentirse atareado por todo, solo pensaba en Rukia. Probablemente ella estaba pasando lo peor, no había podido estar con ella. Seguro debía estar molesta o resentida con él.

Llegó a la habitación de la chica que ahora ocupaba todos sus pensamientos, abrió la puerta y vio únicamente los rayos de la luz de la luna iluminando un poco la habitación, se dibujaba la silueta de una hermosa joven quien descansaba en esa fría cama.

Entró y atrajo una silla a la par de la cama. La veía durmiendo tan tranquila y en ese momento descubrió que podría amanecer todos los días con esa imagen por el resto de su vida. Quería conocerla más, quería estar con ella, quería que ella lo conociera, que ella lo extrañara así como extrañaba a ese Renji. Sintió celos de él al escuchar lo que hablaban las chicas temprano. Quería tenerla a ella.

Lentamente acercó sus manos hacia su cabeza y la acarició. Después el recorrido de sus manos hacia la cabeza, éstas bajaron hacia la mano que tenía la vía y la acarició. Rukia lentamente despertaba al sentir que alguien la estaba acariciando. Volteó su rostro hacia donde provenía ese gesto y lo vio. Era Ichigo.

-No quise despertarte, disculpa-.

-Descuida, no era que tuviera sueño pero sí fue por el efecto de la medicina que me quedé dormida-.

-Cómo te sientes hermosa?-.

-Eres raro Ichigo-.

-Por qué lo dices?- dijo extrañado ante el comentario de la chica.

-Apenas llegamos aquí cambiaste, y hasta ahora me hablas nuevamente-.

-No lo entiendes, verdad?-.

-Hoy no entiendo muchas cosas, puedes explicarme qué es eso que no entiendo?- dijo mientras movía todo su cuerpo hacia Ichigo.

-Sé que no te importa lo que la gente pueda pensar o decir de ti pero en estos momentos no debemos darles más de qué hablar. Aquí eres una celebridad y tratan de hacer muchos chismes, no quiero que hayan problemas y malentendidos por eso ahora te sigo tratando como a mi paciente. Ya mañana te trataré distinto, solo necesitaba hacerte estos exámenes- besó su mano.

-Ichigo, sabes cuáles son los resultados ya?-.

-Tengo unos indicios pero necesito interpretarlos más, probablemente mañana en el transcurso del día se sabrá. No hay problema de que te quedes aquí un poco más?-.

-No es que me agrade pero puedo hacerlo, si me das alguna esperanza de saber qué es lo que tengo. Solo espero que yo corra con una mejor suerte que mi hermana- le dijo mientras se dejaba acariciar por Ichigo.

-Me dijiste que tu hermana también se hizo estos exámenes?-.

-No sé si los mismos exámenes pero sí tenía los mismos síntomas que yo he tenido hasta ahora. Bueno, por lo menos hasta que dejé de verla-.

-Rukia, puedes moverte un poco para el otro lado de la cama?- Rukia asintió y se movió un poco, Ichigo aprovechó y se acostó junto a ella. Ella colocó su cabeza en el pecho de Ichigo y éste acariciaba su cabeza tiernamente.

-Tendrás problemas si llegan a verte así?-.

-No lo creo, mi padre hoy se dio cuenta que tú me gustas, solo pidió que no te hiciera daño-.

-Esa es la ventaja de tener como padre al director del hospital- ambos rieron ante el comentario.

No hubo más plática, él puso la alarma en su celular para despertar dentro de poco, no quería meter a Rukia en problemas por su culpa. Así los dos descansaron de su ajetreado día. Al sonar la alarma, Ichigo besó nuevamente a Rukia y le indicó que iría a seguir trabajando. Ella le correspondió el beso y lo abrazó.

Al ir caminando hacia el consultorio recordó las palabras de ella "…tenía los mismos síntomas que yo he tenido hasta ahora…" se detuvo y de inmediato cayó en la razón de quien podría ayudarla. Corrió lo más rápido que le daban los pies y se puso a buscar dentro de su computadora el correo electrónico de su amiga Annie Law. Por suerte también encontró el teléfono residencial, solo debía correr con la misma buena suerte y que ese aún fuera y no lo hubieran cambiado. Llamó a la operadora para que le permitiera hacer la llamada internacional y después de dos minutos ya estaba llamando a la residencia.

-Buenas?-.

-Sí. Disculpe, esta es la residencia Law?-.

-Sí señor, desea hablar con alguien en particular?-.

-Si señora, con la señorita Annie Law-.

-Ah joven, quién le llama?-.

-El Dr. Kurosaki Ichigo, soy amigo de ella desde la universidad-.

-Oh, mis disculpas señor Ichigo ya le comunico con la señorita- Ichigo esperó por unos segundos.

-Ichigo, en serio eres tú?-.

-Hola Annie, cómo estás, disculpa por llamar tan temprano-.

-Descuida, aquí hemos estado en una fiesta por mi boda-.

-Ah, te vas a casar?-.

-Hace unos meses conocí a un joven y ahora me propuso matrimonio-.

-Entonces te llamé a tiempo-.

-Es increíble, la casualidad de todo esto. Y a qué debo el honor de tu llamada?-.

-Annie, ocupo saber todos los exámenes y resultados que tu padre adquirió de la paciente Kuchiki- lo dijo directamente aunque sabía que eso podría significar que ella no quisiera acceder.

-Por qué me pides eso?- dijo la joven seria.

-No te puedo mentir. Estoy tratando a la hermana menor de esa chica-.

-Ichigo, me estás diciendo que tienes el poder de ejercer tu promesa y no la vas a cumplir?-.

-Annie, no es eso. Ella no es una Kuchiki de sangre…-.

-Pero- la chica interrumpió – igual es familia de ese Kuchiki Byakuya-.

-Eso también lo sé pero debes confiar en mí, no estoy rompiendo mi promesa- Ichigo no sabía cómo hacerle entender a esa chica, vaya que era testaruda igual que él.

-Mmmm- Annie solo meditaba –Ichigo, me dices que confíe en ti, entonces lo haré. Voy a preguntarle a mi padre y te envío la información en el transcurso del día-.

-Muchas gracias Annie, confía en mí. Ella es distinta-.

-Es que acaso estás enamorado de ella que me pides ese tipo de favores?-.

Enamorado… Ichigo se preguntaba eso mismo, cómo en tan poco tiempo puede enamorarse de alguien a quien apenas conoce… no puede ser se decía…

-No, es solo que es alguien a quien estimo demasiado-.

-De acuerdo, por cierto, te voy a enviar la invitación de la boda y si ella es tan especial como me dices, entonces puedes invitarla también-.

-Annie, muchas gracias!-.

-Claro… confío en ti nada más-.

Al cortar Ichigo esperaba que le enviaran esa información rápidamente. Annie podía pensar que estaba faltando a la promesa que le había hecho tiempo atrás pero no era así, Rukia no era una Kuchiki de sangre y ante todo estaba su ética profesional. Era momento de que él también descansara un poco. Así que se fue de la oficina rumbo a su auto, lo mejor era dormir un poco.

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La mañana transcurría con normalidad, enfermeras de aquí para allá. Pacientes que llegaban a citas de control diario. Hinamori se acercó al cuarto donde estaba su amiga y la halló viendo hacia la ventana.

-Hola Rukia-chan, cómo te sientes hoy?- dijo mientras le entregaba el desayuno.

-Hola Hinamori-chan, hoy está lloviendo mucho-.

-Tienes razón, mientras venía comenzó a llover y me mojé un poco. Cómo te sientes?-.

-Igual Hinamori-chan, no te puedo mentir. Aún me duele la cabeza-.

-Te voy a administrar más medicamento, estarás con sueño otra vez- dijo la joven enfermera mientras preparaba todo para ponerle la bolsa con el líquido. Rukia mientras tanto trataba de comer algo porque sabía que si no lo hacía, podría sentarle muy mal el medicamento y estaría peor –Rukia- decía la chica mientras le cambiaba la bolsa de líquido –Te gusta el Dr. Kurosaki?-.

-Ya me habías hecho esa pregunta en algún momento-.

-Sí pero me dijiste que únicamente era guapo… ahora qué piensas de él?-.

-Mmm… me gusta, incluso creo que me está comenzando a importar-.

-Eso está bien, tienes que darte la oportunidad de ser feliz. Renji también tiene que darse la oportunidad de ser feliz-.

-Por eso quiero verlo, quiero decirle que estoy dispuesta a ayudarlo en todo incluso el pelearme con nii-sama si fuera el caso y que me perdone por ser tan testaruda a veces-.

-Rukia-chan, pronto tendrás la oportunidad para eso-.

-Cómo le va a Toshiro con mis papeles?-.

-Supongo que bien, ayer llegó muy cansado y casi no pude hablar con él- dijo la chica nerviosa, no quería ser ella quien le dijera los planes que tenía su hermano.

-Algo me ocultas verdad?- dijo Rukia mirando directamente a su amiga.

-Yo… no… por qué lo dices?- dijo mientras miraba a otro lado.

-Porque si hay algo que aprendí bien en el colegio que me envió mi hermano es a saber leer a las personas y hay gestos en ti que me dicen que me puedes estar ocultando algo- lo dijo la chica de ojos violeta para disimular pero se notaban los nervios de Hinamori.

-Rukia-chan, vamos al baño. Tienes que ducharte-.

-De acuerdo…-.

Ambas se encaminaron a las duchas. Hinamori no sabía qué hacer con todo esto, se preguntaba en qué momento le quiso preguntar a su pareja de todo esto, mejor no sabía nada. Lo cierto era que Rukia desconocía lo que podía estar pasando pero pronto lo averiguaría y no era buen momento ya que su cuerpo podría debilitarse.

-Rukia-chan, aquí te traje otra bata-.

-Debo usarla de nuevo?-.

-Mientras permanezcas aquí sí-.

-Espero que Ichi… digo, el Dr. Kurosaki sepa qué es lo que tengo y pueda irme de aquí. Los hospitales me causan mucha nostalgia-.

-Sé que te da miedo pero veamos el lado positivo, así te puedo ver jajaja, cuando no viene nadie me siento como abandonada-.

-Jajaja no lo pienses así. Aparte tienes muy buena amistad y relación con Ikkaku y con Rangiku-.

-Cierto pero me gusta también saber de ti y de Renji-.

Una vez que Rukia se colocó la nueva bata, se dirigieron hacia la habitación. Una vez allí, Hinamori acomodó y cambió las sábanas, abrió un poco la ventana y se marchó con la bandeja del desayuno.

Rukia se sentó en la cama y vio a través de la ventana, simplemente quería escapar de su realidad, esa realidad que ahora la tenía ahí. Si bien es cierto que habían muchas cosas buenas que pasaron, habían otras que la marcaron mucho. Vio cómo una joven pareja pasaba por ahí, caminando de la mano y se veía la cara de enamorados que tenían uno por el otro a pesar de la lluvia que caía. Tocaron a la puerta.

-Hola! Cómo sigues?- Rukia giró su cabeza hacia donde provenía esa voz.

-Ichigo- ambos sonrieron al verse.

-Tuve que irme a casa a cambiarme y a descansar un poco, espero que no me hayas extrañado-.

-Qué pasa si te digo que te extrañé un poco?-.

-Supuse que podrías hacerlo por eso te traje esto- Ichigo le enseñó un ramos de gladiolas de varios colores.

Tal fue la sorpresa que Rukia sonrió como una niña pequeña cuando le regalan aquello que siempre quiso pero no podría obtener. Ichigo se acercó y la besó.

-Gracias, están preciosas!- era lo único que podía decir Rukia mientras cargaba el ramo de flores entre sus manos.

-Cuando pasé por la floristería las vi y pensé en ti. Por eso las compré. Dame y te las pongo en el florero para que te llene de colores la habitación. Cómo te sientes? Tienes frío?- Ichigo puso las flores en el florero y se sentó en la cama.

-Gracias, hoy está haciendo mucho frío y llueve bastante. Hinamori-chan acaba de darme el medicamento y en cualquier momento quedo sedada nuevamente- río ante el comentario.

-Aún te duele la cabeza?- dijo preocupado.

-Un poco, supongo que el medicamento está comenzando a hacer efecto-.

-Lo mejor es que estés aquí aunque no te guste, así tenemos lo necesario para cuidarte y estar pendiente de ti. Acuéstate y descansa, no hay mucho que ver a través de esa ventana-. Rukia asintió y se acostó nuevamente –Sabes qué significan las gladiolas?-.

-No, son flores hermosas pero de esas no crecen en mi jardín. Qué significan?-.

-Admiro tu singularidad y mis sentimientos son sinceros, quiero conquistarte- dijo sonrojado mirando hacia la ventana.

Rukia solo lo miró. Pensaba si en verdad era eso lo que significaba, si no la estaba molestando… Ichigo la miró después de unos segundos.

-Por qué pones esa cara?- dijo con el ceño fruncido al notar como Rukia abría sus ojos a más no poder.

-En serio eso significan?-.

-Por supuesto, o crees que las compro solo porque estaban bonitas?-.

-No es eso, bueno… Muchos hombres hacen eso-.

-No soy igual a los demás, podré tener un carácter fuerte y generalmente estoy de malhumor pero no significa que no pueda ser detallista en algunas cosas, eso no lo convierte a uno en menos hombre- dijo indignado ante el comentario.

-No te molestes, es solo que no estoy acostumbrada- Rukia se levantó y lo besó tiernamente. Nuevamente jugaban cada uno con sus labios, y entrelazaban sus lenguas al hacer su beso más apasionado. Cuando Ichigo sintió que quería más, se alejó lentamente de ella.

-Estás perdonada, ahora iré a ver tus resultados y traerte nuevas noticias-.

-De acuerdo-.

-Descansa-.

Rukia asintió mientras Ichigo se despedía de ella. Ahora él se dirigía a su oficina, al salir observó a varias enfermeras hablar entre ellas. Entró a su oficina y se puso su uniforme. Se sentó y buscó el correo electrónico que tanto estaba esperando.

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En la recepción estaban tres enfermeras hablando junto a la recepcionista.

-Entonces es cierto-.

-Claro, yo vi cuando entró con flores y todo a su habitación-.

-Yo sabía que era de esas chicas que ponen cara de no matar ni una mosca y mira ahora, hasta con el doctor se enredó-.

-Desde hacía un tiempo me lo suponía pero cuando la vi llegar con él, lo confirmé- decía la recepcionista.

-Buenos días-.

Las chicas miraron hacia la persona que les hablaba. Era un hombre alto, apuesto, de cabellos negros largos, mirada fría y expresión seria. Vestía muy formal y parecía que lo habían sacado de una película.

-Sí señor, en qué le puedo ayudar-decía la recepcionista con pose sexy.

-Busco a una paciente, se llama Kuchiki Rukia-.

-…Claro, quién la busca? Es para hacerle la referencia de visitas- dijo y aun poco malhumorada al saber que otra persona tan atractiva buscaba a esa chica.

-Soy su hermano, Kuchiki Byakuya- dijo el hombre con expresión más fría.

Otro capítulo más, gracias por los comentarios y por seguir la historia.