Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos vuelto, con esta pasión prohibida, rompiendo con las parejas establecidas y desafiando los estándares de la sociedad mágica, claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling.
¤°.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸ o .¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤
DESLEAL TENTACIÓN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
* Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena. – Paulo Coehlo.
OoOoOoO
Ardientes sensaciones...
Draco se encontraba observando el sol caer en el balcón de una de sus residencias, la brisa marina jugueteaba con su cabellos rubios, su mirada estaba perdida más allá de aquel color rojizo que rayaba al cielo, recreando con detalle la imagen de Ginevra Weasley.
Sus manos apretaron con fuerza la barandilla, parecía que estaba atado por cadenas a ella, a su recuerdo, a su aroma, a su calor… maldito deseo que corría como fuego por sus venas, haciéndolo perder la cordura, extinguiendo su voluntad.
Maldita la hora en que se había fijado en ella, ni siquiera se había dado cuenta de cómo había ocurrido pero cuando menos se lo había esperado ella ya se había colado a sus pensamientos, ni siquiera le había dado tiempo de impedirlo.
Su condena había sido probar sus labios rosados que tan sólo con el primer rose succionaron toda su racionalidad, sus prejuicios… el sentir aquel cuerpo rozarse contra el suyo, apretarse contra él, había sido su perdición…
Crispó su mandíbula logrando que sus dientes rechinaran. «Maldita Weasley.»
La sangre le hervía cada vez que pesaba que era Blaise quién estaba disfrutando de ella, del sonido burbujeante de su risa, del fuego de su mirada, de su piel satinada salpicada de pecas…
Si, estaba llenó de celos, ni siquiera sabía cómo era que no había ido ya a lanzarle un par de maldiciones a su casi ex amigo.
Unos brazos rodearon su torso desnudo acariciándolo suavemente trayéndolo de regresó de aquellos peligrosos pensamientos, no necesitó girarse para saber que se trataba de Astoria. Había estado con ella la última semana, un tanto porque le había prometido un tiempo para ellos dos y otro poco porque esperaba reencontrar sus sentimientos por ella, reavivar el fuego de la pasión que él hacia semanas que no sentía por ella, pero la realidad lo había golpeado nuevamente y al final, no podía más que aceptar que no había dejado de pensar ni un sólo segundo en la sanadora, ni siquiera en los momentos en los que estaba haciendo suya a Astoria.
— ¿Por qué no vuelves a la cama y disfrutamos del poco tiempo que nos queda juntos? —susurró con voz sedosa depositando un beso en su espalda dejando en claro sus intenciones.
Draco entrecerró sus ojos, su cuerpo se tensó ante las caricias de su novia, no podía seguir haciendo eso, ya no quería seguir fingiendo. Se sentía tan miserable cada vez que estaba con ella, ya ni siquiera estaba disfrutando del sexo y sobraba decir que eso no estaba nada bien.
—Astoria, es mejor que regresemos ya. Tengo muchos asuntos que atender… —pausó pensando rápidamente un par de escusas aceptables—además hay detalles de la fiesta que necesitan de tu supervisión.
—Pero pueden esperar un poco más, son sólo unas horas más —repuso aferrándose a él.
Malfoy tomó las delicadas manos de su novia, retirándolas de su cuerpo. Se giró poniendo distancia entre ellos.
—Lo siento Astoria, voy a regresar esta misma noche —afirmó pasando al lado de la chica, dirigiéndose hacia la habitación.
—Pero amor… no entiendo, pensé que la estábamos pasando bien —exclamó detrás de él.
—Así fue, pero tengo que volver, si quieres puedes quedarte —aseveró antes de entrar al baño y cerrar la puerta, dejando a Astoria con la boca entreabierta y claramente molesta.
Realizó un mohín golpeando con su pie el suelo, odiaba cuando él zanjaba de esa forma las conversaciones. Últimamente estaba demasiado disperso, a pesar de estar con ella parecía que su mente se encontraba en otro lugar o con otra persona. Ya ni siquiera susurraba su nombre cuando se encontraban haciendo el amor.
Astoria se cruzó de brazos, hizo una exhalación profunda buscando calmar su frustración, miró con aprensión la puerta que lo separaba de él, lo peor era que no sólo eso los separaba.
*/*/*/ D&G /*/*/*
En St. Mungo…
Ginny se encontraba sentada en la soledad del cubículo, su turno había terminado hacia media hora pero la verdad era que no quería dejar el hospital para irse a encerrar en la mansión de los Malfoy, dónde no hacia más que sentirse abrumada por todos los dichosos preparativos para la magistral fiesta de compromiso.
La señora Greengrass parecía habitar la mansión, pues no salía de ahí, varias veces le había pedido salir del cuarto de Narccissa, pues no la dejaba descansar con sus constantes pendientes. Había sido en una de esas ocasiones en las que se había enterado de que Draco se había ido de viaje con Astoria o en palabras de Eliza Greengrass: "un viaje romántico, una luna de miel adelantada". Cada vez que recordaba eso el estómago se le revolvía.
—¿Qué haces con ese informe? —cuestionó Soizic, sacando de su letargo a la joven pelirroja.
Las pupilas de Ginevra volaron hacia el informe que tenía entre sus manos, notando como estaba completamente arrugado. Entreabrió sus labios tratando de explicar, pero ni ella misma entendía su acción, últimamente su comportamiento no era el mismo.
— ¿Pues en quién estabas pesando? —indagó burlona, señalando con la mirada las hojas.
—Yo no…
— ¿No me digas qué otra vez es Potter y en esa mujer? —soltó con un gesto despectivo, sentándose en un silla frente al escritorio.
—No…
Soizic deshizo su postura relajada, para concentrarse en su amiga. Pasó su mirada por ella como si fuera un paciente y tratará de diagnosticarle una enfermedad.
—Si no es él… ¿qué es lo que te esta pasando?
—No sé de qué hablas —soltó sin mirar a su amiga, desarrugando el informe, concentrándose en eso como si se tratase de una tarea apasionante.
— ¿No sabes? Has estado actuando de forma extraña desde que volviste al hospital.
—No estoy actuando de forma extraña —interpeló alzando su rostro, enfrentando la mirada olivácea de su amiga.
—Sabes a lo que me refiero, has estado llegado al hospital antes de tu turno, andas despistada, has estado fallando en la elaboración de pociones… a veces parece que estuvieras en otro mundo y por si fuera poco… andas muy voluble, si no estas triste, estas furiosa…
Ginevra arrugó su frente, acentuando su expresión de disconformidad. —Es sólo que estoy estresada, ¿te parece poco todo lo que me ha sucedido en los últimos meses? — se incorporó dándole la espalda a su amiga.
—No, sólo pensé que esto tendría que ver con algo más…
—Y según tú ¿qué podría… —su pregunta se vio interrumpida por un sonido en la puerta, la abrió topándose con la imponente y atractiva figura de Zabinni— …ser?
—Pues… —caminó hacia ella, señalándole con sus ojos picaros al moreno— Blaise, ¿nuevamente por aquí?
—Sólo quería hacerme un chequeo —comentó adoptando una actitud seria que nadie en esa habitación le creía.
La castaña enarcó sus cejas significativamente, mirando con picardía a su amiga. —Al parecer debes sentirte muy mal, porque vienes a checarte a diario desde hace unos días.
—Debo tener una enfermedad extraña, porque sólo ella… —tomó la mano de la pelirroja depositando un beso en su dorso— puede hacerme sentir más que bien —pronunció sin apartar su mirada ardiente de Ginevra.
—Bueno… creo que debo ir a atender mis pacientes —mencionó al ver que salía sobrando.
—Espera —pidió Blaise, deteniéndola en al cruzar el marco de la puerta—, tal vez deberías reconsiderar tu elección de con quien salir...
Soizic sintió como cada parte de su ser se tesaba, sabía a lo que se refería o mejor dicho a quién se refería, pero ya había tomado la decisión de dejar el pasado en el pasado, y vivir el presente al lado de Allen.
Se obligó a sonreír no sin cierto esfuerzo, soltándose del agarre del moreno.
—No hay nada que reconsiderar —se acercó y pellizcó sus mejillas como cuando eran pequeños.
—Soizic —se quejó, alejándola con facilidad.
—Nos vemos, el deber me llama, diviértanse… —se giró alejándose por el pasillo.
—Pensé que hoy no vendrías —dijo Ginny, regresando su atención a él.
—Resulta que me pregunte ¿qué prefieres una cena aburrida con unos viejos o una cena con una ardiente pelirroja?
La sanadora curvó su ceja ante aquel epíteto, no podía negar que su relación con el moreno había mejorado gratamente esos días y aunque no negaba el encanto natural del hombre, no había llegado más que a sentir cariño, agradecimiento y quizás una pisca de atracción.
—Entonces ¿vamos a cenar?
Ginevra entrecerró sus ojos, realizando un mohín de duda.
—Prometo que sólo será una botella de vino esta vez.
Una risa alegre escapó de sus labios rosados, pues no podía negar que se la pasaba en grande con él y que al calor de la platica podían llegársele a pasar las copas, claro que no al grado de perder el estilo o ser un bulto.
—Debo llegar a Malfoy Manor antes de las diez —le advirtió sonriéndole.
—Lo que tú digas.
—Me cambio, firmo unas cosas y nos vamos —anunció recobrando un poco de buen humor —. ¿Le avisas a Caccianti?
Blaise torció su gesto, mostrando su desagrado por el hombre que yacía al final del pasillo.
*i*i*i*i D&G i*i*i*i*
Draco se encontraba abordo de uno sus tantos coches lujosos, había dejado a Astoria hacia horas, podía haberse ido directo a su departamento, pero la razón por la que aún seguía en las calles de Londres corriendo era porque dentro de él se llevaba a cabo una batalla entre lo que debía y no hacer, pero que deseaba como si se tratase del mismo oxigeno que clamaban sus pulmones.
Finalmente después de unas horas de conflicto interno cedió a su estúpida necesidad de ver a la sanadora, así que tomó el camino hacia Wiltshire donde se encontraba la mansión de su familia y para justificar su decisión se mentía a sí mismo diciéndose que sólo iba para saber cómo se encontraba de salud su madre.
Al atravesar el portón de la mansión su corazón comenzó a bombear sangre con mayor rapidez, sentía como la adrenalina corría por sus venas, un extraño cosquilleo en su estómago llamó su atención. No era una sensación desagradable sin embargo lo desconcertaba y más porque todas esas reacciones eran debido a que estaba próximo a verla.
Aparcó su coche frente a la gloriosa mansión, notando que el coche de su mejor amigo estorbaba su paso, toda emoción se esfumó de su cuerpo siendo transformada por una fría rabia que le llegó hasta los huesos, la única razón por la que él estaría ahí era: Ginny Weasley.
Salió de su coche con una furia recorriéndole el cuerpo, apagando su razón. Sus ojos se achicaron peligrosamente al notar a la pareja acaramelada en la puerta, molió sus dientes con tanta fuerza que los músculos de su mandíbula temblaron.
Subió la escalinata con pasos furibundos, con las pupilas plateadas clavadas en la pelirroja que había venido a volcar su mundo, la cual lo miraba como si se tratase de un fantasma.
… … … D&G … … …
Ginny reía suavemente frente a las puertas de la mansión, había pasado una estupenda cena con el moreno, la había hecho olvidar por un momento todo lo que la agobiaba, aunque siempre que él mencionaba a Draco en alguna de sus anécdotas o comentarios, el ritmo lento de su corazón se volvía un enloquecido aleteó.
—Gracias por la cena, es hora de que entre —comentó Ginny brindándole una linda sonrisa.
— ¿No me invitaras a pasar? —indagó coqueto, cerrando el espacio entre ellos atrapándola entre él y la puerta de roble.
—No es mi casa y no tengo el derecho de invitar a nadie… —indicó siguiéndole el juego.
—Yo no soy cualquier persona, además no te estoy pidiendo permiso para entrar a la casa… a la cual puedo pasar si deseo, si no a tu habitación… —añadió en un suave susurro a su oído.
Una profunda sombra rosada apareció en el rostro de Ginny. — Blaise… —murmuró abochornada colocando una de sus manos en el pecho del moreno alejándole ligeramente, estaba por hacerse a un lado cuando escuchó el motor de un auto, ladeó su cabeza ligeramente tratando de observar de quién se trataba, quizás era Lucius Malfoy —sólo eso le faltaba que la descubriera coqueteando con el mejor amigo de su hijo—, pero lo descartó al notar de quién se trataba, sus ojos se abrieron desmesuradamente y su corazón dio un vuelco.
Ahí a unos metros de ella se encontraba el que se había convertido en su dolor de cabeza, en su desvelo en las noches, en su deseo en sueños candentes. Si el muy maldito volvía después de haberse revolcado con esa en su supuesto viaje romántico, fue hasta ese momento que se dio cuenta que de verdad lo había extrañado y cuanto le afectaba el hecho de que él se hubiese ido con Astoria; en lugar de enfrentar al mundo y gritarles que no tenía porque complacerlos, ni cubrir con las expectativas de una sociedad que estaba completamente podrida y acabada.
Si estaba enferma de celos, porque había caído bajo el encanto del seductor de Draco Malfoy. Ese que detestaba tanto en el Colegio se había comportado como nunca pensó, llevándola a caer en aquella terrible confusión sentimental… pues no podía seguir haciéndose de la vista gorda y negar sus acciones.
Él a su manera había cuidado de ella, le había ofrecido un techo, protección, había limpiado sus lagrimas, le había dicho las cosas sobre Harry como ninguno otro se había atrevido y por si fuera poco la había hecho sentirse deseada, con aquella forma tan arrebatadora de besarla, que aún lograba quitarle el aliento porque cada vez que lo recordaba un golpe de calor se disparaba por su cuerpo, haciéndola caer en un estado bochornoso.
Cegada por los celos y el deseo de hacerle sentir tan sólo un poquito de lo que ella había sentido al saber que se había ido con Astoria; atrajo al moreno, tomándolo de las solapas de su chamarra y plantándole un beso frente a Draco, quien se detuvo en seco presenciando aquel espectáculo patético que fue como una puñalada que se clavó muy dentro de él, provocándole un dolor que no había sentido por ninguna mujer antes… que estaba muy lejos de ser físico y controlable.
En ese instante, mientras veía como Blaise se aferraba a la estrecha cintura de la sanadora, besándola como él había deseado hacerlo, el recelo, la envidia y la rabia se conjuntaron para nublar sus sentidos, apagando su racionalidad. Nada importaba más que hacer que ese le quietara las manos de encima a la sanadora, cerró sus puños con tal fuerza que le dolieron hasta los huesos de los dedos.
( ** ( ** ( * D&G * ) ** ) ** )
Todo pasó demasiado rápido para Ginny y a pesar de que el beso había sido para su sorpresa de lo mejor, no pudo hacer que olvidara que Malfoy se encontraba ahí. Sus labios se despegaron, su respiración estaba ligeramente afectada. De inmediato soltó la ropa del moreno, poniendo distancia entre ellos y mientras Blaise la miraba complacido, ella se quedaba helada ante la mirada escalofriante de Draco.
—Ginny… eso… —calló al percibir que la atención de la sanadora se encontraba en otro lugar o más bien en otra persona, se giró topándose con su amigo y no necesitó más que un segundo para percatarse que estaba encolerizado hasta los huesos.
—Pero ¿qué tenemos aquí?
—Es mejor que entres —le pidió serio Blaise, las cosas se podían poner feas y era mejor que no estuviese presente.
—Pero…
—Desaparece Weasley —escupió rabioso, la pelirroja frunció su ceño molesta por el tono que había utilizado.
—Draco y yo tenemos que arreglar unos asuntos —explicó incitándola a ingresar en la seguridad de la casa. Ginny pasó su mirada del moreno al rubio que en ese momento se asemejaba más a un dragón que aún humano, pues estaba que echaba fuego por la boca.
En cuanto la puerta se cerró, Zabinni avanzó hacia él con una sonrisa lasciva bailando en sus labios.
Malfoy ni siquiera pronunció palabra, silencioso como una serpiente se abalanzó sobre él propinándole un buen golpe en rostro que logró que Blaise chocara contra un pilar que adornaba la fachada de la casa.
Blaise dejó salir un gemido de dolor, pero aún así se las ingenió para conservar esa maldita expresión que encendía más los instintos agresivos de Draco.
—No podías resistirlo más ¿verdad? —preguntó con el sabor ocre en su boca— Tenías que hacerlo…
—Idiota —rumió tomándolo de su chamarra azotándolo contra la columna neoclásica.
Zabinni se soltó propinándole un empujón que logró desestabilizar a Draco, pero lo peor llegó cuando sintió los nudillos del moreno moliendo contra su mandíbula, haciéndolo ladear su rostro de forma violenta, eso le causaría un dolor de cuello después.
—Sabía que no ibas a aguantar la idea de que yo estuviera con ella, disfrutándola como tú desearías poder hacerlo al menos una vez—Blaise pudo ver como los ojos de su amigo relampagueaban por la rabia que ardía en su interior.
Malfoy se prensó a él, haciendo que ambos cayeran por la escalinata golpeándose entre escalón y escalón, hasta que llegaron al suelo; fue entonces que se soltaron.
—No eres para ella más que un remplazo barato del Cara-rajada ¿o creías que pensaba en ti cuando se lo hacías?
—Eres un desgraciado… —dejó salir una risa sarcástica, se incorporó gruñendo por el dolor de tan estrepitosa caída — ¿por qué no terminas de una buena vez de aceptarlo? Estas perdiendo el sentido común por tu tozudez, eres un estúpido… acepta que te encanta esa mujer, que…
—Cállate… —se fue nuevamente contra él, repartiendo un par de puñetazos aquí y allá cosa que también hizo Blaise, pues no pensaba dejarse golpear sólo porque su amigo era un cabeza dura.
Después de un rato ambos estaban jadeantes en el suelo, con el cuerpo adolorido y contusiones por doquier.
—No me acosté con ella… —Draco alzó su mirada consternado—… de hecho ni siquiera me había dejado besarla hasta hoy, pero ambos sabemos porqué fue… — se incorporó sacudiéndose la tierra, pasaron unos segundos en los que el silencio gobernó entre los dos. Se giró colocándose frente al rubio ofreciéndole su mano para que se incorporara.
...:::::::::::::D&G:::::::::::::...
Ginevra había presenciado la mayoría de la disputa desde una ventana de la sala, había tratado de ir a detenerlos pero Caccianti no se lo había permitido. Eventualmente la pelea terminó y ella se quedó más tranquila al ver que seguían tan amigos como siempre.
—No entiendo ¿cuál fue el motivo de su pelea? —comentó para si misma ya en la privacidad de su cuarto a donde había ido después de revisar a Narcissa — ¿Por qué llegó en ese estado? ¿Tan mal le iría con Astoria?... ¿se habrá peleado otra vez con ella?
Se dejó caer en su cama, abrazando una almohada. — ¿Qué estoy haciendo? Es de Malfoy de quién hablo…—se quedó en silencio meditando los hechos, tratando de desmenuzar sus sentimientos— besé a Blaise…. ¿por qué lo besé?
«No sería por desquitarte de un rubio hurón.» Exclamó la voz dentro de su cabeza.
— ¡No… arrggg! Es un idiota… y yo más por actuar de esa forma ¿qué es lo quería lograr? Como si de verdad a él le importara… si el muy maldito sólo me utilizó y me besó… sólo por… Merlín sabrá que le pasaba en su hueca cabezota, porque de seguro que ya no le funciona por tanto peróxido…
Nuevamente las emociones encontradas abrumaban su mente, se dirigió al baño esperando que una ducha la relajara.
.·´ .·´ .·´ .·´ D&G `·. `·. `·. `·.
Theodore se encontraba nadando en la piscina techada de su mansión, sacando su frustración y su estrés. Esos días se sentía bastante tenso, no sólo porque había tenido que trabajar el doble gracias a que Draco se le había ocurrido largarse con su noviecita, si no por sus propios problemas.
Soizic definitivamente había colocado una barrera entre los dos y no porque estuviera saliendo con ese jugador de cuarta; si no porque se había negado a tener cualquier contacto con él, aunque estaba seguro que lo hacía por miedo a enfrentar las cosas.
Al llegar a la orilla de la piscina, se pasó una mano por rostro retirando el exceso líquido, abrió sus ojos topándose con un elfo.
—Joven amo, el señor Blaise Zabinni lo espera…
Nott contrajo su gesto, no esperaba la visita de su amigo, algo debía de haber pasado. Salió del agua resintiendo el cambio de temperatura, la brisa nocturna hizo que su piel se enchinara, tomó una toalla y se dirigió hacia la sala.
— ¿Qué te pasó? —inquirió ligeramente sorprendido al ver el estado de su amigo.
—Mmm… digamos que tuve un encuentro de bienvenida con Draquito —comentó con una sonrisa de medio lado.
Theodore enarcó su ceja, tratando de leer entre líneas. Aunque no necesitó más que un par de segundos para comprender. Antes de salir del Despacho su secretaria le había dicho que Blaise había cancelado su compromiso y lo demás era fácil de deducir.
—Tarde o temprano iba a suceder —profirió sirviéndose una copa de whiskey—, de hecho esperaba que al menos te dejara uno o dos días en el hospital.
—Ha, ha, imbécil… —profirió lanzándole una mirada hostil— el que iba a terminar ahí era él.
Los labios dibujaron una sonrisa burlona, bebió un trago disfrutando del enojo de su amigo. — Veo que no te sorprendió saber que Draco… —pausó buscando las palabras adecuadas— esta más que encaprichado con la Weasley.
El semblante de Blaise se ensombreció por un momento, segundos después una expresión condescendiente bañó su rostro. —Tu y yo sabemos que es más que eso…
—Si, pero tu preferirías que no fuese verdad ¿no es así? —aseveró sagaz.
Zabinni entrecerró sus ojos curvando sus labios en una sonrisa viperina. —Eres un idiota Nottito… —buscó entre sus ropas su caja de cigarros, tomando el tiempo para encender uno y darle la primera calada. Se acomodó mejor en el sillón, en ese momento sentía que hasta los cojines se le estaban encajando en las vertebras de su espalda.
—Tranquilo… aún puede que ella lo rechace.
Blaise dejó escapar una risotada que le causó un latigazo de dolor que lo obligó a llevarse una mano al abdomen, de verdad su amigo estaba atrasado en noticias. Aunque eso era lo que a él le hubiese gustado. Theo entreabrió sus labios asombrado, enarcó sus cejas aún presó de la incredulidad.
—Estas insinuado que…
—Eso mismo —confirmó bebiendo el resto de alcohol de un solo trago, sintiendo como la garganta le ardía a su paso.
(*`. * `. *`. D&G .´ * . ´ * . ´ *)
Más tarde Draco entraba a la casa con escoba en mano, había necesitado un tiempo de vuelo para estabilizarse y retomar el orden en su cabeza.
El saberse tan cerca de la pelirroja no lo ayudaba para nada, pero al menos la bestia que había despertado dentro de él se había calmado después de las afirmaciones del moreno, sin embargo no pasaba lo mismo con lo que sentía por ella.
Se dirigió a la cocina en busca de un vaso de agua, saciado su necesidad vital, avanzó hacia su cuarto estaba muerto y necesitaba unas buenas horas de descanso antes de enfrentarse a su madre, a los numerosos casos que lo esperaban sobre su escritorio y a… ella, a esa chica de cabellos de fuego, de mirada ardiente, de un cuerpo que lo incitaba a perderse en el como un loco, a tocarlo como nunca antes nadie… a llevarla a la cúspide del placer y escucharla gritar su nombre hasta que no tuviera más voz.
Y de pronto frente a él se encontraba esa mujer tal y como la estaba imaginando en ese momento, parpadeó varias veces esperando que ella desapareciera como las otras veces en que soñaba despierto, pero no ahí en medio del pasillo estaba ella. Se detuvo en seco notando la reacción asombrada de la joven, al parecer ella tampoco esperaba encontrárselo. ¿A acaso era un juego cruel del destino?
Su corazón se agitó desatando toda clase de sensaciones en su cuerpo y ahora frente a ella su mente se había quedado en blanco ¿Qué era lo que debía hacer? ¿Insultarla como en los viejos tiempos? ¿Ignorarla?
··············· (D&G) ···············
Ginevra se removía incomoda en su cama, quizás había sido los dos termos de café que se había tomado esa mañana para resistir las horas de trabajo o tal vez el hecho de que no había dormido bien esos días, o quizás la temperatura que había descendido bastante debido a que pronto acabaría el otoño y el invierno ya se empezaba a sentir.
¿Para qué se mentía? Eso ya ni ella se lo creía, su insomnio no tenía nada que ver con eso, tenía que ver con que a unos pasos de su cuarto se encontraba Malfoy, probablemente ya en el séptimo sueño y ella ahí quebrándose la cabeza tratando de desmenuzar sus acciones, de darle una explicación a lo que le pasaba con ese hombre por el que antes no sentía nada más que repudio, desprecio… y ahora eso parecía haberse esfumado o transformado en todo lo contrario.
Merlín, la perturbaba tanto.
— ¡Ah! ¿Por qué a mí? —aventó sus mantas y buscó sus pantuflas, colocándose en el camino hacia la puerta su bata — ¡Por Cirse, es Malfoy, un idiota, engreído que no merece ni el mínimo de mis pensamientos….!
Abrió la puerta bruscamente asustando al pobre auror, quien de inmediato se cuadró expectante de alguna acción por parte de su protegida.
—Voy a la cocina, no es necesario que me acompañe…. —ordenó sin dar lugar a que él pudiera interpelar. Se limitó asentir, observándola perderse en la media luz del pasillo.
Ginevra rumiaba por lo bajo, tratando de darle lógica a lo que sentía. Ni siquiera logró llegar a la escalinata cuando se topó con aquel hurón que tanto la alteraba, se detuvo sintiendo su corazón latir vertiginosamente, casi era como si en cualquier segundo fuese a saltar por su boca.
Lo primero que notó fue que no estaba tan lastimado como creía, probablemente ya había hecho uso de algunos hechizos y pociones; lo segundo fue su aspecto relajado, no estaba usando la ropa elegante con la que había llegado, estaba vestido con una camiseta blanca que se ceñía a su torso como una segunda piel, destacando su musculatura y un pantalón gris que probablemente era parte de un conjunto de ropa para dormir por la soltura de la tela.
Subió a su rostro, notando como sus mechones plateados relucían ante el brillo de los candelabros, pero lo que realmente captó su atención fue la forma libre en la que caían sobre su rostro, podía decir que se veía mejor así que con su clásico peinado de niño mimado.
La piel se le enchinó al encontrar las pupilas plateadas, podía notar como el fuego del deseo ardía dentro de ellas y por alguna razón aunque la vocecilla dentro de su mente le ordenó apartar la mirada, no lo hizo. Al contrario se la sostuvo como si estuviera retándolo a actuar.
xxxx D&G xxxx
Draco trató de recuperarse y hacer como si nada estuviera pasando, aunque no iba ser sencillo. Tragó en seco, tenía una extraña sensación revoloteando en su estómago, consternado respiró lentamente armándose de valor, le diría unas cuantas frases y después se iría.
—Weasley… ¿Qué haces deambulando por mi casa y dónde dejaste a tu monigote? — soltó bruscamente logrando que Ginny lo mirara ceñuda.
—No sabía que tenía que darte explicación de todos mis movimientos —replicó gélida, intento pasarlo, pero él le cerró su camino—, hazte a un lado Malfoy.
Si era un reverendo idiota, en el primer instante su plan se había ido al diablo, pero es que no podía más con lo que le pasaba, necesitaba estar cerca de ella, aspirar aquel aroma que antes tanto detestaba y que ahora se había vuelto como el mismo oxigeno para su ser.
— ¿Si no qué? —preguntó curvando sus labios en una sonrisa con cierto toque perverso.
—Si no, recordaras los viejos tiempos —mencionó mostrándole su varita—, un mocomurciélago le vendría bien a tu pálido rostro hurón…
Él enarcó ostensiblemente su ceja, haciendo relucir su gesto de incredulidad.
—Baja eso Weasley —su voz se tornó un murmullo sedoso—, no sea que te vayas a ser daño —añadió acercándose peligrosamente a ella.
Ginn apretó sus labios y rompió su contacto visual tratando de resistirse al hechizo hipnotizarte que eran sus ojos, trató de esquivarlo, pero nuevamente él le impidió pasar, imponiéndose frente ella.
— ¿Qué rayos quieres Malfoy? —espetó cruzándose de brazos.
—Tranquila Weasley, sólo quiero conversar contigo…
—Ha por favor —resopló sarcástica— ¿Qué tendríamos que hablar tu y yo? Si es sobre tu madre, Soizic te mantiene al tanto y si deseas que hablemos sobre eso, lo haremos por la mañana… —concluyó intentando nuevamente pasarlo.
—No tan rápido Weasley —prorrumpió con voz aterciopelada— ¿Y qué si te dijera que no es sobre eso? —cerró el espacio entre ellos logrando que ella diera unos pasos hacia atrás.
Lo tenía tan cerca que podía sentir su aliento acariciar sus labios, una descarga de adrenalina la recorrió de pies a cabeza al recordar lo que era un beso de Malfoy ¿podría suceder en ese instante de nuevo? Su corazón tembló de emoción.
—N-no entiendo ¿a dónde quieres llegar?
—Tal vez deba refrescarte la memoria —y entonces sucedió, sucumbió al oscuro deseo que palpitaba en interior, cedió ante la tentación que ardía en lo más profundo de su ser. De repente y sin aspavientos le había rodeado con sus brazos su figura y sus labios habían atrapado los de ella sin ninguna dificultad.
La pelirroja abrió sus ojos desmesuradamente, tratando de asimilar lo que estaba pasando estiró sus manos colocándolas en los hombros de Malfoy, pero eso sólo logró que una sensación eléctrica la atravesara.
Draco la besaba con tal fuerza que el cuerpo le tembló en respuesta, apenas y podía mantenerse en pie y a pesar de saber que debía alejarlo, todo su ser vibraba pidiendo más de él; éste era el beso que tanto había anhelado por días, se dejó ir acoplándose al movimiento seductor de aquellos labios, centrándose en su sabor…
Se entregó al momento sin pensar si era correcto o no, abrió su boca instintivamente, en cuanto sus lenguas se tocaron un estallido de éxtasis los sorprendió. Las manos de Draco se asieron a la curva de su espalda, aferrándose a ella como si creyera que en cualquier momento desaparecería y una vez más despertaría dándose cuenta que sólo había sido otro de esos tortuosos sueños.
La saboreó a profundidad, deleitándose con cada rincón de aquella pequeña boca, el cuerpo suave de Ginevra se acurrucó contra el de él, haciéndolo arder en deseo. La estaba besando incluso con más fervor que la primera vez y ella lo sabía porque le pasaba lo mismo. Lo que él le provocaba era tan contradictorio, en un primer instante deseó que se alejara, pero ahora no deseaba separase de él, no quería separar sus labios y que aquel momento terminara como la primera vez.
Draco se sorprendió al sentir la intensa respuesta de Ginevra, la pasión con la que ella lo besaba provocó en él una llamarada de calor que lo abrasó de pies a cabeza; la llevó a pegarse contra la fría pared del pasillo buscando mayor contacto entre sus cuerpos.
Ginny arqueó su espalda ligeramente al sentir que su ósculo se volvía más exigente, se aferró a los hombros de Draco para no caer derretida al suelo. No podía creer la cantidad de sensaciones que despertaba en ella, el calor de su cuerpo la enardeció. Él la hacia sentir que flotaba, la única razón por la que se sentía aún en la tierra, era por aquellos brazos que la encadenaban a permanecer a su lado.
Draco se embriagó del sabor de sus labios y mientras él se perdía en aquella boca, sus manos acariciaban el costado de aquella delgada figura, pero no era suficiente; el deseo le atravesaba las venas, quería, ansiaba… sentir su piel cremosa bajo la palma de sus manos y el saber que lo que hacia estaba mal, sólo le daba un plus de adrenalina, porque finalmente lo prohibido se hacia más tentador.
Sus bocas se separaron después de unos intensos minutos en los que no se escuchó más ruido en el pasillo que sus respiraciones agitadas acompañadas por ligeros gemidos. Sus miradas se encontraron cubiertas por el velo del deseo, ambos sabían que detrás de eso había sentimientos atrapados que ninguno terminaba de aceptar.
La duda atravesó a Ginny como una flecha certera, ahora que ya no tenía aquellos labios succionando su racionalidad. La fuerza de aquella mirada plateada la hizo temblar de excitación y pasión.
«¿Qué estoy haciendo? Pero él…».
Draco notó la incertidumbre que bañó el rostro de la sanadora, él no era inmune a eso, estaba pasando por los mismos pensamientos contradictorios, pero no quería pensar, sólo quería sentir, saber que por fin era ella y no otro de esos sueños en los que despertaba frustrado por no poder tenerla. Al fin era su calor, su aroma, su cuerpo el que estrechaba, el que tocaba, el que besaba… su mirada lo hacia sentirse tan vulnerable, era como si ella quisiera adentrarse en él…
Despegó su mano de la cintura de la chica para deslizar sus dedos por las hebras rojas de su cabello, siguió su recorrido por la curva de su cuello, dejando un rastro de fuego en la piel de Ginny, la cual se estremeció al sentir como él se entretenía acariciando su clavícula, pero dejó de respirar al sentir como sus dedos rozaron su escote por encima de la tela de su bata.
«¡Por Gryffindor! ¿Qué es lo que me provoca exactamente? ¿Deseo… pasión o algo más?».
Sin saber cómo responder aquellos cuestionamientos, se concentró en él. Con cierta vacilación acarició el rasguño que recorría su mandíbula con el mayor cuidado, provocándole un escalofrío agradable al rubio.
«¿Será posible qué él sienta lo mismo?¿Qué su pelea con Blaise haya sido porque estaba celoso?». Su corazón vibró ante tal posibilidad, una sensación inquietante se instaló en su pecho.
Draco se inclinó nuevamente dejando que sus labios acariciaran la piel de su rostro, haciendo que ella suspirara ante sus roces, bajó lentamente por su mandíbula pidiéndole silenciosamente que hiciera su cabeza hacia atrás, besó su mentón y la línea de su garganta concentrándose en aquella zona que hacia que ella se aferrara a él jadeando a su oído.
Mordió y besó su piel a placer, deleitándose con cada centímetro que recorría, disfrutando del sube y baja de su pecho. El latigazo de deseo recorrió con más fuerza su ser, el calor se agolpaba intensamente en la parte sur de su cuerpo. Sin más despegó su cuerpo del de Ginevra sólo para poder deshacer el nudo de la bata, en cuanto logró su propósito la figura delgada se mostró ante él cubierta por un suave camisón turquesa que apenas lograba cubrirle hasta las rodillas.
Un calosfrió culebreó el cuerpo de Ginny, el deseo se podía respirar en aquel pasillo a la luz de unas simples lámparas de aceite. Sus labios se encontraron nuevamente en un beso ardiente, despertando apasionados sentimientos, las manos de Ginevra recorrieron la nuca del ex Slytherin, enredando sus dedos en los mechones rubios. Lo único que tenía sentido para ella en ese momento eran los labios de Malfoy, sus manos recorriéndola haciéndola arder en deseo con cada caricia.
Fue hasta entonces que se percató de cuánto era lo que había deseado estar entre los brazos del hurón albino… ni siquiera se reconocía a si misma, no reconocía a esta mujer que buscaba sentirse querida y deseada, que buscaba su placer… parecían tan lejos aquellos días en los que su cuerpo pedía a gritos las caricias de Harry.
Tal vez sin darse cuenta el olvido había llegado a ella, quizás el tiempo había hecho lo suyo. No, no sabía con claridad si era posible, como tampoco sabía en que momento había comenzado a desarrollar sentimientos por Malfoy, pero sin duda la había tomado por sorpresa, la hacia sentir tan viva, era como un respiro entre tantas penas…
Su corazón latía con tal fuerza estando en brazos de ese hombre que en algún momento tanto había despreciado, que creía que se le detendría en cualquier momento. El cuerpo le hormigueaba como nunca antes y aquel deseo voraz parecía crecer con cada segundo. Necesitaba sentirlo, saciarse de él… dejó que sus manos descendieran por el torso cubierto aún por la tela de la camiseta, sintiendo su musculatura.
Draco perdió la noción del bien y el mal, que importaba que a quien besaba era una Weasley y el un Malfoy, eso se suponía que no debía pasar pero estaba sucediendo. Ahí en el pasillo sólo eran un hombre y una mujer que compartían un encuentro pasional. Bebió de sus labios como un sediento en el desierto, dejó que sus lenguas se unieran en una danza extasiante que parecía no tener fin, recorrió con sensualidad la espalda de Ginny, descendiendo lentamente hasta alcanzar su trasero, pegó su cadera a la de ella haciéndola sentir cuan excitado estaba con un movimiento parsimonioso que logró que ambos jadearan por la intensa sensación que los recorrió.
Ginny jadeó contra su boca al sentir su dureza, una deliciosa oleada de placer se extendió desde su vientre al resto de su cuerpo. Las caricias y los besos apasionados siguieron hasta que Draco hambriento de su tacto y fastidiado de la ropa que los separaba, se quito la camiseta tirándola al suelo dejando su torso al descubierto.
Ginevra pasó su mirada por la pálida piel que brillaba a la media luz de las lámparas y aunque no era la primera vez que lo veía así, el calor se extendió por su rostro haciéndola sonrojarse furiosamente. La primera vez había sido todo tan rápido y confuso, pero ahora no tenía tanto miedo de acariciarlo, estiró su mano tocando el lugar donde se encontraba el corazón de Draco, sintiéndolo latir con fuerza contra su palma y una parte de ella se enorgulleció al saber que era la causante de esas reacciones.
Malfoy regresó sus manos a la cintura de la pelirroja cerrando la brecha entre ellos, se inclinó hacia ella dejando que sus mechones rubios acariciaran su frente, unió sus labios besándola suavemente como no lo había hecho antes, succionando ligeramente su labio inferior, acelerando si era eso posible más su pulso y desdibujando su cerebro, haciéndola sentirse una masa gelatinosa…
—Si no tomo un café creo que me caeré dormida —comento Soizic acercándose peligrosamente a donde se encontraba la pareja.
—Debería irse a descansar, yo me encargare de la señora Malfoy —respondió la enfermera.
Ginny rompió el ósculo al escuchar aquellas voces, alarmada miró a Draco.
—Es Soizic… —susurró angustiada.
—Vete —pronunció con voz enronquecida, levantando su camiseta del suelo.
—Pero…
—Ahora no, es mejor que te vayas —la condujo al extremo del pasillo, mientras él regresaba frustrado sobre sus pasos, con la cabeza echa un lío y un gran problema entre las piernas.
ooOD&GOoo
Ginevra llegó a su cuarto con las piernas temblorosas y el cuerpo caliente por las sensaciones de su encuentro con el hurón albino.
— ¿Se encuentra bien? —preguntó el auror al verla llegar en aquel estado de consternación.
—Si, buenas noches —su voz sonó débil, logrando que el hombre la mirara con preocupación.
Al cerrar la puerta se resbaló por ésta hasta llegar al suelo, se llevó las rodillas al mentón. Los recuerdos de su encuentro aún palpitaban en su mente como una deliciosa tortura. Aún podía sentir los labios de Malfoy quemándole la piel, sus manos recorriéndola a conciencia como si tratara de memorizarla.
Se llevó una mano a la frente echando su melena roja hacia atrás. — ¿Qué estoy haciendo?
Apoyó su cabeza hacia atrás y miró el techo, como esperando obtener alguna respuesta ya sea por obra divina o mágica, pero obviamente esta no llegó y no fue porque Merlín o el universo conspirara en su contra, lo que ella buscaba era tan simple, sólo necesita adentrarse en su corazón, lo difícil estaba en afrontarlo.
*D&G*
Draco no se encontraba mejor, el agua apenas y lograba calmarlo, inevitablemente una vez más había terminado en la ducha. La verdad era que ella había logrado excitarlo a tal punto de llevarlo a solucionar el problema por si mismo y eso era sumamente vergonzoso, porque él podía buscar alivio en cualquier mujer, pero no podía, porque no eran ella.
—Me esta volviendo loco… —se pasó las manos por las hebras de su cabello hasta llegar a su nuca. Y aunque lo que estaba pasando no era exactamente lo que debía ser, no podía arrepentirse porque cada segundo que la había tenido entre sus brazos había sido de exquisito placer.
Además realmente no estaba pensando cuando había estado con ella, sólo se había dejado llevar por los instintos y por lo que sentía. Lo mismo que seguramente le había pasado a la sanadora.
Él sabía porque ella había respondido, lo había descubierto en aquel pergamino, pero al parecer no era el único que se conflictuaba por lo que sentía.
— ¡Maldición! Esto debe acabar, no hay futuro…
Si él podía repetirse una y otra vez lo mismo pero el problema era que toda su fortaleza caía en cuanto la miraba. Una sonrisa cargada de ironía se estiró en sus labios, tomó una botella de whiskey que se encontraba en el escritorio y avanzó hacia el balcón de su cuarto, se sentó en la barandilla y bebió un largo trago sin importar el ardor que recorrió su garganta.
Ahí bajo el manto estelar, se permitió recordar a detalle las caricias y los besos que había intercambiado con la sanadora.
—Al menos no mencionó a Potter… —pero en realidad tampoco había dicho su nombre. Tomó un trago más largo que el anterior, pensando en eso.
Nunca le había temido al fantasma de los ex novios a la hora de estar con una mujer, pero en esta ocasión, para empezar todo era distinto, porque ni siquiera tenía una relación con Ginevra, ni había deseado tenerla… lo que estaba pasando entre ellos, no lo había planeado fríamente, ni había aplicado alguna de sus estrategias como seductor…
Todo lo que estaba ocurriéndole estaba fuera de sus manos, se sentía un títere en manos de Merlín y del universo. Si por él fuera no estaría ocurriendo eso, pero no era así.
Theodore tenía razón debía encontrarle solución a su problema. —Ginevra Weasley… —incluso su nombre sonaba tan extraño cuando lo pronunciaba, pero tenía un especial encanto, era un nombre fuerte para alguien que tenía una figura tan delicada, aunque le quedaba bastante bien porque vaya que tenía carácter.
Era una mujer excepcional se había logrado levantar de sus cenizas, atrás había quedado la chica triste y débil que había salvado aquella noche, ahora podía volver a ver a aquella chica fuerte que solía pasearse por los pasillos de Hogwarts con seguridad y la mirada en alto, con ese brillo retador que hacia refulgir sus pupilas y esa era la que más le gustaba, porque representaba todo un reto domar a una fierecilla como ella.
. ¸¸,ø¤º°º¤ø °°º¤ø,¸°º¤ø,¸ D&G ¸¸,ø¤º°º¤ø °°º¤ø,¸°º¤ø,¸, ·
* A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear. - Marcel Proust.
oOoOoOo
Un nuevo día había llegado a la mansión Malfoy, Ginevra apenas y había logrado pegar el ojo en toda la noche y aunque su deseo era quedarse en su cama, comer golosinas y olvidarse de todo pero principalmente de Malfoy, sabía que eso no era posible, tenía que aplicarle el tratamiento a Narcissa y posteriormente ir a St. Mungo a atender a sus demás pacientes.
La vida seguía y ella debía enfrentar lo que había pasado, aunque eso no quería decir que saliera de su habitación para ir y buscar al hurón, en lo posible prefería que su encuentro se postergara lo suficiente para que ella pudiera aclarar su mente, pero suponía que eso era mucho pedir.
Secó su cabello con un hechizo simple y se vistió con un minivestido rosa pálido, acompañándolo de unas mallas negras y botas hasta las rodillas del mismo color. Ocultó sus ojeras con un suave maquillaje, no deseaba asustar a las personas con su aspecto de zombi.
—Buenos días —saludó al auror al salir de su habitación.
—Buenos días señorita —respondió David, pasando su mirada por ella, como esperando encontrar alguna señal que le confirma que anoche algo le había ocurrido. Tiempo después de que ella entrara a su habitación, había visto arribar a Draco en un estado similar al de su protegida, lo cual era para pensar mal o al menos para sospechar que algo había pasado entre ellos.
—Desayune sin mí…
—Pero…
—Me he levantado sin apetito, comeré algo camino al hospital. Gracias por cuidarme — sus labios se estiraron en una sonrisa que no alcanzó a llegar a sus ojos —, ¿le puede avisar a Piett que estaré con la señora Malfoy?
—Claro señorita, pero no olvide comer.
Ginny mantuvo su sonrisa, hasta que el hombre se perdió en el pasillo y ella emprendió el camino hacia la habitación de Narcissa, aunque no pudo evitar desviar su mirada hacia la puerta de Malfoy cuando cruzó frente a ella.
«¿Estará aún durmiendo? No lo creo, tal vez huyo nuevamente a brazos de su novia.»
Imaginó con amargura, una sensación desagradable se instaló en la base de su estómago. Su mente se mantuvo en aquel tormentoso pensamiento hasta que llegó a su destino, respiró profundamente antes de ingresar en la habitación, cambiando totalmente su semblante por una mascara de tranquilidad.
—Buenos días —saludó notando que Narcissa ya se encontraba levantada, disfrutando de su desayuno.
—Buenos días Ginevra —respondió Cissa, brindándole una sonrisa reservada.
Despidió a la enfermera, se acercó a la mesa donde se encontraban las pociones que le suministraría.
—Ginevra acércate —pidió la mujer, la pelirroja asintió tomando asiento frente a la mujer en la silla vacía de la pequeña mesa.
—Como sabes pronto se celebrara la fiesta de compromiso de mi hijo…
La sensación desagradable dentro de ella se acrecentó, logrando que se removiera incomoda en la silla.
— … y me gustaría que estuvieras presente.
Sus ojos se estrecharon, escuchar eso fue como un balde de agua fría, realmente no se esperaba eso.
—Pensé que Soizic…
—Oh si, ella cuidara de mí, pero aún así insisto en que aceptes.
—Yo no sé… —frunció su ceño tratando de encontrar el pretexto perfecto— tengo que estar en el hospital.
—Estoy segura que Wolfgang entenderá que te ausentes esa noche.
La pelirroja entreabrió sus labios esperando que de ellos saliera la excusa que no diera lugar a discusión pero su mente se había quedado en shock, ya tenía suficiente con saber que eso pasaría, para ahora tener que estar presente en aquel evento, en donde el hombre con el que había protagonizado una escena candente se comprometía con otra.
Repentinamente se sentía lánguida en aquella silla como si en cualquier momento todo se fuera a poner oscuro.
—Sabía que aceptarías.
—Yo… no tengo vestido —barbotó apresuradamente, como último recurso.
Narcissa enarcó su fina ceja rubia, sonriéndole cómplice. Ginny se asustó al ver aquel gesto, algo le decía que lo seguía tampoco le iba a agradar y justo en ese momento un toquido en la puerta llamó su atención, giró su rostro en el momento en que una señora de cabello blancos peinados en un complicado moño, entraba en la habitación.
—Querida, me entere de tu delicado estado de salud. Me alegra que ya estés mejor — musitó la mujer saludando a Narcissa.
—La señora Seyfried se encargará de realizar los vestidos que usaremos para la fiesta —le comentó a Ginevra, la cual no daba crédito a lo que estaba pasándole, ese día tampoco debía haberse levantado de la cama.
—¿Quién es esta señorita? —preguntó la mujer, acomodándose sus gafas para mirar a detalle a la pelirroja —No es la novia de tu hijo…
—No, se trata de Ginevra Weasley y quiero que te encargues de realizarle un vestido magnifico.
La mujer tardó en responder, preguntándose por qué Narcissa se tomaba esas consideraciones con esa señorita que no era de su familia.
—Entiendo, sólo bastara con tomarle sus medidas y encontrar el color indicado que convine con su color de cabello.
—Seguro encontraremos ese color y el modelo que mejor le favorezca —indicó Cissa, mirando significativamente a su modista.
—Si, claro podría ser…
—Disculpen, pero yo no… —interrumpió Ginny, no se sentía nada cómoda con lo que estaba pasando, pero las mujeres la ignoraron en cuanto comenzaron hablar de colores, modelos y escotes. Se hundió en la silla, quizás después de todo lo mejor si era desmayarse.
-.-.-.-.- D&G.-.-.-.-.-
Soizic se encontraba en su cafetería preferida y mientras esperaba que un mesero la atendiera, se acompañaba de una novela romántica muggle, estaba tan concentrada en su lectura que no se percató que alguien se encontraba detrás de ella leyendo sobre su cabeza, no fue hasta que el hombre colocó en la mesa una taza de chocolate humeante que lo notó.
La castaña levantó su mirada topándose con Theodore, el cual ya se sentaba a su mesa con toda la confianza. Frunció su ceño denotando su molestia, cerró su ejemplar de un golpe, estaba a punto de hablar cuando él la interrumpió.
—Veo que aún sigues leyendo esas cursilerías —comentó burlón, tomando un trago de su café.
—No son cursilerías —reveló molesta—, de cualquier forma ¿qué haces aquí?
—Pensé que era obvio, desayuno contigo.
Soizic miró al techo, dejó escapar un suspiro de sus labios para después regresar su vista al hombre, un enfado sin matices se asomó en su mirada.
—Pero yo no quiero desayunar contigo —se giró para tomar su bolso y su abrigo, pero él fue más rápido y detuvo su mano sobre la mesa.
—Espera, tenemos que hablar.
—No, no tenemos —concluyó zafándose de su agarre.
—Soizic, voy a seguir insistiendo hasta que hablemos —aseveró firme.
— ¿Qué pretendes? No entiendo por qué justamente ahora quieres que hablemos del pasado cuando es eso.
— ¿Por qué le temes tanto a que hablemos de eso? —preguntó buscando su mirada, pero al ver que no lo enfrentaba, izó su mano hacia ella atrapando su mentón. Soizic no pudo reprimir el estremecimiento que la recorrió por más que deseó hacerlo.
—Theo no, por favor —alejó su rostro de él.
—Es porque aún me quieres ¿no es así? —preguntó alentado por su reacción, esbozando una exquisita sonrisa.
Soizic sintió un vuelco en su pecho, por un momento no supo qué decir. Apretó sus labios formando una línea de recelo.
—No —soltó en cuanto el nudo de su garganta se lo permitió y el enojo de todos esos años burbujeó en su interior deseando salir—, es porque me dolió lo que pasó entre nosotros, el que tú me olvidaras tan rápido y comenzaras a salir con otras chicas sin pensar en que yo todavía seguía enamorada de ti —se incorporó de golpe, logrando que la mesa se tambaleara, tomó su bolso y literalmente arrancó su abrigo del respaldo de la silla.
Nott no perdió ni un segundo y la siguió deteniéndola justo en la puerta, la tomó de la mano jalándola hacia él, logrando que sus cuerpos se unieran.
—Ahora se que no pude olvidarte —confesó. Sin más preámbulos se inclinó hacia ella atrapó sus labios y la besó como había deseado hacerlo hacia mucho tiempo, con la pasión reprimida de todos esos años alejados.
**** D&G ****
Draco había pasado la noche acompañado de unas buenas botellas de whiskey que si no lo ayudaron a olvidar como esperaba, al menos si lo dejaron dormido como un bulto. Aunque no podía pasar todo el tiempo en el mundo de Morfeo, malhumorado se levantó con una espantosa resaca que le duró hasta que llegó a la gaveta de su baño y bebió una maravillosa poción que se la quito, pero no pasó lo mismo con su mal humor.
En cuanto estuvo listo salió de su habitación, notando que no se encontraba ningún auror en el pasillo lo que quería decir que probablemente Ginevra no se encontrara en la mansión. Por una parte se sintió aliviado porque eso pospondría su encuentro que casi estaba seguro que culminaría en una discusión o en otra cosa que no sabía a dónde los llevaría y por otra parte se sintió decepcionado; después de lo que había pasado la noche anterior y de los días que había estado lejos, se había vuelto una necesidad verla.
Se dirigió al comedor, afortunadamente no se encontraba su padre por lo cual pudo desayunar tranquilamente, leyó los periódicos enterándose de las ultimas noticias en el mundo mágico, en unas cuantas páginas aparecía el nombre de su archirrival siendo elogiado por sus acciones contra los seguidores de Lord Voldemort.
Asqueado sólo se terminó su café, arrugó el periódico donde aparecía la cara del salvador del mundo mágico y se encaminó a la habitación de su madre, deseaba verla antes de irse al Despacho.
Tocó suavemente antes de ingresar, pero no estaba preparado para lo que vería… en cuanto entró sus pupilas plateadas se toparon con una imagen que lo dejó sin aliento y con el pulso acelerado.
*:*:*:*:*:*: D&G :*:*:*:*:*:*
Ginny había intentado una y otra vez decirle a Narcissa que no era necesario que esa mujer le hiciera su vestido, pero cada vez que lo hacía se veía interrumpida por algún comentario de la señora Seyfried pidiéndole que se quedara quieta o que estirara los brazos.
Resignada a que no iba a conseguir nada, se dejó hacer porque no quería volver a sufrir por los pinchazos de los alfileres, mirándose frente aquellos tres espejos que reflejaban su figura cubierta apenas por un trozo de tela que dejaba al descubierto partes de sus piernas y de su espalda.
En cuanto la puerta se abrió esperaba que se tratara de Soizic, para que la rescatara de aquellas mujeres, pero cuando se encontró con las pupilas de acero a través del reflejo del espejo, su cuerpo se estremeció y su corazón se detuvo por el lapso de una palpitación para después latir alocadamente dentro de su pecho. La sangre se le fue al rostro sin que lo pudiera evitar, no sólo por lo que había pasado entre ellos, ni porque no tuviera más que unas cuantas telas cubriéndola si no porque la mirada de Draco la abrasaba, era casi como si la estuviera acariciando como la noche anterior.
—Draco —pronunció su madre alegre de verlo—, Soizic me avisó de tu llegada —calló al notar que su hijo había entrado en extraño trance, siguió su mirada topándose con la sanadora, percatándose del rubor que cubría su rostro.
Sus ojos se achicaron al percibir la extraña conexión que se había dado entre ellos.
—Oh joven Malfoy no debería estar aquí —dijo la señora Seyfried, colocándose frente la figura de Ginny logrando romper el hechizo entre ellos, devolviéndolos a la realidad.
Draco giró su rostro de inmediato tratando de disfrazar su reacción, pero sólo logró encontrarse con el rostro serio de su madre que lo miraba perspicaz.
«Maldición.» Caminó hasta ella depositando un beso en su frente.
—Siento no haber venido antes. ¿Cómo te encuentras?
Ginny se bajó de la base circular donde se encontraba, quería que la tierra se abriera en ese momento y la tragara, aunque no le sonaba nada descabellada la idea de desaparecer en ese momento, el único problema era lo que llevaba puesto.
—Estoy bien, la señora Seyfriend ha venido para realizar los vestidos que usaremos en tu fiesta de compromiso.
Draco se tensó al escuchar eso, ni siquiera se atrevía a desviar la mirada de su madre. No quería ver la expresión que tenía Ginevra en ese momento, jamás pensó que ella estaría presente ese día, eso sólo lo haría más difícil aún.
—Entonces me retiro, hablaremos después madre —con un gesto caballeroso hacia su madre abandonó la habitación, sin siquiera dirigirle una mirada más a Ginny, aunque sabía que tenía sus ojos clavados en su espalda, el remordimiento cubrió su alma, llenándolo de una zozobra insoportable.
(* . ( * . ( * . D&G . *) . *) . *)
En el Despacho…
Blaise arribó al lugar ligeramente más recuperado, después de todo las pociones y los hechizos habían hecho su magia en él, ahora apenas lucia un moretón en el pómulo izquierdo, así como una herida en el labio inferior.
—Bueno días, bella Anne —saludó coqueto— y no me olvido de ti Lucy, luces preciosa hoy.
Las chicas le sonrieron, mientras intercambiaban miradas entre ellas. Ambas sabían lo coqueto que era y conocían de sus andanzas.
— ¿Y dónde esta el resto del mundo? —preguntó al ver las puertas de las oficinas de sus amigos cerradas.
—El señor Nott avisó que llegaría tarde y sobre el señor Malfoy aún no sabemos nada —explicó Anne con una mueca de desazón. Su corazón se había rotó nuevamente al saber que su querido jefe se había ido de viaje con su novia.
—Ya veo, de saber que todos se iban a tomar el día yo también lo hubiera hecho — resopló sarcástico. Estaba por entrar a su oficina cuando Theodore apareció —. ¿Qué te pasó? —preguntó en cuanto lo vio, ya que el rubio tenía una mancha roja a lo largo de su mejilla.
—Nada que te importe —soltó dirigiéndose a su oficina con Zabinni pisándole los tobillos y claro atormentándolo con su risa burlona—, no puedo creerlo, la fuiste a ver y te abofeteó — acotó guasón cerrando la puerta tras ellos.
Las pupilas azules de Nott se tonaron casi negras ante el comentario de su amigo, dejó su portafolio y se quitó su abrigo dejándolo en el perchero y todo en silencio, logrando que Blaise se exasperara.
— ¡Carajo! Habla de una vez, ¿qué pasó? —instó tamborileando sus dedos sobre el escritorio — ¿Soizic dejara si o no a ese idiota?
— ¿Por qué Soizic haría eso? —cuestionó Draco al ingresar en la oficina, pasando su mirada de uno al otro.
*/*/*/ D&G /*/*/*
En St. Mungo…
Soizic trataba de concentrarse en su trabajo pero no era nada fácil, tenía muy presente lo que había pasado con Nott.
«¿Cómo se atreve a decirme eso? Y a besarme como si tuviera el derecho de hacerlo.»
Llegó a su cubilo, aventó la puerta esperando escucharla cerrarse con un sonido estridente, pero no sucedió.
—Oye casi me das en la cara —mencionó Ginny entrando al lugar—, te estuve hablando todo el pasillo y tu ni en cuenta ¿qué te pasa?
—Lo siento, tengo muchas cosas en la cabeza —comentó dejándose caer en una silla frente al escritorio.
—Mmm ¿problemas con Allen?
—No, los problemas son con Theodore —soltó suspirando largamente—, hemos tenido un desencuentro esta mañana y…. me ha besado —terminó con un ligero rubor en sus mejillas, porque de sólo recordar lo que había sentido, el ritmo de su corazón se disparaba.
Ginevra levantó sus cejas al ver la reacción de su amiga. — Vaya que tiene agallas.
Soizic resopló sulfurada, cruzándose de brazos. —Es que no tiene derecho a hacerme esto y luego me salió con el cuento de que no me ha olvidado y lo peor es que espera que le crea, cuando sucedió fui yo la que lo vi pasearse con otras mientras yo me refundía en Francia sufriendo por su desamor y por no poder apoyarlo con lo de su padre.
—Tranquila —pidió, aunque entendía perfectamente lo que le sucedía a su amiga.
—Lo sé.
— ¿Y qué piensas hacer? —preguntó mirándola fijamente— ¿Le vas a dar una oportunidad? —añadió con una mueca.
—Nada, no voy a dejar a Allen.
—No te veo muy convencida —expresó al leer tras sus palabras—, te gusto su beso ¿no?
Soizic deseó poder desmentir eso, pero no podía. Gimió con frustración, realizando un mohín.
— ¿Tu qué crees? —contestó apesumbrada— Ya no pensare en eso mejor —se pasó las manos por el rostro tratando de despejarse.
Ginny la entendía perfectamente, se quedó en silencio mirándola con una sonrisa que lo decía todo.
—Mejor dime ¿por qué llegaste tarde? ¿Pasó algo con mi tía? —indagó ligeramente alarmada.
—No, no —dijo calmándola— o mejor dicho si, se le metió en la cabeza que este en la fiesta de compromiso de ese hurón. Mandó traer la modista y estuve ahí como muñeca.
La boca de Soizic se abrió en una perfecta "o". — ¿En serio? Vaya que si quiere que estés, mira que hasta mandar hacerte un vestido.
—Tienes que ayudarme a hacerla cambiar de opinión, yo no quiero asistir a esa fiesta. No me sentiría cómoda con tanto glamur y gente hipócrita a mi alrededor.
Soizic rió suavemente por las ocurrencias de su amiga. —No es sólo eso, también hay gente interesante, créeme, le encontraras el encanto a esas fiestas.
Ginny la miró con una ceja levantada, que acentuaba su expresión de escepticismo. — No sé, pero yo no quiero estar en esa fiesta.
— ¿Por qué? No esta de mas que estés, yo se que mi tía ha mejorado mucho pero no esta recuperada totalmente, de hecho pensaría que apenas estamos comenzando a ganarle la batalla a su enfermedad.
—Lo sé, pero si ocurre algo estarás tú, la enfermera y el medi-mago Wolfgang no veo que haya necesidad de más sanadores, esa más que fiesta de compromiso parecería convención de sanadores… además si ocurriera algo me llamarías de inmediato.
—Si, pero no es lo mismo que tenerte a la mano —repuso notando que estaba acabando con las excusas de su amiga — ¿cuál es la razón por la que no quieres estar?
—Debo trabajar aquí y la verdad no me apetece ir —contestó tajante, sin mirar a su amiga entreteniéndose en arreglar unos pergaminos que se encontraban en el escritorio.
—Hare lo que pueda, pero no estoy segura de hacer cambiar a mi tía de decisión — pausó pensando en los tortolos—, por cierto ¿ya viste a mi primito?
— No —respondió rápidamente, su cuerpo se tensó de inmediato. Por un momento su corazón tembló de miedo.
«¿Se habrá dado cuenta de lo que pasó entre nosotros? ¿Será qué si nos habrá visto?».
—Mmm pues llegó ayer de su viajecito de amor, pero llegó de un humor que pareciera que en lugar de ser feliz estaba más infeliz que nunca —ironizó logrando atraer la atención de su amiga.
— ¿P-por qué dices eso?
—Pues sólo bastaba con mirarlo, no tiene la expresión de un hombre enamorado que acaba de volver de su honeymoon… además se peleó con alguien, tuve que curarlo porque si mi tía lo veía se iba a poner mal.
—En eso tienes razón…
—No sé qué le esta pasando, de verdad que cada vez más, pienso que no llegara a la boda —se incorporó acomodándose su uniforme lima—. Incluso se me hace ridículo celebrar una fiesta de compromiso si él no esta contento con eso.
Ginny cogió aire tratando de calmar el revoloteo en su interior causado por la palabras de su amiga, por un momento deseó poder contarle todo su amiga, lo que había sucedido con Malfoy y lo que estaba pasando, pero no sabía ni por dónde iniciar. Ni siquiera ella lo creía por completo.
—Vamos, seguro hacen falta un par de manos en urgencias.
...::::::::::::: D&G :::::::::::::...
En el despacho…
Blaise se hundió en su silla mirando fijamente a Thedore, como esperando que él fuera el que le explicara a don cascarrabias. Draco cerró la puerta de golpe, se recargó en ésta cruzando sus brazos, expectante de la explicación.
Thedore mantuvo su gesto imperturbable, no pensaba seguir con lo que alguna vez arruinara su relación con Soizic, de cualquier forma se enterarían porque no se escondería más.
—Porque es un idiota, además ella me sigue queriendo a mi —exclamó dejando a sus amigos perplejos por un par de segundos.
— ¡Lo sabía, ustedes tuvieron algo en el pasado! —expresó Blaise carcajeándose al recordar las veces en que su amigo desaparecía misteriosamente cuando se encontraban de vacaciones o visitaban la mansión de los Rosier y ni hablar las cartas que solían llegarle a Hogwarts que no venían de su casa —Eres un desgraciado…
Draco deshizo su postura y avanzó con el rostro crispado hasta donde se encontraba Thedore, tomándolo de las solapas.
—Te atreviste a meterte con ella —reclamó zarandeándolo.
Zabinni ni siquiera se inmuto por la reacción del rubio, al contario siguió riéndose como desquiciado, la situación realmente era graciosa. Theodore les había visto la cara todos esos años, quien sabe con quién más andaría a sus espaldas.
—Suéltame —se zafó de su agarre lanzándole una mirada furibunda—, es mejor que lo sepas de una vez —su voz se volvió amenazante con cada palabra que salía de su boca —, estuvimos juntos hace años y pretendo que lo volvamos a estar y no me voy a poner a pedirte permiso ni a ti, ni a nadie —aseveró determinante.
— Draquito déjalo —habló Blaise entre risas, poniéndose entre los dos antes de que empezaran a volar los golpes—. Total, Soizic ya no es una niña… que sea ella la que decida. Además sólo espera que se entere Terry, lo va a matar.
Malfoy no estaba muy convencido, el saber que su prima se había relacionado con Theodore no le agradaba en absoluto, más porque lo conocía y sabía que no era mejor que ninguno de ellos y aunque parecía ser serio, él muy mustio tenía un gran historial detrás de él.
Se giró con los puños cerrados, tal parecía que había cedido y que lo dejaría por la paz, pero en cuanto Blaise bajó sus brazos. Draco se abalanzó sobre Nott soltándole un buen derechazo, que hizo que Theodore se estrellara contra el escritorio, dándose un buen golpe en la espalda. Se limpió la sangre de su boca con el dorso de la mano, sus facciones se endurecieron y su mirada se volvió un mar tormentoso.
Y la pelea podía haber continuado de no ser porque la puerta se abrió dando pasó a su secretaria: Anne, quién abrió sus ojos desmesuradamente al ver la escena, en cuanto las miradas de sus rubios jefes se posaron en ella, deseó no haber abierto esa puerta.
— ¿Qué haces aquí? —discutió Draco de mala talante, logrando que su secretaria tartamudeara.
—Anne ¿qué es lo que pasa? —indagó Blaise de mejor forma que su amigo.
—E-el señor Zeaglers… lo esta esperando en su oficina —barbotó cohibida, dirigiéndose a Malfoy.
—Si eso es todo, ya puedes retirarte…
—Pero no sólo de esta oficina, estas despedida —informó Draco al pasar al lado de la chica, dejándola estupefacta y con el rostro desencajado, sus ojos comenzaron a inundarse por las lagrimas que estaba tratando de contener sin éxito.
—Anne, sólo vuelve a tu escritorio y no vuelves a entrar sin tocar —comunicó Zabinni, logrando que el alma le regresara a la mujer, quién le sonrió agradecida.
—Ese Draco tiene que liberar esa tensión o le acabaran explotando los… —regresó su mirada obsidiana a su amigo —y eso mismo te va a pasar a ti —señalo antes de volver a atacarse de la risa.
Nott puso sus ojos en blanco, no estaba para ese tipo de bromitas y menos con todo lo que estaba pasando.
—Pareciera que no te afecta que Draco te haya quitado a la pobretona.
En un segundo, el semblante alegre del moreno se apagó, dejando solo sus facciones endurecidas.
— ¿Qué sabes tú de lo que yo pueda estar sintiendo? —contestó arrebatadamente.
• ´ ´ • o • • D&G • • o • ´ ´ •
Más tarde en St Mungo…
Ginny se encontraba firmando su hora de salida cuando sintió una presencia detrás de ella, en un primer momento pensó que se trataba de Piett, quién la esperaba para irse a la mansión, pero al girarse y toparse con Harry Potter, contuvo su respiración al sentir una descarga de emociones encontradas recorrerla.
—Harry…
—Hola Ginny —pronunció acercándose a ella lo suficiente como para que la pelirroja se sintiera intimidada.
— ¿Q-qué haces aquí? —su voz fue perdiendo intensidad conforme las palabras escaparon de sus labios, al pensar que su presencia se debía a aquellos hombres que la perseguían.
—Necesitamos hablar.
Su respuesta logró confundirla más, una sensación de pesadez cayó sobre su estómago.
— ¿Es sobre esos…? —apenas y su voz logró escapar de sus labios, el miedo que había estado presente en sus vida desde aquel día, se acrecentó logrando que la piel se le enchinara.
—Preferiría que habláramos en otro lugar —mencionó al notar varios pares de ojos posados en ellos. Ginny asintió con un movimiento de cabeza, avanzó al lado del hombre con el corazón en la boca, al cruzar la puerta y notar el coche de su ex novio aparcado en lugar, buscó con la mirada a Randolph.
—Piett no nos acompañara, le pedí que te esperara en Malfoy Manor —explicó mordiendo las palabras.
Ginevra frunció su ceño deteniéndose en seco al darse cuenta que estaría sola con él. Ya no era la misma sensación de revoloteo en su estómago, era como si lo que antes hubiese significado una gran felicidad para ella, ahora fuese todo lo contrario.
Harry abrió la puerta de su coche para ella, esperando que entrara. Extendió su mano hacia ella en un gesto caballeroso.
— ¿Por qué hiciste eso?
—Porque no lo vas a necesitar, yo te protegeré —acotó con una seriedad que hizo temblar de pies a cabeza a la pelirroja—, estarás segura conmigo.
La sanadora aún sin saber que era lo que pretendía el hombre, ignoró su mano e ingresó al auto. Sabía que era como ir a meterse a la cueva de los lobos, pero necesitaba hacerlo para poder seguir, después de todo no podría huir siempre de él. Por otra parte le serviría para aclarar lo que estaba pasando emocionalmente.
***** (D&G)*****
En el Despacho…
Draco acaba de terminar de arreglar los asuntos pendientes con uno de sus casos, que más dolores de cabeza le daba, pero al parecer todo estaba tomando su camino y el fallo sería a favor de su cliente.
Se incorporó y se sirvió una copa de whiskey, mientras dejaba que su mirada se perdiera en la vista nocturna que le ofrecía el ventanal de su oficina. Miró su reloj notando la hora, probablemente la sanadora ya hubiera terminado su turno en St. Mungo y se encontrará camino a la mansión.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un toquito en su puerta, Draco se giró esperando ver a su secretaria con esa sonrisita que tanto lo exasperaba y no se equivocó, por él esa chica ya no estuviera trabajando ahí, pero como siempre Blaise se había metido en sus asuntos. Enarcó su rubia ceja esperando que hablara.
—El señor Ferhn desea verlo.
El rostro de Draco se bañó de seriedad. —Hazlo pasar y que nadie nos interrumpa.
Segundos después de que la mujer desapareciera, un hombre de complexión fuerte, envestido con túnicas negras que lo hacían ver aún más imponente de lo que era.
—Ahí tiene los informes —declaró el hombre dejando varios folders sobre el escritorio.
Malfoy observó algunos de ellos, para después levantar su vista y posarla en Ferhn.
— ¿Han sabido algo sobre esos hombres?
—No, saben moverse. Son magos poderosos, manejan la magia negra y saben como comprar gente.
Malfoy frunció y desfrunció el ceño en un minuto, manifestando cierta preocupación. — ¿Se han acercado a ella?
—No, pero eso no quiere decir que no sepan dónde se encuentra, sus actividades, la gente que frecuenta.
—Por lo que veo los aurores y Potter no han hecho nada —bufó molesto.
—Han estado investigado, han encontrado algunas de sus guaridas, pero eso sólo ha hecho que estén más alerta que cuiden más sus acciones.
Draco se quedó en silencio, meditando. No le gustaba nada, como se estaban presentando las cosas.
—Quiero que redobles el número de personas que la cuidan, no quiero ningún error — advirtió sombrío—, quiero que atrapes a estos hombres, no importa lo que cueste — sacó dos bolsas de galeones del cajón de escritorio, aventándoselas al hombre.
—Así será…
Ferhn salió del lugar dejando sumido a Draco en sus pensamientos y ligeramente inquieto por las noticias que había recibido. Sabía que el hombre era un profesional, su padre lo había contratado para protegerlos, en cuanto se había dado a conocer que habían traicionado a Voldemort y que no iría a Azkaban, habían sufrido varias visitas no gratas de sus ex compañeros.
Y ahora él lo hacía para cuidar a una mujer que no era su prometida, ni su familiar, que irónicamente pertenecía a una familia que le habían enseñado a aborrecer, que era ex novia de su némesis, pero que sin ponerse a pensar en los prejuicios y los odios, lo había ayudado a curar a su madre.
— ¿Haciendo tratos con el diablo de nuevo? —bromeó Blaise al ingresar en su oficina, rompiendo el tren de sus pensamientos.
—No te interesa —soltó apurando el resto de alcohol en su copa.
—No puedo creer que lo estés haciendo —manifestó Nott agregándose a la conversación, al ver salir a aquel tipo.
El moreno se giró mirando a Theodore, captando en el aire a lo que se refería. De inmediato regresó su atención a Draco, viéndolo ahora como si se tratase de un desconocido.
—No sé a que te refieres, vino por un caso que le estoy llevando…
—Lo contrataste para cuidar a Weasley —profirió Nott, haciendo que el lugar quedara en un tensó silencio. Malfoy clavó sus pupilas tan grises en ese momento como la neblina en el mar profundo de su amigo.
— ¡Carajo Draco! ¿Y aún así te atreves a negar lo que te pasa con ella? —enunció exaltado, Zabinni.
—Yo no tengo por qué rendirles cuenta de lo que hago o dejo de hacer —zanjó de forma brusca, tomó su saco y desapareció tras un ¡plin!
*/*/*/ D&G /*/*/*
Ginny aún no salía de su asombro, no pensaba que él decidiera traerla a Grimmauld place. Una oleada de melancolía la invadió, tantos recuerdos del pasado y de su amor estaban grabados en esas paredes. Sin duda era un golpe bajo, en cuanto entró en la sala sus piernas le fallaron obligándola a sostenerse de la pared.
— ¿Estas bien? —preguntó Harry acercándose rápidamente a ella.
—Si, es sólo que estar aquí…
—Es que no quiero que nos interrumpan, además este es un lugar seguro —explicó, sus labios se curvaron con ternura, en parte entendía la reacción de la joven.
—Si, claro… —caminó hacia los sillones, siendo seguida de cerca por el auror — y dime ¿qué es lo que quieres decirme? —preguntó en cuanto estuvo sentada.
Harry se sentó a su lado, más cerca de lo que a ella le hubiese gustado tenerlo. Si esto hubiera pasado antes estaría más que feliz, pero ahora se sentía cohibida e insegura.
— ¿No deseas cenar antes? —cuestionó retrasando el momento.
—No, no tengo hambre y preferiría que me lo dijeras ya —emitió ligeramente nerviosa —, sabes que debo volver a la mansión…
—Si, lo sé —comentó con cierta renitencia— ¿En verdad te tratan bien?
—Si, lo hacen —respondió con firmeza—. Harry…
—Estas nerviosa —murmuró al notar el jugueteó de sus dedos, sin pensar lo mucho tomó sus manos entre las suyas, logrando que Ginny abriera sus ojos desmesuradamente y que dejara de respirar en el proceso—, hay algo que quiero preguntarte…
El corazón de la pelirroja se agitó lo podía oír retumbando en sus oídos. Pasó su mirada por aquellos ojos verdes que la habían hecho derretirse tantas veces, pero el efecto ya no fue el mismo, aunque aún lograban turbarla. «¿Qué es lo que pretende?».
—Harry…
—Ginn… —o no el muy maldito estaba utilizando su apodo cariñoso— ni siquiera se cómo preguntártelo, pero necesito saberlo… —pausó logrando que Ginevra casi sufriera un colapso nervioso— ¿qué tipo de relación tienes con Malfoy?
La sanadora parpadeó tratando de darle sentido a las palabras de auror, pero no necesitó más que un segundo para sentirse ofendida. — ¡Qué! —alejó sus manos de las de él— ¿Me trajiste aquí para preguntarme eso?
—Ginny es que no termino de entender, ¿qué haces en esa casa? —discutió alzando ligeramente su voz —Se que algo pasa entre ustedes dos… y aparte esta ese desgraciado de Zabinni que no es mejor que Malfoy, con el cual te exhibes en restaurantes caros...
La pelirroja se incorporó de golpe y sin meditarlo, le propinó una fuerte cachetada que logró silenciar a Harry.
—No te permito que me hagas esa clase de preguntas y menos lo que estas insinuando —reveló con el enojo y la decepción a flor de piel—, no sé ¿cómo te atreves a cuestionar mis acciones? Cuando tú, fuiste el que me dejó, el que no respeto nuestro compromiso…. ¿o ahora si me dirás con quién estas? —unas lagrimas furiosas ya escurrían de sus ojos. Avanzó hacia la salida siendo detenida por el auror.
—Ginny…
—No, Harry… —se zafó de su agarre y continuó hacia la puerta.
—Perdóname, yo no quise insinuar nada —pidió arrepentido—. Entiéndeme, el sólo hecho de saber que estas con ellos me pone mal, entiéndeme ellos no son de fiar… aborrecen a tu familia.
— ¡Basta Harry! Te he dicho que me han tratado bien y créeme que Malfoy se ha portado mucho mejor de lo que tu lo has hecho en estos meses.
Harry apretó su mandíbula, aparentando que aquellas palabras no le habían herido profundamente.
—Me quiero ir, si eso es todo lo que quieres decirme… lo demás puedes hacerlo a través de Blaise —soltó con dolor, manteniéndose entera frente al hombre que tanto había amado y tanto la había decepcionado y aunque gotas salinas aún desbordaban sus ojos no bajó la mirada en ningún momento.
Potter se sintió impotente ante la actitud que había tomado su ex novia, él lo único que quería era ayudarla y protegerla. Y parecía que cada vez que se veían sólo le causaba más daño. Sin pensarlo y actuando por instinto la atrajo hacia él, abrazándola tiernamente, logrando que ella se sintiera desarmada.
*i*i*i*i D&G i*i*i*i*
Draco después de haber desaparecido de su despacho, había ido a beber unos tragos para calmarse y de cierta forma darse valor para llegar a la mansión. Al llegar al pasillo donde se encontraban sus habitaciones, notó a su prima hablando con el auror que se encontraba afuera de la habitación de la pelirroja.
Curvó sus cejas, tratando de entender ¿qué hacia Soizic con él? ¿Y por qué tenía esa cara de preocupación?
Soizic al verlo no dudo en acercarse a él.
— ¿Qué es lo qué pasa? —preguntó pasando su mirada del auror a su prima.
—Se trata de Ginny, tal vez no importe pero…
En cuanto el nombre de la sanadora salió a relucir, cada fibra de sus ser se tensó y una alarma se prendió en su cerebro.
— ¿Dónde está? ¿Qué fue lo qué pasó? — las preguntas salieron de su boca sin que él se diera cuenta.
—Se encuentra con Potter.
— ¿Qué? —su rostro pasó de la incertidumbre al enojo en un segundo— ¿Qué diablos tiene qué estar haciendo con ese? —escupió encabronado— ¿Y por qué no está con ellos? — los celos lo estaban cegando, sin dudarlo estrelló al tipo contra la pared.
—Fue una orden, no pude hacer nada – repuso tratando de razonar con él.
—Draco—murmuró Soizic apenas saliendo del shock de ver actuar de esa forma tan tempestuosa a su primo, aunque se lo achacó al hecho de que olía alcohol y que hablaban de su acérrimo enemigo —cálmate, por favor… —se interpuso entre los dos.
— ¿Una orden? Ese maldito hijo de Morgana… —rumió tragándose todas las palabrotas que en ese momento cruzaban por su mente, sin mencionar la clase de maldiciones que quería lanzarle— ¿dónde están? —su mirada se volvió dos estacas de hielo a punto de ser lanzadas.
—Me dijo que estarían en Grimmauld place… —ni siquiera acabó su frase cuando Draco ya se encontraba en camino a la antigua mansión de los Black.
—Draco… ¿acaso vas a ir? —cuestionó corriendo detrás de él.
—Soizic, quédate con mi madre —masculló sin girarse si quiera.
«¿Por qué te fuiste con él…?... No puedo creer que hayas caído de nuevo en su juego.»
La castaña se detuvo a mitad de la escalinata totalmente perturbada por el actuar de su primo, sin embargo el auror siguió detrás, tratando de detenerlo.
—No importa lo que piense, ni lo que ese le ordenó —refunfuñó cruzando el umbral de la puerta principal como alma que lleva el diablo, cuando se dio cuenta que un coche extraño atravesaba el enrejado. De inmediato dedujo que se trataba del Cara-rajada, en cuanto el auto se detuvo Ginevra saltó de él, pero apenas tocó el suelo se dio cuenta de la presencia de Draco.
Malfoy se detuvo frente a ella, preguntándole en silencio si se encontraba bien, pero el ver sus ojos enrojecidos fue la respuesta que necesitaba para terminar de encenderse.
— Everte Statum —un rayó azuloso salió de la varita de Draco, pero no llegó a su objetivo gracias a que Harry lo supo esquivar—. Fuera de mi casa Potter — exclamó masticando las palabras, tenía en la punta de la lengua una maldición.
— Depulso —atacó Harry sin detenerse a escuchar las amenazas de Malfoy, este el pretexto que necesitaba para desquitar lo que traía cargando desde que se empezó a sospechar lo que pasaba en esa casa.
— Impedimenta —murmuró Draco, logrando tapar el ataque del auror.
— ¡Deténganse! ¿Qué creen qué están haciendo? —gritó Ginevra pero al parecer ninguno de los le daban importancia a lo que ella decía, cansada de esa actitud sacó su varita— ¡Expelliarmus! —un rayo rojo se estrelló contra Draco logrando que soltara su varita y fuera replegado por la fuerza del encantamiento.
Malfoy de inmediato buscó a su atacante topándose con la pelirroja. «¿Acaso va a defender a ese maldito después de todo lo que le ha hecho?». Un inesperado dolor lo atravesó.
— ¿Qué te pasa?
—Eso es Ginny —halagó Harry acercándose a donde se encontraba el hurón desarmado.
—Cállate ¡Petrificus Totalus! —un rayó blanco salió de su varita dándole de lleno al auror, quien no tuvo tiempo de reaccionar.
Ginny tomó la varita que se encontraba tirada cerca del coche, caminó hasta donde se encontraba Malfoy.
—Eres un idiota… puedo defenderme sola —le estampó la varita contra su pecho, para después suavizar gesto—, gracias —se giró hacia Harry, quien tenía la mirada clavada en ella, parecía más un maniquí que una persona más por la postura en la que se había quedado congelado—. Vete Harry, por favor —finalizó su maleficio, dejando a Potter libre.
—Ginny…
—Adiós Harry —cortó la pelirroja, girándose para entrar a la casa.
Potter la observó alejarse con la impotencia corriendo bajo su piel, no podía creer que ella había sido capaz de atacarlo para defender a ese desgraciado y aún así se atrevía a negar que hubiera algo entre ellos. Con el enojo hirviendo dentro de él, regresó su mirada furiosa al ex Slytherin.
—Esto no se queda así Malfoy…
—Lo mismo digo Potter, largo… —Draco no dejó de apuntarle con su varita hasta que el auror cruzó el enrejado del portón.
OoOoOoOoOo
Continuará si ustedes lo piden… ¿Reviews? ¿Algo? ¿Un si o un no? ¿Avadas?
*·*·*·*·*·*
* Petrificus Totalus: Maleficio que inmoviliza totalmente a la víctima, quedando paralizado de manos y piernas.
* Impedimenta: Frena o para los ataques del oponente.
* Expelliarmus: Encantamiento de desarme común en los duelos. Cuando una persona lo invoca, una luz roja resplandece y sale de la varita del brujo, pegándole con fuerza al oponente, separándolo de su varita.
*Everte Statum: Hechizo que realiza Draco Malfoy para derribar a Harry Potter
* Depulso: Muy parecido al hechizo Flipendo, pero más poderoso. Sirve para rechazar enemigos.
Fuente: eldiccionario . org
Aquí estamos de vuelta, si nos tardamos un poco pero bueno en compensación les traemos un largo capítulo que esperamos sea de su agrado jajaja, hay de todo como siempre. Las cosas comienzan a calentarse en todos sentidos vamos a ver a dónde lleva esto a Draco y Ginny jajaja.
No olviden dejarnos sus opiniones, quejas, sugerencias y demás y gracias a todos por leer.
ani0800: Hola ¿cómo estás? Muchas Muchas gracias por tus comentarios y por tomarte el tiempo de leer. Nos hicieron el día. No nos molesta que recomiendes la historia al contrario es un honor para nosotras que la consideres buena. Por otro lado ¿cuál es tu pareja favorita? Y una gran disculpa pero no, la pareja de Harry no es Luna…. Lo sentimos de verdad porque no nos desagrada el Harry-Luna, de hecho en algún momento haremos una historia de ellos pero ahora tenemos demasiadas. Esperamos que esto no cause que dejes de leer la historia y ojala este capítulo te guste y nos dejes un lindo review. Saludos.
Liesl Ann: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por seguir la historia y por tomarte el tiempo de dejarnos un lindo comentario. Y bueno a hora la historia si Draco esta que no puede con todo lo que esta sintiendo y lo que esta pasando en su vida, pero tarde o temprano tendrá que tomar decisiones para bien o para mal jajaja esperemos que escoja correctamente jajaja. En cuanto a Harry, él va a estar rondando por ahí causando líos. Tal vez sufra un poco jajaja. Esperemos que este capítulo no te decepcione, no olvides dejarnos un review.
Lilis: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por el apoyo, ya estamos de vuelta, esperamos que te guste el capítulo. Saludos.
Nahi: Hola ¿cómo estás? Muchísimas gracias por seguir leyendo la historia y dejarnos un review. Sentimos tardar pero aquí esta otro de esos capítulos largos, ojala sea de tu gusto. Esperamos que nos dejes un review con tus comentarios. Esperamos que estés bien. Saludos.
asuka miyoshi: Hola ¿cómo estás? Mucha Muchas gracias por leer la historia, nos alegra que te haya gustado. Solo podemos decirte que la novia de Harry no es reportera y no es Luna jajaja, porque varias personas han pensado eso. Por otro lado esperamos complacerte con la interacción entre Draco-Ginny. Si no puedes quejarte en un review, pero pues vamos lentas pero seguras. Saludos.
muminSarita: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por leer y por dejarnos tus comentarios. Bueno el capítulo anterior no fue lo que esperábamos tal vez porque sentimos que le falto chispa, algo… pero este nuevo creemos que esta un poco mejor, ¿o tu qué opinas? Siempre es bueno contar con la opinión de alguien que también escribe de esta pareja. Draco seguirá como león enjaulado vamos a ver hasta cuándo aguanta esa situación tan tensa jajaja y Ginny caray hasta ella misma no sabe bien lo que ocurre, y no ayuda que Draco se vaya de luna de miel con Astoria o que Blaise siga cortejándola y menos que Harry reaparezca con esa actitud.
Sentimos lo de la ortografía a veces se nos pasan algunas cosas, pero esperamos ir corrigiéndolas. Y sobre la novia de Harry no, no es reportera ni es Luna. Ya pronto aparecerá posiblemente en el siguiente capítulo o en el que sigue.
Y bueno tu dirás ¿qué tal estuvo la interacción Ginny-Draco? Ojala te guste. Saludos.
Lilialh: Hola ¿cómo estás? Gracias por leer, ya estamos de vuelta, en este capítulo si hay mucho Ginny-Draco, esperamos que sea de tu agrado. Saludos.
Erendi Cullen: Hola ¿cómo estás? Gracias por el apoyo, ya estamos de vuelta, esperamos que te guste el capítulo. Ya pronto se harán realidad los sueños de Draco jajaja, en este capítulo estuvo cerca de cumplirlos jajaja o tú ¿qué piensas? Saludos
Mademoiselle Potter: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por tomarte el tiempo de seguir leyendo la historia, sentimos la demora. Ahora sabrás que fue lo que pasó entre Draco y Ginny después de esa incomoda cena jajaja, pero bueno las cosas se están calentando. Esperamos que te guste. Saludos.
Brinitonks: Hola ¿cómo estás? Millones de gracias por el apoyo, sentimos tardar pero pues no hemos parado de escribir, de hecho hemos vuelto con este gran capítulo. La relación entre Draco y Ginny va avanzando lenta pero segura. Esperamos que te guste y nos dejes un review. Saludos.
Alex: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por leer la historia. Pues ahora sabrás cuál fue la reacción de Malfoy, esperamos que te guste el capítulo, cualquier cosa esperamos tus comentarios. Saludos.
Lunatipola: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por tomarte el tiempo de leer la historia. Nos alegra que te haya gustado pues aquí estamos con un capítulo nuevo, sentimos la demora. Esperamos que te guste y nos compartas tus opiniones en un review. Saludos.
Dina: Hola ¿cómo estás? Gracias por comentar y leer esta loca historia, ya estamos de vuelta, esperamos que te guste el capítulo nuevo y obvio Draco jaja. Saludos
Luntica88: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por seguir leyendo la historia. Blaise es un amor y seguirá molestando a Draco de hecho en este capítulo demasiado jajaja, por eso habrá un poco de violencia xD no tanta jajaja. Y pues en este vemos como van avanzando las relaciones de las parejas, ¿alguna sugerencia? Ojala te guste y nos comentes. Saludos.
Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos y alertas esperamos que se animen a comentar y hacer felices a estas dos locas autoras.
(´¸.·*´¯`*»- - The darkness princess & Lady Muerte.
