Lamento mucho el retraso, mi cabeza no puede mantener el ritmo y termino haciendo veinte (por decir una cifra) escritos más en lugar de este. Creo que las cosas no irán bien, por lo tanto faltan dos capítulos más para que esto termine.
Puede que las cosas estén yendo un poco apresuradas pero no me agrada la idea de detenerme en esos eventos porque no es la idea.
Igual, espero lo disfruten~ y que me tengan paciencia... más paciencia. Soy basura.
10
El encuentro con All Might le había parecido un sueño, y se pellizcó más de una vez para convencerse de que no lo fue. Pasaron demasiadas cosas en un solo día, en sólo unas horas.
Estuvo al borde de la muerte, sofocándose y aferrándose a la vida con la poca fuerza que le quedaba, y justo cuando pensaba que ese sería el último aliento que daría la conciencia volvió a él.
No entendía qué es lo que esperaba, la respuesta la sabía desde hace mucho, desde el momento en que el médico le dijo que se rindiera pero aun así trató de convencerse a sí mismo que aquello no tenía por qué ser así. Quería alcanzar sus sueños como cualquier niño e ignoró la realidad durante catorce años.
No puedo decirte que es posible incluso sin ningún poder, porque no es así, y entonces la cruda realidad le abofeteó. Ya lo sabía, pero que esas palabras vinieran de su ídolo dolía más.
Parecía que su vida era una decepción tras otra.
O tal vez no.
Debería rendirse respecto a esto de observar a los héroes pero de alguna manera había terminado entre la multitud, viendo cómo luchan por mantener en el lugar a un villano. Cuál fue su sorpresa al ver que el villano era aquél que intentó ahogarle, cuál fue su sorpresa al ver que su víctima era un conocido suyo.
Y las cosas pasaron sin darse cuenta.
No había nada en su mente cuando los héroes le recriminaron por su acto de valentía, un imprudente y suicida acto de valentía. Es cierto que pudo morir, y quizás hubiera sido lo mejor, pero no pensó en ello, sólo quiso salvarlo... y lo peor es que no lo hizo. No había sido él quien lo salvó y no podía sentirse más insignificante por ese hecho.
Ignorando las palabras de los héroes dirigió su mirada hacia el de cabello cenizo, se encogió en su lugar mientras su mente se colmaba de ideas tóxicas al pensar en que ahora le había dado al chico más razones para despreciarle. Y pensó que morir en el intento hubiera sido lo mejor.
O por lo menos eso creyó hasta que el blondo le alcanzó de camino a casa. Pudiera ser que aún estaba afectado por todo ese asunto con el villano pero casi podría jurar que los orbes carmines de su compañero no son los mismos de hace algunos días. Había algo diferente en ellos, algo que no podía identificar. Suspiró cansado de sí mismo, crear falsas esperanzas sólo continuaría dañándolo.
Pensó que podría ser su imaginación pero las palabras de All Might le hicieron cambiar de opinión, las cosas podían mejorar.
Había salvado su pequeño mundo que estaba colapsando, y poco a poco lo repararía.
La oportunidad que le había dado el héroe profesional de alguna manera cambió todo. No sólo había conseguido hablar con su ídolo de toda la vida sino que ahora incluso eran cercanos. Y aún le parecía un sueño.
Desde que le escogió como su sucesor y lo tomó bajo su protección sus intenciones por ingresar a U.A. no quedaron en sólo eso y estaba tan abstraído en lograr dominar la individualidad del One for All que no tenía tiempo para pensar en otra cosa. Sí, era agotador pero el cansancio nunca le pareció más satisfactorio.
El tiempo que no entrenaba lo gastaba en dormir y atender la escuela, había sido un cambio de rutina bastante positivo hasta que sin darse cuenta eventualmente Kacchan se volvió una sombra en su mente. Ya no pensaba en lo que fue, ni mucho menos en lo que pudo ser.
Una noche antes de dormir se percató de las quemaduras en su cuerpo. Azorado las tentó con delicadeza; el tacto era diferente al resto de su piel, era liso y magro, le daba miedo lastimarse. Le sorprendió no haberlas notado antes, es decir, recordaba vagamente que las tenía pero desde que empezó su entrenamiento bajo la tutela de All Might no estuvo presente ese hecho. Sonrió con melancolía, sólo podía significar algo: al fin lo estaba dejando.
Los días jamás le pasaron tan rápido, le eran tan cortos. La graduación de la secundaria estuvo más cerca de lo que esperó y con ella el examen de ingreso a U.A.
No arregló las cosas con el chico de cabello cenizo; se preguntaba si debió hacerlo, después de todo si ambos quedaban dentro no quería tener problemas con él. Sabía que el problema no venía únicamente de parte suya, pero tantos años creyéndolo le hacían pensar que así era. Se decía que debía conservar algo, lo que fuera, de todo lo que tuvo con Katsuki porque aunque fueran a pelear por el mismo título podrían llegar a ser excelentes colegas, por aquello de mejorar a causa del otro.
Era absurdo pensar así, lo sabía, cualquiera en su sano juicio daría por terminada la relación y cortaría en definitiva los lazos entre ellos, era demasiado tóxico y no hacía más que lastimarlo, sin embargo no es fácil detener los deseos del corazón. Porque después de todo eran meros caprichos.
Volvió a ver a Bakugou hasta el día del examen. El carmesí no le dirigió la mirada en ningún momento, aun cuando intercambió algunas palabras con él, y no le extrañó en lo más mínimo. Lo que tuvieron había terminado desde los cuatro años y lo que fueron durante la secundaria había sido absolutamente nada. Ya no eran y jamás serían.
-Joven Midoriya, ¿qué son esas? -siguió la trayectoria que apuntaba y un largo escalofrío recorrió su espalda. -¿Son del examen? -Se quedó pensativo, como si intentara recordar.
Aló el borde de su polera y cubrió las cicatrices de quemaduras. Ni siquiera su madre sabía de ellas, ¿cuánto debía decirle al mayor?
-No, son... Son por otra razón. Ya tienen tiempo. -Si el héroe le pedía más explicaciones tendría que dárselas pero esperaba no tener que hacerlo.
No lo vio muy convencido sin embargo al final le restó importancia, para suerte suya.
Conocer a Uraraka fue bueno. Sentía una compatibilidad con la chica que aunque no sabía que nombre ponerle, le gustaba. También estaba Iida, alguien bastante correcto y peculiar, pero agradable. Los conoció durante el examen e inesperadamente compartiría clases con ellos durante el período escolar, le daba miedo decirlo pero pudiera ser que este año las cosas mejorarían.
Hasta que ocurrió la primer práctica en campo.
Enfrentarse al chico explosivo no estuvo nunca en sus planes. Tenía miedo, recordó el dolor de sus golpes, el ardor de sus miradas y las quemaduras en su cuerpo volvieron a picarle. Eran estigmas que no le permitirían olvidar. Pero no cedería, no debía hacerlo, ya no estaba en la secundaria, Katsuki no podía influir en él, ya no lo dejaría.
Sabía todo de él; y Kacchan sabía nada.
Despertó en la enfermería bajo el cuidado de Recovery Girl. Había sufrido algunas quemaduras en su brazo izquierdo y su traje estaba en malas condiciones. Tenía recuerdos vagos del último minuto del enfrentamiento, y no sabía si era un simple engaño de su mente o en realidad era un recuerdo pero el rostro descolocado del rubio apareció en su memoria, un rostro que no había visto antes y que supo era de un derrotado Kacchan.
-El joven Bakugou y tú, ¿cuánto se conocen? -Le preguntó el mayor durante el descanso; lo había invitado a comer el almuerzo juntos y aunque debió imaginarlo no esperaba un interrogatorio referente al chico explosivo.
Las quemaduras en su cadera volvieron a arderle y se removió incómodo en su asiento. -Éramos amigos de infancia... -Esperaba que fuera suficiente pero el rostro atento del rubio le dijo que quería que hablara más -hasta que su individualidad se manifestó. Estuvimos en la misma escuela secundaria pero ya no nos hablábamos.
Se quedó en silencio, no estaba seguro cuánto más debería decir.
-En realidad lo conozco más de lo que él a mí. -Soltó de manera inconsciente. No supo por qué lo hizo pero supuso que esperaba una reacción por parte del héroe.
Escuchó el largo y vasto suspiro del mayor, -Es muy difícil observar a alguien que no te observa. -Sus ojos zarcos le miraron con cierta tristeza y le dedicó una sonrisa comprensiva, casi cómplice.
Y sin poder evitarlo se soltó a llorar. Había esperado palabras como aquellas desde hace mucho, quizás entonces no hubiera sufrido tanto por él. No sabía con certeza cuánto había logrado descifrar All Might con lo poco que le hubo revelado, podía interpretar lo que le dijo de varias maneras.
-¿Hago bien al suponer que tus cicatrices son culpa suya? -Sus sollozos fue todo lo que pudo darle como respuesta y se sobresaltó al sentir su mano sobre su hombro -No llores, mi muchacho. El tiempo lo cura todo.
Pero nada queda igual.
No había hablado de eso con nadie, ni siquiera con su madre y le sorprendía a sí mismo el hecho de haberlo confesado al héroe profesional, sin embargo cuando lo pensaba detenidamente era lo más lógico. No tenía amigos y All Might era lo más cercano a uno. No era como si ahora le fuera a platicar todos sus problemas al mayor, había cosas que simplemente no podía confiarle a nadie y lidiar con un adolescente herido no debería estar en su lista de deseos, pero al menos esperaba poder contar con él
Después de aquella práctica el resto de sus compañeros en el curso de héroes empezaron a hablarle; fue un resultado inesperado. Le era demasiado ajeno el entorno, durante la secundaria no tuvo la atención ni la camaradería que ahora percibía por parte del grupo. Había estado solo mucho tiempo.
Cuando Katsuki se fue no hubo nadie más. No estaba realmente interesado en hacer amistad con los chicos de la secundaria, porque sabía que no harían más que burlarse de su persona por querer alcanzar algo imposible para alguien como él. Se dedicó por completo a sus estudios sobre héroes sin importarle lo que decían a sus espaldas, encerrándose en su propio mundo.
Le avergonzaba recibir halagos y palabras de apoyo referentes al enfrentamiento con el de cabello cenizo, recibió cada palabra con gusto y torpeza, abrumado por ser el centro de atención, entonces una idea infantil se cruzó por su mente y como quien no quiere la cosa buscó la mirada carmín de Bakugou; y la encontró. Por un instante sus miradas se cruzaron y fue incapaz de romper el contacto.
¿Por qué le estaba mirando?
