11
Sasuke había entonces, a través de Naruto, entregado el plan a Konoha, y aceptándolo ésta por lo visto sin reparos estaba ya todo listo y en marcha. Faltaba poco para poder llevar a cabo su venganza, y sentado en el suelo de una de las habitaciones de la guarida de Orochimaru él y su equipo acababan de repasar lo que sería el papel de cada uno en la invasión y emboscada —porque ninguna de las dos era del todo—, una vez más. Resopló, viendo por instantes en su mente lo que era ese sueño aún utópico para él de regresar a La hoja, tal y como Naruto quería. "¿Podrá ser?.. hn, si todo sale bien… quizás"…
A un lado estaba el resto de Taka. Karin se detuvo de discutir con el de cabellos ceniza al verle tan pensativo.
—¿Sasuke, estás bien? ¿Necesitas algo? —le preguntó ella, agachándose levemente frente a él en un nuevo intento de engatusamiento.
El aludido salió de sus pensamientos levantando la cabeza, pero apenas lo hizo y tuvo el rostro de la joven tan cerca sobre sí esas facciones se transformaron en unas de ojos azules y cabello rubio: "Naruto…", se abstrajo enseguida, notando como su ritmo cardiaco se aceleró al tiempo.
—… —hubo un quedo silencio. Sasuke no apartó su mirada de los ojos de Karin, y ésta, sin saber que él veía unos muy distintos a los suyos tomó el momento como ese que esperaba hace mucho, sonrojándose por completo al ser observada tan intensamente por fin:
—Sasuke… —musitó entonces, colocando un sensual tonillo—, ¿podríamos mirarnos aún más de cerca? —incitó, lástima lo único conseguido fue que el de cabello negro azulado despertase de su perplejidad al oírle:
"Esa no es la voz del dobe", supo él, cayendo recién en lo ido que había estado por segundos. Frunció el seño al notar los labios de Karin a punto de rosar los propios. "Qué demonios…", pensó y sin más se puso de pie. La pelirroja enseguida se desairó, viendo ella y los otros cómo Sasuke se retiró del cuarto.
Apenas éste último cerró la puerta tras de sí escuchó una burlesca carcajada de Suigetsu, sin embargo, tragó saliva pensando en otra cosa:
—¿Que fue eso?… ¿qué diantres fue eso?… —susurró en una corriente en voz alta. Se quedó de pie unos instantes y en poco caminó para salir de la guarida.
"Lo vi a él… ¿por qué?" se preguntó, viniéndole incluso un poco de enfado al no poder encontrar la respuesta en su interior. Miró el cielo, hallándose una vez más bajo la inmensa luna… la próxima vez le preguntaría a Naruto qué maldito parecido podía tener él y el astro. "A ver…" se habló a sí mismo, sentándose a los pies de uno de los árboles al costado de la salida. Quizás era hora de estudiarse un poco, porque sí, Naruto era últimamente una de esas cosas que le provocaban emociones que nunca se veían en él. Cerró sus negros ojos, teniendo a Chokuto entre sus piernas: Para empezar se quedaba mirando al dobe largos ratos a veces, torpemente notaba la cercanía física que había entre ambos, sentía gusto de reunirse con él, era consciente de que concebiría vacio sino estaba, sabía se había fastidiado cuando le oyó decir esas palabras en la cueva, y… apenas llegó a ese paso del razonamiento sus cejas se fruncieron levemente, con disgusto. "Tsk… de nuevo, ¿qué es ésta emoción?", se cuestionó y bajó la cabeza un poco. Intentó entre toda la oscuridad de sus ojos cerrados recordar alguna ocasión en que algo parecido haya llegado hasta él: El regreso con Orochimaru, la caída de Akatsuki, Uchiha Madara, el encuentro final con su hermano, cuando traicionó al sannin, su entrenamiento con él, el momento en que dejó Konoha. No, más atrás, pero no tanto, no tanto… Cuando Itachi le dio aquella paliza… demasiado atrás… después de ese incidente, en el hospital, cuando retó a Naruto, lucharon y Kakashi les detuvo. Centrándose en ello rememoró cuando vio detrás de ese estanque de agua una brecha más grande que la de su Chidori: la hecha por Naruto y su Rasengan. "Golpeé esa pared, con algo muy parecido a ésta emoción…" se dijo, entreabriendo los ojos por entre su flequillo. "Envidia, rencor… no, se llaman celos". Y sus ojos se abrieron del todo con determinación.
Su interior tenía silencio, hasta que percibiendo una presencia ajena desenvainó su katana sin si quiera levantar el rostro y la extendió hacia arriba, quedando la punta justo frente a un órgano vital del visitante.
—Tranquilo, no vengo con malas intenciones —dijo una voz que supo ya había escuchado antes.
—Sai —le identificó, levantando el perfil para verle frente a él.
—Sí, soy yo.
Sasuke dejó un silencio y se puso de pie guardando su arma.
—¿Vienes a dejar información a Orochimaru? —le preguntó, porque sabía muy bien así era.
Y es que si, el encubierto ANBU, siguiendo las órdenes de Danzou continuaba dando encargos al sannin. No obstante, Sai solía de vez en cuando modificar un poco los envíos, dependiendo de lo que su naciente percepción y juicio le decía qué era correcto.
—No, vengo a conversar contigo —contestó tranquilo él. Sasuke se mantuvo en silencio—. Es sobre la emboscada. En poco Orochimaru vendrá a Konoha con una legión y se supone tu vas con él, pero estás en realidad con nosotros ¿no? Pues bien, estuvimos analizando tu plan apenas llegó Naruto y está perfecto, sin embargo, parece no te tomaste la molestia de preocuparte por "Raíz".
Sasuke por fin le miró con atención.
—Raíz no tiene porqué ser un factor, ¿eso no fue lo que dejaste claro hace un tiempo? Hablaste que estaban teniendo problemas internos.
—Sí, pero conversé y mi maestro ha recuperado, no sé cómo, el orden de la organización. Sea como sea no dudará en aprovechar el ataque tuyo y de Orochimaru para tomarse la villa.
El de cabello negro azulado estrechó la mirada.
—Tsk, si es así mi plan puede ser arruinado desde el principio.
—Lo sé, por eso he venido hasta aquí. Aún así he modificado un poco los envíos entre Orochimaru y mi superior este último tiempo. Danzou-sama continúa sin saber la fecha exacta del ataque, pero el último recado de él hacia Orochimaru informaba que estaba en condiciones de traicionar a la actual Hokage para conseguir sus fines.
—Supongo eso fue parte de lo que alteraste.
—Supones bien.
Sasuke tomó aire con calma.
—En fin, aunque Orochimaru no cuente con Raíz, ésta actuará igual arruinándolo todo —miró a un lado—. Queda muy poco tiempo, tendré que improvisar.
Hubo un silencio, dándose la oportunidad para el tema:
—Por cierto —dijo el de cabello negro entonces—, escondiste muy bien que tu objetivo son los consejeros, si no fuese porque sabía al respecto, igual que el resto no hubiera caído en tu verdadera intención, Sasuke-kun.
El aludido enseguida giró la cabeza, mirándole.
—¿Cómo te has enterado de eso?
—Mi superior mismo me lo dijo, aunque no las razones de por qué los quieres muertos. Con eso entendí porqué no organizaste un procedimiento antes de la invasión, sino en la misma —hubo un silencio y al no oír ningún comentario del otro Sai fue directo—: ¿Por qué vas por ellos armando ésta cortina con la guerra?
Sasuke no hizo ningún gesto.
—Asuntos personales —contestó escuetamente.
—Mi misión en el ataque, Uchiha, será proteger la vida de mi maestro a como dé lugar y matarte apenas tenga ocasión. Si vas por él, fijo lucharemos.
El nombrando comprendió muy bien el recado tras esas palabras:
—¿Serías capaz de traicionar a Danzou acaso? —le preguntó, dejando ver la susceptibilidad en su mirada.
—Si con eso puedo entender un poco más lo que son los lazos y sentimientos, no dudaré en hacerlo —contestó Sai. El de cuello alto y holgado continuó observándole, diciendo tan sólo con eso que no le convencían tales palabras. El ANBU habló de nuevo entonces—. Pienso tienes buenas razones para mirar como objetivo a tres ancianos a los cuales de por sí, muchos años no le quedan. Para ser más exacto, creo es por un lazo, así como el que tienes con Naruto.
El otro giró la cabeza a un lado, dejando un silencio.
—Quizás —contestó breve. "…Un lazo como Naruto…" su mente repitió.
El de cabello negro sacó una de esas amplias sonrisas suyas.
—Bien, deseo saber más de aquello de lo cual Naruto habla. Nunca me ha interesado el deseo de mi maestro de convertirse en Hokage a la fuerza, y pienso valen más tus intenciones que las de él con Konoha.
Hubo un quedo mutis hasta que Sasuke le miró por el rabillo del ojo, cediendo al ofrecimiento del otro ninja.
—Uchiha Itachi —dijo, ardiéndole la sangre al apenas recordar todo.
—Tu hermano, el que mataste tú mismo ¿no?
Sasuke apretó los dientes al oír de nuevo un equivalente de "esa" frase; la oía seguido, de uno o de otro: "Mataste a Itachi", "Tu hermano, al que asesinaste hace poco", "Uchiha Itachi, el único de tu sangre y con el cual acabaste", "el que te jodió la vida y sintió tu venganza ¿no?" "Tu hermano mayor… que murió en tus manos"…
—Si, ese —contestó, apretando su mano con fuerza a Chokuto—. Sabes la historia de mi clan, ¿no?
—Lo suficiente pienso —corroboró asintiendo Sai, y aunque veía el rostro de Sasuke impasible notó la fuerza, esa cólera con que presionaba su arma.
—Bien, no lo hizo por gusto —y ahí ya pudo oír un deje de coraje en aquel tono—, e Itachi supo engañarme muy bien, pero fue una misión que esos tres le ordenaron —continuó, girando para mirar a Sai que ya tenía los ojos abiertos de par en par sin creerlo—, ellos lo condenaron a él, a mí, a todo mi clan… a cambio de la paz que disfrutan.
El joven ANBU entonces comprendió todo a la perfección.
Pasó un cuarto de hora más hasta que la sombra de Sai se retiró corriendo ágil por entre los árboles del bosque. La luna se había recubierto de nubes, oscureciendo todo el entorno. Sasuke se quedó pensando una vez más en su hermano, lleno de odio y rencor, sin embargo, vio un pedazo de la luna por entre la nubosidad, recordando por instantes lo que cavilaba antes de que Sai llegase:
"Si, los de ese incidente eran celos, pero estos son un poco distintos. Son… celos de que él esté enamorado de alguien y yo no sienta eso por nadie, supongo; pero competir en eso con Naruto sería, hn, realmente una pérdida de tiempo… el amor es eso después de todo… Bah, tengo cosas más importantes en las que pensar ahora".
