SEGUNDA PARTE DEL CAPITULO 9 ^^

Los Personajes pertenecen a Meyer (Damos GRACIAS POR ello) La historia es una adaptación a Crepúsculo

La Novela le pertenece a Lee, Miranda, y tiene el mismo titulo.


-no. ¿por qué iba a suceder algo malo?

Edward frunció el ceño.

-¿es sarcasmo lo que percibo en tu voz?

Bella suspiró y volvió la cabeza.

Pero se quedó sorprendida cuando, inesperadamente, Edward detuvo el coche junto a la acera.

-¿qué haces? ¡ahora vas a llegar aún más tarde al trabajo!

-el trabajo puede esperar.

-según tu madre, eso sí que es una novedad.

-¿ah, sí? ¿y qué más te ha dicho mi querida madre a mis espaldas?

-nada que no supiera ya.

-¿por ejemplo?

-por ejemplo, tu actitud hacia las mujeres y el sexo.

-¿y cuál es esa actitud?

-lo sabes muy bien, Edward. te oí hablar de ello la primera noche que estuve en tu casa. Puede que a tus pasadas mujeres les gustara mantener contigo una relación meramente sexual, pero a mí no. De hecho, estoy muy enfadada conmigo misma por permitir que me utilices de ese modo.

-pero yo no te estoy utilizando -protestó Edward, asustado por el sesgo que estaba tomando la conversación.

-sí, claro -espetó ella, volviendo de nuevo el rostro.

-mírame, Bella -rogó él-. y trata de escuchar lo que te digo.

Ella le dedicó una de las despectivas miradas que tanto atrajeron a Edward al principio, aunque en esa ocasión solo hizo que se le encogiera el estómago.

-estoy escuchando -replicó Bella con frialdad.

Edward dudó, sin saber por dónde empezar. Bella no iba a creerle. lo sabía. pero queria hacerle saber que era especial para él, no solo un buen plan para la cama.

-lo que siento por ti es mucho más que sexo -dijo finalmente, con sincero sentimiento-. ya te había dicho que pienso que lo que hay entre nosotros es especial. Tú también lo piensas, ¿no? sé que no eres la clase de mujer que se acuesta con cualquiera, dijeras lo que dijeras el lunes por la noche.

Bella pareció extrañamente turbada por sus palabras.

-¿tan evidente es?

-¿tan evidente es qué?

-que soy bastante inútil en la cama.

-¿de qué estás hablando? no eres inútil en la cama. Eres un encanto en la cama. Tan cálida y complaciente... haces que me sienta como un rey.

-pero yo... no he hecho ninguna de esas cosas que les gustan a los hombres. Quiero decir que... oh, ya sabes lo que quiero decir, Edward.

-pero yo no he querido que las hicieras -insistió él-. me ha dado tanto placer darte placer... oh, mi querida Bella -susurró, tomándole una mano y besándole los dedos-. no tienes idea de lo que me hace el mero hecho de estar contigo. No necesito buscar posturas extrañas, ni jueguecitos picantes. Todo lo que necesito es tu boca en la mía para sentirme en el cielo.

Los oscuros ojos de Bella lo miraron con una desesperación que él encontró muy reconfortante.

-entonces, ¿por qué actúas tan en secreto, Edward? ¿por qué tengo que ir a escondidas a tu cuarto? hazme comprender eso y te creeré.

-solo puedo disculparme por ello. Debo confesar que he desarrollado algunas malas costumbres en mis relaciones con las mujeres hasta ahora. He sido terriblemente egoísta. Mi única excusa es que no quería volverme como mi padre.

-¿como tu padre?

-sí. era un ligón incorregible, que trataba de justificarlo diciendo que se había enamorado de todas las otras mujeres. Aseguraba que no podía evitarlo. Yo lo despreciaba, sobre todo por lo que le hizo a mamá. Nunca comprenderé cómo siguió amándolo ni cómo pudo perdonarle todo lo que le hizo.

-yo solía sentir algo parecido respecto a Rosalie. no comprendía cómo podía permitir que los hombres la trataran tan mal... y todo en nombre del amor.

-así que has jurado no ser como ella -murmuró Edward, pensando que podía entenderlo. El había jurado no ser como su padre, al que consideraba un cretino de primer orden, no solo por cómo llevaba su vida personal, sino también por cómo llevaba sus negocios. Como inversor, cometió riesgos tan estúpidos con su dinero y el de sus clientes que cuando murió su familia estaba prácticamente arruinada.

Pero todo eso pertenecía al pasado. Ahora debía ocuparse del presente.

-empecemos de nuevo, ¿de acuerdo? -sugirió.

-¿en qué sentido? -preguntó Bella, desconcertada.

-saldremos, como una pareja normal.

Los ojos de Bella se iluminaron.

-¿saldremos?

-Sí. Y empezaremos mañana por la noche. Vístete bien y te llevaré a un restaurante a cenar. Así mamá sabrá que nos llevamos bien y no se sorprenderá cuando averigüe que somos algo más que amigos.

-pero... ¿y por las noches? quiero decir...

-cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.

-conociéndote -dijo Bella en tono ligeramente irónico-, llegaremos esta misma noche.

-ahh, no, no creo -replicó Edward, sonriendo.

-¿estás demasiado cansado? -preguntó Bella, con una expresión deliciosamente decepcionada.

-no. hoy es la noche de bridge de mamá. Se irá de casa a las siete y media.

Edward vio la excitación que iluminó de inmediato la mirada de Bella y pensó que tal vez había llegado el momento de ampliar su experiencia sexual. No podía permitir que siguiera pensando que era una inútil en la cama. ¡ni fuera de ella!

-aÚn no puedo creerlo! -exclamó Esme, excitada-. ¡Edward te ha pedido que salgas con él y has aceptado! sé que te has ablandado un poco con él esta semana, Y siempre he sabido que eres su tipo, pero no... no esperaba... -se sentó en un lateral de la cama de Bella, llevándose una mano al corazón-. ¡es demasiado!

Bella se volvió desde el tocador, donde llevaba largo rato preparándose.

-no tengas demasiadas esperanzas, Esme -advirtió con suavidad-. Edward sigue siendo Edward.

-pero te gusta, ¿no? te gusta de verdad.

-sí, me gusta de verdad.

-más que gustarte, estoy segura -dijo Esme, con ojos brillantes-. mi hijo es un animal muy sexy.

-desde luego -asintió Bella, sintiendo un cálido estremecimiento.

«animal» era una palabra muy adecuada para definir su comportamiento de la noche anterior. Esme acababa de irse cuando el llegó. Afortunadamente, Alice estaba arriba, dormida.

-en la cama no -gruñó Edward mientras la tomaba por detrás y empezaba a besarla en el cuello. Esa tarde no se acercaron a la cama. El cambio de escenario supuso un cambio en las necesidades de Edward. De pronto, quería más de ella. Y, sorprendentemente, ella quería darle más. Bella aún se sentía anonadada por haber hecho lo que nunca había creído que haría por un hombre. Pero solo hizo falta un primer paso para liberar su deseo de hacer mucho más, y había disfrutado realmente dejando que Edward le hiciera el amor en las posturas y lugares más exóticos. Se había comportado de un modo.

Totalmente desvergonzado, y también había sido bastante exigente. Ni siquiera ahora sentía vergüenza. Porque amaba a Edward. ¿cómo podía haber algo malo cuando se amaba a alguien?

¿pero era correspondida?

Edward no se lo había dicho. Y si lo hubiera hecho, ¿lo habría creído? los hombres decían a menudo que amaban a una mujer cuando lo que en realidad querían era sexo. Bella lo sabía por Rosalie.

Pero no podía negar que tenía esperanzas. Como también las tenía Esme.

-¿qué te parece mi aspecto? -preguntó a Esme.

-estás preciosa. ¡realmente preciosa!

Lo cierto era que Bella pensaba que no estaba nada mal. No tenía mucha ropa elegante, pero la que tenía era de la mejor calidad. Para esa noche había elegido un vestido negro de una tela inarrugable, mezcla de terciopelo y ante. El diseño era de sencillas líneas, cortado en los hombros' y con un cuello redondo. Era corto, pero no demasiado, y ceñido, pero sin exageración. Con los zapatos negros de tacón alto parecía un vestido de un millón de dólares.

-Edward va a babear cuando te vea -dijo Esme-. espero que sepas lo que estás haciendo.

-¿qué quieres decir?

-querida mi hijo no es un hombre dado a comportarse mucho tiempo como un caballero con una mujer bella, sobre todo si ella se ha vestido especialmente para él.

-tengo veintiséis años, Esme, y ya he vivido lo mío -dijo Bella con firmeza-. sé muy bien lo que hago.

Esme arqueó las cejas.

-vaya, vaya, vaya. a pesar de todo, ten cuidado, cariño. no me gustaría verte sufrir. Los hombres pueden ser muy egoístas a veces, y pueden decirle a una chica que la quieren cuando lo único que en realidad pretenden es llevársela a la cama. Bella suspiró. «no sabes cuánta razón tienes, Esme», pensó. «no sabes cuánta».

-tu madre piensa que eres un incorregible vividor. Edward apretó los dientes y dejó su vaso de vino para contemplar a la mujer que amaba. Estaba tan bonita esa noche, y tan deseable... al llegar a casa, se había conmovido al ver las molestias que se había tomado para estar guapa. Sin duda, eso era lo que hacía una mujer por el hombre al que amaba. Esa creencia procedía de que él mismo había salido corriendo a mediodía para comprarse ropa nueva. Conociendo sus limitaciones en materia de moda, había pedido al vendedor que lo asesorara. Hasta entonces nunca le había preocupado demasiado su aspecto. Pero quería gustarle a Bella. quería dejarla sin aliento.

Y lo había logrado. pero junto con la admiración por su nuevo aspecto había detectado cierta cautela en la actitud de Bella. no como la noche anterior. Se había comportado de forma tan increíble, tan apasionada, desinhibida y confiada... había esperado que su respuesta y comportamiento significaran que había ganado algo más que su deseo.

Pero parecían haber vuelto al principio. Y todo por su madre, precisamente la mujer que debería estar alentando su relación, no saboteándola. Esa misma noche iba a hablar con ella, antes de que estropeara las cosas.

-probablemente piensa eso por mi padre -dijo, cuidadosamente-. pero está equivocada. No soy un incorregible vividor. Solo soy un tonto que finalmente ha despertado.

-¿y qué quiere decir eso?

Edward miró a Bella fijamente y decidió tomar el destino en sus manos, con coraje y sin tonterías.

-iba a esperar un poco más para decirte esto, Bella, pero lo cierto es que me he enamorado de ti. Locamente.

Por un momento le pareció que Bella iba a desmayarse. la mano le temblaba tanto que parte del vino de su vaso se derramó sobre el mantel.

-no... no lo dices en serio -susurró, pálida.

-claro que lo digo en serio. Lo sé desde el pasado lunes, cuando viniste a mi despacho, pero pensé que era demasiado prematuro decírtelo. Si he cometido un error haciéndote el amor tanto como lo he hecho, te pido disculpas. Solo trataba de conseguir que me correspondieras. Pero, por tu expresión, temo que he metido la pata.

-oh, no -dijo Bella rápidamente, y Edward sintió que el corazón se le subía a la boca-. no has metido la pata. yo... yo también te quiero. Y también lo sé desde el lunes. Pero no me atrevía a creer... o a esperar... que tú me correspondieras. ¿pero estás seguro, Edward? yo...

Edward tomó en sus manos una de las de Bella, estrechándola con infinita ternura.

-estoy totalmente seguro. Haría cualquier cosa por ti. Y lo digo totalmente en serio -murmuró, pensando en las mentiras que había dicho y en cómo había simulado con el bebé. pero no era cierto que hubiera simulado del todo. Sentía algo por Alice. Un toque en su hombro le hizo alzar la mirada, irritado. Un camarero se hallaba junto a él con un teléfono móvil en la mano.

-siento interrumpir su cena, señor Cullen -dijo el joven, con expresión de disculpa-, pero hay una llamada para usted. La dama ha dicho que es una emergencia. ¿una emergencia? Edward tomó el teléfono, pensando que la única persona que sabía que estaba allí era su madre.

-Edward Cullen -dijo, junto al auricular.

-oh, Edward, que alivio encontrarte. estaba aterrorizada pensando que pudierais haber ido a otro sitio.

El estómago de Edward se tensó al percibir un evidente tono de pánico en la voz de su madre.

-¿qué sucede, mamá? -preguntó, y oyó que Bella contenía el aliento de inmediato. Sus ojos se encontraron por encima de la mesa mientras escuchaba las explicaciones de su madre. al parecer, Alice había despertado hacia las nueve con tos y un poco de fiebre. Esme le había dado un paracetamol, pero hacia las diez comprobó que la niña tenía dificultades para respirar. Pensando que podía tratarse de una reacción alérgica a la vacuna, había llamado al doctor. Este le había dicho que llevara de inmediato a la niña al hospital más cercano, a urgencias. Nada más ver a Alice, los médicos del hospital habían decidido ingresarla en cuidados intensivos.

-¿qué hospital? -preguntó Edward, sintiendo una potente descarga de adrenalina en sus venas. ¡si algo le pasaba a Alice, Bella moriría del disgusto!

-royal north shore.

-llegaremos enseguida -dijo Edward a la vez que se ponía en pie.

Bella ya estaba levantada, con el bolso en la mano. Edward la tomó por el codo y se encaminaron hacia la salida.

-tenemos que irnos -explicó al camarero-. ha surgido una emergencia. Dígale al dueño que me envíe la factura. Tiene mis señas y sabe que no hay problema.

-es Alice, ¿verdad? -dijo Bella en cuanto salieron, angustiada-. está enferma.

-sí.

-¿qué tiene?

-aún no se sabe. Tiene tos y le cuesta respirar. Puede que sea asma, o algo parecido.

-oh, dios santo...

Edward se tomó un momento para apoyar ambas manos en sus hombros, con la esperanza de calmarla un poco.

-no te asustes, Bella. mamá la ha llevado a un buen hospital. Se pondrá bien.

-¿cómo puedes decir eso? ¡no lo sabes! ¡podría morir!

-no va a morir -dijo Edward con firmeza, tomando a Bella por el codo para llevarla hasta el coche. El trayecto hasta el hospital fue una pesadilla. Edward se encontró rogando fervientemente al cielo que no se llevara a la niña. Era tan pequeña e inocente...

«líbrala de esto y te prometo que... que...»

«¿qué?», pensó, asqueado consigo mismo. «¿que seré un buen chico en el futuro? ¿que iré a misa todos los domingos? ¿que le diré a Bella la verdad... que Erik York no se había hecho la vasectomía? ¿que he mentido respecto a eso y luego he utilizado mi posición como padre de Alice para quedar bien ante ella?»

¿pero qué sentido tendría hacer tal confesión?

Bella dejaría de amarlo, y él no podría soportarlo.

Pero una buena relación no podía construirse sobre mentiras y engaños...

Su madre los estaba esperando en la puerta principal. Parecía haber envejecido diez años.

-me siento tan culpable -dijo en cuanto bajaron del coche-. creo que ya llevaba un rato despierta cuando la he oído. Estaba hablando por teléfono, y...

-no te culpes por nada, Esme -dijo Bella, pasándole un brazo por los hombros-. nosotros no vamos a hacerlo.

-¿dónde está Alice? -preguntó Edward.

-yo os llevo -Esme los condujo a una habitación en la que la pequeña Alice se hallaba tumbada bajo lo que parecía una tienda de oxígeno. daba mucha lástima ver a un bebé entre tanta parafernalia médica. Bella rompió a llorar y Edward la rodeó con sus brazos, sintiendo que se le rompía el corazón.

La enfermera, que se encontraba junto a la cama, los hizo salir de la habitación.

-¿son ustedes los padres? -preguntó.

-esta es la tutora de Alice -dijo Edward, mientras Bella lloraba contra su pecho-. su madre murió. Pero yo soy el padre -añadió, pensando que aquel no era un momento adecuado para hacer confesiones. dios tendría que hacer lo posible por Alice sin sus sobornos.

-y yo soy la abuela -añadió Esme-. yo he traído a la niña.

-y menos mal que lo ha hecho -dijo la enfermera-. la niña está muy malita. Alguna nueva cepa de bronquitis. Ataca con mucha rapidez. las cosas van mejor ahora que puede respirar más fácilmente, pero va a ser una larga noche. El doctor vendrá dentro de un rato a ver cómo está. Entretanto, traten de no preocuparse. Es bueno que no sea alérgica a la penicilina. No es que esta vaya a matar al virus, pero es el mejor antibiótico para las infecciones secundarias. La neumonía puede ser un problema en estos casos, especialmente en niños.

-¿cómo han sabido que no es alérgica a la penicilina? -preguntó Edward. la enfermera pareció momentáneamente desconcertada.

-está en el informe. Alguien ha debido dar esa información cuando han ingresado a la niña.

Todos miraron a Esme, que se puso de inmediato a la defensiva.

-yo no he dicho que lo supiera con certeza. solo he dicho que su padre no era alérgico a la penicilina, y que en mi familia no había ningún alérgico.

-¡por dios santo, mamá! -exclamó Edward-. ¿y si resulta que no soy el padre de Alice? ya sabes que aún no estamos cien por cien seguros de ello.

Bella alzó su rostro hacia él.

-pero tienes que ser tú, Edward. ¿quién más podría ser?

-no se preocupen -dijo la enfermera, rápidamente-. aún no le han administrado los antibióticos. Estamos esperando los resultados del análisis de sangre. Pero deben mencionar esto al médico cuando venga. Y ahora tendrán que disculparme. Debo volver con mi paciente.

La enfermera entró de nuevo en la habitación mientras las otras dos mujeres se volvían a mirar a Edward.

-solo quería decir que no podemos estar absolutamente seguros hasta que tengamos los resultados de la prueba de adn -murmuró él.

-ya puedes estar completamente seguro, Edward -dijo Esme-. tengo una noticia para ti que elimina cualquier posibilidad de que no seas el padre. La llamada que he mencionado antes era con Jessica. quería hablarle de Alice y explicarle por qué no la había invitado aún después de haber cancelado nuestra cena del viernes pasado. El caso es que ha empezado a contarme cuánto le habría gustado haber tenido un hijo, pero que Erik nunca quiso saber nada al respecto y se hizo una operación de esas para no tenerlos. una vis... ves...

-una vasectomía -dijo Edward, esperando no sonar tan anonadado como se sentía.

-sí, eso es -asintió Esme-. así que, como verás, es imposible que damien fuera el padre de Alice. La expresión de Edward debió alterarse a pesar de sus esfuerzos, Pues Bella le preguntó si se encontraba bien.

El parpadeó y se quedó en silencio, con la cabeza hecha un lío.

-acabas de darte cuenta de verdad, ¿no? -dijo Bella con suavidad-. acabas de darte cuenta de que es realmente tu hija la que está en esa habitación.

-sí -logró decir Edward, aturdido. antes pensaba que se había encariñado con la niña, pero saber que era «su»hija despertó en el sentimientos que nunca habría imaginado. Su nivel de angustia y preocupación se multiplicó, y el corazón se le encogió hasta el punto de que quiso llorar de dolor.

Pensó que sería capaz de hacer cualquier cosa por salvar a su hija, por recuperarla y volver a tenerla en casa. Si fuera a servir de algo, incluso le diría a Bella la verdad.

¿y quién sabía? ¡tal vez serviría de algo!

-necesito... hablar contigo, Bella -dijo, tenso-. mamá, ¿te importa que me quede unos momentos a solas con Bella?

-yo voy a ver a Alice -dijo Esme.

-¿qué sucede, Edward? -pregunto Bella en cuanto estuvieron a solas.

-tengo algo que decirte. algo importante.

-¿qué?

-te mentí.

Bella se llevó un mano a la garganta.

-¿me mentiste? ¿te refieres a que no... que no me quieres?

-no, no. por supuesto que te quiero. te mentí precisamente por eso. sobre la vasectomía.

-pero Edward... eso no tiene sentido. no entiendo...

-te dije que Erik se había hecho la vasectomía porque creía que él era el padre. Acababa de comprender que estaba enamorado de ti y decidí utilizar cualquier medio para conquistar tu amor. Inventé la historia de la vasectomía y te aseguré que Alice era mía porque pensé que así podría lograrlo. Me he quedado de piedra al oír lo que mi madre acaba de decirnos.

-entonces... ¿acabas de averiguar que Alice es hija tuya?

-sí.

-o sea, que todo ese comportamiento ejemplar de buen padre no era más que una actuación, ¿no?

-sí. no. bueno... en cierto modo -Edward suspiró-. oh, podría excusarme diciendo que me había encariñado realmente con la niña. Cosa que es cierta... pero, de todos modos, lo que hice estuvo muy mal.

Bella lo miró un momento con el ceño fruncido, como tratando de comprender algo.

-¿y por qué me dices eso ahora? no necesitabas hacerlo.

Edward se encogió de hombres, impotente.

-se me ha pasado por la cabeza la absurda idea de que el cielo me estaba castigando, de que diciéndote la verdad podía ayudar a salvar a Alice. y hay otra voz en mi cabeza que no deja de repetirme que una relación verdadera no puede basarse en mentiras y engaños. No quiero hacerte nunca el daño que mi padre hizo a mi madre. Quiero que confíes en mí y me respetes, Bella. Y quiero que estemos juntos. No una temporada, sino el resto de nuestras vidas.

Bella lo miró durante lo que pareció una eternidad. Y entonces hizo algo tan cálido y maravilloso que Edward estuvo a punto de desmoronarse. Lo estrechó entre sus brazos y le dijo que no se preocupara, que Alice iba a estar bien, que ella confiaba en él y lo respetaba... y que ella también quería que siguieran juntos para siempre.


Lo prometido es deuda !

aqui esta la segunda parte y no, no es el final.

El final es el próximo capitulo y les digo que no todo acabo aquí... por que esta historia necesita un ... xD sacar conclusiones ^^

muchisisisimas gracia por sus comentarios: Ludwika Cullen - tammyenana89 - Jenesmee Pattinson Salvatore - beakis - Zoe Hallow - alimago - V - sophia18 - Senora de Cullen - Melisa.

creo que subire el ultimo capitulo para la semana que viene ... NO QUIERO QUE ACABEE T.T

Bueno chicas cuenteme que les parecio y que piensan que pasara con el personaje que falta!

besOs cuidense!