Capitulo 10: Cuatro preguntas

Había caminado por casi una hora sin ver nada más que prado, docenas de árboles frutales que parecían estar en temporada y un riachuelo de agua cristalina, que era lo que estaba siguiendo con la esperanza de encontrar algo que le fuera de ayuda en aquella interminable pradera, sin embargo aquello que buscaba parecía haberlo encontrado a él primero y no parecía precisamente contento. Podía sentir un presencia hostil dirigirse a toda velocidad a su dirección, una presencia con poder asombroso sobra decir, no había sentido un poder igual desde el de Lucifer, aunque esté era de menor intensidad aún así era mucho mayor al de cualquiera que hubiera tenido que enfrentar antes. Antes de poder continuar con sus pensamientos una estela de luz paso a su lado provocando que su cabello se sacudiera un poco, antes de que pudiera voltearse para ver quien o que había pasado a su lado una fuerza lo forzó a caer al suelo, como si su cuerpo de repente pesara millones de veces más de lo normal. Había identificado la energía que lo estaba agrediendo de inmediato, un escudo AT, haciendo acopio de todas sus fuerzas fue capaz de levantarse hasta estar apoyado sobre sus rodillas y manos, levantó la vista pesadamente para identificar al dueño del mismo.

Ante él aparecía un ser de imponente presencia con forma casi humana, parecía un hombre de 1.80 en sus veinticinco, fuerte pero no excesivamente corpulento con corto cabello castaño claro, levemente bronceado, con armadura ligera, apenas unas hombreras, guanteletes, peto y una blanca túnica bajo está, el metal era sumamente brillante como si fuera plata pulida, los rasgos de su rostro eran atractivos, majestuosas alas surgían esplendorosas de la espalda de esté, no eran dos o cuatro, eran en total diez alas de nítido plumaje blanco. Lo que resultaba en opinión del tercer elegido más llamativo sin embargo eran los ojos, azul cielo, los cuales irradiaban la serenidad y seguridad de su portador.

-¿Qué haces aquí lilim? –Preguntó con voz atronadora el alado ser.

-Solo estoy de paso –contestó dificultosamente el joven mirando al ángel directamente a los ojos.

Aparentemente su respuesta no fue bien recibida puesto que lo siguiente que supo es que salía despedido del suelo hasta chocar contra un árbol cercano y se quedaba allí con sus pies a unas pulgadas del suelo sin poder moverse, ahora se encontraba frente a frente con su agresor, la mirada de esté aun se mantenía igual que antes pero podía notar cierto disgusto en ella cuando lo observaba.

-Puedo percibir la esencia de tu alma lilim –dijo despacio sin dejar de observarlo- luces diferente pero no cabe duda de quien eres –comentó con tranquilidad- lo que no tengo del todo claro es que hacen las esencias de varios de mis hermanos menores mezcladas con la tuya.

-Eso es porque…

-¡Silencio! –Ordenó con fuerza- no tienes derecho a usar nuestra lengua lilim, es una falta de respeto que utilices los conocimientos que tomaste de los míos –le dijo con claridad observándolo con intensamente.

-No era mi intención ser descortés –explicó con calma Shinji devolviendo la mirada a su interlocutor sin mostrar si quiera una pizca de temor o preocupación, esté pareció no ponerle mucha atención a sus palabras simplemente lo observó con escrutinio por unos instantes antes de que una sombra de comprensión cruzara por sus ojos.

-Solo existe una explicación para esto, estuviste en la tierra de los caídos –dijo finalmente con seguridad- ¿Cómo osas irrumpir en esté lugar luego de todo lo que has hecho lilim? –Le preguntó con frialdad acercándose hasta que su rostro estuvo a solo un palmo de distancia- debería acabar contigo aquí mismo.

Por respuesta Shinji despego la cabeza del árbol con cierta dificultad para dirigirle una mirada sumamente desafiante a su captor antes de decirle solo una palabra.

-Inténtalo

Lo siguiente ocurrió demasiado rápido, el brazo derecho de Shinji se libero de golpe mientras un látigo de luz emergía de su palma, atrapaba a su adversario y trataba de arrojarlo lejos, pero apenas logro alejarlo un par de metros antes de que esté se liberará sin ninguna dificultad de su agarre desintegrando por completo el luminoso apéndice. El ángel dirigió su mano en dirección del cautivo el cual fue aplastado nuevamente contra el árbol con mayor fuerza está vez, desquebrajando la corteza y haciendo caer varias hojas al suelo, sin embargo Shinji ya se había cansado de intentar ser diplomático, expulso su escudo AT, el cual parecía tener más impacto en aquel lugar, con toda su fuerza repeliendo el campo enemigo y quedando libre, cayó sobre el césped con una rodilla arqueada sobre el suelo antes de levantarse a encarar a su contrincante, ciertamente no estaba ansioso de luchar contra él pero no parecía tener muchas opciones, o eso creyó antes de ver la forma en que lo estaba observando en esos momentos, no supo porque pero de repente su expresión se torno en una de total incredulidad y asombro, algo que desencajaba en su comúnmente sobria expresión.

-Eso no puede ser –dijo con clara consternación en voz baja en su propio idioma.

-Sin embargo lo es –argumentó un tercera voz con calma.

Tanto Shinji como el ángel regresaron a ver el lugar donde dicha voz se hizo escuchar, sobre sus cabezas flotando pasivamente se encontraba otro ángel, Shinji encontró casi imposible de creer que no lo hubiera percibido antes, si el que se encontraba frente a él tenía un poder asombroso, esté era sin lugar a dudas una fuerza consumada, prueba de esto eran las doce alas que aparecían a sus espaldas con plumas que pasaban de tonalidad dorada en un inicio hasta llegar a ser totalmente blancas al final. Era un tanto más musculoso que su compañero y su estatura bordeaba el uno noventa, su armadura aunque igual de brillante que la de su camarada alado era mucho más gruesa, le cubría completamente el torso así como sus brazos y hombros, una malla metálica de color rojo escarlata y una túnica blanca como las nubes que decoraban el cielo lo vestían debajo de está. Cargaba consigo un gran escudo de plata con una cruz tallada en el, en su cinto una gran espada, la parte donde el mango de está era conectada con la hoja tenía la forma de un par de alas con un grabado en el medio semejante al del pozo de los caídos. Todo su ser irradiaba luz, sus facciones eran tan atractivas como las del primero pero lucía poco más maduro, con largo cabello negro que caía elegantemente a su espalda por debajo del casco que enmarcaba su apuesto rostro en el que se podía ver claramente dos ojos azul cielo.

Descendió justo entre ambos antagonistas observando de frente al que irrumpió en el paraíso con curiosidad, solo en ese momento Shinji se percató que era lo que ambos guerreros de Dios observaban, el primero con incredulidad y el segundo con curiosidad, el par de doradas alas de energía que emergieron de su propia espalda cuando despego su escudo AT. Esto le extrañaba sobremanera, podía entender que los confundiera ver a alguien ajeno a los suyos con dicha insignia pero no que se hubieran detenido por completo.

-¿Qué sucede? –Se animó a preguntar tras un rato el Ikari.

-¿Dónde conseguiste esas alas? –Preguntó el ángel con el que se estaba enfrentando al principio.

-Las obtuve luego de tener acceso al poder de los suyos –explicó un tanto confundido por el rumbo que había tomado el asunto, la reacción de su escucha no demoro.

-¡Eso es imposible! –declaró con rotundidad, un relámpago hizo escuchar su portento entre las pacíficas nubes del reino celestial junto a esta declaración- aún con la gracia divina, a los nuestros les toma eones ganarse sus alas, ningún lilim puede vivir tanto como para haber conseguido tal hazaña –argumentó de forma definitiva, sin embargo dichas palabras no tenían significado para el tercer elegido.

-¿Hazaña? –Repitió confundido, antes de que el ángel volviera a hablar su compañero de cabellera negra levanto su brazo al frente suyo para detenerlo.

-Yo me haré cargo de esto Gabriel –le dijo con claridad a su camarada quien le estaba dando la espalda, Shinji trago saliva al enterarse de estuvo a punto de enfrentarse a un Arcángel, los guerreros considerados como el arma más aterradora de los cielos, y no a cualquiera si no al segundo guerrero más poderoso en el paraíso, aquel que era conocido como la mano izquierda de Dios. Pero la respuesta que escucho de esté antes de retirarse para cumplir dicha orden provoco que un gota de sudor recorriera su mejilla mientras trataba de evitar que el nerviosismo se mostrara en su rostro.

-Queda en tus manos entonces, Miguel –se despidió amablemente antes de alzar el vuelo y dejar a cargo de la situación al príncipe de la milicia celestial.

-Tu nombre es Shinji ¿Verdad? –Preguntó regresando a verlo, el aludido simplemente asintió sin dejar de verlo atentamente- ven conmigo –solicitó mientras deba media vuelta y empezaba a caminar.

-¿Puedo preguntarle algo? –Sin regresar a ver el Arcángel asintió- ¿Cuál es exactamente el problema con mis alas? –Preguntó directamente.

-No hay problema con tus alas –le contestó sin voltear a verlo- ni siquiera hay problema con que las tengas, de hecho de no ser por ellas creo que Gabriel no habría dudado en acabar contigo –argumentó tranquilamente- simplemente es inusual.

-¿A qué se refiere con inusual? –Preguntó confundido.

-Ninguna criatura que no fuera un ángel las había desarrollado –especificó simplemente- incluso Sammael, él las había desarrollado antes de caer de la gracia divina –recordó sin pode evitar un leve tono de rencor en su voz- es la primera vez que se de un lilim que lo haya logrado.

-¿Sammael? –Preguntó confundido el castaño, el Arcángel regresó a verlo a medias, con una mirada igual de penetrante que la que le dirigiera el señor de los infiernos cuando estuvo en su presencia la primera vez.

-"El portador de luz", como lo conocen algunos en tu mundo –explicó al darse cuenta de cual era la causa de la confusión del ojiazul- y es de hecho como lo conocen sus súbditos, como el portador de la luz y la verdad –citó sin entusiasmo alguno- su luz y su verdad, pero eso es subjetivo –opinó finalmente dejando ese asunto de lado al percatarse de que se había ido por la tangente- su verdadero nombre y designio eran ser "el veneno de Dios" cuando ostentaba un cargo tan alto que se encargaba de las sentencias de muerte –explicó vagamente- pero solo los que lo enfrentamos directamente en la guerra celestial sabemos eso, el resto de mis hermanos menores nunca llegaron a verlo y por eso también lo conocen por el mismo titulo por el que él se autoproclamó, los ángeles que les antecedieron evitan el tema en medida de lo posible por lo que solo los Arcángeles conservamos ese conocimiento –el Ikari asintió con entendimiento mientras recreaba la historia dentro de su mente, finalmente regresó al punto que estaban tratando en un inicio, acerca del porque el había sido capaz de concebir alas.

-Cuando estuve en el infierno absorbí las esencias de los mensajeros caídos –menciono con cuidado, no estaba seguro de cual sería la reacción del moreno ante dicha información sorprendentemente no pareció haberlo impresionado.

-Sí, pude sentirlo cuando te vi –aceptó con serenidad- pero aun con el acceso a dichos poderes no se puede adquirir tal privilegio, hay exiguas condiciones bajo las cuales cualquier ser puede obtener dicha gracia y solo una a la cual con tu limitada extensión de vida podrías acceder –le explicó antes de regresar a verlo con cierta curiosidad- lo extraño en esto es que, pese a ser factible, nunca se había visto que alguien, quien sea, lo hubiera conseguido. Tú sin embargo lo hiciste, inconcientemente de hecho, por lo que al menos deberías haber obtenido cuatro alas –comentó un tanto intrigado- si la superas el reto sabiendo de que se trata obtienes dos.

-Dentro de mi EVA ambos desarrollamos cuatro alas –recordó ante dichas palabras.

-¿EVA? ¿Te refieres a las copias de Adam? –Preguntó Miguel con cierto interés y un rastro de entendimiento.

-Sí, pero el mió es un copia de Lilith –aclaró con calma, realmente estaba un poco confundido por el hecho de estar llevando una platica tan amena con alguien de una especie con la que se supone estaba en guerra, el Arcángel pareció notar su incomodidad.

-No te preocupes yo no tengo que ver con tus batallas –le aseguró con total naturalidad- de ser así ya no estarías respirando –le informó de forma practica.

-¿A qué te refieres?

-Supongo que ni siquiera habiendo absorbido a los mensajeros pudiste acceder a esa información –comentó de forma casual- los mensajeros pidieron ejercer su derecho de hacer justicia, nuestro señor no estaba del todo de acuerdo pero les concedió la oportunidad de decidir, igual que a los de tu especie, y me parece que el resto ya lo sabes –resumió, repentinamente, se detuvo de su avance, el castaño hizo lo mismo mirándolo con curiosidad- creó que será más rápido volando –comentó para si mismo- ¿Sabes usar esas alas? –Preguntó regresando a ver al joven, esté asintió- veamos.

En un movimiento ambos estaban en el aire, Miguel parecía moverse sin dificultad alguna por el cielo pero a pesar de que Shinji sabía bien como volar, le estaba costando mantener la velocidad del guerrero de la luz, pero se resistía mostrarlo, tan repentino como empezaron se detuvieron, en medio del infinito azul celeste que los rodeaba, ambos se observaban atentamente, estudiándose, midiéndose.

-Un ángel puede obtener sus alas tras largas eras de tiempo y múltiples renacimientos incrementando su poder y sabiduría o tras pasar una prueba –explicó con voz fuerte en su propio idioma, cosa que reconocía a Shinji digno de escucharlo y hablarlo- las reglas dicen que si son obtenidas antes de saber en que consiste dicha prueba se le debe dar a conocer el porque y la totalidad de la prueba.

-Pero yo no soy un ángel –argumentó un tanto confundido Shinji.

-Eso es solo hasta donde ambos sabemos –le contradijo Miguel- pero las reglas son claras así que es mi deber explicarte la totalidad de la prueba –declaró con autoridad- Existen cuatro preguntas que realmente tienen significado en la vida, la prueba se basa en esa cuatro preguntas –explicó con claridad.

-¿Tengo qué contestar cuatro preguntas? –Preguntó Shinji, pero Miguel simplemente negó con la cabeza.

-La prueba consiste en que contestar una pregunta, una que tú no solo has contestado sino que también la has encontrado por ti mismo –resumió con claridad- cuando la prueba es solicitada se le formula la pregunta al ángel que lo requirió y esté debe contestarla para obtener sus alas, cuando es encontrada y contestada por merito propio como es tú caso, se debe hacerte saber cual era para que pueda avanzar.

-¿Para qué contesté las demás preguntas? –Inquirió el castaño pero el Arcángel volvió a negar.

-La respuesta a todas las preguntas es la misma –explicó con claridad confundiendo un poco al tercer elegido- al contestar la primera ya sabes cual es la respuesta a las cuatro.

-¿Entonces cuál es el propósito de está prueba? –Preguntó confundido.

-No se trata responder las preguntas si no de encontrarlas –explicó con simplicidad- la primera pregunta siempre es la misma pero las otras tres puedes encontrarla en el orden que desees, sin embargo eso no significa que se trate de algo sencillo –le advirtió- muchos tardan milenios en contestar la primera pregunta aun conociéndola y nunca logran hallar las otras tres.

-¿Por qué habría de importarme encontrar dichas preguntas? –Preguntó finalmente el castaño, no fue un desafió era una pregunta directa- ya tengo suficiente en mis manos como para agregar una tarea más –argumentó con tono cansino, el arcángel lo miro con tal intensidad que su instinto casi lo hace retroceder, pero el castaño no sucumbió ante el- entiendo que esto es un honor en tu mundo –se excusó- pero no entiendo como puede ayudarme –La expresión de Miguel se suavizo antes de contestarle.

-La búsqueda te ayudará a encontrar la claridad que te falta para disipar por completo tus dudas, si lo consigues a tiempo –explicó con tranquilidad.

-Dijiste que tomaba épocas encontrar alguna de las preguntas –Le recordó.

-Es verdad –admitió con tranquilidad- pero también es verdad que tú has hecho lo que a mi me tomo varias eras en un tiempo relativamente corto –argumentó astutamente, al ver que el joven aún dudaba agregó- la decisión es tuya, pero piensa un momento que la claridad que obtendrás te ayudará a superar incluso las dudas que cada vez con mayor intensidad se manifiestan en tu mente debido al poder que te dio Sammael –Shinji regresó a verlo sorprendido por tal comentario- note la influencia de su poder dentro de ti en cuanto te vi –contestó de forma simplista, el castaño lo pensó largamente mientras las normalmente calmos cielos arremolinaban nubes en torno suyo semejantes a las que otrora turbaban su mente, finalmente volvió a hablar.

-¿Cuál es la primera pregunta? –Preguntó finalmente con decisión, el arcángel se permitió sonreír a medias antes de contestarle.

-Puedo verlo claramente reflejado en tus ojos, has recorrido un largo camino hasta aquí y todavía te queda un largo tramo de camino que estas decidido a recorrer –empezó con serenidad, el castaño se limito a escucharlo con ecuanimidad- ambos sabemos que no se llega tan lejos sin un propósito, algo en lo que crees o lo que proteges sobre todo lo demás –explicó con calma, de improviso desenvaino su espada, cuya hoja se encendió en llamas al momento, y lo señalo con ella- te preguntó a ti Shinji Ikari ¿Qué es sagrado?

El aludido quedo claramente desconcertado por dicha pregunta, la cual definitivamente no era lo que esperaba, hizo un amago de hablar pero el moreno lo interrumpió antes de que lo hiciera.

-Debes entender que la respuesta no se aplica solo a ti, esta es una verdad tan real en tu especie como en la mía –aclaró con calma, antes de apuntar su espada hacia su derecha- cuando creas haber encontrado la respuesta dirígete hacía allá, más allá de los límites permitidos tanto para ángeles como para las almas que residen aquí encontraras una puerta, allí me entregaras la respuesta –el joven asintió en señal de conformidad, Miguel hizo ademán de retirarse pero se detuvo, parecía que había recordado algo- casi lo olvido, si fallas en responder morirás, es una mera formalidad –agregó sin darle mucho importancia antes de retirarse tan rápido que parecía que había desaparecido en el aire dejando al castaño con una expresión de "¡¿Qué rayos fue eso último?!"

El joven Ikari se quedo en aquel lugar pensativo por varias horas más luego de la partida del arcángel, su mente divagaba una y otra vez en lo que esté le había dicho pero no le encontraba sentido, sus razones para haber llegado hasta donde estaba y para continuar eran claras, pero no tenía sentido que fuera las mismas respuestas de una realidad universal.

"universal"

Esa palabra fue como una especie de faro que lo ayudo a encontrar cual era el camino hacia la respuesta que buscaba, la razón por la que se fue, la razón por la que logró sobrevivir, la que lo mantuvo en dirección de cumplir con su propósito, lo que lo mantuvo con vida, algo que para él era realmente sagrado, tanto como las personas que lo representaban y que se aplicaba, aunque fuera de diferente manera, a cada especie. Con gran apremio se dirigió al lugar designado, tras otras horas de volar a toda su velocidad llegó al lugar donde un par de gigantescas puertas doradas se alzaban rodeadas por una particular neblina que imposibilitaba que se pudiera ver más allá de estás y un silencio impenetrable que reinaba de manera absoluta allí. Justo frente a las puertas y apoyado de espaldas en las mismas cruzado de brazos con los ojos cerrados en posición de descanso la imponente figura del arcángel que desterró a Sammael a las más oscuras profundidades del abismo se encontraba aguardando… aguardando por él. Descendió directamente frente al arcángel, él cual levantó su mirada para encararlo, un pequeño duelo de miradas se mantuvo entre ambos durante un mudo intercambio de ideas. Finalmente, una sola palabra salio de los labios del piloto del EVA 01, Miguel lo observo con minuciosidad antes de acercarse a él desenvainando su espada, la cual de inmediato empezó a arder en su diestra, la alzó hasta que estuvo a la altura de los ojos del castaño, esté no se movió un milímetro de su posición, solo continuaba observando a los ojos de Miguel sin pestañear.

-¿Esa es tu respuesta? –Preguntó Miguel con voz monocorde.

-Lo es –contestó con rotundidad el aludido sin variar su expresión.

-Entonces demuéstralo –le desafió el arcángel, el lilim lo observó interrogante.

En un rápido movimiento Miguel rasgo el espacio detrás de si con un mandoble abriendo una brecha, el sonido distante de un torbellino de succión delataba lo que era solo que está era mucho más estable que cualquier otra que él hubiera visto antes, en su interior mostraba una habitación completamente blanca, había solo una persona allí sentada en medio de la habitación en una silla con sus piernas recogidas y abrazándolas con expresión ausente, Shinji la reconoció de inmediato.

-¡Misato! –Llamó pero era claro que está no lo escuchaba- ¡¿Qué significa esto?! –Exigió saber.

-Demuéstrame que realmente crees en la respuesta que me diste –explicó con sencillez- tu amiga no ha reaccionado en dos años desde el segundo impacto, si eres capaz de hacerla volver a la realidad significa que realmente crees en lo que manifestaste.

-¿Me dejaras ayudarla? –Cuestionó intrigado el castaño, el ángel asintió en respuesta.

-Recuerda que solo ella debe verte –le advirtió dándole paso.

Pese a la desconfianza que sentía el tercer elegido en ese momento no podía dejar a Misato en ese estado, aún más sabiendo que en parte era por su culpa, sin pensárselo mucho atravesó el pasajero portal.


Ante sus ojos apareció un pasillo muy parecido a los del barco de investigación en el que llegó al polo sur, un frió intenso recorrió su cuerpo pero no le importó, el frío ya no hacía mella en él o en sus poderes, una voces llegaron a sus oídos junto a los sonidos de las maquinarias operativas del barco indicándole de la presencia de personas cerca.

-¿Quién es? –Preguntó la voz de un hombre de edad madura con tono pasivo.

-La única superviviente del equipo –contestó otra voz está era un poco más gruesa- es Misato Katsuragi –agregó llamando de inmediato la atención del ojiazul que de inmediato se encamino en la dirección de donde provenían dichas voces, al cabo de unos momentos pudo ver a dos hombres hablando frente a una puerta mientras observaban por una ventanilla el interior de la misma.

-¿La hija del Dr.? –Preguntó la primera voz que ahora había identificado como la del hombre que algún día sería el sub-comandante de NERV.

-Sí, no ha hablado en dos años –informó el hombre a lado de Fuyutsuki, era de estatura promedio cabello castaño y complexión robusta, ambos llevaban ropas térmicas.

-Es terrible –opinó sinceramente el profesor.

-Vio el infierno, logró sanar físicamente –informó el castaño observando a la joven- pero el daño a su mente es más difícil de reparar –notificó con cierta aprensión.

-Entiendo –dijo Fuyutsuki simplemente antes de retirarse seguido del otro hombre.

Una vez ambos hombres se retiraron el ojiazul aprovecho para llegar al lugar donde estos estuvieron hablando, justo en el interior del cuarto que estaban observando se encontraba una joven que ahora tendría unos dieciséis años con largo cabello azul, su aspecto era terrible, su melena estaba claramente desordenada y su expresión completamente vacía, fue un golpe muy duro verla a ella en un estado tan débil, tan vulnerable, tan roto. Con ayuda de Iruel accedió a la zona de aislamiento sin llamar la atención de nadie e intervino las cámaras de seguridad para que nadie lo viera, pero aunque estaba seguro de que la ojicafé lo escucho, a está pareció no importarle que alguien estuviera en la misma habitación, solo continuaba observando hacía la nada, con un par de pasos se colocó justo detrás de ella sintiéndose confundido, la verdad no estaba seguro de que debía hacer a continuación pero tenía que ayudarla, no por la estúpida prueba del arcángel si no porque ella lo necesitaba y él no estaba dispuesto a fallarle.

-¿Piensas darte por vencida tan pronto Misa-chan? –Preguntó suavemente Shinji, sin embargo sus palabras, o más específicamente su voz, tuvo el efecto de hacer sobresaltar a la peliazul, pero luego de esto se encogió en si misma temblando- no soy una imaginación tuya Misa-chan, solo voltea y mírame –solicitó con amabilidad, pero la joven solo empezó a sollozar.

-Estás muerto –dijo débilmente temblando como una hoja- yo te mate –agregó miserablemente.

-¡No digas disparates! –Le contradijo con fuerza, provocando que la joven se estremeciera- por favor cálmate –le suplicó de inmediato tratando de tranquilizarla por su brusquedad anterior- no puedo dejar que continúes culpándote por algo que fue mi responsabilidad.

-Mi padre también murió por mi culpa –dijo casi sin prestarle atención.

-Tú padre murió porque quería defender lo que era más preciado para él, a ti –le informó con calma- solo podía sobrevivir lo suficiente para ponerte a salvo y él lo sabía no debes culparte por lo que le sucedió.

-¿Y qué hay de ti? –Preguntó penosamente aún renuente a verlo a la cara.

-¿Creía que ya habíamos dejado en claro que yo no estoy muerto? –Comentó tratando de ponerlo como algo divertido, pero falló.

-Si estás muerto –le contradijo la peliazul- esto solo está pasando en mi cabeza –afirmó sin animó, pero una mano sujetando suavemente su barbilla hizo que se tensara en su lugar, a pesar de eso no opuso resistencia cuando giro su rostro para que pudiera ver a la persona que ahora se encontraba a un lado suyo, sus ojos casi salen de sus orbitas cuando lo enfoco.

-Si estuviera pasando dentro de tu cabeza –empezó con tranquilidad- ¿crees que podría hacer esto? –Le preguntó divertido antes de cerrar la distancia entre ambos inclinándose hasta quedar a su altura y comenzar a besarla.

Pese a la sorpresa y sobresalto que ya estaban acabando con la ojicafé, aquel beso fue capaz de hacerla reaccionar, era demasiado real para ser un simple juego de su cerebro, podía sentir aquel electrizante estremecimiento que la sacudía exacto a como lo recordaba la última vez que el castaño y ella se habían besado, aunque sin el sabor de la sangre, poco a poco iba rindiéndose a las sensaciones que aquella caricia hacían brotar en su interior hasta que sus ojos se cerraron tal como los de Shinji y empezó a devolver el gesto incrementando la intensidad cada vez más hasta que la insulsa necesidad de oxigeno logro separarlos, al hacerlo el ojiazul abrió sus ojos nuevamente y espero hasta que Misato lo hiciera también, tras unos instantes está lo hizo y entonces pudo ver con claridad como la luz había regresado a la orbes de color pardo de la joven.

-¿Shinji-kun? –Preguntó en un susurró solo para acabar de confirmarlo, esté le sonrió ampliamente al ver que finalmente había aceptado que estaba allí.

-¿No creíste en verdad que una explosión con el poder de 100 minas N2 bastaría para acabar conmigo o sí? –Le preguntó a modo de broma.

-Pe-pero la biga… -intentaba argumentar Misato pero Shinji se adelanto y rompió lo que quedaba de su malograda camiseta permitiéndole ver la herida que ahora era ya tan solo una cicatriz un poco demasiado grande pero completamente sana, la joven la observó absorta, inconcientemente alargo su mano y la toco con suavidad, el ojiazul sujeto su mano delicadamente.

-Dos dedos por debajo del corazón –explicó mientras dirigía la mano de la joven a dicho punto donde el brioso músculo golpeaba con fuerza contra su pecho- el hecho de que tú pudieras alcanzarlo no quiere decir que le permitiría lo mismo a un mugroso pedazo de metal –comentó divertido, la ojicafé rió un poco por su ocurrencia, pero de repente la expresión del ojiazul se volvió seria- escucha Misa-chan ¿Recuerdas que te prometí que estaría allí cuando me necesitaras? –La joven asintió un poco preocupada por el repentino cambio en el castaño- vine porque me necesitabas para salir de esto, pero a partir de aquí deberás manejarlo por ti misma –le explicó, no sin cierta dificultad, al instante la Katsuragi negó violentamente con la cabeza arrojándose sobre él y abrazándolo con fuerza mientras sus ojos se empañaban.

-No me dejes de nuevo –le suplicó con cierto tono de desesperación en su voz, el abrazo le fue devuelto con gran ternura por parte del ojiazul, en ese momento el joven se percató que entre las cosas que habían en esa habitación, entre ellas juguetes de habilidad motriz y bandejas de alimento, había un estuche que el reconocía muy bien, puesto que ella estaba muy concertada en aferrarse a él no se percato cuando movió el estuche hasta su mano.

-No lo haré –le aseguró mientras se separaba un poco permitiéndose ponerle el estuche con el instrumento dentro de el en sus manos- mientras lo tengas contigo nunca me habré ido del todo, pero mientras tanto necesito saber que estarás bien, que no vas a rendirte Misa-chan, prométemelo –le pidió con sosiego.

-¿Volverás? –Le preguntó finalmente con la mirada fija en sus ojos.

-Definitivamente –le dijo con seguridad.

-¿Cuándo eso suceda, te volverás a ir? –Preguntó sin estar segura de querer conocer la respuesta a dicha pregunta.

-Solo si tú así lo quieres –le contestó el ojiazul con toda la seguridad que pudo reunir, aún así la peliazul pareció complacida con su respuesta.

-Entonces no me rendiré –dijo con decisión- te lo prometo, y también… que estaré esperándote.

Shinji no indagó más en lo que significaban aquellas palabras, no quería saber que Misato hizo realmente una promesa que más tarde rompería, simplemente asintió y volvieron a besarse, el castaño sabía bien que en cierta forma aquel beso era una despedida, que su historia con la peliazul se terminaba allí le gustara o no, y realmente no le gustaba, porque sabía que cuando finalmente volviera a verla… su tiempo habría pasado hace mucho y ambos, él principalmente, tendrían que hallar un nuevo camino. Para ella serían trece años, para él cuando mucho un día más y realmente no quería que Misato escapara de la felicidad por culpa suya. Tras un largo beso, que pareció prolongarse incluso más allá de su necesidad de respirar, se separaron.

-Nos volveremos a ver –le aseguró nuevamente- solo no te olvides de vivir.

Fue lo último que le dijo antes de salir por la puerta apresuradamente, en la salida recogió apresuradamente a Iruel y regresó por donde había llegado antes de que alguien más apareciera, Misato se levantó y caminó hasta la ventanilla justo a tiempo para verlo correr de forma bastante silenciosa hasta perderse en los pasillos del barco, sin embargo antes de dar vuelta en una esquina donde lo perdería de vista el castaño regreso a verla con una radiante sonrisa antes de irse. Misato se quedo observando el lugar por el que Shinji había desaparecido por unos minutos, pero de improviso aferró el instrumento entre sus brazos con una sonrisa y una pequeña lágrima de felicidad broto de sus ojos, se deslizo por su mejilla y recorrió su barbilla hasta caer sobre el estuche.


Al regresar a los elisios por el mismo lugar por el que se había retirado se encontró de inmediato en la presencia del Arcángel Miguel, esté le estaba apuntando directamente a la cabeza con su espada, su expresión era inescrutable. Finalmente, con un leve movimiento, la punta de la espada de fuego del arcángel se incrusto en la frente del elegido, una pequeña hilera de sangre brotó desde la herida por un lado de la nariz y la comisura de la boca hasta caer por la barbilla, en cuanto esa gota de sangre tocó el suelo el escudo AT del lilim se desplegó en toda su magnificencia junto con sus alas mientras su cuerpo levitaba unos pies sobre el suelo y sus dorados apéndices de energía se destruían por completo… dejando en libertad un par de alas de plumaje completamente dorado.

Estas no deberían ser visibles en el mundo de los lilim, pero podían manifestarse en las demás dimensiones como un símbolo y con un poder mucho más fuerte en los otros reinos que en el de los humanos. Una vez dichos apéndices fueron del todo visibles Shinji cayó al suelo suavemente, como si levitara hacía abajo, aún así cayó de rodillas y se apoyó sobre sus manos, sus ojos continuaba siendo azules pero de un tono más claro, o por lo menos lo fueron unos segundos antes de oscurecerse a su matiz normal, una vez se sintió lo suficientemente recuperado de la peculiar experiencia levanto la mirada mientras se incorporaba al tiempo que las doradas puertas se apartaban para darle paso, sin medar palabra con el arcángel que se encontraba frente a él con su espada en alto, de la cual emanaba una energía que parecía mantener las puertas abiertas, atravesó la puertas del paraíso hasta llegar a una especie de abismo sin fin del cual surgían lúgubres lamentos, luego de dar un pequeño vistazo en el interior de esté regresó a ver a Miguel una vez más, está vez con una sonrisa estoica en su rostro antes de articular un "Gracias", de inmediato dio un par de aleteadas para elevarse un poco y poder precipitarse con mucho mayor impulso en lo profundo del abismo. Tras él las puertas se cerraron apenas Miguel bajo su espada, luego de envainarla nuevamente se permitió una leve sonrisa muy parecida a la que le dedico el muchacho antes de arrojarse sin dudarlo de regreso a la oscuridad.

-Debe ser el único individuo con prisa por volver a semejante lugar –comentó sin saber bien si estar sorprendido, admirado o sentir lastima- que lilim tan particular.

-Sin duda lo es –comentó alguien a su espalda, Miguel no pareció sorprendido en absoluto por esté intervención, sin regresar a encarar a la hablante contestó imperturbable.

-Pero eso no justifica que lo hayas estado ayudando Tabris, recuerda que esta en guerra contigo y tus hermanos –agregó ahora regresando a ver a la joven de cabello gris y ojos rojos con dos alas en su espalda y túnica blanca.

-¿Vas a delatarme? –Preguntó con voz inocente, lejos de sentirse avergonzada por haber sido descubierta parecía muy tranquila.

-Como le dije a aquel lilim, yo no tengo nada que ver con está guerra.

-Aún así interviniste –comentó sin dejar su pasiva sonrisa.

-Solo trataba de hacer que las normas que nuestro señor impuso se cumplieran –contestó encogiéndose de hombros- ¿Y qué hay de ti? –Preguntó con un leve rastro de curiosidad- si no mal recuerdo tendrías que estar camino a la tierra desde ahora.

-Así es –aceptó con calma y sin dejar de sonreír- pero no podía perder la oportunidad de verlo en persona antes de que se fuera –explicó tranquilamente antes de dar media vuelta y retirarse.

El arcángel simplemente negó con actitud resignada mientras se alejaba de las doradas puertas, sin embargo antes de alejarse hasta perderlas de vista les dirigió una última mirada con un vago sentimiento que no recordaba haber tenido en demasiado tiempo.

Incertidumbre.


La caída era lo único que podía sentir mientras más avanzaba en su camino hacia aquel lugar. A pesar de saber perfectamente lo que le esperaba al final de aquel camino no podía evitar sentir cierta ansiedad por llegar cuanto antes a su destino, no solo por quien había tenido que dejar y que le esperaba allí, si no por lo que aún le faltaba por hacer y por aclarar dentro de si mismo. A pesar de ser mucho más breve el viaje por aquel oscuro túnel pareció durar años de su vida, pero finalmente fue capaz de sentir el final del mismo, sabía que estaba cerca porque sus músculos se tensaron y aquel viejo sentido de alerta permanente volvió a encenderse con mayor fuerza que nunca, con un par de aleteadas más incremento su velocidad lo suficiente como para volverse primero un manchón dorado y luego desaparecer completamente de la vista de quien sea que hubiera intentado verlo, fuera un mortal o un dios. El túnel se llenó completamente por humo y nubes negras que impedían que se pudiera ver nada, voces lejanas resonaban dentro de su cabeza, su tono era de advertencia y hacían eco profundamente, se les podía escuchar en diferentes lenguas pero siempre con el mismo significado y con un solo mensaje "Abandona toda esperanza una vez entres en esté lugar," por unos momentos voló completamente a ciegas antes de ser capaz de ver nuevamente las ciudades en ruinas ardiendo constantemente y sentir los potentes vientos con olor a azufre envolviéndolo una vez más.

Por toda la superficie del averno los demonios regresaban a ver las oscuras nubes que tenían por cielo al percibir aquella familiar presencia de nuevo en sus territorios, algunos bufaron con fastidio otros solo observaron el cielo por instante con indiferencia y algunos se permitieron una sonrisa sádica. En las puertas de la fortaleza de Sammael sin embargo un gigante dormido despertó de su sueño al reconocer el alma con la que estaba conectado de vuelta finalmente, en el interior de dicha fortaleza el señor de los infiernos levantaba la vista levemente cambiando un poco su postura de recatada frivolidad.

Luego de un largo vuelo sobre el territorio de los caídos finalmente pudo divisar al gigante púrpura que contenía el alma de su madre, pero no fue lo único que encontró, allí de pie justo a lado del EVA 01 se encontraba aguardando el gobernante del hostil territorio en el que se encontraba, apenas aterrizó recogió sus alas y se arrodillo. El ojirojo le observó por unos instantes antes de caminar alrededor suyo detallando la nueva forma que poseían las extremidades del joven ojiazul, luego de una larga observación se coloco frente a esté.

-Parece que tomaste un desvió muy productivo lilim –comentó con tranquilidad.

-Yo diría que fue un tanto más problemático que productivo –opinó con voz monocorde- Gabriel es muy temperamental –explicó ante la interrogante del peliplateado, el cual soltó unas leves carcajadas por su respuesta, luego se puso nuevamente serió y con un movimiento de su mano le ordenó que se incorporara, acto que realizo de inmediato.

-Es tiempo –dijo seriamente antes de que una espesa y oscura niebla los envolviera, al disiparse él, la unidad uno y el señor de los caídos se encontraban frente al poso que guardaba los registros del infierno.

-Un momento –pidió un tanto confundido- si podía llevarnos de esa forma ¿Por qué la primera vez dimos aquel enorme rodeo en el que casi me convierto en mermelada luego de caer por aquel foso? –Preguntó tratando de sonar tranquilo a pesar de estar realmente molesto.

-Para darle un mayor sentido teatral –explicó encogiéndose de hombros, los ojos del castaño se convirtieron en dos puntos debido a semejante respuesta- además así pudiste percatarte de tu vulnerabilidad ante los cambios de ambiente –agregó con indiferencia ante la indignación del lilim.

-¿No hubiera bastado con una advertencia verbal? –Preguntó de forma casual.

-No cuestiones mis métodos lilim –le advirtió, observándolo directamente con severidad, Shinji suspiró resignado antes de asentir- no hay nada mejor que una demostración practica –le dijo con rotundidad- ahora que si prefieres las advertencias verbales tengo una para ti antes de que regreses –esto llamó la atención del tercer elegido que de inmediato volteó a verlo con total atención.

-¿A qué advertencia se refiere? –Preguntó con tratando de resguardar la calma. El peliplateado dejo sus palabras en el aire unos momentos para dejar aumentar la tensión antes de retomar la palabra.

-¿Recuerdas la fusión con tu EVA? –Preguntó de forma casual, el castaño no entendió el porque de la pregunta pero asintió- en ese momento fue cuando te percibimos, la copia alcanzo un poder asombroso por unos momentos, como resultado de esto y de la fusión con Iruel cuando se separaron tú conservaste una parte de los poderes que tu EVA había adquirido junto con un lazo aun más profundo con esté –resumió casi con aburrimiento, el ojiazul continuaba sin entender porque le decía cosas que ya sabía, pero entonces Sammael llegó al punto clave- tu sabes bien el alcance que tiene su lazo ahora, lo que no sabes es lo que sucederá si el proceso se repite.

-¿Qué sucederá si volvemos a fusionarnos? –Preguntó con seriedad.

-Igual que la primera vez, tu EVA obtendrá un incremento de poder asombroso está vez puede que incluso tengas la conciencia para controlarlo e igual que la primera vez cuando se separen te llevaras un poder aún mayor de la copia –explicó con calma, el joven se veía un tanto desconcertado, no entendía porque aquello resultaría en algo malo, hasta que una hecho golpeo dentro de su cabeza.

-¿Qué otra cosa sucederá conmigo si absorbo más de los ángeles de lo que ya tengo? –Preguntó finalmente con cuidado, el demonio se mostró complacido de que diera con el meollo del asunto tan pronto pero se tomo unos momentos para dar su respuesta, seguramente para incrementar la "teatralidad".

-Que te volverás menos uno de los tuyos y más uno de ellos –dijo finalmente- no de forma conciente, pero tendrás el mismo instinto de buscar a Adam y desatar el tercer impacto –aclaró logrando agregar una preocupación más al joven piloto- podrías combatirlo desde luego pero…

-Aún con mi libre albedrío sería una lucha constante –completó con entendimiento el castaño- si se llegará a eso tendría que dejar que me mataran para impedirlo –opinó con tono de circunstancias, el ojirojo asintió en concordancia, el ojiazul pareció dudar un momento ante tal situación pero simplemente saco casi por reflejo de su bolsillo aquel recuerdo que la peliazul le dejo, de inmediato sus dudas fueron reemplazadas por una férrea determinación patente a través de su mirada- supongo que lo mejor será evitar que suceda –dedujo finalmente con sencillez a pesar de que muy en su interior estaba realmente preocupado por dicha situación.

-Supongo que así será –concordó el ojirojo, luego se dirigió hacia el pozo coloco su mano sobre la superficie de esté y al instante una imagen se manifestó.

Era Tokio-3 finalmente volvía a verlo con sus propios ojos, la gigantesca esfera monocromática y la sombra que empezó todo esto, una considerable parte de la ciudad había desparecido por causa de dicha sombra y podía ver claramente como los EVA que sobraban bordeaban el limite del alcance del 12º mensajero, era claro que se preparaban para hacer algo y conociendo a NERV como lo conocía, mucho más ahora que lo sabía todo acerca de ellos, no sería algo bueno, sus divagaciones fueron cortadas por la intervención del ángel caído.

-Deberás usar tú escudo en su máximo poder para no desviarte de tu punto de salida –le advirtió- aún con mi ayuda el punto en el que arribaras es difícil de ubicar –explicó, Shinji asintió en concordancia- un cosa más –agregó antes de que Shinji se percatará del cómo estaba vestido nuevamente con su traje de conexión, se sentía extraño dado el tiempo que había transcurrido desde la última vez que lo uso- no puedes aparecer con otra ropa, pero tendrás que inventar algo creíble para el resto de tu aspecto, ahora vete y no te atrevas a fracasar –le advirtió de último.

El ojiazul simplemente asintió una vez más por respuesta antes de acceder a la cabina de su Evangelión de un prominente salto, en cierta forma pudo sentir sus músculos relajarse un poco al sentir la familiar presencia de su madre de nuevo, pero no tenía tiempo para disfrutar de eso ahora, separó un poco el traje de su cuello para guardar la fotografía que aún llevaba consigo allí, al instante de saber seguro su recuerdo cuatro gigantescas alas se desplegaron de la espalda del EVA-01, el cual simplemente camino hacía el pozo en donde empezó a sumergirse con sus alas encorvadas alrededor suyo como una coraza protectora, sus ojos resplandecieron un última vez con mayor intensidad antes de ser tragado completamente por la oscuridad, era casi poético pensar en lo semejante que su retorno resultaba al compararlo con su partida mientras se hundía en la oscuridad, pero más poético aún el pensar en lo diferente que era todo ahora y en lo diferente que sería todo cuando Shinji Ikari volviera a pisar Tokio-3.

Continuara...