buenas noches chicas...
espero les guste este capítulo... la verdad me costó escribirlo, por eso me tardé en actualizar, ya había dejado sembrada la idea en la historia, pero aún no hallaba como desarrollarla espero disculpen la demora y pueda seguir contando con ustedes.
de verdad agradezco su paciencia.
recibí un comentario acerca de el tamaño de los capítulos... los capítulos son muy cortos porque de esta manera puedo escribir más rápido sin perder la idea del capítulo, pero trataré de hacerlos más largos... sólo les pido un poquito de paciencia, ya que soy nueva en esto.
saludos y gracias una vez más por todo su apoyo
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CAPÍTULO 10
Terry entró en el despacho de su padre preguntándose por qué lo había mandado llamar…
Ya había concluido sus actividades, pero quizá deseaba encomendarle una tarea más.
-¿Querías verme padre?
-Sí, por favor siéntate.
Terry lo hizo, y se sintió como un niño pequeño que estaba a punto de ser reprendido.
-He decidido que mañana mismo te irás a Londres…
-Pero padre… el curso en la universidad comienza hasta dentro de un mes…
-Eso ya lo sé… -Dijo el duque con indiferencia.
He decidido otorgar a Susy y Annie permiso para acudir a los bailes de la temporada, y tú te encargarás de acompañarlas…
-lamento contrariarte, pero no creo ser compañía adecuada para dos señoritas… ellas deberían ir con mi madre… o en todo caso, con la señora Leagan… quién según entiendo, está aquí con ese objetivo…
La señora Leagan las los acompañará por supuesto, y tú le ayudarás.
-Padre, sé que esto es importante para ti y mis hermanas, pero no me agradan los bailes…
Detesto ver a todas esas señoritas ansiosas porque alguien las saque a bailar… Y si lo haces… puedes considerarlo como una sentencia, puesto que sus madres y damas de compañía ya habrán comenzado a planear la boda y hasta el nombre que llevarán los hijos…
-No seas exagerado, esa es la manera en la que se conoce a las señoritas de las familias de abolengo, apuesto a que tú mismo podrías conocer a tu futura esposa en uno de esos bailes…
-Eso no sucederá jamás. - dijo Terry.
Aquel comentario alertó al duque ¿Y si Terry se hubiera comprometido en secreto con Candy?
No... eso era imposible… y aunque así fuera, él se encargaría de que eso no sucediera jamás., y para ello había tomado ya las medidas necesarias.
Había hecho correr el rumor de que Terry asistiría a los bailes de la temporada con la intención de buscar una prometida. Con ello aseguraba que las señoritas provenientes de las mejores familias estuvieran presentes en los bailes, pues un futuro duque era indiscutiblemente un partido codiciado.
Con esas acciones esperaba que Terry se olvidara de Candy.
En cuanto a Candy… bueno… pensaba que, una vez que Susy y Annie estuvieran casadas, podría encontrar un caballero adecuado para Candy, después de todo, había invertido mucho en su educación y Eleonor tenía toda la razón al decir que era una chica hermosa. Poseía todas las cualidades necesarias para hacer un buen matrimonio…
Le pediré a Betsy que te ayude a preparar las maletas. –dijo el duque, cortando toda posibilidad de que Terry se negara a cumplir con sus deseos.
Esa noche, Terry casi no pudo conciliar el sueño… había algo que lo inquietaba… ¿por qué su padre había tomado esa decisión tan repentinamente? Y sobre todo… ¿Qué haría ahora que tenía que irse a Londres sin haber podido hablar con Candy?
Candy estaba ayudando a Dorothy en la cocina cuando se enteró de que Terry se iría a Londres al día siguiente…
El duque le había ordenado a Betsy preparar su equipaje.
Candy se sintió sumamente triste, pero trató de ocultarlo.
Sabía que Terry iría a Londres para estudiar, pero no pensó que se fuera tan pronto...
Quizá era eso lo que él deseaba decirle aquel día en el bosque...
Pero Terry no era el único que se marchaba, con él, también irían Susana, Annie y la señora Leagan, lo que significaba que ella se quedaría sola con la duquesa, pues el duque seguiría con sus acostumbradas actividades, que implicaban viajes constantes.
Después de un rato de seguir escuchando a Betsy, Candy optó por irse a su habitación, al menos allí podría entregarse a la tristeza que su corazón sentía.
Definitivamente había sido un grave error enamorarse de Terry...
Pero no había tenido elección... No podía imaginar su vida amando a alguien más...
Cuando finalmente se cansó de sus tristes pensamientos, se fue a la cama... Pero fue inútil intentar dormir, cada vez que el sueño estaba a punto de vencerla, creía escuchar voces, y despertaba sobresaltada, sólo para darse cuenta de que no había nada.
Pero en una de esas ocasiones, harta de no poder conciliar el sueño, se levantó de la cama para ir en busca de un poco de agua...
Fue entonces que descubrió que alguien había puesto una nota debajo de su puerta.
Se apresuró a tomarla, para ver de que se trataba.
Tan sólo al ver su nombre escrito en el sobre, supo que era de Terry...
Por favor ven al bosque a primera hora... Necesito hablarte.
Te esperaré tanto como pueda.
Eran las escuetas líneas en aquel trozo de papel.
Despues de leer la nota, Candy ya no fue capaz de cerrar los ojos.
En su lugar se vistió y se sentó a esperar el amanecer...
Hacía mucho frío, por lo que tuvo que usar una capa para abrigarse bien.
Después de mucho tiempo, por fin Candy comenzó a ver las primeras luces que anunciaban el alba.
Arregló la cama como si durmiera, de esta manera, si alguien entraba, pensaria que aún dormia.
Salió de su cuarto con mucho cuidado de no ser vista, y bajó las escaleras.
Sin embargo, no contaba con que el personal de servicio estaba ya despierto, especialmente porque pronto se reuniría la familia para tener su último desayuno juntos.
Candy apenas pudo evadir al personal de la sala... Sólo le faltaba atravesar la cocina... Y si tenía suerte, estaría vacía aún...
Atravesó la cocina sin problema, salió por la puerta de servicio.
Al salir, suspiró con alivio, iba a echar a andar con dirección al bosque, cuando escuchó a alguien decir su nombre...
Lentamente se dio la vuelta, lista para inventar alguna excusa, si era necesario.
Sin embargo se vio completamente desarmada al descubrir que era Dorothy quien la llamaba.
-Dorothy... ¿qué...? Es decir... Yo... No podía dormir... Y salí a dar un paseo...
-¿Un paseo hacía el bosque? - dijo Dorothy con un tono extraño en su voz... Mas bien creo que irás a encontrarte con alguien ¿no es así?
Candy no pudo contestar... Estaba sumamente sorprendida por el comportamiento de Dorothy.
Hacía tiempo que había notado cierta tensión en ella, especialmente cuando Terry estaba cerca...
-Dorothy... Balbuceó Candy, sin poder decir nada más.
Dorothy se acercó lentamente a ella.
-Se muy bien que irás a encontrarte con el joven Terrence...
-Candy... Por tu bien... Debes olvidarte de él... Tú eres lo más cercano que tengo... Eres como una hermana pequeña para mí... Y no quiero verte sufrir.
-¿A qué te refieres?
-Hablo de que el duque se ha enterado que entre tú y Terry hay algo especial... es por eso que está enviándolo a Londres, él espera que se comprometa con alguna chica proveniente de alguna familia noble...
-¿Cómo sabes qué...?
-Eso no importa... Lo importante es que debes olvidarlo o terminarás con el corazón roto.
Esto último lo dijo de forma que Candy supo que había algo más... Algo que Dorothy no estaba diciéndole...
Pero Candy no pudo preguntarle, pues así como había llegado, así había desaparecido, dejando a Candy sola y sin saber qué hacer ni que pensar...
De cualquier manera hechó a andar con rumbo al bosque, hasta que llegó al punto en el que según la nota Terry la esperaría...
Pero ahí no habia nadie...
Entonces Candy se sentó en la hierba durante unos minutos y después emprendió el regreso a la casa.
Llegó justo a tiempo para ver como Annie abordaba el carruaje, seguida pir la señora Leagan, por último estaba Terry, que aguardaba su turno para subir, aunque sin demasiado entusiasmo.
Candy no había llegado a su cita... Ahora ya no había posibilidad alguna de hablarle... Ni siquiera de verla, pues no tenía ni la más mínima idea de dónde podría estar ella en aquel momento.
Estaba por subir al carruaje, cuándo algo le detuvo... Miró en dirección al bosque y la vio...
Estaba envuelta en una manta , algunos cabellos rebeldes habian escapado de su larga trenza y parecía haber corrido hasta allí y sin embargo se veía absolutamente hermosa.
Entonces el duque rompió su ensoñación diciendole que se apresurara.
A Terry no le quedó más remedio que ocupar su lugar, pero se fue tranquilo porque al menos había podido verla y porque sabía que había tratado de acudir a su cita.
Después de la partida de Terry y sus hermanas, la vida en la mansión corría con demasiada tranquilidad.
Candy trataba de no caer en la melancolía y realizaba cuantas actividades le eran posible, todo para no pensar en la soledad que sentía.
También pasaba largas horas con la duquesa cuando el duque no estaba presente en la casa.
Eleonor le había tomado un gran aprecio a Candy y hasta le había pedido que dejara de dirigirse a ella con tanta formalidad.
Incluso estaba enseñándole a bordar, tejer y a tocar el piano.
Dado que Candy nunca había recibido educación de esa índole, estaba siendo complicado para ella aprender todas esas artes, que se suponía debía dominar.
Por otra parte, Candy no había tenido ocasión de hablar con Dorothy, situación que la tenía en un estado de tensión permanente.
Moría de ganas por saber cuáles eran los sentimientos reales de Dorothy, y el por qué de su extraño comportamiento.
Una noche, cuando todos se habían ido a sus habitaciones, decidió ir hasta la habitación de la muchacha…
Llamó a la puerta, y casi de inmediato recibió respuesta.
-Candy… -musitó la muchacha.
-¿necesitas ayuda con algo?
-No… la verdad es… me gustaría hablar contigo…
Dorothy se quedó en silencio, y por un momento, Candy pensó que le pediría que se marchara, pero eso no sucedió.
Por el contrario… Dorothy introdujo a Candy a su habitación, y se asomó para verificar que nadie las observara.
Acto seguido cerró la puerta y condujo a Candy hasta un pequeño silloncito que tenía.
-Sabía que me pedirías una explicación…
-Dorothy yo no… si quieres que me vaya…
-No, no… la verdad es que te debo una gran explicación… ya que por mi culpa no llegaste a tiempo… además esto es algo que he guardado ya durante mucho tiempo…
Dorothy aguardó un momento… quizá tomando valor suficiente para decir lo que estaba a punto de revelar.
Verás… yo llegué aquí cuando tenía más o menos tu edad…
Mi familia había adquirido un virus extraño y mis padres habían muerto, dejándome a cargo de mi pequeña hermanita… yo no tenía a dónde ir, y por un tiempo viví de la caridad de nuestros vecinos, que al enterarse de nuestra situación nos ayudaron mucho.
Yo sabía que debía buscar un trabajo para sostener a mi hermanita, pero en ninguna parte nos aceptaban a las dos.
Entonces, por un milagro... Encontré a unos tíos... Ellos nos ayudaron y me propusieron hacerse cargo de mi hermana, mientras yo iba a trabajar.
Me trasladé a la ciudad, y a pesar de ser pequeña, comencé a trabajar en las casas que requerían los servicios de una mucama.
Con el tiempo, llegué a trabajar para Lady Allen, sin embargo, no me quedé mucho tiempo, pues ella se trasladó al campo y no requería demasiada servidumbre, pero cómo habia ganado su confianza, me dejó una excelente recomendación, y fue así que el duque me contrató.
A pesar de llevar un tiempo trabajando, Aún no era más que una muchachita ignorante.
Cuando llegué a la mansión de la familia en Londres, no fui muy bien recibida por todo el personal, me jugaban bromas o me daban los trabajos más pesados...
Me sentía muy desdichada y a menudo, cuando todos se iban a descansar, yo solía llorar escondida en los rincones de la casa...
Un día... Inesperadamente el joven Mark entró en la cocina, y me descubrió hecha un mar de lágrimas.
Inmediatamente traté de ocultarlo, y me ofrecí a servirle, pues pensé que se molestaría y temí que me echaran, pues a pesar de no ser feliz, era el único lugar que yo tenía...
Pero en lugar de regañarme, él me preguntó por qué lloraba, me sirvió una taza de té, y se sentó a mi lado, a pesar de que yo estaba en el piso...
Trató de consolarme y me dijo que todo estaría bien.
Hasta entonces, nunca nadie se habia interesado en mí...
Desde aquel día, todas las noches nos reuniamos en la cocina para hablar.
Yo le conté mi historia, y él me contaba lo que sentía respecto a ser el heredero del duque y toda la responsabilidad que había sobre sus hombros.
Él siempre pensó que era un honor poder seguir los pasos de su padre, pero lamentaba saber que el duque había planeado ya cada minuto de su vida.
Y admiraba a su hermano, porque a pesar de ser tan sólo un chiquillo, desafiaba siempre la voluntad de su padre.
Siempre estaba metiendose en líos, y siempre era él quién lo sacaba de ellos.
Con el tiempo la amistad que teníamos se convirtió en algo más...
Yo sabía que era un grave error, pero no pude evitarlo...
Cada día que pasaba, nuestro cariño se hacía cada vez más fuerte…
Un día, él me propuso matrimonio...
Yo tenía muchas dudas, pero lo amaba demasiado, y acepté comprometernos en secreto.
Mark me prometió que hablaría con su padre, cuando regresaran del viaje que la familia haría a Escocia.
Pero aunque había aceptado casarme con él, en el fondo sabía que el duque no consentiría nunca lo nuestro…
Cierto era que el duque era un hombre generoso y comprensivo, pero yo era una chica sin familia, sin ninguna dote, y sin nada que aportar al linaje de la familia.
Realmente me sentía muy inferior y no creía merecer el amor de un muchacho como Mark.
Un día, mientras estaba haciendo la limpieza, el duque recibió la visita del vizconde de York.
Yo estaba en el archivo de la biblioteca, y sin querer, me enteré de que el motivo de la visita era para ultimar detalles sobre el compromiso matrimonial entre Mark y la hija del vizconde.
No puedes imaginar el impacto que esa noticia tuvo para mí.
Pensé que Mark me había estado mintiendo todo ese tiempo...
Así que decidí romper el compromiso sin decirle nada y marcharme, aprovechando que él había ido a Londres para sacar a Terry del colegio, me escabullí en su habitación y sobre el escritorio dejé el anillo que él me había dado.
Cómo no sabía donde ir, se me ocurrió pedirle al duque que me enviara a Londres.
Una vez allí, buscaría empleo y me alejaría lo más posible...
No quería estar en casa de los Grandchester cuando se anunciara la boda.
El duque se extrañó por mi petición, pero no puso objeciones.
Así pues, esa misma noche me marche con el corazón hecho pedazos.
No permanecí mucho tiempo en la casa de Londres…
Rápidamente encontré otro empleo en la casa Lady Wallace.
Mientras trabajaba, esperaba escuchar alguna noticia del compromiso, pues la boda de un heredero al ducado, nunca pasa desapercibida…
No sólo no escuché noticias, sino que supe que Mark estaba en Londres… Y después partiría a Escocia para reunirse con su familia.
Después de eso no tuve noticias suyas por un tiempo hasta que…
En ese punto la voz de Dorothy se quebró, y Candy no pudo menos que intentar consolarla.
En verdad había sufrido muchísimo.
Cuando me enteré de lo ocurrido, yo… yo… volví… no me importaba nada… sólo quería estar cerca de las cosas que eran importantes para él…
Candy… dijo ella tomándola de las manos.
Sabes que eres como una hermana para mí... y no quisiera verte sufrir de esta manera…
-No te preocupes por mi Dorothy.
Le dijo Candy con una sonrisa tranquilizadora, pero en el fondo temía que la historia volviera a repetirse…
