CAPITULO 11: CICATRIZ
POV SOUICHI
Después de recibir la noticia del fallecimiento de la madre de Morinaga quedé totalmente destruido.
- Nunca tuve la oportunidad de conocerla.
Y claro, ahora no la tendría. Isogai se quedó en silencio por unos minutos sólo con su mano sobre mi hombro, no necesitó de palabras para que sintiera el apoyo de su parte. Nunca había sido una persona que mi agrado pero siempre se tomaba la molestia de escucharme cuando tenía un problema. Tal vez había sido demasiado, un poco, malagradecido pero no podía evitarlo, después de todo era amigo del hombre que había enamorado a mi hermanito menor. Sin mencionar que es una persona bastante peligrosa que hace tiempo me chantajeó. Tenía bastantes sentimientos encontrados y comencé a temblar mientras lagrimas bajaban por mis mejillas; me hiperventilé.
- ¡Souichi-kun, Souichi-kun! ¿Estás bien? Debes de tranquilizarte.
Este acontecimiento me había hecho recordar la muerte de mi mamá. Aquella vieja herida comenzaba a abrirse; primero como una pequeña marca y luego se desgarraría. Como yo soy el hijo mayor, soy quien tiene más recuerdos de ella en comparación a Kanako; quien era muy pequeña cuando todo aquello sucedió. Al cerrar mis ojos todavía podía verla sonreír, estaba llena de vida y era la persona más hermosa que haya visto. También puedo verla pálida, demacrada, decaída, postrada en una cama, sufriendo por dentro pero con su siempre característica sonrisa. Recuerdo a la perfección los últimos momentos que pasé con ella; me abrazó tan fuerte como pudo, bastante debilitada por su enfermedad, y me susurro: - Te quiero, siempre estaré contigo, no lo olvides. Se alejó para observarme con claridad, esa fue la primera y única vez que la vi llorar, continuó: - Cuida mucho a tus hermanos, después de abrazarme por última vez me dio un beso en la frente y me pidió que saliera de la habitación. Minutos después ella había dejado este mundo. En silencio ese fue su adiós.
Posterior a su funeral pasaron días en los que me sentí muy deprimido; no comía y casi no dormía. Pero recordando sus últimas palabras no me podía dejar vencer, tenía que salir adelante y sabiendo lo ajetreado que era el trabajo del viejo no podía dejar solos a mis hermanos; ellos tenían derecho a crecer en un hogar feliz o por lo menos el intento de eso. En ningún momento me quejé de la situación porque sabía que de nada serviría, ahora era parte de mi responsabilidad y debía mostrarme fuerte. Con el tiempo el dolor de su perdida se fue desvaneciendo y la vida se hizo llevadera. Aquella herida cerró y cicatrizó.
Nunca le desearía a alguien que pasara por el mismo dolor, ni a mi peor enemigo, nadie merecía perder a una persona tan importante en su vida pero el momento siempre llegaba. ¿Entonces por qué a una persona tan especial para mí tenía que pasar por esto? Bien dicen que la vida no es justa. El tiempo no espera a nadie.
Mi respiración comenzó a volverse acelerada y mi vista un poco borrosa. Desde la última vez que enfermé no me había sentido del todo bien; el estrés se había vuelto constante en mi vida diaria y ahora se me quería cobrar la factura. Podía imaginar lo que me diría si estuviera aquí: - Senpai, no deberías de esforzarte demasiado. Senpai no te ves muy bien, deberías tomar un descanso. Senpai yo me encargaré de todo, no te preocupes.
Extrañaba tanto sus atenciones, su presencia, su sonrisa; lo extraño tanto.
- Souichi-kun, no te vez muy bien.
- Ah, ah… ya, ya voy a… estar bien. Dije jadeando mientras seguía temblando. Apoyé una de mis manos en el descansabrazos cerrando mis ojos y tratando de normalizar mi respiración. Todo daba vueltas.
- No, no vas a estar bien ¡Mírate! Me regañó muy preocupado.
Empecé a sentirme algo mareado, como si fuera a perder la conciencia. Quise sostener masajear mi cabeza para aliviar el dolor pero perdí el equilibrio.
- ¡Cuidado! Gritó tomando uno de mis brazos y sosteniéndome para que no cayera.
- Ah… yo... g-gracias… Dije con falta de aire.
No podía dejar de temblar, los recuerdos del pasado regresaban como cuchillos estancándose en mi corazón y mi pecho dolía demasiado al pensar lo mal que se pondría Morinaga con la noticia. Odiaba mostrarles mi lado débil a otros pues pensaba que se aprovecharían de mí pero en esa situación no había manera de controlarme. Estaba muy fatigado y luego de balbucear perdí la consciencia.
- Y-yo… creo, creo que…
- ¡Souichi-kun! ¡Souichi-kun!
Caí totalmente rendido ante el mar de emociones y un profundo sueño.
-.-.-.-.-
- ¡Souichi-kun! ¡Esa indecisión tuya puede hacer que lo pierdas para siempre! Tú recuerdas todo por lo que han vivido juntos pero él no. Te había preguntado antes ¿Lo recuerdas? ¿Qué es lo que quieres hacer? Ya habías tomado una decisión ¿Por qué retractarte? Tienes que hablar con él antes de que sea demasiado tarde. Escuchaba su voz retumbar en mi cabeza.
- Tiene razón ¿Por qué seguir contigo si no me has dado ni una pizca de amor en comparación de todo lo que te he regalado? Me recriminó.
- ¡Pero he cambiado! Mi mundo giró 420° después de conocerte, te pedí que te quedarás conmigo… Traté de excusarme.
- ¿Acaso crees qué es suficiente? ¿Cuándo tiempo más tendré que esperar por un poco de tu atención? ¿Cuántos años más tendrán que pasar para oírte decir esas palabras que tanto anhelo? Dime Senpai ¿Cuánto más? Suavemente alzó mi barbilla y selló sus labios con los míos.
Pude sentir unas cálidas lagrimas caer sobre mis mejillas pero no eran mías, eran de la persona a quien tanto amo. Veía esa mirada que detestaba, esos ojos llenos de tristeza, igual a los de mi madre durante sus últimos momentos de vida. Esa mirada suya era tan parecida, tratando de aparentar estar bien, mientras por dentro estaban destruidos.
Sin ser particularmente especial esta persona me había elegido y para sus ojos era perfecto, aun teniendo tantos defectos me aceptaba como era, se encelaba fácilmente y se preocupaba por cosas que a mi parecer eran insignificantes; pero a él lo lastimaban seriamente. Tan falto de confianza pero tan seguro de su amor por mí.
- Decídete pronto o puede que cuando lo hagas sea demasiado tarde.
-.-.-.-.-
Desperté con la respiración algo agitada y alterado por la rudeza de sus palabras.
- ¿Por qué no puedo dejar de pensarte ni en mis sueños? ¿Es que acaso, en verdad… yo…?
- ¡Souichi-kun! Veo que por fin despertaste. Dijo bastante animado mientras entraba a mi habitación. - En verdad hiciste que me preocupara, no pensé que fueras a entrar en una crisis nerviosa
- ¿C-CRISIS NERVIOSA...?
- Estuve a punto de llamar a Kanako-chan pero no quería preocuparla así que me abstuve. El médico recomendó que descansaras y te alimentaras correctamente. Además dijo que debías relajarte has estado sometido a demasiado estrés ¿No crees?
- ¿Qué está diciendo este tipo? Es mentira, yo no soy de los que se alteran y quiebran de esa manera.
- ¿Un médico vino al departamento?
- Si tuve que llamar a uno, no sabía que hacer contigo. Estaba a punto de llamarlo de nuevo porque llevabas dormido demasiado tiempo y no despertabas.
- Espera, es medio día ¿Ósea que dormí toda la mañana? ¿No crees que exageras un poco?
- No, dormiste todo el día de ayer también. Tienes el sueño muy pesado, te moví un par de veces pero eras como una roca. Comentó de manera burlona y se río pero lo dejé pasar pues estaba más impactado por lo mucho que había dormido.
- ¿¡Qué!? ¡Tengo que ir a la universidad cuanto antes!
Me paré tan rápido como pude pero todavía persistía mi mareo y perdía el equilibrio. Isogai me detuvo y no caí.
- Lo siento Souichi-kun, tú no vas a salir a ningún lado hasta que estés mejor.
- ¡Maldito Isogai! Lo miré con una cara de total desprecio. - Tú no me vas a impedir que vaya a la universidad. Tengo demasiado por hacer y no puedo perder tiempo aquí contigo.
- Muy bien, puedes irte cuando quieras pero no olvidas que se muchas cosas bastantes comprometedoras sobre ti y tu amorcito. No me gustaría comentar algo por accidente.
- ¡Tú, maldito bastardo! Lo miré muy molesto mientras cerraba con fuerza ambos puños.
No me quedaba otra que tomarme unos días de descanso. Era el último día de Isogai en Nagoya pero me advirtió que hablaría con Matsuda-san para que estuviera al pendiente y si se enteraba que fui a la universidad me advirtió que no me iría bien.
POV MORINAGA
La encontré totalmente devastada en el piso sosteniendo y apretando fuertemente una hoja de papel.
- ¡Kyoko-chan! ¿Qué te sucede?
Su largo cabello castaño tapaba sus ojos pero claramente veía como descendían pequeñas gotas de agua y como temblaban sus manos. Sus dejas se inclinaron y contenía su gimoteó. Me acerqué y me incliné para estar a su nivel y rehacer mi pregunta.
- Kyoko-chan, ¿Estás bien?
Era obvio que no pero quería que me contara qué era lo que sucedía, cuál era el contenido de esa carta que la había puesto tan triste. Quería ayudarla.
- Yo, e-estaré bien. Secó sus lágrimas con su antebrazo. - Siento haber hecho que te preocuparas. Dijo un poco más calmada guardando aquella hoja en el sobre y escondiendo el secreto. Me sonrió pero yo sabía que era falsa, en realidad se sentía triste pues faltaba un brillo en sus ojos.
- ¿Acaso esa es la cara que pongo? ¿Esa es la cara que tanto odia Senpai?
Antes había notado que nos parecemos en varios aspectos, probablemente esa era la razón de que nos lleváramos tan bien. Usualmente personas con personalidades parecidas no pueden llevarse bien porque éstas chocan pero era una simple regla de signos; positivo y positivo era igual a positivo; al menos era mi manera de verlo. Por esa misma razón quería ayudarla, no quería verla de sufriendo en silencio.
- Sabes que si tienes un problema puedes contármelo te ayudare en lo que pueda.
- G-gracias pero en verdad creo que estaré bien. Sólo necesito calmarme un poco.
Dejé de insistir. Tal vez era algo muy personal, algo que no me podía contar y lo comprendía. Las personas necesitan secretos y hay pasados que no quieren recordar.
La semana terminó y el día en que regresaría a Nagoya se había acercado. Había comprado mi pasaje del tren, saldría por la mañana y llegaría al anochecer. Kyoko-chan se tranquilizó pero la notaba un poco misteriosa y más seria de lo habitual. Estaba por terminar de empacar mis cosas cuando ella se acercó.
- Morinaga-niisan, voy a extrañarte. Dijo melancólica.
- Tranquila, no es como si ya no fuéramos a vernos ¿Ya sabes lo que harás o a dónde irás?
- Sí, quiero regresar a Nagoya pero todavía no sé en dónde voy a quedarme, conseguir un buen departamento y económico no es fácil. Además tengo un poco de miedo de estar sola, no quisiera encontrarme otra vez con…
- ¿Tu ex-novio verdad?
- S-Sí, sería un problema. Dijo apenada.
- No sé si lo que estoy por decir esté bien o este mal pero…
- ¿Qué te parece si te quedas un tiempo en mi departamento? Por lo menos hasta que consigas su lugar estable donde quedarte.
- ¿En verdad? ¿Lo dices enserio? Se ilusionó. - Pero no quiero causarte ninguna molestia y me has dicho que no vives solo ¿No se molestará tu compañero que me quede con ustedes?
- ¡No le he mencionado que ese compañero es a la persona que más amo! Sabe sobre mi sexualidad y podía ser peligroso que esté en el departamento pero tengo la extraña necesidad de protegerla, es un presentimiento, como si de mi pequeña hermana se tratase.
- Yo hablaré con él, además, el lugar es mucho más amplio. Sé que encontraremos la forma de acomodarnos.
- Muchas gracias, eres como un ángel que ha mandado el cielo para cuidarme. Dijo mientras tenía los ojos un poco llorosos por la emoción. Me abrazó y momentos después se separó para terminar de empacar sus cosas, ahora más animada.
POV KYOKO
- Lo siento mucho, siento tener que engañarte para que me permitas estar cerca de ti. Estás tan feliz que imagino no te has enterado de nada. Siempre he tratado de mantenerme informado lo más que puedo sobre ustedes pero desconozco el motivo por el cual te estén ocultando la verdad.
Siendo así tengo que permanecer junto a ti hasta que sea el momento indicado. Por ahora creo que no es el momento para que leas esa carta, solo te traerá más problemas.
- ¿Cuánto tiempo más tendré que callar? Tengo que saber más sobre lo que ha sido de tu vida, quiero conocerte mejor, eso sería lo normal ¿No?
POV MORINAGA
Por la tarde tomamos nuestras maletas y nos dirigimos a la estación del tren. Estaba tan impaciente por llegar, quería tener a Senpai cerca de mí, quería tenerlo nuevamente entre mis brazos. Tendría que controlarme pues estaríamos acompañados y no quería incomodarlo o que se molestara. El viaje me pareció eterno pero tan pronto el cielo se oscureció llegamos a nuestro destino.
- ¿En qué dirección queda el departamento Morinaga-niisan?
- Por allá. Señalé. - Pero tomaremos un taxi, tus maletas deben estar bastante pesadas.
- No te preocupes por mí, en realidad no son tan pesadas como parecen. Me dijiste que está cerca así que no habrá problema.
- Está bien pero si te cansas tienes que decirme ¿Ok?
- No te preocupes, creo que yo sola podré con ellas.
Estando cerca y debajo de un árbol, pude ver luz en el departamento. Mi corazón revoloteó en alegría.
- ¿Cuántas veces caminé a mi hogar y tuve el placer de tener está tranquila pero hermosa vista?
De pronto, me sentí algo extraño. De nueva cuenta me repetí la misma pregunta.
- ¿Cuántas veces?
Sentía que habían sido demasiadas pero no podía recordarlo bien. Últimamente me ocurría con cierta frecuencia; pequeños fragmentos de imágenes de los últimos años que se mostraban como un parpadeó en mi mente. Algunos dulces y otros mucho más amargos y tristes. Ya era un hecho que aquella noche de pasión de hace un mes no había sido nuestra primera vez. Conocía a la perfección tanto su cuerpo como su sabor, numerosas ocasiones había besado sus tiernos labios y me fascinaba ver sus hermosos ojos. Yo era la única persona que concia esa parte en él, al único al que se me permitía verla pero una pregunta permanecía en mi mente
- ¿Por qué olvide a la persona que más amo? Simplemente no podía comprenderlo.
- ¡Nii-san, Morinaga-niisan! ¿Por qué te detuviste?
- Por nada, vamos, ya casi llegamos.
POV SOUICHI
Llegó el día en que Morinaga regresaría a Nagoya, el momento en que tendría que enfrentarlo y también momento en que él enfrentaría su realidad ¿Cómo iba a tomarlo? Esperaba encontrar las palabras adecuadas en el momento justo. Él me había mandado un correo avisando que llegaría hoy por la noche, me iba a ofrecer a esperarlo en la estación pero se negó diciendo que no era necesario.
Lamentablemente no pude asistir al funeral de la Sra. Morinaga por el estado en el que me encontraba. Todavía sentía el miedo y preocupación pero hacia unos días me sentí lo suficientemente animado para volver a la universidad; aunque fue un desastre porque todas las muestras quedaron congeladas y los experimentos descontinuados pues los buenos para nada de mis asistentes no fueron al laboratorio en mi ausencia. Esa vez me abstuve de gritarles ya que últimamente yo también había faltado bastante, a pesar de eso los hice trabajar como esclavos para poder reponer todo el tiempo perdido.
Hoy me aseguré de terminar el trabajo a tiempo para regresar pronto al departamento. Había tenido tiempo para pensar en muchas cosas pero no estaba preparado para darle la noticia a Morinaga. Traté de crear simulaciones en mi cabeza pero siempre terminaban mal y hablar frente al espejo o practicar mis diálogos no sirvió tampoco.
Al llegar al departamento me senté en uno de los sofás, prendí la televisión para distraer mi mente un rato y fumaba algunos cigarros esperando su regreso. Después de un tiempo, no sé exactamente cuánto, se escuchó el sonido de una llave introduciéndose en la cerradura de la puerta principal. Mi corazón empezó a acelerarse un poco, no estaba seguro si era por angustia o simplemente porque deseaba verlo. Posteriormente escuché la puerta abrirse y el sonido de pisadas. De pronto oí algo que me sorprendido mucho; la persona que había entrado definitivamente era Morinaga, no había duda, pero al parecer estaba acompañado de alguien y ese alguien era una chica ¿Su golpe en la cabeza había resultado tan grave?
- Pasa por favor. Puedes dejar tus zapatos aquí.
- Gracias, espero no ser una molestia.
- ¿Porque lo acompaña una chica? ¿Porque no mencionó nada de esto en sus mensajes? Me odio por sentirme de esta manera; por dudar de él. Sé que es homosexual, eso nunca ha cambiado ¿Verdad? También me ha declarado incontables veces y tan tajantemente su amor por mí, pero han ocurrido demasiadas cosas que…
Se abrió la puerta y estuve cara a cara de la chica en cuestión. Ella fue la primera en entrar seguida por Morinaga. Observé que traía una gran maleta y me extrañé ¿De qué me perdí?
- Buenas noches, disculpe la molestia. Saludó inclinando un poco su cabeza.
- ¡Ya regresé Senpai! Dijo mientras esbozaba una gran sonrisa.
Pareciera como si el accidente nunca hubiera ocurrido, como si recordara todo, era como si hubiera regresado a ser el mismo de siempre. A decir verdad me puse melancólico al verlo tan alegre y sentí menos inseguridad de su presencia; muy contrario a lo que yo esperaba por la manera en que se había marchado. Mis ojos se sentían un poco húmedos por la emoción pero logré controlarme a tiempo.
- Bienveni… Estaba por decir mientras mi vista volteó nuevamente en dirección a la mujer que lo acompañaba. Apagué el cigarro que tenía en la mano, me paré bruscamente y le grité. - ¿Quién demonios es ella? Mientras la chica sólo agachaba la cabeza apenada.
- B-bueno y-yo… Comenzó a hablar casi susurrando mientras sus manos apretaban con fuerza la agarradera de su maleta.
- Ella es alguien que conocí en la estación antes de que me fuera a Hamamatsu. Dio un paso al frente y la señalo con su mano para presentarla. - Su nombre es Kobayashi Kyoko. Tuvo problemas con su antiguo novio y decidí a-ayudarla pero… Comenzó a ponerse nervioso. - …ahora que está de regreso en Nagoya no tiene en donde quedarse, así que…
- ¿Con ayudarla, te refieres a que estuvo viviendo en tu departamento de Hamamatsu? ¿O me equivoco? Cuestioné un poco dolido, bastante molesto pero sosteniendo firme la mirada.
- S-sí pero no es lo que tú piensas. Sabes bien cuál es mi postura, te lo he dicho antes ¿No?... ¿Eh? Qué extraño ¿Yo te mencioné algo de eso? Cerró sus ojos y puso una de sus manos en su frente, como si estuviera tratando de recordar. Parecía como si estuviera hipnotizado o en una especie de trance. - Veníamos de algún lugar… regresábamos al departamento y yo, te dije… Vi como abrió sus ojos con sorpresa y se sonrojó un poco; tuvo una epifanía. Al parecer recordó aquella ocasión en que regresábamos de esa fiesta poco tiempo después de que elegí a mis nuevos asistentes. No dijo otra palabra del asunto, quizá porque sabía que no estábamos solos y que me molestaría mucho si abría la boca. La manera en que ladeó sus ojos para observarla me lo confirmó.
- B-bueno, a lo que me refiero es que quería preguntarte si ¿Kyoko-chan puede quedarse aquí? Únicamente unos días en lo que encuentra un lugar.
- Yo no quiero ser una molestia así tal vez sea mejor que me vaya. Al ver mi expresión fue claro que captó el mensaje. Me sentí algo presionado por la situación pero terminé aceptando.
- ¡Senpai por favor! El problema con su novio es algo serio y puede ser peligroso que se quede en un hotel…
- Está bien pero sólo por un tiempo. Acepté pero no me sentía nada cómodo con la situación, había muchas cosas que discutir con él además de que quería que estuviéramos los dos solos. Era nuestra casa y no me agradaba la idea de tener una intrusa aquí. Detestaba a los desconocidos y no podía confiar en alguien que acababa de conocer.
De un momento a otro soltó su equipaje y se abalanzó hacia mí para abrazarme. Sentí todo su peso sobre mí y caímos al sofá donde no me soltó.
- A-aléjate…
- ¡Muchas gracias Senpai! Se miraba muy feliz. De repente cambió su cara por una más seria y sólo por unos instantes se acercó a mi oído y susurró - Tenemos que hablar, no ahora… cuando estemos los dos solos. Es importante.
- ¿Eh? Su rostro volvió a ser nuevamente alegre y me siguió abrazando hasta que me solté de su agarre.
- ¿Y dónde piensas que va a dormir? Te recuerdo que sólo hay dos habitaciones y yo no pienso dormir en la misma habitación que tú.
La chica dejó sus maletas y se dirigió a nosotros.
- Yo puedo dormir en el sillón, no me importa, en Hamamatsu también dormía ahí. Por supuesto que si no les representa un inconveniente.
- Pero Kyoko-chan, eso no le hará nada bien a tu espalda. Si no me equivoco creo que tenemos un par de futones, traeré uno para que puedas dormir ahí.
- ¿En serio? Dijo muy agradecida. - Eso sería agradable, la verdad es que extraño dormir en uno.
Detestaba demasiado lo bien que se llevaban. Sabía que entre ellos no podía haber algo romántico pero no dejaba de molestarme. Aunque debía de admitir que había algo en ella que me parecía muy familiar.
- ¿Se parecen?
Como era algo tarde, cenamos, tomamos un baño y después cada quien se fue a dormir; Morinaga y yo a nuestros respectivos cuartos y Kobaya-como-se-llame durmió en un futon en la sala. Pasaron una, dos y tres horas y yo sólo giraba de un lado al otro en mi cama. Había noches en que no podía conciliar el sueño, al parecer hoy sería una de esas.
- Con ella aquí, ¿Cuándo podré decirle a Morinaga sobre…? Recordarlo me ponía triste y en veces era inevitable que se me escaparan algunas lágrimas. Yo lloraría por Morinaga el tiempo que él no podría.
Me cansé de estar girando y no poder dormir, entonces me puse mis lentes y me dirigí a la puerta de mi habitación. Al abrirla todo se escuchaba muy silencioso, hasta que escuché unos murmullos que captaron mi atención. Era esa chica, al parecer no estaba teniendo un buen sueño.
-No… h-hermanos, todavía no… mamá, lo siento… Era evidente que también tenía serios problemas familiares, lo suficiente fuertes, como para que la siguieran en sus sueños. Sentí algo de compasión por ella.
Sin pensarlo me encontré a mí mismo en la habitación de Morinaga, junto a su cama ¿Cómo fue que llegué a aquí? Lo observé detenidamente por un tiempo, acaricié su cabeza, pasé mis dedos entre sus cabellos y no podía dejar se sentir una opresión en mi pecho ¿Por qué tenía que ser yo quien le cause tanto sufrimiento? ¿Por qué me encomendaron la tarea de destruir su felicidad? Agua salada comenzó a descender por mis mejillas. Di un vistazo en la habitación, ¿Cuántas veces había hecho el amor con él en este mismo sitio? ¿Cuántas veces me demostró el amor que me profesaba? Me sonroje pero no había razón para seguir negándolo, eso era lo que había pasado, no se trataba únicamente de sexo o placer. Un sinfín de veces me quise engañar a mí mismo pero sabía exactamente que cada vez que detenía a Morinaga, cada vez que no lo dejaba irse, era porque inconscientemente no lo quería lejos de mí. Llegué a ser tolerante con él. Era el único que podía hacerme sentir de esa manera, incluso yo no conocía todos esos puntos que él fácilmente encontró en mí ¿Cómo lo hacía? No era bueno expresando ese tipo de cosas pero él ya ocupaba un lugar no sólo en mi cabeza, quizás, también en mi corazón.
- Este idiota es el que siempre sufre por mi culpa y nunca es mi intensión hacerlo ¿Por qué siempre se complican las cosas?
Mientras frotaba su cabeza él se movió un poco lo cual me asusto.
- Se…Sen-pai… Murmuró mientras uno de sus labios se movía como si quisiera sonreír.
- Perdóname ¡Perdóname por el dolor que te voy a causar! Murmuré con la cabeza recargada en su cama y muy cerca de su oído. Suavemente coloqué mis labios sobre los suyos, era una sensación tan tranquilizadora que me sumergí en ella, podía dejarme llevar sin presión alguna. Recordé aquella vez que intentó animarme cuando nuestra casa se quemó; la casa que tanto le gustaba a mi madre. Entonces de igual manera, queriendo imitarlo, me acosté en su cama y lo abracé; suave, lo suficientemente como para que notara mi presencia pero no tan fuerte como para despertarlo. Así permanecí hasta quedar dormido, era reconfortante y cálido, junto a él era fácil conciliar el sueño. Junto a él no tenía temía de mis pesadillas. A pesar de cualquier cosa, estando cerca de Morinaga, sentía que todo estaría bien y cualquier problema podía solucionarse.
Sabía a la perfección que los sentimientos que provocaba en mí eran antinaturales, era horrible el pensar que me estaba convirtiendo en aquellos seres que tanto odiaba, pero no podía evitarlo. Si era Morinaga, si sólo era él, posiblemente no era tan malo.
- Esto que siento no puede ser malo…
POV KYOKO
Me sentía muy agradecido de que Morinaga-niisan me dejara quedarme en su departamento, a pesar de sentirme culpable por engañarlo para que lo hiciera, pero estaba muy asustado por la reacción que tuvo su compañero.
-¿Quién demonios es ella? Gritó mientras se acercaba a nosotros. Por un segundo pensé que iba a golpearme, realmente me llevé un buen susto.
- B-bueno, y-yo… Traté de por lo menos disculparme por la intromisión, presentarme o decir algo inteligente pero su mirada me paralizó completamente.
Morinaga-niisan me miró nervioso y comenzó a explicarle a la persona que llamaba Senpai lo que había pasado.
- ¿Con ayudarla, te refieres a que estuvo viviendo en tu departamento de Hamamatsu? ¿O me equivoco?
Por alguna razón se miraba ¿Enojado? ¿Dolido? Si bien era normal que se molestara porque una extraña entrara sin más a su departamento, no era tan normal que se comportara así al saber que estuvimos viviendo juntos. Estaba a la defensiva. Fue más raro cuando Morinaga-niisan quiso aclarar el error, como si le debiera una explicación, ¿Qué estaba pasando? Sus comportamientos eran más parecidos al de una pareja que el de dos amigos que compartían piso.
- S-sí pero no es lo que tú piensas. Sabes bien cuál es mi postura, te lo he dicho antes ¿No?... ¿Eh? Qué extraño ¿Yo te mencioné algo de eso?
Parecía como de película; como cuando alguien pierde la memoria e intenta recordar algo. Hace poco averigüé que uno de los dos, el menor, había sufrido un atropello y que afortunadamente no fue tan grave.
- ¿Será que aquel accidente le provocó amnesia? Por cómo se mostraba el escenario no podía ser de otra manera. - Eso explica porque todavía no lo sabe… en ningún momento se mostró preocupado y ha actuado tan normal como de costumbre.
Mientras analizaba varias ideas en mi cabeza, la burbuja se rompió cuando vi que Morinaga-niisan saltó sobre su Senpai para abrazarlo en agradecimiento. Eso aclaró otra de mis sospechas, ellos definitivamente estaban en algún tipo de relación ¿Eran pareja? Ya sospechaba que el cuento de "compañero de piso" sonaba muy "bonito" considerando sus preferencias; no muchas personas están dispuestas a vivir con alguien de esa condición a menos que fueran iguales. Sé cómo funciona el mundo, lo frágiles que son estas relaciones, lo he sufrido varias veces y con sólo verlos puedo saber la razón por la que omitió información.
Por la noche, mientras dormía, tuve un sueño de mi niñez. Aquellos bellos momentos que pasé con mi mamá, cortos pero maravillosos momentos. También sobre lo ilusionado que estaba por conocer a mis hermanos mayores, cosa que jamás se cumplió, para el padre de ellos yo era un bastardo. Poco a poco mi sueño se fue oscureciendo convirtiéndose en una pesadilla. La vida con papá no era la mejor; trabajaba hasta tarde y bebía mucho, pero nunca me hizo falta nada o por lo menos eso creí. Amor fue lo que faltó. Lo descubrí cuando cursaba secundaria, aquella primera vez que me enamoré, lamentablemente de una persona de mí mismo sexo. La forma en que tomó mi confesión fue la peor, luego de eso sufrí todo tipo de abuso hasta que me gradué e ingresé a una preparatoria donde nadie me conocía. Cambié mi persona por completo para evitar las burlas y poder tener una relación con alguien a quien amara y me correspondiera. La realidad es que nunca funcionaron dichas relaciones pues cuando se enteraban de la verdad me humillaban. No me dejaron otra salida más que transferirme una y otra y otra vez de escuela. Lo hice tantas veces como fue necesario. La transformación que hice disgustó en gran medida a mi papá, nunca puso una mano sobre de mí; hasta ese momento. Aquel día me corrió de casa. Después de eso dejé la escuela, le saqué provecho a la belleza que mis parejas creyeron descubrir en mí, antes de enterarse de la verdad claro está, y comencé a trabajar como modelo. Fue mi única manera de salir adelante y sobrevivir.
- ¿Por qué todas mis memorias regresan en este momento?
Apenas desperté, doblé el futon y me cambié para salir. Ayer decidí que debía darles privacidad y dejarlos un tiempo a solas. Presentía que tenían que hablar, no se sentirían cómodos con mi presencia, así que les haría un favor.
- No tuve oportunidad de decirle adiós, podría aprovechar para visitarla.
Les escribí una nota avisando que por trabajo, esa sería mi excusa, saldría a algún lugar por tres días. Tomé mi bolso y partí. Ellos no me extrañarían y arreglarían el pesado ambiente que se sentían a su alrededor.
POV MORINAGA
- No sólo deseo tu cuerpo, también deseo tu corazón -
Oí una voz susurrar; era la mía. Recordaba una vez más como Senpai me había salvado de aquel incendió, de cómo el fuego consumía todo a su paso y sentí el abandono y luego el deseado rescate. Siempre era quien me salvaba, era mi superhéroe, me sentía en deuda con él y no sabía cómo agradecerle. No encontraba otras maneras de demostrarle cuanto lo amo; se agotaban mis ideas.
- ¿Qué es esta sensación tan cálida? Es agradable.
Lentamente abrí mis ojos para encontrarme con un nuevo día. Parpadeé varias veces pues me encontraba algo adormilado y me moví para despertar. Algo obstruía mis movimientos.
- ¿Qué es esto? ¿Una mano? No ¿Son dos? Alguien está… ¿Abrazándome? ¿Quién?
- Mo…-rinaga Murmuró muy cerca de mi oído.
- ¿¡EHHHHHHHH!? ¿Senpai?
Con cuidado me escabullí para voltear a verlo. Seguía dormido y sus brazos quedaron descansando del lado de mi cama. Hizo un gesto de desagrado y al sentir la falta de calor se acurrucó envolviendo su cuerpo en la sabana.
- ¿Qué es lo que hace en mi habitación? ¿Por qué me estaba abrazando? Y además… ¿eh?
Lo miré detenidamente y noté que en sus ojos había lágrimas. Su expresión denotaba tristeza aunque su respirar era lento y pausado.
- ¿Estuvo llorando toda la noche? ¿Pero por qué?
El que voluntariamente haya venido a mi habitación y estuviera abrazándome me parecía de lo más tierno, pero ver que estuvo llorando hasta dormirse me partía el corazón. Era una persona tan sentimental e ignoraba eso, para mí era alguien bastante transparente y honesto aún en sus mentiras. No sabía cómo proceder. Si lo despertaba probablemente tendría que enfrentarlo y preguntarle algo que es muy importante para mí; su respuesta podía hacerme la persona más feliz del mundo o iniciar una pelea interminable. Mi futuro se encontraba en sus manos. Estaba dispuesto a preguntarle incluso si alguien nos escuchara, no me importaba, pero no era su caso. Así que primero decidí salir de la habitación para ver si Kyoko-chan ya había despertado.
Al salir me preocupé mucho cuando no la vi por ningún lado. Después de ver su nota lo comprendí, si la llamaban por trabajo no había otra cosa que hacer. Por otro lado, tendría tiempo de aclarar las cosas con Senpai. Regresé a mi cuarto e intenté despertarlo. Lo sacudí del brazo con cuidado y lo llamé varias veces.
- Senpai, ya es de día.
- ¿Eh? ¿Qué paso? Preguntó mientras tallaba sus ojos y al notar que se encontraban húmedos los limpio disimuladamente. Se giró un poco para que yo no lo notara y se puso nervioso.
- Ya es de día.
Después de darse cuenta de donde se encontraba se sonrojó, no mantenía contacto visual conmigo.
- Eh, verás, yo… e-estoy aquí porque…
- ¿Senpai tienes hambre? Prepararé el desayuno. Lo interrumpí cambiando de tema. Sabía que estas situaciones lo incomodaban mucho y no quería que se sintiera así, no después de que estuve entre sus brazos toda la noche. No planeaba atacarlo con preguntas desde tan temprano, encontraría el momento adecuado y hablaría con él.
Posteriormente fui a la cocina y mientras preparaba el desayuno el silencio se hizo presente. Senpai se sentó frente a la mesita de la sala y disimuladamente volteé un par de veces a verlo, estaba un poco decaído y parecía que estar pensando en algo bastante serio. Cuando terminé, serví la comida y me encaminé a la sala. Trataría de animarlo mientras desayunara y primero le daría seguridad.
- Senpai, aquí está el desayu…
Mis sentidos se paralizaron y mi cuerpo se congeló. Me detuve a medio camino mientras mi boca dejó de producir sonido. Los platos se volvieron demasiado pesados o quizá mis brazos débiles porque ya no pude sostenerlos. Cayeron y produjeron un estruendo que alertó a Senpai. Yo permanecí estático, encerrado en mi mente y sin poder gritar por auxilio.
-¿Morinaga, qué te sucede? Se levantó con prisa y se agachó para recoger lo que quedaba del desayuno y platos rotos. Mis orbes no se movían, vi cómo se acercó a mí pero no pude seguirlo con la mirada; era escalofriante. - ¿Cómo puedes ser tan torpe como para tirar la comida? ¿Eh? Dirigió su mirada arriba para verme. - ¿Morinaga qué tienes? ¡Oye, respóndeme!
Senpai no podía hacerme reaccionar pero se asustó cuando caí de rodillas. La gravedad aumentó y mis piernas flaquearon. Sentí un feroz frío recorrer mi cuerpo. Todos mis sentidos bloquearon la realidad y como si estuviera viendo una película en mi cabeza miles de imágenes pasaban por mi cabeza controlando mis cinco sentidos. Oía el susurró de palabras en mi oído que poco a poco se volvieron más claras conforme las escenas más nítidas.
-.-.-.-.-
- Estar a tu lado es doloroso.
- ¿Qué es lo que dijiste?
- Te amo senpai, la verdad es que soy gay.
- ¿Qué clase de broma enferma es ésta?
- No es una broma, es la verdad… yo…
Recordaba la ropa que vestía y el aguado dolor de cabeza que entonces me aquejaba. Volví a sentir mi corazón marchitarse en proporción de que mis palabras escasearon y su expresión fue de confusión y repudió. Supe que me odiaba, supe que lo nuestro no podía ser jamás. Mi cabeza fue descendiendo lentamente mientras sus pasos se alejaban y me dejaba en soledad.
-.-.-.-.-
- ¡Olvídate de todo! Yo olvidaré que alguna vez dijiste algo, así que tú también olvídalo.
- ¿Olvidar? ¿¡A qué te refieres con eso!? ¿Hablas de que actuemos como antes? Entonces dime Senpai: ¿Podrías estar descuidadamente en mi departamento otra vez? ¿O incluso… podrías quedarte a dormir?... ¿No podrías, verdad?
- ¿¡Entonces qué quieres de mí!? Sabes que odio a los homosexuales con cada fibra de mí ser, el que te permita continuar como hasta ahora y pasar por alto lo que dijiste ¿No es suficiente? ¿Qué quieres de mí?
- Un beso…
Mis palabras se escaparon sin permiso y tapé mi boca al instante. Esa fue la primera vez. El sabor a tabaco se sentía tan delicioso en mis labios que podía sentir que estaba ahí. Aquel roce fue corto pero lo espere por tanto tiempo y cuando llegó supe que había valido la pena. Él no me odiaba o rechazaba por completo. A pesar de ser su enemigo él consideró la posibilidad de su error, estaba retractándose.
-.-.-.-.-
- ¡P-para! ¡D-detente! Si vas más lejos que esto no podré perdonarte.
- Como si me fueras a perdonar si me detengo ahora.
- ¡Ah…! ¡Ah…! ¡Ah…!
La tentación pudo conmigo y al verlo tan débil no resistí aprovechar mi única oportunidad. Al principio no planeaba llegar tan lejos pero mientras más sentía y escuchaba deseaba más y más de él. Quería grabar cada sensación, cada olor, sonido; quería que el momento fuera eterno. Tenía cuidado al tratarlo pero resultaba difícil contenerme. La que sensación que me provocaba estar unido a él fue tan exquisita que me volvía loco, quería que experimentara lo mismo y que lograra perderse en el éxtasis. Su cuerpo era más honesto de lo que él admitía y fue acoplándose a mí a la perfección. El calor de ese momento vivía todavía en mi interior y regresaba a mí cada noche que él me lo permitía.
-.-.-.-.-
- No tienes que lucir con esa cara como si lo odiarás ¿O es que en verdad te estoy forzando?
- ¡Ah... ngh! ¡P-por supuesto…!
A pesar de que de lo preocupado que estuvo, a pesar de lo mucho que parecía disfrutarlo, su mente no cedía por completo y se resistía a lo que creía incorrecto. Tenía esperanza. Su actitud me motivo a lo inalcanzable y era mi deber hacerle entender que era normal disfrutar de lo que hacíamos. Lo alentaba con cada frase, lo seducía y lo enteraba de lo que iba a hacer o de como reaccionaba su cuerpo; eso lo haría consciente.
-.-.-.-.-
- ¿Así que dos meses? En realidad aguantaste bastante bien.
- ¿¡Qué es eso de dos meses!?
- Tú me estas chantajeando y esta es la forma en la que tengo que pagar. Si pudiste aguantar dos meses creo que eso estará bien ¿No?
- ¡Eso es inhumano! ¿Sabes cómo me sentí en estos dos meses?
- ¡No me importa! No lo hago porque quiera, si no lo harás entonces me largo.
Sentía el dolor de sus palabras como si fuera ayer. Para él no era más que una obligación y se acostaba por mero chantaje ¿Únicamente representaba eso para él? Quería creer que mentía, que no podía ser sincero y por eso se resistía tanto. Había tanta distancia incluso después de unirnos.
- Siempre dice lo mismo, "No peleas justo" o "Me estas chantajeando, no lo hago por que quiera"
-.-.-.-.-
En ese instante lo recordé todo. Los fragmentos que hacían falta, aquellos recuerdos que veía muy borrosos, todo regresó, lo recordaba a detalle. La lucha que tuve para que Senpai recordara mi nombre, las constantes peleas que teníamos en el laboratorio, aquella vez que me confesé y la respuesta que nunca escuché de su parte. Cuando quiso convencerme de olvidar la confesión ignorando por completo mis sentimientos pero dejándome probar por primera vez el sabor de sus labios, aquella primera noche que por descuidos terminé aprovechándome de él. Y la segunda noche por medio de pretextos pude volver a sentir el calor de su cuerpo. De cómo, a su manera, me ayudó a mejorar la relación con mi hermano y cerrar por completo el ciclo de Masaki-san; sentí como el gran peso que cargaba se desvaneció por completo. El cómo nuestra relación fue avanzando lentamente dejando de ser un chantaje para convertirse en algo consensuado. La manera en que lo apoyé cuando sufrió el acoso de aquel otaku y la posterior perdida de su casa; en donde, por insistir, obligué a Senpai a hacer cosas que él no tenía deseos de hacer. Lo feliz que me sentí al convencerlo de vivir juntos; un gran paso en nuestra relación. Cuando ignoré a Senpai y fui a visitarlo Canadá pero terminamos pasando una de las mejores noches que hemos tenido. El inesperado regreso de Masaki-san y como sentí que mi mundo se iba desmoronando. Aquel miedo de pérdida, aquella indecisión por la propuesta de trabajo y mi decisión. Ver como esto afectó a Senpai a tal grado del desmayo y me aceptó a su manera pidiéndome que me quedara su lado. Al igual que recordaba los celos que sentí por lo popular que se había vuelto en conjunto con la decisión de tener nuevos asistentes. Me sentía terrible por mostrarle esa parte de mí a Senpai porque después de todo lo deseaba solo para mí y quería ser correspondido de igual manera; aun sabiendo era imposible.
Todo lo que sufrí a lo largo de poco más de un año lo recordé en un abrir y cerrar de ojos. Fue una gran impresión para mí y por eso estaba en shock. La información viajaba con velocidad pero procesar esas complicadas emociones era extremista.
- ¿Por qué me siento de esta manera? ¿Por qué en vez de sentirme feliz me siento tan culpable?
Estando de rodillas comencé a lagrimar sin cambiar mi expresión de confusión y viendo hacia la nada. Sentí un fuerte dolor en mi cabeza por todas las emociones que iban quedando en mi corazón y que procesaba mi cerebro; la culpa no desaparecía.
- ¡Morinaga, me estas preocupando! ¡Por favor respóndeme!
Miraba a Senpai gritar muy desesperado pero su voz no llegaba a mí. En su desesperación me tomó de los hombros y me sacudió para ver si reaccionaba. Él estaba aterrado y yo no lograba salir del trance.
- Yo lo forcé ¿No es así? De no ser por la droga nada hubiera cambiado, yo me aproveché y no pude controlarme ¿Pero qué hay de las siguientes ocasiones? ¿Está bien seguir excusándome diciendo que yo sabía que Senpai lo deseaba? ¿Era consensuado, realmente fue así? Él nunca fue claro respecto a lo que sentía. Y pensar que estaba ansioso por hablar con él y confesarle lo mucho que lo amo, pero ahora ¡Yo siempre lo acorralaba, lo presionaba…! ¿Lo forzaba?
- ¡Morinaga! ¡Morinaga, reacciona de una buena vez!
- Y-yo… Murmuré mientras bajaba la cabeza.
- ¡Idiota! ¿Por qué me asustas de esa manera? ¿Acaso no te sientes bien? Puso su mano en mi frente para verificar mi temperatura.
- No, no es eso…
- Entonces ayúdame a limpiar. Esto ya no se puede comer y los platos ya no los podremos usar. Dijo bastante molesto. Mientras recogía y se levantaba para limpiar un poco lo detuve sujetándolo de su camisa.
- ¿Y-yo te forcé, no es cierto?
- ¿Eh? ¿Forzarme a qué? Volteó a verme confundido. Acercó su mano a la mía que sujetaba su camisa para tomarla pero yo me alejé bruscamente.
- ¡A estar conmigo! ¿¡Yo te forcé a estar conmigo!? Me levanté enojado para encararlo.
- ¿Por qué haces ese tipo de preguntas así de repente?
- Yo, lo recuerdo… Dije casi murmurando.
- ¿Recordar? Mire sorpresa y preocupación en su mirada. - ¿Q-qué es lo que recuerdas?
- Estos últimos cinco años que pase contigo, en particular este último. Entonces comenzó a sonrojarse un poco. - Lo normal sería estar feliz por recordar los bellos momentos que pasamos juntos, es un milagro. A pesar de perder la memoria sentía algo extraño e inexplicable desde que te vi, posiblemente me enamoré de ti a primera vista como sucedió la primera vez. Es tan impresionante que todavía no lo puedo creer. Sin embargo no me siento de esa manera, siento una gran culpa que no se acaba… Quiso intervenir pero ahora mi boca no se detenía; tenía que vaciar las ideas en mi cabeza o me ahogaría. - Siento que yo he sido el que te ha hecho daño, él que te ha forzado a quedarte a mi lado. Me siento tan arrogante por imponerte mis sentimientos. Mi ceño se fruncía con dolor y mi mandíbula temblaba con cada frase.
- La verdad es en muchas ocasiones resultas molesto, queriendo estar tan cerca de mí todo el tiempo, pero hacerme daño… Se lo pensaba.
- ¿Entonces qué me dices de la primera noche que pasamos juntos? ¿No fue doloroso? Por no decir traumático y humillante. A la mañana siguiente estabas realmente molesto, cuando me aproveché de tu inocencia y estuve chantajeándote sólo para poder estar junto a ti tampoco consideré como te sentías ¿En verdad puedes decir que no te he lastimado? Su silencio lo era todo. Justo en este momento estaba perdiendo al amor de mi vida por un acto de valentía y compasión hacia él. Quería ponerlo en libertad por todo el daño que le causé de heridas que no podrán sanar. Asimismo lastimé su ego; su imponente imagen lo era todo para mantener su honor. Sin darme cuenta había destruido todo y hace tiempo que no quedaba nada porque pelear. - Y-yo no sé qué hacer con este sentimiento de culpa… Te amo, puedes estar seguro de que eso nunca va a cambiar ¿Pero en verdad está bien que sigamos de esta forma? Sabía decir adiós y éste era el momento indicado.
- ¡Tú! Eres… ¡Maldito idiota! Me dio un buen golpe en el rostro. Dolió demasiado pues eso todas sus fuerzas pero me lo tenía merecido. Me tomó unos segundos reincorporarme. - Es un alivio que hayas recuperado la memoria, ya no me contendré, ahora me siento libre para golpearte hasta que me canse. Me sujetó del cuello de la camisa y me alzó zarandeándome completamente furioso. - ¿Qué son esas tonterías de que me forzaste? Tal vez sea cierto que al principio no estaba de acuerdo con todo el asunto pero ¿No fui yo quien te dijo que te quedarás a mi lado? Fue una decisión propia ¿Entiendes? Eso quiere decir que nadie decidió por mí. Me llevó muchos días pensarlo y decirlo no fue fácil pero lo hice. Tus suposiciones son un insulto al esfuerzo y tiempo que tomé para meditarlo. Así que no me vengas a decir ahora que te sientes culpable y quita esa cara porque sabes que la detesto.
Se veía molesto y agitado por haberme gritado. Para mí sonó como una confesión de amor genuina y digna de su personalidad; pero precisamente era yo quien siempre interpretaba las cosas a su conveniencia, era lo que senpai me decía una y otra vez. En esta ocasión si no quería sentirme culpable tendría que preguntar adecuadamente y no sólo sacar conclusiones apresuradas.
- Y-yo detesto que pongas esa cara. Dijo en voz más baja mientras sus ojos comenzaban a humedecerse.
- Senpai, yo, n-necesito preguntarte algo. Es importante y no quiero que te enojes. Inmediatamente capté su atención y me vio directo a los ojos.
- ¿Q-qué quieres preguntar? Cuestionó algo nervioso. Sus hombros se relajaban y su enojo se desvanecía.
- Lo que acabas de decir acerca de que no te forcé y que fue una decisión tuya el que me quedara a tu lado ¿Es cierto? Me acerqué y lo sujeté sujetando su rostro muy cerca del mío. Nuestros alientos casi chocaban.
- S-sí ¿Qué no estabas escuchando?
- ¿Entonces, puedo interpretar tus palabras como una confesión? ¿Me amas Senpai? Él ya no contestaba sólo miraba fijamente mis ojos hipnotizado. ¿Estaría bien continuar como estamos? O mejor dicho ¿Podríamos avanzar?
- ¿Avanzar? ¿A qué te refieres con eso? Captaba cada frase con cuidado y la analizaba tan rápido como podía. No perdía pista a mi voz y trataba de entender por completo lo que intentaba transmitirle. Él tampoco quería cometer el error de malinterpretarme.
- Eso mismo, continuar con el siguiente paso de nuestra relación, no sólo estar a tu lado sino algo más especial.
- Y-yo también he pensado muchas cosas las últimas semanas y me he dado cuenta de otras pero ¿Cómo se supone que quieres "avanzar"? Mejor dicho ¿Qué significa "avanzar" para ti? No lo entiendo.
- ¡Senpai quiero que seamos una pareja! Fui al grano, decidido y sin titubeos.
- ¡P-p-pareja! ¿Yo, con otro hombre? ¿Contigo? Se exaltó y me señaló entre asustado y confundido.
- Sí. Me mostré firme. Quiero escuchar tu respuesta.
- P-pero… Comenzó a evadir mi mirada como acostumbra cuando se siente acorralado pero yo no se lo permití por mucho tiempo.
- ¿Es tan difícil para ti decirlo Senpai? Ya vivimos juntos y me pediste estar a tu lado, así que ¿Cuánta diferencia hace el ser pareja? Podría decirse que ya lo somos. Hacemos todo lo que una pareja normal hace sólo que nunca te lo había preguntado directamente porque sabía cuál sería tu reacción. Además quería esperar porque se lo mucho que has cambiado por mí, sé que no ha sido fácil para ti y yo valoro mucho eso pero…
Sólo se me quedó viendo bastante sonrojado. Su mandíbula se movía como si quisiera decir algo pero las palabras no salían.
El silencio que se sentía era frío y bastante doloroso ¿Lo estaba meditando o lo negaba con la mirada? Analicé en esos segundos mis palabras, no me arrepentía de ellas, pero lo que le pedía a Senpai era probablemente imposible en este momento. Fui demasiado impulsivo al preguntar eso de manera tan repentina ¿Él todavía no está listo, verdad?
- S-siento ser tan descuidado con mi propuesta. Fue demasiado apresurado ¿Verdad? Lo siento…
- E-está bien… murmuró mientras escondía su rostro y miraba en otra dirección.
- ¿Qué… qué acabas de decir? ¿"Está bien", Senpai?
- Sí maldita sea ¿¡Por qué no prestas atención!? E-es difícil tener que repetirlo. Me dijo agarrándome del cuello como si me fuera a golpear pero tan pronto me tomó me soltó. Estaba totalmente rojo y avergonzado de sus palabras. - S-solo que no se lo puedes decir a nadie, por lo menos no ahora, ¿¡Me entendiste!? ¡Di que lo entendiste! Exigió.
- Lo entiendo, aunque me pone un poco triste, sé que tomará tiempo y mientras tanto… será como nuestro secreto. Susurré en su oído para luego darle un beso en la mejilla, no me contestó con gritos o un golpe como normalmente hacía, su carácter se suavizó y podía notar sus nervios. Entonces me atreví a hacer una propuesta indecorosa. - S-senpai ¿Quieres que vayamos a tu habitación?
- ¿A mi habitación? ¿Pero qué…? No me digas que… q-quieres… h-hacerlo. Retrocedió un paso alejándose de mí. Yo me acerqué, sujeté su mano y lo vi fijamente.
- Después de que Senpai me abrazó toda la noche y ahora que me permites estar más cerca de ti, quiero besarte, quiero abrazarte… pero no quiero cometer los mismos errores, s-solo si tú quieres… lo haré. No voy a presionarte como antes.
- P-pero ¿Por qué en mi habitación? ¿Por qué no en la tuya? Sentí como apretó mi mano con más fuerza.
- Porque nunca hemos estado en la habitación de Senpai. Quiero empezar de nuevo, quiero hacerlo correctamente, quiero dejar recuerdos de nosotros en tu habitación así como tú has dejado recuerdos en la mía. Susurré muy cerca de sus labios tentado a besarlo pero aún conteniéndome.
- No digas cosas tan vergonzosas… Me regañó pero su sonrojo no bajaba de intensidad.
- Entonces ¿Puedo senpai? ¿Qué es lo que te gustaría que hiciéramos?
Esta vez no respondió pero apretó la mano con la que nos uníamos y nos llevó a la puerta de su habitación. Pude notar el temblor en su mano al intentar abrir la puerta por lo que puse mi mano sobre la suya y entre los dos la abrimos. Una vez cerrada la puerta Senpai se quedó de espaldas contra ésta con una respiración algo agitada y seguía temblando un poco. Podría adivinar lo que estaba pensando con solo verlo: -¿Qué estoy a punto de hacer?, repitiéndose constantemente es su mente. El que me permitiera entrar a su habitación para que hiciéramos el amor era algo que nunca había imaginado ni en sueños, pero ahora estaba ocurriendo, así que iba hacerlo sentir lo más cómodo posible. Deseaba recompensar sus esfuerzos y que notara que yo lo valoraba demasiado.
- Senpai.
- ¿S-s-sí?
- No tienes por qué estar tan nervioso. Sonreí para liberar la tensión. - Si en verdad no quieres hacerlo aquí podemos ir a mi habitación, para mí el hecho de que me dieras permiso es más que suficiente.
- N-no, a-aquí está bien.
- ¡Senpai! Lo abracé, me acurruqué a su lado y me embriagué con su aroma. - En verdad me hace muy feliz estar de vuelta pero me hace más feliz que me hayas aceptado. A veces siento que ya no tengo maneras de expresarte lo mucho que te amo. Tú sabes cómo superarme. Confesé.
- N-no seas tonto, soy yo el que no sabe e-expresarse correctamente.
Me acerqué lentamente a sus labios y los besé tímidamente; como si se tratase de nuestro primer beso. Iba a tratarlo con delicadeza, iba a demostrarle cuanto lo amo y lentamente iba a enamorarlo una y otra vez. Comencé a profundizar poco a poco los besos, introduciendo mi lengua y rozándola contra la suya, siendo éstos cada vez más largos y apasionados. Sentí como Senpai iba perdiendo su fuerza, se derretía, y tenía que sostenerse de mí para no caer. Al haberse quedado sin fuerzas para estar de pie lo sostuve, me encaminé y lo recosté en la cama. Ambos tomamos un poco de aire para poder continuar, las palabras iban sobrando mientras las sensaciones nos llevaban al éxtasis. Le retiré los lentes y los puse en la mesita de noche, regresé mi vista para admirar esos hermosos ojos color miel que tanto me hipnotizaban; eran igual de dulces que él. Lentamente fui desabotonando su camisa y con cada botón que desabrochaba iba besando cada espacio de su cuerpo, proclamándolo como mío. Cuando llegué al último botón, le quité por completo la camisa y me dirigí al cuello para besarlo.
- ¡Ah! ¡Nngh! Me haces costillas. Dijo frunciendo un poco el ceño.
- ¿Pero se siente bien, no?
Después del cuello, comencé a chupar sus tetillas y los gemidos comenzaron a ser más notorios y subidos de tono. Su control se debilitaba y como siempre terminaba perdiéndose en ese paraíso que compartíamos.
- ¡Ah…! E-espera, ya no puedo…
- ¿Qué sucede?
Miré su parte inferior y estaba muy dura; un hilo de saliva se corría por la comisura de sus labios. Quería seguir jugando y hacerlo lentamente para que Senpai pudiera disfrutar más que nunca pero aquella parte ya necesitaba de mi atención; tampoco lo prolongaría al grado de la incomodidad. Desabotoné y bajé la bragueta; en unos instantes ya lo había despojado de cualquier ropa. Entonces introduje con cuidado su miembro en mi boca.
- ¡Mori-…ah! N-no tienes por qué hacer eso, es asqueroso. Echaba su cabeza para atrás e intentaba alejarme torpemente con sus manos.
- No, no lo es porque eres tú, ninguna parte en ti puede serlo.
Subía y bajaba, movía mi lengua de la manera en la que sabía que a senpai le gustaba y no tardó mucho en correrse.
- ¡M-morinaga! Jadeaba mientras me llamaba.
Al acercarme observé a un Senpai extasiado y lleno de placer. Sentí que había alcanzado mi objetivo al complacerlo pero cuál fue mi sorpresa cuando él comenzó a besarme de una forma más profunda a la que acostumbrada. Sus manos temblorosas se deslizaron debajo de mi camisa y separándonos un poco, pausando el beso, arrojó aquel impedimento en algún lugar de su habitación para continuar con la batalla de lenguas en nuestra boca. Después de algún tiempo nos separamos para tomar aire y noté como Senpai observaba mi torso, era extraño por lo que seguí su mirada ¿Qué le interesaba en mí?
- Aquí. Dijo mientras tocaba la cicatriz que había quedado del accidente, se acercó y tiernamente beso esa marca mientras un par de lágrimas bajaban por sus mejillas. Sus muestras de cariño siempre eran pequeñas pero muy sentimentales; transmitía tanto con tan poco.
- Senpai… Tomé una de sus manos y la besé, incliné mi cabeza poniendo mi frente contra ella pidiendo perdón. Acarició mi cabeza y con uno de sus dedos levantó mi cara.
- No vuelvas a hacerlo, no vuelvas a darme un susto de muerte. Esta es la segunda vez y no quiero pasar por una tercera. Simplemente no lo soportaría. Me confesó mientras hundía su cabeza en mi cuello. Se aferró a mí muy necesitado; quería tener la seguridad de que entendía sus miedos.
- Lo prometo, no quiero que vuelvas a sentirte así.
Esta vez fui yo quien tuvo la iniciativa y continúe besándolo. Sentía que estaba llegando a mi límite, quería estar dentro de Senpai por lo que comencé a prepararlo. Introduciendo el primer y luego segundo dedo, Senpai no se quejó en ningún momento, por el contrario parecía estar disfrutándolo. Se dejaba llevar, se desenvolvía. Para cuando introduje el tercer dedo sus caderas parecían estarse moviendo, realmente lo deseaba, su miembro estaba nuevamente duro así que con la mano que tenía libre empecé a frotarlo. Todo era tan intenso para él que detuvo mi brazo y noté como tiritaba por el placer.
- Y-ya no más… j-juegos.
- ¿Eh? Él no lo va a decirlo directamente, pero acaso…
Saqué mis dedos de su entrada y me desabroché el pantalón; la impaciencia aceleraba mis acciones. Deseaba más que nada en el mundo estar una vez más en su interior así que me apresuré. Una vez al descubierto alcé sus piernas y despacio fui introduciendo mi miembro en su entrada. Se sentía tan apretado y me costaba calmar mi ansiedad para no lastimarlo. Senpai estaba muy excitado, no paraba de gemir y jadear por la falta de aire; eso me excitaba cada vez más. Éramos como la combinación perfecta. Entonces me atreví a hacer una petición.
- ¿Senpai, p-podrías moverte para mí?
- ¿¡Q-qué crees que estás diciendo pervertido!? Aún sin aire no paraba de pelear conmigo.
- Por favor, antes te enseñé como moverte ¿No es así? A mí también me faltaba un poco el aire.
- P-pero… Su sonrojo llegaba hasta sus orejas, le provocaba inseguridad.
- Por favor. Dije sin esperanzas pues sabía que aún luego de permitirme hacer todo lo que habíamos hecho era casi imposible que se atreviera a tomar la iniciativa de esa forma tan atrevida, por lo menos no ahora.
- E-está bien, p-pero no me mires mucho. Además, tendrás que ayudarme porque estoy muy cansado y no podré hacerlo solo.
No podría creer lo que estaba escuchando.
Después de eso Senpai se puso cambió de lugar, se puso sobre mí y comenzó a moverse con lentitud; podía decir que de una forma un poco torpe y tierna al mismo tiempo. Lo ayudé sujetándolo de la cintura y poco a poco sus movimientos fueron mejorando haciéndose más rápidos y acertados. Tomó un buen ritmo con mi ayuda pero todavía le era difícil moverse con voluntad. Cuando sentí que ambos llegaríamos al final dejé de sujetarlo con una de mis manos y al tenerla libre froté rápidamente su miembro. Segundos después ambos llegamos al orgasmo, uno como ninguno. Al terminar Senpai se recostó a mi lado tratando de recuperar un poco de aire, por otro lado y aunque de igual manera estaba exhausto, me acerqué y besé una de sus mejillas.
- Gracias por todo Senpai, Te amo.
- Morina-ga…
Al terminar mi oración Senpai no puedo ni responder pues cayó en un profundo y largo sueño. Notaba lo mucho que se había esforzado por ser más participativo en nuestro encuentro para demostrarme que él también estaba de acuerdo con la decisión. En cuanto a mí, lo mantuve entre mis brazos y tampoco tarde mucho en caer rendido.
- ¿Así es como se siente ser correspondido?
= Continuará =
Algún comentario que se me viene a la cabeza sobre el capítulo es que había olvidado en mayor parte de lo que se trataba :o Ahora recuerdo que en éste surgió la duda de por qué Kyoko-chan hablaba como "raro" en sus pensamientos n.n siempre me ha encantado leer sus suposiciones y comentarios. ¿Cuánto creen que duré la felicidad de estos dos? Nos estamos leyendo
