Buenas tardes!

Perdón por la tardanza. Últimamente estoy bastante ocupada pero cerca de estas fechas probablemente actualice todos mis fics.

Acá está el capítulo!


-Natsu pero que cosas dices.

-Te escuche hablando con Jude… No todo, solo la última parte…

-Natsu.

Lo amo y siempre voy a hacerlo. Pero no me siento lista para esto. Ni siquiera sé si estoy lista para hablar sobre esto. Mis padres jamás me han dado el amor necesario que unos padres deberían darle a su hija y yo no quiero hacer lo mismo con la persona que se supone que debería criar. Un niño debe tener la completa y absoluta atención de sus padres. Esas personas que te guían y que algún día van a dejarte para que puedas seguir creciendo.

Conmigo no paso eso. Prácticamente desde que nací sentí una clase de desprecio por parte de mis padres. Siempre me dejaban sola. Ellos no están ahí para mí. Nunca lo estuvieron.

Y las cosas empeoraron cuando Maya nació. Siempre ame a mi hermana pero al principio sentía una clase de envidia hacia ella. Ver que tus padres quieren más a tu hermana y le prestan más atención a ella es algo que me ha pasado. Y muchísimas veces.

Natsu era distinto. Al conocerlo lo odiaba. O al menos pensaba que lo hacía. Mi punto es que todas las personas tienen errores y se equivocan y en el fondo están arrepentidos de ello. Pero eres tu el que decides si les das una segunda oportunidad o no. Decidí darle una segunda oportunidad a Natsu y resulto la persona más cariñosa que pueda haber.

Lo amo.

-Me encantaría formar una familia contigo…

-Pero…?

-Pero soy muy joven. Y no estoy lista para ser madre. Me gusta la música y quiero dedicar al menos una parte de mi vida en ella. Te amo y de verdad quiero una familia contigo algún día. Solo… no ahora.

-Tranquila… lo entiendo.

-Estas decepcionado?

-No. Jamás te obligaría a hacer esto. Simplemente quería… Pensé que sería lindo vivir juntos es todo.

La respuesta de Natsu estuvo rondando por mi cabeza el resto de la noche y los días siguientes a eso. Creo que jamás me había preguntado si quiera la idea de vivir con Natsu. No entiendo porque jamás se me ocurrió. Los días de semana casi ni nos vemos ya que yo voy a la academia y él está terminando la preparatoria. Pasaríamos más tiempo juntos y sería lo mejor para mí. La relación con mi familia está peor desde esa charla que tuvimos con mi padre. La hora de la cena se vuelve una tortura para mí. Y supongo que para mis padres también. Maya no es tan grande pero estoy segura de que aun así entiende todo esto que está pasando.

Mi academia queda bastante lejos de donde vivo y Natsu casi siempre va a buscarme en su auto. El transito ese día estaba llenísimo. Lo cual era bueno para mí para contarle lo que tenía en mente.

-Natsu. Tengo algo que preguntarte.

-Si?

-Que dirías si te dijera que quiero vivir contigo?

En ese momento pensé que me diría que estaba feliz. Que quería vivir conmigo y que me amaba como siempre me lo dice. Sin embargo, las cosas no fueron así. No hubo un "Te amo" ni un "Yo también quiero vivir contigo". Natsu permanecía callado agarrando el volente y ni siquiera me contesto. Creo que no entendía lo que pretendía hacer.

Eso, hasta que soltó el volante, se volteó a verme y me agarro para que quede en frente suyo. Sin siquiera entender que pretendía hacer, comenzó a besarme de una forma tan desesperada que por un momento no pensé que era Natsu. Aun así, sus labios estaban igual de suaves que siempre. Cuando estaba terminando la preparatoria, solía escuchar a varias chicas en los pasillos murmurar cosas como "quisiera besar a Natsu Dragneel, es sexy" o "Apuesto que Natsu Dragneel es un experto besando". Pero creo que ahora suelo reírme de esos comentarios estúpidos. Besar a Natsu no es NADA parecido a como se lo imaginan las chicas de la escuela. Natsu no es un modelo. Ni una estrella de rock. No es un ángel. Natsu no es dios.

Natsu es simplemente Natsu. Pero sus besos son simplemente una de las cosas más perfectas que jamás he vivido. Y quizás todas se puedan imaginar los besos de Natsu. Pero solo yo sé cómo son porque solo yo recibo los besos de Natsu, con el mismo amor de Natsu.

Un beso, es simplemente un beso si no se da con amor.

Cuando estoy con el pierdo la noción del tiempo y del momento. Los autos comenzaron a tocarnos bocina y ambos nos apartamos bruscamente. El volvió su vista hacia el frente y sus manos al volante. El auto comenzó a moverse de nuevo pero esta vez con una sonrisa por parte mía.

-Te diría, que es estúpido preguntarme eso porque sabes que estoy completamente enamorado de ti y no tienes ni siquiera que preguntar si quiero vivir contigo.

Esta vez, ambos teníamos una sonrisa en el rostro. Algunos piensan que cuando tendrán pareja no serán cursis. O no le darán besos todo el tiempo o no le dirán a esa persona que lo aman a cada rato. Pero es distinto decir eso que vivirlo. El amor llega de golpe y cuando llega, te golpea fuerte. A veces demasiado fuerte. Yo necesitaba un cambio en mi vida. Alguien que me diera el cariño y la atención que mi familia nunca me dio. Natsu es esa persona y estoy feliz de haberlo conocido. Estoy feliz de que sea parte de mi vida.

-Perfecto entonces… Donde viviremos?

-De verdad. No quieres mudarte conmigo y con mi padre? No soy estúpido Lucy. Sé que tienes problemas con tu familia. Quizás solo quieras vivir conmigo pero…

-Si.

-Si?

-Si.

-Sí que?

-Si no es molesta para ustedes quisiera mudarme contigo y con Igneel.

-Espera. Hablas enserio?

-Claro. Natsu tu padre no me molesta. Si te soy sincera en el poco tiempo que estuvimos juntos, él ha mostrado más aprecio por mí que alguna vez lo han hecho mis padres.

-Bueno pues para el no será un problema. Seguro no le molesta.

-Bien debo decirle a mis padres.

-Quieres que yo lo haga?

-No, está bien. Después de todo son mis padres. Ya saben que no me quedaría en esa mucho tiempo mas.

Llegamos a casa y me despedí de Natsu. El me dejo en la puerta de mi casa, me dio un beso y luego entro a la suya, la cual se encontraba a un par de pasos de la mía. Entre a casa y mis padres y hermana ya se encontraban cenando. Romeo estaba siendo alimentado por mamá ya que aún no sabe comer solo, y si lo intentar, haría un desastre.

-Lucy porque llegas tan tarde?

-Natsu me trajo y había mucho tránsito es todo.

-Aquí tienes.

-Gracias no tengo hambre. Amm, quisiera hablar con ustedes.

-Que sucede?

-Voy a mudarme. Con Natsu.

Mis padres me voltearon a ver al igual que Maya. Por un segundo tuve la sensación de que esta última lo hacía con tristeza. Romeo era aún muy pequeño para saber lo que significaban esas palabras y para aun darse cuenta de lo que le pasaba a su hermana de 17 años.

-No.

-Escucha papá. Tu y yo hemos hablado hace ya unos días. No estoy preguntándote si puedo mudarme con Natsu. Te lo estoy diciendo porque ya es una decisión tomada.

-No me importa lo que pienses o lo que creas. Tú no te vas a ir de aquí. Una cosa es irte de vacaciones con tu noviecito y otra cosa totalmente distinta es querer mudarte con él. Que sucederá cuando ustedes terminen? Vendrás llorando con tus padres?

-Yo jamás. Repito JAMAS he venido a llorar con ustedes. Ni siquiera a pedirles apoyo con algo. Y si crees que lo haría por algo como eso estas totalmente equivocado. Al igual que cuando dices que Natsu y yo vamos a terminar porque no es así. Pero sabes? No es necesario que tengamos esta conversación porque tú y yo ya la hemos tenido muchas veces antes. Sabes cómo terminara y que yo realmente no tengo derecho a pedirte permiso de nada.

Al parecer ni mi madre ni Maya se habían enterado de nuestra conversación de hace días. El único ruido que se escuchaba en ese momento era Romeo jugando con su comida. Aunque me contradiga, mi padre sabía perfectamente que en realidad yo podía hacer lo que quería.

-Jude… De que están hablando?

-Si papá. Dile a mamá de lo que me he enterado.

-Bueno pues.

Considerando nuestra familia y la forma en que nos han educado, Maya ya era lo bastante grande para hacerse una idea de lo que estaba pasando. Mi padre y yo peleando era algo común en esta casa, pero jamás lo habíamos hecho en frente de toda la familia.

-Lucy descubrió tu diario.

Esas palabras decían exactamente todo. Mi madre ya sabía a lo que me refería aunque Maya aún no. Sabía exactamente lo que había leído y seguramente la razón por la cual estaba tan enojada. En el instante en el que leí ese maldito diario, les saque a mis padres todo completo derecho de mandarme, obligarme o retenerme a cualquier cosa que se les cantara hacerme.

-Lo siento.

Tantas veces había escuchado esas palabras que ya no me sorprenden. Supongo que mis padres son así. Cuando ya no saben cómo disculparse, solo dicen "lo siento". Un "lo siento" no arregla una familia. No me arregla a mí ni la relación que he tenido con mis padres en mis 17 años de vida.

-Solo eso vas a decir?

Soy una persona paciente. Pero creo que con mis padres ya he perdido todo lo paciente que tenía desde hace mucho tiempo. Casi siempre cuando discutimos, es a gritos pero esta vez estaba tan segura de que terminaría así, que me limite a decirles todo lo que les tenía que decir en un tono de voz normal.

-No tengo ninguna justificación. Puedes irte cuando quieras y volver cuando quieras solo… lamento todo esto.

-Oficialmente no soy parte de la familia sabes?

-Si. Lo sé.

Me levante de la mesa y me dirigí a mi habitación. Enojada o no, tenía que mudarme y no sería fácil. Desde las escaleras escuchaba que el pequeño Romeo tenía hambre. Mis hermanos son importantes para mí y el descuido de mis padres no los va a alejar. No dejo de pensar que las cosas serían distintas si no me hubiesen despreciado tanto.

Estaba pensando en donde guardar mis cosas, cuando la puerta de mi habitación se abrió. Unos instantes después volvió a cerrase. A pesar de encontrarme de espaldas, ya sabía quién era.

-Mamá y papá nunca han sabido entenderte.

Aunque tenga 13 años, Maya es una de las niñas más inteligentes que conozco. Fácilmente puede opinar cosas con mas razonamiento y madurez que varios chicos de mi edad. No es tonta y me gustaría ver si alguna persona pensara jugar con ella en el futuro.

-Lo sé. Mira hasta tú te has dado cuenta.

-Me doy cuenta de muchas cosas. Que no lo diga es algo totalmente distinto.

-Pues felicidades.

Maya siempre me ha tomado como ejemplo. Cuando tenía 8 años, les conto a todos sus compañeros lo grandiosa que era su hermana mayor. Los niños querían conocerme así que la maestra me invito a pasar un día con ellos. Me sorprendió al saber que ella tenía muchos amigos. También era inteligente. Más de lo que puede serlo una niña de 8 años.

-Valla. Vas a escapar con tu novio?

-Cómo crees.

-Sé que odias a mamá y a papá.

-Y no puedes decirme nada que me haga cambiar de pensamiento niña.

-Sé que odias a mamá y a papá.- Por un momento pensé que la conversación iba a terminar ahí. Maya se sentó a mi lado y luego de un largo silencio continuo.- Pero son personas. Y tú lo sabes mejor que nadie. Eres experta en perdonar a la gente. Mamá y papá tal vez no se merecen otra oportunidad como padres.

-Pero?

-Tal vez se merezcan otra oportunidad como personas.

Tenía toda mi atención centrada en ella. Debo admitir que no sabía exactamente a que se refería cuando dijo eso. Maya no es el tipo de persona que dice algo solo por intentar entender a la otra persona. Si lo dice es porque lo está pensando y piensa que eso es lo correcto.

-No sé a qué te refieres.

-Me refiero que…

Nuestra familia no durara mucho. Y es un hecho. Creo que a todos nos ha pasado que creemos en algo y aunque no lo digamos aún tenemos esperanzas de que pase. He tenido esperanzas de que seamos una familia unida pero esas esperanzas ahora son completamente escasas.

-Me refiero a que son unos terribles padres. Son unos terribles padres y no lo digo solamente para darte la razón porque has peleado con ellos. Lo digo porque es verdad. Lo digo porque unos buenos padres no dejarían ir a su hija si de verdad les importara. Pero a pesar de que son malos padres, si lo piensas de algún modo, son buenas personas. Buenas personas que simplemente tal vez no estaban listos para tener un hijo y no sabían cómo hacer que funcione.

Me quede analizando esas palabras por unos segundos. Maya tenía razón. Mis padres eran jóvenes cundo se enteraron de que iban a tenerme. Una cosa es hacerse responsable y otra cosa es saber cómo hacerlo. Quizás decidieron tenerme pero no sabían cómo hacer que funcione.

-Quizás tengas razón. Pero escúchame Maya. Y esto es verdad. Aun si me enterara de que estoy embarazada, aun si me enterara de que voy a ser madre a mis 17 años, yo amaría a mi hijo y me importaría una mierda si no sé cómo cuidarlo. Lo amaría porque yo amo a Natsu y ese niño seria la prueba.

Durante ese instante hubo un silencio incomodo entre nosotras. Tal vez estaba pensando en que responder o estaba dudando en decirme o no lo que está pasando por su cabeza ahora. Todo este tiempo yo seguía guardando mi ropa en cajas. No tengo idea de que será lo que mis padres van a decirme la próxima vez que nos veamos. Lo que sea, no hay nada que digan que me hará quedarme aquí.

-Tal vez ese es el problema.

-Que?

-Tal vez el problema es que mamá y papá no se amaban lo suficiente cuando te tuvieron a ti.

-Y yo tuve alguna clase de culpa por eso?

-No. Pero pienso que todo sucede por una razón. Que hubiese pasado si mamá y papá te quisieran más? Seguirías teniendo ese carácter? O serias solo una niña llorona que siempre necesita a sus papás? No lo sabemos. Pero yo sé que eres mi hermana y estas bien así. No necesitas más modificaciones. Y si quieres mudarte con el vecino y acostarte todas las noches con el hazlo. Pero no dejes de ser mi hermana.

Me levante del piso y fui hacia ella. La abrace. Mi hermana y yo no estamos muy acostumbradas a abrazarnos. Creo que nunca me di cuenta de lo afortunada que soy viviendo en este vecindario, en esta ciudad y en esta casa.

-No voy a dejar de ser tu hermana por acostarme con el vecino.


De nuevo. Perdón por la tardanza y espero que les haya gustado el capítulo!

Nos vemos!