Disclaimer 1: Este fic es una adaptación del fic del mismo nombre escrito por Cinthia Swan para la saga Crepúsculo.

Nota: La ganadora de la apuesta es… ¡Nadie! Qué onda, chicas ninguna acertó quién era el personaje misterioso, jaja, qué mala soy. Sigan leyendo y descúbranlo.

Capitulo 10: Celos

Terry POV

Me estacione frente a la casa de Candy y tomé su mano entre las mías, aun traía el brazalete que le había dado como regalo de cumpleaños.

—Veo que te gusto mi regalo.

—Me encanto —levanto su vista y me encontré con esos ojos verdes que tanto me gustaban— gracias por pasar la tarde con nosotros.

—Es un placer —sonreí de lado, lo había hecho con mucho gusto.

—Yo pensé que la llegada de…

—Shhh —la calle poniendo uno de mis dedos sobre sus suaves labios, no quería que la mencionara, en cierta parte quería hacer de cuenta que ella no existía. Me acerque más a Candy hasta que nuestros labios se juntaron, había deseado hacerlo toda la tarde, y la única oportunidad que tuve había sido un momento tan pequeño que no me bastaba. Nunca me bastaba, quería besar siempre sus deliciosos labios. Profundizamos el beso y me abrazo mientras jugaba con mi cabello. Entonces vino un golpe sobre la ventanilla que hizo que nos separáramos de inmediato. Baje la ventanilla y para poder ver quien había tocado.

—No espere encontrarme con esto.

—Archie yo te puedo explicar —dijo Candy mientras abría la puerta para bajar del auto.

—Eso espero —dijo el castaño con voz molesta— ¡¿Cómo puedes estarte besando con Terry?

—Archie no grites —baje del auto, antes que Candy, era yo quien tenia que dar la cara.

—Lo siento, no imagine que ustedes… —se disculpo Karen— si lo hubiera sabido me hubiera esperado hasta mañana para traerle a Candy sus cosas.

—No es tu culpa Karen —respondió Candy— Archie ¿podemos entrar a la casa y hablar?

—Esta bien —su voz se había suavizado un poco.

Candy tomo mi mano y me condujo hasta el interior de su casa, seguidos por Karen y Archie. Caminamos en completo silencio, hasta sentarnos en la cómoda sala, Candy y yo juntos y frente a nosotros mi hermana y Archie.

— ¿Y bien? —preguntó con impaciencia.

—Archie lo que viste entre Candy y yo… —tome la iniciativa, pero me sentía nervioso, tenia que encontrar las palabras adecuadas— Candy y yo nos queremos.

—Terry… tú estas casado…

—No por mucho tiempo, en cuanto Susana se vaya de nuevo interpondré una demanda de divorcio, quiero estar con Candy.

— ¿Y si no lo hace? ¿Qué pasa si no se vuelve a ir? —inquirió el rubio.

—La pondré de todas formas, he pensado mucho las cosas, Karen tenia razón en todo —la miré y le di una sonrisa de arrepentimiento— tal vez Susana me quiera un poco, pero no es nada comparado en como quiere mi dinero y si tengo que dárselo todo para poder ser libre y estar con Candice se lo daré.

—Y mientras tanto… Candy… ¿serás la…?

Candy bajo la mirada ante la pregunta inconclusa de Archie, cuando la levanto sus ojos estaban llenos de lagrimas y sentí un hueco en el estomago. Ella no se merecía ser la otra, yo no merecía tal sacrificio.

—No me importa —dijo con voz firme a pesar de las lagrimas que luchaban por salir— Archie no puedo vivir sin Terry, yo sé que esta mal, que Susana sea como sea no se merece esto pero… no puedo. Terry se alejo de mí un mes, no me hablaba, no me veía, solo se dirigía a mi en clase y muy poco y no sabes cómo me dolía el corazón. Hoy que sé que él me quiere como yo a el menos podría estar lejos de él y no me importa si para eso tengo que ser la amante.

La palabra salio de sus labios con tanta naturalidad, como si estuviera hablando del marcador de un juego de béisbol.

—Sé que tal vez te sonara ridículo —prosiguió Candy— ¿cómo en tan poco tiempo puedo quererlo tanto?

— ¿O como yo pude cambiar de parecer cuando decía amar a mi esposa? —continué— pero con ese poco tiempo puedo asegurarte que Candy es ahora mi vida.

La ví a los ojos los cuales brillaban y no a causa de las lágrimas, brillaban de amor y me sentía orgulloso y feliz de ser el hombre que causara ese brillo. Me perdí en sus ojos unos segundos o quizás minutos, no lo sé, pero los hubiera visto toda la noche de no ser porque Archie llamo la atención aclarándose la garganta.

—No es ridículo —su voz era un susurro suave— creo que a mí me paso lo mismo, conocí a una mujer hace poco y hoy sé que si el día de mañana sus ojos castaños no me miran, no habrá razón para levantarme.

Levanto la mirada hacia mi hermana quien le sonreía encantada con sus palabras, tomo la pequeña y delicada mano de Karen y la acarició con suavidad y delicadeza entre las suyas. Quise decir algo pero Candy me apretó la mano, la ví y me sonrió con complicidad y yo hice lo mismo.

—Candy… ¿has pensado que hubiera pasado si en vez de haber sido yo… hubiera sido Anthony? Supongo que no lo sabe.

El rostro de Candy empalideció más de lo normal y esta vez yo apreté su mano.

—Él no lo puede saber, ni él ni Albert, Archie por favor…

—No tienes que pedirlo —Archie sonrió— solo tengan cuidado, este pueblo es algo pequeño y nunca falta un pequeño descuido para que los chismes empiecen y Terry espero que todo lo que has dicho sea verdad… quiero a Candy como a una hermana y créeme… entre Anthony y yo podemos hacer que te arrepientas si la haces sufrir.

—Si eso pasa lo tendré bien merecido —mire a Candy tomando su rostro entre mis manos y dándole un beso en los labios— esta belleza no merece que nadie la haga sufrir.

El sonrojo no se hizo esperar y tampoco esa costumbre de jugar con sus manos, la volví a besar.

—Esto hay que celebrarlo —grito Karen saltando del sofá.

—Será mejor que nos vayamos Karen —me puse de pie— mi papá debe estar preocupado por su coche.

—Además Anthony no debe tardar en llegar —suspiró Candy.

—Si es que llega —susurro Karen.

— ¿Cómo? —preguntó Candy.

—Ay Candy a veces eres tan inocente —sonrió mi hermana— noche, Anthony, Flammy, en un mismo lugar.

—Si, entonces creo que es hora de irnos —dijo Archie— Anthony no le tocara ni un pelo a mi hermana.

—Hablando de eso, luego quiero yo una explicación respecto a esas miraditas que se dan —dije fingiendo más celos de los que en realidad sentía.

—Ash, hermanos mayores, para lo único que sirven es para molestar, Candy dile algo.

—Oh vamos Karen, estoy segura que tu solita puedes con él.

—Es cierto, pero tú también lo dominas, juntas podemos hacer con él lo que queramos.

—Hey, aun estoy aquí —me queje y ambas estallaron en risas.

Karen fue hasta el auto y bajo varias bolsas con las compras de Candy, luego ella y Archie se despidieron. Yo me quede unos segundos más dentro de la casa abrazando a Candy, no quería irme pero tendría que hacerlo. Escuchamos el jeep de Anthony estacionarse y nos separamos. Me despedí de ambos y regrese a casa.

Como suponía Richard estaba en el porche esperando que mi hermana regresara sana y salva con su coche en una pieza. Cenamos en familia y subí a mi recamara antes que Susana, me desvestí y entre en la cama olvidándome de todo.

Candy POV

Odio los lunes. Pero hoy lo amaba después de pasar el domingo encerrada en mi cuarto haciendo tareas y sin salir más que a comer, claro y estaba el hecho de que hoy vería a mi sexy profesor de literatura por el cual yo estaba loca. Sonreí ante mi pensamiento y baje las escaleras de dos haciendo uso de mis habilidades para trepar, las cuales estaban un poco oxidadas.

Llegamos unos minutos antes de que la clase comenzara y el solo hecho de ver el auto estacionado hizo que mi corazón empezara a latir como desquiciado. Esta vez no espere que Anthony me ayudara a bajar del jeep, yo solita salte y entré rápidamente al campus yendo directo a mi salón.

—Buenos días —saludé a Patty.

—Buenos —me miró como si tuviera seis ojos— ¿estás bien?

—De maravilla ¿por qué lo preguntas?

— ¿No te diste cuenta? Candy esta nevando, a ti no te gusta la nieve, odias los lunes y hoy tenemos examen de psicología.

— ¿Esta nevando? No lo noté y para el examen estudia bastante y además amo los lunes —mi voz sonaba bastante entusiasmada y mi corazón volvió a latir con fuerza cuando escuche a Terry detrás de mi, llamar la atención para comenzar la clase.

Empezó a entregar los exámenes que habíamos hecho el viernes pasado.

—Leegan —llamo Terry con su voz un poco molesta, Neil se levanto y fue hasta el escritorio— Leegan dígame la verdad ¿copio usted en el examen?

—Claro que no —Neil sonrió con arrogancia.

—Para la próxima vez hágalo, tiene una F —Terry le extendió el examen y toda la clase rió— Andley.

Camine hasta él y me extendió el examen con una B en color rojo, al tomarlo roce su mano haciendo que chispas de electricidad recorrieran mi cuerpo. Él no me dirigió la mirada, seguía viendo el siguiente examen, sin embargo esa sonrisa torcida y sexy apareció en su rostro.

Regresé a mi lugar e intente concentrarme en la clase, tenía que hacerlo a pesar de que Terry fuera mi maestro, ya que no permitiría que me regalara calificación y estoy segura él no lo haría.

Al finalizar la clase hice un poco de tiempo recogiendo mis cosas para estar aunque fuera un minuto a solas con Terry pero para variar Neil se acercó a mí con esa sonrisa tímida y nerviosa que usaba cuando me invitaba a algún lado. Y no me equivoque.

— ¡Candy!

— Hola Neil —tome mis cosas más rápido, ahora lo que quería era salir de ahí.

—Bueno, es que… ¿tienes… tienes con quien ir al baile de halloween?

—Neil falta más de un mes…

—Lo se, pero quería preguntártelo antes que nadie, eres una de las chicas más hermosas de la universidad y seguro mucho te invitaran.

— ¿Y viniste a apartarme? —pregunte alzando una ceja, mientras mire a Terry por encima del hombro de Neil, parecía estar haciendo un enorme hoyo en la cabeza de Neil solo con la mirada.

—No, bueno no… solo quiero saber ¿si irías conmigo?

—Lo siento Neil, no voy a ir, odio los bailes. ¿Recuerdas que mi tía abuela Elroy me arrastro a infinidad de presentaciones para debutantes? Ya gaste mi ración de bailes por esta vida y la que le sigue. Además no pienso hacer el rídiculo disfrazandome de Gatita sexy —me estremecí al pensarlo.

—Si cambias de parecer infórmame —dijo Neil dando la media vuelta para salir dejándonos solo a Terry y a mí.

—Serás el primero en saberlo —mi respuesta hizo que Terry gruñera por lo bajo pero Neil ya no lo pudo escuchar.

Le sonreí y caminé hasta él manteniendo la debida distancia.

—No cambiaras de opinión ¿verdad? —preguntó con voz ronca.

—No, en serio jamás me metería dentro de un disfraz.

—Eso es malo, estoy seguro de que te verías muy sexy —sonrió de lado y me sorprendió al inclinarse y besar mi cuello para después morderlo suavemente. Me guiño un ojo y abrió la puerta para salir del salón.

Hiperventilando me dirigí a mi siguiente clase, algo que no paso desapercibido para Archie y menos para Karen que era tan perceptiva.

— ¿Cómo estuvo la clase anterior? —preguntó Karen con picardía en la voz.

—Fatal, ese maestro es… —sexy, guapo y divino— un inquisidor y además Neil me invito al baile de halloween.

—Oh, ¿aceptaste?

—Claro que no, yo no voy a esos bailes.

—Que bueno —sonrió Karen con doble intención— por que daré una fiesta en mi casa y obviamente será mejor que cualquier cosa que organice la escuela.

—Gracias Karen pero no iré.

—Si, claro que iras —su sonrisa me indicaba que si no iba por las buenas, lo haría por las malas.

—Esta bien Karen pero no me pondré ningún disfraz ridículo —advertí.

—Por favor, será temática todos iremos de vampiros será muy divertido por favor.

— ¿Tu hermano ya sabia de tu divertida fiesta temática?

—Se lo dije esta mañana ¿por qué?

—Por nada, lo pensare Karen… lo pensare.

Nada. Eso era lo que tenía que pensar, sabíaa perfectamente que Karen sería capaz de perseguirme por todo Lakewood para vestirme con ese ridículo disfraz. Mis clases casi acababan, pero me vi obligada por Flammy para saltarme la última, ya que le había prometido ir a la ridícula práctica de porristas. No sabia como es que conociendo las críticas que yo hacía hacía ese superficial grupo, aún así insistía en que fuera porrista.

Me asuste al ver la ropa que Flammy me había dado. Era una falda azul con tablones blancos, demasiada corta para mi gusto. La blusa de manga larga totalmente azul y con dos líneas blancas en cada brazo. Además de unas botas blancas con tacón cuadrado. Me arrastro literalmente al vestidor e hizo que me vistiera con ese diminuto conjunto.

—Esto no es necesario —me quejé— no soy parte del equipo.

Ni lo seré.

—Si, harás una prueba y que mejor que hacerla con el vestuario para ver si serás capaz de girar sin que se te levante la falda y enseñes de más

—Si mi tía me viera... – murmuré deseando que Elroy Andley apareciera por la puerta del vestidor y me obligara a quitarme ese indecente atuendo, era seguro que solo ella podía imponersele a Flammy e incluso a Karen.

—Candy por favor pon de tu parte —Flammy se sentó junto a mi— soy capitana de un grupo de porristas plásticas y sin cerebro que no me hacen caso y que cada segundo hacen complot para sacarme.

— ¿Y me quieres dentro para que yo si te haga caso?

—No —rió animadamente— te quiero conmigo para que veas que si te esfuerzas un poco puedes lograr lo que te propongas, además eres la hermana de Anthony y más coraje les dará cuando vean que hagan lo que hagan él no me quitara ese rango.

—Esta bien pero prométeme algo

—Lo que quieras —juro que los ojos le brillaron.

—Que a la primera caída quedo fuera…

—No vale si lo haces a propósito – me advirtió al notar la mirada traviesa que puse. Me entristecí de inmediato, por qué tenía que ser tan transparente.

Me dio unas palmaditas en la pierna casi totalmente desnuda, suspire y salimos directo al gimnasio donde ya estaba todo el equipo junto con mi hermano y sentadas en las gradas estaban Annie, Eliza, Natalie y otras chicas las cuales no reconocí. Al verlas a todas vestidas de la misma manera que yo me hizo apenarme por haberme atrevido a ponerme esa ropa, sin embrago Flammy me dio un codazo y con la mirada me apuntaba al grupo de chicos que se suponía deberían estar entrenando.

Sentí que la cara me ardió cuando la sangre se acumulo en mis mejillas, todos los chicos miraban en mi dirección, incluso Anthony aunque este último tenía una mueca de espanto y enojo al verme así, los demás sonreían y se secretaban, incluso escuche varios chiflidos. Volteé con la esperanza de ver a Flammy a mi lado y comprobar que era a ella a quien veían, pero ella ya se encontraba en las gradas junto a las demás chicas. Mordí mi labio y caminé lo más rápido que ese artículo de tortura, llamados comúnmente botas me lo permitieron y sorprendida por no torcerme ni una sola vez, llegue a esconderme detrás de Flammy.

Hicimos varios ejercicios aunque estoy segura solo habían sido de calentamiento ya que para mí gusto estuvieron muy fáciles y después nos sentamos a descansar y ver un partido de practica. Entonces lo vi atravesando las puertas del gimnasio con toda su elegancia y porte. Quise salir corriendo de ahí antes que él lo hiciera al ver mis delgadas piernas pálidas y sin chiste pero Eliza me lo impidió.

— ¿A dónde vas? —su fría mano sostenía la mía.

—A cambiarme, ya casi termina la hora y…

—No aún, quedan 20 minutos, no te aproveches de que el entrenador es tu hermano para irte cuando te plazca —la envidia bailaba en sus ojos avellana.

Iba a sentarme de nuevo cuando Flammy intervino.

—Candy si ya quieres irte a cambiar hazlo, aun no eres parte del grupo y si Anthony te dice algo yo me encargo.

Le sonreí y baje las gradas esquivando la mirada de Terry, él cual no nos había visto, conversaba con Anthony, por sus movimientos seguramente del juego. Entre al vestidor y busque mi ropa, cuando la encontré y me disponía a quitarme la falda sentí unas manos posarse sobre mi cintura y unos labios suaves presionar la piel de mi cuello. Me sobresalte y estuve a punto de gritar…

—Soy yo —susurró su voz aterciopelada en mi oreja.

— ¿Cómo entraste aquí? Si te ven…

—Shh, nadie me vio entrar, lo hice por la puerta trasera y la que da al gimnasio esta cerrada con llave —alzo la mano y vi un juego de llaves— ser maestro a veces tiene ciertas ventajas.

Me dio la vuelta y presiono sus labios contra los míos, empezó a besarme con urgencia mientras me apretaba más a su cuerpo, me puso contra la pared y cuando jadeé por aire se separo para besar mi cuello.

—No soporte la mirada que esos estudiantes te dirigían —dijo contra mi piel— pero es tu culpa por verte extremadamente apetecible.

— ¿Los… los viste? ¿Cuánto tiempo llevabas ahí?

—El suficiente para hacerme hervir de coraje —me miro a los ojos y noté que no mentía— eres mi perdición, ¿piensas hacerme rabiar así todos los días? En la mañana Leegan y ahorita todos esos.

—Si eso hará que me beses como lo acabas de hacer… tendré que considerarlo —mordí mi labio y me sonrojé.

—No es necesario, solo pídelo —y lo volvió a hacer, me beso con más intensidad, sentí su lengua jugar con la mía y rodee su cuello para hundir mis dedos entre su cabello, sus manos estaban en mi cintura y poco a poco una se deslizaba sobre mi pierna, alzándola a la altura de sus cintura y gemí, esto pareció hacerlo reaccionar y lentamente se separo.

—Lo siento es que…

—Esta bien, no tienes por qué sentirlo —baje la mirada incapaz de pedirle que continuara, una parte de mi me decía que estaba mal, que el solo hecho de estar aquí sola con él estaba mal, y lo que yo deseaba era aun peor; pero había otra parte de mi corazón y de mi cuerpo que me gritaba para que continuáramos. Mi corazón empezó a normalizar sus latidos y Terry se acerco de nuevo a mí y sin saberlo volvió a intensificarlos con un beso más dulce y lento que el anterior.

—Será mejor que me vaya, no tarda en acabar la hora, te quiero.

—Yo también te quiero —le di un beso rápido y se dirigió a la puerta trasera.

—Quita el seguro a la puerta —sus ojos no se despegaban de mi cuerpo y esto hacia que mi sonrojo no disminuyera— te ves… preciosa…

Aun hiperventilaba mientras torpemente me cambiaba de ropa, aun sentía el roce de su mano sobre mi pierna y miles de mariposas inundaban mi estomago. Unos minutos después aparecieron las demás porristas, tome mis cosas y me dirigí al estacionamiento. Me recargue en el jeep esperando a mi hermano pero antes de que el llegara un auto se estaciono en al lugar vació entre el auto de Terry y el Jeep. La puerta se abrió y vi a Susana bajarse del auto. Inconscientemente mis ojos se llenaron de lagrimas, me dio coraje verla ahí. Fue hasta mí y como si me conociera de toda la vida me saludo con un beso en la mejilla.

—Hola —me sonrió— ¿si me recuerdas?

—Ahhh — ¿cómo olvidar a la esposa de mi 'novio'?— si, usted es la esposa del profesor Grandchester ¿cierto?

—Si, pero no me hables de usted me haces sentir vieja —realmente la sonrisa que salía de sus labios se notaba sincera, no era tan pedante como Karen la hacia ver— ¿has visto a mi marido?

Claro, acabamos de tener una sesión de besos en el vestidor del gimnasio. No, no podía decirle eso.

—No desde esta mañana, lo siento.

—Lo esperare aquí, ¿cuál es tu nombre?

—Candice, pero me puedes decir Candy.

—Que lindo nombre —por más que buscaba una señal de hipocresía en sus ojos lo único que encontré fue amabilidad y entonces… me sentí peor, desvió su mirada de la mía— ahí viene mi amor.

Mire en la misma dirección que ella y lo vi caminando junto a Karen, sonriendo aun sin percatarse de la presencia de Susana. Cuando lo hizo note que su piel lucia más pálida de lo normal y con la sorpresa reflejada en sus ojos.

—Su… —se claro la garganta— Susana ¿qué haces aquí?

—Vine a secuestrar a mi marido, quiero pasar la tarde contigo y toda la noche —cuando remarco la palabra toda no supe que hacer, si salir corriendo o tomarla por el cabello y arrastrarla por todo el estacionamiento.

—Genial —resoplo Karen— Terry me habías prometido estudiar algebra.

La mirada que Terry le dio a Karen me hizo saber que no era cierto.

—Cuñada eso puede esperar, además no creo que para hacer esos dibujitos que haces necesites estudiar algebra.

—Me llamo Karen y aunque sean dibujitos al menos estudio algo, no estoy esperanzada a vivir siempre de lo que me de mi marido rico —gruño Karen.

Susana no dijo nada más, entonces sentí que alguien tocaba mi hombro y gire para ver a un chico guapo, rubio y de ojos azules, creía haberlo visto en el equipo de Anthony.

—Hola —me sonrió— tu eres Candice ¿verdad?

—Candy

—Bueno Candy, soy William, te vi en el gimnasio y deja decirte me dejaste sin palabras.

—Ah… —no encontré nada más coherente que decir.

—Me gustaría invitarte a tomar algo ¿qué dices?

Abrí los ojos por la sorpresa e instintivamente volteé a ver a Terry quien lo asesinaba con la mirada, detrás de el vi un borrón oscuro que me asintió por sobre el hombro de Terry. Entonces como algo mecánico mire a William.

—Claro, vamos —un gruñido vino detrás de mí y después unas palabras cargadas de resentimiento.

—Ella no ira contigo a ningún lado.

Continuará…

Espacio para Charlar

Esta semana no me tarde tanto, jaja. Disculpen que no responda sus reviews, pero tengo un poco de trabajo, bua, me explotan.

Maggy

Ale85

Lizethr

Aniyasha

Kira Moon XKarlata

Tamborsita333 (Tanía)

Crazzy76

Elhyzha

Eli de Granchester

Connie de Grandchester

Tattys Grand

Linda Grandchestrer

Kary Grandchester

Hechizo

P.D. Al parecer Connie, Tattys, Linda y Kary se repartieron a Terry.

¡MIL GRACIAS POR LEERME, POR DEJARME ALGUNAS PALABRAS!

El adelanto de esta semana… se los debo.