Disclaimer Skip Beat es de propiedad intelectual de la maravillosa Mangaka Yoshiki Nakamura


"No puedo creer que yo esté haciendo esto" pensaba indignado consigo mismo ¿Cómo había terminado aceptando esta situación?… ¡Ah! Claro, el Padre Lory lo había obligado a aceptarla. El solo recordar el cómo volcó sus planes lo irritaba y demasiado. De no ser por eso, no tendría que estar observando a Kyoko a la distancia mientras custodia que nadie ni nada malo se le acerque ya que ese era el miedo del sacerdote, y debía admitir que también era de su preocupación… Pero bueno que más daba, si era por el bien de Kyoko poco le importaba lo que el Padre hiciera con él, a demás le debe mucho a ese hombre, le es imposible oponerse a sus peticiones.

Bueno y está más que claro que se había quedado con las ganas de poder pasar el día con Kyoko, de verdad que deseaba poder pasar más tiempo con ella, ver con sus propios ojos lo poco que Kyoko había cambiado.

"¿Por cuánto tiempo más estará allí adentro?" se preguntaba ya aburrido de estar deambulando por el lugar, de hecho ya no le quedaban mas tiendas por cuchichear "Ya van más de dos horas " Ya se estaba hartando ¿Qué más daba si entraba a verla? Solo tendría que inventarse algo, fingir que por casualidad se encontraba con ella… de hecho si lo pensaba bien no era una mala idea "Bien, me importa un cuerno arruinarle el día a Kyoko con mi presencia… pero no pienso estar todo el día comportándome como un acosador…. Padre con el pesar de mi alma no seguiré al pie de la letra sus peticiones" Definitivamente eso es lo que iba a hacer, mandaría todo a la mierda, haría lo que él quisiera y punto.

Cuando entro al local en la que se encontraba la chica, se quedo pasmado en la puerta. Eso no era una local cualquiera, era una salón de belleza "¿Qué diablos piensa hacer Kyoko?" exclamo mentalmente al imaginarse a Kyoko con un look diferente, ella se veía perfecta tal cual estaba.

-Disculpe, ¿En que lo puedo ayudar?- le pregunto con timidez una de las empleadas del lugar.

-No se preocupe solo estoy buscando a alguien- negó cortésmente.

Dicho esto se adentro en la "tienda", si tienda, esa palabra era lo que mejor describía el lugar. Por fuera no lo parecía, pero era mucho más grande de lo que aparentaba, y no solo eso también tenían ropa tanto para dama como para varón, cosméticos, accesorios y un sin fin de cosas mas a la venta. Un local todo en uno, solo le faltaba estar abierto las veinticuatro horas y seria el paraíso de toda fémina.

"Imaginar que hace poco pise un lugar igual" pensó melancólico. Ese día fue cuando renuncio a seguir siendo Kuon Hizuri. Se cambio el color del pelo, la forma de vestir, comenzó a usar lentillas logrando así crear la entidad de Ren Tsuruga.

Distraído como estaba en sus pensamientos cocho con una niña, afortunadamente sus reflejos actuaron por si solos sosteniendo a la pequeña evitando que esta callera.

-Niña, lo siento estaba distraído.

-¡¿QUE?! ¡Cómo te atreves a decirme niña! Soy mayor que tu jovencito.

Esa voz le era muy familiar, incluso ese tono infantil lo podría reconocer pese a solo haberlo escuchado una única vez.

-¿Jelly? ¿Eres tú? Waauuu, no te reconocí… Lamento mucho haberte dicho que eres una niña – se disculpo haciendo una reverencia. Le tenía mucho respeto a esa mujer.

-Solo por ser tú te perdono- dijo fingiendo aires de orgullo.

Esa mujer no cambiaba en lo que su actitud se refiere, los únicos cambios por lo que pasaba ese cuerpecito, eran los cambios de moda. Ahora vestía ropa gótica, maquillaje pesado y el cabello de un intenso color rojo. Todo lo contrario a antes que tenía un estilo Lolishota sacándole beneficios a su baja estatura.

-¿Y desde cuando estás aquí en Kioto?- inquirió curioso.

-Desde hace pido que estuviera más accesible a tiy no se me ocurrió nada mejor que venirme a Kioto –al parecer estaba muy alegre de estar en la ciudad, su enorme sonrisa lo demostraba.

-Eso es genial, no tendré que darme un viaje a Tokio para retocarme la tintura –comento con alivio.

-¿Tu padre aun no sabe que estas aquí?

-No. Por eso sería muy problemático tener que viajar a Tokio de vez en cuando.

-A Darling no se le escapa nada. Eres como un hijo para él, por eso es obvio que haga todas estas cosas, para que no te preocupes demasiado y puedas sentirte más cómodo y tranquilo.

Solo se limito a sonreír. Lo que decía la pequeña era cierto y agradecía por toda y cada una de las ayudas que hacia el hombre por él. De no ser por ello estaría aun más hundido que antes.

-¿Y trabajas en esta tienda?- Pregunto cambiando de tema

-Si. Así que ya sabes, si me necesitas para cualquier cosa solo vienes.

-Gracias lo tendré presente.

-Por cierto ¿Qué haces aquí? –inquirió la mujer- Si no sabías que yo estaba en Kioto.

-Ehhh… bus.. El padre Lory me pidió que hiciera algunas cosas y…

- Yayaya, entendí es algo confidencial.

-¡Jelly! La chica ya esta lista ven a ver.

-Ok, ahora voy. Ren espera aquí, para que no te aburras recorre la tienda.-

Siguió con la vista a la mujer y minutos después fue en la misma dirección ¿Tal vez Kyoko estaba siendo atendida por ella? Al seguirla escuchaba la voz de la mujer que hablaba sin parar, por su tono pensaba que estaba regañando a alguien. Se acerco aun mas para así escuchar con mayor claridad que decía.

-Sinceramente, no tengo el valor para ponerme algo tan revelador como esto - Esa era la voz de Kyoko estaba seguro "Que rayos le ha puesto para que le de vergüenza" Pensó espantado "¿Revelador?... Esto…esto me da mucha curiosidad" Tenía que admitirlo. Quería ver que tan revelador era lo que vestía la chica.

Se asomo por la entrada y pudo verla, ahí de pie frente a un gran espejo. Se quedo tieso nada más sus ojos la vieron.

En este momento tenia sentimientos y emociones encontradas "¡Rayos! Se ve hermosa, claramente no es su estilo, pero esas ropas la hacen verse endemoniadamente sexy… ¡Joder! No es momento de pensar esas cosas Ren" Se abofeteo mentalmente por no controlar sus pensamientos que eran algo pervertidos "¡Diablos, Jelly! ¿Por qué la vestiste así?" le costó una fuerza sobrehumana aparta la vista de ella, en especial de sus muslos, de sus largos muslos…. "Mente ya vasta ¿Tanto te gusta torturarme?" Sacudió sus cabellos queriendo corretear todo pensamiento inmoral que se quisiera alojar en su cerebro. Últimamente no podía evitar tener este tipo de pensamientos hacia la chica "¡Demonios! ¡Es menor que yo! Contrólate".

No quería que mas hombres la vieran así, seguramente el que la viera tendría pensamientos incluso más sucios que él…Nononono, ni pensarlo él no lo permitiría.

-Está bien, tu personalidad no te lo permite-Jelly se quedo en silencio un momento- Elegirás las ropas que quieras usar y trabajare basándome en tus gustos.

"Menos mal que ella lo elegirá" dejo escapar un suspiro de puro alivio, ahora no tendría que preocuparse por asquerosos buitres hambrientos que la merodeen.

Vio como Jelly condujo a Kyoko hacia otra sala y luego volvía a su encuentro. Al verlo en la puerta la mujer no pudo evitar dar un brinco.

-¡Hombre! Me has asustado ¿Qué haces tras la puerta?

-Nada. Solamente te esperaba- Mintió con una encantadora sonrisa.

-Sí, claro.- sus palabras no la convencieron.

-Sabes, eres cruel- cometo. La joven lo miro sin comprender a que se refería- Vistes a una chica tan tímida de esa forma.

-¿Es que la conoces acaso?

-Eso da igual, no deberías tratar así a tus clientes…El él quien manda.

-Lo sé, pero cuando se entregan a mis manos tiendo a dejar fluir mi creatividad. ¿O es que tienes alguna queja con el estilo que te di?

Se quedo callado. No valía la pena discutir con ella cuando estaba segura de tener la razón.

-Algo me dice que me escondes algo- lo miro con perspicacia- a mi no me engañas.

-¿Que te hace pensar eso? … No escondo nada- mintió apartando la vista de sus ojos.

-¡Ayy! Por favor yo no soy tan tonta como tu padre, no caeré en tus mentiras- Esa mujer era la única que lo descubría tan fácilmente.- A ella. Tú la conoces, no me engañas.

-Está bien si la conozco ¿Y que con eso?... Te lo diré ahora, a Lory no le va a gustar verla vestida así.

-¿Eh? … A Lory… ¿Darling?- la mujercita lo miraba completamente confundida.

-Exacto. Ella al igual que yo es como una hija para el Padre Lory.

-¡Ahhhhhhhh! ¿Entonces por qué Darling no me dijo que ella vendría para acá?

-¿No te dije al comienzo que es confidencial?- inquirió de forma irónica.- Si quieres saber más ve a preguntarle a él. No me corresponde a mí hablar sobre el asunto.

La mujer no dijo nada, solo se quedo pensativa en su sitio como si así pudiera comprender las cosas. Si ni siquiera él aun lo entendía del todo, mucho menos ella. Pero esta seguro que tarde o temprano se enteraría de la verdad.

Había elegido montón de ropa, aun así no estaba convencida del todo. Se había dicho que quería un cambio, pero se había emocionado tanto al ver ropa tan linda que no puedo contenerse y termino por escoger ropa algo infantil, de colores pasteles, con blondas por todas partes, brillos…etc. En resumen, el estilo de ropa que utilizaba todos los días.

Resignada dejo toda esa ropa de lado, despidiéndose de ellas y decidió mejor buscar nuevamente. "Kyoko recuerda por que estas aquí… Quieres demostrarle al feo de Shotaro, lo equivocado que esta" Se recordaba una y otra vez.

-Querida, ¿Necesitas ayuda?- se acerco a preguntarle unas de las amigables dependientas de la tienda.

Le explico su problema con el elegir la ropa, y la chica se ofreció a asesorarla con su búsqueda. Estaba vez si pudo controlarse por más dolor que le causara el no poder comprar la ropa que tanto le gustaba.

-Muchas gracias por su ayuda.

-No es nada, para eso estamos- Le sonrió la chica.

"Que cool, como me gustaría poder verme así alguna vez" Penso, mientras se quedaba viendo maravillada a la chica. "Bien ahora solo debo ir por el Hadita Jelly….¿Donde me dijo que estaría?" No recordaba muy bien lo que le había dicho la mujercita antes de dejarla, si no mal recordaba le había dicho que hablaría con un amigo, o algo así. Aunque saber eso no le servía de mucho para saber dónde estaba la mujer. "En fin comenzare por ir a la entrada" No alcanzo a deambular mucho por el lugar antes de encontrarla.

-Jelly. Ya teeeermi….ne- Se quedo sin aire cuando vio a Ren junto con la mujercita. Casi se vomita el corazón por la sorpresa.

-¡Qué bien! Enseguida estoy contigo.

No pudo moverse de su sitio. No podía apartar su atención del chico. ¿De verdad era él y no era una ilusión?"¿Por qué Ren está aquí?"… ¿Sera que el Padre Lory le pido que me vigilara?... No creo que haya sido capaz de llegar a ese extremo… además… "

-Hola Kyoko- le saludo Ren sonriente.

-Hola…- su voz sonó débil.

-Que grata coincidencia verte aquí… Ahora entiendo el porqué tu insistencia de no dejar que nadie te acompañe- comento el chico.

Fue ahí que cayó en la cuenta de cómo iba vestida. "¡Hay Dios qué vergüenza!" Lo más lógico es que estuviera roja como un tomate. Ren la había visto de esa forma tan inmoral ¡Por favor, que se la tragara la Tierra cuanto antes!

-¡No es lo que pi…-

-Te vez hermosa – le interrumpió el muchacho.

Su sonrojo aumento considerablemente. Intento ocultar su rostro mirando hacia al piso, pero ya era demasiado tarde, él ya lo había visto.

-Gracias- le respondió completamente nerviosa y sonrojada a morir.

¿Por qué su corazón latía tan rápido con el simple hecho de ver a Ren? ¿Por qué deseaba escuchar más de sus cumplidos? La verdad no comprendía nada de lo que sentía, todo era muy contradictorio dentro de sí. Solo de una cosa estaba segura, y es que ese chico ya no saldría de su mente. "¿Es que me estoy enamorando otra vez?" Pensar que eso la asustaba "Ren no es como Sho, él no me haría daño". Sabía que no había pasado mucho tiempo desde que se conocieron, pero en su corazón sentía como si se conocieran desde hace mucho. Con él sentía cosas que nunca antes había sentido, para ella la relación que tenían la hacía sentirse cómoda incluso hasta feliz…algo que nunca sintió junto a Shotaro.

-Bueno, vamos- dijo Jelly sacándolos a ambos de su pequeña burbuja.

-¡Sí! –respondió Kyoko con entusiasmo. – ¿No vienes Ren? Le pregunto al ver que se no las acompañaba, por alguna razón no quería separarse de él.

-No te preocupes, no quiero interponerme en tus planes. Pasaste por mucho para venir aquí hoy.

-No le prestes atención a eso, si hubiera sabido que también andarías por estos lugares te habría pedido que me acompañaras- le sonrió la naturalidad de siempre, a la vez que tomaba una de las manos de Ren y tiraba de él, para que fuera con ella.

Las manos de Ren siempre se sentían muy cálidas y gentiles, por eso, ese sentimiento la llevo tomar por hábito el cogerle de las manos cuando podía. Tal como ahora.

-Está bien…-respondió dejando escapar un largo suspiro, permitiendo que ella lo llevara consigo. Por alguna razón esas palabras a los oídos de la muchacha, no le parecieron una respuesta dirigida hacia ella.

Siguió a Jelly, sin percatarse que aun tenia sujeta la mano de Ren y pese a haberlo notado no quiso soltarla. Pero muy a su pesar debió hacerlo e ir junto a Jelly que observaba cada una de las prendas que escogió.

-Ahora entiendo por donde va la cosa- comento la mujercita- Eres una chica débil.

"¡¿Qué?! ¡Como se atreve a decirme eso!" pensó molesta, no porque eso la ofendiera si no que tenía razón y no quería admitirlo. No lo haría nunca.

-Pero no quieres que nadie lo note. Siempre te postergas, pones primero a los demás antes que a ti misma… Deberías cambiar eso.

Kyoko estaba anonadada esa mujer había acertado en todo solo con ver la ropa que escogió. De verdad era un hada… ¿O es una bruja? "Esto me recuerda a la mala de Blanca nieves"

-Eso no es verdad- mintió y pésimo- Yo si pienso en mi.

-¿Has sido egoísta alguna vez? ¿Has hecho lo posible por cumplir alguno de tus caprichos?-

No fue capaz de responder aquello… la única vez que fue egoísta, aprendió que eso era cavar tu propia tumba e incluso la de alguien más.

- Si no eres capaz de hacer eso, nunca has pensado en ti- prosiguió la mujer sin dejar de mirar la ropa, motivo por el cual no se dio cuenta de la vacilación de la muchacha.

- Sígueme te arreglare el cabello. Ren tu espera acá que no tardaremos.

Jelly hacia un trabajo excelente, demostraba que era mucho más que una profesional estaba en un nivel inalcanzable para el resto del mundo que seguía sus pasos. Tenía un estilo asombroso, una creatividad viviente, una gran intuición y por sobre todo era rápida. En menos de 10 minutos ya estaba tenia listo su cabello.

Su hada personal solo había emparejado su pelo, cortando las mechas largas que le había dejado en un principio. Dejándole un corte desflecado que dejaba ver por completo su cuello. Un estilo nuevo que le encantaba.

-¡Estamos ok! Que buen trabajo he hecho contigo hoy- la mujer no paraba de dar brinquitos por el lugar sin ocultar lo entusiasmada que estaba.

-¡De verdad muchas gracias por todo! – Hizo una reverencia.- Bueno creo que es hora de que pague…

- ¡No te preocupes! No debes pagar por la maravilla que acabo de hacer… Tómalo como un regalo de mi parte y las ropas que traes puestas también. Solo prométeme que las usaras al menos unas cuantas veces.

-¡Gracias!- exclamo con una gran sonrisa. Jelly incluso llego imaginarse un montón de rosas alrededor de Kyoko y que incluso era aplastada por ellas.

-No tienes que agradecerme, que lo hago por gusto…Lastima que la sección de vestuario no está bajo mi mando, me gustaría regalarte la ropa que has escogido- decía realmente triste.

- No se ponga así, ya es mucho lo que ha hecho por mí.

-Está bien, entonces vamos donde Ren …qué bueno que vino así cargara tus cosas- dejo escapar una risilla maliciosa.

-Yo puedo llevar mis cosas, no es necesario que Ren las lleve por mi- puede que su comentario pareciera algo pesado, pero su expresión le dejo claro a Jelly que no quería molestarlo.

-Te dije que fueras más caprichosa ¿No?...

-Sí, pero no puedo… quiero decir no debo serlo- no quería hablar de ello, por lo que decido cambiar el tema- Por cierto, ¿Usted desde cuando conoce a Ren?

-A Ren, desde que era un crio habrá tenido unos 13-15 años más o menos-

-¿Y cuándo niño era como ahora?

-No que va, antes era un malcriado, un mocoso insoportable. Ha cambiado bastante… pero déjame decirte que ha sido para mejor.

No pudo ocultar su sonrisa al escuchar aquello. Ren también había sido alguien problemático pero había sabido madurar. Eso lo admiraba.

Al volver junto al chico, por alguna extraña razón se sonrojo y nuevamente su corazón latía como loco. Por lo que no era capaz de mirarlo directamente a los ojos. "¿Por qué me siento así? No me gusta esto… " Sabía que si esto seguía así, muy en el fondo de su corazón algo volvería abrirse y tenía miedo de que pasara "No quiero pasar por lo mismo otra vez, no quiero volver a desilusionarme"

-Bien, yo los dejos. Diviértanse. – Jelly se despidió de ellos con una sonrisa.

-Bueno iré a pagar y nos vamos- le dijo la muchacha a Ren luego de despedirse de la mujer.

-No es necesario, ya lo hice yo, solo salgamos de aquí- le vio dirigirse a la salida con un montón de bolsas en sus manos.

-¡¿Ehhhhh?! ¿Tú has pagado?- inquirió escandalosamente mientras lo seguía- No debiste hacerlo eras muchas cosas, seguro que salió muy caro.

-No te preocupes por eso, es un regalo de mi parte ¿Es que lo piensas rechazar?- la miro haciendo un puchero.- Yo quiero dártelo.

No puedo evitar sonrojarse ante la expresión del chico. Parecía un cachorrito, se veía tan tierno. Nunca se imagino que Ren podría poner esa cara y mucho menos que ella sería tan débil ante ella. Definitivamente ese hombre la descontrolaba por completo.

-Está bien, muchas gracias- sus palabras no pudieron sonar mas tímidas y tampoco fue capaz de mirarlo a los ojos, tal como lo haría siempre ¿Por qué ahora se sentía así?- Pero… déjame llevar algunas bolsas por lo menos.

-Estoy bien yo las llevo- se negó el muchacho.

-Ren, por favor. Pásame algunas, no soy tan cara dura para dejarte cargar con todo- el mencionado solo la miro desafiante, claramente no iba a ceder.- Ren, podemos estar así toda la tarde hasta que me dejes llevar algo.

Y así comenzó una mini batalla de quien sostenía la mirada del otro por más tiempo. Ella por su parte no daría su brazo a torcer, aunque se sintiera avergonzada sin ningún motivo con solo estar cerca de él. Ren ya había hecho mucho por ella comprando sus cosas -que no eran para nada baratas y no eran muy pocas que digamos- como para que cargar con ellas.

-Está bien tus ganas- cedió Ren por fin- Espero que con esto estés conforme.

Solo se limito a sonreír estúpidamente por haber ganado contra la resolución del mayor. Este luego pasarle parte de sus cosas de adelanto en salir de la tienda, llamándola para que lo siguiera. A lo que obedeció rápidamente.

-¿Tienes pensado ir a otro lugar?-Le pregunto a Kyoko.

-Pues pensaba ir a comer y luego ir a comprarme un móvil. Y ver algunas tiendas artesanales…

-Genial, yo también vine a comprar un móvil, ¿Te parece bien si vamos juntos? Claro solo si tu quieres…- dijo esto último intentando parecer desilusionado.

-Para nada, al contrario me hace muy feliz que me acompañes- Sonrió amablemente. Ante esto se vio obligado a apartar la mirada hacia a otro lado, intentando disimular su sonrojo. Kyoko siempre lo pillaba con la guardia baja, cuando menos se lo espera lo ataca con sus encantadoras sonrisas.- Además no me vendría mal algo de asesoría para elegir un móvil, soy muy ignorante en ese sentido- admitió avergonzada.

-No te preocupes, yo te ayudare- le devolvió la sonrisa.-… Bueno anteriormente habías mencionado que querías comer antes. ¿Aceptarías una invitación de mi parte?

-¿Eh?- fue lo único que dijo la chica, al parecer no se esperaba que fuera tan atento con ella. Pues que equivocada estaba. Hoy la trataría como a una princesa.- Pe-pe-pe pero… no es necesario, ya has gastado bastante en mi, siento que me aprovecho de ti.

-¿Aprovecharte de mí? Para nada… Kyoko, hago esto porque quiero…, por lo que te pido una cosa… -poso una mano sobre la mejilla de la chica mirándola directamente a los ojos, noto como esta se estremecía bajo su contacto-…¿Puedes aceptar todo lo que yo te dé, absolutamente todo? ¿Puedes dejar que yo te consienta hoy?

Vio como las mejillas de Kyoko se tiñeron de carmín, haciéndola ver encantadora. Amaba provocar aquellas reacciones en ella, era uno de sus pequeños placeres secretos.

-Sí, sí puedo- respondió la chica, sorprendiéndolo. Sinceramente esperaba algún tipo de negación e incluso pensó que tendría que ser insistente con ella.

Feliz, solo así se sentía, ninguna otra palabra describiría mejor lo que alojaba en ese instante su corazón. Había dado por perdido ese sentimiento, pero desde que se encontró con Kyoko nuevamente comenzó a cambiar. Ella estaba regresando a su vida el color que había perdido. En un principio pensó que su relación con ella no sería diferente que a la que tuvieron de niños, pero ahora… se había dado cuenta que ver la situación desde el punto de vista de años atrás fue algo muy tonto de su parte. El ya no era un niño, y Kyoko ya no era una niña, pese a su edad era muy madura, Cada día que la veía, cada tarde que pasaba con ella, es más, cada momento que compartían, él se fue enamorando sin darse cuenta hasta que fue muy tarde para dar un paso atrás.

Y hoy había tomado su decisión, se dejaría arrastrar por ella y que sus sentimientos crecieran dentro de su corazón. Esa era la cura que necesitaba en su corazón y la tomaría con gusto.

-¿Puedo pedir lo que yo quiera?- pregunto por segunda vez al ver el menú que tenía en sus manos. Todo era caro.

-Si pide lo que gustes.

-Entonces quiero, una hamburguesa con un huevo frito encima con una porción de arroz, y un tazón pequeño de sopa de mizo.

- Entendido, ¿Y usted, joven?

-Tráeme un Ramen- dijo secamente y sin mirar al mesero.

Al parecer estaba molesto por algo, pero no podría estar segura, puesto que el chico tenía una ligera sonrisa en los labios, mientras la miraba. Cosa que la estaba poniendo algo inquieta y no sabía que hacer ¡Demonios! Porque Ren la ponía tan nerviosa, antes no era así, cuando recién lo conoció podía verlo calmada pensar en él cómo en un amigo, pero ahora pensaba… ¡Pensaba solo estupideces! "Además Ren debe verme solo como a una niña" pensó con desilusión.

Ya no había nada que hacer, estaba sintiendo cosas que no debía por Ren, y sabia que cualquier cosa era imposible para ella siendo tan poco agraciada y tan simple. Seguro al muchacho le gustaban las chicas más hermosas y mayores, no una niña como ella. Solo esos pensamientos la hacían pisar tierra y no ilusionarse más de la cuenta. En fin sabía que no debía sentirse así, que tenia que disimular lo mejor posible sus sentimientos para que Ren, no se diera cuenta o la odiaría por siempre. El solo imaginarlo la llenaba de terror, no quería que el se desilusionara de ella y se apartara de su lado. Se suponía que eran amigos, como se pudo dejar llevar por sentimientos impuros. Pero ahora lo más importante era dejar de darle vuelta a ese asunto, solo disfrutaría de la compañía que le brindaba el chico.

-¿Te sientes mal?- inquirió la chica. Al notar ese pequeño cambio de humor en el chico.

-¿Eh? No, estoy muy bien ¿Qué te hace pensar eso?

-Te ves incomodo, tu sonrisa no me engaña- dijo de sopetón.

-… Está bien seré sincero contigo… Me molesta como te miran todos en este lugar, no son capaces de controlarse los muy babosos.

-¡EHHHH!- exclamo, levantándose de su asiento. Lo había olvidado por completo que vestía unas ropas indecentes. – ¡Lo siento! No es mi culpa, Jelly me obligo a vestir así yo no quería…- intentaba explicar.

Ren soltó una pequeña risita. A la vez que la miraba con ternura. Aunque el doliera debía admitir que el chico hacia perturbar su corazón, cada vez que la miraba de esa forma, cada vez que sonreía de esa manera.

-No debes disculparte, son ellos los que no tienen educación… Y no se puede hacer nada te ves hermosa, incluso a mi me cuesta apartar los ojos de ti.

Kyoko de ser posible se hubiera sonrojado más que un tomate, volvió a sentarse agachando la cabeza intentando ocultar su rostro. Ren era muy cruel, decía todas esas cosas que la ilusionaban justo cuando ya había decidido no dejarse afectar por él. "¡Mierda! No me está ayudando en nada, Si dice esas cosas pensare que siente algo por mí, que tengo alguna oportunidad"

-Gracias, pero no es necesario que me digas eso, de ser posible no lo hagas mas.

-Lo siento no lo hare. Diré lo que me dé la gana… y no te estoy mintiendo, yo –

-Aquí esta su orden, señorita hamburguesa con huevo y arroz y sopa de mizo, joven, su Ramen.

Recibieron su orden y Kyoko comenzó a comer evadiendo cualquier tipo de conversación con Ren no se sentía preparada para enfrentar sus encantos "¡Gracias! Mesero-sama, me has salvado interrumpiste en el momento preciso".

Terminaron su almuerzo y se encaminaron hacia el centro comercial más grande de Kioto. Según Ren ahí podría encontrar de todo, y demás tendría un sinfín de móviles para regodearse.

No les llevo mucho hacer su compra, Ren la había asesorado bien al momento de elegir, pero termino comprando el mismo equipo que el compro, así podía decirle que le enseñara a usarlo. Y luego fueron a una feria artesanal que se encontraba cerca y pasearon por ella. Compro cosas para Kanae, el padre Lory, para algunas hermanas y la madre superiora. También quería comprarle algo a Ren, pero no sabía qué cosas les gustaban además lo tenía al lado.

Se quedo parada frente a un puesto observando la mercancía que tenían en exhibición y vio algo que le llamo mucho la atención. Un colgante, era muy lindo y elegante, seguro eso le venía muy bien al chico así simplemente lo compro, aprovechando que este se había ido a ver otro puesto. Una vez realizada su compra guardo el regalo para el chico separado de los demás, pensaba dárselo cuando llegaran a la escuela. Seria al primero que le diera su obsequio.

Siguieron paseando hasta que dio la media tarde y no pudo evitar sentir un poco el apetito después de tanto caminar. Miro a su alrededor y viendo que había una tienda de helado cerca.

-Ren, iré a comprar helado ¿Quieres uno?

-Bueno.

Se dirigió a la tienda acompañada por Ren. Y pido un helado de vainilla y frutos silvestres mientras que Ren pidió uno de tres leches. Caminaron en silencio, cada uno degustando de su helado, Ninguno de los dos habla, ambos disfrutaban secretamente de la compañía del otro.

Escucho la vececillas de unos niños jugando a alrededor, no les presto atención hasta que los niños llegaron donde estaban ellos, corriendo como locos cruzándose en su camino, uno de ellos choco con ella haciéndola perder el equilibrio y para no caerse se sujeto del brazo del chico provocando que a este se le callera su helado.

-¡Lo siento! Iré a comparte otro.

-No te preocupes, puedo comer de este- y sin más toma su mano y lame su helado, de una forma muy seductora.

"¡¿Seductora?! Pero diablos estoy pensando…." Ren tenía la culpa de que ahora pensara así, ni con Shotaro llego a pensar de esa forma… ¿Tal vez confundió el cariño y apego que le tenía por amor? Ya ni la enfurecía pensar en él, pero aun así lo seguía odiando.

-¿No te molesta que coma del tuyo, verdad?

-No, no me molesta compartirlo contigo- le sonrió. Intentando disimular su sonrojo.

El chico correspondió su sonrisa con otra. Ambos lo sabían, ya no había vuelta a atrás. Estaban enamorados. ¿Quien se a atrevería a dar el primer paso?


¡Hola! Cuanto tiempo de no actualizar, espero que me disculpen por la tardanza. He estado muy ocupada este año y cuando tuve tiempo lo perdía viendo anime, leyendo fics y mangas u.u

Espero que este capi valga la pena, y por fin he terminado esta parte *-*/ ya nada mas queda esperar el progreso de la relación de Ren y Kyoko y algunos otros personajes :3 … Yo no dejo de lado ninguno y menos a mis favoritos xD

Bueno, no les quitare más tiempo, solo espero que hayan disfrutado del capi :)