X.
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(aplica el mismo anuncio del primer capítulo, eso)
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Era la ultima noche de Spike en el castillo y en sus vidas, en su pequeño estudio Flash Sentry recapitulaba los últimos acontecimientos, con una sonrisa socarrona servia a su invitada una copa del vino más fino a su disposición, propuso un brindis por la fruición de sus planes, la conclusión esperada a todo el esfuerzo de sus aliados para eliminar a la molesta alimaña.
-No deberías estar celebrando, no es una por la que debamos estar alegres- lo reprendía Cadence bebiendo un sorbo de su copa.
Pero Flash no tenía intención de detener su pequeña celebración, se había librado de uno de sus mayores enemigos en potencia y un riesgo constante a su matrimonio, Spike terminaría desterrado de por vida en algún rincón de Equestria y lejos de la presencia de Twilight, todo por su incapacidad de controlar la orden implantada en su cabeza, fue un movimiento arriesgado y ni Twilight ni nadie podían saberlo.
Pero Cadence tenía acceso a esa información, ella era confiable, podía guardar el secreto que los ataba a ambos en un pacto de silencio, era una ventaja más a su favor tener el apoyo de la diosa del amor, una ventaja que no pensaba desperdiciar.
-Si Twilight se entera de que planeabas disponer de Spike ambos tendremos problemas, quizás nunca debí haberte ayudado-
-Pero es un poco tarde para reconsiderar eso mi querida cuñada, hace años cuando pedí tu ayuda para conquistar a Twilight me dijiste que era el indicado para ella, ¿que pasaría si mi amada se da cuenta de que ha sido engañada por alguien en quien tanto confía?-
-No te atreverías Sentry- amenazó Cadence iluminando su cuerno, pero Flash ni se inmutó, ambos sabían que no se atacarían el uno al otro.
-¿Que pensarían tus súbditos al enterarse de que no eres del todo infalible?- preguntó Flash contemplativo, -se supone que tu magia te permite ver la verdad en los corazones de todos ellos, sin embargo pasaste por alto a Spike y eso casi nos cuesta caro-
-No lo pasé por alto, Spike amaba a Twilight tanto como tú, Flash, pero…-
Flash estrelló la copa contra la mesa de centro desparramando su contenido y sin importarle que estaba en compañía bebió de la botella, Cadence permaneció en silencio completamente indignada, ya encontraría la forma de hacerle pagar por su atrevimiento.
Cerrando los ojos para calmarse el poni caminó de un lado a otro, necesitaba ordenar sus ideas.
-Spike no contaba con nuestra intervención, Cadence- recalcó el príncipe, -ni con la inesperada ayuda de Rarity, fue una bendición que esa poni finalmente le diese una oportunidad y justo a tiempo, es una lastima que jamas llegará a saber lo mucho que me ayudó-
-¿Te alegra haberlo hecho verdad?, pude ver en tus ojos lo feliz que fuiste al vencer a Spike entonces y lo mucho que te complace el haberlo humillado ahora, a veces dudo de que haberte dado la ventaja haya sido una buena idea- confesó Cadence.
-Eso no importa- bufo Flash, -Twilight me ha elegido y ahora, después de tantos años de felicidad me dará un hijo, creo que eso demuestra sin lugar a dudas a quien ama realmente-
-Ella te amaba entonces, no me atrevo a comprobar que siga haciéndolo-
Flash rodó los ojos molesto, estaba cansándose de la desconfianza de su cuñada.
-¿Debes arruinar esta alegre ocasión con tus dudas?, todo ha salido perfecto, mi familia esta a salvo y he eliminado por potencial peligro, Twilight me ama, de eso no tengo duda alguna-
Cadence suspiró resignada, -lo que digas Flash, ahora te dejo, mi marido me espera-
-Como quieras querida cuñada, yo también regresare al lecho donde descansa mi amada, después de todo, ese es mi lugar, a su lado-
Dejando la botella olvidada a un lado ambos se dirigieron a sus respectivas habitaciones.
…
-¿Cadence?-
Shinning apenas había cerrado los parpados para tomar una pequeña siesta cuando su cuerpo sucumbió al cansancio, le alegraba saber que pronto podría retornar a casa con sus hijos, sin embargo, temía la reacción que provocaría con lo que,tarde o temprano llegarían a saber.
Como presintiendo su descontento Cadence le dio un tierno beso en la mejilla, ella siempre encontraba la forma de disipar sus miedos.
-Todo esta bien querido, descansa, tendremos un día ajetreado mañana-
-¿Hablaste con Spike?, al parecer todos han hablado con él menos yo- preguntó bostezando, Cadence rio suavemente mientras se quitaba la tiara para dejarla sobre una mesita de noche.
-No querido, estaba encargándome de otros asuntos pero mañana, mañana hablaremos con él, además ya es muy tarde, dudo de que alguien más este despierto-
Shinning suspiró contento, siempre podía contar con ella, siempre...
-Los niños se van a decepcionar mucho cuando se enteren de lo que ocurrió, de verdad tenían la esperanza de poder recuperar a Spike-
-Pronto tendrán un primo y se olvidarán de Spike, de todos modos apenas les escribía, créeme, será algo pasajero-
Se sentía muy cansado… llevaba mucho tiempo sin dormir bien.
-Si insistes…-
-Duerme querido- ordenó Cadence acariciando su cuerpo, luego, se dejo ir.
Cadence esperó pacientemente y en poco tiempo los suaves ronquidos de Shinning le indicaron que su marido dormía apaciblemente, -bien, excelente- pensó aliviada, aprovecharía ese momento para reflexionar.
¿tanto se había equivocado?, no se suponía que las cosas terminasen así, con Flash en búsqueda de una venganza que solo tenía sentido en su cabeza y Spike transformado en ese ente imposible de manejar.
Era un poni tan diferente entonces.
Joven soldado, guardia real, con el ímpetu del que carecían sus compañeros de armas, Cadence dudaba de pocas cosas en cuanto al amor y Flash… pues Flash se había convertido en uno de sus mayores logros, era valiente y leal, desinteresado al extremo y por sobre todo no veía a Twilight como un escalón al poder, veía a Twilight como una poni más y aun así… era indescriptible el modo en que su corazón latía por ella, como sus palabras se volvían dulces y sus pensamientos se llenaban de amor.
Nunca tuvo dudas al respecto, era imposible con lo que podía ver., con la innegable magia entre los dos.
Pero fue un proceso tan paulatino… ella, al igual que el resto de la familia y amigas de Twilight estaba cegada por el romance juvenil de la pareja, el cuento de hadas del que al parecer todos querían formar parte.
Puede que allí haya iniciado todo, Flash tenía una visión idealizada de su relación, una visión en la que pronto encontró un competidor, una amenaza.
Las cosas entre Rarity y Spike no resultaron como ambos esperaban, al final la modista había retomado su relación con un miembro de la alta alcurnia y Spike regresó junto a Twilight, y a pesar de que la relación entre Twilight y Flash ya había florecido para él existía esta semilla de duda, ¿que pasaría si Twilight volvía a manifestar sentimientos inapropiados por Spike?, eso podría llevar a mayores complicaciones, incluso a un quiebre.
Solo bastaba ver a la princesa y su dragón, no podía ignorar las miradas furtivas, las palabras secretas ni esa complicidad que ambos mantenían, era algo que tenía que terminar.
Cadence sintió que era su deber evitar ese escenario y para ello, se aseguro de apoyar completamente a la pareja y de paso, fue renuente a escuchar de ciertos eventos y a intervenir e ellos, lo que pasaba en el castillo entre la princesa y el nuevo capitán de su recién formada guardia real no era su asunto y no pensaba inmiscuirse.
No lo hizo cuando se enteró de que Spike prácticamente no había sido visto en meses y tampoco cuando sus visitas al reino de cristal se hicieron cada vez menos, tampoco cuando descubrió que no tenía un lugar en la mesa del castillo y de que pasaba sus días recluido en una torre que anteriormente había sido un observatorio.
Tomaba todo como rumores, después de todo…
-Quizás odiaba el hecho de que sin importar lo mucho que intentase alejarlo, Spike permanecía de uno u otro modo junto a Twilight-
-Maldito orgullo- musitó la princesa, -de Spike, de Flash y el mio-
Shinning la atrajo a su lado haciéndola olvidar un poco sus preocupaciones.
Solo restaba esperar, quizás con Spike lejos nadie se enteraría de lo que habían hecho, eso destrozaría a Twilight.
Enterarse de que estuvo a punto de acabar con la cordura de Spike usando magia de alicornio y que de no haber sido por su intervención, de no haber sido porque Flash la había alertado de ese plan... su asistente dragón no seria más que un remedo de lo que era en la actualidad.
Carente de voluntad, de pensamientos, de amor.
Atado por siempre a los designios de alguien más.
...
-Pts, despierta… despierta, pts… despierta…-
-mmm…-
-!DESPIERTA¡-
-Maldita sea, ¿que quieres Discord?-
-Nada… es que Luna esta trabajando y pensé que podría aprovechar de explicarte algunas cosas-
-¿No puedes esperar hasta mañana?, apenas he dormido un par de horas-
-Podría esperar hasta mañana pero estoy aburrido ahora- sonrió victorioso el dios del caos, -además, me debes tu vida, lo menos que puedes hacer es escuchar y va a escuchar, tu futuro depende de esto-
Spike guardó silencio, incrédulo de cualquier cosa que Discord tuviese que decir.
-Adelante, soy todo oídos-
Discord ignoró la impaciencia en la voz del dragón y alcanzando con su garra la frente de Spike pronunció algo que jamas esperaría escuchar de la antigua deidad.
-Ten en cuenta que lo que veras sera difícil de digerir, yo mismo perdí la cordura cuando me enfrenté a esto-
-¿De que estas hablando Discord?-
-Simple, se trata de la verdad, total, absoluta e indiscutible verdad-
El suelo desapareció debajo de ambos y una oscuridad indescriptible los consumió de pies a cabeza.
La oscuridad del inicio.
La oscuridad del fin.
Las memorias perdidas de una dragona vagando por el desierto, sosteniendo su vientre y luego un morral, una caravana asediada por bandidos cuyas formas se alteraban en un abrir y cerrar de ojos, pelícanos luchando a muerte, grifos siendo consumidos por las llamas, la angustia de un padre, la desolación de un pueblo, una maldición sobre la arena como nunca antes se había visto y entre medio de la muerte y el dolor, en medio del pesar y el llanto eterno de los fantasmas de aquellas tierras inferirles un solo huevo.
Abandonado para morir en la tempestad.
Y luego ella descendió de entre las nubes, el sol la acompañaba.
-Que cosa más curiosa, ¿quien te dejo aquí pequeño?-
Spike se aferraba a cualquier atisbo de cordura remanente en su afiebrado cerebro, sobre aquellos parajes muertos remontando vuelo sobre una nube Discord lo guiaba con una garra sobre su hombro, los brazos extendidos como un demonio de la tempestad incapaz de aferrarse a las funestas mareas que aquellas terribles horas arrastraban desde el Estigia, un grito ensordecedor que solo existe frente al miedo abyecto, la desolación, de un extremo a otro esa tierra olvidada se deshacía en lagrimas.
-El amor es la cosa más hermosa y más terrible que puedas imaginar Spike, me ha convertido en un dios y me ha separado de todos aquellos a los que amaba, solo Luna sigue a mi lado y mi corazón se niega a perderla, es una lastima que tengas que transitar la misma vía que yo para alcanzara-
La delgada linea entre la vigilia y el sueño, entre los sueños y las pesadillas, entre la realidad y la imaginación, del mismo modo en que las dos hermanas representaban a los astros supremos de Equestria Discord representaba aquello que no podía ser comprendido ni controlado.
Los ponis, en especial los alicornios eran criaturas tan extrañas… por algún extraño motivo siempre eran objeto de interés para los seres más retorcidos de la tierra, no por nada Discord ansiaba divertirse a costa de ellos, no por nada Tirek codiciaba su magia y Sombra sus vidas, incluso Chrysalis vio algo útil en atacarlos.
Estaban todos ciegos, Spike sin darse cuenta había codiciado algo más precioso que los tesoros de Canterlot, algo por sobre el poder, Discord no era ajeno a ese sentimiento, una vez hubo encontrado la dicha y el perdón en ellas fue incapaz de volver a ponerlas en peligro.
-Ella te ama, incluso si lo ha olvidado, recuerda eso cuando la vuelvas a ver-
Siguieron volando hasta el amanecer, esperando que la luz exorcizara a los fantasmas de la arena.
Pero algunas cosas eran sencillamente imposibles de olvidar.
…
Era de madrugada y debería de estar durmiendo, pero el contemplar a la dulce princesa en su cama lograba darle la energía para mantenerse en vela, acariciando el vientre de Twilight se preguntó como seria su hijo, tenía tantas esperanzas...
Por eso debía guardar los secretos que habían hecho de su felicidad posible, si Twilight llegaba a enterarse se desmoronaría.
Pero contárselo al dragón era en extremo tentador, tanto que estuvo dispuesto un par de veces a abandonar el lecho real en búsqueda de Spike solo para ver el horror en su rostro al decirle quien había propuesto la idea de mantenerlo en la torre y quien ejecutó el hechizo que se suponía lo mantendría bajo control, incluso el hecho de dejarle saber que Twilight estaba en cinta seria suficiente para acabar con él, pero no había llegado a ese punto tomando malas decisiones, no necesitaba ser cruel, no necesitaba poner sal en sus heridas, no cuando podría expulsarlo con las primeras luces del día.
Incluso si ese bueno para nada de Torns lo ayudaba Spike tendría prohibido volver a pisar suelo civilizado, solo por eso dejaría pasar su traición al confabular con el monstruo que había traído del bosque, ese lobo de madera, y luego dejarlo huir.
Al menos la hechicera era confiable, Twilight creía en ella y a pesar de que algo de su mala fama permanecía en la memoria de muchos de sus súbditos era innegable que su conocimiento resultaría útil a cualquier plan que Equestria decidiese perseguir a futuro.
Y eso abría nuevas posibilidades, Ponyville florecía más cada día, las calles eran pacificas, los ciudadanos eran felices.
-he sido un buen compañero para ti y te apoyare sin descanso, el bebé en tu vientre es el símbolo de nuestro esfuerzo, la muestra irrefutable de que el destino nos ha dado este lugar-
Planeaba mantener esa paz y para ello, debía encargarse de algo más.
Gallows era un verdugo sumamente efectivo, pero un pésimo investigador, impaciente e impulsivo cuando más se requería de su calma, demasiados detalles en la ejecución, muy pocos en en la preparación y búsqueda de información pero Spike… Spike era ideal para lo que tenía en mente, le prestaría un servicio indispensable al ahorrarse tropas y tiempo, de seguro los otros traidores lo seguirían gustosos a la frontera.
Eso estaba bien para él, Flash necesitaba concentrarse en Twilight y su hijo, con tal de protegerlos estaba contento de dejar marchar al dragón.
La situación en esas tierras era penosa y temía perder el control, ninguno de los otros gobernantes estaban al tanto y los que lo estaban se hacían los desentendidos, Flash Sentry planeaba cambiar eso, planeaba arreglar las cosas.
-si supieras lo que he hecho por amor no te atreverías a dormir a mi lado-
Era muy joven entonces, muy joven para comprender algunas cosas pero ya desde entonces supo algo, solo le bastó verla para saber… para entender que no podría vivir sin ella, era como si sus destinos estuviesen entrelazados por las mismísimas estrellas, como si se conocieran de otra vida, de otro mundo con el que apenas podía soñar.
Twilight Sparkle, el más bello nombre que alguna vez pasó por sus labios.
No fue fácil, como suele suceder aquello que es realmente valioso requiere trabajo y sacrificio pero su recompensa la recibía en cada una de las cartas de la princesa, cada nueva misiva alimentaba la flama de su amor y al cabo de un tiempo logro ganar un espacio en el corazón de Twilight, se había transformado en algo más que un conocido, se había vuelto un amigo, un confidente y si era posible, si se atrevía a soñar un futuro, si tenía la fortuna de su lado y si ella lo consideraba digno…
Se transformaría en su amante.
Con el amor vino el deseo y la lujuria y junto con ellas la ambición.
Después de un tiempo las cartas no fueron suficiente y empezaron a buscar el modo de encontrarse más a menudo, un viaje a Canterlot por un libro, una visita a Ponyville en invierno, y así, era para todos los efectos el nacimiento de algo que el joven guardia real atesoraba con profunda devoción.
Como nunca hizo un esfuerzo por ocultar sus sentimientos pocos dudaban de la pureza de su amor y de ser honesto consigo mismo, Flash nunca lo dudó, amaba a Twilight, desde el primer momento en que la soñó en es extraño mundo hasta las ultimas tiernas palabras escritas en tinta real y selladas con un beso, esas mismas que leyó frente a Twilight hacía ya tantos años en una declaración ardiente.
-Creo que amo a alguien más-
Nunca creyó que fuese posible y supuso que se trataba de una horrenda confusión, ¿en que se había transformado el día más feliz de su vida?, debía tratarse de un error.
-Él siempre ha amado a Rarity, nunca antes me había incomodado pero ahora…-
Debía ser un error, un simple error.
-Ahora me duele verlos juntos-
Twilight no podía amar a ese pequeño dragón, era imposible, Twilight lo amaba a él, a él, no a Spike sino a Flash.
Era una pesadilla.
-¿Es normal sentir celos?, fue mi amigo primero y además… además…-
Era un ayudante, apenas un chico, su princesa no podía sentir por él más que una amistad, no podía preferirlo por sobre el poni con el que había soñado, no podía.
-Quiero ser su primera vez en todo-
-Esa fue nuestra primera noche juntos como amantes, había llegado a verte y apenas te encontré supuse que algo andaba mal, estabas tan confundida con todo lo que sentías, tan confundida… me habías escrito esa carta para explicarme lo que sentías por él- no pudo pronunciar su nombre, el nombre del dragón, no cuando recordaba ese incidente.
-Me costo un mundo convencerte de que era imposible amarlo, pero en cuanto te entregaste a mi… supe que era lo correcto, nos pertenecíamos el uno al otro-
Flash trató de quemar esa carta al igual que otras, pero sabía que era inútil, una vez leyó esas palabras estas no dejaron de atormentarlo, esa noche junto a Twilight fue la mejor noche de su vida, la hizo gemir su nombre una y otra vez, la hizo olvidar por completo al dragón.
Y todo frente al susodicho, de ese modo no olvidaría cual era su lugar.
No podía arriesgarse a perder a Twilight, la verdad debería permanecer siempre en secreto.
-Pero todo salió bien al final, quizás no del modo en que lo deseaba pero el resultado es el mismo, he vencido-
Sin tener muchos contactos se las arreglo para congraciarse con algunos oficiales de alto rango, luego, su audiencia privada con la princesa Cadence le dio el as del triunfo.
El joven guardia nunca antes había soñado con un título más allá de aquellos que se ganan en la linea del deber, tampoco deseaba la pompa y el trono y mucho menos los sirvientes como muchos otros lo creían, el joven guardia añoraba los parajes de Ponyville, el sol ocultándose en la lejanía y los preciosos ojos iluminados como estrellas de quien le escribía semana a semana.
Lo había conseguido, Twilight, un puesto como su guardia principal y la oportunidad de estar a su lado por siempre
El pequeño dragón estaba ciego, fue su culpa el perder a tan maravillosa poni, fue Spike quien fracasó mientras él conseguía lo que tanto añoraba.
No tenía nada de que sentirse culpable, nada.
-Desde entonces han pasado muchos años amor, no sabes cuanto sufrí por ti, cuantas veces creí que te perdería-
Ya no viviría temiendo lo peor, si, falló una vez al convencer a Twilight de probar ese hechizo frente al espejo mágico, se suponía que seria un truco simple, el hechizo de obediencia traspasaría el cristal y golpearía a Spike de frente, listo, no se preocuparía más.
En vez de eso solo una fracción del hechizo llegó al dragón, el cristal se resquebrajo pero no se partió por completo, Cadence se llevo a Spike sin saber que había ocurrido y Twilight acabó por desmayarse.
Después de tantos años seguía esperando que algo de esa magia cobrase efecto, quizás nunca pasaría pero no por eso dejo de tomar otras medidas para mantenerlo separados.
-Quiero ser su primera vez en todo, quiero ser su primera vez en todo, quiero ser su primera vez en todo, quiero ser, quiero ser, quiero ser…-
-¿Que más da?, ya he ganado-
-Su primera vez en todo-
Rechinaba los dientes sin darse cuenta, nuevamente estaba perdiendo control sobre sus ideas.
-Te amo, te amo más que a mi vida, más que a cualquier cosa que puedas imaginar, por eso tenía que protegerte, tenía que salvarte, Spike sentía algo por ti, lo mismo que yo siento pero él no era el indicado, nunca lo fue-
Confesaría esas palabras solo en el silencio de la noche, Twilight jamas las escucharía y al día siguiente todo seguiría en orden.
Ella lo amaba, lo amaba como a nadie más y eso le bastaba.
Finalmente dormiría en paz.
…
Era una decisión difícil de tomar pero al final con la insistencia de Twilight y la posibilidad de empezar una nueva vida lejos del terror del mundo externo y de los recuerdos de su cautiverio, Trixie se dio cuenta de que ya no necesitaba pelear y que en verdad su ayuda seria mejor aprovechada en el castillo.
Pero eso no hacía las cosas más fáciles, después de todo no solo dejaba atrás las cosas malas y mucho de lo que decía a si misma sonaba falso, deseaba autoconvencerse de que no extrañaría a nadie, deseaba creerlo para hacer del adiós algo menos amargo y doloroso.
-Guts…-
Solo podía imaginar lo decepcionado que se sentiría al enterarse de su decisión, pero era para mejor, ¿no es así?, realmente pensaba que volver al mundo civilizado seria imposible pero Twilight había hallado la forma de convencerla, Twilight le había prometido… no, le había jurado que estaría a salvo en el castillo, que estaría rodeada de soldados profesionales capaces de mantener a raya a cualquier peligro y que incluso si estos eran derrotados el poder de un alicornio resultaria suficiente para repeler cualquier amenaza.
-Claro, pero ninguno de esos soldados esperaría en silencio hasta asegurarse de que estoy dormida, ni aguardarían a que despierte para compartir algo que nadie más sabe, ninguno de ellos podría reemplazarte-
La carta del adiós se veía indigna sobre la mesita de noche, sus letras no le hacían justicia a lo que en realidad sentía.
Se sentía incorrecto, como una verdadera traición y a la vez era completamente consciente de que si abandonaba el castillo jamas podría rehuir del mágico llamado del bosque, los ojos amarillos y menguantes estarían allí para recibirla y no seria capaz de ver a un monstruo pues allí, en medio de la vegetación y los troncos roídos esperaban las almas más compasivas que había conocido, una maestra que la recibió sin mayores preguntas y la protegió de la incertidumbre y un amigo fiel que con pocas palabras le prometía su devoción.
-Y pensar que Twilight tuvo algo parecido una vez, solo espero que resulte tan bien para mi como resultó para ella-
Besando el pergamino hizo un juramento solemne, Twilight le ofrecía la oportunidad de una nueva vida en Equestria y de poder ayudar a muchos ponis estudiando el mal que se había originado producto de los perros diamante, aquello que los había trastornado, torcido en bestias completamente amorales y viciosas, si de algo servia sacrificar su vida en el bosque era para asegurarse de que ninguna otra poni fuese sometida a ese calvario.
Habían culpado a Spike y luego a Guts, Dirty cheap reveló que muchos de los que no estuvieron presentes durante su captura creían que Guts por su tamaño y capacidad de hablar era también producto de los rituales llevados a cabo bajo tierra, pero se equivocaban, todos esos rumores, horrendos y falsos rumores se equivocaban.
Debía quedarse allí para encontrar al verdadero culpable, solo de ese modo podría proteger a la anciana y su cachorro y a Spike de enfrentarse nuevamente con las fuerzas del príncipe Flash.
-Pero si alguno de ellos intenta lastimarte, a ti o a la anciana o a cualquiera de mis amigos, me asegurare de que no tengan un segundo de paz, sea quien sea-
Con eso la unicornio deslizó su pezuña izquierda sobre las hojas y dejo caer un par de gotas de sangre, era el ultimo ingrediente para su regalo de despedida, una pieza de información aprendida en los calabozos mediante los balbuceos de los guardias que a veces se embriagaban y dormían al fondo de las minas, los mismos que fueron sacrificados para traer a la vida a esa criatura infernal que custodiaba los túneles.
-Ustedes me protegieron cuando más lo necesité y en especial tú, por eso… por eso… siempre te llevare en mi corazón, sin importar lo que pase-
No lloraría, si cualquiera de los dos olfateaba las lagrimas sobre el pergamino presentirían que algo andaba mal y atacarían el castillo.
-Ahora solo me falta averiguar el modo de enviar esto-
Sin que se diese cuenta la ventana se abrió poco a poco y una sombra entro por ella.
-Quizás pueda ayudar-
Trixie se puso en guardia al escuchar la nueva voz e iluminó la habitación por completo.
-Mejor apaga eso antes de que nos descubran, tengo información importante que discutir contigo sobre un amigo en común-
Trixie resopló molesta, detestaba cuando alguien se las arreglaba para atraparla desprevenida.
-La poderosa Trixie no necesita a ningún guardia, muéstrate y veras de lo que soy capaz-
-Tranquila señorita- intentó aplacarla el poni desconocido, -admito que fue mi culpa el no aparecer antes pero Guts tenía la esperanza de que pudiese llevarla conmigo esta noche-
-¿Él te ha enviado?- preguntó Trixie tratando de no mostrar lo sorprendida que estaba, -pero pensé que los guardias lo tenían detenido, me dijeron que lo liberarían mañana apenas saliera el sol-
-Huimos apenas me fue posible diseñar un plan, él me ha pedido que venga a buscarla-
Trixie examinó al poni, vestía completamente de negro y solo sus ojos eran visibles, en su experiencia eso solía ser una mala señal.
-¿Por que habría de creerte?, bien podría ser otra trampa, no serias el primero en intentarlo-
-La loba anciana supo que desconfiarías de mi, pero descuida, si quieres pruebas tengo esto-
Sacando de sus alforjas un bulto envuelto en telas grises, Torn descubrió una manzana prácticamente dorada, Trixie sintió su corazón acelerarse, esas manzanas eran muy raras y el significado de ellas, el que usaban en secreto mientras peleaban contra los perros diamante era uno solo.
Esperanza.
-¿Me crees ahora?-
Trixie empezó a sollozar en silencio mientras levitaba la manzana, quedaban muy pocas la ultima vez que vio el sembradío, muy pocas como para arriesgar una en tan simple señal.
El pegaso tenía todas las esperanzas de llevar a Trixie con sus amigos pero estas se habían diluido al escucharla, sabía que los decepcionaría al entregar esa carta pero sentía que forzarla seria lo incorrecto, a él mismo lo habían forzado a elegir algo que no deseaba y odiaba esa sensación, odiaba la impotencia de estar atrapado.
Decepcionaría a Guts, pero si la llevaba contra su voluntad le haría más daño al final, si Trixie iba a su encuentro sería por su propia voluntad.
-No soy nadie para intervenir con el camino que vaya a escoger señorita Trixie por lo que no intentare que reconsidere el ir conmigo, pero al menos, permitame llevar esa carta y explicar su decisión-
Trixie se ocultó bajo su sombrero, un habito que había recuperado apenas volvió a tenerlo sobre su cabeza, con paso trémulo llego junto al pegaso y depositó la carta en el marco de la ventana.
Torn recogió la carta y la guardó con mucho cuidado para que no se arrugara, estaba a punto de partir cuando Trixie lo detuvo.
-Diles… diles que siempre los amare, incluso si no pueden creerme, diles eso por favor-
Escondiendo su propia angustia al recordar que otro poni le había dicho algo similar Torn se dispuso a desaparecer en la noche, sin embargo…
-Creo que es mi deber dar un ultimo consejo, tenga cuidado con los aliados del príncipe Sentry, en especial con esos dos que han estado vigilando su ventana toda la noche, no son de fiar-
Torn se alejo volando, su silueta apenas era visible al confundirse con el juego de luces y sombras, donde otros pegasos hacían un despliegue de colores y lograban que el suelo vibrara con sus demostraciones él prefería un enfoque más practico, aquello que sus enemigos no veían era aquello que más daño causaba.
Pero no era el pegaso lo que captó la atención de Trixie porque en efecto, escondidos en una de las muchas nuevas casas que rodeaban el castillo un par de sujetos apagaban la luz, pero el brillo de sus prismáticos seguía allí, un claro recordatorio de que no estaba a salvo.
Trixie frunció el ceño antes de sonreír con malicia, esperaba que la pudiesen ver para hacerlos temblar, si sus enemigos elegían revelarse antes mucho mejor para ella, de una cosa estaba segura.
De un modo u otro ella vencería, nadie lastimaría a sus amigos, nadie.
…
Un ultimo capítulo y terminamos.
Nuevamente gracias por sus opiniones, si, revisando nuevamente las cosas he descuidado la ortografía, quizás al terminar todo haga una revisión general y solucione esos errores pero la prioridad actual es terminar la historia.
Y como uno de los que sigue la historia se dio cuenta, fue la primera interacción real entre Twilight y Spike (salvo las secuencias de sueño que son mezclas de varias cosas pero no las contamos), por eso felicitaciones.
Ahora, para finalizar como la siguiente entrega es la ultima aprovechare de hacer la introducción a la posible continuación, el tema de eso sera la desolación.
Nos vemos pronto, espero.
