Testigo Enamorado

Capitulo 11

Hermione encontró a Draco en la cocina, sentado en la mesa con un cuaderno y un bolígrafo.

Ella le dejo la carta junto al cuaderno.

-Se ha caído de uno de los cuadernos que encontramos en la caja fuerte. Es para ti.

A Draco se le fueron tensando los músculos del rostro y del cuello según leía.

-Medios hermanos- dijo al terminar, escupiendo las palabras.

-¿Lo sospechaste alguna vez?

-No, pero ahora que lo pienso, debería haberlo hecho- contesto el guardando la carta en el sobre- nunca se menciono al supuesto hermano de mi padre, salvo para decir que murió en un accidente de coche junto con su esposa y que por eso Blaise vino a vivir con nosotros.

-¿Qué edad tenias cuando eso sucedió?

-Seis años. Estaba emocionado porque iba atener alguien con quien jugar. Pero la emoción no duro mucho. Blaise era dos años mayor que yo y se metía conmigo todo el rato. Me alegre mucho cuando, un año después. Mi madre y yo nos mudamos a otra casa. Yo estaba harto de Blaise y de las continuas discusiones entre mis padres.

-¿Tu madre no murió de cáncer?

-Si, justo el verano siguiente. Entonces tuve que volver a vivir con mi padre y Blaise- respondió el y se puso de pie- estaré fuera. Ven a buscarme si llama Blaise.

Hermione estaba muy sorprendida por la reacción de Draco. Lo único que le importaba era Blaise. No solo no le había afectado que su padre le hubiera dejado un millón de dólares, además parecía darle igual que esa carta pudiera limpiar su nombre y evitar volver a ingresar a prisión.

Hermione decidió ir tras el.

-¿Podemos hablar?

-Pero no acerca de la carta.

Ella decidió ignorar su respuesta y lo siguió medio corriendo para mantenerse a su ritmo mientras se adentraban en el bosque de cipreses que había junto al lago.

-¿Que te pasa? La carta es como un indulto para ti. Deja muy claro que no tenias ninguna conexión con la mafia.

El se detuvo y se giro hacia ella. Su mirada era tan intensa que Hermione se asusto.

-Tu no me creíste cuando dije eso ante el jurado y sin embargo te crees una carta que has encontrado en ese mugriento cuaderno.

-Todas las pruebas del juicio indicaban que…

-¿Puedes ahorrarme los detalles, Hermione? Me conozco de memoria las pruebas.

El la llamo por su antiguo nombre y ella no le corrigió. Se sentía Hermione de nuevo, sentada en la sala de juicio y deseando que alguna bala la hubiera alcanzado la fatídica noche. Había perdido a su madre y a Draco. Estaba enfadada, desesperada y con el corazón roto. Lo único que le había hecho seguir adelante había sido su hija, saber que la pequeña dependía de ella.

-Yo estaba confundida, Draco. Esos asesinatos, la horrible conversación sobre asesinos, drogas…- se disculpo ella intentado contener las lagrimas- tenia que responder a las preguntas y estaba bajo juramento. Además lo único que dije fue que cuando saque la cabeza de las cortinas te vi disparar la ametralladora que tenias en las manos.

-Hiciste más que simplemente responder a preguntas. Tu asco hacia a mi era tan palpable como si lo llevaras tatuado en la frente. No solo no me ofreciste que pudiera ver a mi hija, además negaste que fuera mí. Ni siquiera te atreviste a mirarme a los ojos mientras yo luchaba por mi vida.

El dolor de el le llago muy dentro a Hermione, tan real como había sido el suyo propio. Ella le había juzgado y condenado igual que había hecho el jurado. Pero su traición era mayor porque los miembros del jurado no lo conocían igual que ella. Ellos no habían bailado con el a la luz de la luna, no habían experimentado sus besos, no habían hecho el amor con el.

No habían llevado en su vientre a su hija.

Las lágrimas desbordaron sus ojos y le bañaron las mejillas.

-Cometí un error, Draco, lo siento. Lo siento mucho.

El seguía rígido como una estatua, fulminándola con la mirada.

-No tienes nada por lo que disculparte. Creíste lo mismo que todos los demás. ¿Y por que no ibas hacerlo? Yo era el hijo de mi padre.

-Tu no lo mataste, ahora lo se, incluso aunque lo hubieras odiado, no podrías haberlo matado.

-¿Qué te hace estar tan segura?

-La forma en la que quieres a una hija que en realidad aun no conoces. La forma en que estas a mi lado, aunque yo no estuve junto a ti cuando tu lo necesites.

-No me conviertas en un héroe, Hermione. Yo no mate a mi padre, pero desde que fui un adolescente sabia que el estaba involucrado en actividades ilegales. Y aun sabiéndolo te arrastré a mi mundo.

-Tú no me arrastraste a nada, Draco, yo me metí de cabeza. Tu me llegaste al corazón y yo me enamore…

El le tapo la boca con un dedo…

-No sigas, Hermione, por favor.

-Es algo que debería haberte dicho hace quince años.

-Pero no lo hiciste y decirlo ahora solo me hará mas difícil el volver a estar encerrado en la cárcel. Dejamos las cosas como estaban.

-No puedes volver a prisión. La carta dice que eres inocente de cualquier relación con la mafia. Eso significa que la mitad de lo que presento el fiscal era erróneo. Ahora tienen que creerte. Tienen que concederte el indulto.

-Una carta escrita por mi padre no será suficiente ante un tribunal. Tuve mi juicio y me declararon culpable fin de la historia.

Hermione no podía creerse que el fuera a darse por vencido tan pronto, sobre todo cuando tenia tanto por lo que luchar.

-Tienes un millón de dólares. Puedes contratar al mejor abogado que el dinero pueda pagar.

-¿Podemos dejar el asunto?

-No. Si no lo haces por ti, piensa en Kelly.

-Esto es por Kelly- dijo el y se le partió la voz- ella cree que su padre fue un héroe, esta orgulloso de el. No voy a cambiárselo por un padre que es un delincuente y un fugitivo. No le haré tener que cargar con el apellido Malfoy.

-Podrías escaparte a las islas Caimán, tienes un millón de dólares esperándote allí. Pero en lugar de eso, estas aquí en Londres, luchando por la vida de tu hija. Su padre es un héroe Draco, y tu eres mas que un apellido- le aseguro ella y se lanzo en sus brazos.

Tras la conmoción inicial, el la abrazo y la apretó fuertemente contra si. Aunque no era igual que quince años atrás en el jardín. La felicidad de entonces era ansiedad en ese momento y la pasión se había cambiado por un abrumador temor por Kelly. Pero ella se agarro fuertemente a el y absorbió su fuerza.

Regresaron a la cabaña agarrados de la mano. Ninguno dijo nada en el trayecto. Cuando todo aquello terminara tendría que airear algunos detalles, probar que el era inocente y darse un tiempo para conocer el uno al otro de nuevo. Quizás su historia no funcionara de nuevo, pero al menos le darían una oportunidad.


Blaise se sentó en el coche de Rico y comprobó su lista. A última hora de la tarde, todos sus asuntos estarían perfectamente cerrados. Los papeles estarían es su lugar, el avión charter esperándolo y los asesinatos fundamentales liquidados.

Entonces el regresaría a la vieja cabaña del rió donde tenían secuestrada a Kelly. Ella seria el cebo. Hermione y Draco acudirían a su trampa sin problemas. El los mataría uno por uno, empezando por Kelly. Matar a Draco seria el mayor placer.

Y la venganza seria aun mas dulce gracias a los cinco millones de dólares.


Hermione dio respingo cuando sonó su móvil. Convencida de que seria Blaise. Pero era Harry.

-¿Estas bien?- le pregunto el nada mas oír su voz.

-No estaré bien hasta que Kelly no este a mi lado de nuevo. Dime que tienes noticias.

-Tengo noticias… todas malas. Pero no te asustes, no son respecto a Kelly.

Hermione escucho conmocionada a Harry mientras hablaba del joven al que habían matado en el parque cerca de su casa y el testigo que sostenía que había visto a Draco allí el mismo día del asesinato.

-Quizás Draco estuviera en el parque, pero el no mato a nadie- aseguro Hermione- y tampoco mato a su padre. No debería haber ido a la cárcel.

-Lo que dices es una locura, Herminio, y lo sabes.

-Tengo una prueba de su inocencia.

-¿Y donde has conseguido esa prueba?

Ella no podía decírselo. Si lo hacia, la policía vigilaría la casa de los Malfoy, y quizás Draco y ella tuvieran que visitarla alguna vez mas.

-Me cayó en el regazo- contesto ella, ciñéndose todo lo posible a la realidad pero sin desvelar nada.

-Entonces fue Draco quien lo puso ahí.

Hermione contuvo el aliento. Ella no había considerado esa posibilidad. Pero Draco no sabia que existía la cámara secreta donde estaban los cuadernos. Y había sido ella quien había sugerido que los sacaran de allí.

Habían escuchado a Harry y al fiscal antes. Habían permitido que lo convencieran de que Draco era un asesino. Pero ellos estaban equivocados. Y ella también se había equivocado.

Escucho pasos detrás de ella. Se giro y vio a Draco acercándosele.

-Estas tratando con un mentiroso psicópata- insistió Harry- ni siquiera el detector de mentiras del juicio logro atraparlo.

-Porque estaba diciendo la verdad.

-Me pregunto que te he hecho para lavarte el cerebro tan rápidamente.

-Nadie me ha lavado el cerebro. Tengo la mente mas clara que nunca.

-Estas corriendo un gran riesgo.

-A lo mejor es hora de que lo haga. Tengo que irme, Harry. Si sabes algo de Kelly, lo que sea, llámame.

-Sabes que lo haré.

-Claro. Tu también.

Ella todavía confiaba en Harry, pero no esperaba que encontrara a Kelly. Blaise quería salirse con la suya y, si había alguien capaz de detenerlo, ese era Draco. Y, cuando lo hiciera ella estaría a su lado.


Harry se quedo de pie en el pasillo de la comisaría, atónito ante la reacción de Hermione a las últimas noticias. Incluso cuando solo era una jovencita embarazada y asustada había tomado mejores decisiones que aquella. De alguna forma, Draco se la había ganado.

Lo cual significaba que eran el y los otros policías los que tenían que encontrar a Kelly. Necesitaban una pista, y rápido. Cada hora que pasaba tras el rapto de un menor, las oportunidades de encontrarlo disminuían significativamente.

En esos días como aquel, odiaba su trabajo. Y a pesar de eso, no se veía dejándolo ni aunque si vida dependiera de ello.


Kelly se movió para poder ver mejor la televisión. Normalmente no le gustaban esos programas de policías, pero Cara Chata era demasiado terco para cambiar de canal, aunque realmente no estaba prestando atención a las imágenes. La única razón por la que habían llevado la televisión portátil al dormitorio de Kelly era porque estaba demasiado enfermo para entrar en su habitación a soltarle las esposas cada vez que tenía que ir al baño.

En ese momento el estaba tumbado en la alfombra, despatarrado, con la cabeza apoyada sobre un armario. De vez en cuando emitía un gemido, se ponía de pie y corría al aseo para vomitar, como le había sucedido a ella el día anterior.

Kelly creía que se había puesto enferma porque estaba asustada, pero como Cara Chata tenia los mismos síntomas que ella, debía ser un virus de esos que duraban veinticuatro horas.

Ella no estaba en plena forma, pero se sentía mejor que el día anterior y mejor que como se sentía Cara Chata en aquel momento. Rico y Blaise no estaban enfermos, al menos no lo estaban cuando se habían marchado. Kelly deseo que no volvieran nunca. Cara Chata era terco pero los otros dos eran malvados.

No la habían golpeado ni nada por el estilo, pero se habían reído cuando se había quejado de las esposas y habían dicho cosas odiosas sobre ella y su madre.

Intento pensar en algo agradable, como que estarían haciendo sus amigas en aquel momento, pero eso la hizo sentir aun peor. Ese día iban a recorrer el rió en autentico barco a vapor y ella nunca se había subido a uno.

El día siguiente era la competición de natación a ahí si que la echarían de menos. Aunque no tanto como su madre, de eso estaba segura. Su madre se asustaba a la mínima, así que debía de estar absolutamente aterrada a esas alturas. Por teléfono había sonado muy preocupada.

Por fin Cara Chata cambio al canal y puso las noticias.

-A puesto que te gustaría la MTV si le dieras una oportunidad- intento persuadirlo ella.

-¿Por qué no te calas de una vez?

Le saco la lengua, pero atenta a que no la viera. El se levanto de un salto y corrió al aseo de nuevo. Por ella podría no volver nunca. Kelly, se removía en la cama, ahueco la almohada con la mano libre y se sentó en la cama lo mejor que pudo. Se mano izquierda seguía enganchada al cabecero de la cama.

-Una joven de Paris sigue desaparecida después de que la secuestraran del aseo de un restaurante en el barrio francés el domingo.

Kelly se quedo inmóvil y presto atención a la televisión. Estaban hablando de ella. Y estaban mostrando su foto. Era la foto del colegio, en la que estaba horrible, pero era ella al fin y al cabo.

La policía cree que el secuestrador puede ser Draco Malfoy, que se fugo de la cárcel a principios de semana bajo circunstancias muy extrañas.

Pues la policía se equivocaba, pensó Kelly.

No le extrañaba que aun no la hubieran encontrado.

-Inténtelo con Cara Chata, Rico y Blaise- le espeto a la televisión.

-Si ven a este hombre, avisen a la policía inmediatamente. No se acerquen a el, va armado y es peligroso.

¡Increíble! Ese hombre no era Draco Malfoy, era Draco Black. El amigo de su padre, no su padre.

Incluso sus captores pensaban que ella era una Malfoy. ¿Cómo habían podido liarse tanto las cosas? Ella no podía ser quien ellos creía que era. Pero estaban diciéndolo en la noticias y los periodistas no solían inventarse las cosas.

Eso significaba que un delincuente fugado de la cárcel, armado y peligroso había dormido en su casa y la había acompañado hasta el parque aquella noche. Podría haberle cortado el cuello o disparado, ella había visto la pistola guardada bajo la camisa.

Pero el no le había parecido ni mucho menos tan aterrador ni malvado como sus secuestradores. Kelly volvió ahuecar la almohada y forcejeo con las esposas. Tenia que soltarse. Tenia que salir de allí.

-¿Es que no vas a estarte quieta? Estoy muriéndome aquí adentro.

Ella deseo que fuera cierto. Pero el no iba a morirse, así que tenia que pensar una forma de escapar de allí. Espero hasta que el salio del baño, pálido como un fantasma, y se tumbo en la alfombra.

-Tengo que ir al baño- comento entonces ella.

-No pienso levantarme. Tendrás que aguantarte.

-No puedo aguantarme, tengo que ir.

El gruño.

-Si no me deas ir aquí va oler muy mal. Blaise se pondrá furioso por hacerme ensuciar el lugar.

-De acuerdo, ya basta. Pero deja de gimotear- dijo el poniéndose de pie lentamente y atravesando la habitación como si cada paso fuera una lucha.

-No tienes porque sujetarme con la esposas- dijo ella- no voy a ninguna parte. La puerta esta cerrada con llave y las llaves están en tu poder.

En cuanto el la soltó, Kelly fue al baño rápidamente. En realidad no necesitaba ir, solo quería quitarse las esposas. Sin ellas, sentía que controlaba la situación un poco más.

Su mejor oportunidad para escapar era ese momento, allí solo estaban Cara Chata y ella y el estaba tan enfermo que apenas podía caminar.

Kelly se apoyo en la pared del aseo y estudio la estancia en busca de algo que pudiera usar como arma. No había espejo, lo habían quitado. Pero tenía que haber algo.

Abrió ligeramente la puerta. Cara Chata no se movió, ni siquiera abrió los ojos. Para cuando ella regreso a la cama, el volvió a meterse en el baño. Lo oyó vomitar de nuevo.

Kelly se sentó en la cama como antes. Quizás si se colocaba las esposas alrededor de las muñecas como si estuvieran cerradas, Cara Chata no recordaría que no se las había puesto. Así, si ella veía la oportunidad, podría agarrar algo y golpearlo en la cabeza. Algo como el televisor portátil. Eso lo dejaría inconsciente.

¿Por qué esperar? Podía hacerlo en aquel momento. Lo único que tenia que hacer era lanzarle el televisor a la cabeza cuando saliera del baño.

Kelly se bajo de la cama de nuevo. El corazón le latía tan fuerte que creía que iba a salírsele del pecho mientras desenchufaba el cable de corriente del televisor y agarraba el aparato. Pesaba más de lo que había imaginado. Lo subió por encima de su cabeza y perdió el equilibrio; se tambaleo y estuvo a punto de caerse al suelo.

La puerta del aseo se abrió. Kelly tenía el televisor en las manos. Era demasiado tarde para echarse atrás.

-¿Pero que…?

Cara Chata arremetió contra ella y ella le estampo el televisor en la cabeza todo lo fuerte que pudo. El cayó al suelo. Kelly, comenzó a correr, pero el le sujeto el tobillo izquierdo. Había un charco de sangre bajo su cabeza, pera la sujetaba con fuerza. Aunque se soltara, pensó ella, no podría ir a ningún lado a menos que lograra la llave de la puerta que el tenía en el bolsillo de su pantalón.

Kelly levanto el pie derecho y le golpeo el brazo que le tenia sujeta. El la soltó. Tosía, tenia los ojos en blanco y estaba bañado en sangre.

Ella necesitaba la llave del bolsillo pero le asustaba terriblemente acercarse a el y buscarla, no fuera a despertarse como sucedía en las películas de terror.

De pronto, oyó que un coche se detenía junto a la casa. Rico o Blaise. O quizás ambos, estaban de regreso. No podría escapara sin que ellos la vieran. Y ellos no solo la esposarían a la cama, no cuando vieran a Cara Chata sangrando de aquella manera. Quizás incluso estaba muerto.

Kelly miro la ventana tapada con tablones.

Antes de poder cambiar de opinión, agarro el televisor y lo lanzo contra ella. El cristal se hizo añicos y las tablas se partieron. Se veía la luz del sol a través de la abertura, pero el agujero era demasiado pequeño para poder pasar a través.

Oyó que se cerraba la puerta principal de la casa. Agarro el televisor de nuevo y esa vez cuando lo lanzo, atravesó los tablones y acabo en el suelo del exterior. Ella se lanzo a través del agujero, cayo sobre su trasero y salio corriendo tan rápido como pudo.

No había ninguna casa alrededor a la que pedir ayuda, solo una pista y al final de ella un dique. Kelly corrió hacia allí y luego se dirigió al rió. Miro alrededor pero no había ningún lugar donde esconderse. Allí no había nada mas que hierbajos y agua pantanosa de un rió tan ancho.

Si se quedaba allí la encontrarían, pero si saltaba al rió seguramente seria arrastrada por las corrientes y se ahogaría. Eso era lo que el taxista había dicho.

Kelly deseo con todas sus fuerzas estar junto a se madre.


Rico se dedico a buscarla por la carretera. Blaise se dirigió hacia el dique con un rifle y una pistola automática, preparada para lo que tuviera que hacer.

Estaba sin aliento cuando llego a lo más alto del dique. Sin aliento y furioso. El miso había matado a Cara Chata por dejar escapar a la chica si ella no lo hubiera hecho ya.

Se llevo la mano a la frente a modo de visera y miro alrededor. No la veía, pero había un rastro como si alguien se hubiera escurrido y hubiera caído por la colina. Le resultaba difícil creer que se había liberado de Cara Chata solo para escapar hacia el rió, pero no la veía por allí. Quizás no se había dado cuenta de que llegara a lo alto de la colina, no tendría lugar donde esconderse.

Blaise estudio detenidamente los alrededores y recorrió parte del dique lentamente por si captaba algún movimiento entre la alta hierba. Examinaría cada pulgada de terreno si era necesario.

Una serpiente paso raptando justo delante de el. Un par de pájaros volaron por encima de su cabeza y aterrizaron en las orillas del rió. Y justo a lado había una mancha de color. Blaise camino un poco mas hasta que pudo verla mejor. Era Kelly, acurrucada como un enorme huevo de Pascua esperando a ser encontrado.

Comenzó a descender por el dique pero ello lo vio y corrió hacia la orilla. La chica iba a lanzarse al rió.

No podía permitírselo. Se apoyo el rifle en el hombro y apunto.

Notas de la autora:

Hola a todos!!

Ay que nervios sentí mientras escribía este capitulo, Blaise si que tomo enserio el juego del gato y el ratón (y pensar que me divertía ese juego de niña…ahhh la infancia… bueno regresando a la historia) que pasara ahora. ¿Pudo Kelly saltar al lago antes de que le llegara el disparo de Blaise? O ¿no¿Y ahora que se escapado Kelly con que chantajeara ahora a Draco y Hermione¿Los dejara en paz o seguirá en su papel de cazador? (pero bueno en esta historia quien no intenta jugar el rol del cazador).

En fin espero y hayan disfrutado de este capitulo, tanto como yo disfrute escribirlo.

Nuevamente agradezco a los lectores que han tomado la molestia de dejar sus comentarios. En serio me hace sentir muy bien. Muchas gracias.

Sigan dejando sus reviews.

Nos vemos el próximo capitulo.