Capitulo 10:
"Recuerdos de Media Noche"
Vale decir que Sam casi le arranca la cabeza a su beta por dejarse descubrir. De no ser por Paul y Leah que lo convencieron de no hacerlo. Además tenía que explicar cómo era que había llegado con un gran cardenal negro en su ojo derecho, aunque poco a poco se había estado curando hasta llegar a ser solo morado. Por mucho que le doliera en el orgullo, tuvo que admitir que un sujeto más bajo que él y con un brazo roto fue quien lo había dejado así; por suerte no tuvo que mostrarles todos los pequeños golpes que tenia por todo el cuerpo, consecuencia de bajar rodando las escaleras varias veces.
-Los Cullen dicen que es el dueño del perro que hemos estado siguiendo-Les recordó Paul. Estaban reunidos en casa de Emily, hacía rato que la noche había caído pero habían elegido quedarse a discutir adentro.
-¿Entonces donde lo esconde?-Inquirió Jacob, sosteniendo un filete sobre su ojo-En el motel donde se queda apenas si hay espacio, y está en plena ciudad.
-¿Qué tal si la próxima vez que se meta al bosque, lo sorprendemos, le damos un susto y vemos si aparece el perro?-Sugirió Seth.
-Muy arriesgado-Fue la respuesta de Sam. Aunque era evidente que por un momento considero la idea.
-¿Qué tal si intentan hablar con él?-La sugerencia de Emily hizo que todos la miraran con los ojos abiertos, y no solo por el plato de comida que estaba colocando sobre la mesa-Un poco de diplomacia no les vendría mal una vez. Tal vez solo están confundiendo al pobre muchacho.
-Robo mi cartera y me dejo un ojo morado-Salto Jacob, retirando el filete de su cara un momento-¿Y aun lo llamas "pobre"?
-Di lo que quieras Jacob pero olvidas que ese muchacho vive solo por su cuenta. Ninguno de nosotros sabe qué clase de circunstancias lo trajeron aquí-Rebatió la chica, diciendo lo ultimo para todos-Solo digo que, podrían ser un poco menos desconfiados.
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"Mamá, estoy bien. Nico dijo que hablaría contigo, pero no te enojes con él. Yo habría ido de todas formas aunque él hubiera intentado detenerme. Por ahora estoy viajando con la Señorita O´Leary, la estamos pasando bien. Solo quiero que tú y Paul no se preocupen demasiado. No sé cuando valla a regresar.
Con cariño, Percy"
Aquella pequeña nota había aparecido en la mañana en la entrada del edificio, atada al collar de un perro mastín negro. O al menos eso le había dicho el portero a Sally cuando fue a entregarle el papel. En ese momento Paul y Nico se encontraban desayunando cuando la madre llego:
-Mira, al fin se digno a ponerse en contacto-Dijo mientras le pasaba la nota a los hombres. Nico admiraba la forma en que ocultaba su preocupación con sarcasmo. Rasgo que había heredado su hijo.
-Te dije que lo haría en cualquier momento-Paul también le brindaba su apoyo, luego de leer la nota agrego-Pero mira que escribir algo tan vago… Solo hará que nos preocupemos aun más.
-Mmm-Nico solo torció los ojos ya se imaginaba que clase de excusas simples habría escrito alguien tan básico como su primo.
-Ah mira, viene con una posdata-Dijo de repente Paul desdoblando el papel-"Posdata: no le digan a nadie del campamento"
-Jason-Murmuro para sí el hijo de Hades. Si ese papelito llegaba a caer en manos del romano… No, no se comería el papel-Al menos Quirón no está preocupado.
-¿En donde crees que este?-Pregunto de repente el maestro.
-Seguramente siga en el país-No necesitaba pensarlo demasiado-Al fin y al cabo no conoce otro idioma. Me pregunto cuándo volverá…-Agrego, sin notar la nostalgia que estaba impresa en su voz.
-Se ve que lo extrañas-
-¡…!-De no ser por Paul, claro. Sintió sus orejas colorarse-Es como un hermano mayor para mi…-Confeso desviando la mirada-Es normal que yo también este preocupado.
-Si mi hijo tiene amigos como tú me quedo más tranquila…-Sally regreso de la cocina, cargando un plato de panques azules recién hechos-¿Pero en el campamento no saben nada?
-Solo se enteraron que Percy se fue-Respondió Nico-Aunque no tengo idea de cómo. Jason ha estado como loco buscándolo, aunque la mayoría le hemos dicho que lo deje estar no nos hace caso.
-¿Ese chico rubio, alto con una camisa morada?
-Sí, ¿lo conocen?
-Está ahí…-Respondió Sally señalando a la ventana por la que Jason venia entrando.
-¡Nico! Sabía que estarías aquí, ya… ¿Qué estas masticando?-
Percy definitivamente tendría que retribuirle muy bien todo lo que estaba haciendo por él. Mira que obligarlo a llegar al extremo de hacerlo tragarse un papel. Estúpido Jackson. Y estúpido Grace.
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Durante los próximos días Jacob cumplió con su misión inicial de ser la sombra de Percy. Claro que los primeros días se llevo una buena paliza, razón por la cual sus amigos y su padre se acostumbraron a verlo con un ojo morado. Pero poco a poco el hijo de Poseidón se fue resignando a tener a ese grandullón siguiéndolo a todas partes. Por eso había optado a solo ignorarlo. Por su parte el Quileute también aprovechado ese tiempo para intentar conocer un poco más a Percy. Aunque no era fácil preguntar cuando lo único que te respondían eran golpes y miradas de "muérete imbécil".
Por el momento todo lo que sabía era que ese muchacho era el perfecto vago. No trabajaba, mucho menos estudiaba, usualmente solo comía comida chatarra y dejaba que la Señorita O´Leary fuera y viniera cuando quisiera. De tanto en tanto intentaba preguntarle algo a Percy pero, al igual que cuando se conocieron en la playa, el ojiverde sencillamente se negaba a hablar acerca de él o de su pasado. Y eso cuando se dignaba a responderle algo; usualmente solo lo insultaba. Esa mañana, como todas, Jacob esperaba en la acera con su espalda apoyada en la pared junto a la entrada del hotel. Cuando escucho los pasos de Percy espero pacientemente. El muchacho siempre salía y hacia como que él no estaba allí.
-…-Jacob ya ni siquiera perdía el tiempo saludándolo. Además había algo que le ayudaba a soportar todo aquello y era que podía percibir muy de cerca ese aroma tan distintivo. Después de cinco días aun no se acostumbraba a él. Sencillamente seguía percibiéndolo fuerte e intenso, al igual que la primera vez. Le costaba trabajo no pensarlo pero, a veces se sentía como un adicto. Al igual que en días anteriores Jacob le siguió en aquella extraña rutina de Percy. Caminar por la ciudad; ir a la carretera; irse a un parque a hacer ejercicio, estuviera lloviendo o no; a la hora de las comidas buscar algún puesto de hamburguesas, una vez fueron a una pizzería pero por alguna razón no habían regresado. Gracias a esto fue que Jacob pudo notar algunas cosas acerca de ese muchacho tan extraño.
Debía gozar de un excelente sistema inmune, no usaba chaqueta y, aunque aun llevaba puesta una férula, hacia ejercicio como flexiones con un brazo o zancadillas, bajo la lluvia y jamás lo había escuchado o visto estornudar. Pero, lo más llamativo, era que parecía a las personas por todos los medios. Siempre elegía el lugar más alejado del parque, o cruzaba la acera solo para evitar a un grupo de personas. Cuando alguien pasaba a su lado Jacob podía ver como su expresión se endurecía. No estaba seguro de porque, pero Percy parecía odiar a las personas. Para el final de la tarde, mientras caminaba detrás del ojiverde de regreso a la ciudad, paso algo extraño:
-¿Qué no estudias?
-¿Eh?-
-Te hice una pregunta-Dijo Percy, a lo que Jacob respondió de inmediato:
-Waoh, eso sí que es raro. Que quieras hablar-Respondió con sarcasmo.
-Si no tienes nada mejor que hacer que seguirme todo el día es que realmente no tienes nada que hacer-Rebatió el ojiverde-Deberías estar en la escuela al menos.
-¿Y eso te importa?
-Para nada-Respondió Percy mientras caminaban; Jacob se fijo en que cruzaban a un camino diferente del que les llevaba al hotel. El quileute pensó que irían a comer algo, cosa que no lo emocionaba demasiado ya que el ojiverde jamás le había invitado nada, pero el alma se le fue a los pies cuando llegaron a una de las pocas discotecas que habían en Forks-Espero que tengas identificación falsa...
Jacob no pensaba dejarse fastidiar por el sarcasmo del ojiverde. Pero en cuanto intento seguirlo uno de los gorilas de entrada le pidió su identificación. Dos segundos después estaba de pie, afuera, escuchando todo el ruido que venía del interior. Todas las personas bailando, bebiendo, la música a todo volumen. En cualquier otra situación se habría regresado a casa. Pero no quería arriesgarse a otro regaño de Sam. Así que solo se quedo allí, de pie, apoyado en el muro de la acera de enfrente mirado fijamente a la entrada. Al menos la lluvia se había reducido a solo una llovizna ligera, iluminada por los faros de los automóviles de pasaban por la calle. Ocupo su tiempo jugando con su celular, tamborileando con los dedos en la pared, mirando la hora, jugando de nuevo con su celular, maldecirse por no cargar la batería. Eran las doce y media de la media noche cuando el sujeto que debía vigilar salió. No necesitaba olerlo, solo con verlo podía decir que estaba muy ebrio.
-¿Es en serio?-Él no se había movido de su lugar. Una parte de él le decía, a gritos, que lo dejara regresar caminando por sus propias piernas hasta el hotel. Pero cuando vio a dos sujetos con pinta de maleantes su conciencia lo obligo a darle alcance. Les grito a los asaltantes que los dejaran en paz antes de tomar a Percy y hacerlo que pasara un brazo sobre sus hombros.
-Déjame Jason…-Definitivamente debió haberse vivido su peso en licor. Su aliento destilaba alcohol.
-Soy Jacob-Era difícil caminar con alguien que se removía e intentaba alejarse al mismo tiempo que lo usaba como apoyo-Camina te llevare a casa…
-¡No quiero, volver!-Además se trababa al hablar-Déjame Jason… Nico me delato… Estúpido, hijo de Ha-No termino la frase por causa de un enorme eructo. Por un instante Jacob considero regresar a su plan original de hacerlo regresar por sus propias piernas. Pero entonces Percy se trepo a su espalda.
-¿Oye oye que haces?
-Perdona, Frank… No quería, lanzarte…-Nada de lo que decía tenía ningún sentido para Jacob. Solo apoyo su frente en el hombro de Jacob ocultando el rostro-No, me lleves a… casa… por fa… vor…
-Vamos, te llevare a un hotel-Si estaba ebrio lo mejor era seguirle la corriente y ser complaciente. Se acomodo mejor y comenzó a caminar, cargando a Percy en su espalda. Pensaba que seguramente se habría dormido así que lo dejo estar. Lo que no noto fue que Percy no cerró los ojos porque se hubiera dormido, sino porque estaba recordando fragmentos de su pasado. De cuando era más joven y llego al campamento, y de sus amigos, de los cuales ni siquiera se había despedido. Las lágrimas se colaban entre sus parpados, confundiéndose con la lluvia que mojaba la camiseta negra de Jacob. Ni siquiera fue consciente del tiempo que corría, apenas percibía el movimiento de quien lo llevaba al caminar, hasta que sintió como lo dejaban sobre una superficie más suave.
-Mmm…-Se revolvió un poco, incomodo por su férula, pero pudo acomodarse un poco más-Chicos… Per… don…
-Que tipo más raro-Murmuro Jacob. Pero en ese momento, viendo al ladrón ebrio y soñando con una expresión tan atormentada en su rostro, no podía dejar de recordar las palabras de Emily y preguntarse: ¿Qué había obligado a Percy a abandonar su hogar? Después de escucharlo, era obvio que tenía amigos y una familia. ¿Estaría huyendo? ¿Pero de qué? ¿Qué era aquello tan doloroso que intentaba olvidar con la ayuda del licor?
Esta listo para irse, cuando sintió como lo sujetaban por la muñeca.
-¿Qué…?-Al principio pensó que el chico lo hacía a propósito, pero entonces se fijo que seguía soñando profundamente.
-No… No me, dejes…-Debía estar soñando con algún recuerdo doloroso, a juzgar por la fuerza con se aferraba a él. Eso lo comprendía. Lo que no entendía era porque su corazón se aceleraba de esa forma-Ann… Annabeth, por favor, Annabeth…
-Afff… Mira que me pones en situaciones raras-Una vez más volvía a sentirse como un idiota por culpa de ese vago. Tomo una la silla que había cerca y se sentó junto a la cama. Se habría cruzado de brazos pero Percy seguía sujetándolo por la muñeca. Se sentía como una madre cuidando que lo los sueños de su hijo no se volvieran pesadillas. Aunque, ahora que se fijaba, ese Percy no parecía tan malo cuando dormía.
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La mañana llego rápidamente y Jason seguía dormido sobre la cama de Percy. Nico lo había golpeado tan duro el día anterior que Sally sugirió dejarlo descansar en la habitación de su hijo. La luz en su cara lo despertó y, con la cabeza palpitando, se irguió hasta quedar sentado en el colchón. Lo último que recordaba era… Ah sí. Se le había ocurrido que posiblemente Percy estaría en el jardín de las Hespérides. Si, sabía que era poco probable, pero se le agotaban las ideas y prefería buscar en todos los lugares posibles. Era mejor intentarlo con una lenta búsqueda que sentarse y ahogarse en preocupación. Si tan solo Nico colaborara un poco más. Estaba seguro de que el hijo de Hades sabía algo. En ese momento la puerta se abrió y se asomo una mujer:
-Ah, estas despierto-Dijo con una sonrisa-Que alivio, si no despertabas pensaba llamar a un doctor.
-E-estoy bien, gracias. Usted es la madre de Percy ¿verdad?-Respondió apenado el hijo de Júpiter-Perdón por llegar así, soy Jason Grace.
-Sally, mucho gusto. Pero ven, el almuerzo está listo y puedes comer con nosotros.
-¿Almuerzo?-Pregunto sin creerlo-¿Y-ya es tan tarde?
-De hecho…-La expresión de Sally era entre apenada y divertida-Estuviste inconsciente todo un día. Le dije a Nico que no te golpeara con el bate pero no quiso escucharme.
Tal vez debía dejar de presionar al italiano. O eso pensaba Jason mientras veía el bate de base ball apoyado contra la pared; solo que esta vez tenía varios clavos sobresaliendo en la punta. Y podía apostar su alma a Plutón que sabia quien los había clavado.
Así que prefirió hacer caso a su sentido común y hacer como que solo estaba allí por una visita social. Además, no estuvo mal conocer a los padres de Percy. Solo sabía de ellos por lo que había escuchado del propio ojiverde. Eran realmente agradables, y ahora comprendía porque Percy era adicto a la comida azul. ¡Es deliciosa!
-Nico dice que has estado buscando mucho a Percy, ¿has tenido alguna pista?
-Ni idea…-Aunque no podía verlo, sabía que tras él Nico agitaba el bate en sus manos y con un brillo vil en sus ojos-P-pero creo que, si insiste tanto en estar solo. Ya podre ahorcarlo cuando aparezca.
Atrás, dejando la posible arma homicida, Nico suspiro y se alegro de que finalmente el cabezota romano dejara de insistir. Ahora, con ese tema resuelto, pensó que no estaría ir a hacerle una pequeña visita a su primo… Solo para asegurarse de que estuviera bien.
¿Qué se encontraría al llegar?
Continuara…
