Como casi siempre unas palabras a los lectores

-Claudita linda preciosa hermosa ...siempre animándome, eres tan fundamental en mi hobby de escribir... te quiero montones y espero que disfrutes esta capítulo.

-Edoras, Nuria, Darkyuni, Nanaccs, Morgain Croix, Kmy, Silvia ... no sé si este capítulo será para hacerlas sufrir. Me tarde dos días menos en actualizar... así que sólo queda que les guste y que se les haga realista.

-Yanki ...si te gustó el flash de capi anterior, ni te imaginas lo que me gustó escribirlo a mi. Siempre he creído que Bulma había tomado la iniciativa de una manera parecida. Bueno te dejó con este capi, espero que lo disfrutes. Aahhh... te deseo lo mejor con los exámenes.

-Kili... sin duda todos queremos que hagan el amor y no la guerra, pero cierta personita necesita abrir los ojos. De todos modo ya comenzamos la cuenta regresiva para lo trascendental.

-mariasessh...exactamente, concuerdo contigo en que la transición de vegeta de una ente maligno a uno bueno no solo lo afectó a él, sino que también a su pequeño núcleo más cercano y era precisamente lo que me impulso a escribir este fic. Y lo de la prostituta, si, no soportó sentirse tan frustrada. Es como una analogía con vegeta, pero la diferencia radica en que ella no cuenta con mayor apoyo que el de sus clientes, en cambio él inconscientemente sabe que a millones de kilómetros tiene personas que son parte de él y eso es algo que lo frena a tomar una decisión tan drástica.

-Kassumy...no te preocupes que no se cortara la señal... suerte para ti también en las clases. No sabes lo mucho que extraño tu fic.

-Drake dark... si, necesitaba que alguien que fuera testigo preferencial en la situación de Bulma y Vegeta y fuera contando cosas que ninguno de ellos dos ve, y bueno, después de todo nadie puede ser tan tonto para pensar solamente en pasteles y plantas ¿no? ¬¬

-Rox... oye hiciste tu propia continuación del fic en el review!! Genial. Jajaja. Concordamos en muchísimas cosas, y Vegeta como nunca asumirá nada, necesitará una buena excusa para convencerse a si mismo y sin remordimiento de volver. Un beso y espero que este capitulo no escape mucho de lo que esperabas. Espero tu review.

-Geisha Chang... ay! si, cada vez que escribo intento ponerme en los zapatos de Vegeta, y al igual que tu, en la escena que ve a su retoño, me inspiró muchas cosas, unas que diría o pensaría y otras que quedarían ocultas en lo profundo de su ser.

-Tania Stratman...Bueno hoy sin auspicio de la U actualicé y me demoré menos eh... el capitulo anterior estaba destinado a ser algo profundo y reflexivo, especialmente me dispuse a escribir de Vegeta trascribiendo todo lo que yo pensaba de lo que significaba para el ser alguien elevado del resto y que sin embargo fue superado, creo que ese es su mayor carga, junto con sus supuestas debilidades.

-Ades... (no sé si tu nick es basado en el Dios del Inframundo, el cual es mi mayor deidad, adoro a ese Dios, además yo me creo Perséfone... en fin) concuerdo absoluta y completamente contigo, yo tampoco creo que Vegeta haya abandonado a su familia después del Cell Game y por las mismas razones que das tu. Sin embargo, quería escribir un historia así y esta fue la mejor época para acomodarla porque después de Majin Boo sería aun más irrisorio imaginar que de algún manera se alejaría de ellos, además necesitaba a Vegeta en la transición de del bien y el mal y atormentado por lo que ocurría dentro de él. En conclusión esta narración es como una historia alterna de lo que ocurrió durante el tiempo trascurrido entre Cell y Majin Boo... espero que te agrade este capi y espero tu review.

Ya ya ya, no los lateo más. Sé que me extiendo mucho en esto, pero me encanta interactuar con ustedes porque plantean problemáticas muy interesantes.

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Cap. XI Engañándonos

- ¿Qué haremos Trunks? – preguntaba la peliazul apoyando el mentón sobre el volante del aerocoche mirando desilusionada el mar a través del movimiento intermitente del parabrisas mientras limpiaba los restos de garúa – Sabes creo que tus abuelos sabían que el tiempo estaría horrible por eso no quisieron venir ¿no crees? – lo miró.

- lelo ... - el niño la miró acercándole el juguete resistente a Trunks que ella misma le había fabricado.

- si mi vida, los "lelos" no nos dijeron nada – recibió el juguete que era idéntico a Mirai Trunks – ¿Vamos a un hotel o vamos a casa?

- lelo ... mumma - ¿mumma? ¿Acaso estaba diciendo Bulma? ¿acaso la estaba tuteando?

- Mamá – corrigió ella

- Mama mumma ...? – se expreso de manera interrogativa.

- Eso está mejor mi amor – acarició su cabeza revolviendo la melena que comenzaba a formársele, la que luego cubrió con un gorro azul – entonces nos devolvemos a la Capital del Oeste.

Nuevamente el pronóstico del tiempo había errado. ¿Estas personas estudiarán meteorología en una burbuja? Parecía, porque esta vez el margen de error era grotesco y absurdo. De los 25 grados pronosticados para el litoral, la sensación térmica no superaba ni un tercio de esa cifra.

Llevaba semanas planeando un viaje a la costa y esta vez confiada en el tiempo pronosticado pensaba que era la ocasión ideal. Sus padres estaban tan o más entusiasmados que ella, y es que cuando la palabra paseo era nombrada, los ojitos les brillaban como niños frente a un caramelo y urdían todo, y de sobremanera cuando la palabra paseo era acompañada por "familiar", ahí se enloquecían.

A pesar de su conocido entusiasmo extrañamente a última hora habían desistido y no se les notaba para nada abatidos, es más parecían que preferían quedarse en casa como si tuvieran todo un panorama sólo para ellos... bueno de vez en cuando también era bueno dejarlos solos, pensaba Bulma, y es que si ella había heredado la impudicia de alguno de ellos necesitaban mucha más privacidad de la que tenían con Trunks dando vueltas por toda la casa.

Maniobró su aerocoche riendo por sus ideas y girando a la derecha donde se podía leer claramente en una gran señalética "Bienvenidos a Capital de Oeste". Al parecer por acá las cosas tampoco andaban mejores. El cielo estaba totalmente cubierto y la fina llovizna de la costa acá era una lluvia que chocaba estrepitosamente en su vidrio.

- Brunie es un chimpancé que vive en nuestra mente cuando se hace grande es realmente sorprendente, Brunie viene a jugar cuando lo necesitas ...- Bulma cantaba la canción que había puesto para tranquilizar a Trunks, mientras el aplaudía y dejaba de lado los papeles que rompía – bien ya llegamos.

- Mamá ... Papá – llamó abriendo la puerta dejando a Trunks en el suelo, el cual inmediatamente comenzó a corretear por la casa gritando y hablando cosas las cuales la mayoría se entendía solamente él.

- No creen que debieron habernos dicho que el tiempo iba a estar feo – se quejó mientras un exquisito y sobretodo apetitoso aroma comenzaba a colársele por la nariz.

Si su olfato no la engañaba era filete al vino tinto y champignon receta muy poco frecuente en su hogar, la que su madre preparaba sólo en ocasiones especiales.

- si querían estar solos, me lo hubiesen dicho, ya no tengo 11 añ...- no terminó de hablar por la sorpresa. Apenas entró al comedor grande fue su sorpresa al ver a sus padres junto a Román, Greco y una muchacha compartiendo una agradable velada.

La cara de espanto de sus padres le dejó más que claro que este banquete estaba estratégicamente planeado para que ella no fuera parte de la velada, de la expresión de Greco ni hablar, en cambio Román y la muchacha le sonreían de manera agradable.

- ¿no hay lugar para mi? – preguntó de manera hipócrita, mirando fija y desafiantemente a su padre.

-P-por supuesto hija ...- titubeo la Sra. Briefs que se paró de inmediato a ponerle un lugar en la mesa y servirle un platillo de cena.

- Bulma que sorpresa... tus padres nos dijeron que no habías podido quedarte porque tenías que ir a una reunión en la costa ¿ha salido todo bien? – preguntó Román alegre al verla.

Bulma quedó sorprendida, no podía creer lo que se filtraba por sus oídos. Las reuniones con algunos accionistas de la empresa eran importantes y si tanto querían ahorrarse cualquier mal rato por la presencia de Greco (la única razón por la que se le ocurría que su padre había hecho semejante estupidez) no hubiese sido necesario engañarla de esa manera tan defraudante; le hubiesen dicho que venía Greco y de todas manera ella no se hubiese aparecido.

- Supongo que debió haberme ido bien...- respondió irónica, pero con respeto a Román, después de todo el no era el culpable de la gran farsa planeada por el gran cerebrito de su padre, porque dudaba que las facultades mentales de su madre dieran para más que hacer pasteles y regar plantas. Si, estaba iracunda.

- aquí tienes querida – dijo ubicando el plato de la peliazul junto a Greco. Dios mío! Bueno no podía pedir más de ella.

- se me quitó el apetito, además ya cené en la reunión. No se preocupen y sigan, no creo que mi presencia sea relevante ¿o me equivoco padre? – ahora si que se notó la tensión. Lo notó, no esperó respuesta y se retiró – iré donde Milk.

caminó hecha una furia por los pasillos buscando a su hijo que ya se le había perdido. Paso por fuera del laboratorio que tenía la puerta semiabierta y escuchó su voz y el sonido de las herramientas que usa para jugar.

- Trunks cariño... ¿dónde estas? ¿juegas a las escondidas con Mamá?- afirmó el pomo de la puerta – iremos a ver a tía Milk y a Got...- abrió la puerta y no pudo terminar la frase, frente a ella estaba la figura de aquel hombre, su hombre mirándola fijamente y con el mismo asombro que ella.

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¿Eras tú?... no, imposible. Era sueño, una ilusión, otro engaño de mi mente... tu estabas muerto, habías muerto el día en que juré que te sacaría como fuese de mi mente. Pasaban los segundos y esa presencia fantasmagórica no desaparecía, seguía frente a mi tras ese vidrio enterrándome dolorosamente su fría mirada... estas muerto!

Me costó caer en la realidad, pasaron miles de ideas en mi mente, miles de explicaciones científicas e incluso médicas para esta alucinación, esclarecimientos para no ilusionarme, porque ya no toleraría otra vez la triste fase que dejan tus recuerdos cuando despierto. Pero eras real, después de tanto tiempo soñándote e imaginándote no podía distinguir la realidad ... por Kami eras tú!

Me mirabas fijo; frió, severo, displicente, curioso. Recordé entonces que quien sabe cuentos millones de kilómetros nos separaban, que te habías ido sin siquiera decir adiós, fue en ese momento cuando quise gritarte, maldecirte, tomar a Trunks y salir corriendo de ese lugar. Nos hacías daño, lo sabias y no cambiabas tu mirada, no hacías nada por evitarlo.

Mi discurso estaba listo, preparado y ensayado por si alguna vez ocurría esto. Planeé cada palabra estratégicamente. Conocía tus puntos débiles a cabalidad como una bola de cristal, como un libro abierto, con la misma magnitud que tu eras conocedor de mis flaquezas y quería herirte, desfigurar con muecas de ira tu rostro infame disparándote palabras que lastimaran tu maldita alma que parecía inquebrantable. Pero olvidé todo; cada frase aprendida mecánicamente a fuerza de repetirla cada noche se había esfumado, frente a ti mi mente era una nebulosa blanca irrazonable sin ideas ni fundamentos. En mi mente éramos sólo tu y yo, frente a frente, guerreando por no bajar la mirada ante el otro.

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Escuché su voz y aunque quería sonar normal e incluso dulce, como siempre cuando intenta ocultar su ira al dirigirse a Trunks, supe inmediatamente que venia alterada. Al instante me puse en alerta y lo primero que pensé fue lanzarle una bola de energía al visor y evitar cualquier tipo de contacto visual ya que era un hecho que dentro de poco esa puerta se abriría y ella inevitablemente aparecería; No iba a arrancar, eso era para cobardes, pero ¿acaso yo no había arrancado ya una vez? No hubo tiempo para cuestionar mis actos, ni siquiera para decidir que hacer. Entonces la puerta cedió y como un relámpago veloz y fulminante su imagen apareció.

Sus ojos grandes y sorprendidos me abofetearon con su insolencia natural, pero inmediatamente percibí que no brillaban como antes, es más, su tez blanca estaba más pálida de lo normal y seguro tenía unas cuantas libras menos. Me sorprendió su lividez y me enrabié sabiendo de que aun así sus rasgos finos podían atormentar a cualquiera ...incluso a mi.

Los segundos se hacían infinitos y eso me inquietaba y agobiaba. No movía ni una fibra de su cuerpo tratando de mantener su compostura, tragándose durante segundos quién sabe cuantas palabras que pasaban por su mente y es que la mujer no se caracteriza por desperdiciar segundos cuando se trata de salvaguardar sus emociones y menos cuando asechan su territorio. Aun así ante su presencia estoica y llena de reproches que le brotaban por los poros, logró llamar mi atención, me concentré en controlar las congelantes corrientes eléctricas que arremetían contra mi espalda y extremidades...

Pero es terrícola y eso juega en contra cuando quiere hacerse la fuerte. No soportó, yo fui el ganador cuando sus ojos sucumbieron.

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los segundos transcurrían con una velocidad demoledoramente lenta para el hombre de la mirada vacía y en el laboratorio no había más que un tenso silencio ahogando cada recodo del lugar y sus mismas ganas de reaccionar.

Él estaba incómodo e impaciente, por un lado anhelaba encender sus poderes y salir volando a todo su potencial de aquella cárcel de confusiones, pero claro era que él no sería el que haría eso. Como nunca en su fuero interno suplicaba por un ataque de histeria de la peliazul; que gritara, que pateara, que tirara herramientas a las máquinas o que saliera corriendo, pero que hiciera algo para que todo este suplicio acabara pronto.

Por su parte la peliazul no pudo más. Si alguna vez había pensado que podía ser tan ajena a sus sensaciones como él estaba equivocada y dolorosamente se daba cuenta al momento en que su mirada sucumbió ante el frío temple del saiyajin. Desvió su mirada hacía un punto imaginado por su mente mientras las primeras lágrimas, contra todos los esfuerzos de la mujer, rodaron sin tapujos por sus blancas mejillas.

Despegar los ojos de esos agujeros negros la había traído simultáneamente a la realidad; estaba en su laboratorio, con su hijo y aquél hombre. En su mente miles de ideas comenzaban a tomar forma. Miraba el suelo, máquinas, herramientas para evadirse de quién ejercía esa fuerza invisible con el solo hecho de mirarla. Trunks estaba presente, frente a ella observando con curiosidad sus lagrimas, ella lo notó y le sonrió. Entonces recordó que cuando ella hacía ingreso al lugar estaba todo activado y quién sabe cuanto rato llevaba el seudo padre frente a su hijo, quizás hablándole e instruyéndole en todas esa imbecilidades de las que el niño nunca formaría parte.

Dios, era tan complicado tener al niño en medio... ¿y si lo había reconocido?, imposible, se respondía ella. Trunks tenía sólo 6 meses cuando el Principito se había marchado , pero ¿por qué el niño se veía tan feliz? ¿por qué se reía y lo apuntaba con su dedito?

Observó a Trunks un miedo terrible la azotó, ellos eran solamente dos, él no conocería nunca a su padre, por lo tanto para Bulma, esto era un daño para todos incluyendo al saiyajin.

Se dirigió a Trunks al que, como nunca, le encontraba un parecido aterrador con su progenitor, frente a él le dedicó una hermosa sonrisa antes de cargarlo.

- Mi vida, tan inquieto que estas – besó su frente lozana y ocultó la cabeza del infante en su hombro, el niño no podía verla derramar lágrimas, era su madre, su único pilar y no se podía dar el lujo de mostrarse deleznable frente a él. a pesar de eso no podía cesar el llanto y le dolía tanto ese lagrimeo. No emitía queja. Era ese tipo de llanto que se basa en derramar grandes lagrimones sin emitir sollozo alguno, el llanto más amargo, ese que hace doler el pecho y la garganta por la compresión de la angustia.

Se armó de valor y buscó al hombre tras el trasmisor y su mirada que a principios era insolente ahora era frágil y tambaleante. No lo miró a los ojos como solía hacerlo, sólo se remitió a encontrar un punto medio en su rostro tajante y imperturbable como siempre.

- Creo que tendré que ponerle mayor seguridad a la entrada de mi laboratorio – rió de manera falsa - Lo lo siento ...- apretó sus mandíbulas y cerró con fuerzas sus ojos, no iba a llorar, no se iba a quebrar. Él era un tema zanjado y ahora era el momento de demostrarlo. Haber creado esa maquina, en estos momentos, era el peor error porque él ya no era parte de sus vidas y no necesitaban saber de él, inventar ese artefacto era tratar de mantener entre ellos una figura familiar que nunca existió... El que salía en la pantalla era un hombre más.

- Mi mi hijo no volverá a molestarlo ...¿cierto mi amor que no volverás a molestar al "señor"? – si, era un señor desconocido al que nunca había visto, por lo menos de eso quería convencerse ella y de pasada convencer al niño. Él no era por el que hace tan poco tiempo lloraba, menos el padre de Trunks, eso nunca, el niño nunca sospecharía que aquel era su padre.

"señor", esa palabra lo descolocó inmediatamente sacándolo de su estado de concentración y displicencia. Angostó sus ojos mirándola escrutadoramente tratando de leer en sus gestos o en su mirada a qué se refería específicamente con esa palabra que le causaba cierto malestar. Al parecer toda esta maraña le había causado alguna alteración sicológica o algo por el estilo ya que no le calzaba que mujer lo denominara de manera tan despectiva en sus cabales.

No le tomó mucho tiempo más desclasificar las intenciones de la peliazul y si lo que buscaba era renegar a la fuerza de él, le importaba un soberano rábano. Lo que lo sacaba de casillas es que tuviera el desparpajo de hacerlo en su cara y tomándose una atribución que le correspondía exclusivamente a él... o por lo menos de eso se convencía, tratando al igual que Bulma, de hacer realidad lo que luchaba por imponerse.

Apretó un puño con fuerza. Si había sentido que una energía le impactaba de lleno en su cuerpo teniendo a capacidad de dejarlo en estado de inconciencia, esta era la primera vez que sentía una angustiante punzada en el pecho, un dolor que iba más allá de lo físico, se sintió herido en su orgullo y machismo.

Quería un explicación, pero no por la insolencia de Bulma al tomarse el rol de obviarlo, en su interior quería que le aclarara esa forma de nombrarlo.

- ¿De qué demonios hablas? – abrió su boca interrogando de manera iracunda a Bulma. Ella, por su parte se tensó al escuchar aquella voz que tanto había extrañado y rogaba en silencio que de su boca no salieran más palabras, que su voz profunda y dominante no la perturbara más de lo que su presencia lo hacía. Bajó su mirada y lloriqueó sin emitir sonidos mientras acariciaba los cabellos de Trunks.

¿de qué hablaba? Y tenía el descaro de preguntárselo, quería pasarlo por alto, tomar definitivamente el control que creía volvía a tomar después de su partida, olvidarlo, pensar y creer que nunca había existido, que nunca lo había conocido...acaso no lo notaba.

Este hombre le demandaba un fuerza de voluntad sobre humana, así que con fuerzas de flaqueza y de su propia dignidad levantó nuevamente sus ojos devastados por su propio huracán y prosiguió su convicción.

- es que mi hijo es un poco travieso y le encanta jugar en los artefactos, ruego que lo perdoné, no volverá a ocurrir - No podía flaquear en esta situación.

- estás demente ... – agregó malhumorado, sintiéndose traicionado, pero ¿Por qué?

ambos estaban metiéndose mutuamente el dedo en una herida que llevaba tiempo abierta. Para él era un insulto y se convencía de que su molestia pasaba por eso, y para ella era un suplicio tenerlo en frente y revivir los sentimientos que no quería sentir.

Bulma le dio la espalda, no tenía de donde obtener más fuerzas para enfrentarlo y con su hijo en brazos salió de su laboratorio. Caminó por el pasillo con ganas de correr de vuelta abrir la puerta, olvidar todo y decirle la falta que le había hecho, pero la dignidad era una de las grandes fortalezas y era por resguardarla que nunca lo iba a hacer.

Llegó a la sala donde los invitados y los dueños de casa tenían una distendida conversación, al entrar nadie le dirigió palabra, sus ojos hinchados y su cabeza gacha hicieron desistir cualquier amable ofrecimiento de la hija de Román por invitarla a una copa y conversar de avances tecnológicos en el campo médico.

-Mamá ¿Podrías ver a Trunks? Voy a salir un momento

no esperó respuesta, depositó a su hijo en el suelo el que fue corriendo a las faldas de su abuela. Luego abrió un cajón contiguo a la puerta de salida y tomó una cápsula, cuando se dispuso a salir tomó el pomo y no pudo girarlo. Por kamisama! Había hablado con el hombre que amaba y había sido fuerte. Soltó el pomo y bajo la atenta mirada de los demás corrió de vuelta a su laboratorio. Qué importaba el pasado, por unos segundos más de escuchar su voz y tenerlo frente era capaz de meter todo en un tarro de basura.

Abrió la puerta y para su sorpresa él seguía ahí, en la misma posición como si siempre hubiese sabido que ella regresaría y le estaba esperando.

Otra vez la quedó observando fijo, maldiciéndola y maldiciéndose a si mismo por quedarse en el lugar esperando a que regresara. Pero era suficiente por hoy, dio la espalda y caminó alejándose, antes de que esa voz, la que tanta veces odió por se chillona, lo detuviera sin más armas que unas estúpidas palabras.

- Vegeta por favor espera ... – él detuvo su andar sin palabras ni girando para mirarla.

- la nave necesita un mantenimiento, es necesario revisarla cada cinco meses de uso continuo para evitar cualquier problema – pronunció preocupada y amable. Lo tenía frente a ella y por nada del mundo quería que este momento acabara.

-la nave no necesita absolutamente nada – respondió hostil. Y aunque podría haberse marchado y dejarla parloteando sola él también quería proseguir con la conversación. Era un extrañeza lo que lo mantenía escuchándola, no quería imaginar lo que era, solo que le agradaba permanecer ahí procesando esa tonalidad de voz que lo absorbía.

-Vegeta ... ¿tienes combustible? ¿alimentos? ¿Has tenido problemas con el ... – irónico que teniendo tantas cosas que decir, precisamente ahora se preocupaba de las carencias que podía pasar el hombre, quizás era un forma de suavizar el camino, pero ahora que lo hablaba era algo que repentinamente le preocupó. No terminó su frase cuando se vio interrumpida por la voz castrense.

- Al grano Bulma – alegó infranqueable, para Vegeta al parecer Bulma tenia cosas más interesantes que decir, esas cosas que sólo ella le había dicho.

- Vegeta ...yo ...eh ...- tenía tantas cuestionamientos, tantas cosas que aclarar - ¿ Volverás ? – preguntó temerosa, con una inseguridad totalmente ajena a ella, lo que sorprendió la mismísimo Vegeta. Cuantas ganas de preguntarlo y tanto miedo a esa respuesta.

Por su parte, Vegeta se esperaba que ella tuviera en mente su regreso, aun así no dejaba de sorprenderle. Los terrícolas solían ser tan especiales...

Giró para contemplarla por unos segundos, tan sumisa, tan insolente, tan mujer. Soltó una carcajada altanera, larga y pronunciada de esas que tenía registrada bajo su marca. Luego emprendió camino desapareciendo del foco visual de la máquina.

No podía hacer otra cosa, no podía responder a esa pregunta a la cual ni el mismo le sabía la respuesta. Un "no" hubiese sido lo mejor e incluso lo más facil, pero no podía pronunciarlo, sus palabras ya lo habían traicionado millones de ocasiones y de una u otra manera en su mente volver a la tierra era algo que ya no sonaba tan irrisorio, menos después de esto.

-Vegeta... Vegeta!!!!!!!!!!!! – gritó desesperada al ver que no lo veía – eres un cobarde, huyes de nosotros porque sabes perfectamente lo que sientes ... Vegeta... Vegetaaaaaaaaaa!!!

Le reclamó por un largo rato y al no tener respuesta, se dio por vencida. Ella había actuado de la mejor manera posible, pasando por alto decenas de soledades, recuerdos y reproches, pero para él eso no era importante, nunca lo fue y nunca le sería.

Se sentía tan miserablemente ingenua de haber esperado por respuesta un rotundo si, que volvería y se quedaría por siempre al lado de Trunks y ella que huyó de ese cuarto inundado de su presencia. Corrió hacia la puerta trasera de la casa sin tener cuidado con los muebles que chocaba y los jarrones que caían.

Abrió la puerta, la lluvia no era impedimento para un travesía en moto.

Continuará ...

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Como ya lo había comentado en algún review comenzamos una cuenta regresiva...

no quiero hacerlo sufrir, tampoco extenderá más de lo debido esta historia, aun así nuestro personaje tambaleante necesita abrir los ojos...

ehhhh... no tengo más que decir. déjenme reviews...

Besos ...Saij Clío

Ahhhhhh... se me olvidaba. comencé una nueva historia les hago una cordial invitación a leerla. se llama La Cita, es un fic que tiene matices de todo, en donde nos reiremos del escuadrón Z al verse todos perjudicados con el fatídico trueque realizado por Goku y El Supremo Kaioh pervertido y la desatada ira del Príncipe de Los Saiyajins... como siempre protagonizado por Bulmita y Vegeta, pero la mayoría de los personajes participa.