Capitulo 11- Muerte

-Yo… no me siento cómoda hablando de esto contigo…- dijo Hinata desviando la mirada.

-¿Por qué casi no me conoces?- pregunto Hanabi con amargura.

-Porque… eres mi hermana…

-También puedo ser tu amiga- replico ella con los ojos iluminados.

-No estoy segura de hablar de esto con una amiga…

-Bueno… supongo que puede ser cierto…- admitió Hanabi sonrojada-. Aun así, no puedes dejar de contarme todo en la mejor parte.

-¿Mejor parte?- rió Hinata avergonzada.

-Si…- asintió la niña sonriendo- ¿Qué paso después de que te diera el beso?

Hinata guardó silencio unos segundos observando a su hermana; eran varias cosas que la hacían sentir como una mala idea continuar su relato, o en su defecto ser honesta con respecto a lo que "sucedió" en el templo de Kamagure. Hanabi era aun muy chica… ella misma era aun muy chica para ese tipo de conversaciones; prácticamente la estaría pervirtiendo si continuaba. Por otro lado, además era su hermana, y esa información circulando por la familia realmente no era buena idea; siempre había llevado una relación muy cercana con su madre y aun así no se atrevería a contarle una palabra a ella de este asunto. Pero por otro lado debía admitir que no solamente era platicar por platicar; ese tipo de conversación tan cómplice y prohibida ¿Estrecharía sus lazos con su hermana? ¿Serian verdaderas amigas y no solo familia al compartir este tipo de cosas? Por un lado le parecía hipócrita pensar que Hanabi era chica cuando en pocos años, siendo tan hábil como era, mataría a su primer enemigo ¿Era entonces el sexo mas "complicado" o "incorrecto" que el asesinato?

Además, estaba el asunto que debía admitir que necesitaba compartir eso con alguien; aunque compartía casi toda clase de secretos y conversaciones con Naruto, definitivamente desahogarse de su "sueño" con el chico en esta ocasión no era la opción indicada. Ahora Naruto tenía a Sasuke para compartir sus "cosas de chicos", mientras que ella no tenía a nadie para sus "cosas de chicas"… No solo quería a Hanabi, también la necesitaba. Realmente la necesitaba.

Con un suspiró y agachando la mirada, Hinata continuo con su relato, intentando ser lo menos explicita posible y mas bien dando generalidades a lo "vivido"; aun así, colores insanos de rojo carmesí explotaron en el rostro de la Hyuga menor, quien por momentos parecía a punto de querer salir de la habitación y por momentos ansiaba escuchar la historia completa.

-¿Entonces fue un… sueño?- preguntó Hanabi con una sonrisa malévola en el rostro.

-¡No estoy mintiendo!- gritó ella sonrojada-. Dormí desnuda, desperté vestida… y Naruto no recordaba nada.

-O eso te dice- puntualizo Hanabi.

-No me mentiría.

-¿No?

-Somos Aliados, para lo bueno y malo- replicó la chica sonriendo con una alegría infantil-. El nunca me mentiría.

-Me alegra por ti, Hinata- sonrió su hermana con sinceridad.

Las chicas rieron e intercambiaron unos cuantos empujoncitos antes de tomar unas galletas de una mesa cercana; ya era noche y ambas vestían su pijama, aunque aun era relativamente temprano para dormir. Hinata miró a su hermana y se dio cuenta que era muy hermosa; normalmente vestía ropa de entrenamiento que embrutecía su figura, pero aunque la niña carecía por completo de "atributos femeninos" por su corta edad, sus facciones eran finas, su pelo largo y hermoso, y su cuerpo en general tenia un aire delicado y fino.

-Una sola mirada de Kiba en tu pijama y caerá a tus pies- comentó Hinata riendo.

-¡Hina!- la chica se cubrió con una sabana cercana mientras sus mejillas enrojecían con celeridad-. No soy yo quien tiene fantasías con su amado…

-¡Pero tienes un amado!- replicó Hinata también sonrojada, pero haciendo acopio de toda su voluntad para no dejarse vencer por la vergüenza.

Las chicas intercambiaron una mirada antes de soltar una carcajada nerviosa. Puede que fuera extraño, puede que fuera algo incomodo, incluso podía ser realmente incorrecto… pero ambas empezaban sentirse realmente unidas con este tipo de complicidad. Después de muchos años perdidos como hermanas, empezaban a ser realmente amigas. Y eso era mucho mejor.


-¿Así que te gusta Ino?

-Bueno, si…- admitió Sasuke desviando la mirada.

Los chicos estaban sentados en lo alto de la barda de la villa Uchiha, platicando en una noche tan limpia de estrellas que casi era desoladora; una pálida luna apenas si ofrecía una media sonrisa en el manto de la noche.

-¿Qué hay de Sakura?- preguntó Naruto.

-No es mi tipo- declaró el chico con serenidad-. Aun así, tampoco es como si con Ino esperara tener algo…

-Mmm… Sospecho que le gustas.

-No es eso- replicó el Uchiha con la mirada perdida-. Es que en estos momentos no tengo tiempo para ello…

-¿Tiempo?

-Tengo cosas más importantes.

-¿Eres gay?- preguntó Naruto alejándose discretamente.

-¡No es eso, imbécil!- gritó Sasuke molesto-. Ya te dije que tengo mas cosas en mente…

-Es que no lo entiendo ¿Por qué habría de ser inconveniente tener novia?

-El amor te hace débil…

Las palabras de Sasuke brillaron en sus ojos con una melancolía profunda, y un gesto sombrío que hizo estremecer a Naruto; el chico miró el cielo oscuro y las escasas estrellas, inseguro de que debía responder a aquello.

-No creo que el amor sea malo…- comentó tras un rato.

-Mis padres murieron por amor- dijo Sasuke con serenidad-. Y no quiero ofenderte, pero apuesto que los tuyos, que murieron en el ataque del Kyubi, murieron por amor…

-¿A que te refieres?

-No lo se, tal vez tu padre protegiendo a tu madre y a ti para escapar.

-Mis padres no eran débiles- replicó Naruto con un ligero tono de furia.

-No, tal vez no- respondió a su vez Sasuke mirándolo con firmeza-. Pero el amor te hace débil por más fuerte que seas… El odio es la verdadera fortaleza.

-Te lo digo de primera mano- dijo Naruto agachando la mirada-. El odio no da poder…

-Es voluntad, Naruto, el odio es voluntad. El poder lo debe buscar uno mismo; el amor destroza la voluntad, el amor provoca miedo lo cual aplasta la voluntad…

En realidad, Naruto no supo que responder a ello, pero debía admitir algo; tras años rodeado de odio nunca había logrado nada, ni con toda su voluntad por sobresalir ante los demás. Ahora estaba a punto de ser expulsado de la academia, marcando seguramente de por vida su oportunidad de ser Hokage, pero su habilidad había mejorado marcadamente ¿Por qué odiaba a Ebisu? Al hombre apenas si lo conocía, aunque era un imbécil ¿Por qué se odiaba a si mismo? Sabia que era patético y un inútil, aun así no sentía que su propio odio le diera fuerzas y muy al contrario, cuando mas se recriminaba su estupidez y debilidad, menos capaz era para hacer las cosas.

Solamente había mejorado por un motivo y ese motivo era lo más distante que podía imaginar del odio; era ella quien lo despedía por las noches, su primer pensamiento en las mañanas, su inspiración, su fortaleza, sus más grandes deseos de continuar. Su amiga. La única amiga que había tenido en toda su vida, aun antes que Shikamaru decidiera llamarlo "amigo". Ella estaba en la misma situación que él, y sus desgracias los habían unido; si, sus desdichas y problemas, pero no su odio. De hecho dudaba siquiera que Hinata fuera capaz de odiar a alguien, incluso al desgraciado de su padre. Muy por el contrario, ella era bondad y esperanza; y no podía dejar que esa bondad fuera destrozada, que la esperanza desapareciera en una oscura ciénaga de odio y traición. Y con las palabras de Sasuke se dio cuenta de la realidad: él ya no peleaba por si mismo, luchaba por ella.

"No eres tan idiota…"

La voz lo sobresaltó, sacándolo de sus reflexiones con un susto de muerte; Sasuke se levantó y miro alrededor, confundido. Naruto recordaba con anterioridad haber escuchado la voz, en sus sueños. Se avergonzó ante la mirada interrogativa de Sasuke y simplemente se rasco la cabeza con una sonrisa.

-Recordé un mal sueño…

-Imbécil- dijo Sasuke sentándose de nuevo.

-Amargado- replicó Naruto con una sonrisa.

Ante la luz de la luna, Naruto saco de su bolsillo dos fotografías; una era de Hinata, la otra de Sakura. Miró ambas unos segundos antes de romper en dos pedazos la de Sakura y dejarla caer; después observó la de Hinata con una sonrisa en el rostro. Guardo la foto y volteó a ver a Sasuke, quien permanecía con la mirada perdida en el cielo; el Uchiha también podría ser un gran amigo, aunque tuviera ideas equivocadas. El odio era odio, y tenía ciertamente su poder; pero no todas las fuerzas radicaban en la misma emoción. Y definitivamente su fuerza no era el odio…


Dos sombras se reunieron en silencio en lo alto de la montaña, observando la aldea con detenimiento mientras esta entraba en su etapa de sopor. Ninguna de las dos sombras pronunció palabras durante un rato, hasta que unas nubes reflejaron brevemente la luz de la luna en sus rostros. Uno era un joven de lentes y pelo blanco; el otro era un hombre de edad madura, calvo y de lentes oscuros. Ambos permanecían cruzados de brazos observando la aldea.

-No estoy seguro de la eficiencia de un ensayo de prueba, Kabuto- dijo el hombre con tono severo-. Mostrara sus debilidades y los pondrá alertas.

-Pensaran que son traidores internos, es por eso que nuestro objetivo es el pergamino de la aldea.

-Si pusieras verdaderos expertos podríamos obtener el pergamino realmente.

-El señor Orochimaru ya conoce esos secretos- rió el joven con sencillez-. Es solo un ensayo…

-¿Cuántos hombres perderemos?

-¿Realmente? Ninguno. Son peones que morirán en el ataque…

-¿No saben el verdadero objetivo de esto?

-No…

-¿Y si logran escapar realmente con el pergamino?

-Es por eso que tu equipo los esperara… dibújenles una amplia sonrisa para borrar la decepción de ser traicionados…

-Pero ellos son nuestros…

-No lo son y nunca lo fueron- replicó Kabuto con severidad-. No podemos confiar en que los traidores de la hoja sean leales a nuestra causa… Servirán bien como cobayas.

-El maestro también es un traidor- replicó el hombre.

-Deliciosas palabras que con otro hombre te costarían la vida- rió Kabuto con tranquilidad-. Es porque Orochimaru es un traidor, que sabe en quien puede o no confiar.

-Entendido…

Sin cruzar otra palabra, el hombre se alejó dejando a Kabuto para observar la ciudad dormida. En pocas horas el primer ensayo de la carnicería de Konoha; en pocos días, su destrucción definitiva. En meses, las cinco grandes aldeas del mundo. En un año el nuevo orden mundial. Kabuto no pudo menos que sonreír satisfecho.


Aquella mañana Hinata y Naruto comenzaron a entrenar desde temprano; habían decidido investigar todo lo humanamente posible en las tardes, en el santuario Uzumaki en compañía de Sasuke Uchiha, pero no abandonarían su entrenamiento por esperanzas endebles. Lo mejor era suponer que no había camino fácil para superar las cosas he intentarlo por la forma difícil y pesada.

Combate era algo en lo que los dos eran demasiado deficientes; Naruto era mas bien torpe, mientras que Hinata no era precisamente fuerte ni decidida, titubeaba en todo momento antes de hacer una llave o realizar un golpe, y no tenia que ver nada en absoluto con el hecho de que estuviera peleando con Naruto. Sin embargo no era algo en lo que ellos mismos pudieran darse un consejo, sino que necesitaban encontrar su propio estilo de pelea y adoptarlo. El ritmo de pelea no era algo que pudieran simplemente copiar. Aun asi, Naruto era marcadamente mas deficiente que Hinata, la cual si bien no lograba vencerlo al menos esquivaba todos sus golpes y se mantenía menos cansada que el chico.

Tras una hora de entrenamiento, el primero en caer fue él, quien respirando con dificultad se quito la chamarra y se declaró vencido. La victoria era obviamente indigna de ser reconocida, así que ella solamente dejo de pelear y tomó asiento contra un árbol cercano.

-Si no mejoro esto ocupare puntuaciones excelentes en las demás pruebas…- comentó Naruto jadeando.

-Estas más cerca que yo en las demás pruebas…- comentó Hinata.

-Aun tenemos suficiente tiempo- dijo el chico sonriendo.

-Si, lo lograremos…- asintió ella con confianza.

En ese momento, sin ningún motivo aparente, Naruto recordó el día de ayer con el Uchiha: la voz que había escuchado en lo alto de la muralla. Era la misma que anteriormente llevaba escuchando ya tiempo, y una de esas ocasiones era en el santuario Uzumaki, como una especie de sueño sobre Hinata. Sus recuerdos eran más bien confusos, pero la voz era… inconfundible. La había escuchado en demasiadas ocasiones como para continuar ignorándola. Su semblante se ensombreció un poco mientras miraba fijamente a la chica, quien alzó una ceja confundida.

-Hinata, hay algo de lo que quiero…- Naruto se interrumpió, reflexionando sobre la mejor manera de decirlo-. Yo… Bueno, es algo extraño…

-¿Qué sucede?- preguntó ella con tranquilidad.

-¿Quisiera saber si tu…?- Naruto desvió la mirada avergonzado.

El corazón de la chica se aceleró y su cara se sonrojo al instante; con una amplia sonrisa asintió, con los ojos llenos de esperanza. Naruto se rascó la cabeza, volteó a verla y termino su pregunta.

-¿Si tú recuerdas algo del santuario?- preguntó Naruto con la mirada perdida- ¿Recuerdas una sombra enorme?

-En el santuario…- la sonrisa se esfumo de su rostro, y su rostro palideció.

-¿Hinata?

-Una sombra enorme, con ojos rojos y enormes garras…- susurró ella asustada-. Encerrada en una jaula…

-Si…- asintió Naruto sorprendido.

-Esa cosa me tenía presa…

-Me pidió… mi vida a cambio de la tuya…- comentó Naruto ahora también pálido.

-Fue lo mismo que me dijo a mi.

Ambos chicos intercambiaron una mirada confundidos y notablemente asustados.

-Ayer lo escuche…

-Naruto…

-Esa cosa…

Una explosión interrumpió las palabras del chico y ambos se levantaron, confundidos; vieron humo elevarse con rapidez en el cielo y sin decir nada corrieron al lugar de donde este venia. Sin embargo, el pensamiento de ninguno de ellos se alejo ni un segundo de la terrible realidad sobre ellos. La sombra era real.


Empezaron a correr por el bosque, acercándose cada vez más a la aldea cuando escucharon los primeros gritos; ninguno de ellos había estado aun en una batalla real, pero el terror en esos gritos era inconfundible: eran gritos de muerte. Ambos se detuvieron sorprendidos por aquellos alaridos dentro de la aldea. Intercambiaron una rápida mirada y vieron el terror dibujado en el rostro de ambos.

-Naruto…- la voz de ella se quebró asustada.

-Debemos…- Naruto miró al frente, decidido a continuar, pero después volvió a voltear a Hinata; no podía arriesgarla a ella, no cuando sabia perfectamente que no era capaz de protegerla-. Debemos escondernos…

El chico agacho la mirada con impotencia, pero se giró rápidamente y tomó a la chica de la mano, empezando a correr en dirección contraria; ella lo miró asustada, a punto de decir algo cuando las ramas se movieron a sus espaldas. Ambos se giraron a ver para encontrar a cuatro ninjas bañados en sangre pasar entre los arboles; los hombres se detuvieron unos segundos al verlos. Ambos suspiraron aliviados al ver que se trataban de ninjas de la hoja, incluso Naruto recordaba a uno de ellos.

-Es ese chico…- susurró uno de los ninjas, el cual sostenía un pergamino enorme en sus manos. Tenia gafas oscuras y pelo largo de color negro.

-La chica Hyuga- dijo otro de ellos, un hombre de pelo rojo y corto.

-¿Qué sucede, maestros?- preguntó Naruto con preocupación- ¿Qué fue esa…?

-Mátenlos- ordenó el de las gafas oscuras.

Los otros tres ninjas restantes se adelantaron desenfundando sus Kunai con rapidez; Naruto retrocedió unos pasos, jalando de la mano a la chica.

-No…- dijo de pronto gafas oscuras adelantándose-. La chica Hyuga puede ser un buen obsequio para el amo… Maten al chico y tráiganla a ella.

-No…- dijo Naruto poniendo a Hinata detrás de él.

-Ahora- ordenó el hombre de gafas.

Los tres ninjas saltaron sobre los chicos, desenfundando sus armas; el pelirrojo tomó a Naruto del brazo y lo jalo. El chico trato de golpear al hombre, pero otro de los ninjas, uno calvo, lo golpeo firmemente en el estomago. El tercero, un hombre de pelo largo y castaño, tomó a Hinata del brazo; la chica forcejeó rápidamente y con una Kunai en su mano desgarró su propia chamarra, liberándose de su enemigo y golpeándolo en el rostro para sorpresa del hombre.

Naruto cayo al suelo, torciéndose de dolor, cuando el pelirrojo descargo su Kunai. Apenas con suficiente tiempo, logró alzar su brazo derecho y el arma se incrusto en el mismo. Adolorido, pero suficientemente consciente, el chico pateó la rodilla de su enemigo, el cual se torció adolorido. Hinata entonces llego y golpeo al otro hombre en el rostro, pero el calvó apenas si retrocedió ante el golpe y asestó una rápida patada en el estomago de ella. El de gafas oscuras se adelantó molesto.

-No tenemos tiempo…- replicó el hombre furioso desenfundando una Katana.

El hombre alzó el arma y la descargó furioso en el cuello de Naruto con un rápido movimiento. Aun sofocada, Hinata no pudo gritar; Naruto sabía que no era lo suficientemente rápido para evitarlo. Estaba muerto.


-¡¿Qué demonios es este lugar?!- gritó Naruto mirando alrededor.

Se encontraba adolorido, confundido y cansado; pero no estaba frente a sus enemigos. Al contrario de ello, estaba en un cuarto lleno de niebla y totalmente blanco. Como respuesta a su grito, una sombra se movía a sus espaldas; asustado, el chico se giró con rapidez. Frente a él, Hinata se giraba confundida para encontrarse de frente con él.

-¿Naruto?- exclamó la chica con lagrimas en los ojos y terriblemente asustada.

-Hinata…- susurró el chico preocupado- ¿Estamos…?

-¡¿Muertos?! No seas ridículo- dijo una voz imponente en el cuarto, soltando carcajadas intermitentes-. Nunca podría permitirlo…

-Esa voz…- susurró Hinata abrazando al chico del brazo, asustada.

-Es la sombra…

-Sombra es un calificativo muy despectivo- replicó la voz algo enfadada-. Sobre todo cuando esta "sombra" es lo único que te separa de la muerte…

-¡¿Qué es esto?!- gritó el chico mirando alrededor- ¿Quién eres? ¿Qué quieres?

-¿No recuerdas tu posición, idiota?- rio la voz-. Estas a punto de ser atravesado por una espada, con la apreciable señorita a punto de ser secuestrada y diseccionada…

El cuarto entero retumbo y una de las paredes se derrumbo, dejando al descubierto una enorme jaula oscura; ambos voltearon a ver la jaula. Esta fue golpeada en ese instante por una enorme garra y los ojos oscuros de la sombra aparecieron, seguidos de la ya conocida sonrisa malévola y sangrienta. Retrocedieron asustados ante esto, pero la jaula los separaba por completo.

-¿Dónde estamos?

-Eso ya te lo dije- replicó la sombra sonriendo.

-¿Qué es este lugar?- preguntó esta vez Hinata.

-Una pregunta más inteligente…- rió la sombra alejándose un poco de la reja-. Este lugar es mi confinamiento… Mi jaula, dentro de Naruto Uzumaki.

-¿Dentro de mi?- repitió sorprendido el chico.

-¿De que hablas?- preguntó a su vez Hinata.

-Soy el legado Uzumaki- declaró la sombra sonriendo-. Y es momento de que me uses… o morirás.

-¿Legado? ¿Usarte?- repitió Naruto acercándose a la jaula-. No entiendo nada…

-Escuchen bien, pequeños idiotas- ordenó la sombra con enojo-. Están a punto de morir; esto es una especie de transición mental, mi unión con Naruto… Aquí el tiempo pasa en fragmentos; minutos son segundos afuera… Pero no deja de correr el tiempo.

Ambos chicos se voltearon a ver confundidos, pero permanecieron en silencio.

-No eres suficientemente fuerte para usar mi poder, mocoso- declaró la sombra cerrando los ojos-. Por eso esta ella aquí… Mi poder será repartido entre ustedes…

-Repartido…- susurró Hinata sorprendida.

-Los hare más fuertes, mas rápidos y mas hábiles- dijo la sombra-. Así que cuando regresen, luchen con todas sus fuerzas… Serán capaces de ganar solo si conservan la voluntad.

-Tu nos quisiste matar- replicó Naruto molesto-. No podemos confiar en ti…

-Es eso o la espada en la garganta, idiota.

-Yo…

-Manténganse vivos, mocosos. Y si sobreviven a esto, tal vez pueda volver a prestarte mi poder…

-¿Qué diablos es legado Uzumaki?- preguntó Naruto tomando los barrotes de la celda- ¿Qué sabes tu de mi clan?

-No es el momento, mocoso.

-¿Quién eres tu?- exigió Hinata dando un paso al frente.

-Yo… yo soy Legión- rió la sombra-. Pues somos muchos…


Naruto parpadeó y vio la espada venir; alzó su mano y tomó la del ninja con rapidez. Giró su propio cuerpo en su eje y dobló la muñeca de su enemigo. El hombre de gafas soltó la espada, la cual el chico giró y con su rodilla la empujo hacia arriba, encajándola en la mandíbula de su enemigo. Los chorros de sangre mancharon su pelo ante la mirada atónita de los otros tres ninjas. Su mirada era decidida, sombría y despiadada, sin un solo ápice de decencia o misericordia. Una ola de Chakra rojo explotó a su alrededor, haciendo caer el cadáver del hombre de gafas al suelo; al tocar el suelo, el cuerpo soltó el enorme pergamino.

El calvó estaba a punto de dar un paso al frente para atacar a Naruto cuando el pelirrojo se desplomó a su lado; volteó a verlo para encontrar a Hinata de cuclillas sobre la espalda del mismo, encajando una Kunai en la columna con fuerza. El hombre agonizante se retorcía bajo el peso de la chica; pero ella giró el arma provocando un crujido horroroso y haciendo un chorro de sangre saltar a su rostro. Ella alzó la mirada y volteó a ver al calvó; su mirada era mas vacía que hace pocos segundos. Su semblante, sin embargo, reflejaba furia y maldad. Hinata se levantó, dejando la Kunai encajada en el cuerpo inerte a sus pies. Sin intercambiar una mirada o una palabra, Naruto lanzó una Kunai y Hinata la tomó sin apenas voltear a verla.

-Mueran…- susurró Naruto antes de lanzarse al ataque.

Los arboles se removieron tras una segunda explosión, y del mismo lugar de donde venían los primeros cuatro ninjas llegaron otros cinco; todos tenían marcados signos de pelea y heridas en el cuerpo. Y todos se detuvieron atónitos ante la carnicería frente a ellos; Hinata y Naruto se encontraban sentados en el suelo, en medio de un enorme charco de sangre, con la mirada perdida. Entre ellos, un hombre de piel morena y barba llego y empezó a dar órdenes, hasta que reparo no solo en los cadáveres sino en los chicos que aparentemente seguían vivos.

-Dios mío…- susurró el hombre sorprendido- ¿Qué paso aquí?

-Legión…- susurró Naruto sin voltear a verlo.

-Pues somos muchos…- agregó Hinata.

-Maestro Asuma Sarutobi, todos los traidores han muerto- informó uno de los ninjas-. El pergamino fue recuperado…

-¿Murieron todos?

-Los últimos eran… estos cuatro- declaró el ninja señalando el suelo alrededor de los chicos.

-Traigan a los médicos, llevare a los chicos personalmente al hospital- declaró el hombre con seriedad- ¿Alguien los conoce?

-Yo…- declaró una mujer de pelo largo y alborotado-. Ella es Hinata Hyuga, heredera del clan; él es Naruto Uzumaki…

-El celebre Naruto…- susurró Sarutobi con fascinación-. Acompañame por favor, Kurenai…

-Si…

-Informen al Hokage y pónganse a investigar todo esto…- exigió el hombre con seriedad-. Supe que Akai Tsume fue convocado a la aldea y esto tiene toda su firma encima; si el desgraciado daño a los chicos, aunque sea el ermitaño mas fuerte pagara las consecuencias…

-A las órdenes- dijeron varios ninjas al unisonó.

Kurenai tomó a Hinata en brazos mientras que Asuma tomó a Naruto. Ambos corrieron con rapidez al hospital, dejando atrás la horrible carnicería.


Atónito y confundido, Akai Tsume observaba la carnicería desde lo alto de un árbol cercano; tan pronto como los ninjas se dispersaron para revisar la escena, el corrió para alejarse del lugar. No cabía duda de algo: Naruto Uzumaki era peligroso. La pregunta real a la cuestión era ¿Por qué la chica Hyuga había resultado igual de peligrosa? Tal vez solo dos personas en el mundo tendrían conocimiento de ello, y una de ellas vivía en la propia aldea. Era momento de visitar a Haruko Hyuga antes de hacer otro movimiento.


-Estamos cerca, llegaremos al anochecer- declaró Iruka corriendo entre los arboles.

-Eso espero- dijo una chica tras de él.

Su pelo era blanco y sus ojos azules. Vestía un pantalón azul y una chaqueta del mismo tono, y lo que era visiblemente reconocible como un cinturón ninja de batalla. Sus manos permanecían escondidas en sus bolsillos. Y en su frente, el símbolo de los Uzumaki en medio de una cinta.

-Odio toda esta intriga…- dijo Iruka molesto- ¿Es que Haruko también trabajo contigo?

-No, solo no quiero que diga absolutamente nada- dijo la chica con serenidad-. Es la primera vez en mi vida que lo veré y no quiero ser… una decepción.

-No puedes serlo, Naruto estará feliz.

-No creo que pueda perdonarme… aunque sea su hermana…


Corenote:

Siguiente capitulo de Aliados, el cual espero les encante; disculpen la tardanza, pero actualmente estoy metido en un proyecto muy importante, el cual al concretarse se convertirá, si todo va bien, en mi primer novela, la cual deseo publicar formalmente.

Aprovecho para informar que en un periodo aproximado de un año, solo cuatro fics serán de seguimiento continuo, entre los cuales se encuentra precisamente esta historia. Espero les guste mucho este cap y esperen mucha violencia y sexo a partir de aquí en adelante xD… El juego se termino… Es hora de subir de nivel! No dejen de comentar!