Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.
Capítulo 10
La Pasión
Solo un roce, solamente había sido un roce, pero había bastado para que el cuerpo de Hermione se estremeciera. Pero cuando sintió los labios de Ron contra los suyos, y su lengua invadiendo su boca, creyó que moriría en ese instante, ¿Cómo podía un simple beso hacerla sentir tanto? Pensaba mientras pasaba sus brazos por el cuello de Ron para profundizarlo aún más. Ron tampoco estaba siendo inmune a ese roce, la cálida sensación que se había instalado en su pecho cuando había dicho su nombre había aumentado cuando la había besado, y a medida que ese beso se iba profundizando, esa sensación se iba apoderando de cada palmo de su cuerpo, haciendo que quisiese más.
Estuvieron un rato besándose, disfrutando de la lucha que mantenían sus lenguas, provocándose mutuamente a la espera de que el otro perdiese, pero ninguno se daba por vencido, eran demasiado orgullosos para ello, así que decidiendo dejarlo en empate, Ron traslado sus labios a su cuello, ese cuello que desde el primer momento le había vuelto loco, para disfrutarlo, para saborearlo, para besarlo…
Hermione se encontraba en otro mundo, los besos de Ron la estaban llevando por un camino de placer que no quería abandonar jamás, y cuando Ron la cogió en brazos haciendo que rodease su cadera con sus piernas y que sus centros se juntasen, un gemido incontrolable salió de su boca, encendiendo aún más la pasión de ambos.
Muy lentamente y sin romper el contacto, Ron llevó a Hermione hasta la cama, donde la tumbó con delicadeza, y pudo mirarla a los ojos por primera vez desde que la había besado, estaban oscuros de placer, y sin poder evitarlo, volvió a besarla. Poco a poco fue quitándole el camisón, acariciando cada palmo de piel que encontraba, cuando finalmente se lo pasó por la cabeza pudo verla en todo su esplendor, era la primera vez que la veía completamente desnuda, y le encantaba. Ver como sus manos encajaban perfectamente en sus pequeños pechos le fascinó, y se inclinó sobre ellos para probarlos, primero uno y después el otro, consiguiendo que Hermione temblase de placer debajo suyo.
Las sensaciones eran demasiado intensas, y las caricias se sentían demasiado bien, pero lo que Hermione quería, ansiaba sentir, era la piel desnuda de Ron contra la suya, así que dirigió sus manos hacía el tartán y tiró de él. Ron al ver lo que se proponía Hermione decidió ayudarla inclinándose un poco, y cuando finalmente sintieron la piel de uno contra el otro, otro gemido aún más sonoro se encapó de los labios de ambos.
Continuaban besándose lentamente, disfrutando del momento, cuando Ron bajó una de sus manos a su centro, que se encontraba completamente húmedo y empezó a estimularlo, Hermione empezó a gemir más seguido y arqueó la espalda en busca de más placer, sintiéndose completamente adicta a él. Dirigió por instinto una de sus manos al grande miembro de su esposo y comenzó a tocarlo. Ron cerró los ojos intentado no acabar en ese mismo instante, esa noche era de ella, era ella la que tenía que disfrutar. Puso su mano encima de la de Hermione, que paró pensando que había hecho algo mal, para mostrarle cómo hacerlo para que él no terminase tan rápido.
- Ron… haz… hazlo ya.- Suplicaba Hermione entre gemidos.
Pero Ron decidió torturarla un poco más y metió uno de sus dedos en su interior, consiguiendo más gemidos por parte de ella, extasiado por oír más, introdujo otro dedo y comenzó un ritmo más rápido.
- Ron…- Volvió a suplicar con la voz ronca.
Decidiendo que ya era suficiente, se colocó encima de ella y poco a poco comenzó a penetrarla, sintiendo como los músculos de ella se contraían alrededor de su duro miembro. Volvió a besarla en los labios al mismo tiempo que comenzaba a embestirla. Los gemidos y la respiración alterada del otro era lo único que oían, mientras una capa de sudor empezaba a cubrirles.
Continuó embistiéndola, cada vez más fuerte, haciendo que los gemidos de Hermione fuesen cada vez más sonoros. Comenzaba a sentir como su interior se contraía cada vez más seguidamente, cuando el placer que sentía, explotó, mientras una sensación agradable se instalaba en su cuerpo. Un grito de placer salió de sus labios al mismo tiempo que sentía como Ron la llenaba, y soltaba un ronco gruñido cerca de su oído.
Se quitó de encima de ella para evitar aplastarla, y agarrándola por la cintura la arrastró con él, dejándola a ella encima. Se mantuvieron en silencio mientras sus respiraciones se normalizaban, ninguno quería romper el cómodo silencio que se había instalado entre ellos. Ron acariciaba la espalda de Hermione, mientras que ella dibujaba círculos con el dedo en el pecho de él, la atmósfera que les rodeaba era de completa tranquilidad.
- Esta debería haber sido nuestra noche de bodas, lo siento.- Dijo arrepentido Ron.
- No te preocupes, lo hecho, hecho está, no vale la pena lamentarse.- Le respondió Hermione.
- Ya, pero debería haberme portado mejor.- Dijo mientras se incorporaba, arrastrándola con el.- No ha sido justo para ti.
- Yo tampoco me he portado muy bien que digamos.
- Ya, pero si yo me hubiese portado mejor, tu no habrías pasado por todo esto y…- Se empezó a lamentar. Puso las manos sobre su cabeza, como si se la quisiese arrancar.
- Ron.- Le llamó. Ron levantó la cabeza y la miró a los ojos, le encantaba cuando decía su nombre.- Ya, déjalo, no te tortures más ¿quieres?- Ron se limitó a asentir, volvió a tumbarse, arrastrándola de nuevo con él y la abrazó aún más fuerte.
A la mañana siguiente Ron fue el primero en despertar, y con una sonrisa giró el rostro para observar a Hermione, la vez anterior no había tenido oportunidad de verla dormir, y sinceramente la encontraba preciosa con su indomable pelo esparcido por la almohada, con su suave respiración y con esa cara que irradiaba paz.
Lentamente comenzó a besarla, primero en la frente, y bajando poco a poco por sus párpados, sus mejillas, hasta que terminó en sus labios, no podía creerse que hubiese evitado ese contacto. Sintió como Hermione comenzaba a devolverle el beso a medida que se iba despertando.
- Buenos días.- Dijo muy somnolienta mientras se estiraba y una sonrisa se instalaba en su rostro.
- Buenos días.- Respondió Ron.- He pensado que hoy voy a pasar el día entero contigo. ¿Qué te parece?
- Perfecto, ¿Y qué tienes planeado para hoy?- Le preguntó mientras enroscaba los brazos a su cuello.
- Ya lo verás.- Dijo con tono misterioso.
- ¿Otra sorpresa?- Intentó adivinar.
- Puede.- Contestó mientras volvía a besarla.
Llegaron al comedor agarrados de la mano, lo que provocó las miradas de los presentes, y hablando animadamente. Ginny, al verles así no pudo evitar alegrarse, parecía que por fin todo era como tenía que ser.
Como ya se iba haciendo costumbre, después del desayuno Ron avisó a Harry y a Draco de que volvería a pasar el día con Hermione. Éstos, al ver la sonrisa que llevaba en el rostro aceptaron llevar de nuevo el entrenamiento, ambos estaban contentos, con la llegada de Hermione los hombres entrenaban sin el mando autoritario de Ron, que aunque conseguía buenos resultados los estaba cansando, y por otro lado, Ron demostraba que confiaba en ellos al asignarles tan importante tarea. Se quedaron observando cómo Ron se dirigía hacia Hermione, que le esperaba en una de las entradas al patio y desaparecían tras ella.
Por lo que Hermione pudo distinguir se dirigían a la parte sur del castillo, pero cuando comenzaron a subir las escaleras, comprendió a donde se dirigían. Una vez que llegaron a una gran puerta Ron la abrió, dejando libre la entrada a su habitación.
La estancia era enorme y completamente circular, con unos paneles de madera que llegaban hasta el techo y que ocupaba un cuarto de la habitación. La cama se encontraba a la derecha y tenía un dosel del que colgaban finas cortinas blancas, a ambos lados se encontraban unas mesitas. Justo enfrente se encontraba un escritorio y encima de éste un enorme ventanal, que tal como le había dicho Snape el día que llegó, se veía el lago entero. A la izquierda se encontraba un enorme armario que ocupaba todo el espacio desde la pared hasta los paneles.
- Como ya habrás supuesto esta es mi habitación.- Le dijo Ron invitándola a entrar.
- ¿Qué hay detrás de los paneles?
- Mi cuarto de baño privado.- Le contestó mientras abría la puerta. Una enorme tina, como el resto de la habitación, llenaba casi todo el espacio.
- ¿Y se puede saber que hacemos aquí?- Preguntó con una sonrisa, presentía porqué su esposo la había llevado hasta allí.
- Prefiero mostrártelo.- Le contestó mientras empezaba a besarla.
Ambos se estaban volviendo adictos a los besos del otro, era como probar uno de los majares más exquisitos del mundo. Sin mucha delicadeza se deshicieron de la ropa del otro en unos segundos, y se tumbaron en la cama y siguiendo con la promesa que le había hecho de enseñarla todas las formas de obtener placer, se giró para que ella quedase encima.
Siguieron besándose y tocándose mutuamente por todas partes, hasta que Ron notó que Hermione estaba lo suficiente húmeda. Se incorporó, haciendo que ella quedase sentada a horcajadas encima de él y de una estocada, la penetró. Un sonoro gemido salió de la boca de Hermione al mismo tiempo que intentaba calmar su respiración, aún no podía creer que estaba sintiendo esas fantásticas sensaciones.
Ron dirigió sus manos al trasero se ella y empezó a marcarle el ritmo al mismo tiempo que el movía sus caderas contra ella, cuando ella consiguió adaptarse al frenético ritmo que le marcaba, Ron subió sus manos hasta sus pechos y comenzó a acariciarlos, mientras sensualmente la besaba en el cuello. Hermione solo era capaz de seguir moviéndose mientras sus brazos se abrazaban al cuello de Ron y sus manos se enredaban en su pelo. Estaba a punto, y ambos lo sabían, por lo que Ron decidió llevarla al límite al elevar las caderas para profundizar más sus penetraciones.
El orgasmo de Hermione fue tan intenso que arrastró a Ron con ella, y el sentir como la llenaba la llevó a otro tan intenso como el anterior. Se quedaron abrazados en esa posición mientras sus respiraciones volvían a la normalidad.
- He estado pensando que podrías cambiarte de cuarto.- Le dijo Ron mientras volvían a tumbarse en la cama.
- ¿Y a cual iría?- Le preguntó mientras sentía como empezaba a besarla en el cuello de nuevo.
- A este, ¿a cuál sino?- Le dijo como lo más obvio del mundo.
- ¿Quieres que me cambie aquí?- Le pregunto sin poder creérselo.
- Sí, eso mismo quiero que hagas.- Le respondió mientras volvía a su tarea de besarla.- Di que si.- Le susurró suavemente en el oído.
- Sí.- Contestó ella perdiendo el control y volviendo a besarle apasionadamente.
A la hora de la comida pidieron que alguien la subiese al cuarto, no querían dejar la cómoda compañía del otro, ni tener que vestirse. La pobre doncella que les llevó la bandeja estuvo a punto de tirarla en cuanto les vio, apenas tapados con la sábana, y había salido lo más rápido que había podido en cuanto terminó su tarea.
Por la tarde, para lástima de ambos tuvieron que salir del cuarto. Ron quería comprobar cómo habían seguido la vigilancia de los terrenos y el entrenamiento de los hombres, y Hermione se dirigió a su habitación para organizar sus cosas y poder cambiarse de cuarto. Con la ayuda de Ginny y Katie en unas pocas horas ya lo había conseguido. Ginny se encontraba absolutamente encantada con el cambio que estaba sufriendo su hermano y contenta se lo fue comentando mientras se dirigían al comedor, cuando notaron que Katie, que iba detrás de ellas, se caía al suelo.
- Katie ¿estás bien?- Le preguntó Hermione yendo a ayudarla.
- Sí, pero el suelo está mojado.- Comentó extrañada. Hermione también observó extrañada, hacía un momento no lo estaba.
El grito que pegó Ginny en ese momento las sacó de sus cavilaciones. Se encontraba apoyada en la pared, con las dos manos en su abultado vientre y con cara de dolor.
- Katie quédate con ella, yo voy a avisar a Harry y a Ron. Ginny tu tranquila ¿vale?- Y se machó corriendo en dirección al comedor.
Llegó sin respiración, y no sabía si le quedaban fuerzas para hablar, pero cuando entró y Ron la vio de esa manera, se levantó y se dirigió a ella con cara de preocupación.
- Ginny… parto...- Empezó a decir entrecortadamente.- Avisa a… Harry.
Y rápidamente se giró y volvió corriendo al lugar donde se encontraban Ginny y Katie, mientras sentía que por detrás la seguían Ron y Harry, que en cuanto había oído el nombre de Ginny había ido hacia ellos. Cuando llegaron vieron que Katie había conseguido sentarla en el suelo.
- Katie ve al comedor y manda a alguien que avise a la señora Pomfrey, es una matrona, y vive en el pueblo, cuando llegue guíala hasta aquí ¡y que sea rápido!- Dijo Ron agarrándole una mano a su hermana.
Mientras, Harry le había agarrado la otra y le daba palabras de consuelo que no conseguían calmarla. Parecía que Katie tardaba mucho en volver, y para cuando llegó con la matrona, todos se encontraban nerviosos y muy alterados. Con mucha delicadeza Harry y Ron llevaron a Ginny al cuarto más cercano, ya no había tiempo y tenían que sacarle al bebé.
- No lo entiendo, aún le quedaba una semana.- Dijo Harry mientras observaba a su esposa, se notaba que le dolían los gritos que ella estaba dando.
- A veces los partos se adelantan, y no tiene nada que ver con la salud que tendrá después el bebé.- Intentó tranquilizarle la señora Pomfrey.- Queridas necesito que me ayudéis.- Les dijo a Hermione y a Katie.
Mandaron a los hombres ocuparse de Ginny y de ayudarla a controlar su respiración, mientras que ellas se ocupaban de la criatura. Después de unas horas el bebé aún no había nacido, y Ginny se encontraba tan agotada que no le quedaban fuerzas para continuar.
- Ginny, sé que es difícil, pero necesito que reúnas toda la energía que te quede en el cuerpo y que empujes con fuerza, sino el bebé podría morir.- Le dijo la matrona.
Se incorporó levemente y haciendo caso de lo que le decía la señora Pomfrey, empujó, sacando fuerzas con el pensamiento de traer al mundo a su hijo, hasta que finalmente el llanto del recién nacido inundó la habitación.
