Gracias por la espera,, contestare sus reviews el Lunes, perdon eh! jeje. Porfa escribanme uno en este... por favor! Los amoo!
ை Lα иovïα de мï Pαđяe ை
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ைNeиα-ucнïнα22ை
Fic Deđicađo: Mαten BFF (f.α.u.n.α.s)
Cαp 11. Poniéndolo Clαro
Le levanté su mentón para poder mirarla bien, mi gesto fue malinterpretado por ella ya que incisivamente cerró los ojos y acercó su rostro, me trate de alejar pero sus manos me acercaron haciendo que juntáramos nuestros labios.
Me aleje lentamente tratando de no ser grosero, ella iba a decir algo cuando sentí una mirada sobre mí, por instinto me giré a la derecha. Allí en la puerta, con una mirada dudosa estaba Sakura.
Sin saber el porqué me aleje de Yone un pasó más, y algo me invadió en el pecho… un sentimiento como de… culpabilidad.
-Yo… esta… ebria, así que…
No comprendía la razón por la cual me estaba justificando, solo sentía que le debía una explicación a Sakura.
Yone levantó la mirada y observó a Sakura.
-Tsk, tenías que ser tu pelo de chicle—dijo sentándose en el piso, empezaba a fundirse.
Sakura se acercó cautelosamente, observando a Yone. Me acerque junto con ella, y con un gesto me indicó que la cargara, y así lo hice. Aquel cuarto era de una sirvienta, así que Yone no podría descansar ahí. Caminamos varios cuartos hasta que Sakura paró en uno y lo abrió, entro y señalo la cama.
Allí deje a Yone con cuidado, suspire cansado. Voltee a la puerta para agradecerle a Sakura, pero cuando lo iba a hacer ya no estaba. Gruñí frustrado, ¿Se abría enojado porque bese a Yone? Aunque no debería haberse enojado, ella misma lo dijo… "lo nuestro es un juego", pero aún cuando la que estaba mal era ella… quería explicarle que la que me beso fue Yone, yo no la besé…
Camine con dirección al salón, donde se suponía estaba la fiesta, al entrar noté como los renuentes a bailar al ritmo del jazz, ahora eran los amos de la fiesta. Sonreí al ver como se movían sin saber bien que parte de sus cuerpos movían. Sentí una mirada sobre mí, y volteé a la derecha, allí estaba Chris caminando hacía mis luciendo una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Me debes una y grande!—gritó al llegar a mi lado.
-Eh… supongo—murmuré, aún sabiendo que sin él, todo hubiera sido aburrido.
Rió una carcajada al ver mi expresión.
-Seguro a la próxima me eliges a mí como organizador de eventos, en vez de a mi hermana—dijo sonriendo—por cierto… ¿Sabes dónde está?
Asentí a su pregunta.
-Se le pasaron un poco las copas y la tuve que llevar a una habitación porque estaba casi cayéndose.
-¿Ebria? ¿Yone? ¡Me lo perdí!—gritó como si fuera el fin del mundo. Reí por su comentario, y camine a la salida… no me sentía con humor de seguir la fiesta…
Mi rutina normal iba perfectamente, perfectamente… la noche del día anterior no me había agotado, no había bebido así que resaca tampoco sufría. No había dormido mal tampoco. Como decía, iba perfectamente; despertar, ducha, desayuno…
-¡Sasuke!—perfectamente hasta que ella llegó. La había olvidado por completo.
Me moví incomodo cuando sentí como pegaba su cuerpo a mí.
-Yone, estoy desayunando—me quejé.
Ella se quitó y se sentó aún lado de mí, viéndome fijamente. Quité la mirada y observe mi cóctel el cual ya no lucía tan apetitoso como antes por alguna extraña razón.
-Bien… creo que me quede dormida en algún cuarto. Y como no tengo ropa ¿Crees que me puedas prestar algo?—Preguntó acercándose a mí, demasiado para mi gusto. Levanté mi mirada y la examine con cuidado, nuestros rostros estaban cerca y sentí sus intenciones así que con toda la determinación que necesitaba decidí alejar mi rostro… pero antes… pasó algo inevitable.
La puerta se abrió y junto con ella mis ojos viajaron a la persona que entraba. Me alejé bruscamente de Yone, inconscientemente, ya que sólo fue una reacción. Sakura nos miraba con el rostro contraído. Respiró hondo y entró a la cocina. Sin siquiera saludarnos pasó a la alacena.
-Eh Sakura—le llamó Yone.
Sakura dejo de estirarse en la alacena en busca de algo, para ver a Yone. Su rostro parecía sereno, pero aún así yo sabía que estaba molesta.
-¿Sí?—preguntó recargándose en la puerta de la alacena.
-¿Tienes algo de ropa que prestarme? Es que ayer me quede dormida aquí por accidente, así que necesito ropa.
Sakura le sonrió de la manera más hipócrita que pudiera ser vista por el hombre.
-Seguro, ¿Ya le preguntaste a alguna sirvienta si te presta algo?—alegó antes de voltearse a coger una caja de cereal de los últimos pisos de aquella despensa.
-Bueno si no me prestas, supongo que… quedo en tus manos—dijo lo último melosamente girando el rostro hacía mí.
Me levante con mi plató en las manos, lo dejé en el fregadero y justo cuando estaba a punto de salir…
-¿A dónde vas?—preguntó Yone jalando mi manga.
-Al trabajo—respondí secamente.
Camine dos pasos más, y escuché lo que temía…
-Tonto, trabajamos en el mismo lugar—dijo simplemente.
Camine sin voltear atrás, si planeaba que la llevara no la iba a esperar. Me dije mentalmente mientras caminaba a paso veloz hacia mi coche.
Aceleré, lo más pronto que llegara a la oficina, mejor. Aún tenía mucho que pensar, y la actitud de Sakura en la cocina, me desconcertaba de alguna forma y me hacía sentir culpable.
-Sasuke, sabes…—de nuevo casi olvidaba que tenía a Yone en el asiento del copiloto.
-¿Qué?—contesté. Y entonces preguntándome, ¿cómo fue que antes creyera que Yone era una mujer agradable y nada hostigosa?
-Hoy en la mañana tuve varios flashbacks mientras me bañaba—Asentí fingiendo prestar atención, mientras trataba de pensar en un atajo para llegar al trabajo—… y bueno, recordé algo.
La miré por el rabillo del ojo, ella al sentir que la observaba sonrió y continuó.
-Recordé que nos besamos.
Respiré hondo.
-Corrección, me besaste—dije rápidamente. Y ella bufó—En serio, prefiero que nadie se entere de esto, ¿De a cuerdo?
Ella bufó nuevamente y se bajó del carro, ya que ya nos habíamos estacionado.
Solté todo el aire que había contenido y bajé del auto.
Entré a mi oficina, evadiendo a la hostigosa chica que era secretaria… maldito sea el día en el que contrataron a esa puta. Cerré la puerta y me tiré en la silla de mi escritorio para leer lo que tenía en mi mesa.
-¡Idiota!
Lo que me faltaba.
-Naruto, si no te importa no estoy de humor.
-Pero… te tengo una noticia.
-Cualquier cosa, seguro no es importante.
-Pero… es importante.
Bien, quizá la noticia de Naruto pueda quitar algo de lo amargo del día.
Al ver como cambió mi rostro, sonrió y se atrevió a tomar la silla frente a mi escritorio.
-Me declaré…—lo miré con la ceja enarcada, ¿Me declare?
-Idiota, me declaré a Hinata.
Observé su rostro con cuidado, lucía una sonrisa sincera, y parecía estar a punto de explotar. Allí me di cuenta que Naruto no era tan inmaduro, y que al parecer si parecía feliz. Quizá mis problemas no eran lo más importante, después de todo Naruto me apoyaba en cualquier cosa… Por lo menos debía escucharlo.
-¿Y qué pasó?
-Bien… aún no ha respondido nada.
Reí por su expresión de estúpido enamorado.
-¿Por qué estas tan feliz si aún no te ha dado una respuesta?—le pregunté.
-Pues porque… le dije lo que sentía, lo demás ya depende del destino—contestó sonriendo.
Suspiré y asentí, su perspectiva de la vida era definitivamente diferente a la mía.
-¡No puedes entrar!—gritó la voz chillona de la secretaria.
-Ya te dije mis datos, ¿Qué más necesitas para que pueda pasar?—esa voz la podía identificar en cualquier lado.
La puerta se abrió, y ambos; Naruto y yo miramos quien entraba.
Sakura seguida de mi secretaria. Sakura llevaba puesto un vestido color blanco corto y unas sandalias que se amarraban, con una bufanda que cubría su cuello.
-Sakura…
-Perdón Sasuke, ella entró sin permiso. Ahora mismo la sacó.
-No es necesario, ella es dueña del lugar—respondí viendo a Sakura fijamente, quien me regresaba la mirada.
La secretaria salió a regañadientes de la oficina, y Naruto salió tras ella cerrando la puerta. Quedándonos Sakura y yo solos.
Me levanté de mi asiento, y me acerqué a ella sin siquiera pensarlo dos veces ya estaba frente a ella. Sakura se tensó y dio un paso hacia atrás marcando distancia.
-Vine a traerte algo, que acaba de llegar a la casa—dijo simplemente, levantando un sobre que tenía en su mano que no lo había notado antes.
Lo tomé con gentileza, pero cuando estaba a punto de leer lo que decía, sólo sentí como Sakura se alejaba.
-¿A dónde vas?—pregunté.
-Ya hice lo que tenía que hacer—respondió secamente saliendo de la oficina.
Sin siquiera meditarlo seguí sus pasos, hasta que llegara a las escaleras. Baje tras ella rápidamente, hasta llegar al estacionamiento.
-¿Quién te trajo?—ella se exaltó al oír mi voz.
-… Vine… en camión—contestó tratando de guardar compostura.
-Te llevo a casa.
-No es necesario—respondió dándose la vuelta.
La tomé del brazo.
-¿Qué te pasa?
-Suéltame Sasuke, no estoy de humor—alegó soltándose de mí.
Entonces recordé porque quería hablar con ella. Con determinación la tomé de los hombros y la mire fijamente.
-El beso que me dio Yone ayer, fue ella quien me lo dio—dije fuerte y claro.
Su rostro lucía sorprendido. Pero al parecer una batalla en su cabeza le hizo volver a la realidad.
-¿Y eso a mí que me debe importar?—preguntó con altanería.
-Esa era la razón por la que estabas enojada debes de admitirlo.
-¿Enojada? No estoy enojada—respondió frunciendo el seño. Sí claro.
Solté un suspiro y de nuevo nuestros ojos se cruzaron.
Allí estábamos, en medio de un estacionamiento sólo, sin ninguna persona más que nosotros dos. Y rodeados de carros que parecían testigos de nuestra discusión.
-Sakura—la llamé lentamente y se tensó al escuchar su nombre—Creo que te conozco bastante, y se cuando estas molesta y cuando no.
Camine rápido, y la acorrale contra un auto, acomodando mis brazos a los costados de su cabeza. Me acerqué a ella y olí su cuello, sentí su cuerpo tensarse, le di un mordisco…
-Sa…Sasuke, no—dijo ella.
Ignorándola, continué con mi labor dejando pequeños picos en su cuello.
-No soy tu juguete—dijo mas que convencida. Levante mi mirada y la observé fijamente.
Juguete ¿Juguete? Sí, así quería que ella fuera para mí, un juguete. Pero… ¿Parecía que la estaba tratando como juguete? Incluso le di razones por las cuales me encontró besando a Yone. Sakura podía ser todo, pero lamentablemente quedaba claro, que no pensaba con ella como juguete. Aún no tenía definido como pensaba de Sakura… pero si fuera mi juguete no estaría rindiendo explicaciones, simplemente buscaría otro… pero Sakura era diferente, y odiaba pensar así de ella y no como otra más.
Me acerque nuevamente a su cuello, y lo mordisquee sin piedad.
-Sasuke no—dijo más fuerte empujándome, aunque más bien intentándolo, ya que no me movió un centímetro.
Trataba de luchar, y me incomodaba porque no podía besarla bien.
-Maldita sea Sakura—murmuré en su oído y ella se quedo quieta.
-Sasuke—me llamó con una voz, que no le reconocí. Su voz no denotaba enojo, si no tristeza, hablaba demasiado bajo.
Me separé y la observe a los ojos, sus ojos estaban cansados, me miraba con frustración y duda. No me separe, si no que la observé fijamente.
-No soy tu juguete—repitió con decisión. Sonreí por lo que decía.
-Sakura—la llamé nuevamente. Y nos miramos a los ojos—. Sakura por favor, ¿Crees que si fueras un juguete me importaría que estuvieras enojada?—le pregunté seriamente.
Ella no respondió si no que relajo su expresión.
Aproveche el hecho de que no estuviera hablando y me acerque a tomar posesión de sus labios entreabiertos. Mis labios tocaron los de ella lentamente, trataba de contenerme pero en realidad me urgía besarla. La bese lentamente y en respuesta ella abrió la boca más. Con más confianza la besé…
Maldita sea… ¿Cuándo había sido la última vez que la había besado? Había sido el día anterior y aún así parecían años… ¿Cuándo empecé a extrañar su sensación en mi boca?
Su cuerpo estaba recargado en el auto y el mío pegado al de ella totalmente. Sus manos viajaron a mi cuello jalando mi cabeza más hacia ella, y mis manos tocaban y acariciaban cada centímetro de su piel. Nuestras bocas se abrieron paso y nuestras lenguas pronto se encontraron, nos devorábamos mutuamente.
La forma en la que ella movía su cuerpo en contra del mío simplemente me excitaba, sentía su pecho rozándose con el mío y sus caderas empujando las mías, en busca de fricción. De pronto me dieron ganas de romper el cristal del carro en el que estábamos para poder meterla allí.
Separé mi boca, y Sakura me observó curiosa, le devolví la mirada y le sonreí. Me agaché un poco para tomar sus piernas y poder levantarla, ella guardo un grito en mi pecho y la tomé estilo recién casados.
-Sasuke… ¿A dónde vamos?—preguntó con duda. Reí por el tono de su voz.
-Shh…
Llegamos a mi carro, prácticamente corriendo… llegamos a la puerta y mis llaves cayeron de mi bolsillo.
-Maldita sea—Sakura rió por mi expresión, colocó una mano sobre mi pecho en señal para que esperara. Y ella se agachó para recoger las llaves, las levanto con lentitud mientras yo pedía a gritos que se apresurara. Con una sonrisa sabiendo que me desesperaba, introdujo la llave y lentamente fueron treinta segundos en mi cabeza—sí, si conté—hasta que por fin sonó el seguro. Y abrió la puerta.
La tomé de la cintura y la introduje al coche. Cerré la puerta tras de mí, y le empecé a besar el cuello, mientras que con mi mano derecha la introducía debajo de su vestido.
-Sasuke… ¿Qué no vamos a la casa?—preguntó poniendo una mano sobre la mía, y exactamente la que subía por debajo de su vestido.
-¿Te parece que estoy a punto de encender el carro?—le pregunté con sarcasmo. Justo cuando iba a responder atrapé su boca, sus labios y su forma de besar me eran adictivos.
Acaricie su cuerpo de pies a cabeza, y con cada reacción que provocaba en ella me excitaba más. En menos de minutos el auto pareció calentarse de repente, y nuestras respiraciones, el rocé de nuestros cuerpos y el sonido de nuestros labios al chocar parecía ser lo único que se escuchaba en el estacionamiento.
De su boca baje a su cuello, lo saboreaba y mordía a mi gusto. Después baje a su pecho, sobré la tela de su vestido bese su seno derecho.
-Sasuke… agh—hizo un sonido que quise interpretar como gemido.
-¡Tonto! ¡Sasuke! Cabrón ¿Dónde estás?—levante mi cabeza y divise a Naruto unos metros tras mi auto, gritando como el estúpido que es.
-Maldita sea—murmuré y me separe a regañadientes de Sakura.
Ella rápidamente se separó y empezó a acomodar la ropa.
Pero sin darnos cuenta la puerta del auto se abrió.
-Ah, así que aquí estab—
Naruto nos observo a ambos sin poder decir nada.
-Eh, mira aquí esta lo que estábamos b-buscando Sasuke—dijo Sakura sonriendo, levantando una hoja del piso de mi coche.
Suspiré, no teníamos que fingir de cualquier forma. Salí del coche y tomé a Sakura de la mano para sacarla del auto. Cuando estuvimos a fuera Sakura trató de soltarse por pena a Naruto pero no la deje, después de todo Naruto estaba más que enterado.
-Ah…—fue lo único que atinó a decir sin quitar la vista de nuestras manos.
-¿Para qué me querías?—le pregunté molesto.
-Yo… ah sí—recordó de nuevo con una sonrisa. Se acercó a nosotros y respiro hondo—Estaba a punto de salir con Hinata y necesito buena suerte.
-¿Y?—le pregunté recibiendo una mirada acusadora y un apretón de manos fuerte por parte de Sakura.
-Espero que te vaya muy bien Naruto, mi hermana me contó. Seguro te agrada su respuesta—le dijo sonriendo, Naruto la observó embelesado por unos momentos. Después como habiendo olvidado todo lo del auto corrió a su coche despidiéndose con la mano.
-Tú hermana está loca—afirmé. Recibiendo un codazo por parte de Sakura.
Después de un rato de ver el carro de Naruto, desde el momento en el que ese estúpido se subió hasta el momento en el que abandono el estacionamiento, no dijimos palabra. Simplemente lo observamos.
-Bien—dijo Sakura captando mi atención, volteé a verla y ella sonrió—. Me voy.
-¿Qué?—respondí inconscientemente.
Sakura se dio la vuelta y la tomé del brazo.
-¿A dónde?
-Dah, a la casa tonto—respondió riendo. La solté, pero entonces recordé algo.
-¿Y cómo te vas a ir?—le pregunté.
-En camión—respondió como si fuera lo más simple del planeta.
¿En camión?
-¿Crees que te voy a dejar ir sola en camión?—le pregunté, la respuesta era obvia. Era peligroso que una chica como ella se subiera sola a un camión.
-No te preocupes bebe—dijo "bebe" en un tono meloso y de burla al mismo tiempo.
Se paró de puntas y cuando sentí que tocaba mis labios, vi como movía su cabeza a un costado y se acercaba a mi oído.
-No me voy a ir sola—respondió mordiendo mi lóbulo. ¿Cómo lo hacía? ¿Cómo me podía provocar con tan simples movimientos?
-¿Con quién entonces?—pregunté recuperando mi compostura, aunque estaba seguro que ella sabía bien como me sentía.
-Con Andy—contestó, dando un paso hacia atrás y alejándose a paso veloz.
-¿Andy?—repetí desconcertado, pero no me escuchó Sakura, ya estaba lejos y sólo podía divisar su pequeña silueta saliendo del estacionamiento.
¡Y allí iba otra vez! ¿Por qué me tengo que comportar así cuando me entero que Sakura va a salir con alguien? Maldita sea, fue lo mismo con Chris, ¿Quién era ese tal Andy?
Escuché que tocaban a mi puerta, después de un "adelante" por mi parte, la persona entró. Espere a que dijera algo, pero al ver que no lo hacía levante mi mirada.
Suigetsu
¿Desde cuándo no lo veía? Desde el incidente con Ino, en la casa de Ino… me respondí.
-¿Qué se te ofrece?—le pregunté, el pareció sorprendido de que no estuviera desconcertado por su intromisión.
Entró por completo, cerrando la puerta tras de él. Caminó hacia mí, y sin previo aviso cogió una silla y se sentó frente a mí escritorio.
-Tiempo sin vernos—murmuró como para sí mismo.
-Sí, no me había dado cuenta que no habías venido a trabajar—admití levantando mi mirada de los papeles que fingía estar leyendo.
-Bueno… no te quise decir, porque no estábamos en buenos términos. Me mandaron a llamar de IBM para una conferencia. Nada nuevo.
Asentí, y lo miré por un rato.
-¿Sólo venías a decir eso?—le pregunté.
Suigetsu sonrió, ya decía yo que algo en él no cuadraba… esa estúpida sonrisa, no la había lucido desde que entro hasta ese momento. Cómo la odiaba a veces, y en ese momento de verdad la detestaba.
-No—contestó—. Quería hablar de Ino.
Estupidez, ya no hay nada que hablar sobre Ino.
-¡Sasuke!—me asusté un poco al escuchar aquel grito, volteé a mi derecha… ¿Desde cuándo Jacob me saludaba tan efusivamente?
Enarqué una ceja al observar cómo me miraba.
Acababa de llegar a mi casa después de una larga y nada productiva conversación con Suigetsu, ya eran las doce de la noche y llega este hombre a gritar a mi oído cuando acababa de entrar al lobby aún con mi portafolio en mano… no, ya no estaba en mi mano, estaba en el suelo por el susto que me había pegado el viejo.
-¿Qué se te ofrece?—pregunté de mala gana.
-Nada, sólo quería preguntarte…
-¿Qué?
-Quería preguntar si habías aprobado que se contrataran más personas.
¿Más personas? ¿Para qué queremos más personal si sólo vivimos tres personas en la casa? De hecho tenemos personas de más, debería considerar despedir a gente innecesaria.
-No—negué observando con cuidado al viejo.
-Ah, bueno… me voy—y con eso Jacob se dio la vuelta y salió del lobby sin decir nada más. ¿Más personal?
Negué con la cabeza, evitando que me preocupara por cosas innecesarias y chismes de empleados. Camine hacia mi cuarto, subí las escaleras y cuando iba a entrar escuche algo… o alguien. Unas risas, provenientes del pasillo. Sin pensarlo dos veces me acerque a averiguar, después de caminar unos pasos pude identificar la risa; Sakura.
Me quede frente a su puerta preguntándome ¿Por qué se estaba riendo? Pero Sakura era tan loca, que no era difícil imaginarla riéndose ella sola. Sin hesitación me di la vuelta.
-Andy, que atrevimiento—palabras salieron de ese cuarto provenientes de la boca a la que acababa de besar hace unos momentos… ¿Andy?
Sin dudar regresé unos pasos y abrí la puerta.
Allí estaba Sakura sentada en la cama en cunclillas mirándome fijamente, y frente a ella estaba… una sirvienta que me observaba con el seño fruncido.
-¿Sasuke?—preguntó Sakura— ¿Qué haces aquí?
-Yo… venía a verte—dije lo primero que me vino a la mente, algo que no fue muy sensato pensando que estaba una sirviente enfrente.
-Ah… bueno, te quiero presentar a alguien—adelantó Sakura— ella es Andy, la acabo de contratar como mi mucama personal, ¿No es linda?
Ella era Andy, no, más importante, Andy era ella. Ella no él. Maldita sea, ¿Por qué me llevo por impulsos?
-¿Sasuke?—me llamó Sakura al ver que no le estaba prestando atención.
-Ah sí.
-¿Si qué?
-Sí a lo que sea que dijiste—respondí algo molesto.
-Ah, a que si es bonita. Claro que sí, Andy es súper linda, también divertida por ello la contrate—rió Sakura.
-Mejor los dejo—habló por primera vez Andy—con permiso.
Cerró la puerta tras de sí con seguro y Sakura me observó con detenimiento.
-¿Qué te pasa?
-Andy, era el chico con el que te viniste en el camión—deduje, y Sakura enarcó una ceja.
-¿Chico? Nunca dije que fuera chico.
Después de lo que dijo hubo un silencio incomodo, incomodo para mí, porque ella parecía estarlo disfrutando bastante. Maldita sea, estaba sonriendo… estaba sonriendo, y esa sonrisa era de malicia.
-Con razón entraste así, pensaste que Andy era un chico y te pusiste… celoso—dijo simplemente.
-No es verdad—negué.
-Claro que sí—agregó sonriendo bajándose de la cama y caminando hacia mí.
-Bueno, si hablamos de celos. Tú me hiciste una escena porque Yone me había besado—le dije ganando mi seguridad de nueva cuenta. Pero lejos de parecer enojada, parecía segura.
-Lo admito.
-¿Qué?—articule con dificultad.
-Admito que estaba celosa—bien eso era un comienzo—.Ahora tú admítelo.
-¿Qué admito?—pregunté con molestia.
-Admite que estabas celoso de Andy.
Bufé y me acerqué a Sakura.
-Maldición, ¿Por qué hablas mucho?—le pregunté antes de tomar posesión de sus labios de una manera feroz. Lamí, succione, mordí, chupe y besé sus labios. No me cansaría, nunca.
La tiré a la cama y besé su cuello sin delicadeza, mientras que mi mano paseaba por sus piernas.
Un sonido hizo que nos detuviéramos.
Del otro lado de la puerta se había caído algo muy pesado ya que había sonado.
-Lo tiraste de nuevo—se quejó la voz del otro lado, una sirvienta.
-Bueno, no es fácil cargarlo—respondió un hombre también trabajador.
Tocaron la puerta, y mis ojos cruzaron con los de Sakura.
-¿Sí?—habló Sakura.
-Señorita Sakura, ¿Necesita usted cobertores?
-No, gracias—contestó la pelirosa suspirando al escuchar cómo se alejaban.
-¿Por qué te preocupan tanto?—le pregunté.
-¿Por qué no te preocupan?—contraatacó.
Suspiré y me tire a un lado de ella sobre la cama, ella tenía razón, lo nuestro era prohibido no podíamos arriesgarnos ni a que los sirvientes lo supieran, a pesar de que ya unas nos habían descubierto… no podíamos arriesgarnos a protagonizar los chismes de los plebeyos. Pero aún así… cuando estaba con Sakura, que nos descubrieran no me importaba en lo más mínimo.
Volteé a mi derecha, Sakura estaba acostada dándome la espalda, probablemente pensando lo mismo que yo sobre los sirvientes y los chismes.
-Sakura—la llamé en voz calma, ella giró su cuerpo para encararme.
-¿Sí?—preguntó sonriendo.
-¿Te gusto?—le pregunté mirándola a los ojos, ella se sorprendió un poco por mi pregunta pero contestó.
-Sí Sasuke, creo que lo sabes bien—dijo un poco apenada.
-Tú también me gustas, y quiero proponerte algo…
Los ojos de Sakura se abrieron con terror.
-No te asustes, no es nada malo.
Sakura relajó su expresión y me hizo una señal para que continuara.
-Bien, quiero que hagamos un pacto. Tú no podrás besar, tocar, acariciar, abrazar, etcétera a nadie más, que no sea yo.
-¿Disculpa? Que trato tan injusto. No entiendo como no quieras que tenga algo con alguien, y tú si puedas.
-Bueno, de cualquier forma no pensaba tener nada con nadie que no fueras tú—agregué con sinceridad. Ella sonrió y me besó.
-Sasuke…
La miré a los ojos al escuchar mi nombre.
-Hoy habló Fugaku—soltó, mirándome expectante de mi reacción.
No es como que hubiera olvidado que Sakura estaba saliendo con mi padre, sí es que a eso se le podía llamar saliendo. No lo había olvidado, era algo que tenía muy presente siempre que estaba con ella, pero Fugaku no era para ella. Incluso ella lo sabía, el sentimiento que tiene hacia él, es meramente de cariño, cariño no es atracción. Es algo inconfundible, algo que no podía cambiar Fugaku.
-¿Y qué pasó?—pregunté.
-Parece que regresara pronto—dijo esto mirando al techo, totalmente perdida, seguramente no sabía qué hacer. Sin hesitación me acerqué a ella y la abracé, dejando que su cabeza se escondiera en el hueco de mi cuello y recargando mi barbilla en su cabeza.
-Hable con Suigetsu—Sakura se separó de mi agarre y preguntó con la mirada—Bien, oficialmente mí relación mía con Ino está terminada, me mandó una carta con Suigetsu. Según esto porque ella no siente que yo tenga la madurez suficiente de hablar con ella cara a cara.
-¿Estás bien?—preguntó con preocupación.
-Sí, hacía tiempo que nuestra relación ya estaba terminada, a demás dudo que Ino esté sufriendo, tiene a Suigetsu. Y él la puede proteger y querer más que yo.
Sakura se volvió a acurrucar en mi cuello, y a abrazarme respirando debajo de mí oído.
Sonreí, me gustaba tanto tenerla en mis brazos, y pensar que Fugaku nunca la tuvo ni tendrá así. Exacto ni tendrá, porque por más que lo pienso… no hay manera en que yo deje que él la tenga. No es que yo me la merezca más que a nadie pero soy tan egoísta que no dejaría a Sakura con alguien más, aunque fuera mejor para ella. No podría.
-Eres mía—le dije sin pensarlo, Sakura no respondió porque al parecer ya estaba dormida. Agradecí aquello, porque aún cuando Sakura ya sabía mis sentimientos por ella, hacer cosas innecesarias sólo afectaba mi imagen. O más bien ego.
Bien Acabó este capítulo. Lo subo porque prometí que si ganaba México contra Francia actualizaría, esté capítulo también va por el partido contra Argentina, ojala ganemos. *Suspiro* Bueno, si gana México actualizo nuevamente! Va? Jeje
Ok, aquí está el cap. Sasuke ya admitió que le gusta Sakura, igual Sakura admitió que le gusta Sasuke, y por fin ya tocaron el tema de Fugaku! Pero todo lento, poco a poco. Respondo a sus comentarios el lunes porque… ya es noche y mañana no podré tocar la compu, lo siento, pero de que los contesto! Los contesto! Los adoro, gracias por leer!
Ah y a los que preguntaron por la virginidad de Sakura, creo que fue obvio no? Jaja No era virgen. Pero eso se verá en los siguientes caps.
Déjenme un review por favor, es mi comida por escribir, y es en serio jaja de eso vivo!
