11.- Rosalie.
Toothiana miraba el globo abrazando su abdomen con fuerzas, deseando que Caleb estuviera ahí con ella para prometerle que todo iría bien, sintió llegar a los otros guardianes y miró casi con desesperación a Norte.
—Las luces, se están apagando.
—Lo veo… No puedo creerlo. Siom lo está consiguiendo.
— ¿Pero qué exactamente está consiguiendo? —Quiso saber Aster confundido.
—Logró hacer que la desilusión tomara forma propia. —Dijo Julie incorporándose al círculo de los guardianes.
— ¿Qué?
—Ésta mañana Jamie fue a mi habitación por una pesadilla que había tenido, Jack estaba ahí y no lo vio, poco después de notarlo, hizo aparecer uno de sus copos de diversión y lo estalló en el rostro de Jamie, él no parecía divertido pero al menos podía ver a Jack de nuevo. —Hizo una pausa mirando los rostros de los guardianes, Jamie estaba con Phill en algún lugar del taller, comiendo galletas o pintando regalos. Ya que se aseguró de que los guardianes seguían su historia, prosiguió. —Fuimos a buscar a sus amigos para desencantarlos, pero no funcionó lo que con Jamie, así que no sabíamos qué hacer…
—Julie los desencantó. —Comentó Jack interrumpiéndola.
— ¿Qué? —Mustió Tooth.
— ¡Cómo! —Exclamó Aster mirando a la guardiana humana.
—Yo… No lo sé. —Admitió ella.
La pequeña Baby Tooth con su pluma dorada en la cabeza, voló con dificultad hasta los guardianes, cargando con ella un cilindro en el que había una preciosa niña rubia que sonreía con timidez. El hada la vio y voló a su encuentro para recibir el cilindro y luego, entregárselo a Julie.
—Estos son los recuerdos de Rosalie, Julie… Pensé que podrían servirte de algo si los vieras.
— ¿Se puede hacer eso?
—No lo sé… —Admitió el hada retrocediendo cuando la chica tomó las muelas. —No se ha hecho antes. Jamás habíamos tenido la necesidad de entregar recuerdos de una vida anterior así que no sé si puedas verlos o qué pasará cuando los veas.
Jack puso una mano sobre el hombro de Julie y sonrió para infundirle valor, él ya sabía lo que pasaba cuando tocabas los rombos del cilindro, así que estaría ahí para ella cuando ella se perdiera en el pasado. La humana sonrió asintiendo y luego pasó sus dedos sobre la tapa, expectante.
Al principio nada. Pero luego, una imagen fue apareciendo en medio de rombos que le nublaron la vista y al final, una imagen nítida.
Era un espejo, grande, tan grande como una pared bastante larga y en él estaban reflejadas un grupo de señoritas con atuendos idénticos. Julie se dio cuenta de que miraba sus ojos, no los ojos ambarinos como el caramelo sino unos ojos verdes como las esmeraldas y una piel pálida como la nieve, con el cabello rubio platinado, tan denso y suave que parecía pelusa, detenido en un chongo sobre su cabeza.
Bailaban ballet.
La imagen cambió a ella en el escenario, recibiendo los aplausos de todos. Ese no era el recuerdo que necesitaba ver.
Su entorno volvió a cambiar y ella se vio a si misma sosteniendo algo que casi podría haber sido sólido, salvo porque se trataba de una especie de luz dorada que ella manipulaba a su antojo. Sintió el poder fluir por sus venas y sonrió sabiendo que aquel era el recuerdo que necesitaba ver. Se aferró a él con todas sus fuerzas.
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Rosalie había salido de su recital como la mejor bailarina de la noche, Rusia era la casa del ballet después de todo y los mejores salían de ahí, ella pronto emprendería una gira que la llevaría a Nueva York a presentar sus mejores rutinas y a charlar con las bailarinas que ansiaban convertirse en las mejores de cada escuela, como ella. Sabía que tenía sus admiradoras y admiradores por todos lados pues siempre venían personas de todo el mundo solo con el afán de verla bailar una vez, de verla subir a puntas como si el mundo le fuera en ello porque así era. Cada vez que ella bailaba, le iba la vida en ello.
Sonrió ajustándose la estola de piel al cuello mientras caminaba por las calles heladas, la nieve caía arremolinándose en torno a todo y una voz, profunda y tranquilizadora, le llamó la atención desde el cielo. Ella sonrió alzando la vista y encontrándose con la luna llena, que parecía devolverle la sonrisa.
—Rosalie… —Dijo. —He visto que eres buena, y que solo hay bondad en tu corazón, por eso precisamente tengo una propuesta para ti. Y un obsequio.
"Te obsequio el poder sobre el frío ya causado. Viviendo rodeada de hielo y nieve, es el mejor regalo que te puedo hacer. Y quisiera reclamarte como una de mis guardianes.
Guardianes…
Aquella palabra retumbó sobre su cabeza. Bajó la vista dándose cuenta de que había caminado mucho más allá de la ciudad, adentrándose un poco en el bosque. Sonrió sintiendo que la luna metía el frio hasta sus huesos y ella sintió cómo la magia comenzaba a fluir por sus venas, sintió algo más, algo cálido y líquido y vio que sus manos irradiaban una especie de bruma dorada, ilusión. La misma ilusión que despertaba en las niñas al abrazarlas o plantar tiernos besos en sus cabezas, la misma ilusión que se generaba cuando la veían entrar a las academias de ballet, la misma ilusión que había sembrado al visitar a los enfermos terminales del hospital de su pequeño pueblo. Ilusión pura. Sonrió levantando las manos a contra luz para poder ver un poco mejor su nuevo poder pero lo que vio no le gustó en lo absoluto.
Una bruma densa y oscura comenzaba a nublar el cielo y ella supo que aquella sería su primer tarea como guardián.
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No completamente segura de cómo había llegado ahí, ahora peleaba mano a mano contra una niña escuálida y huidiza, de piel ceniza y cabellos negros como la noche, sus ojos eran oscuros y profundos como la desolación y ella en sí misma parecía estar irradiando desilusión y desdicha.
— ¡Mara! No tienes por qué hacer esto. —Gritó viéndose envuelta en otro remolino, la tormenta de nieve (La peor en la historia del pueblo de Rosalie) aumentaba sus fuerzas como si algún ser estuviera desatando su furia contra la población.
— ¡Claro que sí! Esto soy.
—No Mara, no tiene por qué ser así.
— ¡SIOOOOOM! —Gritó extendiendo los brazos y levantando el rostro, con una sonrisa radiante y lanzando lejos de ella todo indicio de tormenta o contraataque. —Mi nombre ahora es Siom, y eso soy. ¡Soy la desilusión encarnada! ¡La desgracia! ¡La desdicha! ¡Hay de aquel que se cruce en mi camino porque la eterna desgracia será su destino! ¡Siom!
— ¡Mara, escúchame! —Suplicó Rosalie. Como pudo, llegó hasta su lado y puso una mano completamente dorada sobre el pecho de la chica, esperando poder con eso recuperar un poco del corazón de la muchacha. —Tú eres una princesa en tu tierra…
— ¡Lo era! Y acabé con todos. —Dijo como si aquello le causara la mayor alegría.
— ¡Mara! —Exclamó con voz apenas audible entre lágrimas, sorprendida por aquella afirmación.
— ¡Mi nombre —Exclamó tomándole la muñeca y alejándola de ella —es Siom!
—Bien. —Exclamó Rosalie, una capa de hielo se formó en torno a las manos de las chicas, apresando a Siom junto con la rubia. —Tú no has querido que sea diferente.
— ¿Qué?
El hielo se extendió por los brazos de ambas apoderándose de sus cuerpos y haciéndolas tiritar. Rosalie miró la luna y con lágrimas en los ojos murmuró. —Lo siento, no puedo dejarla ir…
Y tras terminar su frase, comenzó un descenso en picada hasta atravesar el hielo del lago que estaba bajo ellas. Siom soltó un grito desgarrador antes de que el agua le cubriera el rostro y Rosalie comenzó a congelar todo a su alrededor para apresarlas ahí, tan al fondo como fuera posible antes de perder por completo el conocimiento y entregarse a los brazos de la gélida muerte.
Lo siento…
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Julie abrió los ojos sintiéndose mareada y dio un salto de espaldas, liberándose de los brazos de Jack que se cerraban en torno a su frágil cintura, al darse cuenta de que sus manos irradiaban una luz dorada.
— ¡Lo tengo!
—Julie… —Murmuró Jack sin conseguir que su voz se elevara lo suficiente para ser escuchado, ligeramente sorprendido.
—Lo tengo, sé cómo pelear contra ella. Ya la había vencido y la apresé en el hielo, por eso estuvo ausente todo este tiempo, pero la luna me reclamó de nuevo, tenía que volver a completar mi misión, ¡era yo! Yo era quien mantenía a Siom presa en el hielo de Rusia…
—Julie… —Mustió Jack un poco más fuerte consiguiendo la atención de la chica. Ella vio cómo el pasmo se reflejaba en las facciones de su guardián y miró a los otros ahí presentes tratando de averiguar a qué se debía, sin embargo, todos los guardianes tenían una expresión similar así que ella devolvió la mirada a su peliblanco.
— ¿Qué pasa Jack?
—Tu cabello… —Consiguió articular avanzando hacia ella y tomándole un mechón perfectamente lacio y completamente platinado.
Asustada, Julie se jaló todo el cabello sobre la cara percatándose de que unas cuantas mechas estaban así, sin embargo, volvieron a su estado chino y castaño instantes después y ella volvió a despejarse el rostro respirando con mucha dificultad. Miró suplicante a Jack y él no tardó en cerrar sus brazos en torno a ella, haciéndole saber que no estaba sola.
— ¿Qué fue eso Jack?
—No lo sé.
—Tengo miedo.
—No lo tengas. —Murmuró antes de besar sus labios con ternura.
—Las luces… —Exclamó el hada de los dientes mirando con horror que se apagaban a grandes cantidades, exactamente igual que el año anterior.
—Los niños… —Murmuró Julie angustiada, saltando sobre el globo para observarlas más de cerca. —Están despertando y ven que sus padres no lo hacen… Tenemos que hacer algo rápido.
—Algo pasa en Burguess… —Dijo Aster percatándose de que más y más niños creían en ese lugar. — ¿Qué dejaron haciendo a Kayla y a Caleb?
—Los niños… —Murmuró Julie. —Jack, tenemos que llegar allá.
Jack saltó hasta posarse a su lado y le tomó la cintura, ella se abrazó de la espalda del chico sonrojándose y permitiendo que el viento la llevara en los brazos de aquel guardián.
Sí, Digamos que no tenía intensiones de hacer llorar a Tooth tanto, pero tenía que hacerla tocar fondo para que pudiera desprenderse del recuerdo de Jack plenamente, si no, me iba a quedar con la sensación de que aún mantenía la esperanza. Lo siento.
Bueno, lamento la tardanza, a veces me gustaría tener más tiempo libre en el trabajo, pero ya saben cómo es esto, si no es la escuela es la familia, y si no el trabajo, y si no, la escuela de nuevo. Espero que lo disfruten.
