¡Buenas aca-lectores! Os traigo nuevo capi antes de lo planeado. Está vez sí que se me ha ido de las manos la longitud jajajaj cogí la idea del flashbak de algo que vi en Tumblr y sin quererlo había escrito casi 5k palabras. Espero no haberme desviado de lo que quería plasmar en este capi y que os guste.
Nota 1: Sí, la parte en cursiva (entre líneas) sigue siendo flasback.
Nota 2: Es la primera vez que incluyo la letra de una canción que no es de Pitch Perfect, así que si la escucháis antes os va a venir bien. Es "Shut Up and Dance" de Walk The Moon, bonita canción, por cierto. Y bueno si pasáis de escucharla al menos sabed que el ritmo es rápido y animado y no lento.
Pitch Perfect no me pertenece, solo la idea de este fic.
¡Disfrutadlo!
Iba a cuidarla, a protegerla. No le iba a faltar de nada si ella podía evitarlo. Haría que se le olvidase que no podía bailar y que probablemente nunca volviera hacerlo. Conseguiría que fuera feliz.
Esos eran los pensamientos que pasaban por la mente de Beca mientras enredaba sus dedos en la melena pelirroja de Chloe que descansaba en la cama, profundamente dormida, después de todo lo que había llorado y sufrido en las últimas horas. La DJ la observaba con cariño apoyada en el borde de la cama. Era tan preciosa que se le ponían los pelos de punta. Parecía un ángel. Su ángel.
Como si supiera que estaba pensando en ella, Chloe se revolvió en sueños y abrió ligeramente los ojos. Al ver las dos brillantes esferas azules que tenía por pupilas Beca no pudo evitar sonreír. Sin embargo su sonrisa se borró con rapidez al ver el dolor que había tras esos preciosos ojos.
- Por un momento he pensado que todo había sido una pesadilla - dijo en voz baja. No hacía falta que dijera a qué se refería, ambas lo sabían.
Beca no sabía que decir, ¿que lo sentía? Eso era para amigos y familiares lejanos. ¿Que se curaría? No, no podía mentirle. Un fugaz pensamiento relacionado con lo que había estado pensando hacía un momento pasó por su mente.
- Ven a vivir conmigo - no lo estaba preguntando, pero había cierto tono de súplica en su voz.
- ¿Qué? - preguntó la pelirroja sorprendida. Creía haber oído bien pero necesitaba cerciorarse.
Beca, dudó un segundo. A lo mejor se había precipitado. Quizás Chloe tenía demasiadas cosas en la cabeza como para pensar en irse a vivir con ella. Al fin de al cabo llevaban poco más de tres meses juntas, podía ser que no estuviera preparada.
- Vente a vivir conmigo - repitió, esta vez más calmada y preparada para recibir una negativa por parte de la otra mujer.
Pero como muchas veces en lo que a los sentimientos ajenos se refería, Beca se equivocaba. La cara de Chloe se iluminó como la de un niño el día de Navidad, sus mejillas recuperaron parte del color perdido y sus ojos brillaron con emoción.
- ¿Irnos a vivir juntas? - preguntó sin poder ocultar la excitación en su voz.
Beca asintió con una sonrisa.
- A mi padre le han contratado en una universidad a dos horas de Barden. Me ha ofrecido quedarme en la casa pero no quería vivir sola en una casa tan grande. Contigo sería diferente - explicó con emoción. La alegría de Chloe era contagiosa - Además, yo... - la simple idea era tan maravillosa que le costaba pensar con claridad - Yo puedo cuidarte.
Pensó que Chloe se pondría a la defensiva con el tema de que Beca la cuidara pero en su lugar le sonrió con una ternura infinita por el ofrecimiento. Una vez más, Beca demostraba su escaso conocimiento de las emociones humanas. Menos mal que tenía a su pelirroja.
- Sí, sí y mil veces sí - afirmó Chloe con entusiasmo. La perspectiva de que Beca la cuidara convertía una mala situación en una bastante mejor. Si tuviera que poner su vida en manos de alguien, ese alguien sería, sin duda, su morena - ¿Tanto te gusto como para cuidar de mí?
Era una pregunta retórica, el pequeño hoyuelo que se formaba en su mejilla izquierda cuando trataba de evitar sonreír delataba a la pelirroja y aún así Beca reflexionó sobre ello muy a fondo.
- Vaya que sí me gustas - respondió con sinceridad remontando sus pensamientos casi un año atrás.
Chloe le gustó desde el día que la conoció. Su mente abierta, sus inexistentes complejos, su inalterable y feliz personalidad, incluso su costumbre de invadir su espacio personal. Se acostumbró a ella, disfrutaba de su compañía, era su mejor amiga. Chloe le gustaba, pero no se sentía atraída hacia ella. Al menos no hasta aquel día.
Las fiestas en la universidad de Barden eran siempre a lo grande. Y aquella no fue una excepción.
Acababan de terminar la semana de exámenes y la hermandad de los jugadores de rugby se había propuesto hacer la mejor fiesta que los alumnos de Barden hubieran visto jamás. Y lo consiguieron.
Beca no había visto en toda su vida a tanta gente borracha junta, desde alumnos de primero hasta gente que parecían sus padres. Había comida para alimentar a medio África y bebidas de colores de las que Beca desconocía su existencia. La música sonaba tan fuerte que pensó que si aquella gente no estaba sorda, lo estaría muy pronto.
Y lo peor era que ella no estaba de humor para fiestas, así que mucho menos para aquella. La semana de exámenes no le había ido como esperaba. Las prácticas en la radio y el tiempo que pasaba con Jesse le habían apartado bastante de los estudios y le agobiaba no aprobar todas las asignaturas. Su padre se había mostrado muy estricto sobre la media que tenía que obtener y en el mejor de sus sueños, ni se acercaba a esa maldita cifra. A ese paso, se moriría antes de convertirse en DJ profesional.
Suspiró con resignación. No tendría que estar allí, pero ¿como resistirse a las Bellas? Daba igual la oposición que mostrase, aquellas chicas la sacarían de fiesta aunque la tuvieran que llevar a rastras. Y ahora ahí estaba, en medio de ninguna parte y rodeada de un montón de caras desconocidas. Odiaba ir de fiesta.
Por eso cuando una melena pelirroja se abrió paso hacia ella entre la multitud sonrío como si hiciera años que no la veía, cuando en realidad no hacía ni media hora que la había perdido de vista en la pista de baile. Intentó acercarse hacia ella pero con el menor movimiento se llevó un pisotón de un pie ajeno. Aquello era inhumano, no se podía ni respirar. No tenía ganas de que le aplastasen el otro pie así que decidió esperar a que Chloe llegara a ella. Esa chica se escurría entre la gente de una manera sobrehumana, era una de las ventajas de pasar totalmente por alto el espacio personal de el resto del mundo.
Según su amiga se acercaba hacia ella pudo distinguir en su rostro una expresión que no esperaba encontrar en aquel ambiente. Estaba enfadada, ¿o era triste? Saltaban chispas de sus ojos pero sus labios dibujaban un triste pucherito, de esos que ablandaban tanto a Beca.
- ¿Qué pasa, Chlo? - preguntó a voz en grito cuando pensó que estaba lo suficientemente cerca como para oírla.
- ¡Becaaaa! - la pelirroja sonrío de oreja a oreja al llegar hasta su amiga. La agarró las manos y llevándolas hacia sí con soltura, acortó la distancia entre ellas, como aquella vez en su primera fiesta como Bella. Ahora que sus caras estaban a penas a unos centímetros Beca pudo distinguir las mejillas coloradas de su amiga acompañadas de un fuerte olor a alcohol. La DJ no pudo evitar sonreír también. Al menos una de las dos se lo estaba pasando bien.
- ¿Qué pasa? - repitió Beca. A penas escuchaba su propia voz por encima del barullo.
- ¡Becaaaa! - volvió a exclamar Chloe. Claramente estaba más borracha de lo que había interpretado en un primer momento - ¡Miraaaa! - dijo separando sus cuerpos y señalando su blusa con expresión triste. Con la semioscuridad en la que se hallaban no se había fijado, pero la blusa que llevaba la pelirroja estaba empapada con algún tipo de bebida alcohólica probablemente proveniente de la copa, ahora vacía, de cualquiera de los veinteañeros que movían sus cuerpos al ritmo del chunda chunda. Chloe parecía alterada, así que le puso una mano en el hombro para que se relajara - ¿Me acompañas a cambiarme? No sé si... - las palabras se le escurrían de los labios, como si le costase pronunciarlas - Si puedo llegar hasta allí sola.
Beca sonrío. La casa de las Bellas estaba a apenas dos manzanas de la hermandad donde estaban. Era una oportunidad perfecta, no solo para librarse de la fiesta, si no para probablemente convencer a Chloe de quedarse en casa una vez allí.
- Sí, claro - respondió con fingida neutralidad. Sabía que hasta borracha, Chloe se daría cuenta si sonreía por tener que irse de la fiesta.
- ¡Ohh, Beca! ¡Eres la mejor amiga del mundo! - exclamó la pelirroja alzando los brazos hacía ella y abrazándola con fuerza.
Tan pronto como la soltó, la agarró de la mano, arrastrándola detrás de ella entre la multitud. Chloe iba vertiginosamente rápido para llevar tanto alcohol en sangre y Beca temió por la vida de ambas durante un largo minuto. Pasaron por delante de un montón de gente y escenarios diversos, típicos de fiestas como aquellas. Empezaron a moverse con más y más libertad entre cada vez menos gente hasta que sin apenas darse cuenta, estaban fuera.
El repentino silencio de la calle hacía que le pitasen los oídos y le costó unos segundos adaptar sus ojos a la luz de la calle. Miró hacia Chloe y tuvo que reprimir la risa, pues a su amiga le estaba costando un poco más la adaptación al exterior. La pelirroja se frotó los ojos y tuvo que dar un saltito para intentar destaponarse los oídos. Beca la agarró de los hombros para evitar que perdiese el equilibrio.
- Vamos, date prisa, que tenemos que volver antes de que Amy se acabe toda la bebida de la fiesta - dijo Chloe una vez se hubo recompuesto. Se zafó de las manos de Beca y comenzó a correr calle abajo.
- Chloe, ¡espera! - exclamó la DJ saliendo disparada detrás suyo. Confiaba muy poco en los reflejos de su amiga en ese momento y lo último que quería era que se abriera la cabeza contra el suelo - ¡Ten cuidado!
A unos metros de ella Chloe paró en seco y se quedó mirándola con una pícara sonrisa en los labios. Beca la conocía lo suficiente como para saber que se le había ocurrido una brillante idea, que estando borracha sería algo que no le apetecería lo más mínimo.
- Ven - dio un paso hacia ella y le agarró las manos - Bailemos.
- Oh, no, Chlo - se negó la morena. Definitivamente no iba a bailar con su amiga borracha a las tres de la mañana en medio del campus. Intentó liberarse de las manos de la pelirroja pero tenía mucha más fuerza de la que aparentaba - No, por favor.
- Venga, no seas sosa - protestó Chloe torciendo los morros. La expresión de Beca era seria y sabía que no tendría fuerzas para hacerla bailar así que se decidió por el plan B - Tú lo has querido.
- ¿Qué? - preguntó Beca, aliviada por recuperar sus manos.
- Si no quieres bailar. Cantemos - propuso con una malévola sonrisa. Andaban despacio, así que tendría tiempo de sobra a cantar lo que tenía en mente antes de llegar a casa.
- Chloe Beale, no te atrevas - la amenazó Beca con una mirada fulminante - ¡Vas a despertar a todo el campus!
- We were victims of the night - comenzó a cantar la pelirroja a todo volumen. Beca corrió hacía ella para evitar que continuase pero Chloe la esquivó con rapidez - The chemical, physical, kryptonite. Helpless to the bass and the fading light.
- ¡Chloe! - bramó Beca intentando alcanzarla de nuevo.
La pelirroja cogió una ramita que había en el suelo a modo de micrófono y de un salto se subió a un banco. Beca no pudo evitar sonreír, su amiga tenía talento para el escenario, eso era un hecho. La luz de las farolas sobre su pálida piel hacía resaltar sus rosadas mejillas. Su larga melena le caía despeinada por los hombros, dándole un aspecto rebelde a la par que adorable. La empapada camisa estaba pegada a su piel, desvelando mucho más de lo que debería, un bonito sujetador granate destacaba contra su piel y su pecho... Beca sacudió la cabeza, ¿dónde estaba mirando?
Chloe aprovechó la confusión se su amiga para bajar del banco y adelantarse un par de metros, moviendo las caderas de esa manera tan sensual que solo ella sabía, y sin parar de cantar a voz en grito.
- Oh, we were bound to get together. Bound to get together - cambió repentinamente de dirección y corrió hacia Beca que la seguía arrastrando los pies. Sin decir una palabra, la agarró del brazo y tiró de ella, pegándose tanto a ella que La DJ podía notar la humedad de la blusa de Chloe traspasar su propia camisa - She took my arm, I don't know how it happened. We took the floor and she said, - pasó con naturalidad una mano por detrás de su espalda mientras la otra descansaba sobre su hombro - "Oh, don't you dare look back. Just keep your eyes on me." - sus ojos de cruzaron y ambas sonrieron - I said, "You're holding back". She said, "Shut up and dance with me!" - ahora sus caderas se movían coordinadas, como cuando bailaban sobre el escenario solo que más cerca, de una manera diferente. Sin ser consciente de ello, Beca llevó una mano a la cintura de Chloe, acercándose a un más a ella. No recordaba haber bailado jamás tan pegada a una persona, parecían una. Podía sentir su olor, por encima del alcohol, el olor a Chloe. Era maravilloso. La voz de la pelirroja inundaba sus oídos, podría escucharla el resto de su vida y no se quejaría. Chloe sujetó una de sus manos en alto y dio una vuelta. Su pelo color fuego se movió a cámara lenta y cuando volvió a ver sus azules ojos comprendió lo que tenía que hacer.
- ¡This woman is my destiny! - cantaron ambas a la vez. Sus voces resonaron en el silencio de la noche. Como aquella vez en la ducha, se fusionaron, quizás con menos entonación pero desde luego no con menos ganas. Ambas ponían su alma y cuerpo en ello y lo sabían - She said, "Ooh-ooh-hoo. Shut up and dance with me."
Al acabar de cantar Chloe soltó una carcajada expulsando todo el aire de sus pulmones. Sonó tan natural y feliz que parecía la risa de una niña pequeña. La pelirroja se echó sobre ella y la abrazó con cariño, todavía balanceándose lentamente al paso de la música que seguía sonando en su cabeza. La DJ la abrazó de vuelta sin pensarlo.
- Te quiero, Becs - confesó en un susurro apoyando la cabeza sobre su hombro y cerrando los ojos.
- Yo también te quiero, Chlo - contestó ella con sinceridad, atesorando aquel momento en lo más profundo de su corazón.
- No - negó Chloe separándose de ella. Se quedó a casi un metro de ella, pero no le soltó las manos. Su expresión seguía encendida por el alcohol pero había un reflejo de profundidad en sus ojos, una chispa de seriedad, aunque demasiado pequeña como para percatarse realmente - No como tú me quieres.
Beca frunció el ceño, extrañada por las palabras de su amiga. ¿Cómo no iba a quererla de la misma forma? Se disponía a formular la pregunta en voz alta cuando Chloe la soltó y siguió andando como si nada.
- Venga, Mitchell - la voz de su amiga sonaba otra vez ligeramente alcoholizada, como si ese breve lapso de ebriedad hubieran sido imaginaciones suyas. Probablemente eran delirios de una Chloe borracha y al día siguiente todo fuera un recuerdo borroso en su memoria - ¡Que a este paso no llegamos nunca!
Beca aceleró el paso para alcanzarla y metiendo la mano en el bolso sacó la llave de la casa. Chloe la esperaba en la puerta de la casa con una sonrisa en los labios mientras le hacía gestos con las manos para que se diera prisa.
- Ya voy, ya voy - dijo subiendo los escalones del porche y metiendo la llave en la cerradura.
Tan pronto como abrió la puerta Chloe salió disparada cual rayo escaleras arriba. Mientras hacía tiempo, fue a la cocina a servirse un vaso de agua, tenía la garganta seca de gritar tanto en la fiesta.
- ¡Becaaaa! - la voz de la pelirroja resonó por toda la casa como si estuviera usando un megáfono - ¡Subeee! ¡Necesito tu ayudaaa!
Beca dejó el vaso antes de si quiera haber llegado a llevárselo a los labios y con un suspiro subió al cuarto de Chloe.
- ¿Qué pasa? - preguntó abriendo la puerta. Tuvo que contener la risa ante la escena.
Chloe tenía la blusa a medio quitar, a juzgar por la posición retorcida de sus brazos, lo más probable es que tuviera unos botones en la espalda que no había desabrochado antes de intentar sacársela por la cabeza. Tenía el pelo enmarañado, cubriendo la mitad de su rostro, que por lo que se veía detrás de su melena roja, tenía una expresión de desesperación absoluta.
- ¿Una ayudita, por favor? - le pidió con voz suplicante.
Beca se acercó por detrás y le retiró el pelo del cuello. Tenía la piel de la nuca mucho más suave de lo que habría esperado. Se fijó en el nacimiento de unos graciosos rizos pelirrojos en la parte alta del cuello y no se pudo resistir a pasar sus dedos entre ellos. Hizo descender sus manos y llegó hasta los botones de la blusa. Los desabrochó con cuidado y le ayudó a terminar de sacársela por la cabeza.
- Gracias - dijo sin girarse - ¿Te importa acercarme la camisa que hay encima de la mesa?
Beca se dio la vuelta y alcanzó la camisa a la que se refería Chloe. Era muy parecida a la que acababa de quitarse y combinaba a la perfección con los shorts que llevaba puestos.
- Voy a limpiarme un poco, estoy pegajosa - dijo Chloe mirándose el escote con una mueca de asco.
La DJ se sentó en la cama esperando a que su amiga saliera del baño y comenzó a desabrochar distraídamente los botones de la camisa que tenía en sus manos. Cuando la puerta del baño se abrió y alzó la mirada el último de los botones se le resbaló de los dedos. Tenía delante suya a una Chloe semidesnuda, con un pantalón que dejaba ver más de lo que tapaba y un sujetador granate de encaje, detalle en el que no se había fijado antes. La piel de su cuello y escote brillaba por el reflejo del agua con el que acababa de lavarse. De hecho, captó su atención una trasparente gota que se deslizaba por su canalillo. Y así, sin quererlo ni saberlo, le estaba mirando las tetas a Chloe Beale, su mejor amiga. Aunque no se quedó ahí, sus ojos repasaron también las perfectas curvas de sus caderas. Su mirada se perdió en su plano vientre y Beca solo podía pensar en cómo sabría esa piel aterciopelada bajo sus labios. Y lo peor no era eso, lo peor era que le gustaba lo que veía.
- Beca, cielo - la voz de la pelirroja le bajó de las nubes - Mis ojos están aquí arriba.
Decir que las mejillas de Beca explotaron por la vergüenza de la pillada sería quedarse corto. Se quedó en un shock completo y absoluto, ni siquiera sabían hacia dónde dirigir la mirada. No podía seguir mirando su cuerpo pero tampoco era capaz de levantar la vista y mirar a su amiga a los ojos. Solo deseaba que la tierra se la tragase y no tuviera que volver a hablar de aquello nunca.
- Por favor, que no es para tanto - dijo Chloe riendo al ver como la palidez se expandía por la cara de la DJ. Y giñándole un ojo, añadió - No es nada que no hubieras visto antes.
La pelirroja tenía razón pero esa no era la cuestión. En la ducha fue diferente, la pilló por sorpresa, en frío. Claro que se fijó en su cuerpo, ciega no estaba, pero no se había sentido así. Esta vez había sido raro, se había sentido físicamente atraída hacia ella y por su cabeza habían pasado pensamientos no muy dignos, digamos. Nunca había tenido ese tipo de sentimientos hacia... una mujer. Ese tipo de deseos. Justo, esa era la palabra, deseos. La deseaba. Y teniendo en cuenta que llevaba casi dos años con Jesse era todavía menos normal. Le hubiera gustado poder achacarlo todo al alcohol, pero no era el caso, no había bebido una gota en toda la noche. Fuera lo que fuera lo que acababa de pasar por su cabeza, corazón y estómago era tan real como la vida misma.
Se mordió el labio y desvío la mirada hacia sus manos.
- Anda, trae la camisa que te va a dar algo - dijo Chloe divertida, arrebatándole la prenda de ropa.
Beca no sabía si el estado de júbilo de su amiga se debía a la borrachera o a la escena que acababa de tener lugar en la habitación. Deseó para sus adentros que fuera la primera y que al día siguiente ni se acordase de que había ido a cambiarse.
Cuando la pelirroja terminó de abrocharse la camisa, Beca consideró que era oportuno volver a mirar a su amiga a la cara, pero no mejoró demasiado la situación. Los dos océanos que tenía por ojos se le clavaron en el alma, llegándole a lo más profundo de su ser y haciéndola sentir exactamente igual que hacía un momento. Era preciosa. No es que no se hubiera fijado antes, claro, pero era como si se le hubieran abierto los ojos ante la mujer que estaba en frente suyo. Como si durante todo el tiempo que llevaban siendo amigas hubiera estado ciega y no hubiera visto lo que en realidad tenía delante.
Se obligó a respirar hondo para tranquilizarse.
- ¿Qué? ¿Nos vamos? - preguntó Chloe cogiendo el bolso de encima de la silla - ¡Que la fiesta sigueee! - exclamó con alegría.
- Eh, Chlo... - si algo tenía más claro que antes era que no iba a volver, menos aún después de todo lo que acababa de pasar por su cabeza. Ni siquiera podía pensar con claridad - No me encuentro demasiado bien, me ha debido sentar mal algo de lo que he bebido - mintió - Creo que voy a quedarme.
- ¿Qué? ¡Ni hablar! - protestó Chloe indignada - No vas a quedarte aquí sola, ¡vente! Yo... Yo te cuido.
Beca no pudo menos que sonreír con ironía. Si alguien tenía que cuidar de alguien era claramente ella de su amiga borracha y no al revés.
- ¿Por qué no te quedas? - preguntó con la más inocente de las expresiones. No quería irse a la fiesta pero tampoco quería que Chloe se volviese sola. En realidad tampoco le atraía demasiado la idea de que se quedase con ella en casa, preferiría tener tiempo para pensar a solas, pero las opciones eran limitadas.
- ¿Quedarnos? No, no, no - negó acompañándolo con un movimiento reiterado de cabeza - ¡La fiesta está ahí fuera, Becs! - exclamó señalando por con énfasis a la ventana - ¡Nos están esperando!
A Beca se le ocurrió una idea.
- Hagamos un trato, me voy a dar una ducha rápida a ver si se me pasa un poco el mareo - propuso con seriedad, intentando captar la atención de su amiga, que miraba distraída por la ventana - Cuando salga, nos vamos.
- Pero, Beeeecs, yo quiero ir yaaa - se quejó frunciendo el ceño. Beca no mostró signos de debilidad alguno así que supuso que no la convencería. Esperar quince minutos tampoco era para tanto, la fiesta no se iría a ninguna parte - Está bieeen, ¡pero date prisa!
- Voy volando - prometió la DJ, satisfecha de cómo había ido su plan. Con suerte, cuando saliese a Chloe se le habría pasado un poco la borrachera que llevaba encima y sería más fácil convencerla. Lo mismo hasta volvían el resto de Bellas en ese margen de tiempo.
Sin esperar un minuto, por si Chloe cambiaba de idea, se metió en el baño. Cuando el chorro agua fría le empapó la cara intentó pensar con más claridad en lo que acababa de pasar. Pero claro, es difícil tratar de concentrarse cuando cada vez que cierras los ojos aparece en tu mente la imagen de tu mejor amiga semidesnuda... o desnuda entera. Sí, había pasado mucho tiempo pero Beca tenía buena memoria fotográfica. ¿Qué narices le estaba pasando?
Visto que la ducha no estaba siendo muy buena solución por los recuerdos que la acompañaban, se terminó de aclarar el jabón y estiró la mano hasta alcanzar la toalla. Se secó un poco por encima y se enrolló la toalla al rededor del cuerpo.
Entró a su habitación esperando encontrarse a una Chloe ansiosa por salir de una vez de casa pero la realidad fue totalmente diferente. Chloe estaba en su cuarto, sí, pero hecha una bolita tumbada en su cama, con los tacones aún puestos y las llaves de casa en la mano. Su pecho subía y bajaba rítmicamente, indicando su profundo estado de su sueño. A Beca se le ablandó el corazón por la ternura de la estampa y más aún cuando se fijó en que sobre su mesa descansaba, ya preparado, el conjunto favorito de Chloe. Lo había sacado del armario y lo había dejado preparado para que se lo pusiera al salir de la ducha.
- Oh, Chlo - suspiró con cariño. Se acercó a la cama y le echó una manta por encima con cuidado de no despertarla. Se arrodilló para quitarle las llaves de la mano y antes de levantarse le dio un tierno beso en la frente.
Se puso el pijama, se lavó los dientes y recogió un par de cosas que tenía aquí y allá. Cuando terminó se sentó en el suelo, enfrente de la cabecera de la cama, de modo que sus cabezas quedaban a la misma altura. Chloe sonreía en sueños y hacía ruiditos con la boca. Beca dudaba que aquello fueran palabras con sentido alguno pero le divertía escucharla. La pelirroja hizo un suave movimiento y un mechón de pelo resbaló por su frente. Beca lo recogió con suavidad y lo pasó por detrás de su oreja. Aún tenían las mejillas cálidas por el alcohol.
Se quedó observándola, preguntándose qué era lo que había cambiado, en qué momento exacto había dejado de ser su mejor amiga para ser algo más. Tenía miedo. Esos nuevos sentimientos la aterraban. Si eran reales, aquello no solo echaba por tierra su relación con Jesse, si no también su amistad con Chloe. No podía perderla, no ahora que se había dado cuenta de cuánto significaba para ella.
Si tan solo se hubiera acordado del "No como tú me quieres" que había dicho Chloe hacía unas horas. Si tan solo hubiera reflexionado un poco sobre el comportamiento de su amiga desde casi el momento que se conocieron. Si tan solo no hubiera estado tan cansada, no se habría quedado dormida sin comprender que la pelirroja sentía lo mismo, pero era muy buena actriz.
- Me gustas mucho - afirmó Beca con una sonrisa acercándose a ella. No dejó de sonreír hasta que sus labios se rozaron y entonces la besó con cariño.
- ¿Entonces es oficial? ¿Vamos a vivir juntas? - preguntó Chloe con emoción cuando se separaron. Su sonrisa era sincera a pesar de todo lo que estaba pasando.
- Ajá - asintió Beca sin separar sus caras para volverla a besar. La quería tanto que a veces se sorprendía a sí misma.
- Gracias - susurró la pelirroja antes de que se volvieran a fusionar sus labios - Gracias por estar aquí.
¡Esto es todo! ¿No os quejaréis de capi corto, eh? Una vez me vino la idea me embalé al escribirlo y espero no haberme precipitado, pero creo que ha quedado bien.
La semana que viene ya empiezo con prácticas en la uni, clases de inglés y francés, exámenes... así que no se cuando podré volver a actualizar, pero no os preocupéis que voy a intentarlo lo antes posible.
Cada vez sois más los que leéis y no sabéis cuanto os lo agradezco. Seguid dejando reviews que me dan la vida para seguir escribiendo, no hay nada mejor que vuestras opiniones e ideas, así que gracias.
Un besito y hasta la próxima.
