La mayoría de nuestros temores los generan nuestros sentimientos.

John Maxwell


-Es fácil. Como compensación y para que este asunto esté concluido, yo quiero…

¿Qué?

¿He escuchado bien?

No creo que haya sido eso. ¿O sí?

Una cita con Lukas

Lukas

No me esperaba esto. Digo, estaba a palmos de la boca de alguien, con eso ¿qué quieres que piense? Por mi mente pasó cientos de acontecimientos que me pusieron los pelos de punta. Dios, soy un malpensado y un perseguido. Tengo que encontrarme una novia para dejar de pensar estupideces.

La verdad es que estaba un poco decepcionado.

Y cuando digo poco, me refiero a que mi 'decepción' era mucho menor comparado a otros sentimientos. Confusión, vergüenza, enojo, ¿Celos?

Si fuera por mí, me gustaría que Lukas estuviera siempre conmigo, como cuando niños. No me gusta verle con mucha gente. Mis relaciones dependen de que si a mi hermano las considere correctas. Pero, Mathias, Lukas es bien mayorcito ahora. ¿No crees que debieras preguntarle a él primero?

Además, ¿Por qué irse al otro lado de la ciudad para preguntar algo que fácilmente habrías hecho por teléfono?

Si hubiera sido así, estaría calentito en mi apartamento, bebiendo café y pintando totalmente ajeno a esto.

Por otra parte, me sentía irritado ya que mis disculpas terminaron en un fiasco. Un favor se paga con otro favor. Terminaré mi vida debiéndole el mundo a Mathias, si me sigue ayudando de las formas más extrañas posibles.

No entiendo nada. ¿Para qué me quiere a mí? Eso es tema de Lukas.

Probablemente solo querías ver mi cara de asombro. Porque no tengo idea de cómo está ahora, pero de más que tengo las cuencas de los ojos más abiertas de lo que han estado en toda mi existencia.

Un chasquido de Mathias me sacó de mi estado catatónico. Pestañeé dos veces para mirar de nuevo esos ojazos del danés. Mierda, si fuera chica diría que es un bombón, pero soy un chico… y eso sería… uh… raro, supongo.

-Que te has quedado de piedra, jeje. –La sonrisa perlada era contagiosa. Mis comisuras intentaron alzarse.- ¿Y bueno, puedo salir con tu hermano?

Las palabras formaban oraciones con coherencia y cohesión en mi mente, no así cuando las intentaba pronunciar. La lengua me pesaba. 'No Mathias, no quiero. Mi hermano y yo estamos bien juntos y no queremos a ningún tercero quitándonos nuestro tiempo juntos'. Esa es una respuesta satisfactoria. Una pena que veintiuna palabras fueran tan deseadas e impronunciables al mismo tiempo.

Estúpida vergüenza.

-Será una cita normal, como 'conocidos que se quieren conocer mas'…

Sí… conocidos…

-¿Y?

-¿Qué?

-¿Me dejas?

Haz lo que quieras Mathias. Confío que el buen sentido común de mi hermano haga la elección correcta. Dudo que se envuelva contigo en algo que no considere buenos términos. Le respondí con esas palabras, por una parte con remordimientos porque era algo que no deseaba, pero por otra parte, aliviado parcialmente de sacarme este peso de encima, aunque sabía que tarde o temprano regresaría con el doble de su responsabilidad. La cara de Mathias se iluminó completamente y me dio un fuerte abrazo, que por poco no me arrebata el aire.

-¡Sabía que dirías que sí! -¡Iré ahora mismo a decirle!

-Es la medianoche. Lukas ya debió llegar al apartamento y estará durmiendo.

-No me import-

-Pregúntale mañana. Ahora quiero que me dejes en la parada de autobús, tal como me encontraste.

Solo quería irme, echarme en mi cama y descansar. 'Descansar' quiere decir reflexionar.

Lo dejé hablando solo y entré al auto. Ni siquiera me detuve para ver por última vez el mirador, cuyo paisaje ahora contrastaba con el cielo parcialmente estrellado. Cuando estás con muchas cosas al interior tuyo, hasta la más bella de las cosas se convierten en meras fealdades.


Es pasada la medianoche. Cuatro horas fuera de casa. Mierda, mierda, mierda. Podría seguir insultando, pero no saco nada. Ojala que Lukas no se le haya ocurrido mover el papel que dejé colgado en la puerta del taller, o que Tino y Berwald hayan realizado que de todas las llaves, falta la llave de repuesto. Que soy lo suficientemente inteligente para no irme con mis llaves. Ahí sí merecería que me pegara un tiro, por imbécil.

Mathias quiere ir al centro. A beber. A celebrar. ¿Una 'cita' aún no aceptada es motivo de celebración? Me negué. Insistía el danés tanto, que le dije que si continuaba, le diría a Lukas que me secuestraste, intentaste violar y mucho más. Su cara hizo una mueca de dolor e inmediatamente olvidó el tema. Buena forma de sacártelo de encima. Lo usaré más seguido, si hay necesidad.

Una cita… Lukas siempre ha sido afortunado con respecto al amor. En Noruega, cuando yo iba en el jardín de niños, siempre ocurría que una niña le entregaba un sobre lleno de pegamento, con garabatos ininteligibles, lleno de corazones y florecillas. Lukas siempre se negaba. El argumento que mejor recuerdo fue al que le dijo a una niña pecosa, con el pelo rojo atado en coletas: "No quiero salir contigo porque dibujaste el violín mal en el sobre".

Eso es cruel, lo sé, pero éramos niños y no entendíamos nada. Tomábamos eso de las declaraciones, más que una declaración de amor, como una de amistad.

Ya en Inglaterra, el asunto se complicó. Las declaraciones eran más elaboradas, más verdaderas y nuevos actores se sumaban a la declaración. Con actores me refiero a mí. Era incómodo caminar por los pasillos de la secundaria y que un grupo de dos o tres chicas te cogían por el brazo e insistían en presentarles a 'ese chico, tu hermanito'. En todas les decía que le hablaran directamente, pero ellas afirmaban que él no les daba ni la hora. Otras, más tímidas, me enviaban mensajitos para que se los diera e Lukas, mensajitos que nunca llegaban a destino. Por último, las más osadas le preguntaban directamente a Lukas, ni siquiera con sutileza, sino '¡¿Quieres una cita? Y así puedo dar más ejemplos. En todas, las respuestas fueron desastrosas.

Esta es la primera vez que ocurre esto en Estados Unidos. Y yo que pensé que me libraría de eso.

En fin…

Antes que nada quería preguntarle un par de cosillas al danés.

Primero: ¿Por qué me pregunta a mí sobre su 'cita'?

Segundo: ¿Por qué irnos tan lejos para decirme esto?

Tercero: ¿Qué tengo que ver yo en el asunto?

Al menos, me enteré por él y no por Lukas. Porque si fuera al revés, odiaría a Mathias.

Acabábamos de entrar a la autopista. Hasta nuestro destino, nos separaba casi una hora. No tenía sueño, pero quería resolver mis dudas así que le pregunté a Mathias. Claro que entre decidirme o no a hacerlo pasó bastante tiempo.

Primera pregunta.

-Creí necesario preguntarte. No te fueras a poner celoso o algo así… Además, nada mejor que hacer un poco de vida social, Emil. Te hace falta y bastante.

-Para tu información, hoy en la tarde fui con mis amigos a los bolos y fue divertido.

-¿Y los otros días?

-¿Los otros días qué? –Dios, que es insistente.

-¿Qué has hecho?

Demonios. Todo el resto de los días ha sido apartamento-secundaria secundaria-apartamento. O pintando en el taller. Y si no fuera por mi hermano, Berwald, Tino, Xiang, Lili e Iván, además de otros personajes más secundarios, mi vida social giraría en torno a un 0 por ciento. Por supuesto, no puedo afirmar esto al frente de Mathias.

-Cosas que no te interesan. –y cambié rápidamente de tema. Hice mi segunda duda.

-Quería llevarte a un bar en el centro, pero cambié de opinión… recordé que aquí venía con mi amigo Vincent a fumar de vez en cuando. Es genial volar mirando las luces.

-¿Te drogas?

-Digamos que hace un par de años… ahora solo son dos vicios: la cerveza y la nicotina. Pero estoy abandonando la segunda, como viste. –Hizo una mueca y alzó sus hombros, resignado.

Qué buena influencia para nosotros. Perfecto, totalmente. Nótese que estoy siendo sarcástico.

-También amo las cosas novedosas. Te hará bien conocer otros lugares que no sea tu casa. ¡La ciudad es joven!

Tomó rápidamente una curva y si no fuera por el cinturón de seguridad, apuesto que saldría eyectado del auto.

-No todos tenemos tus mismos intereses, Mathias.

-Cuando crezcas, dirás –e imitó una voz más aguda de la que tiene normalmente- "¿Por qué no aproveché esta edad para liarme algunas chicas…?"

-Olvídalo.

Mejor pasemos a la tercera pregunta. A diferencia de las otras dos, Mathias tardó en responder.

-Me agradas, Emil. No sé qué, pero eres alguien muy interesante… Además… creí que si era tu hermano, deberías saber al igual que él. Eres su hermano y todo eso. -Su cara me dio otra de sus sonrisas.

No sé a lo que te referirás con "interesante", pero según yo, no lo soy para nada. No quise seguir investigando. Mi mente ya está lo bastante afectada como para buscar más información. Me dediqué el resto del camino a jugar con mis dedos, contar los autos y soportar los canturreos de Mathias, que entró en confianza y no paraba de cantar.


El reloj marcaba un poco antes de las una y cuarto. Mathias decidió dejarme a la entrada del apartamento, no quería que caminara las dos cuadras que separaban mi hogar de la parada de autobús. Nos detuvimos.

-Pasaré mañana a decir hola, entonces.

-Querrás decir hoy.

-Lo que sea.

-¿Y qué harás con Berwald? Él vive con nosotros y no quiero que armes un escándalo.

-No te preocupes. Seré muy cabeza dura, pero intentaré calmarme. –Alzó su pulgar para afirmarme que estaría controlado.

-No sé… pero al primer grito, te largas y no nos ves nunca más ¿Entendido?

-Jaja… Emil, soy mayor que tú y me das órdenes. Pero supongo que no tengo opción…

-Nos vemos… creo… -Solté mi cinturón de seguridad, que fue de gran ayuda en el trayecto y abrí la puerta del copiloto para salir. Le hice una despedida con la mano a Mathias, tratando de pasar lo más desapercibido posible…

-¡Nos vemos al mediodía! ¡Dile a Lukas que no me gusta esperar! -vociferó Mathias.

El coche siguió de largo.

Ya. Olvidando el hecho que más de alguien debió despertarse por los alaridos del danés, otro asunto requería de mi atención: ¿Cómo subir al apartamento y que no te descubran en el intento?


Entré por la parte posterior del edificio. No usé el ascensor, así que subí hasta la séptima planta por la escalera de emergencias. Nadie se cruzó conmigo. El portero tampoco estaba. O si estaba, no lo vi. De todas formas, no me topo con él con regularidad.

Abrí la puerta con sumo cuidado, para que no chirriase. Estaba todo en penumbras. Era obvio, es más de la una de la madrugada, ¿qué harán a esta hora? Como un gato, caminé hasta la puerta del taller para asegurarme que no hubiera sido abierta. Si lo estaba, soy hombre muerto.

Está igual a como la dejé. Uf. El café que nunca me alcancé a beber sigue arriba del escritorio, los pinceles en sus tarros y el basurero, siempre lleno. Nada cambió, aparentemente. La notita seguía colgada en la puerta. Muy bien.

Fui a ver a las habitaciones de Tino y Berwald, por si las dudas. No vaya a ser que quizás notaron de mi ausencia desde el principio. De nuevo, nada. Berwald parece muerto cuando duerme, aunque se ve más tierno, eso sí. Tino duerme con todas las sábanas hacia un lado. Arreglé estas, pero él no se dio por enterado.

Finalmente, nuestra pieza. Nuestra me refiero a la de Lukas y yo. Aunque puedo tener una habitación solitaria, prefiero dormir con Lukas. Uno, porque desde hace mucho tiempo que no compartimos cuarto y la segunda, aunque me avergüence un poco, es que me da miedo la oscuridad. Más bien, despertar en la oscuridad. Asomé la punta de mi nariz, esperando cualquier cosa.

Nada, otra vez. Una de los sillones de nuestro cuarto tenía la ropa que Lukas usó durante el día y estaba cuidadosamente doblada. Al lado de esta, en una mesita, se encontraba el violín de Lukas. Y en su cama, Lukas dormitaba, con la misma expresión de indiferencia a la que se le acostumbra ver despierto.

Lancé un suspiro de alivio. Al parecer, mi salida fue exitosa. Cogí mi pijama y me encerré en el baño. Tenía mucho en qué pensar. Me di un baño de burbujas, así tendría sueño y dormiría más fácilmente después. Dejé el pijama con la bata de baño colgada de un perchero y abrí el grifo de la tina de baño, para después sumergirme en las aguas burbujeantes.

Fue un día extenuante. La salida con los chicos me permitió liberar mucha tensión reunida. Es una de las pocas veces que me he aventurado a salir por iniciativa propia y de eso me alegro mucho.

Pero… el asuntillo de Mathias. El danés me agrada, aunque sea cabeza dura y egocéntrico. Pero no me gusta la idea de una cita, aunque sea para conocerse. Me da lo mismo quién quiera salir con mi hermano, todos harán que al final, Lukas se preocupe más de ese alguien que de por mí y terminaré solo. Lukas ha sido el único que siempre ha estado conmigo y que puedo hablar sin sentirme cohibido. Él conoce todas mis mañas. Sabe qué hacer si estoy triste, feliz, enojado o frustrado. ¿Cómo le digo ahora que vendrá Mathias a llevárselo a una cita?

Hundí mi cabeza en las burbujas, esperando que estas me tragaran. Pasó otra media hora reventándome la cabeza con Mathias, hasta que sentí los efectos de la baja de presión. Salí de la tina y me puse mi bata de baño. Me miré durante un momento en el espejo del fregadero.

Sigo siendo escuálido. Mi rostro es pecoso, con los poros de la nariz dilatados, cabello plateado, liso, sin volumen. Tengo casi nada de músculos. Mis manos son largas, finas y con muy poco vello. Recordé las manos de Mathias. Grandes, velludas, con las uñas cortas. Mathias representa su edad. Yo no. Me puse un tónico en la cara y peiné mi cabello de forma distinta. A pesar que el peinado cambió, veo la misma figura infantil en el espejo. Espero que el próximo año me vea más varonil en el espejo.

Sumado en preocupaciones, apagué la luz del baño y me dirigí a mi cama, sin antes sentarme en la orilla de la cama de Lukas. No usa su característico broche de oro, el que suele usar desde la más tierna infancia, regalo de mis abuelos noruegos. Está en la mesita de noche. El pelo le cae en la frente. Le quité el pelo de la cara para que esta reflejara la luz de la luna. Debe de estar cansado, porque no se ha movido ni un pelo. Le di un beso en la frente despejada y me fui a acostar.

Será un día largo cuando despierte mañana. Quiero decir, más tarde.

...


*Notas*

-Este es un capítulo extra largo, como pueden ver. Al principio quería cortarlo, pero decidí conservarlo tal como está, porque el siguiente trata sobre un momento distinto.

-Gracias a los comenarios de Aki-Tamashi26, Ruko Megpoid, Ann Aseera y CreepyGirl07, junto a todos los que etiquetaron el fic como favoritos, story alerts, etc.