Disclaimer: Los pjs le pertenecen a Stephenie Meyer.
Subo cap muy muy muy rápido. Bien, sólo digo que aquí se nombra el secreto de Rose. Poco a poco se irá desvelando más de este. No os preocupéis que no me he olvidado de la vida de Edward en Chicago, etc. Quedan algunos capítulos más. Antes tienen que pasar una serie de cosas.
Bien, capítulo claramente cursi. Demasiado para mí, pero era necesario para seguir con la historia. Nos vemos abajo para aclarar un último punto!
Capítulo XI: Patéticas.
Bella POV
Ya sabía lo que iba a decirme. "Bella... no sé qué me ha pasado, espero que esto no arruine nuestra amistad", o quizás "Lo siento Bella, esto no significa nada".
Preferí ahorrármelo.
Miré al suelo mientras notaba con mi dedo la suavidad de sus labios y aumentaban mis ganas de llorar de rabia. Reuní todas mis fuerzas y murmuré un neutral "Hasta mañana". Abrí rápidamente la puerta y entré en casa, dejando a Edward sólo y confundido en mitad del pasillo.
Divisé a Alice en el sofá y como autómata me senté a su lado, hundí mi cara en mis manos y solté un largo suspiro melancólico.
Alice botó al notar mi presencia, parecía como ausente. Al notar mi estado de ánimo colocó una de sus pequeñas manos en mi espalda y me la frotó intentando tranquilizarme.
— ¿Bella? ¿Bella, estás bien? — Preguntó con preocupación.
Yo negué con la cabeza todavía hundida en mis manos.
— ¿Qué pasó? ¿Fue mal la cita? ¿Se portó mal contigo? Háblame, Bella.— Suplicó.
— No... — Susurré con un hilo de voz. — Todo lo contrario, Alice. Fue la mejor cita de mi vida.
Rosalie POV
Todavía no podía borrar las palabras del estúpido de Masen de mi mente.
Flashback.
— Rosalie, sé razonable. Él está confundido por todo esto. Cree que te quiere. Es más, me atrevo a decir que te quiere. ¡Afróntalo de una vez! Hablad sobre ello.
— ¡Ya basta! ¡En serio, parad esta jodida estupidez! ¿Por qué no se olvida de eso y ya? No debo ser la primera mujer que entra en su vida de esa forma. ¡Que me olvide! Nunca nos hemos llevado bien, sigamos como hasta ahora. Y en serio te lo digo Masen, a ti y a tu amigo el mastodonte sin cerebro; ¡dejad de atosigarme de una vez con el tema!
Por suerte, salieron Alice y Bella justo a tiempo de su habitación para lograr que no montase ningún escándalo relacionado con la policía.
Fin Flashback.
¡Estúpido! ¿Quién se creía que era ése para hablarme de esa forma? Él no sabía nada; absolutamente nada de mí. Que lo afrontase... ¡Que lo afrontase! ¡Como si fuese tan fácil! Se notaba que él nunca se había sentido defectuoso. Resultaba irónico, posiblemente era la mujer más envidiada de todo New York por mi belleza, pero seguramente ya nadie querría ser yo si les contase en qué fallaba. En qué exactamente yo no era perfecta. De qué pierna yo cojeaba.
Suspiré ruidosamente mientras seguía corriendo en la cinta transportadora. Era sábado, pero no me apetecía demasiado salir por ahí. No estaba de humor. Fin de la historia.
— ¿Necesitas ayuda por aquí? — Murmuró una voz que yo conocía muy bien.
Royce. Entrenador de mi gimnasio habitual. Insoportable hasta la médula, pervertido en grados mayores. Había intentado coquetearme desde que me apunté en el gimnasio. Le había dado el gusto un par de veces; sólo hasta que descubrí cuán poca materia gris poseía el desgraciado.
Y, ahora mismo, paseaba su vista sobre mi cuerpo de una forma poco decorosa. De una forma muy de él.
— Esfúmate. — Ordené.
Subí el volúmen de mi I-pod para dejar de escucharle, así como la velocidad de la cinta. Necesitaba distraerme.
Sin embargo, para no variar, él no se dio por vencido y siguió revoloteando a mi alrededor como una sucia mosca. Le ignoré todo lo que pude hasta que intentó posar una de sus manos en mi cintura para hacerme seguir el ritmo con más facilidad.
Ahí fue cuando reventé. Paré la cinta súbitamente y, aprovechando que su mano estaba a mi alcance, la utilicé como palanca para lanzar todo el peso de su cuerpo sobre mi cabeza, quedando así él en el suelo y yo encima de su espalda, retorciéndole el brazo.
— ¿Qué parte de "esfúmate" no entiendes, gilipoyas? — Siseé destilando veneno mientras Royce sólo gemía de dolor.
Escuché un silbido y levanté la vista para encontrarme con Emmett, que tenía los ojos desorbitados y la boca entreabierta. Genial. Dos estúpidos a quienes patear el culo en un mismo día.
— ¿Y tú qué demonios haces aquí? — Casi grité.
Él pareció reaccionar por fin, y sacudió su cabeza hacia los lados.
— ¡Dios mío, Rose! Iba a salvarte de ese pringado cuando de repente le hiciste esa llave tan guay y.. y.. Eso fue... ¡eso fue totalmente alucinante! — Exclamó emocionado, haciéndome fruncir aún más el ceño.
— ¿Qué haces aquí? — Volví a preguntar, sintiendo cómo mi paciencia prácticamente había casi desaparecido.
Él, incómodo por el tono de mi voz y por la pregunta, se llevó la mano al cabello y se rascó la nuca, en un claro movimiento de nerviosismo.
— Quería... necesito... hablar contigo. — Murmuró en un tono serio.
— Pues ya puedes irte.
— ¡No, Rose! Por favor, sólo... sólo déjame explicarme, por favor. Lamento que te hayamos estado atosigando Edward y yo esta semana con lo mismo... pero, entiéndeme, ¡necesito explícartelo! Es muy... importante para mí hacerlo.
Todas y cada una de sus palabras estaban impregnadas por un sentimiento de súplica, temor y esperanza que hacían desgarrarme. Nunca le había visto así. Nunca había visto al gran Emmett McCarthy bromista, burro y descuidado, de esa forma. Tan... tan necesitado, como un pequeño niño indefenso.
Y los niños eran mi debilidad.
Asentí por fín, y sus ojos se iluminaron.
— Sólo... espérame fuera. Tengo que cambiarme.
— Claro, claro, ¡muchas gracias, Rose! ¡Eres maravillosa!
Y sin darme tiempo a decir nada, se fue corriendo a los vestuarios. Parecía que volvía a ser el mismo atolondrado de siempre. Sin poder evitarlo, una pequeña sonrisa triste se formó en mis labios.
— Idiota. — Susurré.
Una vez me hube levantado del cuerpo de Royce, que había sido partícipe al parecer de nuestra charla, me marché a los vestuarios para cambiarme. Me di una ducha, y me puse las otras prendas que guardaba en mi bolsa de deporte.
Crucé el gimnasio con paso firme, pero hecha todo un manojo de nervios, y le ví ahí fuera, sentado en el capó de su Jeep mientras jugaba con sus dedos.
Inhalé una gran bocanada de aire, y me dirigí hacia él con la cabeza bien alta, antes de que pudiese arrepentirme de todo esto.
Alice POV
— No... — Susurró con un hilo de voz. Parecía tan dolida... — Todo lo contrario, Alice. Fue la mejor cita de mi vida.
Parpadeé confusa un par de veces.
— Me vino a buscar, no intentó propasarse conmigo en ningún momento, fue un caballero, dulce, amable... perfecto. Y... me besó.
Abrí los ojos con ilusión y me llevé las manos a la boca con sorpresa.
— ¿C-cómo? ¿Te besó? ¿Besar, besar? ¿Lengua incluída?
Ella negó, sonrojándose levemente.
— No. No le dio tiempo a eso último. Pensaba decirme algo pero...
— ¿Pero? — Inquirí, levantando una ceja.
Bella suspiró derrotada.
— Pero yo no le dejé.
— ¡¿Por qué?! — Chillé.
— Porque soy una estúpida, Alice... — Susurró con voz rota. — ¿No lo entiendes? Iba a decirme algo como: "No deberíamos hacer esto, Bella". ¿Cómo iba a enamorarse de mí Edward, Alice? ¡Es imposible! ¡Totalmente! Y un rechazo yo no lo habría soportado...
Apreté los dientes, furiosa.
— Isabella-Marie-Swan. — Llamé arrastrando las palabras. — ¡No quiero volverte a escuchar decir eso! ¿Me oyes? ¡Nunca, jamás de los jamases! Eres bonita Bella, muy bonita, ojalá pudieras verlo. ¿Cómo no se iba a enamorar de tí? Se le nota a la legua por cómo te mira. Además, ¿quiso ir contigo al cine, no? ¡claro que le gustas!
— Como amiga. — Me corrigió.
— ¡Eso no puedes saberlo!
Suspiré. Suspiró.
— ¿Le quieres, verdad? — Susurré con voz dulce mientras le acariciaba el cabello.
— Más de lo que creo, Alice.
— Entonces ve por él.
Me abrazó fuerte y sentí cómo sus lágrimas mojaban mi hombro.
El sonido de la puerta nos sobresaltó, y nos separamos para mirar hacia ella — Bella todavía con lágrimas en los ojos— y encontrarnos a Rosalie, que caminaba desganada hacia nosotras. Se sentó entre las dos con un suspiro y echó la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos.
Bella y yo nos miramos preocupadas para después volver a posar nuestros ojos en la rubia.
— ¿Rosalie? — Susurré.
Como si hubiese dado a un botón oculto, un pequeño gemido salió de su garganta, transformándose después en un sollozo.
— ¡Rose! — Llamó Bella preocupada mientras la zarandeaba.
La rubia nos miró con sus ojos azules, empañados por las lágrimas y nos abrazó fuerte.
— Rose, pequeña... ¿qué ocurre?
— Emmett... — Murmuró mientras intentaba secarse las lágrimas con el dorso de la mano. — No sé por dónde empezar. — Soltó una risa temblorosa.
— Está bien. — Dije poniendo una mano en su hombro. — Empieza por el principio.
Asintió.
— Emmett... y yo, hace unos cuantos días... bueno, nos entró un "calentón". En... el piso de los chicos. — Hipó. — Yo... no le dí mayor importancia, aunque... me dejó un poco confundida. ¿Sabéis? Me... no sé. ¡No sé! Es todo tan... jodidamente confuso.
No pude evitar sentirme apenada. Escasas veces había visto a Rosalie, una chica realmente fuerte en todos los sentidos, derrumbarse de esa forma. Sólo una vez... tras una cita con su tío Carlisle en la consulta. Y de éso sólo sabíamos Carlisle, Esme, Bella, ella y yo.
— Rose... ánimo. — Susurró Bella. Al parecer, sus lágrimas ya habían cesado, pero también hipaba.
— Edward y Emmett han estado todos estos días intentando hablar conmigo. Yo no quería escucharlos. Estaba harta de este jueguecito raro. Es decir, ¡sabéis cómo es Emmett! no soy la primera mujer con la que ha estado así. Además, solemos... bueno, ¡suelo llamarle cosas horribles! Y de repente hoy viene al gimnasio diciendo que quiere hablar. Nunca le había visto tan... vulnerable, así que me acabó convenciendo. — Enterró la cara en sus manos. — Me dijo que me quería... y me besó.
Una pequeña sonrisa de alivio me cruzó la cara, y me recordó a la conversación que había tenido con Bella hace un momento.
— Pero cuando sepa que yo... que yo no soy para él, se alejará de mi de inmediato. ¡No puede ser de otro modo!
Cualquier rastro de sonrisa en mi rostro se desvaneció y me levanté con un sólo movimiento del sofá, plantándome frente a ellas con los brazos en jarras.
— ¡Idiotas! — Grité.
Ellas quedaron sorprendidas.
— "Ay, que si no me quiere" "Ay, que si me besa" "Ay, que no sé si hacer esto o lo otro" ¡Demonios! ¿Qué os he enseñado todos estos meses, eh? — Dije frunciendo el ceño de forma cómica. — ¡Con los hombres mano dura!
"Si sólo eso me lo aplicara a mí misma..." Pensé.
Ellas se miraron confundidas, pero al menos habían parado de llorar.
— Tú. — Señalé a Bella. — Has salido con un chico guapísimo, has pasado una velada inolvidable y te ha besado. ¡Está comiendo de tu mano, Swan! ¡Ve a por él!
Bella soltó una risita y me sonrió agradecida.
— Y tú... — Esta vez señalé a Rosalie, pero de una forma más tierna. — Ya es hora de que te quites ese complejo. No lo tomes como un defecto, Rose. Tómalo como un pequeño obstáculo que se puede saltar sin problemas. Emmett será tu chico ideal, lo sé. Lo veo.
Y ante esas últimas palabras mías nadie podía dudar. ¡Jamás!
Rosalie también me sonrió de forma temblorosa y tendió sus brazos para que me sentase con ellas de nuevo. Me hundí entre los cojines del mullido sofá y suspiré.
— Al menos vosotras tenéis a alguien... — Murmuré haciendo un puchero.
Nos miramos y reímos de forma suave, para terminar de nuevo las tres derramando silenciosas lágrimas.
— Somos patéticas. —Susurró Bella con un tembloroso tono de diversión en la voz.
Realmente lo éramos.
Bien, como dije aquí aclaro un último punto.. respecto a la conversación de Emmett y Rosalie, no pude ponerla. A lo mejor la ponga en el siguiente cap desde un Emmett POV, pero no es seguro. Ya se verá.
Ehh.. otra cosa, dudas osugerencias, quejas y etc: R&R ó también os dejo mi correo por si queréis dejarlas o sólo para hablar y demás: plug _ in _ baby hotmail . es
Eso sería. ¡Muchas gracias a los que leen y agregan a fav's! De verdad que me animáis el día. Ah, y lo siento de veras si me tardo en actualizar, ¡sigo de exámenes!
La próxima semana supuestamente ya los habría acabado (eso espero) xD
¡Besos!
