Disclaimer: Demashitaa! PowerPuff Girls Z no me pertenece.


Demashitaa: No Hai.


Una fiesta llena de caos


Kaoru estaba estallando de felicidad. Era 30 de Octubre. Ya no le importaba si el Him idiota planeaba algo o no, ni siquiera que estuviera en el equipo. Octubre era Octubre. Y lo mejor era que solo faltaba un día para la fiesta más divertida que organizaba la escuela y en realidad, a la única que asistía –Por que ella no asistía a san Valentín, no, gracias - , no podía esperar más.

Incluso, tampoco le importaba que la mitad de la fiesta era patrocinado por la fresa-zorra-riquilla-odiosa de Himeko Shirogane.

Miyako les había asegurado que los disfraces estaban listos, así que no faltaba nada, solamente tenerlo entre sus manos y disfrutar todo aquello.

-Estás muy de buenas. –Dijo Koiji, con afán de molestar un poco. Sin embargo ella solo se encogió de hombros ante los tres hermanos -¿Te conseguiste novio, preciosa?

-No, no lo he conseguido. –Dijo sonriente, ignorando el apodo–Estoy de buenas porque morirás mañana en la fiesta, los aplastaremos.

-Hmp, nuestros disfraces serán mejores. –Dijo orgulloso.

-Ya lo veremos. –Los dos se quedaron mirando fijamente, lanzando chispas y rayos, para después darse la espalda infantilmente.

-Hasta entonces, preciosa.

-En realidad, no. Sigue Hisu, así que prepárate para pasar una hora entera conmigo, Him.

Y sin más, la chica subió a su patineta para dirigirse con sus amigas, que venían entrando a la escuela sonrientes y platicando.

-¡Buenos días a las dos! –Saludó la pelinegra. Ellas solo la miraron sonrientes, era la magia de Octubre, una Kaoru amable y que llegaba temprano.

-Hola Kaoru.

-Que tal Kaoru-chan.

-Nada, llegue temprano. –Señaló con una sonrisa. –Por cierto Miyako, ¿Qué tal van los disfraces? –Las tres emprendieron camino de nuevo.

-Excelente, mañana se los daré a las dos. –Aseguró la rubia.

-¿Mañana? ¿No habría que probárselos…?—Propuso Kaoru con el ceño levemente fruncido, quería ir perfecta a Halloween. Sin faldas, claro.

-¡Claro que no! –Dijo casi indignada la muchacha. -¡Llevó años arreglando su ropa y haciendo nuestros disfraces, conozco sus medidas mejor que las mías!

-Así, es Kaoru, tranquila, Miyako sabe lo que hace. –Le aseguró la pelirroja. –Incluso, aplastaremos a la odiosa de Himeko.

-Bueno, bueno, pero no puedo esperar para verlo. –Dijo con ojos de estrellitas.

-Les encantarán, lo prometo.

-Y partiremos a los Him. –Chilló Momoko. -… Y a Himeko.

-Exacto. –Secundó la pelinegra. Las tres siguieron caminando, hasta que Momoko, pensativa, paró a Kaoru sin que Miyako se diera cuenta.

-Kaoru. –Susurró. –Tengo una idea.

-¿Sobre que? –Preguntó esta de la misma manera.

-Miyako siempre nos hace disfraces y ropa cuando lo necesitamos. –La pelinegra asintió. - ¿Qué tal si le damos una sorpresa?

-¿Una sorpresa…?

Momoko explicó la sorpresa que le darían Miyako rápidamente para que esta no sospechara nada y entraron al salón donde todos comentaban la próxima fiesta de la escuela, y donde los Him eran rodeados por varias chicas que pedían ir con ellos a la fiesta, aunque esta no fuera de parejas, aunque estos se negaban amablemente.

Sorprendentemente, entró el profesor Hisu, y como si a él también le hicieran mella estás halloweenescas fiestas, dejó dentro del salón a los que habían resultado ser los dos fanáticos más grandes de la temporada: Kaoru Matsubara y Koiji Him. Sus más odiados alumnos.

El resto de las clases pasaron y ellos –Léase nuestros queridos seis protagonistas –tuvieron que reunirse en equipo ya que habían terminado juntos todo el año, desatando una que otra pelea amistosa –nótese el sarcasmo –entre ellos.

Al final, salieron al receso disparados todos al árbol, por el cual ningún equipo se había dado por vencido, la apuesta seguía en pie. Pronto llegó al encuentro la persona menos esperada, acercándose a las chicas.

-Buenos días.

-¡Ken-kun!

-Buenos días, Ken-san. –Saludó Miyako.

-hmp, Ken.

Al otro lado del árbol, aunque estuvieran al otro extremo, una mirada de rivalidad entre Ken y Koiji se hizo presente rápidamente. Todos estaban al pendiente de lo que el chico diría.

-Kaoru, tienen partido la semana que entra. –Informó el chico. Ella lo miró con indiferencia.

-Sí, lo sé, soy la capitana del equipo, no tienes porque recordármelo.

-Si bueno, solo decía. –Dijo este. –Y en realidad, venía a buscarte a ti, Momoko-chan.

A la aludida le brillaron los ojos.

-¿A mi?

-Si bueno, se que la fiesta no es de parejas ni nada de eso. –Dijo apenado. –Pero bueno…

-¿Sí?

-Tal vez podríamos bailar aunque sea una pieza. –Antes de que la chica pudiera responder algo, una voz al otro extremo del árbol se escuchó.

-La fiesta no es de parejas.

Momoko fulminó con la mirada a Makoto.

-No es algo que te importe, Him. –La chica le sacó la lengua. –Claro que si, Ken-kun, me encantaría. –El chico ignoró a todos los demás y con una última sonrisa, se despidió de ella.

Makoto le miró irse. Por alguna razón, le caía muy mal.

~o~

Esa misma tarde, Momoko y Kaoru llegaron a la casa de Miyako, dispuestas a mostrarle la sorpresa que le habían preparado, y conociendo a Miyako, sabían que le encantaría.

Miyako abrió la puerta de su casa encontrándose con sus dos amigas detrás de ella. Llevaban una bolsa algo grande y sonreían con complicidad.

-Hola chicas. –Saludó la rubia invitándolas a pasar –Mi abuela no está en casa. –Les informó cerrando la puerta.

-¡Mira lo que traemos! –Chilló Momoko alegre. La rubia miro la bolsa con curiosidad.

-¿Qué hay ahí? –Momoko la arrastró hacia su habitación con Kaoru detrás.

-Ha sido idea de ella. –Apuntó Kaoru con los brazos en la nuca.

-¿Qué idea? –Cuestionó, no teniendo ganas de saber que había hecho ahora la chica.

-Bueno, dime, ¿Ya has hecho tu disfraz? –Preguntó la rosa, ignorando todo el interrogatorio.

-No –Respondió. –Siempre hago el mío al último, ¿Por qué?

-¡Entonces que suerte! –Chilló-¡Kaoru y yo te hemos comprado un disfraz!

Ella no se esperaba eso.

-¿Un disfraz? –Las otras dos asintieron.

-¡Sí, míralo! –Dijo Momoko sacándolo de la bolsa. –Kaoru y yo nos dimos cuenta que siempre nos haces los disfraces y te quedan geniales no importa cuanto te presionemos. Y ahora te hemos comprado uno para compensarte.

-Más te vale que te guste porque nos ha salido como un ojo de la cara.

-¡Kaoru! –Regañó la pelirroja.

-Era solo una broma. –Dijo sonriente. –Anda, pruébatelo.

A Miyako le brillaron los ojos, tenía grandes amigas.

-¡Chicas es el mejor disfraz que he visto! –La amante de la moda brincó en su lugar. –

Ves Kaoru, te dije que así tendría más tiempo para nuestros disfraces y asi ganarles a los idiotas. –A Miyako le bajó una gotita estilo anime por la frente.

-Ya decía yo que Kaoru no iba a gastar tanto dinero en ropa… -Murmuró la rubia.

-Bueno, no importa, que te lo midas. –Ordenó Momoko. La rubia obedeció, contenta.

El disfraz era precioso, era de vampiresa. Tenía una larga falda estilo princesa color negro y algunos brillitos morados, blusa roja que daba el aspecto de corsé y una capa larga morada. A decir verdad, el disfraz en conjunto era muy pesado.

-Waa, pobre de ti Miyako, se ve pesado. –Kaoru hizo un gesto de incomodidad.

-No importa vale la pena. –Momoko sonrió asintiendo. –¡Y se ve espectacular! ¡Miyako te veras genial! –Vitoreó la chica.

-Bueno, ¿Por qué no se miden los suyos! Justo los terminé ayer. –Dijo la rubia indicando el lugar donde estaban pulcramente guardados.

-¡Miyako son geniales! –Vitoreó Momoko.

-¡Y sin faldas! –Agradeció Kaoru. –No hay manera de que esos Him ganen.

Momoko rió como psicópata.

-Exacto.

Miyako solo pudo sonreír divertida.

~o~

Por fin la noche de la tan esperada fiesta de disfraces había llegado, y claro, la primera persona en llegar a la escuela, fue Kaoru. Pronto comenzaron a llegar los alumnos con disfraces excelentes, dándole color y vida al salón, adornado tétricamente para la ocasión. Las luces en tenues colores oscuros como negro, morado y rojo combinaban con las largas cortinas negras que se habían colocado en los enormes ventanales. La fiesta había sido situada en el salón de fiestas, que estaba justo a lado de la alberca, que fue adornada con lámparas flotantes de calabaza.

Kaoru estaba destilando emoción.

-¡Kaoru! –Momoko llegó a encontrarse con su amiga. -¡Mira lo genial que esta todo esto!

-¡Lo sé, es la mejor fiesta de todo el año! –Dijo alzando su puño en alto. –No puedo esperar a que esto se llene.

-¡Chicas! –La voz de Miyako las alertó, y las dos giraron para verla. -¡Miyako, has confeccionado el disfraz!

A Momoko le brillaron más los ojos que la primera vez que lo vio en la tienda.

-Quedo mucho mejor. –Alagó a su amiga.

-No exageres, Momoko-chan.

-No hay manera de que nos ganen. –Dijo segura Kaoru. –Vamos a ganar.

Miyako miró traviesa a Kaoru, que la miró nerviosa.

-¿Qué quieres Miyako? –La rubia sonrió.

-Déjame maquillarte. –A la pelinegra casi se le salen los ojos.

-¡Estás loca!

. .

.

-Miren, miren. –Señaló Koji a sus hermanos fascinado.

-Vaya, hasta que algo te interesa de sobremanera. –Se burló Makoto, pues su hermano era demasiado serio para su gusto.

Aunque claro, si quitaban de la lista a las chicas.

El pelinegro le ignoró, estaba demasiado emocionado a decir verdad. En realidad, era muy difícil que algo llamara su atención de esa manera –Ni siquiera las mujeres –, pero no podía evitarlo, por eso cuando al caminar unas calles atrás de la escuela y ver las luces de colores y escuchar el ruido ensordecedor con gente caminando vestida de mounstros y cosas tétricas le sacó una sonrisa de satisfacción y emoción.

Hotaru no entendía el humor tétrico de su hermano, aunque a decir verdad, a él también le emocionaba, al igual que a Makoto.

Tan solo llegar a la escuela, algunas chicas se les acercaban mirándolos con fascinación, alagándolos y diciendo lo geniales que eran sus disfraces. Todas querían bailar con ellos y disfrutar con ellos, ellos solo se negaban educadamente (Por lo menos Hotaru lo hacía y Makoto lo intentaban, Koiji terminaba guiñándoles un ojo), entrando por fin al salón, liderados por Koiji.

Solo entrar al salón, una muchacha vestida de bruja se les acercó con ojos brillantes.

-¡Bienvenidos hermanos Him! –Saludó con las manos a la altura del pecho. -¡Es un gusto tenerlos en mi fiesta.

¿Tú fiesta? –Indagó Makoto, con una ceja alzada. La chica asintió a los tres hermanos. -¿Cómo te llamas?

-Soy Himeko Shirogane. La chica más bonita de esta fiesta. –Himeko se frotó su esponjado cabello. Koiji se preguntó de donde era la más bonita.

-Pues que buena fiesta. –Dijo Hotaru solo para no dejarla con la palabra en la boca. Himeko rió encantadoramente.

-Lo sé, siempre las hago. –Hotaru levantó la ceja ante la arrogancia de la chica.

-Si bueno, un placer, pero creo que vamos para ayá. –Dijo señalando Makoto un tumulto de gente. La aludida observó a los Him alejarse lentamente.

-¡Sí, claro! ¡Nos vemos al rato! –Dijo al aire, para después suspirar infantilmente. –Makoto es el más guapo.

-Vamos a restregarles nuestros disfraces en la cara a esas niñas. –Dijo Makoto emocionado.

-Pues no creo que sea difícil encontrarlas. –Dijo Hotaru, señalando hacia un costado un montón de chicos abultados o en filas.

-Oh, que raro. –Dijo sarcástico Koiji. –Aun no entiendo porque andan detrás de Kaoru como si fuera una Miss Universo. –Dijo negado, aunque aquí entre nos, las chicas no se veían tan mal.

Momoko iba vestida de ángel caído, uno que te invitaba a hundirte en el infierno y con el cual seguramente muchos aceptarían complacidos. Su falda negra larga ligeramente ceñida al cuerpo con algunos toques de plumas negras y grises al final le hacían muy bien al disfraz, y la blusa negra estilo corsé hacía que el conjunto pareciera un vestido. Las alas negras le daban un aspecto angelicalmente diabólico. Por último su cabello iba suelto, como hacía mucho tiempo no se le veía.

Kaoru era la mujer lobo más peligrosa de la fiesta. Llevaba un pantalón muy pegado –Por cierto que casi mata a Miyako por eso – color negro y con una larga cola café de loba que rosaba el suelo incluida. Una blusa normal de color negro y unos guantes que hombre lobo teñidos de sangre que logró quitarle a su hermano eran acompañados con unas orejas que le daban el aspecto exacto de mujer lobo. Por último, Miyako había logrado pintar sus labios de rojo sangre.

Al final, Miyako llevaba el mismo disfraz que sus amigas le había comprado amablemente –Sí claro, convenencieras. –solo que la enorme capa morada había sido recortada en desordenados picos ondulados que caían hasta el piso. Los leves brillitos morados de la falda negra resplandecían con las luces, haciendo que resaltara tanto la capa como sus ojos azules. Su cabello caía hasta la mitad de su espalda en bonitas ondulaciones. Aunque el vestido fuera pesadísimo, ella se veía preciosa.

Hotaru miró a sus hermanos nervioso. Esas chicas iban demasiado bien.

-¿Y si nos ganan? –Les cuestionó.

-Que nos van a ganar. –Dijo Koiji oruglloso. –Se ven horribles, hmp.

Seguido esto sus hermanos lo vieron con cara de "¿Enserio?, te has quedado ciego"

-Hmp. –Fue todo lo que respondió a sus miradas. Aunque para ser sinceros, ellos tampoco iban nada mal. No por nada las chicas se les pegaban como los tentáculos de un pulpo.

Las miradas de ellos seis chocaron por unos instantes, y Kaoru solo pudo soltar una oración al aire.

-Oh, Him mal nacido…

Koiji iba vestido al igual que Kaoru de un licántropo. Algunas chicas miraron con envidia a Kaoru, congeniaban como una pareja perfecta, los dos más arrogantes, los dos mejores deportistas de cada género y ahora, vestidos de la misma manera. El chico llevaba casi lo mismo, solo que este llevaba un antifaz muy original que simulaba la nariz y los ojos del lobo.

Makoto era el diablo más rojo de todo el mundo (Rojo, rojo, rojo xD), con el cual aceptarían gustosas morir en pecado. Llevaba un pantalón de vestir negro y una camiseta blanca con unos cuantos botones abiertos. Una capa negra y los zapatos igual negros y de vestir, el diablo nunca pierde el estilo. Por último, la cola y los cuernos rojos resaltaban así como su trinche. Por primera vez fue visto sin su típica gorra, su cabello revuelto le daba un aire de peligro.

Hotaru iba disfrazado de pirata, uno al que cualquier chica aceptaría que le robara su bolso. Un pantalón holgado con unas botas cafés hacían conjunto con su camiseta blanca y su chaleco de pirata azul profundo, que le daban intensidad a sus bonitos ojos. Collares y colguijes piratas caían como último adorno sobre su pecho levemente descubierto. Al final, su sombrero pirata le daba cierta sombra a su cara, dándole un aire tétrico.

Dando unos cuantos empujones y pasos largos para pasar entre el tumulto de chicos abultados, Matsubara se acercó enfurruñada al Him mediano, que sonreía con diversión.

-¡Tú! –Lo señaló acusadoramente. -¿Cómo te atreves a usar el mismo disfraz que yo en Halloween?

-Que iba saber yo que ibas a venir así. –Se defendió el chico orgullosamente. –Loca.

-Los dos se dedicaron una mirada matadora, fulminándose entre ellos. Pronto llegaron las amigas de la chica, aunque Miyako tuvo que levantarse un poco la falda para caminar mejor.

-Kaoru, déjalos, la hora de pelear será más al rato, cuando muerdan el polvo y pierdan por sus disfraces tan patéticos.

-Ya veremos, gorda histérica. –Dijo Makoto, echando su capa hacia atrás.

-No me llames así, idiota. –La decisión en los ojos de ambos brilló y fue entonces cuando Makoto tuvo una genial idea.

-Akatsutsumi. –Dijo, dando un paso hacia ella, quedando muy cerca. –Te propongo algo para hacer esto más interesante.

Ella levanto la barbilla, interesada.

-¿Cómo que?

-Escuché que hay un concurso de disfraces cada año, y el mejor es premiado. –Ella asintió. –Participemos, hay que hacer esto públicamente, ¿Qué te parece?

Momoko sonrió para sus adentros.

-Vaya, debo admitir que por más idiota que parescas tienes buenas ideas. –El chico sonrió arrogante. –Pero, no te preocupes, ya lo he arreglado yo.

-¿Eh? –Todos ahí abrieron los ojos.

-Si, hablé con el organizador del concurso, y le propuse que agregara otro más dentro del mismo. Nosotras tres contra ustedes tres, frente a toda la escuela. El concurso es solo para nosotros.

-Vaya, solo tienes la cara. –Dijo Makoto. –Acepto.

-Ustedes dos se creen que hablan por los seis, ¿verdad? –Kaoru parecía histérica. Momoko, no quiero hacerlo, punto. Esto es entre nosotros y ya.

-Momoko-chan, creo que Kaoru tiene razón.

-¿Qué pasa, chicas? ¿Saben que van a perder y mejor evitan el ridículo?

Kaoru los miró desafiantes.

-Vale, me han retado. –Aceptó al final la chica. Miyako solo se cruzó de brazos, eran cinco contra uno, no había mucho que alegar ahí.

-Bueno, Hims, hasta entonces. –Finiquitó Momoko. –El concurso normal es en media hora, el de nosotros es en una hora, no se escabullan por ahí.

Makoto miró desaparecer a la chica y sonrió para si mismo. –Bueno, si que tienes lo tuyo, Blossom, para que negarlo.

-Ahí estaremos, Histérica.

La media hora pasó rápidamente, todos observaron divertidos las pasarelas de los alumnos de la escuela, juntándose un gran grupo que gritaba y apoyaba al que más le gustaba, los más exóticos disfraces se modelaban para conseguir el premio del mejor disfraz, fue un momento ameno y agradable, donde hasta los más negados y serios de la escuela disfrutaron. C

El concurso –Cómo cada año –Lo ganó Himeko Shirogane, la principal aportadora a la fiesta y la chica más presumida y quisquillosa de la escuela entera.

Cuando por fin llegó el momento para los seis jóvenes, el "locutor" del dichoso concurso, los llamó a la plataforma.

-Ahora, con ustedes, alumnos, un número especial pedido por la capitana del equipo de animadoras, Momoko Akatsutsumi. Les aseguramos que será de su mayor entretenimiento. –Todos murmuraban y prestaban atención al hombre, curiosos. – Invitamos a los participantes de este concurso a subir a la plataforma.

Las luces se enfocaron en las improvisadas escaleras del escenario.

-De este lado: La sensación recién llegada a nuestra escuela: Los hermanos Him. Que vienen dispuestos a cautivar el corazón de muchas. Con ustedes; El chico que se atrevió a competir contra Ken, nuestro capitán y campeón del equipo de fútbol: ¡Koiji Him!, El rebelde y atractivo: Makoto Him y por último, el novato más reconocido en la historia del basquetbol: ¡Hotaru Him!

Los gritos de las chicas no se hicieron esperar, llenos de emoción y adoración hacia ellos.

-Y por este otro lado: Las tres bellezas de nuestra escuela: La mejor deportista femenina: ¡Kaoru Matsubara!, la reina del baile: ¡Momoko Akatsutsumi!, y por último, la atracción hecha mujer: ¡Miyako Gotokuji!

El griterío de los chicos llenó el lugar también, empatando con el anterior de las chicas.

Los concursantes formaron una fila en el escenario, algunos decididos, otros no tanto y otros con la intención de bajar ya –Obviamente, Kaoru –haciendo que el bullicio incrementara.

-El concurso consiste en lo siguiente: Cada equipo modelara sus disfraces una vez, y el jurado decidirá quienes son los ganadores de este concurso, no hay pleitos ni discusiones. Ahora, concursantes, dense las manos en señal de acuerdo, ¡Qué gane el mejor equipo!

-Suerte, Miyako. –Dijo el Him menor a la rubia, esta sonrió algo dudativa al chico, no podiendo evitar recordar las palabras de sus amigas.

-Igual tú.

La escuela vitoreaba y echaba porras a su mejor equipo, primero fueron los chicos quienes pasaron a exhibir su disfraz, recibiendo besos al aire y promesas de amor.

-¡Te amo Hotaru!

-¡Koiji, eres el mejor!

-¡Makoto, eres guapísimo!

-Jurado, su calificación. –Las tres chicas temblaron al mirarlas. Los cuatro jurados habían calificado con diez excelente.

-Momoko, si perdemos, juro que te mataré por hacerme esto. –Dijo Kaoru.

-Tranquilízate, ya veras como resulta esto.

Seguido esto, las tres chicas salieron al escenario, Kaoru cruzada de brazos, tenía suerte que se calificaba el atuendo y no la forma de modelarlos. Más gritos se elevaron en el lugar, comenzando a volar flores y chiflidos de todas partes. Al final, las tres se posicionaron al lado de sus contrincantes, viéndose con desafío.

-Jurado, su calificación para ellas. –Los seis abrieron los ojos grandes al ver las calificaciones, aquello simplemente no podía ser.

-¡Pero que es esto! –Dijo el hombre. -¡Un empate, tenemos un perfecto empate entre ambos equipos!

Kaoru se tiró de los cabellos, ¿Tanto para nada?

-¡Esto no se puede quedar así! –Dijo molesta. -¡Empatar es peor que perder!

-Ella tiene razón. –Dijo Koji. –Queremos desempate.

-Lo sentimos chicos, esa fue una de las reglas, no hay pleitos ni discusiones.

-¡No puedo empatar con ella/él! –Dijeron al unísono los verdes. Kaoru se giró al chico del antifaz.

-¡Tú, es tú culpa idiota!

-¿Mi culpa? ¡Es de ellos, ellos dieron calificaciones!

-¡Te odio!

-Eres una pedante, no tengo idea de cómo estos chicos quieren bailar contigo. –Dijo él chico. –Seguro tienes dos pies izquierdos.

-Pues mejor que tu, claro que si. –Rió ella.

-Claro que no.

-Apuéstalo.

-No.

-Si.

-No.

-Si.

-¡Que no, nenita!

-¡Qué si, jugador de quinta! –Los dos se miraron como acostumbraban, echando fuego, chispitas, rayos y demás, fulminándose con la mirada ante la mirada expectante de todos, que los veían como si estuvieran locos.

-¡Bailemos! –Chillaron casi al mismo tiempo, brincando del escenario a la pista de baile, aun matándose con la mirada.

-Por Dios, que alguien grabe esto o les tome una foto, porque seguro no pasa nunca jamás. –Dijo Momoko.

-Ya me encargo. –Dijo el rubio sacando su móvil para tomar una foto. –Lista para el recuerdo. –Aseguró el muchacho sonriente.

-Tendremos con que fastidiar a Koiji un tiempo. –Se alegró Makoto.

-En lo que fue a terminar esto. –Dijo Miyako mirándolos con diversión. Los restantes cinco chicos se fueron cada quien por su lado, dispuestos a disfrutar de la fiesta.

Momoko buscó con la mirada a Ken, adentrándose en la pista de baile, encontrándolo cerca de las bebidas. Rápidamente corrió a su encuentro sin ser consiente que era seguida por la mirada de su enemigo mortal y contraparte.

-¡Ken-kun!

-¡Momoko! –Saludó este al verla. –Te ves preciosa. –Alagó el chico mirándola de arriba abajo.

-G-Gracias, Ken-kun. –Se sonrojó levemente, alegre y avergonzada.

-A decir verdad, te veías muy bien en el escenario. –Continuó el chico.

-¿Viste el concurso?

-Claro, no me lo perdería. –Dijo él. –Aunque a mi parecer, ustedes debieron ganar. –La chica solo suspiró.

-Que se le va a hacer, esos tres se salieron con la suya, aunque quedó en empate. –Los dos se quedaron en silencio unos segundos, hasta que el chico se decidió a hablar.

-Momoko, eh… me debes un baile, ¿Recuerdas? –La chica se sonrojó junto con él.

-Claro que si, Ken-kun. –Entonces, Ken se adentró con ella a la pista de baile. Momoko destilaba emoción. La noche no podía ser mejor.

Makoto en su lugar, observaba Ken con ojos de ira, le caía mal, en realidad, el chico le daba una mala espina, aunque fuera más agradable y amable que muchos chicos de la escuela. Además, truncaba sus planes y le robaba a Momoko, ¿Así como iba a hacer que la chica se fijara en él?

-Makoto, estoy aburrido. –Dijo Hotaru a su lado. –Voy a salir un rato ahí. –El chico señaló la alberca.

-Si, como quieras.

-¿No quieres venir? –Preguntó al verlo sentado en una silla mirando la nada y tomando refresco como si no hubiera un mañana.

-No gracias, aquí me quedo.

El rubio se encogió de hombros y salió a tomar aire, el ambiente apretujado le estaba causando nauseas y se estaba hartando. En su camino se encontró con varias chicas que lo invitaron a bailar y este se negó de nuevo amablemente, excusándose con el hecho de que quería tomar un poco de aire.

Mientras, la guerra de baile entre los medianos más orgullosos seguía en pie. No se insultaban, ni hablan, ni nada, solo bailaban y se veían con mala cara. La pista acabó con ellos soltando jadeos y sedientos, no tenían idea de cuanta canciones habían bailado ya, pero seguramente, eran más de cinco.

-¿Can…sada? –Preguntó entre jadeos, ella solo levantó la barbilla.

-Claro que no… Him. –Dijo esta, mirando de reojo las bebidas. -¡Pero te reto a llegar primero que yo a las bebidas! –Y los dos corrieron entre empujones y tropiezos, obteniendo algunos insultos de chicos que bailaban divertidamente.

-¡Gané! –Celebró Him, tomando un vaso y sirviéndose. Ella soltó un gruñido. Tomó una copa y rodó los ojos al ver que en letras nada pequeñas y doradas tenía las iniciales HS. Himeko Shirogane.

-¿Qué son estás letras?

-Las iniciales de la estúpida niña que paga esta fiesta. –Dijo ella, rodando los ojos.

-Hmp.

-¡Te reto a ver quien toma más ponche! –Volvió a gritar la chica, indispuesta a perder delante de él. En respuesta de aceptación, Him comenzó junto con ella a tomar ponche a más no poder.

Un desconocido disfrazado de zombie se acercó por algo de tomar, mirándolos como si fueran idiotas.

-Vaya, ¿No creen que están bebiendo demasiado? –Los dos chicos ni se inmutaron en verlo.

-¡NO! –Respondieron al mismo tiempo, sirviéndose más. –Por cierto, que feo disfraz. –Volvieron a decir, corriendo al chico que se fue soltando improperios al aire. La cosa continuó hasta que el ponche se terminó y sus estómagos ya no podían pasar ni una gota más.

-Empate. –Dijo el chico. Y a continuación, los dos se miraron desafiantes, lanzando chispitas y rayos. Ninguno de los dos pudo aguantar la risa, y terminaron carcajeándose divertidamente el uno del otro. Kaoru le dio un puñetazo amistoso en el hombro.

-Eres bueno, Him. –Le aceptó la chica, el alzó la ceja confundido, cuestionándole a que se debía aquello. –Es Halloween. –Le respondió como si fuera todo. El rodó los ojos con diversión.

-Tu también. –Dijo también él. –Y por cierto se te ve bien el disfraz, aunque claro, se me ve mejor a mí.

-Si claro, Him, sueñas. –Ella sonrió de medio lado, él la imitó.

-Te reto a ver quien come más, preciosa.

-Hmp, acepto jugador de quinta.

Mientras tanto, Miyako reía junto a un chico que la invitó a bailar divertida, estaban afuera debido a que se había excusado, diciendo que su vestido era muy pesado y que prefería hablar un rato. Cuando el chico se despidió, ella se quedó sola y lo lejos sintió una mirada sobre ella y giró la vista, encontrándose con unos ojos azules idénticos a los suyos y una sonrisa amigable.

Ella le sonrió de la misma manera y lo miró acercarse, ella se paró de su lugar con la misma intención, sin embargo se quedó en su lugar perdida en sus recuerdos.

. .

.

-¡Kaoru! –La exaltada voz de Miyako la despertó de sus pensamientos.-¡Llegaste muy temprano!

-Sí ya sé. Pero mira el lado bueno, ¡he llegado antes de que esos niños! –Celebró con un puño en alto.

-Kaoru… -Suspiró mirándola reír como una loca.

Ella no entendía porque aun seguía odiándolos tanto, si ellos se habían portado un poco más decentes últimamente. No eran amigos, pero ya no eran tan enemigos como antes. Ocasionalmente peleaban, pero no tan brutalmente como antes.

-Kaoru, creo que ellos no…

-Miyako, de verdad, esos algo traman. –Dijo Kaoru. -¡Quieren quitarme mi puesto de la mejor deportista!

-Yo no creo que sea esa su intención, Kaoru. –Negó Miyako.

-Tú eres demasiado buena Miyako, por eso no lo ves. –Se explicó la pelinegra. –Pero ya te digo, algo traman.

.

. .

Miró a Hotaru acercarse pero ella decidió alejarse de ahí, escondiéndose entre el tumulto de gente, aunque para su desgracia, su disfraz era muy llamativo, y el chico la ubicó rápidamente.

-¿Por qué huye?...

~o~

Makoto seguía sentado en su lugar, observando como Ken y Momoko seguían bailando, llevaban cerca de 4 canciones sin detenerse y reían divertidos, como si solo ellos dos estuvieran en la pista. Se desparramó en su lugar, aburrido.

-M-Makoto-san. –El chico desvió la mirada hacia la chica que le llamó. –Y-yo… bueno, me preguntaba si… tú… bueno, si tú, ¿Quisieras bailar conmigo?

El ahora diablo suspiró, apunto de negarse, pero súbitamente, una fantástica idea llegó a su mente. Sonrió a la chica.

-Claro, ¿Por qué no? –A la chica le brillaron los ojos de emoción y los dos se encaminaron a la pista de baile, Makoto sugirió a la chica un lugar específico, más exactamente, detrás de Ken y Momoko.

-Bailas muy bien Ken-kun. –Expresó la chica con adoración.

-Tu también Momoko. –La chica rió alegre. Continuó bailando, hasta que sintió una mirada sobre ella, dirigió su vista al frente, encontrándose con un chico cuyos ojos rojos la miraban fijamente, a pesar de estar rodeado de gente y bailar con otra chica, como si fuera la única persona de la fiesta.

Ella bajó la mirada sonrojada y nerviosa, ¿Por qué demonios Makoto la miraba como si no hubiera más gente?

-Momoko, ¿Estas bien? –Ella asintió rápidamente. La canción cambió por primera vez en la noche a una balda muy lenta. Miró nerviosa a Ken y este le sonrió de igual manera, pero se acercó a ella para bailar como si fuera un vals.

Makoto imitó las acciones de Ken aun fijo sobre Momoko.

-¿Oye, te gusta el capitán del equipo de fútbol? –La chica le miró con confusión.

-Eh, pues… me cae bien, es agradable. –Aceptó no entendiendo repentina pregunta.

-¿Y los cambios de pareja? –Ella ahora si no entendió nada.

-¿Cambios de….? –Ni siquiera alcanzó a cuestionar otra cosa, porque ya se encontraba en los brazos de otro chico, al igual que otra persona.

-¿Pero que diablos…? –Momoko paró de bailar en cuanto estuvo frente a él. -¡¿Qué haces, Him?!

-¿Yo? –El hizo caso omiso, arrastrando a la chica lejos del lugar de Ken.

-¡No te hagas el idiota, regrésame con Ken-kun! –Gritó enojada. -¿A dónde me llevas?

-Deja de gritar, histérica. –Ella renegó de nuevo.

-Me voy de aquí, no quiero bailar contigo. –Ella logró zafarse del chico, pero este la regresó de nuevo sin medir su fuerza, estampándola accidentalmente contra su pecho, provocando que quedaran muy cerca. Ella volvió a sonrojarse como cuando lo encontró mirándola. -… ¿Qué haces?

-Eso preguntó yo, ¿Qué demonios haces?, ni que te fuera a secuestrar. –Dijo fastidiado, viendo que la chica no respondió nada comenzó a moverse lentamente, imitando a las demás parejas.

Duraron varios minutos callados, ella sonrojada y sin quitarle la mirada de encima y él solo bailando divertido. Al final soltó una sonrisa arrogante.

-¿Qué, ahora te comieron la lengua los ratones? –Ella pareció despertar y le golpeó el pecho repetidas veces.

-¡Cállate idiota! –Ella se sonrojó más. Ese chico la ponía muy nerviosa, demasiado para su gusto, porque para que negarlo, el desgraciado era guapo.

-Bueno, ya, no te pongas histérica, te ves mejor callada. –Dijo el frunciendo el ceño, ni una broma le podía hacer.

-¿Por qué seguiría tus ordenes? –Le dijo esta volviendo a su actitud normal.

-Bueno. –Comenzó el chico sonriente. –Resulta que vienes vestida como un ángel caído y yo soy el diablo. –Dijo este. –Por lo cual, yo tengo poder sobre ti, teóricamente yo soy tu líder. –Ella rió.

-Ni en tus sueños, Him. –Los dos se sonrieron arrogantes, desafiándose con la mirada.

-Y bueno, ¿El idiota ya es tu novio? –Ella frunció el ceño.

-Ken-kun no es un idiota y no, aun no. –Respondió. Makoto no pudo evitar sonreír.

-Que bueno. –Murmuró él, pero estando tan cerca ella lo escuchó, levanto la ceja, pero antes de que pudiera continuar algo, una voz sonó en todo el salón, haciendo que todos pararan y haciendo que ella sintiera que se iba a desmayar. Makoto se preocupó por sus propias razones y las de sus hermanos.

-¡Se ahoga, Gotokuji se ahoga!

Tuvo que aferrarse a Makoto para no caer al suelo.

-Miyako… -Y Makoto tuvo suerte de que la chica estuviera colapsando y que no escuchara lo que dijo.

-Taiga nos mata.

~o~

Sentía que la panza le iba a explotar, pero siguió comiendo, no podía perder ante él Him que al igual que ella, llevaba cerca de una hora comiendo de todo lo que sus manos podían tocar y parecía no tener llenadera. El chico rió al ver que su contrincante comenzaba a ponerse morada.

-¿Estás llena? –Ella negó comiendo más, él solo se encogió de hombros imitándola. Segundos después, Kaoru corría al baño de mujeres, dispuesta a vomitar todo.

Koiji estalló en risas y una vez que la chica volvió y se recargó el la barra de las bebidas y alimentos.

-Te odio. –Le espetó al chico.

-No es mi culpa, tú has sido la que se ha excedido.

-Fue tú reto, es tú culpa.

-Tú aceptaste. –Ella le aventó las sobras de unas botanas que dejaron y terminó sentándose en el piso.

-Esto no se va a quedar así, Him, ya verás. –Dijo está.

-Cuando puedas volverte a parar, entonces hablamos.

La chica estaba a punto de gritarle unos cuantos insultos muy impropios de una chica, pero paró en seco al ver a un chico entrar y gritar a todo pulmón, deteniendo la fiesta. Abrió los ojos grandes y se paró de golpe, olvidando su dolor de estómago y cualquier reto. Koiji temió por la vida de él y sus hermanos.

-¡Se ahoga, Gotokuji se ahoga!

~o~

Ella le sonrió de la misma manera y lo miró acercarse, ella se paró de su lugar con la misma intención, sin embargo se quedó en su lugar perdida en sus recuerdos.

. .

.

-¡Kaoru! –La exaltada voz de Miyako la despertó de sus pensamientos.-¡Llegaste muy temprano!

-Sí ya sé. Pero mira el lado bueno, ¡he llegado antes de que esos niños! –Celebró con un puño en alto.

-Kaoru… -Suspiró mirándola reír como una loca.

Ella no entendía porque aun seguía odiándolos tanto, si ellos se habían portado un poco más decentes últimamente. No eran amigos, pero ya no eran tan enemigos como antes. Ocasionalmente peleaban, pero no tan brutalmente como antes.

-Kaoru, creo que ellos no…

-Miyako, de verdad, esos algo traman. –Dijo Kaoru. -¡Quieren quitarme mi puesto de la mejor deportista!

-Yo no creo que sea esa su intención, Kaoru. –Negó Miyako.

-Tú eres demasiado buena Miyako, por eso no lo ves. –Se explicó la pelinegra. –Pero ya te digo, algo traman.

.

. .

Miró a Hotaru acercarse pero ella decidió alejarse de ahí, escondiéndose entre el tumulto de gente, aunque para su desgracia, su disfraz era muy llamativo, y el chico la ubicó rápidamente.

-¿Por qué huye?...-Se preguntó mirando como inútilmente intentaba escabullirse entre la gente que se encontraba cerca de la alberca.

Miyako intentaba caminar lo más rápido para que el chico no la alcanzara. Se sentía mal por comportarse así, pero estaba llena de dudas respecto a esos chicos, puesto que sus amigas no confiaban en ellos, y aunque ella viera diferentes sus intenciones, no quería apresurarse a sacar conclusiones. Por eso lo mejor sería tratarlos poquito a poquito.

Intentó pasar entre dos chicos que bailaban, pero estos la empujaron accidentalmente a la orilla de la alberca, donde resbaló y terminó cayendo al agua, haciendo que todos se hicieran a un lado y comenzaran a reír.

Hotaru observó todo desde su lugar, y terminó riendo también.

-Por desesperada se cayó a la alberca. –Rió divertido, sin embargo, tanto las risas de él, como la de todos los chicos comenzaron a apagarse cuando pasaron segundos interminables y la chica no salía del agua. -… ¿Por qué no sale?

Todos alrededor comenzaron a apartarse, para la desesperación del rubio, ¿Por qué nadie hacia nada? Comenzó a caminar rápidamente, dirigiéndose a la alberca.

. .

.

-Sólo yo tengo derecho a matarlas, así solo denles un poco de lo que tienen, por que me las tienen que traer vivas.

.

. .

La voz de Taiga sonó en su mente como un perfecto disco, haciendo que comenzara a correr lo más rápido que le dieron sus piernas. Cuando por fin llegó a la alberca, ni siquiera podía divisarse el cuerpo de la chica, la alberca era demasiado onda ya que era un a alberca olímpica para los nadadores de la escuela, y lo más probable era que ella estuviera casi hasta el fondo.

-Maldición…

.

Miyako intentaba por todos los medios nadar hacia arriba, pero la falda del disfraz era demasiado pesada para ella y por más que pataleara y lo intentara, el disfraz la jalaba en dirección contraria.

No tenía idea de cuanto tiempo tenía luchando entre subir con el pesado disfraz que la asfixiaba además de hundirla.

¿Por qué nadie llamaba a algún maestro? ¿Por qué solo veía las luces de las calabazas? ¿Qué acaso la dejarían morir ahí?

Fugazmente recordó a sus padres, a su abuela y a sus amigas. Recordó al profesor a Ken y a Peach. Deseó convertirse en Bubbles, pero parecía que su mente estaba desconectada de todo.

Con desesperación sintió como el aire se le estaba acabando, e intentó deshacerse del disfraz, la angustia la invadió, y en el último segundo que pensó que terminaría todo, logró escuchar un ruido sobre ella y ver una persona dentro de la alberca, provocando que las borrosas lucecitas de la alberca se movieran. Lo último que sintió fueron unos brazos rodearla, y todo se volvió oscuro.

.

Sin pensarlo dos veces, Hotaru se lanzó a la alberca rápidamente, haciendo que toda la gente se concentrara alrededor de ella. Tan solo entrar en el agua, diviso casi al fondo los rubios cabellos esparcidos en el agua y los ojos de la chica cerrarse lentamente, al tiempo que terminaba de caer al fondo. Nado lo más rápido que pudo para que el aire no se le terminara y poder sacarla a tiempo, pero al llegar, se dio cuenta de que pesaba más de lo que esperaba, comprobando el porque la chica nunca subió a la superficie.

Desconocía el tiempo que tenía dentro de la alberca intentando sacar a la ahogada chica, y mucho menos sabía cuanto tenía ella dentro.

No podía quitarle la falda, así que con mucho esfuerzo en un solo brazo, logró subir con ella, el aire también se le acaba a él, pero por suerte fue el suficiente para que ambos salieran.

Cuando ambos rubios salieron del agua, toda la escuela estaba en las orillas de la alberca amontonada. Tanto las amigas de la chica como los hermanos del rubio estaban ya en el lugar donde él salió.

-¡Miyako!

-¡Hotaru!

Koiji ayudó a subir a la inconsciente chica informando lo pesado que estaba el vestido, mientras Makoto ayudaba a su hermano que tosía agua a sentarse en el césped junto a Miyako.

-Miyako, por Dios, respóndeme. –Momoko se empapó junto con ella, intentando que reaccionara, Matsubara apartaba a todos los que se amontonaban en el lugar.

-¡Taiga! –Gritó Makoto, tomándose los cabellos. Los profesores a lado lo miraron.

-¿Cómo dice joven?

-Qué… ¡Que traigan, traigan toallas y a la enfermera! –Los atolondrados maestros actuaron rápido, yendo también por la enfermera.

Hotaru, movió a Momoko de su lugar, y el experto en maquinas electroshock, posicionó sus manos como si lo fueran y comenzó a empujar en el abdomen de la muchacha varias veces, intentando que escupiera el agua que se había tragado.

Un dolor punzante y agudo se instaló en su brazo, pero poco le importó.

-Hey rubia, no puedes quedarte así... ¿Me oyes? No puedes. –Murmuró para si, ante la desesperación de los cuatro restantes. –Escúpela… ¡Escúpela!

Y tras agónicos minutos, la chica abrió sus grandes ojos azules escupiendo agua y tosiendo asustada.

-¡Miyako! –Sus dos amigas la abrazaron llorando y asegurando lo mucho que las había preocupado. Hotaru se tiró al césped a lado de ellas respirando entrecortadamente, Makoto no tardó en tenderle una toalla e hincarse con a él junto con Koiji.

-Idiota, nos metiste un susto. –Se quejó Koiji, revolviéndole el cabello un poco brusco.

-Pero nos has salvado de una muerte segura. –Lo felicitó el mayor. –Vamos a la enfermería, ¿Estás bien?

-Estoy bien. –Dijo este reincorporándose. –Primero llévenla a ella.

Los tres miraron a un costado, donde la rubia parecía ida y murmuraba algunas cosas mientras derramaba una que otra lágrima.

-No quiero la alberca… no quiero… aléjenla… -Se aferró el cuerpo de Momoko como si se tratara de su abuela.

-¿Dónde diablos está la enfermera? –Gruñó Kaoru.

-Ya esta llegando. –Señaló Makoto a la mujer que venía corriendo junto con algunos maestros, asustada.

-¡Por Dios, ayúdenme a llevarlos a la enfermería! ¿Te puedes levantar solo? –Cuestionó a Hotaru que asintió. –Bueno, vete adelantando, ahora llegó junto a Miyako.

El chico obedeció y junto a sus hermanos se fue a la enfermería, minutos más tarde, la enfermera llegó junto a un maestro que cargaba a una ida Miyako.

-Chicas, quédense aquí unos minutos con los chicos, Miyako estará adentro con Hotaru. –Las dos chicas asintieron y se sentaron frente a los hermanos del ahora héroe de su amiga en silencio.

-Gracias. –Murmuró Momoko cabizbaja. –Gracias por ayudar a Miyako.

Los dos hermanos se miraron fugazmente.

-En realidad, nosotros no hemos hecho nada, fue Hotaru el que la salvó. –Habló Makoto, siendo interrumpido por Kaoru.

-No es así, de verdad ayudaron mucho llamando a la enfermera y sacando a Miyako. –Los dos callaron unos segundos.

-No hay de que. –Terminaron diciendo ambos. Volvieron a quedar en silencio, escuchando solo sus respiraciones, hasta que Hotaru salió de la enfermería con un brazo vendado.

-Hotaru está bien. –Dijo la enfermera saliendo con él. –Solo se lastimó un poco el brazo, pero con unas semanas de reposo se pondrá bien, al parecer el vestido de Miyako estaba muy pesado y fue por eso que se lastimó al cargarlo, pero por suerte no esta roto, es un leve esguince.

-Si gracias. –Asintió Makoto.

-¿Y Miyako? –Cuestionaron sus amigas.

-Ella esta bien físicamente, es solamente el susto. –Aseguró la mujer. –Pero no creo que la pobre quiera volver a acercarse a una alberca. –Dijo para desaparecer por la puerta.

Una vez que la enfermera se retiró de nuevo, las chicas no tardaron en agradecer esta vez a Hotaru.

-Hotaru, muchas gracias. –Hablaron las dos. –De verdad, te aseguro que su abuela te lo agradecerá igual que nosotras.

-No fue nada. –Dijo con una sonrisa algo cansada.

-¿No quieren llamarle a sus padres? –Cuestionó la pelirroja, haciendo que los tres hermanos se miraran entre ellos y Kaoru bajara la cabeza.

-Eh, vivimos solos. –Dijo Makoto, rascándose la nuca.

-¿Solos? Bueno, tal vez abuelos o…

-En realidad todos ellos murieron. –Reveló el chico ante lo cual la pelirroja se quedó de piedra.

-Yo… lo siento. –Murmuró. –Si… si necesitan algo, solo nos dicen, de verdad.

-Gracias. –Finiquitó, comenzando a caminar. –Nos vemos el lunes, Hotaru necesita descansar.

-Eh, si. –Se despidieron ambas chicas, mirándolos desaparecer.

-¿Tenías idea de esto? –Cuestionó Momoko a Kaoru cuando las tres figuras terminaron de vislumbrarse, ella asintió.

-Sí, Koiji me lo dijo uno de los días que nos sacaron.

-Creo que hemos sido muy duras con ellos… -Dijo después de unos segundos. Las dos volvieron a sentarse, esperando a la abuela de Miyako, que llego al poco tiempo preguntando por su nieta preocupadamente. Tras agradecerle a las dos chicas y preguntar por el chico que había ayudado a su nieta, las amigas de Miyako se retiraron, pensativas, cansadas y sin ánimos.

Lo que había sido la fiesta más esperada y divertida de todos los años, había terminado siendo un caos total.


Ok, no me maten T.T

Vale, estoy loca, pero esto era necesario para dar un súper avance en la relación truncada de los chicos. Miyako ahora estará completamente convencida de que los chicos son buenos y sus amigas arrepentidas por pensar mal de ellos... aunque sean unos mentirosillos que se inventan que toda su familia murió x). Pobre Miyako, ahora tendrá hidrofobia, y lo más raro, es que su herramienta es una cosa esa de burbujas (?), en fin, aunque no paresca es una ventaja por el momento.

Les dije que habría sorpresas, ¿Se imaginaban que haría esto?

Y saben, ya vamos a la mitad del fic, mas o menos, y es el capi más largo que he escrito hasta ahora, buuff.

Espero que les haya gustado este dramático capítulo, y bue, no me asesinen, tengan piedad de mi.

En fin, Miss Nutella se despide. ¡Besos!

P.D. ¿Con que animal identificas más a Kaoru? dímelo por medio de un review, esto es para comenzar a darle forma a un fic de Halloween que tengo planeado, debido a que no quiero que me pase lo mismo que con "El mundo enloqueció" y "Sorpresas Navideñas", que espero pronto publicar y actualizar. En fin, recuerda: Un review y ¿Con que animal identificas más a Kaoru?