Instruyendo a Arnold.

Por: Azure129

Traducción: Tsubasaglz

Nota de traductora: Este fic en su idioma original se encuentra en inglés. La autora Azure129 me dio el permiso para poder traducirle su excelente trabajo al español y espero poder hacer una buena adaptación a nuestro idioma. Hey Arnold! No me pertenece ni mucho menos el fanfic original (TutoringArnold). Yo solo estoy haciendo labor de traducción. Espero lo disfruten.

Además, la autora original pide que los reviews si gustan los puedan poner en la historia original, en español. Ella dice que sabe un poco del idioma y que le daría mucho gusto leerlos y saber lo que opinan de su historia.

Sé que me he tardado muchísimo al subir este capítulo, pero espero que los más de 17mil caracteres ayuden a mitigar su molestia. Esta historia es realmente muy larga y me ha costado un poco de trabajo traducirla, tengo un bebé de 2 años y el trabajo no me da mucho tiempo. Pero aquí estamos y tengan por seguro que traduciré hasta el final y la continuación.


Capítulo 10: ¡Oh, no... Arnold dijo la palabra con A!

(sí, el titulo no va a tener sentido por un poco... pero solo acostumbrémonos)


'Está bien... hagamos esto...' Era la tercera vez que Helga tragaba saliva y se repetía esa oración en la cabeza, pero aún tenía que dirigirse a sus compañeros. Dándose cuenta de que empezaban a lanzarle miradas preocupadas, respiró profundo de nuevo e intentó comenzar (a pesar de no tener idea de que hacer). "¿Así que mmm... supongo que siéntense y... podemos empezar...?"

Acostumbrados a obedecer a Helga, sus compañeros de cuarto grado comenzaron a acomodarse en un semicírculo en el piso alrededor de la niña de 10 años, aunque la inusual inseguridad (¿podrían ser nervios?) en el tono de su voz causó unas pocas cejas levantadas entre el grupo.

Helga estaba sentada en el borde de la cama de Arnold mirando a todos, y por primera vez en su vida sintió terror genuino ante el prospecto de dirigirse a un público. 'Vamos, chica... compórtate! Te has hecho cargo de esos zopencos antes; sólo haz lo que haces siempre... ¡y asegúrate de que no le digas tu secreto a nadie más en el proceso!'

Mientras todo esto pasaba, Arnold había estado observando cuidadosamente las expresiones faciales de su atormentadora y ahora amiga, y estaba empezando a preocuparse. 'Oh, no... pensé que estaría un poco molesta por hacer esto... ¡no pensé que estuviera asustada!'

Helga, mientras tanto, se aclaró la garganta y se jaló el cuello de la playera, sintiendo como un sudor frio se formaba en la parte de atrás del cuello. "Bien, así como Arno- digo, como el Cabeza de balón estaba diciendo..." apuntó con su pulgar hacia Arnold con una sonrisa nerviosa, "eh, lo he estado ayudando con su tarea de poesía el fin de semana..." No pudo evitar estremeserse ante las palabras que salían de su boca. Miro alrededor entre sus compañeros, casi segura de que a pesar de sus intentos, de repente se voltearían a ellas y se soltarían a carcajadas.

Sin embargo, todo lo que vio al examinar de carca cada una de las caras fue interés y en algunos casos aburrición absoluta. Cerró los ojos y suspiró con una pizca de decepción en el rostro. 'Sabía que esto era una idea estúpida... no tengo las agallas para hablarle a estos chicos sobre estas cosas, y ahora voy a arruinar toda esta 'oportunidad de ser yo misma' que Arnold intentó armar. ¡Criminal, realmente soy un caso perdido!'

Helga estaba a punto de fingir un dolor de cabeza y mandar a sus casas a los conocidos estudiantes, cuando de repente sintió una presión a su lado en la cama, y una calidez muy conocida en su mano derecha.

Al instante, sus ojos se abrieron y se giró a su derecha para ver a Arnold sentado a su lado en la cama y sonriendo a la multitud ante ellos, su mano firmemente tomando la suya. Helga contuvo la respiración y parpadeó varias veces ante la visión de su amado. Dándose cuenta de como deberían de verse justo ahora, miró de nuevo al mar de rostros en la habitación intentando observar sus reacciones. Seguro, algunos estudiantes parecían más sorprendidos que antes, y algunos estaban murmurando entre ellos y señalando. Helga comenzó a notar un murmullo o dos, y con gusto hubiera quitado la mano de la de Arnold solo no estuviera paralizada para el toque inesperado de su amado sino también por el agarre firme de su aparentemente fuerte mano. '¡Oh, por Dios, me voy a desmayar! Esto es-me voy a desmayar en medio del grupo con una sonrisa estúpida en la cara y no tomará mucho para que la chismosa de la escuela (Rhonda) y el bocazas de la escuela (Harold) y todos junten dos más dos y lleguen a la conclusión que Helga ama a Arnold!'

Y la verdad que Helga realmente sentía que se iba a desmayar (el color drenando de su cara notablemente). Arnold, sin embargo, sin prestarle atención a ella o a las reacciones de sus compañeros por este valiente movimiento, simplemente sonrió y comenzó a hablar. "Lo que creo que Helga está intentando decir es que cubrimos tantos temas juntos este fin de semana que realmente es difícil escoger por donde comenzar ¿cierto, Helga?" Se giró hacía la aún petrificada chica a su lado y sonrió cálidamente.

Helga aún estaba un poco atónita, pero luego se dio cuenta que entre más tardara en hablar, más extraño iba a ser el hecho de estuviera junto a Arnold así, de repente respondió, "Eh... ajá, Cabeza de Ba- eh, Arnold..."

Arnold, sin que se notara, apretó su mano un poco más y le dijo casualmente, "Personalmente, creo que deberíamos empezar en donde iniciamos el sábado."

Mientras tanto, Gerald había estado observando este sorpresivo y sorprendente intercambio entre su mejor amigo y la chica que aparentemente (tragó saliva y un temblor le pasó por encima, siendo que aún no se acostumbraba a la idea) lo 'amaba'. También había notado que los murmullos comenzaban a incrementarse y las miradas silenciosas que estaban pasando mientras Arnold continuaba tomando la mano de Helga sin señal de soltarla. 'Viejo... entiendo que está intentado ayudar ¡pero Arnold lo va a echar todo a perder si no se tranquiliza! Tiene que haber algo que pueda hacer...' Gerald lanzó una mirada rápida alrededor del cuarto, viendo un rostro familiar, de repente se le ocurrió una idea. Sin pensarlo, se levantó, tomo a Phoebe Heyerdahl de la mano (para su sorpresa), y la jaló a un lado de Helga en la cama.

"¿Gerald, que estás...?" Phoebe empezó a murmurarle, un poco sorprendida.

"Shhh, solo confía en mí..." le murmuró, con un rápido guiño. Luego giró su atención a los aún más curiosos estudiantes en el piso frente a él. Sonrió, ignorando las miradas confundidas de Arnold y Helga ante lo que acababa de hacer. "¿Así que... qué piensan? ¿Debemos empezar donde Arnold y Helga iniciaron?"

Hubo unos cuantos que asintieron con la cabeza y unos 'si' callados de la multitud y unos pocos exasperados '¿podemos empezar ya?' de algunos menos pacientes. Sin embargo, a Gerald no le importó mucho las respuestas positivas mientras veía que la atención de todos era menor sobre Arnold y Helga: era menos sospechoso tenerlos a los cuatro sobre la cama que sólo esos dos después de todo.

Helga suspiró mentalmente aliviada ante lo que Gerald acababa de hacer. 'Tal vez no sea tan malo que el pelos de espagueti sepa mi secreto... ¡al menos es menos denso que Arnold! ¡Cielos, el pequeño samaritano está tan cegado con la idea de que me está 'ayudando' que de alguna manera ni siquiera se ha dado cuenta cómo se debe de ver para todos los demás!'

Mientras tanto, Arnold, viendo que Helga aún tenía que hablar más de una oración en voz alta, pronto respaldó la sugerencia de Gerald. "¿Qué piensas, Helga?"

Helga salió de sus pensamientos ante el sonido de su voz. Dándose cuenta que no podía seguir actuando como si estuviera en alguna clase de crisis, tragó saliva y se motivó. 'Está bien, Helga, solo cálmate y recuerda; ¡tú tienes el control! Tienes las cartas sobre la mesa ¡ELLOS quieren la ayuda! ¡Ahora, HABLA ya!'

Helga se aclaró la garganta y miró a sus compañeros de clase a los ojos. Dudo por un segundo más y estaba a punto de decir que estaba de acuerdo con lo que Arnold acababa de decir, cuando de repente sintió un salto de... ¿energía? No... no era la palabra adecuada... fue casi como un impulso de energía, una corriente de vida misma. Curiosa, miró ligeramente a su derecha y se dio cuenta de cuál era la fuente de esa repentina e inspirante sensación.

Arnold, sintiendo que continuaba dudando, había movido sus manos entrelazadas hacia sus espaldas y ahora estaba presionando su brazo entero contra el de ella. Podía sentir la calidez subir y bajar por su brazo como electricidad.

Solo unos pocos segundos de esta nueva adrenalina y de repente la Helga-líder estaba oficialmente de vuelta y lista para la batalla. Sonrió juguetonamente y respondió casualmente a la pregunta de Arnold, "Ajá, SUPONGO que eso sería lo mejor para hacer, Arnoldo..." frunció el ceño en su dirección y apuntó con el dedo de su mano libre hacia él. "¡Pero no creas que voy a empezar a seguir todas tus sugerencias el resto de la noche o algo así! ¡Estos zopencos puede que no soporten ni un solo día sin uno de tus ruidosos consejos pero Helga G. Pataki siempre puede manejar las cosas sola! ¡¿Lo entendiste, Cabeza de balón?!"

Viendo hacia Arnold quería decir que uno de los ojos de Helga daba hacia la pared cercana a su cama (al contrario del otro, el cual estaba siendo observado por sus compañeros). Helga hizo lo mejor que pudo con ese ojo para comunicarle a Arnold del hecho que aunque apreciaba su ayuda, y aunque había tenido la cordura suficiente para esconder sus manos, y aunque gracias a lo que había hecho finalmente podía hablar, aún eran el centro de atención y necesitaba calmarse ¡ahora!

Arnold, sin embargo, siento tan denso como siempre, apenas continuó tocando su mano y sonriendo. "Cierto, Helga. Lo lamento. Lo que tu digas..."

Helga intentó quitar su mano de su toque, pero su agarre aún era firme y el proceso de luchar contra ello haría que tanto movimiento fuera sospechoso, sin mencionar que, entre Arnold a su derecha y Gerald y Phoebe a su izquierda, no tenía mucho espacio para trabajar en ello. Espero otro segundo para ver si Arnold finalmente entendía el mensaje, pero aún no hacía ningún gesto de dejarla ir. Suspiró para sí misma frustrada y giró los ojos: 'despistado'. Aún así, en su mente, no pudo evitar más que sonreír ante del hecho de que pudiera tocarlo al menos una vez más este fin de semana.

Finalmente, Helga se giró de nuevo a sus compañeros con una mueca y una sonrisa, regresando a su clase. "¡Y esa es la lección número uno, gente! ¡Lo que diga yo se hace, sin importar qué!"

El sonido de un par de lápices escribiendo en el papel de repente llenó el aire, seguido por unos profundos "¡Aw! ¡Oye!" y uno más agudo mientras Rhonda Wellington Lloyd le daba un codazo a Harold Berman y a Sid quienes estaban a sus costados. "¡No escriban eso ustedes dos... honestamente!" Ambos chicos se sonrojaron y Rhonda se giro hacia Helga con una expresión enfadada. "Helga ¿vamos a tener una clase real durante la tarde, o sólo vamos a escuchar tu delirante viaje de poder, porque si ese es el caso entonces..."

"Ow, cálmate hermana ¡sólo estaba dejando las reglas claras! ¡Vamos a empezar antes de que a la 'princesa' le dé un ataque de histeria!" Le echó un último vistazo a los chicos de su clase que ahora esperaban ansiosos con sus lápices en las manos esperando para lo siguiente que diría. Sonrió tranquila y casi tuvo que contener una risita al pensar sobre lo nerviosa que había estado.

Posiblemente para asegurarse de que finalmente estaba de nuevo en el camino correcto, Arnold apretó una última vez la mano de Helga para la sorpresa de ella. 'Criminal ¡¿Tengo que dibujarle un diagrama o algo...?!' Suspiró mentalmente y lo pensó por un segundo. 'Tengo que hacer que se enfoque en algo aparte de mí sin hacer una pancarta que diga: '¡Arnold, deja de ser tan obvio públicamente!' No debería de ser tan difícil...' De repente se dio cuenta que su poema doblado estaba aún en su mano libre. 'Perfecto...'

"Está bien, Arnoldo..." lanzó el papel al aire y ante la reacción él soltó su agarre para usar ambas manos para atraparlo. '¡Ja! sabía que eso funcionaría' Helga sonrió maliciosamente. "Parece que es momento de iniciar con la música-¡dale tu poema a Stinky para que lo pueda pasar a todos y podamos iniciar el espectáculo!" Arnold parpadeó, recordando repentinamente su amenaza de usar su poema como ejemplo.

"Helga, ¿estás segura de que tenemos...?"

"¡Ahora, Melenudo!" Frunció el ceño y lo observó.

A regañadientes, Arnold le dio el poema a los ansiosos chicos de cuarto grado quienes comenzaron a pasarlo y a leerlo uno por uno.

Y por fin, Helga comenzó su clase. "Bueno, para iniciar, la primera cosa que deben haber notado es que el poema de Arnold es una narrativa, lo que quiere decir que esta contado como historia. Tristemente, nuestro tontillo cabeza de balón solo hizo eso, contar una historia. No hay imaginación real, o inspiración o," usando comillas al aire y un tono imitando al Señor Simmons, "'una genuina emoción humana' en ello..." Los ojos niños soltaron risitas ante su imitación, y este avance solo hizo que Helga se relajara aún más sonriendo. "¿Entienden lo que quiero decir?"

Harold levantó una mano para hablar. "¿Así que quieres decir que... es mejor escribir sobre 'cómo te sientes' sobre algo en lugar que solo escribir 'sobre' eso?"

Ella guiñó el ojo. "¡Exacto, chico rosa!" Harold sonrió y escribió unas pocas notas en su hojas.

Helga se dirigió al resto de la clase. "Así que ¿alguien puede darme un ejemplo más especifico de lo que estoy hablando?"

Rhonda inmediatamente levantó la mano y dijo en una voz arrogante, "Bueno, en mi último poema que escribí para la clase del Señor Simmons sobre como uno de mis muchos, muchos, MUCHOS conjuntos a la moda era particularmente especial para mí porque ¡mi abuela (una famosa diseñadora de modas, por supuesto) la creo específicamente para mí por mi decimo cumpleaños! ¡Es realmente muy original, saben!" Sonrió presumida hacia Nadine, quien solo suspiró y rodó los ojos, aunque Rhonda no le prestó mucha atención.

Helga, de igual manera, rodó los ojos (aunque mucho más notable). "Bueno, tomaste el camino largo para llegar allí pero si, ese es un buen ejemplo, Rhonda." Se detuvo mientras algunos estudiantes tomaban notas frente a ella, y luego continuó. "Está bien, ahora la segunda cosa que probablemente notaron es la falta de un esquema de ritmo en el poema de Arnold. Los poemas no tienes que rimar, por supuesto, pero la gente que los escribe definitivamente elige si van o no a rimar con antelación ¿cierto, Arnold?" Helga le lanzó una mirada burlona a Arnold y los niños intentaron en vano ocultar unas risillas, aunque Gerald, Phoebe y Lila lograron mantenerse bajo control.

Arnold se sonrojó un poco, aclarándose la garganta y sobándose la parte de atrás del cuello. Helga sonrió y continuó. "¡Sin mencionar la métrica del Cabeza de balón! Quiero decir, por Dios santo, estaba por ningún lugar... ¡había frases desde dos silabas hasta doce!" Lila no pudo evitar reír ligeramente.

Arnold entrecerró los ojos un poco y dijo altivo, "Helga..."

Helga, sin embargo, ya estaba en el papel, y continuó hablando animadamente. "Y no me dejen empezar con las estrofas desiguales..." Phoebe estaba intentando esconder una sonrisa.

Arnold tenía las manos en la cadera y miraba molesto a Helga Pataki, que se estaba dejando llevar. "Helga..."

"¿Y quién en su sano juicio intenta encontrar una rima perfecta para la palabra 'naranja'? ¡Y no una vez, sino CUATRO veces!" Gerald estaba intentando fingir su risa con una pequeña tos, aunque estaba fallando miserablemente. Helga continuó. "¡¿Y qué tantas cosas naranjas pueden ser lo suficientemente importantes para mencionar que pudo haberse cruzado en las 36 horas que le tomó salvar el vecindario?!"

Para este punto todos en la habitación estaban riendo ante las provocaciones de Helga hacia Arnold. Frustrado, Arnold rápidamente hizo lo único que pudo pensar para detenerla. "¡Helga!", ella tenía sus brazos cruzados, así que pudo agarrar su rodilla y darle un rápido pero firme apretón.

Al instante, Helga detuvo un sonrojo rápido que llegaba a su rostro. De repente cruzó sus piernas, al ser la única acción que pudo pensar para quitarle la mano antes de que todos notaran lo que acababa de hacer. Respiró rápidamente para controlarse. '¿Pero qué...? digo, está bien, me estaba dejando llevar, pero aún así... oh, bueno, ya arreglaré el asunto con él después...'. Girando los ojos para encubrir su reacción avergonzada, Helga le respondió tan normal como pudo. "¡Está bien, Arnoldo, no te alborotes! Cielos, ¡yo te dije que iba a usar tu poema como ejemplo para ayudarlos, por Dios!"

A pesar del hecho de que, a este punto de su vida, ya estaba acostumbrado a que Helga lo atacara en público, Arnold no pudo evitar sentirse un poco enojado ante su persistencia. Así que, en lugar de dejarlo ir, sus ojos se entrecerraron aún más que antes y se cruzó de brazos. Alejó la cara de ella y murmuró para él mismo en un tono lo suficientemente fuerte para que ella pudiera oírlo pero no lo suficiente para que los demás de la clase lo entendieran, "Entonces, tal vez deberíamos empezar analizando TÚ poema".

Gerald (quien, estando en la cama, escuchó el comentario de Arnold) miró con los ojos bien abiertos hacia su mejor amigo, sin creer lo que acababa de escuchar. '¡Mmm, mmm, mmm! Ese chico quiere morir...' Phoebe, mientras tanto, miró preocupada, aún sin saber todos los detalles que habían pasado entre Arnold y Helga en los pasados días.

Helga se sorprendió por un momento ante la inesperada declaración de Arnold, pero rápidamente se controló. '¡Eso fue todo! ¡Suficiente de juegos!' Y, asegurándose de que no hubiera más toques manipuladores o comentarios peligrosos de su parte, armó un espectáculo de forzarlo a alejarse de ella con tal fuerza que no solo lo alejó, pero en realidad lo tumbó de la cama. "¡Ups! ¡Qué torpe!" se burló.

La habitación estalló en risas (no era como si el grupo de cuarto grado de la PS. 188 se hubiera puesto contra Arnold, pero oigan-buena comedia física sigue siendo buena comedia física). Helga sonrió y se cruzó de brazos de nuevo, bastante complacida. Por dentro, sin embargo, no pudo evitar un toque de culpa al tener que haber usado fuerza física contra su amado. 'Espero que esté bien... pero vamos, Arnold ¡En serio! Estamos en frente de todos y estás tomándome de la mano, agarrándome la rodilla,' sintió que un sonrojo le llegaba a la cara de nuevo, ' ¡¿Y murmurando sobre mi poesía?!... Oh, por favor, solo espero que sepa que no quise lastimarlo ni nada... Por supuesto, si no hubiera sido lo suficientemente tonto para hacer todas esas cosas no estaría es esa posición... Aw, cielos Arnoldo, ¡¿Por qué siempre tienes que terminar complicándome la vida?!'

Mientras tanto, Arnold (quien aún se estaba sobando el brazo desde donde lo había empujado), levantó una ceja y se giró hacia Helga, sorprendido ante su repentino y completo rechazo hacia él. Sin embargo, Helga no le prestó atención y en su lugar se giró a la clase muy atenta y anunció con su tono de mando normal, "Saben, creo que esto será mucho más rápido si se dividen en grupos-entonces cuando termine la lección pueden comparar notas, hablar sobre ideas para sus poemas o lo que sea. Y yo pasaré para revisar como lo están haciendo ¿lo entienden?"

Hubo unos pocos asentimientos y entonces los niños comenzaron a congregarse en grupos de dos o tres. Esperando alguna explicación de Helga sobre su reacción a su murmullo pero recibiendo ninguna, Arnold pronto se levantó también y se preparo para formar un grupo. "Vamos, Gerald..."

Helga se levantó y lo interrumpió, poniéndole una mano en el pecho y bloqueando más sus movimientos hacia su mejor amigo. Arnold levantó una ceja y puso las menos en las caderas. "¡Oye!"

Helga se cruzó de brazos y respondió en un tono condescendiente y un ceño fruncido, "No hay necesidad de que te preocupes por unírteles, Arnoldo... yo ya te ayudé en tu tarea para mañana, ¿lo recuerdas?"

Arnold levantó una ceja, inseguro de hacia dónde iba con esto. Helga continuó en un tono dulcemente falso. "Solo toma asiento en la cama y espera hasta que terminemos de hablar sobre tu primer intento de una pieza de poesía..." Rodó los ojos y añadió en el exacto mismo volumen que Arnold había usado para su comentario sobre el poema de ella, "si siquiera se le puede llamar a eso poema."

Arnold parpadeó. Entrecerró los ojos y estaba a punto de responder pero se detuvo cuando notó a Gerald parado a unos centímetros atrás de la figura enojada de Helga como los ojos bien abiertos y firmemente (pero discreto) agitando la cabeza. Arnold no pudo evitar enojarse con su mejor amigo por aparentemente estar del lado de Helga, y (siendo el pequeño héroe denso que siempre ha sido) estaba a punto de cuestionar sus acciones en voz alta. De repente, notó a Gerald haciendo un nuevo gesto; apuntó su pulgar en dirección de los otros estudiantes. Arnold pensó por unos segundos. 'Tal vez Gerald tenga razón... este no es el momento para esto. Helga acaba de aceptar su verdadero yo enfrente de otras personas, pero si comenzamos a pelear puede enojarse de nuevo e irse... Además, fue como si la hubiera provocado con eso sobre su poema (aún cuando fue ella la que comenzó a molestar con el mío en primer lugar)' no pudo evitar añadir.

Arnold suspiró y relajó el rostro. Se giró hacia Helga y respondió amablemente. "Claro Helga, estaré por aquí. ¡Buena suerte y si necesitas ayuda para monitorear a los grupos solo dime!" Y con eso se sentó feliz sobre su casa, sus manos en su regazo, sonriéndole solidariamente a Helga.

Helga parpadeó, sorprendida ante su repentino apoyo y casi un poco desilusionada. La verdad es que en realidad disfrutaba esos pequeños ataques del lado más agresivo de Arnold que había estado viendo desde... bueno, desde... 'En realidad desde que me confesé... Mmm, extraño; en realidad no había notado eso ante'

"Mmm, Helga... Helga... ¿Helga?"

Sintió un ligero pero cálido toque en su hombro y sus pensamientos se interrumpieron mientras Arnold la llamaba por su nombre para traerla de vuelta a la realidad. "¿Eh?"

Arnold sonrió y levantó una ceja con curiosidad ante su repentino cambio. "Creo que todos están en grupos y están esperando para comenzar de nuevo."

Helga intentó volver a su sentido de autoridad. "Oh, cierto, cierto." Se giró de nuevo hacia los estudiantes a su alrededor." "Bien, chicos, escuchen... ya cubrimos el tema y el ritmo... ahora ¡vayamos al maravilloso mundo de la imaginación!"

Y con eso, la primera sesión de poesía de Helga G. Pataki para cuarto grado oficialmente iba viento en popa justo en la habitación de Arnold en ese Domingo por la tarde...


"¡Oye, Arnold! ¿Pásame esa bolsa de basura, si?"

Arnold tiró unos pocos platos desechables en la gran bolsa de plástico blanco que estaba usando y se la pasó a Helga. "Aquí tienes, Helga."

Helga Pataki la tomó cuidadosamente y metió una caja vacía de pizza. Estaba a punto de amarrarla y ponerla en la esquina con las demás, cuando se detuvo y se dirigió a los otros niños que aún estaban en la habitación. "¿Oigan, alguien tiene algo más que necesiten tirar antes de que amarre la bolsa?"

Gerald caminó y tiró unos cuantos vasos de plástico, y Phoebe tiró un montón de migas.

Helga miró hacia el tragaluz en el techo. "¿Oye, Señorita Perfecta, tienes algo para la basura?"

Lila miró hacia Helga, sonriendo desde su lugar arriba de la escalera de Arnold. "Oh, Helga, estoy completamente segura que mis manos han estado ocupadas intentando abrir estos paneles para dejar pasar el aire que para recolectar más basura." Lila empujó de nuevo al panel de cristal más cercano con todas sus fuerzas pero aun así no se movió.

Arnold estaba a punto de ir a ayudar cuando para su sorpresa (y curiosidad) Helga llegó primero para ayudarla. Se paró en la cama de Arnold y subió por los primeros pocos escalones de la escalera detrás de Lila. "Se atora, así que debes de jalar un poco antes y luego usar el marco para empujarlo."

Lila sonrió felizmente. "¡Muchísimas gracias, Helga!"

Helga giró los ojos pero no pudo evitar sonreír: ¡Una típica respuesta de Lila.' Aunque, sin embargo, la eterna alegría de Lila parecía no molestarla tanto desde su plática en la cocina de los Pataki. Viéndolo de nuevo, Helga se dio cuenta que no solo estaba empezando a tolerar a Lila, pero que hasta podían tener la posibilidad de ser... ¿amigas? 'Je... el mundo nunca deja de sorprenderme.'

Helga bajó de la cama y levantó la bolsa de basura de nuevo: contenía los restos finales de limpieza después de la sesión de poesía en el cuarto de Arnold. Todo en todo, la cosa no había sido tan incómoda como había imaginado que sería, y todos sus compañeros habían terminado sus tareas. 'Bueno, excepto por mí, por supuesto... pero estoy segura que puedo buscar entre uno de mis viejos poemas a Arnold en uno de mis libros rosas o algo... hablando de mi libro rosa...' Helga lanzó un vistazo rápido al pequeño libro rosa que casualmente había agarrado de uno de los estantes cercanos a la ventana de Arnold mientras ayudaba a Lila, 'Es hora de tomar esto de regreso...' Asegurándose de que nadie la estaba viendo, rápidamente lo metió en el bolsillo de su vestido.

'Ahora todo lo que tengo que hacer es terminar de limpiar y toda esta pesadilla de fin de semana finalmente habrá terminado.'

Mientras estaba pensando todo esto, Arnold se acercó y mirando de un lado a otro, de la ventana a Helga con una mirada confundida en el rostro. Lo dudo antes de hablar pero decidió que, considerando todo lo que había pasado entre ellos en estos pocos días y el hecho de que la mayoría de sus compañeros ya se habían ido, no le dañaría preguntar. "¿Um, Helga...?"

"¿¡Qué?!" Casi le da un infarto. '¿¡Me acaba de ver con el libro rosa?! ¡Oh, criminal, eso es TODO lo que necesitaba!'

Él parpadeó, un poco desconcertado, y casualmente continuó con su pregunta. "Um, me preguntaba como supiste sobre que la ventana se trababa de ese modo."

Suspiró mentalmente y regresó a su actitud normal. "Bueno, dah, la usamos para llegar aquí esta mañana, Arnoldo." Dejó caer la bolsa de basura en el piso y se sentó casualmente en la cama de Arnold, una pierna sobre la otra y sus brazos estirados hacia atrás.

"Pero la ventana solo se atora cuando la abres desde el inter..." Sin embargo, en lugar de terminar la oración, Arnold solo suspiró y aceptó la posibilidad de que no iba a obtener la verdad de Helga sobre cómo había obtenido esa información, especialmente ya que aún habían otras tres personas alrededor. "Um, olvídalo..."

'¡Oh, estúpida, estúpida!' Helga intentó actuar casual ante su desliz, pero no pudo evitar tragar saliva y evitar ligeramente el contacto de los ojos de Arnold antes de responder, "Lo que sea, Cabeza de balón..." Esperando que nadie viera el incomodo momento, se giró al instante a otro miembro de su equipo y cambio el tema de conversación. "¡Oye, Phoebe!" Helga observó a su mejor amiga intentando alcanzar un vaso vacio de uno de los estantes altos del librero de Arnold. "¡Déjame pasarte eso!"

Helga caminó con la bolsa aún abierta y se la pasó a Phoebe quien la sostuvo. Luego bajó el vaso, pasandolo en dirección a Phoebe. "Arigato Gozaimasu, Helga."

"No prob, Pheebs." Helga agarró la bolsa y la amarró, dejándola en la esquina con la basura. Luego se limpió las manos y las colocó en sus caderas, mirando alrededor. "Bueno, ¡creo que finalmente es todo! ¡Felicidades damas y caballeros, esto finalmente se terminó!" Y con esas palabras y una sonrisa en el rostro, Helga estaba a punto de colapsar en el sillón de Arnold cuando finalmente se encontró aterrizando en el duro piso en su lugar.

"¡Oye, Arnold!" se sobó la espalda, la cual había pegado fuerte contra el piso. "¿Alguna razón en particular por la que el sofá está dentro de la pared en lugar de bajo mi trasero?" Se levantó y le frunció el ceño molesta.

"Oh, lo siento, Helga." Arnold sonrió y tomó el control remoto de la mesa de noche. 'Mmm... me pregunto porque el sofá habrá estado cerrado todo este tiempo, lo que sea... Uno pensaría que la gente habría querido sentarse después de estar aquí por tanto tiempo'.

Helga interrumpió sus pensamientos. "¡Cuando quieras, Melenudo!"

Arnold salió de sus pensamientos y apretó el botón. Al instante, su sofá salió de la pared, viéndose como siempre, y Helga se sentó en un extremo.

'Mmmm...' Arnold persistió en la extraña sensación de estaba teniendo, pero nada, dejó el tema de lado. Se sentó en el lado opuesto de Helga, dejando el control en el buro.

Lila, Phoebe y Gerald siguieron el ejemplo de Helga y Arnold y encontraron lugares donde sentarse en la habitación; Lila en el escritorio de Arnold y Phoebe y Gerald en la cama.

Hubo unos pequeños segundos de silencio mientras los cinco niños absorbían del todo el hecho de que todo el estrés y drama de los dos días pasados finalmente habían terminado.

De repente, y casi sin intención, Arnold habló. "¿Así que... qué pasa ahora?"

Helga le dio un amistoso golpe en el hombro. "Bueno, Cabeza de balón, normalmente cuando un montón de niños ya comieron, terminaron su tarea y tienen escuela mañana, se van a sus casas a dormir... A menos que alguien quiera añadir otro loco incidente a este loco fin de semana?"

Arnold intentó ocultar una risa-normalmente solo dejaba pasar el sarcasmo de Helga, pero considerando el tiempo que habían pasado juntos no pudo evitar apreciar su sentido del humor (especialmente cuando no estaba directamente dirigido para insultarlo a él públicamente). "Solo quiero decir que..." Agachó la mirada y no pudo evitar sonrojarse un poco mientras recordaba de nuevo que había otras personas en la habitación observándolos, "um... olvídalo."

Helga se encogió de hombros y puso la mano detrás de la cabeza, intentando mantener su fachada casual y distante. Le sonrió a su amado. "Verás, Arnold, esa es la manera en la que nuestras conversaciones deben de seguir. Yo digo algo correcto y tu lo aceptas sin protestar. ¡Tan simple y sencillo para ambos!" Le guiñó un ojo.

Arnold se cruzó de brazos y giró los ojos, sonriendo.

Helga moduló su sonrisa mientras se giraba a los otros tres estudiantes en la habitación. "Eso va para todos ustedes, en realidad ¿alguna pregunta?" Terminó con un poco de sarcasmo.

Hubo otro momento de silencio. Gerald miró de su mejor amigo a la chica que lo molestaba, y luego un vistazo hacia Lila y Phoebe quien estaba a su lado. Finalmente, pareció llegar a un tipo de decisión y habló. "Ajá, yo tengo una..." Intentaba verse confiado pero una pisca de incertidumbre aun se podía detectar en su voz.

Los ojos de Helga se abrieron con sorpresa al obtener una respuesta de su pregunta retórica. Sin embargo, antes de que pudiera callar a Gerald con otra frase, habló de nuevo. "¿Así que... por cuánto tiempo 'esto' ha estado pasando exactamente?" dijo casualmente señalando de ella hacia Arnold.

Helga casi se ahoga con su propia saliva y con el aire que estaba respirando en ese momento. Arnold se sonrojó, fingió una tos y alejó la mirada. Lila solo observó educada pero atenta, curiosa obviamente sobre cuál sería la respuesta a esa pregunta. Phoebe, sin embargo, pareció confundida ante el intercambio entre Helga y Gerald. Finalmente, habló con una voz tímida, con una buena idea sobre que podía ser la pregunta de Gerald pero dudando seriamente que hubiera encontrado la información para preguntarla. "Gerald, me temo que no... um, eso es..."

Gerald se dirigió hacia Helga. "Sé que Phoebe realmente no estaba involucrada en esto..." Puso una mano en el hombro de Phoebe, que no solo logró silenciar a la chica pero también causarle un ligero sonrojo en las mejillas. Continuó sin ver su reacción. "Pero pensé que ya que es tu mejor amiga y muy observadora además," Le lanzó a Phoebe una rápida sonrisa (quien afortunadamente había mantenido al margen el tinte rojo de su cara) y luego se giró a Helga, "pensé que probablemente sabe de todo esto ¿cierto?"

Phoebe, ahora con una expresión muy preocupada en el rostro, se giró a su mejor amiga. "Helga... ¿lo que quiere decir..."

"Ajá, Phoebe..." Helga suspiró y se cruzó de brazos, haciendo un gesto hacia Arnold con la cabeza para confirmar las suposiciones de su mejor amiga. "Es una larga historia pero, ajá... lo sabe-todo completo... y ya te había dicho sobre Lila." Phoebe lanzó una mirada rápida a Lila, recordando la historia que Helga había mencionado brevemente sobre la Obra de teatro escolar hacia algunos meses.

Helga suspiró y se giró hacia Gerald, con un toque más malhumorada en su voz mientras recordaba su conversación en su cuarto sobre sus capacidades de amar, así como desmayarse como respuesta al escuchar su secreto. "Y hablando de, Geraldo. Ahora que eres nuevo en el club déjame ponerte las reglas sobre la mesa." Se levantó y caminó hacia él, frunciendo el ceño. "Básicamente, este fin de semana entero nunca pasó. Vas a olvidar todo lo que viste y escuchaste y nunca lo vas a traer a colación a menos que quieras que te mate ¿Lo entendiste?"

Para este punto ella estaba cara a cara, y Gerald tragó saliva con miedo. Respiró profundamente, suspiró y en realidad empezó a sonreír. Agitó la cabeza de un lado a otro y respondió, "Relájate, Helga, no le voy a decir a nadie sobre tu 'cosa' por Arnold..."

Helga parpadeó sorprendida. "¿En serio?" Se alejó un poco de él. "Bueno ¡qué bien... que estemos en la misma sintonía! Uh, gracias..."

Él lo dudó por un momento, luego continuó rápidamente. "Pero en serio, ¿es esto alguna clase de descubrimiento reciente o es algo 'muy grande' porque para serte honesto, aún tengo un poco de problemas al aceptar que todo esto sea real?"

Helga se sonrojó, un poco sorprendida por la continua valentía de Gerald hacia ella. Phoebe, Lila y Arnold apenas miraron con curiosidad ante como iba a responder una pregunta tan directa. Finalmente logró recuperar la voz. "¡Ge...Gerald... Esto no es un Preguntas y Respuestas sobre la vida personal de Helga! Sobre... tú sabes," lanzó una mirada hacia Arnold y luego se giró rápidamente hacia Gerald, un tinte rojo en el rostro, "Y eso es ya lo suficientemente malo... ¡No voy a entrar en detalles contigo!"

Gerald levantó una ceja y sonrió tranquilamente. "¿Por tanto tiempo, eh?"

Helga se sonrojó aún más y se giró lejos de él. "¡No... no voy a hablar sobre esto!" Regresó al sofá y se sentó de nuevo, aún viéndose completamente desorientada por el hecho que alguien estuviera trayendo a colación el tema de su amor por Arnold como una simple plática.

Gerald sonrió de nuevo. "Ahora, todo lo que me queda por saber es como exactamente todo esto se une con el incidente de Industrias Futuro y que tú fueras Voz Ronca..."

El color se fue del rostro de Helga mientras el de Arnold se volvía escarlata. Gerald levantó una ceja ante sus reacciones y continuó lentamente. "Pero supongo que eso es entre ustedes dos..." No pudo evitar una sonrisa ante la idea de que algo que pasara pudiera avergonzar no solo a Helga, quien ya había admitido su secreto más humillante según ella, pero a Arnold, quien Gerald solo podía recordar así de avergonzado pocas veces en su vida.

Ante esta frase, Arnold y Helga suspiraron relajados y se giraron a verse el uno al otro, felices de no tener que seguir con el tema de lo que había pasado entre ellos. Sin embargo, al hacer contacto visual sus ojos se abrieron nerviosos y al mismo tiempo giraron al otro lado. Arnold siguió viendo casualmente del techo al piso mientras Helga jugaba con sus manos.

Notando esta reacción, Gerald no pudo evitar agitar la cabeza y añadir, "Aunque lo que sea que pasara, tuvo que ser delirante..."

Helga sintió la humillación crecer, y el ceño fruncido regreso a su rostro. "Está bien, Geraldo, gracias por punto ¡ya puedes dejarlo ahora!"

Gerald levantó las manos a la defensiva, aun sonriendo. "Está bien, bien, tranquila Pataki..." Ella gruñó de nuevo. "Está bien, en serio," bajó las manos y la miró sinceramente, "Me disculpo... con ambos," dirigiéndose a Arnold. "Solo me estaba divirtiendo un poco y ya lo saque de mi sistema... sobre cómo, sabes, amas a Arnold..." Intentó disimular una risa con una pequeña tos. "¿Estamos hablando de ESTE Arnold, cierto?" Preguntó escéptico.

Phoebe y Lila lo miraron, y Helga estaba a punto de gritarle de nuevo cuando la interrumpió, "¡Es broma! Sólo una más del camino..."

Helga suspiró y giró los ojos, girándose hacia Arnold. "Cielos, Arnold ¿de dónde sacaste estos amigos ingeniosos?"

Arnold suspiró. "Oh, vamos, Helga, no fue en serio... en realidad," dijo sonriendo, "considerando lo que supongo que hubieras pensado si alguien como Gerald se enterara de esto, yo diría que su reacción fue bastante buena."

Helga resopló. "¡Bueno, gracias por ponerte de su lado, Arnold! Y mañana después de que convierta mi secreto es una nueva leyenda urbana, puedes unírtele a Harold cuando me persiga señalándome y haciendo ruidos de besos, y a Rhonda cuando cambie la columnas de chismes por un anunció completo en forma de corazón que diga 'Helga ama a Arnold', y..."

"Oh, vamos, Helga," se cruzó de brazos y la miró escéptico, "¡no puedes creer que esas cosas realmente pasarían solo porque la gente se entere que alguien te gusta!"

Apretando los dientes, respondió. "NO es que me gust..." se detuvo antes de completar la oración. '¡¿Qué estoy haciendo?! ¡¿Estoy en un cuarto lleno de gente, y casi voy y digo como mi amor por Arnold es mucho más intenso y más brillante que una simple atracción infantil de la cual ni siquiera pudieran imaginar?! ¿Quiero acaso que Arnold me vea aún más EXTRAÑA de lo que ya debe de verme?'

"Quiero... quiero decir..." tartamudeó, "Oh, solo olvídalo, Arnoldo ¡de todos modos no lo entenderías!" Se giró y se sentó de nuevo, cruzándose de brazos frustrada.

Arnold giró los ojos. "Oh claro, Helga ¡porque yo no he tenido un par de chicas que me gusten antes!"

Helga resopló y murmuró. "¿'Un par'? Por favor, ha habido tantas solo este año que perdí la cuenta..."

Desafortunadamente, no dijo esto último lo suficientemente bajo para que Arnold no la pudiera escuchar y se sonrojó. "¿Y? ¡Así que me han gustado más personas! Quiero decir..." Intentó pensar en una buena respuesta y finalmente pudo lograr algo. "Quiero decir que no me puedes decir que nunca has visto a nadie aparte de... mi..."

Helga estaba a punto de dar una respuesta sarcástica genérica pero de repente se encontró completamente sin palabras. Se sentó allí, con un dedo levantado, la boca abierta, los ojos bien abiertos mirando hacia su amado, insegura de cómo responder. "Yo... yo..."

Phoebe, Lila y Gerald esperaron por su respuesta casi tan ansiosos como Arnold. Ahora que había preguntado eso, Arnold se estaba arrepintiendo de haberla hecho. No sólo se sentía mal por poner a Helga en una posición tan incómoda enfrente de todos, pero también estaba temeroso de lo que en realidad ella le iba a responder... y eso, sin importar cuál fuera la respuesta, no le iba a gustar...

Helga miró de Arnold a las otras tres personas en la habitación y luego tragó saliva y frunció el ceño de nuevo, aunque aún era obvio que estaba un poco temblorosa. "Oh ¡sólo cállate y déjame en paz, Cabeza de balón!" Y con eso se giró hacia el otro lado y se hundió en el sofá, cruzándose de brazos y con una mueca sombría en la cara.

"Eso es un 'no'..." Murmuró Gerald para si mismo, con la cabeza descansando sobre una de sus manos.

"¡Gerald!" Phoebe le dio un codazo, con una expresión molesta en el rostro.

"¡Ouch!" se sobó el costado.

"Sabes," Helga volvió su atención hacia Gerald, cuyo comentario había alcanzado a escuchar, "te agradezco que relajaras las cosas con mi papá y mi hermana ¡pero REALMENTE estás comenzando a ponerme los nervios de punta, Johanssen!" Lo observó y golpeó su puño derecho contra la palma de su mano izquierda.

Gerald tragó saliva y cerró la boca.

Arnold suspiró. "Helga, no hay necesidad de amenazar a..."

Helga cerró los ojos y lo miró como si estuviera entre dos emociones e intentando mantener su temperamento bajo control. "Y Arnold," dijo en un tono de voz muy nivelado, "No es como que no aprecie tu opinión en TODO pero," se giró para encararlo, "Te juro que si este es otro discurso sobre 'poner la otra mejilla' y 'ser tu misma', Gerald no será el único con una amenaza de muerte sobre la cabeza" Le dijo directo a la cara.

Sin embargo, Arnold no titubeó. De hecho, le lanzó una pequeña (y casi juguetona) sonrisa y respondió tan confiado como pudo, "Oh, vamos Helga, estoy bastante seguro de que no me lastimarías..."

Los ojos de Helga se abrieron como platos ante la inesperada respuesta a su amenaza. Gerald, Phoebe y Lila se miraron entre ellos con incertidumbre, inseguros de lo que Helga pudiera hacer después. De repente, gruñó y lo observó directo a los ojos, golpeando el pie contra el piso con frustración. "Oh, eres IMPOSIBLE Cabeza de balón ¡¿lo sabías?! Eres el más molesto, irritante..."

La frustración de Helga se estaba apoderando de ella que ni siquiera podía pensar en otra palabra. Tímida y casi por instinto, Phoebe fue a su ayuda. "¿Exasperante?"

"Si, gracias, Phoebe... ¡EXASPERANTE pequeño zoquete que haya conocido! ¿Y qué? Gran cosa ¡Así que realmente no te odio del todo!" Estaba gesticulando dramáticamente. "¡¿Crees que eso tiene ALGO que ver con que te deje escapar?! La única razón por la que nunca te he golpeado es porque... uh, ¡porque sería malgastar mi tiempo! Y quiero decir, no es como si tuvieras una oportunidad contra mi o algo..." Una expresión presumida comenzaba a verse en el rostro de Helga mientras finalmente parecía satisfecha de cómo estaban cambiando de rumbo en esta pelea.

Gerald agitó la cabeza y sonrió un poco. "Estoy bastante seguro que ser su principal noviecito no le quita las posibilidades de salir ileso tampoco..."

"¡Gerald, SUFICIENTE!" Se giró hacia él y le lanzó una mirada fiera, ya hasta de sus comentarios.

"Helga, él solo esta bromeando ¡¿Por qué te tienes que poner histérica cada vez que alguien menciona algo sobre lo que sientes por mi?! ¡¿Qué importa lo que él o quien sea piense?!"

"¡Oye!" Gerald frunció el ceño y se cruzo de brazos.

"¡Gerald... shhh!" Lila lo hizo callar.

Helga estaba furiosa. "NO estoy histérica..." respiró profundamente y apretó los dientes. "¡Eres tú quien eres DENSO y molesto!"

"NO lo soy..." Comenzó Arnold. Al instante, los dos comenzaron una discusión a gritos para el entretenimiento de los tres espectadores.

Finalmente, dándose cuenta que esta pequeña pelea no iba a terminar pronto y que comenzaba a hacerse tarde, Gerald se levantó y les murmuró algo a Phoebe y a Lila, y ambas asintieron nerviosas.

De repente, Phoebe y Lila fueron detrás de Helga y la tomaron cada quien por un hombro. "¡¿Oigan, que dem...?!"

Gerald hizo lo mismo con Arnold. "¡Oye, déjame!"

"¡Helga, por favor!" Phoebe estaba colgándose de uno de los brazos de Helga, intentando detener su lucha contra su agarre.

"Si, Helga, estoy completamente segura que será más fácil si te... tranquilizas..." Lila estaba peleando para mantener a Helga también.

"Está bien, ustedes dos," Gerald tenía un agarre firme sobre su mejor amigo y se dirigió a ambos, tanto a Arnold como a Helga, "No es muy temprano así que ¿podemos interrumpir la disputa de amantes?" Esa oración terminó con los forcejeos de Helga y la hizo sonrojar en el proceso. 'Ahora para detener a Arnold,' pensó Gerald. Añadió en voz alta, "¿A menos que quieras terminar esto besándola de nuevo, Arnold?" Arnold ahora, de la misma manera, se detuvo de intentar liberarse y se sonrojó.

Gerald sonrió. "¡Así está mejor! Ahora, ahora los vamos a soltar y van a tener una tregua temporal ¿bien?" Unos pocos segundos de duda por ambas partes.

Finalmente, Arnold suspiró. "Está bien..."

Helga gruñó pero finalmente cedió también. "Lo que sea..."

Gerald, Lila y Phoebe soltaron a sus amigos quienes, como acordaron, se quedaron en sus esquinas neutrales en el sofá.

"Bien," continuó Gerald, "Ahora, es obvio que ambos tienen 'problemas' que deben trabajar, y ya que no pueden evitar o avergonzarse o ponerse a la defensiva con nosotros por aquí, creo que es momento de irnos y dejarlos que hablen a solas de una vez por todas."

"Gerald," Phoebe lo miró preocupada, "¿Estás seguro que esto es lo mejor?" Casi podía tocar la tensión entre su mejor amiga y Arnold.

Gerald estaba a punto de responder cuando Lila dijo. "Phoebe, estoy completamente segura que Gerald está en lo correcto sobre dejarlos a solas... además, ya es tarde..."

Arnold suspiró internamente. 'Tal vez solo debería disculparme con Helga...' Abrió la boca pero antes de que pudiera decir algo...

Helga suspiró y cerró los ojos. "Está bien, miren chicos," los abrió y miró a las otras tres personas en la habitación, "Lo admito, bien, he estado un poco a la... defensiva... supongo," logró decir aunque obviamente le dolía admitir la culpa en todo esto. Un toque del tono acido regresó a la voz de Helga, cuando añadió, "¡aunque probablemente no lo estaría si alguien hubiera dejado los comentarios sarcásticos!" Observó a Gerald quien alejó la mirada inocentemente. Rodó los ojos. "Pero por supuesto, no olvidemos que el 90 por ciento de este problema es que a Arnold no lo pueden dejar sólo." Arnold frunció el ceño ante este comentario, aunque no dijo nada y dejó a Helga (cuyo rostro se iba suavizando visiblemente) continuar. "Pero siguiendo... lo... siento si estoy más a la defensiva que siempre... han sido unos cuantos días complicados..." Pausó y luego añadió con una ligera sonrisa, "... cuantas semanas... diablos, unos cuantos años..." Agitó la cabeza, intentando enfocarse de nuevo en la situación a pesar de su repentino deseo de recordar sus experiencias de vida sobre Arnold.

Arnold parpadeó, sorprendido ante cual calmada y razonable estaba siendo. Se sentó más cerca de ella, tomó una de sus manos y se aclaró la garganta. "Bueno... tal vez no hubiera sido TAN difícil si no te hubiera mentido... y en tardarme tanto en darme cuenta de las cosas..." sonrió tímidamente ante esta última parte.

"Cierto," Añadió presumida, sonriendo inocentemente ante la mirada que le dio. "Pero en serio," miró hacia Lila, Phoebe y Gerald, "me ayudaron mucho este fin de semana..." bajó los ojos y se rascó la parte de atrás del cuello, "probablemente más de lo que merezco considerando algunas de las cosas que les he hecho en estos años. Quiero decir, molestarlos, burlarme, mandarlos, burlarme de Gerald después de que le operaron las amígdalas, intentar que Phoebe hiciera trampa para que yo pudiera ganar el concurso de preguntas, organizar la broma de la charola de comida para que cayera sobre Lila en la cafetería en su primer semana en la escuela..."

"¡Helga!" Arnold le dio un codazo mientras ella había estado enlistando sus más coloridas de sus pasadas fechorías mientras las contaba con las manos. Como resultado, no se había dado cuenta de las miradas molestas que se mostraban cada vez más en los rostros de los 3 niños de cuarto grado frente a ella.

"Sabes, no estás haciendo mucho por ayudarte..." Arnold le murmuró en el oído.

Helga se aclaró la garganta. "Uh... pero, como sea, solo quería decirles... a todos de nuevo... gracias." Levantó la mirada de nuevo, sonriendo tímidamente y esperando que no hubiera enojado por completo a Lila, Gerald y a Phoebe al recordar tan malas memorias.

Phoebe de repente caminó hacia Helga, con una mueca en su usualmente rostro tranquilo. Mientras se acercaba a su mejor amiga, la pequeña asiático-americana no pudo sonreír y darle un gran abrazo a Helga G. Pataki. "Oh, Helga, como lo dije antes ¡estamos tan contentos de que tu situación haya mejorado tanto esta tarde!"

Helga sonrió, feliz de que al parecer la habían perdonado. "Cielos, Phoebe ¡¿Quién dijo que te podías colgar así de mí?!" Intentó juguetona romper el abrazo.

Phoebe, aún sonriendo, la soltó. "Cierto, lo lamento... ¡descolgando!"

Lila se acercó también, "Bueno, Helga, a pesar de tus travesuras pasadas," de repente también su ceño fruncido se transformó en una sonrisa, "debo decir que estoy completamente segura que estoy feliz de que estés contenta también."

"Ajá bueno, no pude haberlo logrado sin tu ayuda con Olga..." Helga le dio un golpe juguetón en el brazo a Lila.

Ella apretó los ojos con dolor y se sobó el brazo pero aún sonriendo. "Um... de nada Helga." Lila parecía al borde de añadir algo pero obviamente lo dudaba. Helga levantó una ceja ante su extraño comportamiento.

De repente, sin embargo, habló Gerald, su ceño fruncido cambiando a un rostro neutral. "Bueno, supongo que mejor nos vamos..." Se dirigió hacia la puerta con Phoebe y Lila a sus espaldas.

Helga caminó hacia adelante para verlos salir. "Bueno, supongo que los veré después... y en serio... les debo una."

Phoebe sonrió y hasta Gerald no pudo evitar darle a la bravucona de su clase una pequeña sonrisa. Lila, sin embargo, aun parecía nerviosa... como si tuviera algo que decir.

"¿Uh, estás bien Lila?" Helga levantó una ceja.

Lila sonrió y luego se aclaró la garganta. "Bueno, si... quiero decir... Oh, Helga, intenté tanto pensar en una mentira sencilla... uh, excusas para lo que estaba pasando cuando estábamos en tu casa. Pero hubo algunas cosas que tuve que decirle a Olga para asegurarme de que nos dejara solos..."

"¿Cómo?' preguntó Helga impaciente.

Lila alejó la mirada, una expresión preocupada en el rostro. "Como, algo que tendríamos que hacer en la noche..."

Helga retrocedió. "No me va a gustar esto ¿verdad?"

Lila intentó sonreír apoyándola. "¡Bueno, estoy completamente segura que nos la pasaremos muy bien si tenemos una actitud positiva!"

Helga rodó los ojos. "¡Bien, escuchémoslo!"

"Bueno, le prometí que tendríamos una pijamada esta noche y haríamos algunos cambios de looks y veríamos nuestras películas románticas favoritas... ¡Oh y tal vez le mencioné un amigo imaginario tuyo así que tal vez podrías pretender tener uno en la pijamada para que Olga este completamente satisfecha con nuestra historia!" La sonrisa esperanzada de Lila había estado creciendo más y más durante su pequeña revelación justo igual que el rostro de Helga iba decayendo. Como resultado, la niña pelirroja de 10 años ahora estaba de pie con un toque de miedo en su rostro sobre cuál podría ser la reacción de Helga.

Phoebe observó a su mejor amiga para asegurarse que no perdiera la compostura de nuevo mientras Arnold intentaba disimular una sonrisa y Gerald reía a voz alta, cayendo al piso por las risas. "¡Sabía que había un karma en algún lugar de este mundo por todas las cosas que nos hiciste pasar todos estos años!"

Helga le echó una mirada y se giró hacia Lila con un semblante enojado, un dedo levantado y la boca abierta como preparándose para gritarle a la chica. De repente, sin embargo, cerró los ojos y respiró profundamente, diciendo tranquilamente, " Está bien... no me voy a enojar..."

La vacilación de Lila comenzó a desaparecer. "¿En serio?"

Helga sonrió, aunque sospechosamente... y en una voz mucho más amable de la que usualmente usaba, se dirigió a Lila. "Por supuesto que no, Lila... ¡estoy 'completamente segura' que esta noche tendremos 'montones' de diversión!"

Lila sonrió complaciente. "Bueno, cielos, Helga, estoy completamente segura que tienes razón ¡ese es el espíritu!"

"Además," la rubia continuó, regresando a su voz normal y ligeramente brusca, "al menos sé que este fin de semana no puede ponerse aún peor de lo que acabas de describir, así que no hay más sorpresas."

"¡Maravilloso, Helga!" Lila se acercó a la puerta. "Me voy a ir a casa un rato para hacerle saber a mi papá lo que pasa y para terminar mi tarea. Oh, y hablando de eso ¿Arnold?"

Arnold se giró hacia Lila.

"Estoy completamente segura de que con todas las sorpresas del día olvidé pedirte el libro de ciencias que te presté."

"Oh, seguro, Lila." Arnold sonrió y guió a Lila hacia su escritorio.

El rostro de Helga perdió el ceño cuando se dio cuenta que eran solo ella, Gerald y Phoebe de pie juntos. Se dirigió hacia su mejor amiga. "Oye, Pheebs, creo que vi a Stinky y Sid meter algunos platos de papel abajo de la cama de Arnold, ese montón de zopencos perezosos... De cualquier manera ¿te importaría revisar solo para asegurarnos que no están allí?"

Phoebe sonrió y miró hacia Gerald y hacia su mejor amiga, reconociendo que Helga parecía querer hablar con él a solas. "¡Revisando!"

Hubo unos pocos segundos se silencio incomodo entre Gerald y Helga. Finalmente, con un suspiro y tragando saliva, Helga se dirigió a él. "Así que, uh... escucha Gerald..." se sobó la parte de atrás de la cabeza e intentó con todas sus fuerzas seguir mirándolo a los ojos.

"Wow, usaste mi primer nombre... esto DEBE de ser algo importante." Sonrió bromeando y se cruzó de brazos.

"Ajá, bueno... me preguntaba... um ¿por qué hiciste todas esas cosas allá, tu sabes, en mi casa... con mi papá y todo eso?..." Dijo ocasionalmente viendo hacia el piso. "Quiero decir, no es como si en realidad no lo apreciara y eso... solo me pregunto ¿por qué?" levantó una ceja hacia él con curiosidad.

Gerald se aclaró la garganta. "Mira... Helga-"

"Wow, usaste mi primer nombre-no el 'Pataki' quiero decir- esto debe de ser importante." Sonrió presumida.

Gerald suspiró y sonrió. "Ajá, bueno, es un 'importante' fin de semana. Lo que sea, sé que tú y yo nunca nos hemos llevado bien..."

"No puedo negar eso..." Helga resopló y se cruzó también de brazos.

"Pero," continuó Gerald, "Arnold parece ver algo bueno en ti... algo grande, en realidad, por el montón de cosas que le he escuchado decir sobre ti últimamente..."

Él hizo un gesto como de limpiarse los oídos y Helga no pudo evitar abrir los ojos grandes y sonrojarse ante esta información. Sus manos cayeron a sus costados. "¿Arnold dijo qué?"

Gerald levantó una ceja, sorprendido ante su reacción obviamente halagada.

Helga agitó la cabeza y rápidamente se recuperó. "Digo, no es como si realmente me importara tanto o algo... es típico del Cabeza de balón, siempre obsesionándose con otras personas..." A pesar de su intento de parecer molesta ante el hecho, Gerald detectó una pequeña sonrisa en su rostro asomándose en dirección del niño rubio de cuarto grado.

Gerald no pudo evitar sonreir. 'Mmm mmm mmm...´ Se aclaró la garganta. "Bueno, de cualquier manera, es la mejor persona al juzgar a una persona que conozco, así que entre él intercediendo por ti y tú al ponerte cara a cara con tu papá por él... que por cierto, muy impresionante... es algo aterrador, tu papá, sabes."

Helga giró los ojos y puso las manos en la cintura. "Ah, solo asusta al principio... ¡mucho habla y nada de acción!"

Gerald sonrió y continuó. "Ajá, bueno, me di cuenta que a pesar de todas las cosas que han pasado en estos años, tal vez es remotamente posible de que realmente seas una persona decente buscando una oportunidad... y que puedes, tu sabes, PREOCUPARTEpor alguien..." sintió como se sonrojaba ante la mención de un tema tan incómodo.

Helga sonrió con un suspiro y giró los ojos. "Está bien, Gerald, lo entiendo... el realmente incómodo que tenga sentimientos..." De repente los dos niños se encontraron compartiendo una risa ante la broma. Helga levantó una ceja hacia Gerald. "Sabes, no eres tan malo Johanssen." Le lanzó un golpe juguetón en el hombro.

Él sonrió, intentando no pestañear ante que tan duro le había pegado. "Lo mismo para ti, Pataki."

Hubo un momento de silencio, y luego Helga extendió una de sus manos para saludarlo.

Gerald dudoso, comenzó a extender su brazo también, luego pausó, viéndola sospechosamente mientras recordaba su último intento ante un saludo de manos de paz allá en su cuarto hacia no tanto tiempo.

Reconociendo su vacilación, Helga rodó los ojos. "Oh, vamos Geraldo... ¿tregua?"

Gerald levantó una ceja. "¿Esta vez es en serio?"

Helga se encogió de hombros. "Bueno, por ahora al menos... si me molestas en público o algo en el futuro, no hay garantía." Le guiñó un ojo. "¡Pero no más golpes bajos!" dijo con la mirada un poco más severa.

Gerald extendió la mano y sonrió. "Está bien..." Pero, para la sorpresa de Helga, en lugar de apretar la mano con la suya, hizo un puño con el pulgar hacia arriba y lo empujó contra su mano. Ella lo miró confundida por un segundo. Él sonrió. "¿Y bien...?"

Ella continuó mirándolo perpleja.

Giró los ojos. "¡Oh, vamos, Helga, si sabes algo sobre Arnold, deberías saber cómo se ve nuestro saludo secreto!"

Helga parpadeó. "¡¿Estás bromeando?!"

Gerald se encogió de hombros. "Oye, si no quieres, está bie-"

"¡No! Quiero decir..." Al instante hizo la acción con Gerald como lo había practicado toda su vida.

Los ojos de Gerald se abrieron con sorpresa. "Hmm... no sé si deba impresionarme el que sepas tan bien como hacerlo o realmente asustarme de que nos has estado observando lo suficientemente cerca para saber cómo hacerlo tan bien."

Helga se aclaró la garganta, sonrojada e ignoró el comentario. "Oh, ajá... así que uh, ¿alguna razón en particular por la que acabas de incluir a una externa a su 'sagrado ritual'?"

Gerald puso una mano en el hombro de Helga. "Considéralo una iniciación, Helga, porque honestamente..." le echó un vistazo a Arnold del otro lado de la habitación quien había estado mirando de repente hacia lo que estaban haciendo Helga y a su mejor amigo pero ahora había volteado a otro lado al ver que Gerald miraba hacia él, "Tengo el presentimiento que vamos a tratarnos mucho más seguido... al menos, sí conozco a Arnold..."

Helga estaba confundiéndose más y más por sus acciones y estaba a punto de preguntarle a Gerald cuando de repente cambió el tema. "¿Puedes solo garantizarme una cosa?"

Helga no pudo evitar que una mueca sospechosa llegara a su rostro. "¿Qué?"

Se sobó la parte de atrás del cuello con una de las manos y se vio un poco avergonzado. "Solo prométeme que no tendré que volver a encontrarme con tu papá... es un poco aterrador, ¡especialmente cuando se trata de protegerte!"

El rostro de Helga se relajó. Encontró la idea intrigante. 'Hmmm... mi papá ¿protegiéndome? Interesante manera de ver lo que pasó allá...' Sonrió, intentando no reírse. "Hecho."

Hubo un silencio entre los dos niños de pie mientras concluían su conversación. Gerald sonrió. "¿Así que... estamos bien, cierto?"

Helga estaba a punto de responder afirmativamente pero se detuvo y miró sobre su hombro rápidamente. De repente, una sonrisa traviesa llegó a su rostro que hizo palidecer un poco a Gerald. "Ajá... de hecho..."

Helga se giró y llamó a través de la habitación "¡Oye, Phoebe!" Miró de nuevo hacia Gerald quien tenía una ceja levantada mientras Phoebe se acercaba. "Gerald está listo para llevarte a casa."

De repente, tanto Gerald como Phoebe se sonrojaron. "¡¿Qué?!" Preguntaron al unísono.

Helga se encogió de hombros. "Bueno, ¿ambos se van, cierto? Además, ambos viven en la misma dirección y como te dije, Geraldo. Arnold y yo probablemente tengamos que 'hablar' o algo asi que supongo que estaré aquí un poco más." Helga le echó una mirada rápida a Arnold y luego se giró de nuevo a su mejor amiga y a Gerald. "Así que ¡vayan!" Helga guiñó un ojo y empujó a ambos hacia la puerta.

Al ser empujados juntos, Phoebe y Gerald no pudieron evitar sonrojarse aún más. Gerald se aclaró la garganta y se sobó la parte de atrás del cuello. "Bueno, si vas hacia dónde mismo..." Sonrió.

Phoebe sonrió cálidamente. "Ciertamente, Gerald. Me encantaría..."

Gerald abrió la puerta y señaló hacia la escalera. "Damas primero."

Phoebe sonrió de nuevo y comenzó a bajar. Antes de unírsele, Gerald se giró de nuevo a Helga, intentando ocultar lo que quedaba del sonrojo. "Uh..."

Helga sonrió. "Por favor, Geraldo, toda nuestra clase puede estar completamente ciega cuando se trata de los subtextos románticos de sus miembros, pero estás mirando a una experta aquí."

Gerald pestañeó, sorprendido ante lo dicho.

Helga continuó. "Oh, y, uh, para futuras referencias, si quieres mantener tu gusto por mi mejor amiga como un secreto, asegúrate de que no te vean cada vez que la miras y sonríes... ¡por el último año y medio!" Helga se acercó más a él y le murmuró, "¿Y llevarla a la cama con nosotros? Muy buena salvada para el pequeño desliz del cabeza de balón pero un poco audaz considerando que lo hiciste en frente de todo el cuarto grado, podría decir."

Gerald solo agitó la cabeza sorprendido, mirando de nuevo en dirección por la que Phoebe se había ido, y luego girándose de nuevo a Helga. "Sabes Helga... creo que esta nueva amistad podría funcionar en realidad..."

Helga sonrió y se cruzó de brazos. "Mientras no llegue mañana a la escuela con el sonido de los niños cantando 'Arnold y Helga sentados en un árbol', yo también lo pienso."

"Sin problemas... Confía en mí, no me creerían aunque les dijera..."

Helga y Gerald compartieron otra pequeña risa, pero luego Helga lo miró con un ceño fruncido. "Pero enserio ¡ni una sola palabra!"

"¡Claro, claro!" Gerald tragó saliva y piso sus manos arriba casi a la defensiva.

Helga sonrió. 'Ajá, aún tengo el toque...'

De repente, Arnold y Lila regresaron. Arnold miró hacia Gerald. "¿Dónde está Phoebe?"

"Oh uh... está abajo..." Gerald se relajó un poco mientras se giraba de Helga hacia su mejor amigo. "La voy a llevar a su casa."

Hicieron su saludo secreto y Arnold sonrió. "Bueno, supongo que te veré mañana."

"¡Espera un momento!" Los tres niños de cuarto grado se giraron perplejos hacia Helga, quien había hablado. "Nadie va a ningún lado hasta que yo diga una última cosa." Los tres niños se miraron entre ellos por respuestas de lo que Helga estaba hablando, pero cada uno de ellos se encontraron con una ceja arriba y encogiéndose de hombros igual que las suyas.

De repente, Helga puso un brazo sobre Gerald y otro sobre Arnold y habló. "Yo, Helga G. Pataki, en pleno uso de mis facultades mentales, te otorgo oficialmente, Arnold," miró hacia Arnold, "el permiso de hablar con Gerald sobre lo que sea que pueda involucrarme y toda esa cosa del secreto si en algún momento te sientes frustrado, confundido o sólo quieres decirlo."

Helga quitó las manos de cada uno de los hombros de los chicos y se cruzó de brazos, sonriendo. Cuando se giró hacia Arnold, sonriendo. "Allí tienes, Cabeza de balón, ahora tienes a alguien con quien hablarlo y puedes hacerlo completamente sin ninguna culpa y con mi completo consentimiento ¡diviértete!" Le guiñó un ojo y caminó hacia la pared cercana a la puerta, recargándose.

"¿Wow, en serio? ¿Habla en serio, viejo?" Gerald miró de Arnold a Helga.

"Helga ¿estás segura-" comenzó Arnold.

Helga lo interrumpió. "Arnold, sólo tómalo y no hagas preguntas ¿sí?"

Gerald no pudo evitar una sonrisa y se dijo a sí mismo, entre bromeando, medio en serio, "Bien, tal vez entonces finalmente pueda saber qué diablos paso en la azotea de ese edificio..."

Helga se giró hacia él. "Claro, porqué no... claro está, sí Arnold está bien en que sepas también... ahora es su decisión, después de todo." Helga miró hacia Arnold y le guiñó el ojo, conociendo completamente bien que estaba completamente avergonzado sobre la confesión y el beso tanto como ella. 'Bien... esta es la manera en la que Arnold finalmente pueda hablar con alguien sobre sus sentimientos sin tener un dilema moral, pero la mayoría de las cosas que encuentro totalmente avergonzantes en realidad se quedaran entre nosotros ya que él está igual que yo. Además, Gerald realmente parece de acuerdo en mantener todo esto en secreto a pesar de lo que a Arnold se le llegue a escapar.'

Gerald miró hacia Arnold, una nota obvia de anticipación en su voz. "¿Y bien?"

Arnold miró de Helga a Gerald y sintió sonrojarse y como se le secaba la garganta. "Um... tal vez otro día, Gerald... pero gracias, Helga." Volvió su mirada a ella.

Helga se encogió de hombros, feliz de que su plan parecía funcionar. "No hay problema." Se giró a Gerald. "Bien, será mejor que te vayas, pelos de espagueti ¡Phoebe te está esperando!"

Gerald se sonrojó. "Uh, ajá... bueno, adiós de nuevo, todos."

"Adiós, Gerald." Lila se despidió con la mano.

"Adiós, Gerald." Arnold también se despidió.

"Nos vemos, viejo... Nos vemos, Lila." Gerald bajó el primer escalón de la escalera, luego se detuvo y se giró hacia Helga. "Y oye, uh, para futuras referencias, Helga... lo que dije allá en tu cuarto sobre... tu sabes..." señaló con la cabeza hacia su amigo, "piénsalo..."

Helga lo observó curiosa mientras decencia la escalera, agitando la cabeza. "Nos vemos, Pataki... mmm, mmm, mmm... vaya problema..."

Helga pareció pensarlo un momento cuando de repente se sonrojo furiosamente. Arnold y Lila la miraron curiosos.

"Uh, ajá, nos vemos, pelos de- uh, Gerald..." Dijo de vuelta con una voz distraída.

La puerta se cerró, dejando a Arnold, Lila y Helga solos en el cuarto. Lila miró hacia sus dos amigos y suspiró. "Bueno, estoy completamente segura que debo de irme también. ¡Nos vemos en la noche, Helga!"

"Ajá, Ajá, desafortunadamente..." Marmulló Helga, girándose, con una pequeña sonrisa traviesa en la cara que hizo que Arnold se pusiera un poco nervioso.

Lila sonrió y se acercó a la puerta. "Nos veremos después entonces, Helga. Oh, y ¿Arnold?" Se digirió al rubio cabeza de balón.

"¿Si?"

"No estoy segura de lo que se refería Gerald pero, hablando de cosas para futuras referencias, por favor recuerda esa pregunta que te pregunté allá en el cuarto de baño de Helga... Nunca me respondiste ¿sabes?" Le guiñó un ojo y Arnold la vio curioso. Sólo tomo un momento, para que un sonrojo furioso le llegara la cara como le había pasado a Helga.

"¡Adiós!" Lila sonrió y rápidamente descendió los escalones cerrando la puerta detrás de ella, dejando a Arnold y a Helga finalmente a solas.

Silencio, luego Helga suspiró y se giró hacia Arnold. "¿Me quieres decir de que fue todo eso?"

Arnold agitó la cabeza. "Tu... uh... ¿quieres decirme de que estaba hablando Gerald?"

Helga agitó su propia cabeza y resopló. "¡No!"

"¡Está bien, entonces!" Arnold sonrió. Silencio de nuevo.

Finalmente, Helga habló. "Bueno, supongo que es momento de decir 'nos vemos cuando nos veamos, Arnold!' Ha sido un placer... no me malinterpretes..."

"Espera... quiere decir que... ¿te vas?"

Helga suspiró desesperada. "Arnold, ya pasamos por eso, se acabó la clase, comimos, limpiamos el cuarto, ahora es hora de 'a la casa y a la cama'." Se cruzó de brazos y frunció el ceño. "¡Por supuesto, tengo esa pijamada del infierno en algún momento de esta noche gracias a la tortura que resulta siempre de mi hermana hablando con tu exnovia!"

Las mejillas de Arnold se sonrojaron ligeramente ante la mención de su casi-relación con Lila, pero intentó no demostrarlo. "No te veías tan infeliz cuando estabas hablando sobre eso con Lila hace rato."

Una mirada astuta llegó a los ojos de Helga. "Bueno, Lila dijo que nos haríamos cambios de look y veríamos nuestras películas favoritas... sólo pensé que añadiría un poco de mi toque a las festividades: estoy pensando en teñirle el cabello de morado a Olga, y algún tipo de maquillaje gótico para Lila, y una visita rápida a la tienda de videos para ir directo por el último lanzamiento del clásico DVD: Los gemelos malvados 4: las novias de los gemelos. ¡Eso tendrá que revivir la fiesta!" Una sonrisa satisfecha apareció en su rostro, y se sobó las manos maquiavélicamente. "Y la mejor parte es que, puedo culpar de todo al 'amigo imaginario' del que Lila me dijo para esta noche... ¡Olga nunca 'rompería el precioso psique de mi mente infantil aún en desarrollo' al decir que en realidad soy yo! ¡Es perfecto!" Helga comenzó a reír.

Arnold estaba intentando mantener un rostro serio, y sabía que tenía que intentar convencerla de que lo correcto por hacer tendría que ser disfrutar legítimamente el tiempo con su hermana y tal vez podría intentar conocer mejor a Lila en el proceso. De repente, sin embargo, sintió quebrarse y antes de que lo supiera también estaba riendo.

Helga detuvo sus risas y levantó una ceja ante su reacción "¿Qué? ¿No va a haber lección sobre las posibles malas consecuencias de puede tener que en realidad haga eso? ¿Ni un consejo de que debería de darles a Olga y a Lila una oportunidad? ¿Ni siquiera una negación de esa gran cabeza tuya sobre el engaño y la decepción que involucra lo que tengo planeado para la noche? Cielos, realmente se te está pegando algo de mí, Cabeza de balón."

Arnold logró mantener bajo control su reacción y la miró. "Bueno, supongo que no tengo que decir nada de eso ya que parece que ya lo sabes... tal vez se nos está pegando algo de ambos..."

Helga no pudo evitar una sonrisa sincera ante la existencia de genuinas similitudes entre ambos.

"De cualquier manera," Continuó Arnold, mirando hacia abajo, "supongo que sólo me he acostumbrado a tu sentido del humor... Sabes, ya que hemos estado pasando tanto tiempo juntos..."

"Ajá..." Helga apartó su mirada hacia el piso, aún sonriendo pensativa. Arnold la miró con los ojos entrecerrados.

Hubo unos pocos segundos de silencio entre ambos. Finalmente, Arnold respiró profundo y habló. "Oye, Helga..."

Ella levantó una ceja. "¿Ajá?"

Se sobó el brazo derecho con su mano izquierda. "Sé que es tarde y que tienes toda la noche por delante y todo eso pero, sabes, nunca terminamos de escuchar música esta mañana... ¿Tal vez podría poner algo de música para nosotros?"

Aunque su rostro permaneció neutral, los ojos de Helga parecían brillar ante la idea. "¿En serio?"

"Claro." Arnold sonrió y fue hacia la mesa al lado del sofá para agarrar su control remoto.

Mientras hacía esto, los pensamientos de Helga se aceleraron. 'Gerald está loco... tiene que estar loco... ' Aun así, lo que le dijo en su cuarto esa tarde seguía saltando en su mente; 'Sólo hay una explicación... ¡mi viejo, Arnold ¡está enamorado de ti!' Helga mantuvo la idea por un momento más pero luego la dejó ir de nuevo. '¿Nunca me rindo, verdad?'

"¿Quieres terminar el disco de Dino Spumoni o solo quieres escuchar la radio un rato?" Le preguntó a Helga, que se acababa de dejar caer en el sillón.

Helga bostezó. "La radio está bien... me gustan las canciones de Dino Spumoni pero nos vendría bien un cambio."

Arnold sonrió y comenzó a presionar algunos botones. "Aquí, vamos a intentar esta estación."

La voz de un DJ llenó la habitación. "Están escuchando la K-JAZ, suaves ritmos en los alrededores en Hillwood. Son las seis en punto de la última noche de un relajado fin de semana en primavera y ustedes fans, saben lo que quiere decir, es hora de 'La última hora'. Empezamos nuestra lista de canciones para los jóvenes amantes con el exitoso clásico romántico '¿Me amas como yo a ti?' Y aquí vamos..."

Arnold buscó el control remoto tan desesperado que casi se le cae de las manos. Su cara estaba casi escarlata y estaba reusándose absolutamente a hacer contacto visual con Helga quien apenas lo miró sorprendida ante su reacción a la irónica elección de la estación de radio.

"Uh..." se jaló el cuello de la playera, "¡Tal vez deberíamos intentar en esta!" Cambió a otra estación.

"Están escuchando K-POP, los últimos hits para todos los chicos geniales. Y ahora tenemos una petición del último single de la super sensación Ronnie Matthews, 'Te amo, así que ¿cuál es tu respuesta?"

El rostro de Arnold estaba en llamas y estaba casi empezando a sudar. "Uh, ¿siguiente?" Intentó presionar el botón pero sus manos estaban tan resbalosas por transpirar que el control remoto cayó al piso.

Helga rodó los ojos ante el pequeño espectáculo que estaba armando Arnold frente a ella. 'Wow, estoy acostumbrada a la cruel ironía, pero esto es demasiado... debería detenerlo antes de que se lastime...'

Arnold agarró el control remoto del piso (no sin antes golpearse la cabeza con la mesita al lado del sofá al levantarse) y finalmente logró cambiar la estación. "-y ese fue el clásico del rock 'más que amigos'..." La voz de un DJ anunció.

'Mmm, no tan malo como puso haber sido... supongo...' pensó Helga. Aunque Arnold, aún un poco avergonzado, ya no parecía tan sonrojado como en sus últimos dos intentos por encontrar algo de música.

La voz en la radio continuó. "Y ahora, que son las 6 en punto, cambiaremos a nuestra hora de pláticas... ¡nuestro tema de esta noche son las parejas que han estado juntas desde que eran niños! ¡Cuenten sus emotivas historias acerca de sus amores de la infancia!"

Arnold pareció como si hubiera un resorte debajo de él. Rápidamente estaba intentando controlarse y presionar otro botón, pero Helga finalmente se estaba cansando de todo esto. Gruñó, frunció el cejo, se levantó y le quitó el control de la mano. "¡Oh, solo dame eso, Arnold!" y apagó todo el sistema de música, dejándolos en silencio.

"¡Y siéntate antes de que te vayas a lastimar!" lo empujó ligeramente hacia el sillón y se sentó de nuevo a su lado.

Él se sobó la parte de atrás del cuello y alejó la mirada. "Um... solo estaba intentando... quiero decir... jejeje..." La miró y sonrió avergonzado. "Bastante chistoso como todas las canciones eran, uh..."

Ella rodó los ojos y gruñó. "Oh, por favor, Arnold... Créeme... ahora que lo sabes... bueno... tú sabes... cosas así te van a pasar todo el tiempo" Puso una mano sobre su hombro y apuntó con el dedo índice de su otra mano justo a su cara. "¡Ahora eres el mejor amigo de la ironía!"

Arnold no pudo evitar continuar sonrojándose, pero después de unos pocos segundo de repente se sintió relajado. Hasta comenzó a reír un poco, relajando sus nervios aún más y Helga uniéndosele. "Te vas a acostumbrar después de algún tiempo..." Ella detuvo su risa y sonrió mientras él le regresaba la sonrisa.

De repente, ambos se dieron cuenta de que no solo estaban sentados muy cerca el uno del otro y viéndose directamente a los ojos, pero que el brazo de Helga aún estaba alrededor de Arnold. Ambos rápidamente se alejaron, sonrojándose ligeramente y evitando sus miradas. Helga tragó saliva. "La mayor parte del tiempo..." Añadió.

Arnold respiró profundamente y finalmente miró de nuevo hacia Helga. "Bueno, siempre podemos regresar al disco de Dino Spumoni... creo que hay un par de canciones en el otro lado que aún no escuchamos..." Lo levantó del piso y leyó los nombres de las pocas pistas que aún no habían escuchado. "Veamos..."

Helga lo miró escanear la cubierta del disco. De repente, suspiró, dejándose caer en el sillón, cerró los ojos con el disco en su regazo.

Helga lo tomó y le echó un vistazo. "'No sé cómo decirte que te amo', 'Confesiones del corazón'... oh, aquí hay una buena, 'Amor, amor, amor, un loco mundo de amor'." Lo dejó de nuevo en el piso. "Arnold, creo que mejor tiras la toalla antes de que sea tarde..."

Se levantó y se dirigió a la puerta como si estuviera por irse. Notando su acción, Arnold se levantó también y decidió acercase de manera diferente para hacer que se quedara. "Bueno, tal vez... tal vez podríamos intentarlo otro día... ¿cómo mañana después de clases? Podrías traer algunos de tus CD's de rock y yo podría mostrarte algunos de mis discos favoritos de jazz..." parecía contener la respiración mientras esperaba una respuesta.

Helga se giró hacia él. "Yo... yo..." parecía tener problemas con algo de nuevo sus ojos perdieron su aire de esperanza y se volvieron casi... ¿excepticos? No, no era eso... era más como una mirada curiosa o preocupada. Respiró profundo. "Arnold, antes de que responda esa pregunta ¿puedo preguntarte algo?"

Arnold parpadeó sorprendido. "Claro, Helga..."

Abrió su boca. "¿Por qué...?"

De repente, un golpe fuerte en la puerta de Arnold y Olga se asomó. "¡Hermanita bebé! ¿Ya casi terminas? ¡Creo que deberíamos irnos a casa y comenzar la pijamada!"

¡Helga casi salta! Se giró con sorpresa ante la inesperada entrada de su hermana, dio un pequeño gritillo y de repente saltó hacia los brazos de Arnold, agarrándose de él y respirando pesadamente. Finalmente, logró calmarse lo suficiente para expresar su enojo. "Olga, bajaré en un minuto... ¡Por favor, déjame sola!"

"Oh..." Olga miró de su hermana hacia Arnold y luego sonrió como si supiera un secreto.

Helga miró hacia la sonrisa astuta de su hermana hacia su posición con Arnold y al instante saltó alejándose de él, frunciendo el ceño y cruzando los brazos.

Olga soltó una risita. "¡Muy bien, hermanita bebé!" guiñó el ojo dramáticamente, causando que Helga rodara los ojos y suspirada exasperada. Ya no tenía la fuerza para actuar avergonzada este fin de semana; solo molesta. Olga continuó. "Pero no te tardes demasiado aquí arriba ¿si?"

"Si, Olga... ¡lo que sea que te haga feliz!"

"¡Te esperaré en el auto, Helga! Y, Arnold," se giró hacia él, "Fue muy agradable conocer a tu familia... ¡No retengas mucho tiempo a mi hermanita bebé!" Le guiñó el ojo de nuevo y descendió por las escaleras.

Helga dejó salir un suspiro frustrado cuando se fue. "Eso es ¡olvida lo de teñirle el cabello de morado! ¡Intentemos un tratamiento capilar de miel y mantequilla de maní y una mascarilla con crema para afeitar mientras duerme! Hmph," sonrió, "Eso será mejor entretenimiento matutino..."

"¡Helga!" Arnold se cruzó de brazos.

"Aw ¡no seas tan sonso, Arnoldo!" Cerró los ojos y agitó la mano.

Él rodó los ojos y suspiró. "Bien, ojala lo entiendas de la manera difícil..."

"¡Tal vez lo haga!" le gritó de vuelta sin pensar realmente lo que estaba diciendo.

Arnold intentó ocultar una sonrisa, y el ceño fruncido dejó ligeramente los ojos de Helga mientras se daba cuenta de lo que acaba de decir. "Digo... oh ¡tú sabes lo que quiero decir!"

Hubo un minuto de silencio en lo que Arnold intentaba mantener su mirada consternada y Helga intentaba mantener su gesto. De repente, ambos niños no pudieron resistir más sus crecientes sonrisas y al instante se encontraron riendo sueltamente, casi al borde de las lagrimas.

Después de unos momentos, ambos lograron calmarse. Arnold consideró por un momento y habló, aún esperando una respuesta a su pregunta de antes. "Así que... ¿definitivamente vendrás mañana en la noche?" Le sonrió a Helga.

Lo que quedaba de la risa a Helga se extinguió y recapituló el intercambio que habían tenido con Arnold antes de la interrupción de Olga. Se aclaró la garganta y piso las manos detrás de la espalda. "Ajá, um... Arnold... esto probablemente sonará algo extraño... quiero decir, hemos tenido un montón de cosas extrañas entre nosotros últimamente, pero... aquí va." Lo miró nerviosa. "¿Por qué quieres pasar tiempo conmigo?"

Arnold levantó una ceja. "¿Qué?"

Helga suspiró. "Quiero decir, no es que no quiera hacerlo..." se sonrojó e intentó plantear la pregunta de otra manera. "Es solo que... ¿qué es lo que deseas obtener de pasar tiempo juntos... exactamente?" Espero nerviosa por su respuesta.

Arnold estaba intentando procesar a lo que quería ella llegar. De repente, pareció entender el propósito de su pregunta. Le dio una sonrisa amistosa y agitó la cabeza. "Helga, creo que realmente no te das el suficiente crédito..."

De repente, su mirada se entrecerró y se acercó un poco más a ella. Helga sintió que sus rodillas se doblaban y su estomago estallaba con mariposas... nunca había sido capaz de manejar esa mirada. Era por eso que se había asegurado de obtener una fotografía de Arnold con esa mirada para su relicario... era realmente tan hermoso de esa manera.

Helga intentó hablar, lo que fuera para distraerse del repentino salto de corazón. "¿Qu... qué, qué quieres decir?" Le dio una débil sonrisa.

Él se le acercó aún más, su mirada aún igual. "Es solo..." miró hacia abajo un momento pensando y luego miró hacia arriba, "siempre actúas tan confiada al rededor de todos pero en realidad siempre te cuestionas a ti misma... pero realmente eres una persona maravillosa, Helga..."

Helga levantó la mirada de nueva y se encontró de repente justo contra la puerta del closet de Arnold. "Um... gr-gracias..." No pudo pensar en nada más. '¿Estaría intentando... intentando decir que tal vez...?' Las palabras de Gerald hacían eco en su cabeza, 'Sólo hay una explicación y que es ¡mi viejo está enamorado de ti!', 'He escuchado un montón de cosas sobre él últimamente...' La voz de Lila en la cocina esa tarde también entró de repente en su cabeza, 'Arnold dijo que eras una persona totalmente interesante y valiosa... y una muy buena escritora también...'. 'Tal vez... realmente lo esté...'

Arnold dio una pequeña risita mientras notaba su reacción insegura y nerviosa, y se acercó de nuevo a ella. "Helga ¿por qué piensas que es tan raro que alguien quiera ser tu-?"

Ella contuvo la respiración.

"-amigo?"

Helga sintió que se le caía el corazón al piso. 'La palabra con A.' "¿Disculpa?" fue la única cosa que pudo pensar decir.

La cálida mirada de Arnold de repente cambió a una preocupada mientras veía el cambio de emociones expresadas en los ojos de Helga. Casi se había visto esperanzada y feliz; ahora, de repente, se veía solo... triste.

"Helga ¿estás-"

"¡Aw!"

"¡Aw!"

"¡Uh... Aw!"

De repente, tanto Arnold como Helga se encontraron en una pila en el piso con una tercera persona con ellos.

Helga fue la primera en sentarse. Se sobó la cabeza, con los ojos cerrados por el color. "¡Criminal! ¿Pero qué-" Abrió los ojos solo para ver una cara muy conocida MUY cerca a la de ella...

"Uh... hola..." dijo con un saludo de mano.

"¡BRAINY!" Tanto Helga como Arnold gritaron al unísono.

Helga al instante lo empujó y se levantó. Brainy también se levantó sacudiéndose el polvo. "Uh... ajá..."

Arnold se levantó y miró de un lado a otro a Helga y a Brainy. Antes de que pudiera responder al jadeante niño de donde había salido y lo que estaba haciendo allí, Helga explotó de repente. "¡¿QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO AQUÍ, BRAINY?! ¡En serio, sales cada vez que hablo SOBRE Arnold ¿ahora vas a empezar a aparecer cada vez que hable CON él también?! ¡¿Por cuánto tiempo has estado en ese closet de todos modos?! Por todos los cielos, Brainy, te-"

Arnold la tomó por los hombros. "Helga, tranquilízate... ¿Por qué no solo le preguntamos a Brainy que-"

Ella lo interrumpió, quitándole las manos, la furia tomando momentáneamente el lugar de su sufrimientos. "Mira, Arnold... entiendo que finalmente te dieras cuenta de que 'sí Arnold toca a Helga, Helga se tranquiliza por unos cuantos minutos', pero ¡¿puedes dejar de jugar con tu nuevo descubrimiento y solo dejarme expresar el hecho de que estoy un poco enfadada?!"

Arnold se sonrojó furiosamente, no se había dado cuenta que ella estaba consciente de su estrategia para tranquilizarla por los últimos dos días. "No quise... quiero decir..." De repente, se dio cuenta de lo que había estado diciendo antes y sus sentimientos avergonzados cambiaron al instante por curiosidad. "Espera ¿qué quisiste decir con 'hablar SOBRE Arnold'?"

Helga se petrificó, dándose cuenta de lo que acababa dejar escapar. Sin embargo, intentó cubrirlo con aun más enojo. "¡Es-Ese no es el punto!" Se giró de nuevo a Brainy. "¡¿Brainy, cuál es tu problema?!"

"Uh..." Brainy pareció indeciso y casi ¿nervioso?

"¡Helga, dale un respiro!" le pidió Arnold.

"Oh, ¡¿y por qué debería de hacerlo, Cabeza de Balón?!"

Se aclaró la garganta y dijo muy seguro. "Bueno... él hizo que todos se quedaran aun más tiempo para que se dieran cuenta que debían disculparse contigo... ¿tal vez podrías darle la misma oportunidad?"

Helga se giró sorprendida. "Espera ¿qué?"

"Antes de que todos comenzaran a creerme lo que estaba diciendo sobre ti, y antes de que Phoebe los convenciera de que no se fuera, Brainy hizo que todos se quedaran."

Helga rodó los ojos. "Oh, por favor ¿cómo podría Briany haber hecho eso? Quiero decir... qué hizo-jadearles a todos hasta la muerte o algo?"

"En realidad," continuó Arnold, "le pegó a Harold."

Helga casi abrió por completo la boca sin creerlo. "¡No!"

"Ajá... ¿quién pensaría que Brainy sabría como lanzar un puñetazo? Me pregunto dónde habrá aprendido." Dijo Arnold con genuina curiosidad.

Helga se sonrojó furiosamente, pero intentó parecer inocente. "Uh, no... no sabría... uh... así que ¡Brainy!" Se giró de nuevo a Brainy, intentó evadir la mirada sospechosa de Arnold. "Escúpelo ¿Qué pasa?"

Brainy tomó unos cuantos respiros jadeantes. "Uh... yo..."

"¡Y No digas 'NO LO SÉ'!" regresando un poco de su rudeza.

Brainy se sonrojó ligeramente. "Quería ver... que estuvieras bien..."

Helga parpadeó, un poco sorprendido ante su preocupación. "Uh, ajá, seguro, Brainy... estoy bien... Gracias. Y uh, gracias por tu ayuda y todo, por cierto... ¿algo más?"

"Uh... eres una... buena... poetiza..." Brainy comenzó a sonrojarse.

Helga frunció el ceño, esperando un insulto por instinto... pero no llegó ninguno. De repente, para completa sorpresa de Helga, Brainy le dio un fuerte y rápido abrazo, miró de vuelta de ella hacia Arnold y con unos pocos respiros más rápidos de lo usual, salió corriendo de la habitación de Arnold bajando las escaleras y cerrando la puerta de golpe detrás de él.

Hubo casi medio minuto de silencio estupefacto entre los dos niños rubios de cuarto grado. Finalmente, Helga habló. "¿Qué DIABLOS fue eso?" se rascó la cabeza perpleja.

"¡No puedo creer que haya logrado quedarse en completo silencio allí adentro por casi media hora!" Arnold se cruzó de brazos y levantó una ceja.

Helga se cruzó de brazos también y no pudo evitar murmurar para si misma. "Por favor... ¡inténtalo toda una noche!"

"¿Eh?" Se giró hacia ella, sin entender lo que acababa de decir.

Helga giró los ojos y dijo inocentemente. "Oh, nada..."

Arnold se encogió de hombros. Estuvo en silencio un momento, y luego de repente se le ocurrió una idea y no pudo evitar soltar una risita.

"¿Ahora qué, Cabeza de balón?"

Arnold intentó controlar su sonrisa. "No crees que... le gustes... ¿o sí?"

Helga rodó los ojos de nuevo. "Por supuesto que le gusto-¡siempre me está siguiendo! Quiero decir, rayos, aparte de Phoebe y tal vez tu, él es el único semi-amigo que he tenido..."

"No, quiero decir," Arnold no pudo evitar ver hacia abajo, "¿gustar-gustar?"

Helga resopló, completamente incrédula ante la aclamación que acababa de hacer. "¡¿Bromeas?!"

"Bueno, digo, defenderte, abrazarte y ¿eso qué dijiste sobre él de seguirte a todos lados?" Arnold se cruzó de brazos y la miró presumido.

"¿Celoso?" Helga no se iba a esconder en una esquina sin darle a su oponente una cucharada de su propia medicina.

Lo presumido del rostro de Arnold se fue al instante y tragó saliva. "¡No! Yo... yo sólo quería decir... considerando todo lo que ha hecho por ti este fin de semana..."

"Oh, no te alborotes, Arnoldo ¡solo bromeaba!" Helga intentó reír pero secretamente no podía evitar probar de nuevo la idea de que Arnold podría tener sentimientos hacia ella.

Arnold no pudo evitar sonreír, y sintió relajarse un poco-le gustaba Helga cuando usaba sus aptitudes para divertirse con las personas al contrario de ofenderlas. "Aún así digo que le gustas-gustas."

Helga se dejó caer en el sofá de Arnold y suspiró. "Bueno, te diré, si eso es verdad, Cabeza de Balón, entonces soy igual de densa que..." sonrió, "bueno, qué ."

Arnold le lanzó una mirada pero Helga no estaba prestando atención. "Eh, hablaré con él después y veré que pasa..." Suspiró y se levantó. "Oh, bueno, primero tengo que encargarme de Olga y Lila - ¡luego me preocuparé por Brainy!"

Caminó hacia la puerta de Arnold y puso sus dedos alrededor de la perilla cuando de repente la llamó Arnold, "Bueno ¡te veré mañana, supongo!"

"Ajá, nos vemos en clase, Cabeza de balón." Se despidió de rápido con la mano y giró la perilla.

"¿Y después?"

Suspiró y se giró hacia él una última vez. "Arnold... hay algo que creo que no estás entendiendo... veras-"

De repente, un fuerte golpe hizo que ambos niños vieran hacia el tragaluz del techo de Arnold, y miraron asombrados mientras Thaddeus Curly Gamelthorpe trepaba sobre el techo trasparente con todos los animales posibles de la Casa de Huéspedes (incluyendo a Abner) siguiendo sus pasos. Algunos de los paneles de cristal de Arnold habían crujido y uno o dos hasta se habían roto en el proceso de la estampida.

"¿Curly?" Arnold y Helga dijeron al unísono.

De repente, lo que estaba haciendo (destruyendo la mitad del techo de Arnold) y lo que había hecho (ser la millonésima persona en interrumpir a Helga cuando estaba intentando tener una conversación seria con Arnold), le cayó en la cabeza. "¡CURLY!"

Curly apenas rió maniáticamente y anunció a los cielos, "¡SÍ, FINALMENTE LIBERÉ A LOS ANIMALES! ¡VENGAN, MIS PEQUEÑOS SECUACES, VAYAMOS A LA CASA DE MI AMADA RHONDA PARA QUE PUEDAN CARGARLA HACIA LA LIBERTAD! ¡MUAJA JAJAJAJA!" Y con eso los guió a todos por la escalera para incendios de Arnold y hacia las calles de la ciudad.

"¡¿De dónde llegó?! ¡¿Y qué estaba HACIENDO en mi techo con todas las mascotas?!" gruñó Arnold. 'Tal vez no debería preguntar...'

De repente, Helga respondió la pregunta por él. "Probablemente salió por los tubos de ventilación y terminó en tu cocina. Es hora de la cena, los animales estaban comiendo... cómo diablos los llevó al hecho, no podría saberlo en la vida..." Completamente asombrada por lo que estaba viendo, Helga ni siquiera estaba pensando mientras hablaba... sobre cómo podría Arnold estar curioso sobre como ella tenía un amplio conocimiento de cómo funcionaba el sistema de ventilación de su casa.

Arnold solo levantó una ceja hacia ella cuando terminó y agitó la cabeza. Ya que estaban solos estaba a punto de preguntarle de una vez por todas cómo es que sabía no solo de los ductos de ventilación pero de la ventana de antes, cuando de repente ella habló de nuevo. "Bueno, supongo que eso es todo-" alejó su atención del techo de nuevo hacia Arnold. "Me voy. Toda esta locura y cosas al azar de este fin de semana se están saliendo de control, lo voy a terminar ahora antes de que Wolfgang salga volando por debajo de tu cama o Wartz aparezca con un plato de galletas." Caminó directamente hacia la puerta.

"Espera, Helga..." Arnold caminó detrás de ella.

Helga solo agitó la cabeza y con una sonrisa desesperada dijo. "Y la respuesta a tu pregunta de nuevo, Arnold, creo que es mejor que nos olvidemos de mañana por la tarde..."

Los ojos de Arnold se abrieron grandes y de repente se encontró a su mismo tomándola por el brazo y deteniéndola con desesperación.

Ahora, una cosa era que Arnold tocara a Helga para obtener lo que quería, pero otra cosa era que le pusiera fuerza en ello. Frunciendo el cejo, Helga jaló su brazo para soltarse pero de repente se encontró como los ojos bien abiertos y mirando directamente a Arnold, sus cuerpos juntos. Sin pensarlo, él la había girado como había hecho el día del tango hacia solo pocas semanas en el baile del Día de los inocentes, y ahora tenía un brazo estirado y el otro rodeando su cintura.

'Pero qué... qué está...' Helga no pudo evitar perderse un poco ante la cercanía con su amado; sus cuerpos juntos de nuevo. De repente, sin embargo, respiró profundo. 'Eso es todo... ya he tenido suficiente de hacerme un pudín en sus manos cada vez que se acerca. ¿Quiere llevar esto a un nivel físico? ¡Bien-Helga G. Pataki es más que un juego!'

Frunciendo el cejo y con una sonrisa muy satisfecha, Helga usó su mano libre para tomar la mano de Arnold alrededor de su cintura. Con un rapido movimiento, lo tomó fuertemente contra su cuerpo y lo giró para hacerlo caer en el sofá-¡el mismo movimiento que había usado él para hacerla caer en la alberca en el baile!

Encontrandose del otro lado con su propio truco, Arnold estaba completamente sorprendido. Pero de alguna manera, más que estar enojado o sorprendido o hasta frustrado, se encontró con una mezcla de todas esas emociones más algo más... Una emoción que solo había sentido una o dos veces antes...

"Adiós, Arnold ¡y recuerda que a veces puedo sorprenderte!" le guiñó un ojo y fue hacia la puerta.

'¿Dónde lo he...' De repente, recordó las palabras del Sr. Simmons el viernes por la tarde. 'Puede sorprenderte...'

"Helga ¡por favor prométeme que regresarás!" No pudo creer las palabras que acaban de salir de su boca.

Se giró de nuevo y resopló. "Arnold ¿qué diablos es tu obsesión con tenerme en esta habitación?"

Arnold parpadeó y se sonrojó. "Helga, sabes que quiero pasar tiempo contigo, y yo..." no pudo creer que estuviera siendo así de osado con ella, "¡y sé que quieres pasar tiempo conmigo también! Tus... ¡tus poemas lo dicen!" Buscó en su bolsillo por el papel arrugado y lo sostuvo frente a ella. "Así que... ¡¿Entonces por qué no quieres?!" la miró casi suplicante.

Gruñó y apretó los puños. "Sabes ¡no estás haciendo esto fácil, Cabeza de balón!"

"¡¿Haciendo QUÉ fácil?!"

Helga casi estaba temblando de la frustración. "¡Intentando NO ser tu nuevo proyecto de buen samaritano!" gritó de repente.

Arnold parpadeó. "¿De qué estás hablando?"

Se le acercó a la cara, tomándolo por los hombros, un ceño aún bien puesto en su rostro. "No lo entiendes, Arnold ¿verdad? Lo que descubriste hace un mes NO fue que secretamente quería ser tu amiga especial... ¡Fue que TE AMO! ¡Le mis labios: TE-AMO! ¡¿Qué significa eso para ti?!"

Un ligero sonrojo llegó al rostro de Arnold, y se mantuvo en silencio aunque respirando más profundo ante la sorpresa del arrebato sorpresivo de Helga. Ella suspiró. "Mira Arnold, esto no es mi culpa ¿está bien? Yo quería pretender que todo esto nunca había pasado y seguir con nuestras vidas, pero tenías que seguirlo recordando y recordando anta que algo como lo que pasó este fin de semana finalmente regresó todo a mi cabeza, y ahora de repente quieres que las cosas sean diferentes para siempre entre nosotros. Bueno, noticias de último momento, melenudo, porque está es la realidad: aún tengo mi secreto, que finalmente tú lo sabes, pero eso es todo. No hay ningún cambio permanente entre nosotros, no voy a cambiar mi personalidad entera de la noche a la mañana, nada que mágicamente tu sientas algo por m..." sus ojos se agrandaron mientras se daba cuenta de que se estaba dejando llevar. "¡Wow! Um bueno, tu entiendes el asunto ¡así que me voy!"

"Pero Helga," Arnold metió de nuevo el poema en su bolsillo, "tal vez... tal vez podríamos empezar a pasar más tiempo juntos o... o juntarnos más en la escuela o algo porque... realmente eres muy interesante y sin importar lo que pienses realmente quiero conocerte mejor y-"

"¡ARNOLD!" Helga lo tomó por los hombros y lo miró directamente a los ojos. Respiró profundamente y dijo. "Entiende lo que te estoy diciendo: ¡No soy un proyecto en el que puedas empezar a trabajar ahora! ¡Todos en nuestra clase parecen necesitarte para algo excepto yo, y ahora que sabes que realmente te necesito más de lo que podrías imaginar, todo lo que quieres hacer es estudiarme y descifrarme y darme más atención, y no porque realmente lo quieras sino porque solo estás intentando ser amable!" Prácticamente estaba al punto de las lagrimas y Arnold estaba estupefacto.

Él lo pensó por un momento y luego habló. "Pero Helga, realmente me preocupo por ti... Quiero decir, sé que no es la misma manera en la que tú te preocupas por mí, pero..."

"Arnold, mi punto es que," lo dudó por un momento, "Sé que piensas que estás ayudando al intentar pasar más tiempo conmigo y que te haría muy feliz pero ¡solo va a echar a perder esto más que nunca!" Se giró lejos de él.

Arnold caminó a su alrededor para así estar entre la ella y la puerta, y luego se giró a verla de nuevo. "¡Bueno, eso no es justo, Helga! ¡Estás diciendo que o tengo que estar enamorado de tí o no puedo verte más! ¡¿Cómo crees que eso me hace sentir?!"

"¡Bueno, esas son las opciones, Cabeza de balón-amor u odio! ¡Tómalo o déjalo pero no puedes tener el pastel y comerlo!" le gritó.

"¿No puedes solo gustarme?" Preguntó desesperado.

"¡No!"

"¡¿Por qué no?!"

"¡Porque tú no puedes sólo gustarme!" Para este punto ambos niños de cuarto grado estaba respirando con dificultad y justo cara a cara. Arnold se encontró sonrojándose, pero después de dos días de eso no iba a dejar de hablar por su timidez o vergüenza.

Frustrado, caminó rápido por la habitación y se dejó caer en la cama. "Helga," dejó salir un suspiró frustrado, "No te entiendo-"

"¡Eso es lo que te estoy diciendo!" le gritó ella.

Helga permaneció junto a la puerta, respirando profundamente un momento y observando a Arnold sentarse en su cama pero mirándola desesperado. Tomó unas cuantas respiraciones, se acercó, y con una voz mucho más tranquila intentó explicarle un poco mejor. "Arnold... estás en lo correcto ¿bien? ¡Yo quiero pasar más tiempo contigo! Diablos, mataría porque en realidad me invitaras a tu casa, pasar tiempo en tu alcoba, conocer a tu loca y aún así amorosa familia... ¡Pero sé que todo lo que fuera a pasar voy a salir desilusionada y lastimada porque nada más va a salir de eso!"

"¿Cómo qué?" le gritó Arnold.

Helga gruñó con frustración. "Oh ¡¿Qué piensas tú?!"

Arnold solo levantó una ceja como toda respuesta. Helga giró los ojos. "Oh, solo olvídalo, Cabeza de balón. El punto es que todo sería sin sentido y, además, en el segundo que te aburras de Helga y te sulfures por otra niña bonita y sin sentido entonces será sayonara a... a..." Helga se sentó en la cama. Estaba perdiendo su energía. Realmente solo quería salir de ahí antes de que las cosas se pusieran peor... o antes de que se volviera más difícil salir.

Mientras tanto, Arnold había estado pensando mucho sobre lo que le había estado diciendo. '¿Tendrá razón sobre mí? Tal vez realmente estoy intentando hacerla sentir mejor al pasar tiempo con ella... lo que le daría alas... ¡pero no quiero que se aleje de mi vida! ¡Pero tampoco quiero lastimarla!' Suspiró mentalmente. '¿Por qué es todo tan confuso? Quiero decir, ella sabe lo que quiere exactamente... no quiere que solo seamos amigos y obviamente aunque está diciendo que no deberíamos ser nada realmente la está molestando... la única opción es-" Al instante, mientras eso pasaba con él, Arnold sintió como su corazón saltaba. Intentó evadir su mirada de Helga, pero su curiosidad pudo con él y miró hacia el rostro frustrado de la persona que había llegado a conocer tan bien no solo en los pasados dos o tres días, sino en los últimos seis o siete años de su vida.

Arnold sabía que no podía dejar las cosas así y estaba a punto de decir algo a Helga, quien permanecía en silencio mirando a lo lejos. De repente, sin embargo, ambos niños de cuarto grado fueron interrumpidos por el sonido del claxon de un carro abajo en la calle y el sonido del grito de Olga hacia su hermana menor. "¡Helga, es hora de irnos!"

Arnold rápidamente tomó su mano. "Helga, yo..."

De la nada ella lo besó. Rápido y fuerte, no como lo había hecho en el edificio de Industrias Futuro o aún antes, pero en una manera que sin saber cómo, dejó a Arnold aturdido y mareado. De repente, sintió una mano en su bolsillo tan rápido que no pudo pensar en alejarse. Al fin, Helga se separó, solo que ahora con el arrugado poema en su mano libre. Él se sentó observándola, demasiado sorprendido para decir o hacer algo. Intentando mantener una fachada dura, Helga alejó su mano de la de él, se levantó, metió el poema en su propio bolsillo y corrió fuera de la habitación, peleando contra las lagrimas. Bajó corriendo las escaleras y salió por la puerta hacia el carro de Olga lo más rápido que pudo, sin detenerse un minuto hasta que se sintió lo suficientemente segura alejándose de la casa de su amado.

Mientras tanto, Arnold se quedó sentado en su cama, aún inmóvil, intentando procesar la segunda conversación real que tenía con Helga G. Pataki. De alguna manera, pensó que era demasiado para manejarlo sólo. "Abuelo..." Dijo suavemente al inicio, y luego en una voz un poco más alta. "¡Abuelo!" Y, al instante, bajó corriendo las escaleras hacia los pasillos de la Casa de Huéspedes, buscando a la única persona lo suficientemente sabía para darle a Arnold un consejo.