Lily apoyó su cabeza en el pecho de Severus y éste su mejilla en la cabeza de la pelirroja. Se estaba realmente cómodo en ese baile lento. Ambos sonreían sin mirarse y cuando sus ojos cruzaron emociones una descarga extraña les recorrió por todo el cuerpo. Lily sin darse cuenta se había acercado a los labios del pocionista, pero James se le cruzó por la cabeza y Severus fue consciente de ese pensamiento.
La canción había dejado de sonar y con ella se había marchado la magia. Él volvió a colocarse la capa y se excusó con tener prisa por comentar algunos asuntos con Dumbledore, aunque en realidad quería salir a pasear solo y aclarar su corazón. Por un momento había creído ver deseo y amor en Lily, pero...¿hacia él o hacia James? Seguro que no podía ser otro que San Potter. Se despidió de la pelirroja con una sonrisa forzada y salió de su despacho.
Lily apenas se movía. De haberse dejado llevar habría besado a Severus, pero él no lo había intentado. ¿Por qué no habría aprovechado para besarla? Sin embargo, la letra de la canción, el baile...Suspiró y decidió retomar la tarea que le había encomendado Dumbledore. Dispuesta a organizar un repertorio musical justo empezó a preguntar a cada una de las personas que se iba encontrando una canción que le gustase. Bandas españolas, mexicanas, irlandesas...todo tipo de gustos iba siendo anotado en la hoja que Lily había decidido que sería la música de la inauguración.
Se pasó toda la tarde con ello, aunque le faltaba Severus. Debía verlo de nuevo para dejar la lista completa. Lo encontró en la biblioteca revisando unos ejemplares de Defensa.
-Severus, ¿molesto?
A diferencia de otras veces, el pelinegro no la miró a los ojos y mantuvo la vista en el libro.
-Dime.
Ella se molestó por la falta de interés que él pareció dedicarle y decidió ir al grano.
-¿Podrías anotarme aquí una canción para la fiesta de inauguración?
Él sin comentar nada más hizo aparecer una pluma y anotó con una letra clara la canción que elegía. Lily se despidió refunfuñando y él la miró de reojo, suspirando para sus adentros. "¿Por qué tenía que ser tan bonita?"
Después de cenar, Lily revisó la hoja de canciones poniendo especial atención en las que habían elegido las personas que conocía mejor:
Harry Potter-I bet my life de Imagine Dragons
Hermione Granger-Poesía de Amor de Café Quijano
Minerva McGonagall-El mundo de Jimmy Fontana
Sirius Black-Highway to hell de ACDC
James Potter-Suspicious Mind de Elvis Presley
Albus Dumbledore-La Macarena de Los del Río
Remus Lupin-Talk de Kodaline
Ginny Weasley- La promesa de Melendi
Ron Weasley-Son of man de Phil Collins
Severus Snape-Hero de Family of the year
Sonrió con la elección de Dumbledore, pero le ensomebreció la de Severus. Era una canción preciosa, pero el mensaje...¿iba dirigido a ella? ¿Acaso era una indirecta en la decía que no quería ser su héroe?
Aquella noche Lily no pudo pegar ojo pensando en el pocionista y viceversa.
Todo el mundo tenía unas ganas enormes de que llegara el día de la fiesta. Las chicas deseaban que algún joven apuesto las pidiera ir como pareja. Hermione buscó a Lily y le propuso pasar el día haciendo compras junto con Ginny. Lily aceptó puesto que era una buena ocasión para renovar vestuario, distraerse y conocer mejor a la novia de su hijo. Así pues ambas mujeres pusieron rumbo al Callejón Diagon.
-Vaya...hacía mucho que no veía este tipo de tiendas-comentó Lily maravillada cuando pasaron por un primer escaparate de una tienda de ropa.
-Tranquila, Lily. Tienes toda el día para mirar y comprar-respondió la castaña con una sonrisa.
Se probaron cientos de vestidos, comieron golosinas, volvieron a las tiendas de ropa para comprarse unos vestidos para la fiesta asegurándose de que nadie les viese para no romper el efecto sorpresa. Y después de todo aquello decidieron sentarse en una tetería para tomar un té y unas pastas de frutos rojos.
-Y bueno Hermione...¿con quién irás a la fiesta?-preguntó Lily
-No sé...quizás con Ron.
-No creo, Herms. Él creo que iba a ir con Lavender.
-Ah, entonces sola...supongo-respondió la castaña muy concentraba en mover la cucharilla de su té.
-Ya...¿y qué me dices de Remus?-preguntó la mayor de las tres.
-No creo que Remus esté de ánimo para este tipo de eventos.
-Por intentarlo no pasa nada-añadió Ginny.
-No sé...
-Además por mucho que no le apetezca no puede amilanarse en su despacho con Teddy. Tiene que vivir-destacó Lily.
-Puede ser...
Las pelirrojas se miraron entre ellas. Hermione se había cortado y parecía querer cambiar de tema y eso sólo podía significar una cosa.
-¿Te gusta Remus?-preguntó Ginny
-¿Qué? No digas bobadas Ginevra.
-Ah, entonces no creo que te importe que haya un par de alumnas allí coqueteándole descaradamente.-dijo Lily
Automáticamente Hermione se giró hacia donde le indicaba su amiga para encontrarse con nada. Había caído en la trampa.
-Ya...no te gusta nada de nada, ¿no?-dijeron las pelirrojas con una sonrisa pícara al unísono.
La castaña suspiró y fingió enfado para terminar resignada a confesar la verdad.
-Sí, está bien. Me gusta.
-Pues doble motivo para pedirle que sea tu pareja en la fiesta.
Hubo unos minutos de incómodo silencio durante el cual ninguna de las chicas dijo nada. Hasta que Hermione decidió romper el hielo, lanzándole una indirecta a la pelirroja mayor.
-Y tú, Lily, ¿irás con James?
-Claro, con quién...-Lily captó enseguida lo que su amiga había querido decir y un leve rubor le conquistó las mejillas.
-Vaya, veo bastante bien acompañado al profesor Snape-añadió Ginny.
Lily no se molestó en mirar hacia atrás, sabía que era la misma trampa que habían tendido antes a Herms. Demasiado reciente como para caer en eso mismo. Sin embargo, estuvo a punto de derramar su té cuando Severus Snape pasó justo al lado de su mesa con dos chicas guapísimas.
Éstas hablaban con verdadera pasión e interés al profesor, aunque la pelirroja no alcanzaba a saber de qué temas hablaban se podía observbar que las jóvenes estaban encantadas con el hombre. Severus Snape por su parte permanecía impasible,aunque mostraba interés en la conversación.
Lily sintió un fuerte pinchazo en el pecho y notó cierta humedad en los lagrimales. ¿Acaso estaba celosa? Sí, definitivamente lo estaba.
Continuará...
