Acercándose al clímax.
Undía en el Instituto
La mano de Voldemort se estiró hasta tocar la frente de Harry, el muchacho deseaba gritar, pero sus palabras no podían salir. Voldemort sonrió al tocar las cicatrices de la frente de Harry.
—Harry Potter —Escuchó su voz ronca hablarle— todos te están mintiendo, te engañan. Todos son parte de mí, esta es la ilusión. ¿He comenzado a asustarte? Espero que no, todavía falta tiempo para que acabe contigo Harry.
—¿No es real?
—Sirius está muerto, Harry. ¡Muerto! No cuentes con su ayuda.
El muchacho se aferraba a la cama tratando de retroceder del rostro de Voldemort, quien le arrojaba su fétido aliento de serpiente. Sus palabras hacían eco en su cerebro¿realmente Sirius estaba muerto¿Debía de importarle eso, si en verdad no era su padrino? Claro que le importaba.
—Mentira —Le susurra.
Velozmente, la mano de Voldemort se aferró al cuello de Harry cortando un poco su respiración.
—No sabes cuanto disfrutaría estrangulándote en este momento, pero ya abra tiempo. No seré tan tonto como para confiarme, no haré lo mismo que hice con tus padres.
Con gran habilidad, Voldemort sacó una especie de jeringa que clavó en el brazo de Harry sin darle la menor oportunidad. El muchacho paulatinamente perdió el conocimiento y la imagen de Voldemort se hizo un borrón hasta desaparecer.
- - -
Una ambulancia recorría velozmente el camino para poder llegar a Hogwarts, donde en los pasillos, Snape y Dumbledore estaban a un lado de Simons Black casi agonizante desangrándose de una pierna y con múltiples laceraciones y heridas en el cuerpo.
—¡Maldita sea, resiste!
Snape le daba a Simons unos antibióticos para que soportara hasta que llegara la ayuda, mientras que Dumbledore discutía con los DMT.
—¡Era necesario hacer esto!
—Tenemos órdenes señor, tuvimos que dispararle para detenerlo, él…
—¡Esos golpes no parece que se los dieron mientras corría! —Gritó Snape furioso.
Simons respiraba agotadamente y cada vez le costaba más trabajo hacerlo.
—¿Por qué… me ayudas, Snape?
—No lo hago por ti, inútil. Tú tienes algo importante que decirnos sobre Ryddle y juró que te mataré yo mismo si te mueres primero.
Simons rió a fuerzas del comentario, pero enseguida cambió su mueca a una mirada de terror. Mientras tanto. Seguido de dos oficiales, Cornelio Fudge llegaba corriendo.
—Buen trabajo grupo DMT. ¿Qué tenemos aquí?
—¡Cornelio! Tus hombres han lastimado seriamente a un hombre inocente. —Reclamó Dumbledore.
—Albus, no me vengas con esto de nuevo, da gracias a que mi grupo por lo menos no lo mató.
—Deberíamos de dar gracias por que el idiota falló el tiro —Mencionó Snape consciente que esos oficiales se tiran a matar a la menor provocación.
Simons jaló la camisa de Snape murmurando algo.
—¡Dumbledore¡Escucha!
El director de Hogwarst y el jefe del ministerio de defensa, se acercaron a escuchar algo que trataba de decir Simons.
—R… Ryddle…agg. Está en Hog… warts.
—Nos lo has dicho Simons, mandamos a un grupo DMT a buscarlo.
—No… no lo dejen solo… lo busca…
—¿De que hablas, a quién busca?
—Quiere a… ¡aggg!
—¡Apártense, entró en estado crítico! —Anunció Snape.
Para suerte de Simons, un grupo de paramédicos iba llegando al lado de McGonagall quien les indicó donde estaba Simons. Lo subieron en la camilla y se lo llevaron corriendo introduciéndole varios medicamentos en el camino.
—¿Se recuperará? —Quiso saber McGonagall acompañándolos.
—Por el momento no, está en coma —Respondió uno de los enfermeros en lo que se lo llevaban.
Los tres se quedaron un rato en silencio en el lugar de los hechos.
—Espero que estés satisfecho Cornelio —Mencionó furioso Dumbledore.
—Ahora no podremos saber lo que quería decirnos sobre Ryddle —Espetó Snape.
—Se lo toman muy a pecho. Dijo que Ryddle estaba aquí¿qué más debemos saber?
—Estaba diciéndonos que buscaba a alguien.
—Debe de ser a ti, Dumbledore. Fuiste su director y eres el único a quien conoce de la institución.
Sin mencionar una sola palabra, Dumbledore se retiró para evitar decirle algo más a Fudge. Snape hizo lo mismo tratando de ocultar un poco de preocupación que sentía por la salud de Simons.
- - -
—¡Suéltame!
—¡Tranquilícese por favor, profesor Lupin!
—¡Hagrid, suéltame!
Pisos más arriba, en la escalera, Remus había sido testigo de todo lo que sucedió con su mejor amigo a partir de cuando escuchó el disparo. Si no fuera por Hagrid, hubiera ido para auxiliarle sin importarle nada.
—Por favor, no ganará nada con que lo arresten a usted también.
Remus no tuvo otra opción más que tranquilizarse un poco, no sabía la situación en la que estaba su amigo y tampoco sabía como fue que lograron capturarlo.
—Será mejor que venga conmigo —sugirió Hagrid— Los DMT parecen estar rodeando el instituto, tiene que ocultarse.
- - -
En lo primero que Harry pensó al día siguiente, fue en todo lo de ayer. Había despertado con la esperanza de encontrar todo tal cual era en Hogwarts desde antes de haber visitado a Gylman. El dormitorio era blanco y no lucía como el que conocía, Ron dormía en la otra cama y a su lado estaba la silla de ruedas.
Trata de razonar las cosas, lo que más desea en esos momentos es que Hermione le muestre como son las cosas aparentemente en la "realidad", como todos llaman a ese mundo que se niega aceptar todavía.
¡De pronto recuerda lo que sucedió anoche! Vio la imagen de Voldemort frente a él. Alguien toca a la puerta y entra, se trata de Finnigan que haya a Harry vistiéndose a toda prisa con las ropas del Instituto.
—Harry, se te hace tarde para las clases.
—Más tarde. Seamus, hazme un favor y ayuda a Ron a despertar, voy de salida.
Sin darle la oportunidad de responder, Harry salió casi disparado a la oficina de Dumbledore, ese hombre le había dicho que Voldemort no existía en esa realidad y no sentía que lo de anoche hubiera sido un sueño, aún podía sentir la mano fría de ese demonio sujetándole la garganta.
Cuando dio la vuelta en el pasillo, tropezó con alguien haciéndolo caer. Con horror se da cuenta que derribó a quien conoce como su profesor de pociones, Severus Snape.
—¡Potter!
—Lo siento profesor Snape.
—El que esté en recuperación no le da derecho a romper las reglas sobre correr en los pasillos. ¡Cinco puntos menos para Gryffindor!
—No tiene por qué hacer eso, busco a Dumbledore.
—El Director Dumbledore no está. Salió esta mañana al hospital del Distrito.
—¡Hospital¿Está bien¡Qué le pasó!
—¡Él esta bien, Potter! No es asunto tuyo de por qué se fuera. ¿Para que lo buscabas?
La actitud que Snape le mostró desde un inicio no le dio la confianza necesaria para contarle su problema, con mucha probabilidad, este Snape no difería mucho del Snape que él conocía.
—Es algo que solo puede escuchar él.
Snape lo miró de forma inquisidora tratando de descifrar sus pensamientos.
—De cualquier forma Potter, la clase de primeros auxilios y farmacología va a empezar.
—¿Cuál es el problema?
—El problema es que yo imparto esa materia, y me molesta su actitud.
—Profesor, estoy intentando adaptarme, realmente desearía poder ausentarme hasta conocer mejor la escuela.
—Y yo desearía impartir la terapia para afrontar temores, pero ni usted ni yo. ¿Quiere hacerle perder puntos a su grupo¿No¡Entonces andando!
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—La recuperación del señor Black es lenta —explicaba un médico a Dumbledore— los golpes no son nada, pero presenta un cuadro de traumatismo en el fémur, donde recibió el impacto de bala. Pero eso no es nada a comparación de la costilla rota ocasionada por sus atacantes y la significativa pérdida de sangre que tuvo. Su recuperación va ser lenta.
Simons descansaba en la cama con la pierna vendada después de haber sido intervenido y con vendas por todo el cuerpo, pero la mayoría sobre el abdomen.
—¿Cuándo recuperará el conocimiento?
—No estamos seguros todavía, eso depende de su recuperación. Bien podría ser en un par de horas o hasta dentro de dos semanas. Como le digo, todo depende de cómo reaccione a la intervención y a los medicamentos; fue una suerte que en el Instituto le pusieron los antibióticos o hubiera sido más difícil.
Fudge también estaba presente, para él, lo importante es que Simons recuperara el conocimiento para que rindiera una declaración y regresarlo a prisión. Por su parte Dumbledore también deseaba saber acerca de la información que su ex paciente tenía sobre Ryddle, pero también estaba bastante preocupado por su salud. Las sondas monitoreaban su corazón y su actividad cerebral haciendo el extraño sonido de pits que hacen comúnmente.
Viendo que no había mucho por hacer. Dumbledore cogió su boina y habló.
—Por favor doctor, hábleme en cuanto recupere el conocimiento.
—Eso me corresponde a mí, Albus. —Mencionó Fudge.
—Si despierta, por favor házmelo saber Cornelio. Quisiera ayudar a la policía antes de que cometas una nueva imprudencia.
Fudge lo miró con cierto rencor, pero al final accedió a hablarle en cuanto hubiera una respuesta.
Dumbledore salió de la sala de recuperación. Afuera, dos oficiales DMT custodiaban la puerta. Tratando de evitarlos, salió para regresar a Hogwarts, pero afuera del quirófano, de pie se encontró a otra persona a quien no le tenía mucho aprecio.
—Me enteré de lo que sucedió Albus. Me dijeron que te encontraría aquí. —Habló con malicia el hombre.
—Lucio…
—¿Quieres que te lleve?
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Por un momento, Harry había pensado que la clase de primeros auxilios que daba Snape iba a ser la peor de todas las materias que llevaría en el Instituto, la verdad es que era la primera que tomaba desde su recuperación, y aunque no conocía las otras, esta no era mala, era odiosa.
—Señor Longbottom. ¿Qué aplicación debería dar a alguien que se raspó la rodilla?
—¿He…? Ah… un… ¿curita?
—Agua oxigenada, señor Longbottom. ¡Es que no pone atención! Ya es la tercera vez que se lo repito. Un punto menos para Gryffindor.
¿Es que este hombre no podía tener paciencia con pacientes de un instituto psiquiátrico? En lo que tomaba apuntes y se imaginaba como le hizo Snape para llegar a Hogwarts como maestro, se distrajo un poco cuando pensaba en las palabras que decía sobre restar puntos para Gryffindor. ¿Es que las casas existían también? Cada vez se topaba con más y más sorpresas.
Hermione le sonreía cuando cruzaban miradas, ella esperaba poderle dar un recorrido a Harry por todo el instituto para ponerlo al tanto de las cosas. Se detuvo a meditar un rato. ¿Por qué se comportaba tan tranquilo ahora con las cosas que sucedían? Pensó que de tener razón los instructores, ya había pasado cuatro años en el instituto y aunque para él era la primera vez que lo visitaba, su mente inconscientemente estaba familiarizada con las cosas, para no alterarse tanto como lo había hecho el día de ayer.
—¡Potter, ponga atención!
Harry volvió a la clase. Escuchó unos murmullos cerca de él y descubrió a Drake Malfoy cuchicheando algo con los de Slytherin sin ser reprendidos por Snape. Hermione le había aclarado su duda sobre el nombre de Malfoy, aunque no ve mucha diferencia, ambos nombres los ve algo extraños y de cualquier forma casi nunca le habla por el nombre. Era obvio que Drake o Draco era el mismo.
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Finalmente la hora del descanso llegó y tenía el tiempo suficiente para ir con Dumbledore si es que ya había llegado.
—Harry, espéranos.
Hermione lo alcanzaba empujando a Ron en la silla. Quizá se había acostumbrado a ver a Hermione de esa forma, pero no era lo mismo con Ron, sentía que era como hablarle a un maniquí. Se siente mal por haber pensado de esa forma, y se acerca a ellos.
—Hermione, Ron. ¿No saben si Dumbledore regresó?
—Yo vi que regresó pero acompañado de Lucio Malfoy.
No era algo que Harry se esperase, si eso era verdad tendría que esperar un poco más porque no deseaba encontrase con el padre de Draco. Aún siente su presencia el día que soñó con Voldemort al lado de sus mortífagos el año pasado.
—Va a ver partido. ¿No quieres verlo?
—¿Partido, quidditch?
—¿He? Es fútbol, Harry.
—Claro… De acuerdo, vamos. ¿Quién juega?
—Hufflepuff contra Slytherin.
Se dirigieron al campo de juego. Faltaban quince minutos para que empezara el partido y buscaron unos asientos cerca de la esquina para poder con Ron. En eso, del equipo de Slytherin, Drake se aleja para acercarse al grupo de amigos quienes advierten una posible discusión.
—Hola, Potter.
—Malfoy.
—Viniste a ver a Slytherin ganar.
—Nosotros le vamos a Hufflepuff —Irrumpió Hermione.
—No estoy hablando contigo. He, Potter. Ahora que estás bien, vengo a hacerte una proposición.
—Viniendo de ti no espero que sea nada bueno —siguió Hermione.
—He dicho que no estoy hablando contigo, retrasa mental.
Harry se levantó de inmediato empujando a Drake de forma violenta, con una clara rabia en su mirada.
—¡No vuelvas a llamarla así!
Lejos de estar molesto. Drake se acomodó el traje deportivo, sonrió maliciosamente al igual que lo hace su padre, y extendiendo sus brazos habló.
—Vamos Potter, mírala, mira a tu alrededor. ¿Qué es lo que vez? Esto es un manicomio. Ni tú ni yo deberíamos de estar en este lugar, y míranos. Mira hacia allá —señala al equipo de Slytherin— ahora mira hacia allá. —señala esta vez al equipo contrario y a los espectadores de las otros grupos.
—¿Sabes de donde son los Slytherin? Somos los únicos cuerdos de este sitio. Vengo a proponerte que vayamos a la oficina más tarde, para que arreglemos tu cambio de grupo, es posible bajo ciertas circunstancias, yo diría que estas son circunstancias especiales, deberías de estarme agradecido porque te considere digno de este grupo. No deberías perder tiempo haciéndole de niñera de unos estúpidos que no saben limpiarse el trasero.
—¡Cállate! Soy de Gryffindor por alguna razón y estoy orgulloso de serlo, puedes largarte Malfoy.
—La única razón por la que pertenecías a Gryffindor era porque eras idiota, ya que dejaste de serlo deberías de dejar de actuar como tal y ver lo que te conviene. Aprovecha que te vuelvo a extender mi mano como lo hice cuando entramos.
—Piérdete Malfoy.
—Cómo quieras, puedes quedarte con tu retrasada si quieres.
Esta vez no se contuvo y Harry se le lanzó a Drake cayéndole a golpes. Madame Hooch fue a separar a ambos exigiéndoles que se tranquilizaran y exigiendo saber por qué peleaban.
—¡Te dije que no la llamaras así!
—¡Ustedes dos, tranquilícense! —exigió Hooch.
—¡Esta no se me va a olvidar Potter, solo acuérdate de algo, que la estúpida computadora no te mandó a Slytherin el día de la selección por que se averió!
Haciendo caso sobre las amenazas de Hooch sobre suspender el partido a la siguiente. Drake regresó indignado con su equipo.
—No debiste de pelearte, Harry.
—No podía dejar que ese estúpido te dijera así. El retrasado es otro.
—Déjalo así.
—¿Qué hay con eso de la computadora¿Podrías explicarme de una vez como organizan los grupos?
Hermione le contó sobre la selección que les hacen de grupos el primer día que uno llega al Instituto, generalmente a los once años. Cómo una computadora automática activada por voz, se encarga de analizar los datos de los ingresados para determinar el grupo que les toca y al final de año les dan un premio de comportamiento como grupo ganador, esto se hace a través de los puntos que acumulan o pierden.
Al terminar de escuchar, Harry comprobó que el mágico sombrero seleccionador de casas siempre había sido una computadora, pero quedaba una importante interrogante presente desde que habló con Drake.
—Hermione¿cómo es eso de que la computadora se llegó a averiar¿Qué sucedió cuando entré?
—Bueno, la computadora hizo unos ruidos chistosos. Se apagó y la revisaron. Se perdieron muchos de tus datos, pero tú decías Gryffindor y el director te puso aquí.
Esa no era una historia muy comprensible. Por un momento hizo caso a los comentarios de Drake. Muchos de los internos realmente se veían que tenían serios problemas, pero los de Slytherin parecía que solo tenían un pequeño problema de actitud, porque su comportamiento en mayoría era de lo más normal aparentemente.
Intenta borrar eso de su mente sabiendo que nunca es bueno hacer caso a las cosas que dice Malfoy, y que si se encuentra en Gryffindor es por que él no era muy sano antes. Decide imitar la postura de Hermione y disfrutar el juego, apoyando, claro a Hufflepuff.
El juego transcurrió de lo más simple para Harry que deseaba imaginarse los partidos de quidditch. Desafortunadamente, Hufflepuff perdió y fue Slytherin quien ganó. Al finalizar, llevando a Ron, Hermione se pasó gran parte del tiempo libre explicándole las clases y terapias que les daban y los horarios de estas. Las horas de comida, descanso y esos detalles junto con algunas de las reglas que se deben de seguir.
Deseaban visitar a Simons ahora que sabían estaba en el Instituto, aunque ignoraban en qué parte de éste, por otra lado notaban que los DMT parecían bajar la guardia y casi se les veía como si estuvieran a punto de retirarse de Hogwarts, eso significaría un gran alivio para su amigo.
Tuvieron el resto de las clases que se las llevaron con calma. Pronto Harry comenzó el proceso de adaptarse a este nuevo mundo aunque siguiera sintiéndose incómodo. No tendría otra terapia con Gylman sino hasta mañana, al igual que la terapia con animales con Hagrid a quien deseaba volver a ver, le dio la impresión que tampoco difería mucho con el anterior.
Al anochecer, se despidió de Hermione agradeciéndole la guía que le dio. Fue a las habitaciones donde ayudó a Ron y antes de irse a dormir, salió con la intención de buscar a Dumbledore, aunque ya con menos urgencia, casi se había hecho a la idea de que solo tuvo un mal sueño.
Había luz tras la puerta de Dumbledore. Se acercó y estando a punto de tocar escuchó una discusión en el interior.
—Lucio, no pienso dejar mi puesto.
—Vamos Dumbledore. Admite que ya estas demasiado viejo para esto. Tú solo no podrás con la presión que se estará ejerciendo continuamente en el Instituto.
—Creo que podré soportarlo. Gracias por preocuparte.
—Sabes, últimamente han sucedido cosas bastantes peligrosas aquí adentro. Una sola llamada a Fudge y puedo lograr que convenza al Ministerio de defensa de relevarte de tu cargo. Piensa en lo que te he dicho, sería menos humillante que tu mismo ofrecieras tu renuncia personalmente.
—Buenas noches Lucio.
Las puertas se abrieron y Lucius Malfoy se quedó un momento mirando a Harry en la entrada con cierto nerviosismo.
—Señor Potter. —Mencionó y se alejó.
Harry entró a la oficina sin quitarle la vista a Lucius.
—Buenas noches Harry —Lo saludó Dumbledore.
—He... buenas noches profesor. ¿Ese hombre?
—Es Lucio Malfoy, el padre del joven Drake Malfoy.
—Lo sé… ha… profesor, vine a decirle algo sobre anoche.
—¿Cómo? —Ahora Dumbledore se sintió nervioso.
—Creo que vi a Voldemort anoche. Entró a mi cuarto.
El anciano suspiro aliviado que no le saliera con alguna pregunta referente al incidente de Simons.
—Debiste de haber tenido una pesadilla, Harry.
—Eso pensé, pero pareció muy real.
—Estas pueden ser muy comunes los primeros días de recuperación. ¿Dime, hablaste con Felicia?
—No tuve la oportunidad.
—Habla con ella mañana, verás que pronto las cosas mejorarán para todos.
—Gracias profesor. Por cierto. ¿Ha visto a Sirius? He estado buscándolo todo el día, pero no lo he encontrado. Comprendo que esté ocultándose de los dementores, pero… Me preocupa.
—Ha, Harry. Simons, partió hace poco.
—¿Cómo?
—Le recomendé que se alejara del Instituto hasta que los DMT se comenzaran a distanciar¿comprendes?
—Sí… gracias director.
El muchacho se retiró dándole las gracias a Dumbledore. En el camino de regreso al dormitorio se puso un poco triste porque Sirius no se despidió de él. Pero claro, no era su padrino, no era nada de él.
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En el hospital. En una habitación, enchufado a varios aparatos descansaba un hombre que había sido buscado por la justicia hasta ese momento. Simons reposaba inconsciente.
De pronto, la máquina que leía las lecturas de su cerebro comenzó a pitar a un ritmo más acelerado, indicando que por fracciones, el hombre recuperaba el conocimiento. Entre murmullos y antes de que la máquina regresara al casi silencioso pitido, Simons mencionó entre sueños.
—Harry… lo busca… Harry… Ryddle…
SaraMeliss - Muchas gracias, agradezco mucho tu crítica.
As Black - Muy pronto, muy pronto.
-l'0r3'n - Siendo sinceros, a mi tampoco me gustó mucho esta parte, pero weno. Créeme que conforme progrese se ve que la esencia del fic es Angs, sobre todo por el final.
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