Disclaimer: Los personajes de esta historia, pertenecen a mi queridísima Stephanie Meyer—a excepción de unos cuantos personajillos que salieron de mi cabecita—pero los uso para satisfacer mis necesidades de escritura macabra. Eso sí, la trama es totalmente mía y les pido de favor que no la utilicen como propia.

"Destinada a Nunca Morir"
a fanfic by:
Ale-Alejandra


CAPITULO 8

Pérdida de Tiempo

Jacob no se dió cuenta porque le estaba quitando las cadenas a la moto, pero yo, me quedé parada viendo como Edward bajaba con un garbo maravilloso de su coche y le abría la puerta a una persona que no pude ver a través de los vidrios.

Él no se percató de que yo lo estaba observando cuando le abrió la puerta a la chica más linda que yo había visto jamás. Era más hermosa que Rosalíe por mucho. Su cabello rubio rojizo caía casi con la misma gracia que el mío en una cascada hasta su cintura. Su piel era igual a la de todos los Cullen, su cara era la de un ángel precioso y su cuerpo era magnifico ataviado en un conjunto invernal de última moda. No había duda, ella era justamente para Edward. Él había realizado su selección natural minuciosamente y ella parecía perfecta igual que él.

El instante se congeló más de lo que yo hubiera deseado. Era como si de repente algo muy grande me hubiera fulminado, desintegrando cada cosa dentro de mí. Me sentí como la peor y más pequeña partícula de polvo en el mundo, en el tiempo, en el espacio.

De pronto quedé reducida a nada y un profundo hueco hizo ruido en mi pecho, como si algo se hubiera roto en mil pedazos. Sentí mi respiración entrecortada y las lágrimas casi salían a borbotones. Me di la vuelta para evitar que Edward y su amiga me vieran pero Jacob los arruinó todo.

¿Qué esperas Bella? Debemos irnos—

Odié a Jacob un segundo. Miré de soslayo para asegurarme que Edward no me había visto.

Demasiado tarde.

Me miraba con una expresión de pocos amigos a la que en realidad ya me había acostumbrado. Como si nuevamente apestara imaginariamente para él, aunque insistía en que no era así. Además de que su acompañante me miró por encima del hombro. Era obvio, era muy superior a mí. Miré hacía el suelo para ignorarlos como si no hubiera visto a nadie mientras trataba con todas mis fuerzas aguantar las lagrimas.

Bella, espera— me gritó con desesperación la voz aterciopelada de Edward.

¿Qué demonios quiere?, me pregunté mientras mordía mi labio a un grado asesino.

No quería voltear pero lo hice mientras vi que Jacob hacia una mueca rara al ver mi estado.

¿Qué quieres Cullen?— sentía un nudo horrible que apenas me dejó decir palabras.

Solamente quería preguntarte lo que vieron en la clase de biología el día de hoy. Prometo que luego te puedes ir con…tu novio— y vio a Jacob con cierto desprecio.

Probablemente era por la forma en que Jake lo miró.

Debo recordarte que hoy no tocaba esa clase— contesté incisiva— Además, gracias por hacer suposiciones interesantes acerca de mi vida pero él no es mi novio— le solté enojada

En ese caso, disculpa mi comentario —y se tocó su frente como si no supiera qué decir.

Jacob nos interrumpió, alegando que se nos haría tarde y que Charlie estaría preocupado. Pasó una mano para abrazarme, jalándome para evitar que hablara con Edward. Ambos se miraron con horror cuando sentí la necesidad de presentarlos. Debió de ser por eso de los clanes que me había contado Jacob.

Nos fuimos sin una despedida debido a la actitud extraña de Jacob para con Edward. No creo que mi amigo estuviera celoso, ahí había algo más.

Sentía la mirada profunda de Edward clavada en mi nuca mientras me subía a la moto y me ponía el casco. Me veía tan torpe pero él observó cada uno de nuestros movimientos y yo pude ver como la chica que acompañaba a Edward nos observaba mientras le llamaba con la mano extendida.

Arrancamos rápidamente, no pudo ser mejor para mí.

Seguramente si lloraba bajito, Jacob no me escucharía y además el viento secaría mis lágrimas. Estaba preparada para desechar el primer lamento cargado de pequeñas lagrimitas silenciosas, cuando Jacob se paró abruptamente al lado del camino. Ni siquiera me dio tiempo de esbozar un puchero, cuando me quitó el casco y observó mis ojos acuosos.

¿Tu enamorado es el frío ese?—me dijo mientras me tomaba mi rostro con las dos manos

Por supuesto que no — mi voz hablaba por mí misma.

Mentía

Ahora comprendo tanto interrogatorio el otro día

No supongas cosas, fue simple curiosidad Jake—mi garganta cada vez se cerraba más.

No llores por ese tipo, por favor. Mira claramente se ve que la estirada esa era su novia, así que si tenías algo con él, debes olvidarlo por tu bien—

Jake, no digas tonterías — me limpie la lagrima que rodó por mi mejilla—Ya te lo dije, él es solo un compañero de escuela. Además, ¿no ves que ella es como muy diferente?, ¿más bonita que yo? Nunca podría competir con ella —

Tú eres hermosa, además de inteligente y con buena mano para la cocina. Eres buena amiga y cuando duermes haces ruiditos extraños que te hacen única y aunque, a veces eres un poco cabeza dura...— sonrió—Estoy seguro que cualquier chico querría estar contigo Bella—

Con sus manos aún en mi rostro, ambos nos miramos y comenzamos a reír de aquello que Jacob había dicho. Entonces me besó en la frente y me envolvió en un gran abrazo. Me quedé pegada a él para que ese abrazo me quitara un poco el vacío que se había quedado luego de ver a Edward con otra. No quise continuar con aquello. Sabía que mi estado agobiaba a Jacob así que limpié las lágrimas y le pedí que me llevara a casa.

Había sido un largo día para ambos, así que Jacob se fue sin despedirse de mi padre. Lo observé irse en la moto con un escándalo que despertó a Charlie que adormilado, me ayudó a limpiar su desastre de futbol, luego ambos nos dimos las buenas noches y se fue a su cuarto.

Entré al baño para refrescarme un poco y poder dormir tranquila, si eso era posible. Desde que Charlie había entrado a su cuarto, sentí que se me escurría del pecho una ansiedad enorme, que se hizo más intensa cuando entré a mi cuarto.

En el umbral de la puerta, esa ansiedad se inflaba en mi pecho y deseaba salir ya que Jacob no lo había permitido. Me senté en el filo de la cama y me prometí a mi misma que no derramaría una lagrima por algo tan tonto como era el hecho de que Edward tuviera una novia súper modelo. Respiré profundo, me levanté para arreglar mi cuarto y para meterme en la pijama. Seguí sintiendo eso en mi pecho, cada vez más fuerte, pero cada vez me negaba más en sentirlo.

Caí rendida al imaginar que una dulce voz me cantaba.

Desperté por las gárgaras matutinas de Charlie, seguía siendo muy temprano pero preferí no volver a dormir. Comencé a prepararme mentalmente para el largo día al lado de Alice Cullen. Pensaba en las cosas que le podían interesar y esperaba que no me absorbiera con la plática como lo hacía Jessica, pero tenía la sensación de que Alice era muy divertida.

Me arreglé rápido para hablar con Charlie antes de que se fuera, debía pedirle permiso para ir a lo de Alice

Esta vez al bajar a la cocina, me tomé un yogurt del refrigerador mientras que Charlie se tomaba un café. Nos sentamos frente a frente en la mesita de la cocina, esperando a que cada uno dijera una palabra. Yo fui la primera.

Alice Cullen me invitó a ir con ella a Port Ángeles y luego a su casa, ¿puedo ir?, prometo dejarte la cena preparada

¿Desde cuándo eres tan amiga de ella como para que te lleve a su casa?—preguntó sin despegar los ojos del periódico.

No le respondí, la verdad es que ni yo lo sabía. Pero para sacarme a mi padre de encima, le dije que haríamos "cosas de chicas".

Cuando vayas con ella, tendrás que contarme después cómo es la casa del Dr. Cullen por dentro—y se levantó de la silla para luego lavar su taza de café.

Salía por la puerta cuando lo alcancé para despedirme de él. Yo salí a la escuela minutos después.

Llegué y en el estacionamiento ya no había lugar, excepto uno: el lugar al lado del Volvo de Edward. Tenía la opción de estacionarme a dos calles o al lado de su coche. Lo pensé unos minutos mientras daba vueltas en el estacionamiento de la escuela y por comodidad, decidí dejar mi viejo al auto al lado del reluciente auto. Al bajarme, la comparación de ambos autos hizo que mi corazón se hundiera un poco más. La imagen de mi antiquísima camioneta naranja al lado del reluciente, nuevo y funcional Volvo de Edward, me hizo pensar en mis propias circunstancias. Los miré sólo un momento para asimilar en esa metáfora mi situación con Edward.

Te gusta mi coche ¿no?—

Sentí una doble sensación de emociones al escuchar esa voz, pero obviamente escogí el enojo para hablar con él.

No, la verdad, no ¿Qué te hace pensarlo?—

Lo mirabas con tanto anhelo que pensé que lo querías para ti —

Edward dio un paso para acercarse a mi, lo cual hizo que me enojara aún más.

Para qué querer un auto sofisticado, reluciente y sin defectos cuando tengo este—pateé a mi camioneta

El mío al no tener defecto, resulta demasiado aburrido—dijo arqueando una ceja, acercándose más a mi—Pero supongo que has vivido demasiadas aventuras cuando se descompone nuestro amigo aquí presente—ahora se recargaba en el viejo camión.

Tienes razón, si este amigo, como tú le llamas se descompone, yo tengo la excusa perfecta para visitar a Jacob y estar en su casa todo el día—solté en un patético intento de hacerle saber que yo tenía vida, que igual que él también salía divertirme con mis amigos.

Se levantó de la camioneta y me lanzó su mirada de puñal. Además de que hizo un sonido gutural muy raro. Se tomó el tabique de su perfecta nariz cuando me contestó molesto:

Yo no sé porque pierdo el tiempo contigo—dijo antes de irse.

Y me dejó ahí parada, nuevamente aguantando las lagrimas de rabia, porque lo único que él hacia conmigo era perder el tiempo.

Tocaron el timbre para la comenzar las clases y por supuesto, como no había hecho la de Historia, la maestra Jones me llamó la atención.

La situación no mejoró, mucho menos en el almuerzo cuando Jessica se enteró de que saldría con Alice.

¿Tan pronto son amigas? Me sorprende de ti Bella: a veces eres tan antisocial que me cuesta trabajo creerlo—decía Jessica mientras se metía a la boca un palito de apio, que esperaba que se le atorara en la garganta.

Entre que escuchaba a Jessica y le daba una mordida al pay que estaba almorzando, miraba de reojo a los Cullen a través de mi cortina de cabellos. Ángela sólo presenciaba la escena en donde yo ignoraba completamente a Jessica y sus comentarios de amiga veneno.

Esta vez no me molesté en mirar a Edward. Bastaba con respirar su esencia por toda la cafetería para sentirme mal. No necesitaba ser apuñalada por sus miradas nuevamente hasta que fuera meramente necesario, hasta la última clase que me tocaba sentarme a su lado. La hora del almuerzo no era entretenida sino estaba bobeando a los Cullen así que me terminé al pay y me fui al taller de Arte.

En la clase de Arte planeaba relajarme un poco, entonces el maestro nos pidió que dibujáramos lo que fuera para saber si teníamos aunque fuera un poco de talento. Saqué una hoja y comencé a dibujar cualquier cantidad de trazos mientras el maestro nos contaba sus aventuras en los años setentas. Al terminar me di cuenta de que sólo un apersona ocupaba mi mente: acababa de dibujar a Edward, entonces el timbre sonó para ir a enfrentarlo.

Preparándome mentalmente, me dirigí al laboratorio. Debía sacar mi escudo de emociones para contrarrestar la condenada presencia de Edward en Biología. Sabía que el enojo lo sacaba de sus casillas, así que opté por ignorarlo totalmente. Sería lo mejor para mí. Además de que si pondría atención a las clases del Sr. Banner: desde que entramos al semestre, no tenía idea de lo que habíamos visto. En los pasillos había emoción por que el día escolar casi llegaba a su fin. Incluso Mike volvió a hablarme cuando entré al salón con él. Eran cosas banales como siempre pero al menos ya no estaba enfadado por lo del baile. Entonces fue cuando Edward entró.

Su cara de fastidio hizo que me convenciera más de ignorarlo. Nos quedamos sentados uno al lado del otro, sin decir nada. Me observaba haciéndome sentir incomoda pero no hice seña alguna de vida. Batí los dedos en la mesa, mordí mi pluma y por supuesto, trataba de mantener en calma a mi maldito corazón traicionero que deseaba escaparse con cada sonido que Edward hacía. Incluso cuando en clase nos tocó compartir microscopio parecía muda porque no le hablé y ciega porque parecía que él no estaba allí.

Entonces un papelito cayó justamente en mis manos. Supe que era de Edward por la letra, era igual de perfecta que él.

"Te aprovechas porque sabes que no puedo leer tu mente. Si vas a jugar a ignorarme, por favor dímelo para no perder mi tiempo…"

Nuevamente volvía al tema de la pérdida de tiempo. Al terminar de leerlo le devolví la mirada risueña y el recado con una respuesta.

"Disculpe usted Sr. Cullen por hacerle perder su tiempo cuando me mira con tanto desprecio, pero no puedo evitarlo, supongo que nací para ser repudiada. Además yo no tengo la culpa de estar descompuesta y que su lector de mentes no funcione conmigo…si es que en verdad funciona"

Al leer la nota, me lanzó aquella bendita sonrisa torcida y volvió a escribir en el papel.

"¿Desea la Srita. Swan que le demuestre la funcionalidad de la maquina lectora de mentes."

Riéndome por su pregunta lo reté a que lo hiciera.

Demuéstralo—le dije viéndolo a los ojos

Miro alrededor del salón como buscando algo, entonces al ver a Mike sacó otra hoja, escribió algo y me la entregó nuevamente.

"Pregúntale a Newton desde hace cuántos años se conocen pero que no te lo diga por supuesto"

Para comprobarlo, tuve que hacerlo, así que escribí en una hoja las instrucciones y se la pasé a Mike a escondidas del Sr. Banner. Al leerla hizo una mueca de desconcierto y asintió con la cabeza. Debió pensar que estaba loca. Entonces un nuevo papel apareció en mi regazo.

"Él dice que si cuenta desde que estaban en el vientre de sus madres, entonces son diecisiete años pero en realidad son amigos desde que iban en primer grado ¿Estoy en lo correcto o requiere de otra prueba?"

Me quedé perpleja. ¿Cómo demonios sabía que la Sra. Newton era amiga de Reneé en sus últimos días?, ¿O que Mike y yo hemos estado en las mismas clases desde pequeños? Sólo salí de mi asombro cuando tocaron el timbre y Mike se acercó a mí, mientras Edward salía del salón sin darme explicación alguna.

¿Para qué querías saber eso Bella?, si ya sabes que nos conocemos incluso antes de nacer—dijo Mike curioso

Estaba aburrida, eso es todo—

Entonces se despidió de mí y me quedé sola con tantas interrogantes sobre cómo Edward había logrado adivinar la respuesta. Metí los libros a mi mochila y salí del salón. Tenía baja la guardia cuando escuché la aterciopelada llamándome fuera del salón.

¿Ahora me cree Señorita Swan?…—

Se encontraba recargado en los casilleros de una forma exquisita. Era como si se esforzara par ser tan perfecto, tan irresistible. Lo mejor de todo era que en esa ocasión: él estaba ahí por mí, algo en mi interior me lo decía.