Ya casi termina el año, mis amores!

Bueno, aquí les dejo éste tierno capítulo que espero les guste.

Se supone que éste sería el capítulo de Inojin, pero ¡maldito celular traidor!

Ya me faltaba poco para terminarlo y se le ocurre trabarse T.T y estoy muy enojada -.-

Pero bueno, esas son las desventajas de estar escribiendo en un celular :'(

Espero éste capítulo les guste. Me pareció increíblemente tierno, y se me acaba de ocurrir apenas ahorita :)

Bueno, los dejo, que me duelen los pulgares de tanto escribir y debo descansar o no podré jugar las retas de Smash :D

Naruto no me pertenece en lo absoluto, de ser así no tendría que escribir en el cel y tendría mil computadoras :D

Y Shikamaru sería sólo mío.

11. CELOS²

Sasuke ya no soportaba la situación.

Miró con cierto recelo cómo su esposa y su hija miraban al niño.

-Míralo, es tan pequeño- dijo su mujer, acariciando la nariz del niño con su dedo índice. La acción pareció molestarle, porque frunció el ceño tiernamente, pero siguió con los ojos cerrados.

Sarada, quien estaba parada frente a su madre, miraba con encanto al pequeño, con una sonrisa tan brillante y los ojos encantados. Una mirada que el Uchiha no había visto nunca en ella.

"Soy invisible...", pensó con recelo.

Parecía que sus dos mujeres estaban demasiado ocupadas como para prestarle atención. Vaya, ya ni siquiera le preguntaban cómo le había ido en su día o si tenía hambre.

Tampoco es como si el gran Sasuke necesitara que le cocinaran, pero un poco de atención le vendría bien...

"¿Hasta cuando seguirá ignorándome...?" se dijo finalmente, ya cansado de todo.

-Cosita preciosa, ¿quién es la cosita más hermosa de mami? ¿Quién es el hombre de mami...?

"Definitivamente, yo no...", se dijo con tristeza y salió de la habitación.

*.*.*.*.*.*.*.*.*

Sasuke estaba hecho una fiera.

Hacía diez meses exactamente que había regresado oficialmente a Konoha después de todos esos años de redención, y aunque al principio todo le había parecido extraño, pronto se acostumbró a la compañía: sus mañanas eran maravillosas porque en cuanto abría los ojos, lo primero que veía era la silueta delgada y desnuda de su mujer; puede que Sakura no fuese la mejor ama de casa, pero como mujer, al Uchiha lo complementaba a la perfección.

Luego de un "desayuno" matutino, Sasuke veía a su preciosa hija alistarse para ir a la escuela. Y es que cada vez que veía a la aplicada chica, Sasuke se sentía increíblemente feliz.

Y sus días, desde hace diez meses, eran así: mañanas en familia, trabajo con el dobe, almorzar con su mujer, volver a casa con su hija después de la escuela, y a veces, cuando alguno de sus ex compañeros estaba de humor, solían ir al bar de Hana Inuzuka a beber y hablar de su vida.

Incluso cuando, un mes de su regreso, su mujer le dijo que iban a ser padres de nuevo, el Uchiha estaba que no cabía de felicidad.

Le hizo el amor a su mujer tantas veces esa noche, que al día siguiente ninguno se pudo levantar. Y vaya, cuando le contó a su hija (y a todo Konoha) sobre el nuevo miembro de la familia, Sasuke estaba muriendo en vida.

Se podía decir que estaba teniendo la mejor de las vidas; pero ahora, una semana exactamente después del nacimiento de su primer varón, él no se sentía para nada feliz.

Normalmente su mujer le preguntaba sobre todo lo que hacía, pero desde que el mocoso había nacido, no hacía nada más que mimarlo y decirle cuánto lo amaba. Y el mocoso ni siquiera le contestaba mientras a él, ya ni siquiera lo saludaba cuando llegaba del trabajo. Y Sasuke ya había llegado a su límite.

Y no solamente su mujer lo ignoraba, sino que su hija parecía igual de encantada con el enano. Vaya, no era como si tuvieran la mejor relación pero después de su regreso permanente a Konoha, el Uchiha había hecho lo posible por arreglar la rota relación que tenía con su hija mayor; había sido muy difícil, pero mínimo la niña comenzaba a hablarle más. Incluso, entrenaban en las mañanas y por las noches Sasuke le contaba sobre sus viajes en esos años.

Hasta que su preciosa mujer les dijo que un nuevo integrante se iba a unir a la familia, y a partir de ese día, Sasuke dejó de ser el "hombre" de la casa, pues sus dos mujeres lo único que hacían era consentir al enano.

"Menuda mierda..."

Finalmente, Sasuke optó por salir de la casa. Ni siquiera se molestó en decirles a sus mujeres a donde iba, sabía que de todos modos no les iba a importar, así que decidió ir al único lugar donde podría estar tranquilo.

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-¿Teme?- Sasuke se volvió bruscamente hacia la voz que lo había llamado. Sasuke estaba sentado en el banquito de madera que daba directo al mirador que mostraba el destruido Valle del Fin.

Para el Uchiha, ese era el lugar más especial en toda la aldea. Bueno, siempre después de su habitación.

Naruto estaba parado detrás de él, usando el traje de Hokage y con el sombrero en la mano. Sasuke sonrió.

-¿No deberías estar cuidando la ciudad, dobe?- el rubio se sentó a su lado.

-Hasta el mejor de los Hokages también necesita descansar, teme.

-Autoproclamarte el mejor... - sonrió- Sigues siendo un simple dobe...

-¿Y tú? ¿No es hoy la fiesta oficial para presentar a tu hijo?- Sasuke frunció el ceño- ¿No deberías estar ayudando a Sakura?

-Se las puede arreglar sin mí- contestó apretando los labios y con la mirada oscura.

Claro que su mejor amigo no fue ajeno al gesto, y sin rodeos le preguntó lo que le pasaba; escuchó con atención todo el relato, hasta que el Uchiha terminó. Ninguno dijo nada. Se limitaron a mirar la tranquilidad en el lugar: la mítica cascada que tantos encuentros había presenciado, las rocas ahora deformes y distribuidas por todo el lugar, los pequeños árboles y las flores que los aldeanos se habían encargado de plantar... y aquél monumento de un hombre que los miraba.

Un ANBU se presentó ante ellos:

-Hokage-sama, se le solicita en la torre ahora mismo. La reunión con los otros Kages está a punto de comenzar.

-Claro, claro. Lo olvidaba- Naruto se levantó, sacudiendose y colocándose el sombrero en la cabeza.

Caminó hacia el ANBU, y se detuvo:

-No soy nadie para juzgarte, Sasuke, pero para tu mala suerte, yo soy el más indicado para entender tu situación, y estoy seguro de que vas a matarme pero... - ambos esperaron- Ambos somos huérfanos. Hemos sufrido, llorado y perdido tanto en nuestra vida, que nadie podrá entendernos- Sasuke lo miró de reojo- Ignoro lo que son los celos como los que sientes pero...emocionado -le regaló una sonrisa inocente a su amigo- Yo morí de felicidad cuando nacieron mis hijos... porque así, al fin tendría la familia que se me fue arrebatada.

Y luego, se alejó a paso lento.

Sasuke se había quedado estático. Las palabras del dobe se le habían clavado en lo profundo de su ser como las que una vez le dijo su querido hermano.

Nunca lo admitiria ante nadie pero... estaba nuevamente agradecido con el dobe.

Observó un rato más la estatua frente a él, y luego decidió volver a casa.

Debía ayudar con una fiesta.

*.*.*.*.*.*.*.*.*

Cuando volvió a casa, su mujer dormía tranquilamente en el sofá, con una expresión claramente cansada y serena a la vez. La casa estaba ordenada, el patio precioso para la ocasión y oyó a su hija en el baño. Sintió algo de pena por su esposa; a pesar de que parecía demasiado entusiasmada con el nuevo bebé, era obvio que estaba cansada porque no la dejaba dormir ni un sólo instante.

Ni qué decir de tener que ordenar la casa ella sola.

-Duerme, mi amor- le susurró, dándole un beso en la frente. Sakura se removió en su lugar, algo inquieta, pero parecía muy tranquila en su sueño. Y a su lado, en la cuna portátil, estaba su hijo.

El niño parecía algo inquieto, al igual que su madre, gimoteando y amenzando con ponerse a llorar. Y movía sus diminutas manitas hacia arriba.

Sasuke reconoció ese gesto: lo mismo había hecho su hija cuando la tuvo por primera vez en sus brazos. El pequeño buscaba calor. Su hijo lo estaba llamando.

Soltó un quejido un poco más alto, y su esposa se encogió en el sillón.

-Oye, oye, ¿intentas despertar a mamá?- dijo el Uchiha, nervioso.

Con cuidado para no lastimarlo, lo tomó en brazos y lo pegó a su pecho como había visto a su esposa hacer durante toda la semana; el pequeño pareció tranquilizarse. El gesto le pareció tan tierno, tan puro, y no se pudo contener: pellizcó su rechoncha mejilla, acarició su cabecita, tocó su nariz justamente como lo hacia su mujer y, finalmente, le dio el gesto de su hermano: le pegó ligeramente en la frente.

El pequeño soltó algo similar a una risita que derritió el corazón de Sasuke y... sonrió, al mismo tiempo que lo mecía suavemente para calmarlo.

Si se hubiera girado a su mujer, se hubiera encontrado con esos ojos verdes que tanto le gustaban llorando, y con una sonrisa de felicidad pura. Sakura sentía que finalmente las cosas se estaban poniendo en su lugar... y estaba completamente feliz.

El Uchiha caminó a su habitación después de dejar nuevamente al niño en su cuna, dispuesto a cambiarse para comenzar a preparar la comida... después de todo, él era el hombre de la casa.

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Bueno pues, espero les haya gustado :3

Yo creo que Sasuke es un hombre muy celoso, y cuando digo celoso me refiero en todos los sentidos :D

Bueno, comenzaré a escribir el capítulo de Inojin, porque Dios, amo a ese precioso niño rubio :)

Reviews? Ya saben que son bienvenidos y que amo leerlos :)

Ya-ne!

YunaL.