Hola a todas (os) mis apreciadas (os) lectoras (es). He aquí el décimo primer capítulo de esta serie. En este capítulo empieza la acción... al menos una pequeña embarrada. No desesperen, ya falta poco paralasangre muerte y destrucción... Bueno, muchas gracias por sus reviews a... sky d Ohhh no, no olvidé que Tyson practica kendo con su abuelito, de hecho este capítulo incluye una brevísima explicación al respecto. Je je, a mí tampoco me cae muy bien Tyson... Muuuuuuuuuchas gracias por leer mi fic. Myca Wahhh Yo sí tengo baja autoestima. Pero bueno, me alegra mucho que te guste mi fic, y me alegra más que lo sigas leyendo, y aún más que me dejes review, no dejes de hacerlo. Arigatoo Gozaimasu. MisaoQ.Q Mi actualiza sin falta. Oh, sí, Tyson es muy torpe... y en la serie todo le sale bien... espero poder hacer lo contrario aquí... Oh, no te preocupes por los reviews (aunque debo admitir que sí me desmoralicé un poco... Gomen...) Muchas gracias por seguir leyendo esto.
Capítulo 11
Las Cuatro Espadas Sagradas.
Mientras los días pasaban, los cuatro chicos progresaban en sus entrenamientos y ganaban fuerza y destreza en el uso de la espada. (A pesar de que Zinrai se enojaba por lo menos tres veces al día con Tyson y se preguntaba las mismas veces qué había hecho para merecer eso. Era cierto que Tyson había sido entrenado por su abuelo, por lo que sabía Kendo, pero era demasiado perezoso como para ser capaz de llevar la misma rutina de entrenamiento que sus compañeros aprendices.) Y fue así como los sinodales, con el apruebo de la matriarca, decidieron entregarles finalmente, las Cuatro Espadas Sagradas. Por lo que fueron llamados a la cabaña de la gobernante de la tribu Birtari Ljós una vez más.
"Me es muy placentero ver lo mucho que crecido desde que llegaron aquí." Dijo la matriarca, situándose frente a los chicos y sus sinodales, dentro del cuarto de celebraciones, lugar donde se llevaban a cabo todas las ceremonias religiosas de la tribu. "Claro, me refiero a sus habilidades. Sé que llegaron hace a penas algunas semanas y en realidad el arte de la espada es algo que lleva toda una vida aprender, sin embargo, el tiempo ahora es apremiante y es bueno saber que han logrado aprender mucho en muy poco tiempo. Es por eso que ahora les confiaré las espadas sagradas que usarán para pelear. Así que necesito que vengan todos conmigo."
Siendo aún temprano, la matriarca condujo a los cuatro chicos y sus sinodales a través de los fríos prados de Islandia, y cuando el sol estaba exactamente en su cenit, el grupo llegó a una especie de viejo templo, cuya entrada se encontraba cavada en una enorme piedra, a las faldas de una enorme montaña que en realidad se trataba de un antiquísimo volcán que ya era inactivo. Dicha entrada, se encontraba escondida por la escasa vegetación del lugar.
"Entremos." Dijo la matriarca, al mismo tiempo que iniciaba la marcha. "Necesito que obedezcan cada una de mis órdenes al caminar dentro de este lugar. Es demasiado peligroso."
Ninguno de los cuatro chicos dijo palabra, y siguieron a la matriarca a través de un oscuro túnel de cerca de dos metros y medio de altura. El lugar tenía una especie de energía extraña que emanaba de todas partes, y que podría ser perceptible para cualquiera.
La matriarca iba a la cabeza del grupo y cada uno de los sinodales iba al lado de su aprendiz, caminando con mucho cuidado, y siguiendo cada uno de los movimientos e indicaciones que les hacía su guía, esquivando ciertos dibujos en el piso o pasando sobre otros.
"No se desvíen por ningún motivo" Dijo con gran énfasis la matriarca. "Cualquier paso sin cuidado, podría hacerlos terminar como ellos."
"¿Ellos?" preguntó distraídamente Tyson. "¿Quiénes "ellos"?"
Rei estuvo a punto de mostrarle lo que había en los pasillos laterales que conducían a caminos diferentes de los que el grupo había tomado, pero el lugar se encargó por sí solo de darle la respuesta, el joven de cabello azulado y gorra tropezó accidentalmente con una vara de aspecto extraño que había en el piso, lo que hizo que una parte de un muro lateral se desprendiera sobre él. Para su sorpresa, el muro era falso, por lo que era muy ligero e incapaz de hacerle daño, sin embargo, Tyson se quedó simplemente petrificado ante lo que había visto; junto con el muro había caído algo cuya consistencia era desagradable y despedía un fuerte olor a humedad y materia orgánica descompuesta, todos hicieron una expresión de asco al darse cuenta de que era un cadáver humano, que parecía tener ya muchos años ahí pues lo poco que quedaba de su ropa parecía ser antigua y todo rastro de algún músculo y demás tejido a excepción del óseo había desaparecido.
"Ellos." Dijo secamente la matriarca, continuando su camino.
"Vamos Tyson, levántate." Dijo Rei, tomando del brazo a su compañero quien aún no se podía reponer de la impresión.
"P-pero… ¿Cómo…?" Empezó a decir Tyson, sin poder encontrar las palabras para terminar su pregunta.
"Muy sencillo joven Tyson." Comenzó a decir la matriarca, sin siquiera voltear, pero el efecto de la acústica lograba que sus palabras fueran inteligibles. "En el fondo de este templo se encuentra el recinto donde las cuatro espadas sagradas han sido guardadas por muchos años y es obvio que no podríamos dejar un tesoro tan valioso en un lugar de fácil acceso… este templo ha servido como protección para esas espadas y "ellos" son los curiosos, los saqueadores y los ladrones que han fallado en su intento por descubrir el secreto de este lugar."
El grupo continuó caminando a través de innumerables pasillos aparentemente idénticos entre sí, y a pesar de que el lugar se encontraba sumergido en la penumbra absoluta, la matriarca caminaba con toda seguridad, ella no necesitaba luz para encontrar su camino a través del laberinto del templo.
Finalmente, el grupo llegó al fondo del lugar, al cuarto final que tenía la apariencia de una iglesia. La única fuente de luz eran las antorchas traídas por los sinodales.
"Pongan las antorchas ahí." Dijo la matriarca, indicando algunos agujeros en las paredes.
Por algún efecto producido por la luz de las antorchas puestas en esos sitios específicos, y que se reflejaban en las paredes talladas hasta hacerlas lisas; el lugar se iluminó perfectamente. Aquél que había diseñado el lugar había tomado en cuenta incluso los detalles más aparentemente insignificantes en la construcción y planeación de ese lugar.
Los cuatro chicos miraron con atención el cuarto. Los muros estaban cubiertos con esculturas y bajorrelieves en las que se representaban las cuatro bestias.
"¿Por qué nuestras bestias están aquí?" Preguntó Rei distraídamente.
"Esa es una larga historia joven Max." Respondió una vez más la matriarca. "Como seguramente tú lo sabes, ya que has sido guardián de una de ellas; las bestias existen incluso antes de que la raza humana apareciera. Sus esencias se derivan directamente de los espíritus de los cuatro elementos. Y por supuesto, cada uno de ustedes sabe qué espíritu está protegiendo. Rei¿Qué espíritu está bajo tu cuidado?"
"Driger." Respondió con confianza el chico. "El espíritu del Trueno."
"Sí, muy bien. ¿Max?"
"Draciel, el espíritu del agua."
"¿Kai?"
"Dranzer… el espíritu del fuego."
"Bien, y ¿Tyson?"
"Dragoon…el espíritu de… de… ¿El espíritu del dragón?
"Zinrai" dijo la matriarca tras dejar escapara un suspiro. "Me temo que tendré que asignar a otro sinodal la guía de este chico. Parece que no estás haciendo un buen trabajo con él."
"No matriarca." Interrumpió Max. "Tyson siempre es así. Zinrai lo ha entrenado muy bien… es decir, ha intentado entrenarlo muy bien pero… lo que Tyson necesita es un milagro."
"No es momento para bromas." Dijo la matriarca tratando de reprimir una pequeña carcajada. "Dragoon es el espíritu del viento, espero que aprendas eso. Como sea jóvenes… como les iba diciendo, hace mucho tiempo, cuando finalmente el hombre pudo hacer uso de su fatídica razón y se percató de la existencia de los elementos que permitían la vida a su alrededor, se dio cuenta también de la existencia de los espíritus que habitaban dentro de estos elementos y, haciendo uso de su razón y de su lenguaje, fueron capaces de comunicarse con estos espíritus que cobraron forma de bestias para poder ser vistos por los seres humanos, fue así que ambos, humanos y espíritus, formaron un pacto con ellos en el cual, los humanos siempre protegerían a las bestias y éstas, a cambio, mantendrían un equilibrio entre ellos y… aquellos que atentaran contra él…
Esa es la historia jóvenes, la historia que ahora en nuestro pueblo aparece sólo como una leyenda que dice además, que todo aquél que posee la bestia se convierte en su guardián, tal y como ustedes, y es un deber que el guardián no puede rechazar. Siempre son los espíritus los que escogen a su guardián."
"Pero…" interrumpió Rei. "¿Quién querría tener esas bestias y para qué?"
"Ya te lo dije joven. Las bestias, al ser los espíritus que mantienen el balance entre los elementos de la naturaleza, poseen grandes poderes, y como es muy obvio, siempre habrá gente que querrá apoderarse de ellas en su propio beneficio. Bueno, suficiente plática. Como lo prometí, les confiaré ahora las cuatro espadas sagradas."
La matriarca se acercó al altar del lugar y puso una gema azul en un hueco en la piedra que poseía la misma forma que la gema e inmediatamente, la piedra hizo un ruido grotesco y una loza se desplazó hacia a un lado, dejando al descubierto una pequeña abertura en la cual se encontraba una brillante espada negra. La matriarca hizo lo mismo con tres gemas más, una roja, una amarilla y una blanca.
"Espere" Dijo Tyson en su habitual tono despreocupado. "En ese lugar hay espacio para otra piedra y parece haber otra espada oculta ahí… ¿Es que acaso hay algún otro guardián del que no nos haya hablado?"
"Eh… N-no." Contestó la matriarca sin poder ocultar sólo un poco de nerviosismo en sus palabras. "Lo que en realidad sucede es que aquél que diseñó esta parte cometió un error, y construyó cinco cámaras en vez de cuatro. Eso es todo."
"Ah." Se limitó a responder Tyson, dando en su limitada mente, su pregunta por contestada.
"Muy bien, estas son las cuatro espadas sagradas jóvenes, Rei, por favor, da un paso al frente."
El chico se sintió un poco temeroso lo que lo hizo dudar por unos instantes y finalmente, hizo lo que la matriarca le indicó.
"Yo, en el nombre de la Tribu Sagrada de Birtari Ljós, tribu de los guardianes de los Espíritus de los Elementos; yo, la matriarca, le confío al guardián del espíritu del trueno, la fortaleza de esta espada que lleva por nombre Byakko, y deberás usarla como tu sinodal te ha enseñado."
"Lo haré."
"Bien, el siguiente, Tyson, da un paso al frente."
"¡Sí!"
"Yo te confío a Seiryuu, la espada que contiene el poder del viento, la cual debes usar para evitar todo aquello que consideres injusto."
"¡Sí!"
"Bien, Ahora Max, un paso al frente por favor. Bien, recibe esta arma sagrada llamada Genbu, poseedora del espíritu del agua el cual usarás para pelear contra el mal."
"Sí."
"Y finalmente… Kai, Toma la espada del fuego, Suzaku, la cual debes proteger con tu vida si es necesario, y en cambio, ella te protegerá a ti."
"…"
"Muy bien chicos, ahora, por última vez les preguntaré ¿Están realmente seguros de querer estar aquí? Esta es su última oportunidad de retractarse. De este momento en adelante, sólo habrá dos maneras de dejar todo esto. Uno será la victoria… el otro será la muerte. Aún sabiendo esto. ¿Quieren continuar?"
"Yo sí" Se apresuró a decir Kai.
"Yo también." Respondió sorpresivamente Max.
"Y yo." Dijeron Rei y Tyson al mismo tiempo.
"Muy bien entonces, sólo algo más. Con estas espadas les otorgo también su primera, y esperemos que única, misión. Deberán recuperar sus bestias, cosa que ya saben, pues es a lo que han venido, deben emprender el viaje en poco tiempo. Les queda menos de dos semanas antes de que sea demasiado tarde. Ahora, salgamos de aquí. Los guiaré hasta la salida."
El grupo se adentró nuevamente por el templo, regresando por el mismo camino, y tan sólo a unos metros de la salida, Kai se detuvo abruptamente.
"Esperen" dijo el chico de ojos color magenta.
"¿Qué pasa?" Preguntó Zen.
"Yo también me di cuenta joven Kai." Dijo la matriarca, deteniéndose. "Ese cadáver no estaba aquí cuando llegamos… y ese no es el único… Puedo sentir el olor de la sangre en el aire… ¡Maldición¡Chicos¡Rápido¡Corramos al pueblo!"
"¿Qué está pasando?" preguntó Max, mientras corría.
"¡Eso!" Respondió Rei, al llegar justo a la entrada del templo, donde encontraron dos hombres vestidos de negro que aparentemente custodiaban la entrada y que al verlos aproximarse, sacaron sus armas.
"No se acerque." Le dijo Yuel a la matriarca.
Dos de los chicos estaban paralizados por el miedo, habían recordado sus experiencias con personas vestidas de negro y que sostenían armas.
Todos ellos, tanto los extraños como los chicos, sus sinodales y la matriarca, permanecieron inmóviles, esperando algún movimiento por parte del contrario.
En el momento quizá menos esperado, uno de los hombres vestidos de negro simplemente echó a correr y su compañero no dudó en seguirlo, ambos sabían que serían fácilmente derrotados por los ocho peleadores a pesar de traer armas de fuego.
"¡Esperen!" Gritó Hokka, al mismo tiempo que comenzaba a correr detrás de ellos, pero la matriarca lo detuvo, tomándolo por la ropa.
"Espera Hokka" dijo la matriarca. "No importan ellos… ¡Tenemos que regresar al pueblo!"
El grupo corrió lo más rápido que pudo de regreso, y tan sólo unos cientos de metros antes de llegar, pudieron apreciar una columna de humo en la misma dirección.
Todos corrieron aún más rápido, sólo para encontrar que las pequeñas casas donde vivían los habitantes de la tribu Birtari Ljós, habían sido completamente destruidas o reducidas a cenizas. Y todos se quedaron horrorizados al encontrarse con cientos de cadáveres, calcinados la mayor parte de ellos, esparcidos por todas las pequeñas calles del pueblo. El enemigo había atacado, y los residentes se habían resistido. Una cruenta batalla había tenido lugar ahí hacía unos cuantos minutos...
Y helo ahí. ¿Qué pasará con la tribu¿Quiénes los habrán atacado? Ohhhh no dejen de leer por favor. El siguiente capítulo tiene más acción, lo prometo... pero no se compara con lo que sigue. ¡píquenle al botoncito morado de abajo por favor!
