A/N: Soy acérrimo enemigo de decir "No soy dueño de Glee, y blah, blah, blaaaaaah". Jamás verán eso en mis fics, nunca. ¿Por qué? Pues porque sin nosotros los gleeks, Glee, RIB, y toda la franquicia no sería nada, así que yo creo que Glee nos pertenece más a nosotros que a nadie. He dicho.
Damian fuera.

Un Encuentro Incómodo

Animado por los comentarios de Thad, Nick se dirigió a su habitación, pensando en còmo revelarlo todo a Jeff y a los Warblers. Inmerso en sus pensamientos, comenzó a vagar por todo el campus, y cuando menos se lo esperaba, estaba del lado opuesto del edificio.

"¡Rayos!", pensó el chico, al darse cuenta que en su ensimismamiento, había tomado el pasillo al revés. Avergonzado, enfiló por el corredor en sentido contrario, en dirección a la habitación 112.


Jeff se encontraba solo en la habitación. Nick tenía entrenamiento de Lacrosse y luego de natación, así que no llegaría en un par de horas, más o menos.

Había terminado los deberes, y aún era temprano, de modo que decidió "entretenerse" con ciertas revistas que tenía bajo el colchón. Jeff tenía varias revistas non sanctas, ejemplares conseguidos en establecimientos discretos y que jamás se le ocurriría enseñar a nadie.

Comenzó a pasar las páginas, observando uno a uno a los chicos retratados. Conforme avanzaban las páginas, sus posiciones se volvían más provocativas, al tiempo que se mostraba más piel, más músculo, luego vello y después…


Nick miró la hora en el celular, y se dio cuenta de que había pasado cerca de una hora desde que habían salido del ensayo con los Warblers. Sin embargo, aún tenía tiempo de sobra para terminar los deberes, pues era sábado y, además, quedaba una hora completa de lo que se suponía debía ser el entrenamiento, más la media hora que solía tardarse en ducharse y cambiarse…


A Jeff le parecía que ningún chico podía tener una 'herramienta' tan larga y tan gruesa, y menos aún en flacidez. Sin embargo, observarlos era sumamente excitante y placentero, aunque resultara irreal. Por encima del pantalón, el chico acariciaba su órgano sexual. Lo oprimía, lo acariciaba, lo jalaba levemente mientras pasaba las páginas de la revista.

Podía sentir cómo su propio miembro se hacía más grande y más rígido, cómo empezaba a sentirse más y más apretado en su ropa interior, cómo comenzaba asomarse por el elástico… debía liberarlo.

Revisó la puerta. Estaba cerrada. No podía entrar nadie sin la llave, y Nick tardaría al menos una hora en llegar. Volvió a la cama.

Bajó la bragueta y metió su mano… buscó su glande… lo encontró… comenzó a acariciarlo… se estremeció…

Desabrochó el cinturón y se desabotonó los pantalones. Después, los bajó junto con sus calzoncillos hasta los tobillos.

Se sentó en la cama. Su pene en total erección se pegaba a su flácido abdomen, apuntaba hacia arriba. Envolvió la verga de su pene con su mano izquierda. Entre lo delgada que era ésta y lo largo que era aquél, sus dedos apenas cubrían la mitad. Comenzó a recorrerlo con la mano formando un cerrado aro a su alrededor. Llevaba su mano de la base rodeada de vello dorado hasta su glande no circuncidado una y otra vez, primero muy lentamente y luego más rápido, y más rápido… rápido… rápido…

Estaba estremeciéndose y ahogando los gritos del inicio de su clímax, preparándose para expulsar el semen cuando sonó un ruido en la puerta. Alguien entraba. Jeff no tuvo tiempo de hacer absolutamente nada.

De repente, Nick Duval estaba plantado en la entrada del dormitorio mientras veía a su compañero de cuarto desnudo de la cintura a los tobillos, con su pene en la mano y unas revistas a su lado.

Jeff sintió como su pene, aún envuelto por su mano, se desinflaba con un globo sin atar al que sueltan de repente. Se quedó helado, estático, patético. Sentado en su cama con su ahora flácido pene en la mano izquierda, con los calzoncillos y los pantalones en los tobillos y rodeado de revistas…

¡Revistas! Estaba rodeado de revistas con fotografías de chicos desnudos… no podía dejar que su amigo las viera. Se levantó de un brinco, se subió los pantalones y los calzones y recogió las revistas a toda prisa.

Mientras tanto, Nick había cerrado la puerta y echado el cerrojo, para luego acercarse a su cama, donde dejó su mochila de piel marrón y se sentó, reprimiendo una sonrisa de oreja a oreja que amenazaba con cortar su cara. No había visto nada horrible ni espantoso. De hecho, lo había excitado, pero se inclinaba para ocultar su erección. Después de todo, él no sabía que su compañero era homosexual también, y quería revelarlo de un modo especial.

Jeff metió las revistas bajo el colchón y después corrió al baño. Daba la impresión de que sólo quería esconderse. Cuando la puerta se cerró detrás de Jeff, Nick se arrodilló junto a la cama de su compañero, pues le había parecido ver algo. Algo que lo cambiaba todo.

Debajo de la cama, había quedado una revista. En la portada, bajo el título de la revista, figuraba una fotografía del torso y cabeza de un chico de marcados músculos abdominales, pectorales, bíceps y tríceps; piel blanca lechosa y cabello y vello abdominal y axilar oscuro, con dos angostos tirantes como única vestimenta y los brazos extendidos y levantados, dejando ver su vello axilar. La erección de Nick se intensificó. El chico hojeó la revista. Estaba atestada de fotografías similares, aunque si bien algunas también mostraban… 'más abajo'.

"Si Jeff tiene revistas de chicos" pensó Nick "y se masturba con ellas… eso quiere decir que le gustan los chicos. ¡Mi compañero de habitación es homosexual!"

En ese momento sonó la puerta del baño. Nick volteó la cabeza para mirar a Jeff, sonriendo. Jeff lo miró de soslayo y le dirigió una de sus sonrisas tímidas que tanto encantaban a Nick.

―¿Ocurre algo, Nick? ―preguntó Jeff, al ver una amplia sonrisa en el rostro de su compañero.

―No, nada. Nada en absoluto… ―respondió Nick, sonriendo, mientras un él en su interior brincaba de gusto.