Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Horikoshi-sensei, a excepción de los Oc's, que son míos. Yo sólo uso a sus bebés para emparejarlos y hacer historias cursis.
Nota: Asdfglkjhasdfglkjh ¡lamento tanto la tardanza! La principal razón por la que no he escrito este capítulo antes es por flojera.
Sí, soy una mierda por hacerles esto. Pueden odiarme.
Alas de Hielo
X
Dabi suspira pesadamente, y entra al escondite, que es el gran edificio abandonado. No pasan ni dos segundos hasta que Toga ya esté sobre él con un cuchillo en el cuello y una sonrisa radiante y loca.
El pelinegro ni se inmuta. Sólo mira hacia arriba un momento, sintiendo un gran déjà-vù.
—Hoy me han puesto armas en el cuello más de una vez... —comenta vagamente.
La rubia se ríe dulcemente y lo suelta, para luego arrebatarle la bolsa que traía.
—¿Trajiste la cena? ¿Qué es?
—Sushi.
Twice no tarda en hacer aparición.
—¿Y por qué tardaste tanto? —Habla el de doble personalidad con molestia—. De seguro tuviste tus cosas que hacer, por lo que veo. —Y su tono cambia totalmente a uno comprensivo.
Pero el muchacho de las llamas ya se ha acostumbrado a él. Aunque eso último que había dicho lo deja algo pensativo, haciendo que rasque su nuca mientras mira a la puerta otra vez.
—Sí... Cosas que hacer.
No va a decir que acaba de aceptar la posible relación futura de su querida hermana menor con la del héroe número dos.
(Claro que no sin dar algunas advertencias antes.)
. . .
La albina se deja caer sobre el gran sofá de la sala. Su hermano menor la ve y sonríe, para después regresar toda su atención a su teléfono.
—Empiezo a creer que el universo me está castigando por alguna cosa que hice —comenta Fuyumi a modo de queja, y no recibe respuesta así que levanta la cabeza, observando a Natsuo—. ¿Me estás escuchando?
—Sí —afirma, y le mira, con la cara iluminada en una gran sonrisa—. Es sólo que estoy chateando con una amiga.
—¿Una amiga? —Repite, confundida, frunciendo las cejas—. ¿Y quién es para que sonrías así?
La cara del chico parece iluminarse todavía más.
—La asistente de Hawks.
Cri.
Cri.
Cri.
Vale. Esa información, Fuyumi jamás se la esperó. Y tiene gran curiosidad de saber cómo su hermano terminó de esa manera.
(¿Y por qué todo tenía que ver con Hawks de repente?)
—¿Y desde cuándo eres amigo de ella?
—Desde ayer —contesta de lo más natural, rayando hasta lo alegre y emocionado—. ¡Ah! Cierto, ¿cómo te fue en tu cita con Hawks?
Varios recuerdos surcan la cabeza de la segunda Todoroki, y hace una mueca de horror que confunde a Natsuo.
—Preferiría no hablar de eso, gracias.
«¿Tan malo fue?»
El chico mantiene esa pregunta dentro de su cabeza, se lo obliga su instinto de supervivencia. Así que solamente hace un sonido de afirmación y vuelve a su teléfono. Mientras Fuyumi, a duras penas, se sienta correctamente en el amplio sofá y mira con desgano la enorme pila de papeles de exámenes que tiene por corregir.
—Esto va para largo.
Y al otro lado de la habitación su querido hermanito solamente se ríe con su celular. Y envidia su alegría, por un momento.
. . .
Kurome ríe suavemente al revisar el nuevo mensaje de su actual cómplice shipper, y luego lo guarda rápidamente otra vez antes de entrar a la oficina de su jefe. Y lo ve, el muchacho está de nuevo tirado sobre su escritorio, con un aura oscura y desanimada rodeándole.
No le preocupa, ya lo ha visto así antes. Lo que le preocupan son los papeles importantes encima del escritorio.
—Jefe, no se atreva a babear sobre esos documentos. —Advierte severamente, yendo hacia él portando una mirada inquisidora. Hawks suspira pesadamente y se recuesta en su asiento, sin ganas.
—Kurome, lo arruiné todo...
—¿Y hasta ahora se da cuenta?
El pollo suelta un quejido largo y vuelve a golpear su cabeza contra la mesa.
—Tu crueldad hace que quiera suicidarme.
—No puede morir antes de que termine mi contrato —declara la pelinegra con total seriedad—. Así que en unos dos años, con todo gusto lo ayudo a suicidarse, jefe.
—Eres el mal encarnado.
—Sí, sí —afirma sin más deseos de continuar con la ridícula discusión. Saca su confiable tableta y comienza a revisar el nuevo itinerario de su superior—. Jefe, mañana debe ir a visitar las academias más famosas de Japón, y luego tiene una reunión con varios héroes del Top Ten.
Enseguida Hawks vuelve a levantarse.
—¿Dijiste academias más famosas? —inquiere, ocultando su emoción.
—Sí, eso dije.
—¿Y la U.A está entre ellas?
—Sí, está entre ellas. ¿Por qué le-?
Y ni siquiera le deja terminar en cuanto ya ha salido por la ventana. Kira suspira pesadamente y rueda los ojos, volviendo a sacar su teléfono para revisar los mensajes, reír un poco y luego llamar a alguien.
—¡Hola!
—¡Buenas tardes, Todoroki-san! —Saluda de manera efusiva, anormal en ella pero no con alguien como Natsuo—. ¿Mañana no habrá reunión de padres en la U.A?
—Sí, sí habrá. Aunque Endeavor no podrá presentarse —su tono grita que ya es costumbre decir algo como eso—. Así que irá mi hermana.
—Eso será provechoso —afirma sonriendo radiantemente—. Porque Hawks irá también.
Natsuo quiere gritar de la emoción, pero al ver a su hermana trabajando a un par de metros, prefiere mantener la boca cerrada y solamente sonreír como si fuese el día más feliz de su vida.
—Entendido. Gracias por la noticia, compañera.
Y corta. Kira lo hace, portando todavía esa sonrisa radiante. Y se retira del estudio de su jefe.
De nuevo en la casa Todoroki, Natsuo sonríe como idiota en tanto observa el aparato telefónico. Y después mira a su hermana con los ojos brillando en la más pura emoción. Ella no tarda en darse cuenta del exceso de alegría que abunda en el cuarto, y levanta la vista los papeles para pasarla en su raro hermano.
—¿Alguna cosa en especial que haya sucedido para que sonrías así?
Y para qué negarlo, su alegría le da rabia. Él ahí tan feliz mientras uno sufriendo por tener a alguien idiota arruinando su rutina.
Y pareciera que los ojos de Natsuo se iluminan todavía más.
—Nada en especial.
Fuyumi sabe que miente. Todos los que tuviesen Quirk de hielo en su familia mentían horriblemente. Incluyendo Shōto, aunque solamente cuando era pequeño. De grande uno ya no sabía si mentía cuando aclaraba que él incineró al pez (más porque odiaba su lado de fuego que por ser demasiado joven para conductas asesinas).
Es mejor ignorarlo, se dice.
Pero Natsuo tiene otros planes.
—¿Irás mañana a la reunión de padres en U.A?
Levanta la mirada, observando con sospecha al chico. Hay algo bajo todo ese numerito, aunque no sabe qué, no lo descifra correctamente aún.
—Sí —su tono suena más seco que nunca, y se reprende por ello—. Iré.
Natsu asiente animado, y sale corriendo de la habitación. Fuyumi todavía no comprende ese comportamiento tan raro.
. . .
—¡Ah, hola, Tokoyami!
Enseguida el nombrado rompe su lápiz al reconocer esa voz, y alza la mirada de su cuaderno plantándola en el frente. Y justo ahí, justo ahí está el hombre que le había llevado a su agencia y enseñado que todas las aves pueden volar.
Sí, era Hawks.
Y estaba sonriendo. De esa manera desagradable que ameritaba una gran broma pesada acercándose.
—Por lo que me ha contado EraserHead supe que ya has alzado vuelo. ¡Estoy tan orgulloso de ti!
Y no se equivocaba.
Y... ¿En serio era necesario decir esas palabras tan vergonzosas en medio de toda la clase?
Tokoyami está que quiere hacerse un ovillo y desaparecer de todas esas miradas sobre su persona. Incluso Bakugō le estaba viendo, y riéndose con burla al pasar de los segundos.
Hasta que Aizawa se aclara la garganta, deteniendo el suplicio del portador de Dark Shadow.
—Bueno, Hawks ha venido hoy a darles algo de información y advertencias a todos ustedes. Ténganlo en cuenta, chicos.
—Gracias por esa cálida presentación, señor EraserHead —bromea el joven héroe, y se gana un gruñido antes de que el maestro vaya a meterse de nuevo a su bolsa de dormir—. Ok. ¿Quién quiere saber el que será el próximo secuestrado por la Liga de Villanos?
Hay silencio por completo, hasta que Katsuki se levanta de golpe y hace explosiones en su mano derecha, mientras sonríe molesto.
—¿Acaso quieres que te cocine, pollo?
Hawks sonríe de lado.
Esta clase era realmente divertida. Quizás el próximo año se uniría como profesor.
—No dudo de tus habilidades culinarias, pero por el momento rechazaré tu oferta.
Y así comienza una larga jornada. Las típicas advertencias que ya se sabe de memoria y que hicieron dormir a un par de chicos.
Y hasta que finalmente tocó la campana del receso. Todos salieron disparados.
—Qué divertido es ver las caras de sufrimiento de los jóvenes —comenta de pronto al verlos a todos salir. Después mira al héroe que sigue en la bolsa—. Ahora sé por qué aceptó este trabajo.
—Gajes del oficio.
Asiente divertido, y por el rabillo del ojo reconoce una cabellera de colores distintos.
—¡Ah! ¡Shōto!
El aludido se detiene en el marco de la puerta, y gira la cabeza para enseñarle una de las miradas más frías. Hawks ni se inmuta con ello y se acerca con ánimos a él.
—Me gustaría hablar de algo contigo.
—Sólo si es para pedir una disculpa por aprovecharte de mi hermana.
El rubio parpadea un par de veces, no entendiendo esa frase.
—¿Aprovecharme? —pregunta, aturdido.
El adolescente frunce el ceño.
—Tú le... le... —traga pesado, siente que ni siquiera puede decirlo claramente sin tener ganas de asesinar al héroe.
—No sé exactamente a qué te refieres, pero en realidad sí tiene que ver con Fuyumi. ¿Me escucharás?
Shōto entrecierra los ojos y le mira detenidamente, y al no encontrar rastros de broma en su cara, asiente. Ambos se encaminan por el pasillo hasta llegar a un lugar no tan concurrido.
—¿Qué tienes que decirme sobre Fuyumi? —inquiere secamente el bicolor, cruzando los brazos.
—Bien, bien... —suspira Hawks—. Primero que nada, no me lo tomes a mal, pero en serio que ella es impresionante.
—Eso ya lo sé. ¿Alguna otra cosa que no sepa?
—Y de verdad voy en serio con ella.
Bueno. Esa no se la esperaba.
Principalmente, porque Shōto conocía a Hawks como alguien que andaba de broma en broma, y esta vez se veía inusualmente serio.
Pero no por ello puede quedar del todo convencido ni sacar conclusiones precipitadas (aunque es muy bueno en ello).
—¿Qué quieres decir con eso?
—Mm... Depende —declara, algo pensativo. Puede notar que de nuevo está jugando, después ve esa sonrisa divertida de siempre—. ¿Qué me dirías si yo te dijera que quiero casarme con ella?
Cri.
Cri.
Cri.
Esta vez, de verdad, esa sí que no se la esperaba.
Su expresión de sorpresa cambia a una de molestia en segundos.
—Estás bromeando, ¿no es así? —Inquiere, seco—. Como si fuera a aceptar una estupidez como esa.
—¿Bromeando con algo como esto? ¡Claro que no! —Exclama animado—. Y aunque suene loco, la idea de ser tu cuñado suena genial.
—Deja de jugar. —Ordena, harto de la situación.
—No estoy jugando, Shōto —declara aún con su sonrisa despreocupada—. De verdad me llama la atención Fuyumi. Así que sólo te preguntaré una cosa respecto a todo esto.
El menor frunce de nuevo el ceño, sin dejar de observar al héroe que tiene enfrente.
—¿Qué?
—... ¿No quieres que ella sea feliz?
Y Shōto ya no sabe qué más refutar el respecto.
. . .
Ok, quizás en esos días algo no estaba yendo muy bien en su vida. Primeramente porque había un héroe pollo atractivo que la perseguía, su padre se enojaba por esta misma ridícula razón, su departamento seguía en reparación por la pelea de Hawks y Shōto, su hermano el villano había desaparecido y su otro hermano, el idiota de pelo blanco, apoyaba la futura posible —o imposible— relación que podría tener con Hawks.
Y está bien. Fuyumi trata de soportarlo. Aunque si alguien venía de pronto diciéndole todo eso y agregando el "estarás bien, todo saldrá bien" seguramente le rompería la nariz o le congelaría el trasero.
Ella no es Jesús. Lo supo la primera vez en que ese mismo idiota de alas rojas le había soltado el primer intento de coqueteo.
Pero al menos puede intentar soportar esto último que está sucediéndole. Esta última catástrofe.
—¿Por qué se tardan tanto? —Inquiere Endeavor, que estaba sentado a un lado suyo, sonando de lo más molesto—. Algunos tenemos cosas que hacer.
«Pudiste simplemente no venir, en ese caso»
No puede decirle eso, así que lo mantiene dentro de su cabeza.
Aunque todavía sigue sorprendida. No se esperaba encontrar a su progenitor yendo a la reunión de padres de la U.A, y a pesar de que no se lo había preguntado directamente sino que lo dedujo sola (ya que el hombre jamás fue a ninguna reunión escolar o algo parecido cuando eran pequeños) está realmente confundida por los acontecimientos.
Y por otro lado, se siente algo orgullosa.
¿Que el héroe número uno, Endeavor, se esforzaba por arreglar las cosas con su familia? Si le preguntaran eso a su hija, ella con toda alegría diría que sí.
Lo probaba el hecho de que por primera vez dejó de lado su trabajo profesional para ir a esa reunión de padres.
Sonríe inevitablemente y se acomoda en la silla. Observa a su alrededor, el gran estudio lleno de asientos, posiblemente para todos los padres de los alumnos, los cuales entraban más y más al pasar de los minutos.
—Creo que están llegando los últimos padres. —Informa en un intento de bajarle los humos al su padre. Este bufa y se cruza de brazos, callando.
Y mientras seguía entrando gente Fuyumi se dio cuenta de algo más.
Varios héroes hacían también aparición. Para ser más precisos, eran los más conocidos y los que habían internado a los chicos de U.A en sus agencias.
Debió entonces sentirse algo mal porque en realidad su padre habría ido obligado, luego recordó que estaba vistiendo de civil así que volvió su orgullo. Pero esto se desvaneció y un sudor frío le recorrió la espina dorsal apenas vio las alas rojas aparecer por la puerta de entrada.
Y se pregunta si estaría bien retirarse en ese momento.
Tarde. El pollo ya la había visto.
—¡Hola, Fu-!
Se calló en cuánto entendió las señas que le hacía la albina, y pronto notó al imponente hombre a un lado de ella.
Sonríe despreocupado y cierra su boca con una cremallera invisible, tan característico de él. Luego va a sentarse detrás suyo con toda la naturalidad del mundo, y Fuyumi no puede sentir más terror.
Agradecía que Enji no hubiese oído el saludo interrumpido de Hawks.
Continuará.
