Amordazada como estaba, no parecía que los días pasaran. Y JAcob estaba cerca de mi, tan cerca que me ponía de los nervios.

No lo odiaba, pero deseaba que acabaran con esto de una buena vez.

El fue el que me recibió cuando yo llegue a mi casa y me saco de ella a otro lugar, estaba igual que siempre pero ya no le veía con los mismos ojos, era tan hermoso que se volvía fastidioso.

El no hablo, solo susurro ordenes a los demás perros falderos de la reina, no me habían tratado tan mal como parecía, solo me habían dado algunos golpes a propósito pero no el, el solo se quedaba a observar y por un momento pensé haber visto en sus ojos rabia, aunque no se si era por los golpes que me daban o porque el quería hacerlo y no podía.

Me di por vencida la tercera noche y me dormí, hasta que me despertó el ruido de una cacerola cayendo casi encima de mi.

Chille horrorizada, Sam sonreía con un fanfarronismo autentico.

-Te encantara la comida de perros. – no me moví, solo lo mire y le gruñí. Si lograba escapar a el le daría unas patadas en las pelotas y luego lo entregaría. – Cómela.

No aparte mi vista de la suya, lo mire seriamente, mis ojos fijos en sus pupilas dilatadas. El alzo una mano y la coloco por detrás de mi nuca, hasta hundirme la cabeza en el plato de comida asquerosa.

-Te he dicho…

¡-Ya basta Sam! – grito alguien por detrás con voz enfadada. Jacob se acerco a nosotros. Sam le miro, con miedo y rabia. Me soltó, se levanto sonriente y camino fuera del lugar. Jacob se arrodillo delante de mi se saco la camiseta y comenzó a limpiarme la cara.

-No me toques- intente voltearla pero no lo permitió, sus manos suaves tocaron mi mentón y siguió limpiándome.

-Siento todo esto. – susurro mirándome. – en serio.

-Tu doble moral me molesta. – murmure sin fuerzas. – te quise, ¿Por qué me hiciste esto Jacob?

-Se escapo de mis manos, Isabella. – su mirada estaba llena de tristeza. – yo también te quise.

La rabia subió dentro de mi hasta llegar a mi garganta deje que saliera un pequeño rugido y le escupí en la cara. El se limito a limpiársela mirándome, sin hacer nada mas.

-Hipócrita. – sisee - ¿Cómo puedes llamar a todo esto amor? – intente calmar mi voz.

-Se que no me creerás, pero ahora mismo estoy pensando en dejarte ir. – se encogió de hombros. – yo pagaría todo esto por ti.

Intente suavizar mi voz.

-Escapemos. – el dolor me inundo, yo no quería estar con el. Mi corazón le pertenecía a Edward, con el yo quería estar ahora. – solo los dos, juntos. Lejos de aquí… puedo vender una acción de papa y tendríamos para vivir por siempre.

Sus ojos brillaron.

-Ella nos encontrara. – dijo. – Yo no quiero que sufras daños.

-Los estoy sufriendo. – me acerque a el amordazada como estaba. – cada minuto, ellos intentan tocarme, tu ya no me quieres, y ella llegara para matarme. – mi voz tembló, pero me mantuve fuerte.- podríamos cambiarnos de nombre, vivir tener hijos.

-Tu estas aquí por mi culpa.

-Así es. – una voz detrás de nosotros se lucio entre todas las demás, ella aparto un guante de seda de sus manos y me miro fijamente. - ¿No te gusta la estadía?

Jake negó con la cabeza y se levanto.

-Leah. – asintió hacia ella. Y luego me miro a mi, con pena.

-La comida es un asco. – solo pude decir. – y las manos se me acalambran muy a menudo pero nada que no pueda arreglarse.

Ella rió, su risa era bastante maligna si así podría llamarse se acerco a mi con Jacob muy detrás de ella, intente no respirar ni moverme.

-¿Va a morir y solo piensa en la comida? – volvió a reír. – pensé que era mejor.

-Después de vivir una vida de ricachones, y pasar repentinamente a esta no es lo mejor sabes.

Se encogió de hombros. – Es irrelevante. – sonrió. – Antes de matarte supongo que quieres un deseo.

-De echo quiero varios. – murmure intentando mantener la poca valentía que quedaba en mi. – Una buena comida, no he comido nada. Rompa limpia y a la moda, tengo que morir un poco fashion, ¿No crees? – le sonreí. – ah y porque.

-¿Por qué? – me miro con desconcierto.

-Si, digo. – intente encogerme de hombros. - ¿Por qué quieres matarme en realidad?

Ella se sentó en un sofá lejos de mi, mirándome a larga distancia. – llama a Sam.

Yo me sorprendí, su cara era serena, pero no sabia que pasaría ahora que exigí algo. sam llego casi al instante, besándola en los labios.

-Hola. – se dijeron mutuamente como si estuvieran recién casados.

-Hola. – ella toco su cabello. Asco. – Necesito que pases por… - me miro. - ¿Quieres pizza?

Me reí. En verdad haría todo eso por mi, o quizá me envenenarían con ella.

-Lo que sea que no contenga de esto. – apunte al plato de comida para perros.

Ella asintió mirándolo. – Pizza, y ve a mi closet y trae una ropa muy fashion.

El salio de la habitación un poco aturdido y confundido, pero no tenia mas que obedecerla. Yo la mire por mucho tiempo en cada ocacion que pude, no se como no me había enterado de su edad antes, no tenia edad de universitaria.

Era muy bonita, morena alta atlética y cabello castaño. Su sonrisa relampagueaba cada vez que podía hacerlo, Jacob la miraba como comunicándose telepáticamente y ella asintió lentamente. El se acerco a mis espaldas y corto lo que mantenía sujetadas a mis manos y luego a mis pies. Me enderece, intentando parecer tranquila.

-Si intentas escapar, esta bandera blanca caerá rápidamente.

-Comprendido. – asentí. - ¿Me dirás el porque de la cuestión?

-Esperemos a Sam, pensé que seria mas agradable el cuento cuando las pizza estuvieran aquí.

-Quisiera que me lo contaras a mi sola. – ya no temía de ella, ni de nadie. Si moría así debía ser, por supuesto. – no quiero que nadie mas escuche lo que tengas que decir.

-Comprendo. – mire a Jacob, el me miraba con suplica. Ella lo miro a el.

-Retírate.

Hizo una mueca adolorida y salio de la habitación.

-¿Confías en tu verdugo? – pregunto cruzando las piernas. – No cambiare de idea, ya sabes.

-No pedía que cambiaras, se que no lo harás. – me encogí de hombros. – Tener una amistad aunque sea falsa en el final de mis tiempos me vendría bien, y además la pasaremos bien. Como buenas amigas, pizza y cuentos.

-Cuentos de terror. – sonrió. Jacob entro rápidamente, y le tendió el celular. Ellos se descuidaron y yo mientras tome una piedra de punta afilada y la guarde debajo de mi. Me incomodaba un poco pero nada que no pudiera soportar.

Después de un rato de silencio sam llego, la pizza lleno mi ser de hambre. Casi temblaba cuando ella tomaba dos trocitos y me daba la caja entera a mi.

-¿comenzamos?

Ella asintió silenciosamente.

-Mi padre era un gran vendedor de drogas en este país antes que lo mataran, alguien descubrió su gran secreto y acabo su vida tan rápido como pudo. – murmuro mirando a la nada. – yo estaba muy joven cuando esto paso, solo escuche la llamada y el llanto de mi madre ese día. Este negocio es bastante difícil, quien se entera de lo que haces intenta matarte y destruirte, yo lo he hecho. – respiro profundo. – un detective privado fue quien lo mato, acabo con su vida como si no importara nada.

-¿Cuál es la cuestión del asunto? – pregunte ansiosa. – no quiero posponer mi muerte.

-Cuando Jacob y tu salían juntos yo no me enfurecía porque estuvieran juntos, nunca me gusto como mas que un compañero, solo temía el día en que el te dijera algo de lo que no debía decirte.

-No lo hizo, Leah. – susurre. – Yo tenia celos de ti por su relación, y cuando los encontré en aquella fiesta…

-Ah esa fiesta…. La droga subió de tono. – rió. – pensé que era Sam el que entraba por la puerta y me lance sobre el desnudándole. – me miro. – el no se opuso. – suspiro. – lo siento, los hombres son tan… absurdos a veces, el te quiere a ti. Sin embargo dejo que siguiera con mi juego.

Resople bajo mi aliento intentando controlar las ganas de insultarla a morir o de golpearla hasta que me cansara, ella igual me mataría.

-¿Entonces?

-Tu padre. – señalo lentamente. – mato al mio, te he buscado por mucho tiempo. Y apareciste delante de mi como si nada, y Jacob comenzó a quererte. ¿No es genial?

-¿Mi padre? – la mire confundida, ya la pizza no me apetecía. – Pero si el no era detective ni mato a nadie nunca.

Ella soltó un suspiro audible y se recostó en el sillón.

-Tu padre, el real.

Me quede shockeada.

Me había maltratado mi juventud, y ahora de la nada causa problemas y me involucran a mi.

Senda mierda.

Pero solté una carcajada que la puso alerta a ella. Y se molesto al parecer, se levanto con rabia y me miro apretando el semblante con fuerza.

-Espera. – levante la mano. - ¿Qué mi padre que?

-Ya basta de juegos niñita. – sentencio. – El mato a mi pariente mas cercano, ojo por ojo.

-¡Pero si ni siquiera vio de mi en estos últimos años!

-Entonces supongo que no le interesara tu muerte.

Me reí mas fuerte, el miedo escénico comenzaba su ataque defensivo dejándome inmune, ella saco su arma y apunto.

-Un gilipollas que no vio de mi, y que me causa este tipo de problemas. – le dije sonriente. – Podemos arreglar esto con dinero, mi padre no biológico pero si real me dejo varias acciones, puedo dejártelas.

Pensé que eso la convencería pero no fue lo que paso.

-Tengo suficiente dinero para vivir y que mis nietos vivan de ellos.

Se acerco muy cerca de mi y apunto la pistola sobre mi pecho.

-Espera. – respire profundo intentando calmar las oleadas de risa que me atacaban. - ¿Entonces porque me dijiste que me matarías porque según tu sabia tu secreto?

-Acusaciones extras. – yo tome fuerte la piedra contra mis dedos hasta el punto de sentir lo afilada que estaba y se lo clave en el hombro con facilidad y sin pensar nada, ella chillo adolorida y soltó sin querer el arma. Me aleje de ella e intente ponerme de pie pero el miedo no me concedió el único deseo que yo quería cumplir ese día.

Seguía arrastrándome por el duro piso frió hasta darme fuerte en la cabeza con una mesa afilada detrás de mi.

Chille horrorizada al ver como ella se levantada todo símbolo de perdón se habia borrado de ella, ahora me odiaba.

-Podemos hacer esto como es. – me atreví a decir. – pelea de gatas.

-¿Me estas llamando animal?

-Pelea entre las dos, quiero decir. Sin armas, solo puños y patadas.

-Vale. – soltó el arma estiro su mano y me golpeo en todo el centro de la nariz. – me lo debías.

Comenzó la pelea con puntos a su favor, mi pelea era mas callejera que la de la de ella que era mucho mas profesional, me dio mas golpes que yo ella aunque yo era buenísima esquivando.

Cuando le aseste al primer golpe en la quijada sentí el crujido de algún hueso y la sangre brotando.

Se le había soltado un diente. Estuve a punto de mofarme cuando ella me pateo haciéndome bolar por la habitación, para darme un gran golpe contra la pared.

Ahora yo era la que sangraba.

Ella tomo su arma y apunto.

-Ya basta de juegos.- cargo para disparar contra mi, una puerta se abrió y disparo.

Imagino que la perdida de sangre hizo que perdiera el conocimiento tan rápido que pude haber dicho flam.

Pero escuche los disparos que salían por toda la habitación y uno que atravesó mi pierna derecha con tanta fuerza que nadie hubiera pensado posible.

Sentí el dolor, luego unos gritos. Jacob, era el quien gritaba mi nombre, y era el quien me había salvado la vida, lo ultimo que logre ver, fue el cielo nocturno con un montón de estrellas en el.

A pesar de la existencia de la maldad y la contaminación, el planeta no dejaba de sorprendernos.

Y entonces pude sonreír.

EB

EB

EB

No habia actualizado porque estudio en dos universidades y comence en las dos esta semana, he estado bastante full con las clases.

Como siempre espero les agrade el capitulo, muchas gracias por pasar por aca.

Abrazos!