Capítulo 11 (by Saruto)

Ni siquiera le habían quitado las esposas al meterla en la celda. Tenía las muñecas entumecidas, pero estaba desgraciadamente acostumbrada a eso. De modo que se las frotó con suavidad y suspiró profundamente.
No soportaba estar entre rejas. Cada vez que lo estaba le daba demasiado tiempo a pensar en su vida, y eso no le gustaba nada.
Había destrozado su prometedora carrera como cirujana por meterse donde no la llamaban. Su madre nunca pidió ayuda. Nunca quiso dejar a aquel cabrón. Siempre lo amó. Pero Kate no pudo evitar quemar su casa con ese tipo dentro. Se la tenía guardada. Muy guardada.
Todavía sentía sus sucias manos encima. Aquella horrible noche ella apenas tenía trece años, y el muy cerdo se metió en su cama. Desde ese día la vida de Kate cambió. Fue la primera vez que hizo daño a una persona. Le rompió la lámpara en la cabeza y su madre, en lugar de apoyarla la echó de casa.
Nadie la valoró, nadie le dijo nunca una palabra amable. Simplemente se dedicó a intentar sobrevivir por sí misma, y cuando salió del internado donde la mandaron se puso a trabajar para estudiar medicina.
Era brillante, y las becas, y el trabajo de camarera le permitieron sobrevivir. Quizás en el fondo todo aquel esfuerzo no era por ella, sino porque buscaba el reconocimiento de su madre.
Si tan sólo hubiera sido capaz de olvidarse de ella y seguir su vida, ahora no estaría en la situación en la que estaba. Esperando allí, en una celda a Robert. El hombre que la perseguía desde hacía años. El hombre que se había obsesionado de una manera enfermiza con ella.
Unos pasos firmes pero lentos interrumpieron sus pensamientos. Levantó la cabeza y allí estaba él. Mirándola sin ninguna expresión en el rostro

- Kate, hasta cuándo vamos a seguir asi?
- Haz tu trabajo y no me des un sermón, Robert
- Te dije que te escondieras en esa granja hasta que llegase
- Robert no puede ser- ella estába cansada de todo aquello- Lo nuestro no puede ser!
- Me estás obligando a entregarte y sabes que no quiero hacerlo- dijo él con tristeza
- Hazlo, Robert! Estoy cansada de todo. Si tengo que enfrentarme a lo que hice lo haré pero no destrozaré tu vida y tu carrera
- Sabes que mi carrera me importa una mierda

Robert estaba desesperado, no era capaz de hacerla entrar en razón, y sabía que ahora no había salida. Tenía que montarla en aquel avión y entregarla, y eso significaría perderla para siempre.

- Eres un buen hombre. Olvídate de mí. Sólo eso- dijo ella con tristeza
- No me dejas opciones, Kate- contestó él derrotado

Ella lo miró a los ojos. No quería hacerle daño. No soportaría tener otra víctima más a sus espaldas. Se acercó a él y le besó suavemente entre los barrotes.

- Es lo mejor para ambos- dijo Kate con sinceridad
- Mañana volveremos a Los Ángeles. Tu lo has querido así- dijo él con frialdad

Robert se marchó de allí dolido. Hizo lo que pudo por ella. Llegó a arriesgarlo todo, pero Kate no se dejó ayudar. La estaba perdiendo para siempre