Cap. 11 Sólo mírame a mi.
Desde aquella primera golpiza, Shu no ha podido salir de casa y Yuki mandó a cambiar el llavín de la puerta delantera, para de esta forma sólo él tener llave, así que siempre cerraba cada vez que salía. (N/a son de esas cerraduras que se cierran con llave, es decir que aún estando dentro si no se tiene la llave no puede salir…esos realmente me dan miedo). Trató de llamar a Hiro, pero desde que se rompiera su celular no tenía como comunicarse, ya que Eiri arrancó todos los teléfonos de la casa.
Se encontraba en la sala, sentado en el mueble y pasando su lengua por el corte que tenía en el labio superior, ya no sangraba como hace dos días, cuando Yuki le pegó por haberlo encontrado llorando en una esquina. Últimamente el rubio estaba paranoico y por cada cosa que Shu llorara siempre lo acuñaba a que extrañaba al loco del conejo y ese día no era la excepción, y, aunque no estuviera tan alejado de la realidad ese día lloraba porque le dolía todo el cuerpo por la forma tan brusca que lo había tomado apenas unas horas.
Habían pasado semanas de esa llamada y desde ese día Eiri había olvidado que parte del proceso de hacerlo es que ambos obtengan placer, ahora es cuando el quiera sin importar que pase con el otro.
El chico trataba, como en el día de hoy, de dejar que esos pensamientos pasaran de lado por su mente, que no le afectaran, así que desde ese día se había retraído, ya no reía, no tenía ánimos de moverse y de seguro que si Yuki hubiese dejado la puerta abierta no se hubiese escapado.
Como por costumbre, tomo el control remoto del televisor y lo encendió sin tener nada que ver en realidad, hasta que llegó al canal de música viendo un especial de Nittle Grasper y Bad Luck. Escuchar la voz de su ídolo le hizo despertar de ese letargo autoimpuesto que tenía, recordando como la música de ese hombre se había convertido en inspiración para cantar, como le hizo descubrir lo que en verdad era importante en su vida.
A su lado podrían no estar Ryuichi ni Yuki, pero si no tenía su música en verdad no tendría nada, como ahora que no puede cantar, no es nada, pero qué hacer, de todas formas aun seguía queriendo a ese iracundo escritor, tal vez ya no el mismo amor, pero le quería.
Acabo el video y luego una canción de Bad Luck se escuchó, era extraño verse a si mismo, olvidó todo lo que sentía en ese momento, ya el labio partido no era la gran cosa, ya los moretones en su espalda y vientre no le molestaban y como si en verdad estuviera ese publico que mostraba la pantalla, se levantó de ese asiento en que estaba y empezó a bailar, no se dio cuenta que alguien desde la puerta lo observaba, ni tampoco se dio cuenta que el video que estaban poniendo era del concierto conjunto con Sakuma, para él era simplemente su música, pero para aquel que le observaba, no era lo mismo.
Ese que veía al chico moverse frente a la pantalla de la tv lo interpretaba como otra muestra de preferencia para aquel que era su enemigo, le molestaba, porque nuevamente su pequeño decidía algo que tuviera que ver con el loco del conejo y no a éel.
Yuki POV
En verdad te he perdido, ¿No es cierto?, ¿Cuándo lo hice?, no me di cuenta. Es irónico, verdad, estoy conciente de lo que pasa, pero no puedo evitar que la ira me invada cuando veo la realidad. Pequeño, aun cuando sea de esta forma te prefiero a mi lado que lejos de mi.
Recorría la ciudad montado en su motocicleta, luego de haber buscado mucho en los archivos de NG Records al fin había dado con la dirección del cantante. Llegó a la mansión, no era de sorprenderse que Sakuma Ryuichi tuviera una casa así, mucho dinero había hecho con el éxito de Nittle Grasper.
Tocó el timbre y no fue hasta cinco minutos después que un desmejorado ryuichi le abrió la puerta, parecía que llevaba días sin dormir y en verdad no se equivocaba. Desde aquella llamada con Shu-chan el había tratado de todas las formas de verlo, pero siempre Tohma le impedía salir, ya sea inventando algo o ocupándolo en algo. Cuando pudo ir, nadie le contesto y sabía que el chico no había ido a trabajar, así que algo malo estaba pasando y ver al mejor amigo de este lo confirmaba aun más. De esta forma, sin decir ni siquiera un saludo dejo pasar al otro.
Sakuma san, estoy preocupado por Shu (Este fue el saludo y no necesitaban otro, si la intuición del mayor estaba correcta no debían perder tiempo en nimiedades como los buenos modales)
Yo también lo estoy, creo que algo ha pasado, porque es extraño que no nos comuniquemos con el y si Tohma no quiere decir nada es porque sabe todo y es algo que hizo Eiri-San (Hiro notó el tono con el que pronunció el nombre del escritor, sin embargo no comentó nada, para el mismo Eiri no era santo de su devoción)
Creo que el sabe lo de ustedes dos (Esto si que sorprendió a Ryuichi, no creyó que el le contaría eso a el) Si, el me lo contó. Debemos sacarlo de ahí, con el genio que tiene ese y si mis sospechas son correctas no creo que lo este pasando de las mil maravillas.
Ambos salieron de la mansión, sin un plan formado, pero con la certidumbre de querer recuperar a Shu de las garras del rubio
Gemidos de placer y dolor invadían la habitación. Luego de verlo bailar Yuki se sintió motivado a tomarlo ahí mismo, Shu aún estaba irritado de la ultima vez que lo habían hecho, pero eso al rubio no le importaba, solo quería que el otro le sintiera y le mirara solo a él, ya para que prestar atención a nimiedades, de seguro se ha ganado el odio eterno del que una vez lo amó con pasión.
Yuki, al paso por favor (Lloraba debido al escozor que producía en su herida que volvía a abrirse, pero el otro no le contestaba, enfrascado en sentir como esa cavidad se estrechaba alrededor de su miembro, sentía placer, si que lo sentía, pero era el único y no quería darse cuenta de lo contrario)
Llegado al orgasmo salió del cuerpo del menor fijándose en la sangre que bajaba de la entrepierna del chico, pero no dijo nada, ya no habían palabras que le permitieran ganarse un perdón y nunca ha sido hombre que sepa decir lo adecuado en un momento difícil, sabia escribirlo, pero decirlo era algo totalmente diferente.
En ese momento dos cosas sucedieron al mismo tiempo, escuchaba como la puerta de la sala era derrumbada y veía como se le abalanzaba Ryuichi dándole un golpe certero en el rostro, para luego voltearse a ver como Shu aun estaba hecho un ovillo en el sofá de la sala, para tratar así de alivianar el dolor.
Vamos, párate y pelea si es que de verdad te crees tan macho.
La voz de Ryuichi lo hizo girarse, haciéndolo bruscamente y dando un gemido de dolor que hizo que la ira del otro cantante se avivara más, Hiro, que no pudo entrar tan rápido como él veia la escena y luego de chequear a su amigo intento ayudar, pero el otro le detuvo.
Lo siento Hiroshi, pero este bastardo es mío.
Hiro no le hace caso y aun así ataca a Yuki, quien se defendió, pero eran más así que perdió, los chicos, luego de dejarlo en el piso y sangrando de boca y nariz, pretendian seguir pegandole, pero un quejido detrás de ellos les hizo reaccionar.
Por favor, no sigan, ya es suficiente.
Al ver a Shu como Dios lo trajo al mundo dejaron de lado al escritor para cubrir la desnudez del otro y marcharse de ahí, dejando al rubio hecho un ovillo en el piso y, como aquella noche que él mato a Kitazawa llegó Tohma para consolarlo.
¿Qué rayos haces aquí?
Que crees Eiri.
¡Lárgate, que no entiendes que no siento lo mismo por ti!
Nunca te he pedido que me digas lo contrario, solo que me dejes estar a tu lado.
En esta ocasión, nuevamente, se dejo consolar por el otro y lloró, no por los golpes recibidos, sino por lo perdido.
Paso un año del incidente. La prensa habló de la ruptura de ambos y del inicio de la relacion de Ryuichi con Shu, en algunos casos rumoraban de algo entre el presidente de NG con el escritor, pero nunca se pudo comprobar.
En lo personal, la carrera de ambos seguía viento en popa. Yuki aun sin su musa pudo escribir, pero inevitablemente todo lo que escribía era pensando en él, como su ultimo libro "Cuando pierdes un ángel".
Shu, por su parte en un inicio escribía canciones de amores perdidos, pero con Ryuichi a su lado, ya la temática era diferente y eso, para dolor de cierto escritor, era muy notable tanto en sus canciones, sus presentaciones, sus fotografías, en todo. Se amaban y ninguno de los dos tenía problemas para gritárselo al mundo.
FIN
