¿Están listos chicos? ¡Sí capitán, estamos listos! ¡No los escuuucho! ¡Sí capitán, estamos listos! Uhhhhhh... Vive en una piña debajo del mar ¡Bob-Es-Pon-Ja! Su cuerpo absorbe y sin estallar ¡Bob-Es-Pon-Ja! El mejor amigo que podrías desear ¡Bob-Es-Pon-Ja! Y como a un pez le es fácil nadar ¡Bob-Es-Pon-Ja! ¡Todos! ¡BOB-ES-PON-JA! ¡BOB-ES-PON-JA! ¡BOB-ES-PON-JA! El es BOOOOB ESPONJAAAA-JA-JA-JA-JA (¡Bob Esponja!) *fiu fiu fiu fiu fu fu fui*
Bleach no me pertenece.
Hogar, dulce hogar. Esas fueron las primeras palabras de Yoruichi Shihouin al salir del Senkaimon y divisar la tienda de Urahara. Estas dos semanas fueron un dolor de cabeza total, unos sujetos del Agujero del Gusano habían escapado de este lugar y estaban causando estragos por toda la Sociedad de Almas disfrazados como miembros del 2do escuadrón. Una ridícula persecución que duró casi catorce días. Suspiró. Definitivamente necesitaba unas vacaciones.
Abrió la puerta, era tarde, pero a pesar de la hora, gritos de festejo y risas se podía escuchar claramente al otro lado de la puerta corrediza que separaba la recepción de la tienda de su casa.
-¡Esto es genial! ¡Conseguiré una súper pistola de agua y atacaré a todo que se atreva a retarme! ¡En especial a ti, Ururu!-
-¡Jinta-kun! ¡No es justo!... ¡Ay! ¡Ay! ¡Ya deja de pellizcarme!-
-¿Tendremos suficiente dinero para los gastos a parte, Urahara-dono?
-¡Claro que sí, Tessai-san! Hemos ahorrado lo suficiente como para darnos este lujo, ¡Finalmente tendremos unas vacaciones dignas!-
La puerta corrediza se abrió, mostrando la silueta de una hermosa mujer morena de ojos dorados y cabellos violáceos. Se puede decir que el jefe de la tienda a penas la vio, saltó olímpicamente de un lado de la habitación hasta donde se encontraba ella.
-¡Yoruichi-san! ¡Te tengo una sorpresa!-
-¿A eso se debe el gran alboroto, Kisuke?- bromeó la morena, observando con una gotita en la cabeza a su emocionado amigo. Este repentinamente rodeo su cintura, estrechando su cuerpo al de él y de QuiénSabeDónde sacó cuatros boletos, acompañado con un mágico brillo especial (?) que lo rodeaba.
-¡Nos iremos a Hawái, Yoruichi-san!- una vez dicho esto, empezó a dar vueltas con ella, como si esta fuera una muñeca de trapo.
Por otro lado, la gota que acompañaba el rostro de Yoruichi había aumentado su tamaño, desde el día de la "famosa tormenta" su querido amigo había perdido esa timidez que siempre lo acompañaba cuando trataba asuntos de ese tipo con ella. No le molestaba en absoluto, ya era hora de que superara esa etapa... Aunque, a veces se comportaba irritablemente empalagoso. Como ahora.
-¿Y se puede saber por que hay cuatro boletos, si somos cinco?- Habló mostrando expresión neutral, casi como la de un robot, esperando a que este bajara su excesiva euforia. No lo aceptaría frente a nadie, pero había una parte de ella disfrutaba sus exageradas muestras de cariño.
Este se quedó en seco cuando escuchó su pregunta. Estaba cien por ciento seguro de que la respuesta no le iba a agradar a su interlocutora.
-P-Pues...- empezó a tartamudear, alejándose lentamente de la mujer. Solo por precaución. -Verás... E-Estamos en Japón... y Hawái está un poco lejos de aquí... Y sabes que entre más lejos sea el vuelto, m-mas costoso es y... y...-
Una vena apareció en el rostro de Yoruichi, sabía perfectamente a donde este iba a llegar.
-... P-Pensé que si ibas transformada como un gato... P-Podríamos ahorrar el pasaje.- A esto último, Kisuke le agregó una tímida sonrisa que decía "Por favor no me mates, por favor no me mates".
-¿Ahorrar?- Un aura maligna la rodeó.
15 minutos después
-¡LO SIENTO MUCHO, YORUICHI-SAN! ¡TE JURO QUE TE COMPENSARÉ! ¡POR FAVOR TE PIEDAD!-
En tan solo un quinto de hora el salón donde se encontraban había quedado patas arriba. Sillas con patas faltantes, ventanas rotas, muebles esparcidos por todo el lugar... Clara señal de que la ira de Yoruichi Shihouin había pasado por ahí. Por la seguridad de todos, Tessai se había llevado a los niños a un bunker secreto anti Yoruichi (?) que usaban cada vez que esta discutía con su jefe... ejem... casi siempre.
-Mas vale Kisuke...- Dijo entre dientes, levantándolo por la tela de su haori.
-¡Te lo prometo!- Imploró el rubio, llorando internamente por su vida.
Yoruichi suspiró y lo soltó repentinamente haciendo que el tendero cayera sobre el suelo, de nada serviría matarlo. Esta se dio la vuelta, adquiriendo su forma gatuna.
-Espero que tengas tu billetera preparada, Kisuke, necesitaré trajes de baño nuevos.- Y se marchó a su habitación.
Una nube negra acompañó al pobre tendero, que todavía estaba en el piso, sentado en cuclillas y llorando internamente. Los gustos de Yoruichi siempre han sido exageradamente caros. S¡uspiró una, dos y tres veces.
-Después de todo Yoruichi-san es una noble, tiene sentido que sus gustos tengan un radar para los objetos innecesariamente costosos.- Y nuevamente suspiró. -Ella tiene dinero, ¿Por qué no usa el suyo?-
Unas lágrimas empezaron a correr por el rostro del pobre y futuramente quebrado tendero. Sabía que cada uno de esos trajes de baño costaba lo mismo que cuatro o cinco camisas en los almacenes que el frecuentaba... ¡Un minuto!
-... Yoruichi-san en traje de baño...- Una sonrisa de tonto se formó por sí sola en su rostro, imaginándose a su hermosa amiga en coloridos y llamativos bikinis que resaltarían a perfección el cuerpo de esta...
-B-Bueno, tal vez no sea tan malo-
Habían pasado dos semanas después de la gran noticia. El tan esperado día se reducía a mañana, finalmente tendrían las vacaciones tan anheladas por los integrantes de la pequeña y destartalada tienda. La ropa ya estaba lista, las maletas casi arregladas, los preparativos completos para mantener el local cerrado por una semana, flotadores, medicinas, cremas y demás utensilios imprescindibles completamente ordenados. Tan solo les quedaba esperar pacíficamente para en la mañana despegar a ¡Hawái! Sí, Tessai, Ururu y Jinta lo estaban... En cambio Urahara...
Pues...
Centro Comercial de Karakura
-¡Apresúrate, Kisuke! ¡Tenemos tres horas antes de que cierren los almacenes!-
-Ya voy, ya voy, Yoruichi-san.-
Sí, por más que quisiera, el pobre Urahara Kisuke no podía tener su equipaje a tiempo. Su amiga-compañera-crush(?) había dejado TODO a última hora, como siempre. Tal vez ser la Diosa de la Velocidad le había hecho bajar mucho la guardia respecto a preparativos, o por lo menos eso era lo que Kisuke pensaba cada vez que se encontraban en este tipo de situaciones (Siempre). Rondaron por cuatro horas, de tienda en tienda, departamento por departamento y, a pesar de estar cargando seis bolsas llenas, lo único realmente útil que este veía que la mujer había comprado eran tres o cuatro objetos. Y no, eso no era lo peor...
Suspiró, observando su cartera.
-Quedaré en la ruina.- murmuró el desanimado tendero.
-Vamos Kisuke, no seas tacaño. Con tantos artefactos que le vendes a los shinigamis de seguro tienes dinero suficiente.- Replicó su acompañante, haciéndole una seña para que este entrara a otra de las infernales boutiques.
-Sabes que no es así de fácil, Yoruichi-san.- Explicó, tratando de seguir el enérgico ritmo de esta. -Además, ¿Por qué no usas tu dinero?-
-Porque no me gusta gastarlo en pequeñeces como estas.-
Una vena apareció en la mejilla del tendero. Pocas veces eran las que se molestaba, y mucho menos con su amiga de la infancia, pero seamos sinceros, la respuesta que esta le dio ameritaba más de un buen reclamo. Respiró profundo y contó hasta tres, no era el mejor momento para darle un sermón sobre cómo no mal gastar el dinero y sobre el esfuerzo del trabajador. Aunque... Observó a la hermosa mujer caminar hacia la sección de ropa de verano.
Valía la pena.
Valía toda la pena del mundo. Había pasado todo ese tortuoso día de compras femeninas junto a Yoruichi; habían caminando charlado, reído, bromeado y almorzado juntos ¡Como en una cita! Pensó animado. Ambos estaban con ropas casuales (Urahara seguía con las mismas de siempre); la atractiva mujer vestía un blue jean ajustado y una simple camisa de cuadros algo escotada que acentuaba a perfección sus curvas. Claramente esto atrajo cientos de miradas, en su gran mayoría masculinas; algunas más atrevidas que otras. Pero al final todos se retractaban cuando veían a su acompañante; no estaban tomados de la mano, no se abrazaban, ni mucho menos se besaban; pero había algo en ellos dos, capaz de hacer creer a todo el mundo sobre la existencia de algo más que simple amistad. Además que Urahara, por más que estuviera sonriendo, mataba con la mirada a todo aquel que se atreviera a mirarla de forma inapropiada.
-¿Debería llevármelo en blanco?-
Kisuke observó la prenda detalladamente. Uno de esos típicos vestidos playeros, de esos a media pierna que se amarraban en el cuello por medio de dos finos tirantes y dejaban en total descubierto la espalda de la portadora. Blanco, negro, verde, amarillo ¿Para qué preocuparse por el color si todos se verían perfectos en ella? Pensó un cansado y futuramente quebrado Urahara. Aunque, realmente estaba emocionado por ver a Yoruichi vestir cada uno de esos maravillosos atuendos, un cambio de look no le caía mal a nadie.
-Sí, en blanco está perfecto.- Sin tan siquiera ver el precio, lo tomó. -¡Oh! ¡Ahí están los zapatos!-
Y por enésima vez, el pobre Kisuke Urahara suspiró.
-¿Puedo ayudarlo, señor?- Una dependienta del almacén se acercó al tendero.
-¿Eh?- Articuló el distraído ex shinigami, pero una vez que regresó a la realidad, este inmediatamente le sonrió amablemente a la joven. -No, no... Solo estoy esperando.- Respondió, observando cansado a la morena que ya tenía tres diferentes pares de zapatos en las manos.
La dependienta soltó una ligera risa al ver aquella escena.
-Mi novio también pone esa expresión cuando salimos de compras.- Añade la chica antes de marcharse.
Un pequeño rubor invadió las mejillas de Urahara, era la sexta persona en día que había insinuado sobre una relación entre él y Yoruichi. ¿En realidad damos esa impresión? Pensó algo nervioso.
-¡Kisuke! Ven a pagar-
El ex shinigami se acercó a la caja, con un aura depresiva que ahuyentaba a todos los que estaban cerca de él, aunque por alguna razón Yoruichi no la notaba. Observó el precio de las prendas, un costo exagerado para un par de pedazos de tela, y peor aún si le sumabas los ridículos impuestos.
-Anímate, ya terminamos por hoy.- Exclamó la morena con una gran sonrisa, aunque sus palabras no hicieron ningún efecto en el pobre sujeto.
-¿Cómo quieres que me anime después de haberme dejado en la banca rota?- Murmuró deprimido, observando como las moscas salían de su pobre cartera. Yoruichi lo miró como si sus palabras fueran meras exageraciones.
-No seas ridículo. Incluso me tomé el tiempo de comprarte un pantalón para el viaje.-
Los ojos de Urahara se iluminaron. Nunca pasó por su mente que Yoruichi le daría tal detalle. De seguro no era la más refinada prenda, ni tampoco había tomado todo su tiempo para escogerla, pero el hecho de que esta hubiera pensado en él hizo que un extraño sentimiento de felicidad creciera en él. Sí, eso creía.
Pero lo que no sabía, o más bien no recordaba es la costumbre que tiene Shihouin de comprar regalos algo... especiales, que van en contra del gusto de sus destinatarios.
-¡Mira!-
La cara del tendero adquirió un tono azulado al ver... esa cosa. Efectivamente, la mala costumbre de Yoruichi no había desaparecido. No era más que un pantalón a la rodilla, de esos que los hombres por lo general usan para las piscinas o playas; sí, todo estaba bien hasta ahí, hasta ver el ridículo diseño... Color amarillo, con cuadros rosas y dentro de esos cuadros habían tubos de ensayo, vasos químicos, microscopios y demás objetos que normalmente se ven en un laboratorio. Parecía uno de esos bóxer para niños...
-Cuando lo vi inmediatamente me acordé de ti.- añadió la morena con una enorme sonrisa, pero la expresión de Urahara decía todo lo contrario. Este, por cierto, maldecía al idiota sin gusto que había creado esa horrible prenda destinada a castigarlo.
-N-No creo que sea de mi talla...- Trató de excusarse el rubio.
-Claro que lo es, no por nada soy tu mejor amiga.- Dijo con orgullo. Por alguna razón esas dos últimas palabras lo golpearon como dos bloques de cemento (¡Friendzone!).
-¿Estás segura? Estos últimos días he engordado.- La morena lo miró de arriba a abajo algo desconcertada.
-Yo te veo igual.-
-¿Ah sí? Ahahaha...- Los nervios cada vez lo invadían más, si no tenía cuidado iba a cavar su propia tumba. -¡Oh! Ahora que recuerdo ese tipo de tela me causa alergias e irrita mi piel.-
-¿Acaso no te gusta mi regalo?- Las palabras de Yoruichi empezaron a sonar peligrosamente amenazantes. Al igual que su mirada. Kisuke empezó a sudar frío.
-¡N-No! ¡No es eso, Yoruichi-san!- Tragó saliva, nada rápido y coherente se le ocurría. -Solo es que... Solo... Es que...-
-¡Lo sabía, mentiroso infeliz! ¡No te gusta!- exclamó en un tono de voz lo suficientemente alto como para llamar la atención de las personas a su alrededor.
-Y-Yoruichi-san... Aquí no por favor...-
-¡Oh, sí! ¡Me vas a escuchar, desagradecido mentiroso!...-
Y de esta forma terminó el "maravilloso" día de compras para el pobre tendero. Sí, felices vacaciones.
Al día siguiente. Aeropuerto de QuiénSabeDónde.
-¡Divirtámonos en Hawái!-
Finalmente había llegado el tan esperado día. Todos los integrantes de la tienda de Urahara caminaban alegremente por el aeropuerto. Estuvieron esperando desde las siete de la mañana, dos horas antes como el reglamento lo sugería, para que después del largo lapso de tiempo llamaran a los pasajeros para el vuelo a Hawái.
-¡Démonos un festín con el dinero que apartamos y salvamos!- Como era de esperarse, el dueño de la tienda no portaba los extraños pantalones que su amiga le había regalado. Esta era una de las pocas veces que le llevaba la contraria, pero después de la vergonzosa discusión que tuvieron en el centro comercial y en la misma tienda, de seguro la morena ya había desahogado todo su enojo. Nadia podía salir mal.
-Sí, disfrutemos de la playa e ir de compras.- Añadió Ururu.
Y después de seguir todo el protocolo respecto a la entrega de boletos, peso de las maletas y revisión de los mismos pasajeros. Llegaron a la parte que tensaba todo el cuerpo de la mujer en su forma gatuna. Este era un mal plan, uno de los peores que Kisuke había tenido en toda su vida ¿¡Quien en su sano juicio creería en una maleta con forma de gato?! Si esto salía mal, Yoruichi juró y perjuró que lo molería a golpes sin piedad alguna.
-Esto es todo.- Le dijo el tendero al sujeto e seguridad que atendía la revisión de maletas.
Por otro lado, Kisuke estaba ensimismado en sus pensamientos. Sería un viaje increíble, por fin podría compensar los años de explotación infantil a Jinta y Ururu; Tessai podría relajarse como se lo tenía merecido; él podría darse el bronceado playero que su pálida piel tanto deseaba y Yoruichi, pues... Un calor se apoderó de sus mejillas, dándole a entender que nuevamente se había sonrojado. Lo único que consolaba la pérdida innecesaria de dinero eran esos vestidos, accesorios y trajes de baño que resaltarían el atractivo cuerpo de su querida. En definitiva sería un viaje estupendo... O eso creía.
A medida que las maletas pasaban, la tensión de Yoruichi aumentaba. El encargado de la revisión observó las maletas sin mucha importancia, raras eran las veces en las que ocurrían incidentes no deseados, pero... Algo llamó su atención.
-¿Eh?-
¡Mierda! Pensó la gata.
-¿Qué es este gato? ¿De dónde salió?- Inmediatamente la tomó en sus brazos, sacándola de la fila.
-¡Ah! ¡Espe...!- Trató de decir el tendero, pero ya era demasiado tarde.
-¡OYE! ¡KISUKE! ¿¡QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO?! ¡KISUKEEEEEEEEE!-
Y el sujeto se la llevó.
-Y yo que pensé que nos ahorraríamos el pasaje de avión de Yoruichi-san.-
Continuará~
Se supone que les había dicho en el capítulo anterior que iba a subir un especial de San Valentín... Se supone e_e En serio le di muchas vueltas al tema, pero ninguno me convencía y al final salió este :c Hace un buen rato alguien me había pedido que escribiera un capítulo dedicado al omake de cuando se van a Hawái, pues... ¡Aquí esta~! Si estás leyendo esto, gracias por darme la idea y lamento mucho no poder acordarme de tu nombre ;-; Sobre la parte de las compras ¿Recuerdan que hace varios capítulos atrás insinué que Urahara y Yoruichi saldrían a comprar cosas para el sushi?Bueno, tampoco pasó... (Nunca crean en las promesas de GranDiosaSupremaPollo e_e) Pero acordándome de eso y de la petición que me hizo Sammyneko , decidí escribir esa parte para compensar :D (?) También gracias a ti por la idea :DD
¡Espero que les haya gustado! ¡Y gracias por los reviews del capítulo anterior! Y recuerden que si tienen algún tipo de idea que quisieran ver para los futuros capítulos, simplemente háganmelo saber y trataré de escribirla cuando se de la ocasión :D
Bye-Byee~
PD: Adivinen que película vi el viernes... ¡Bob-Es-Pon-Ja! (Error 404: Madurez not found)
