ALEGRÍA Y MELANCOLÍA
Una sonrisa verdadera no tendría por qué ocultarse tras una máscara.
En el Jardín de la Mansión Tenoh…
La tarde del sábado era agradable, el sol invernal amainaba el frio viento que corría a través de los ornados jardines de la Mansión Tenoh. Una joven menuda de lacios cabellos azulados se encontraba inmersa en su lectura mientras gozaba de los pequeños haces de luz que acariciaban delicadamente su rostro.
— ¡Amy! — una joven de coletas se plantó frente a ella mencionando su nombre a forma de saludo.
— ¡Chicos! — respondió jovialmente la aludida distrayendo finalmente sus pensamientos del libro que se encontraba en sus manos.
— ¿Dónde anda el "Pequeño Genio" que no está contigo? — interrogó Mamoru, quien había arribado junto con su novia y con Setsuna para hacer compañía a la peliazul.
— No tengo idea; hoy salió muy rápido de las clases de avanzados… ni siquiera espero a la "Reyna del Hielo"
— ¡Vaya!, ¿ya tiene nombre? — burló el pelinegro
— ¿En serio es tanto así? — fue Setsuna quien ahora se unía a la conversación
— Peor — musitó la interrogada.
— ¡De verdad? — dijeron al unísono los morenos. Era extraño que una chica como Amy opinara de esa manera de cualquier persona.
— No se relaciona con nadie que no sea Haruka y, cuando alguien le habla, si tiene suerte sólo recibirá una mirada helada — dijo con un acento que denotaba casi miedo en sus palabras — si no… puede ser víctima un comentario mordaz que te haría desear jamás volver acercarte a ella.
— ¡Wow!, ¡en serio no es una chica sociable! — extrañamente el énfasis del chico sonaba divertido, quizá esperaba con eso aligerar la tensión que se estaba creando.
— ¡Ni siquiera Mako con lo amable que es pudo acercarse a ella! — continuó la chica ya un poco más animada por la actitud del chico — ¡y que decir de Mina!, pareciera que se odian, apenas van un par de clases juntas y una no tolera a la otra.
— Sí que es "Especial" — el chico continuaba con sus observaciones sin percatarse del silencio de su novia.
— ¿Quién es especial? — la voz vino a espaldas de los chicos quienes se sintieron sorprendidos de inmediato.
— ¡Haruka! — el unísono era algo común en el grupo.
— Hola Gatita… — la recién llegada de inmediato abrazó a su amiga de coletas con cariño pero se separó de ella inmediatamente al sentir la mirada del moreno sobre ambas — ya, ya la solté… "Señor Inseguridad", Amy, Setsuna. — concluyó su saludo.
— Ja… Estábamos hablando de tu novia — dijo el chico.
— ¿Tengo Novia? — Haruka fingió sorpresa… sabía perfectamente a que se refería todo mundo con ello.
— Hazte.
— ¡Mamoru! — la reprimenda no se hizo esperar por parte de Usagi.
— Je… Michiru sólo es mi aprendiz, — la rubia sabía que no tenía que excusarse ante sus amigos, pero no estaba de más dejarlo en claro — no puedo decir ni siquiera que sea mi amiga, si me habla es sólo porque tengo que enseñarle la escuela, que si no… ni lo haría
— Sí… ya nos dijeron lo "Especial" que es — fue Setsuna quien ahora hizo uso del calificativo que se había ganado la joven artista.
— Sólo es… diferente… reservada si quieres… — Haruka desconocía el porqué de su necesidad de defender a su pupila, era algo que nacía natural — y bueno sí, sí es especial… pero no del modo en que ustedes lo ven.
— Ya nos callamos.
Los chicos comprendieron de inmediato que el asunto realmente no era algo que les competía, y si la plática no degeneraba en algo positivo, no tenían razón alguna del por qué continuar por esa vertiente. De ese modo el silencio se posó sobre los cinco jóvenes.
Así fue hasta que el par de chicas más jóvenes se percataron de la indumentaria de Haruka.
Era un traje que parecía ser de algún modo deportivo; sus piernas cubiertas con un pantalón amplio y pareciese relleno de alguna forma, y con unas botas que combinaban con su color. La chaqueta holgaba de su cintura mientras su torso era cubierto con una sudadera de cuello de tortuga y manga larga que, a pesar de parecer ser más amplia a su talla, se acomodaba perfectamente a su silueta.
No pasaba desapercibido que estaba cubierta de polvo, y alguna otra cosa más, de pies a cabeza.
— ¿Y ese traje Haruka? — fue la chica genio quien se atrevió a romper el silencio.
— ¿Y esa sonrisa? — continuó alegremente el interrogatorio su mejor amiga.
— ¡Aaaah!, ¿esto?, je… — había olvidado por completo su atuendo y se sintió sorprendida — Papá decidió darme hoy mi regalo de cumpleaños.
— ¿Por eso saliste temprano de clases? — inquirió Amy.
— Así es
— ¿Y, qué?, ¿te dio un viaje a la luna? o ¿por qué el traje de astronauta? — fue Setsuna quien intentó una fallida burla.
— Ja—ja, es un traje ignifugo, Papá acaba de abrir relaciones con los asociados del Velódromo de la ciudad y me inscribió en él para aspirar una preparación profesional — el fulgor en sus ojos era de total emoción — por el momento estoy en aprendizaje y entrenamiento, pero si todo sale bien podré prepararme para pertenecer a los equipos del nivel juvenil.
— ¡Qué bien Haruka! — Usagi no dudó ni un momento y abrazó con todo su cariño a su amiga.
Desde muy pequeña Haruka había mostrado un cierto amor por todo aquello que tuviera un motor, desde que había subido a su primer go—kart. Se había unido a campamentos y cursos infantiles de rally en karts, y otros tantos más de motocicletas, apoyado por su Padre y Saji, además de algunos cuantos choferes y mecánicos de la familia.
Sin embargo este era un nivel totalmente nuevo, y un gran paso sin duda. La posibilidad de ingresar en los deportes de una manera más profesional que los concursos amateurs en los que ya había destacado con creces era algo que sin duda alimentaría de alegría a su amiga… una alegría que la chica sabía muy bien le hacía falta.
— Aaaay, el Niño tiene juguete nuevo — burló Mamoru
— Aaaay, el Bebé tiene celos — respondió Haruka.
— Me ganó — el pelinegro aceptó su derrota y se unió al abrazo que mantenía su novia a su amiga, al igual que Amy y Setsuna.
— ¡Felicidades! — de pronto alguien más se unió al abrazo.
— ¿Ah? ¡Mina? — la chica se había sabido colar por entre los brazos de los chicos aferrándose al "rubio" con fuerza.
— Hola amor, ¿Por qué todos te estamos abrazando? — preguntó inocentemente con una gran sonrisa.
— Mina deja a Haruka en paz — un nuevo rostro se unió a la algarabía alejando a la chica del grupo a jalones de oreja, mientras todos los demás deshacían el abrazo.
— Rei, eres una aguafiestas — sobaba su lóbulo con fingidas lágrimas en sus ojos.
— Je, ¿por qué tanta felicidad todos nosotros? — fue ahora una pelicastaña quien llegó a compartir la jovialidad.
— Haruka entró al entrenamiento de carreras en el Velódromo — informó Amy.
— ¡En verdad? Es ese tu sueño desde que recuerdo — dijo Rei.
— Papá me consiguió la entrada.
— ¡Felicidades Haruka! — Mina volvió a encaramarse a Haruka en un poderoso abrazo.
— ¡Minaaa!— todas al unisonó.
— ¿Qué? Yo también quería felicitarlo — respondió con fingida inocencia.
— Gracias chicas… — se deshizo del abrazo y de pronto una idea saltó a su mente — este… oigan, no es por quejarme ni mucho menos, pero… ¿Qué hacen todos aquí?
— ¿No sabes? — el unisonó no se hizo esperar.
— Tu papá nos invitó al concierto del Domo de Artes — respondió Setsuna.
— Sí… al de tu novia… — dijo Mamoru.
— ¡Qué no es mi novia! — ¡Qué no su novia! — dijeron a la vez tanto Haruka como Mina, la última con una bravía más real que la primera.
— Ok, ok, ok… iremos al concierto benéfico de la Señorita Kaioh — se corrigió el chico con temor ante la mirada fúrica de Mina — y tu papá nos dijo que la limousine nos llevaría de aquí y los veríamos allá.
— Ah, cierto, ya lo había olvidado — se dio un golpe con la palma en su frente al recordar la fecha.
— No es tu culpa, estabas emocionado con otras cosas — apaciguó Usagi tomándole suavemente del brazo.
— Sí, pero ni pienses que te vamos a llevar así. — barruntó Setsuna.
— ¿Ah? — la chica se estudió a sí misma tomando conciencia de su aspecto — Ok, espérenme, me baño y bajo.
— Genial, ahora tenemos que esperarte — la morena continuó con su burla.
— Bueno Setsuna, — Haruka se acercó lo más que pudo hasta tener a la chica entre sus brazos y susurrar suavemente a su oído — si enjabonas mi espalda puede que me tarde menos… o quizá… mas…
Todos los presentes se quedaron mudos y visiblemente sonrojados ante las acciones de la chica. Era obvio quien había sido el vencedor en ese pequeño juego de burlas.
— Es broma mujer — se alejó del abrazo íntimo que había dejado estática a la pelinegra — no me tardo, en serio, ahorita bajo.
De inmediato la chica salió corriendo hacía la mansión en busca de acicalarse adecuadamente para el evento que se aproximaba, dejando a los chicos entretenerse un poco más en el jardín con una conversación que, sin lugar a dudas, tendría a ella como foco principal.
— Es mi imaginación o… — empezó Makoto — ¿no han notado a Haruka esta semana un poco más…?
— ¿Feliz? — concluyó Rei.
— Síííííí — y un nuevo unisonó se filtró en el aire.
Todos se encontraban sonriendo, alegres porque su "amigo" por fin parecía salir de a poco de la coraza que se había formado para protegerse; cuando, de pronto, un sonido llamó la atención de todos.
Setsuna quien había permanecido como una estatua más que adornará ese jardín por fin salió de su estupor estático completamente fúrica, con los músculos rígidos, los ojos fulgurantes, sus puños apretados fuertemente y con un aura oscura que provoco que los chicos se abrazaran en grupo llenos de temor.
— ¡IDIOTA!, ¡NI QUIEN QUIERA ACERCARSETE!
En un Palco del Domo de Artes
Al fin todos los chicos se encontraban dispuestos a escuchar el magno evento que estaba por iniciar. Haruka se encontraba nerviosa pero sabía disimularlo bien, al menos eso creía. No sabía a ciencia cierta el porqué de su gran interés por escuchar a la chica expresarse en su arte, pero lo deseaba con una fuerza inusitada. Conocía perfectamente el arte de ver más allá del arte. Sabía que, sin importar cuantas veces una obra fuese expresada, era la esencia del momento mismo, del artista y sus monstruos internos lo que relataba la magia del instante.
Sin lugar a dudas le intrigaba cual sería la senda que iluminaría esta noche a su pupila, ya que no sólo interpretaría obras singulares, sino que serían sus obras propias, arrancadas de lo más recóndito de su alma y que se traducirían en una y mil expresiones a voces calladas dentro de su melodía… poder traducir ese lenguaje tan misterioso y privado era algo que le interesaba… un anhelo tan íntimo y desnudo que podría ser infame al deseo.
Quizá atentaba demasiado con su interés presuntuoso de querer adentrarse en esa prohibitiva intimidad al saber que la joven peliazul tendría las defensas bajas al exponerse de tal forma; ya que, si era como ella misma, sabía que sin importar cuanto desease poner mil cerraduras que expelieran al resto de su propio mundo, una vez dentro de su interpretación se envolvería en sí misma y cada una de esas defensas caerían. Lo sabía muy bien… era por eso mismo que casi nunca permitía que nadie le observara cuando ella se adentraba dentro de su mundo y se entregaba al placer de ser, realmente… ser… dentro de la música.
— ¿En serio es especial? — sus pensamientos fueron interrumpidos por Usagi a su lado.
— ¿Eh?
— Ella — señaló a la chica que de pronto hacia su aparición en escena… quizá no era tan ducha en disimular sus nervios como lo había creído… o quizá era que esa pequeña la conocía mejor de lo que pensaba — ¿lo es?
— Es diferente — dijo tratando de liberar su crispación.
— ¿Diferente bueno o diferente malo? — interrogó con suavidad.
— A decir verdad, no lo sé… — sus palabras eran reales; no sabía, pero deseaba averiguarlo… y lo vio, vio a la chica en escena, a su mirada y su presencia… y lo supo — es sólo que… me recuerda a alguien.
— ¿A quién?
— A mi…— admitió por fin.
Y la melodía inició…
En la Estancia General del Domo de Artes
El show había sido sublime, cada nota cayó en un ritmo perfecto, ideal. Las personas se maravillaron de las melodías que oyeron, sin embargo, ¿Cuántas de ellas se permitían sentirlas realmente?, no sólo oírlas, sino escucharlas, verlas, respirarlas… vivirlas.
El arte de Michiru no sólo se desprendía de sus manos, sino de cada movimiento y aliento que su cuerpo entregaba. No era algo que cualquiera pudiese observar, y sin más Haruka se había entregado total a cada uno de esos detalles… los gráciles movimientos de la intérprete; el baile sutil en el que se unía con su instrumento.
Era como si pudiera haber sentido cada pequeño rasgo en su cuerpo, los dedos danzando sobre las cuerdas y el arco. Pudo observar los ojos cerrados de la chica con matices de presión diferente a cada movimiento que entregaba emociones a las notas que los acompañaban; el perfil de las suaves expresiones en la comisura de sus labios, a veces tranquilos, otras más feroces…
Una melodía en particular… Claro de Luna, fue la que llamó la atención de la rubia, fue aquella la que rompió las defensas de la mujer sobre el escenario y se entregó por completo, desnudando, sin saber, cada fibra de su ser a la joven que le estuvo estudiando desde el palco y dejándole acompañarla en cada estado de emoción, miedo, nostalgia, melancolía, furia y dolor. Haruka se dejó navegar en ese mar de emociones como si ella misma fuera la que estuviera enfrentando esa tormenta… un sentimiento que aún después de terminado el espectáculo no se permitía abandonarle.
— Vaya que tiene talento — la voz de Usagi volvió a sacarla de su mundo, era extraño para ella perder el control dos veces en un solo día, y ambas veces por un mismo pensamiento.
— Lo sé… — deshecho sus preocupaciones al ver que la chica le tendía algo — ¿qué es esto?
— Su disco…— la rubia lo tomó delicadamente en sus manos examinando las canciones intentando reconocer aquella que tanto la había impactado — es un regalo, para que no te quiebres la cabeza tratando de recordar cada melodía de memoria — Haruka sonrió a la pequeña de coletas, había sido buena su intención y, vaya que la conocía bien, sin embargo, aquella… no estaba ahí.
— Gracias.
— Mi vida… — Mamoru llegó de pronto robando un beso a su novia y volteando a saludar a Haruka — Tu novia es talentosa.
— No es su novia — sentenció Mina ganándole la palabra a Haruka.
— ¿Quién no es su novia? — una nueva voz se unió al grupo; una que paralizo al par de chiquillas con total admiración.
— Tú hermana — respondió Haruka tendiendo la mano en saludo al joven Kaioh.
— ¿No? — estrecho el apretón — ¿y por qué no? — inquirió con curia y un sutil veneno burlón acompaño a sus palabras.
— ¡Dorian! — el apretón de manos se volvió más fuerte y el crujido de sus nudillos junto con la intensa mirada del chico fue todo lo que necesitó como respuesta.
— Yo sólo decía — de pronto el platinado volteó a ver a su alrededor.
Las chicas que habían estado admiradas y paralizadas a su alrededor de pronto se habían multiplicado para sorpresa de los chicos ¿Qué no eran solo dos? pensó.
— ¿No me piensas presentar? — al fin preguntó a su amigo, no sin algo de nerviosismo.
— Claro… — contestó Haruka quien a su vez también se había sorprendido de la pronta aparición del sequito completo de chicas… — en orden, ellas son, Ami Mizuno, Mina Aino, Makoto Kinomoto, Rei Hino, Usagi Tsukino, Setsuna Meioh y este remedo aquí presente es Mamoru Chiba — señaló con burla al chico que pasaba divertido sus manos por enfrente de las chicas con intensión de despertarlas de su estupor — él es el novio de Usagi… ellos son mi grupo de amigos.
Mientras las chicas seguían embelesadas con la presencia del chico, Mamoru no dudó en darle un apretón de manos, mucho más suave que el que había recibido de Haruka, claro está.
— Todo un placer Señoritas, Caballero — el chico hizo una elegante genuflexión — Dorian Kaioh a sus servicios. Vaya todo un grupo, Haruka — se dirigió al rubio —no me molestaría entrar.
— No estaría mal, nadamos en estrógeno aquí mismo como podrás notar — ahora fue Mamoru quien contestó, extrañamente esto provocó que las chicas despertaran de su encantamiento con emoción de considerar al chico como una nueva adquisición para su grupo.
— Un salvavidas de testosterona a la orden mi Capitán — el platinado continuó la burla tocando la frente con sus dedos en una parodia de salutación naval, que bien le iba, considerando cuál era su familia.
En cuanto las chicas se vieron despiertas no tardó mucho para que el joven Kaioh se volviera el tema del grupo, con un poco del acoso que caracterizaba a Mina y las prontas intervenciones de Makoto y Rei para impedirlo.
El chico había formado una mancuerna con Mamoru prontamente para llenar el ambiente con un juego relajado de bromas.
— Parece que se cayeron bien — comentó con una gran sonrisa Haruka a la novia del pelinegro haciendo referencia al par de chicos — ¿eso es bueno?
— No lo sé — respondió alegremente Usagi divertida de ver a su novio en un juego de burlas con su nuevo amigo.
— Tu aprendiz anda por allá — le señalo Dorian a Haruka una vez ganada la batalla — ¿no la piensas ir a felicitar?
— En unos momentos, antes hay algo que tengo que hacer — dijo encaminándose decididamente a donde su corazón deseaba estar más que en ningún otro lugar.
— ¿Aaaah? — vio como el chico se dirigía hacia un lugar específico y era saludado con cariño por algunas personas maduras, aunque no realmente muy mayores.
— Sus padres — Susurró el chico pelinegro al platino al ver la duda en su rostro.
— ¡Oh! — cloqueó creyendo, o al menos intentando, comprender la situación.
En la Sala de Exposiciones del Domo de Artes
Michiru estaba apreciando sus propias obras en la sala de exposiciones; eran pinturas y grabados de mucho tiempo atrás; era como si desconociera cada trazo en ellas…
Hace mucho tiempo que no exponía alguna nueva obra. No era porque la inspiración le hubiese abandonado, pero ¿quién comprendería su nuevo arte? Las imágenes febriles que trazaban cadencias ilusionadas ya no se hallaban más que en una mirada pasada… ahora todo lo que queda son los restos de un naufragio… de un desastre arrasado por la imponente batiente contra una orilla erosionada…
Los cuadros que estaban frente a sus ojos más que fantasmas eran los residuos del olvido.
— Una gran obra, si me permite señalar— fue ahora Haruka quien osó sacar a una ninfa de su mundo, no sabía si sentirse conforme o culpable — Sólo quería felicitarle por su interpretación, Señorita — continuó con confidencia.
— Creí que se encontraba ocupado — respondió hoscamente la chica
— ¿Yo? — dijo con incredulidad ante la actitud de la muchacha.
De todas las respuesta que hubiera imaginado, esa no figuraba en ninguno de sus escenarios; sabía del comportamiento de su pupila, pero hace varios días que ella no se había visto como un objetivo de sus desplantes, incluso creía ya haberle agarrado el modo… hasta que fijó la vista a donde había señalado el desdén que la chica le había proferido.
Ahí la vio, hermosa como siempre, su madre realmente era una mujer esplendida, pero… ¿Qué de malo sería que hubiera estado con ella como para que la chica respondiera de esa forma?... después de todo era su madre…claro que la aquamarina no lo sabía… y claro está que su madre era una mujer muy hermosa, pero, eso no era excusa para que la chiquilla sintiera ¿celos?...nooo… no es posible pensó.
— ¡Aaah!, sí, solo un poco — decidió continuar con el juego y averiguar hacia donde soplaban los vientos.
— Es una mujer muy bella — debió admitir Michiru… ella se sabía una joven guapa, para muchos atractiva… pero junto a una mujer madura y entera como esa… ¿y eso que importaba?, ¿se estaba comparando con una mujer mayor? ¿Qué demonios me pasa? fueron los pensamientos de la aquamarina.
— Corrección, es ·Hermosa· — las palabras de Haruka no apaciguaban el humor de la chica en lo más mínimo… un humor que ninguna de las dos entendía bien a bien que pudiera ser.
— Se ve que la quiere mucho — No, esto no pueden ser celos pensó.
— La amo con toda el alma, puedo decirle que al momento es la mujer más importante de mi vida
— Vaya, pues quizá yo no debería quitarle el tiempo que pudiera gastar a su lado — barruntó deseándole restar importancia no, claro que NO son celos… claro que no… es solo que… ES MI DÍA y NO me voy a permitir ser un foco de atención menor… sólo es eso buscaba convencerse a sí misma de que era su orgullo artístico lo que estaba siendo herido y no algo más, y al momento funcionaba.
— Oh, a ella no le incomoda — afirmó jovialmente una Haruka divertida, quizá la chica se convenciera a sí misma, pero no convencía a nadie más.
— ¿Cómo sabe? — interrogó con fingida indiferencia intentando restarle valor al asunto.
— Me ama — simple y sencillo.
¡Que descaró! pensaba una fúrica Michiru que se escondía tras su bien trabajada máscara de indiferencia… convencida de no demostrar estar siendo herida en su ego… artístico…
¡Es una mujer mayor para él!… podría ser una Cougar, una Sugar Mamma… ¡Una Pedófila! los pensamientos de la aquamarina perdían toda congruencia en su mente, pues ninguna de sus observaciones eran artísticas, además de haber olvidado que en su momento fue ella quien mantuvo una relación con una diferencia de años igualmente notable… su mente se devanaba en fracciones cuando de pronto sintió una presencia a sus espaldas.
— Hijo, ¿no nos piensas presentar? — habló una voz suave.
— Claro que sí, Madre, Padre, ella es la talentosa Señorita Michiru Kaioh, de quien me honró ser su Mentor en la escuela; Señorita Kaioh, ellos son mis padres Mahino y Kenjiro Tenoh — Michiru casi rompe su cuello al voltear con rapidez y los colores desaparecieron de su ya por si pálido rostro…
No pudo ocultar su asombro cuando la joven pareja estuvo frente a ella.
¡Madre? ¿había escuchado bien?, ¿la hermosa mujer que cautivaba las miradas de más de uno en el salón y que Haruka afirmaba amar como a lo más valioso era su ¡Madre!? Y además venía acompañada de un atractivo caballero que era equiparable a su belleza… realmente un hombre joven guapísimo… Pero… ¿Qué estaba pensando? Si era la viva imagen madura de Haruka…
Si sus pensamientos anteriores habían sido todo un torbellino en su cabeza, los nuevos que ocupaban su mente se habían desatado en un huracán incontrolable y estaba devastando su psique a su paso.
— Todo un placer Señorita, Haruka no hace más que hablar maravillas de usted — saludó Kenjiro Tenoh con cortesía.
— Ambos le estamos muy agradecidos por la preciada compañía que le brinda a nuestro hijo, permítanos felicitarla por su maravillosa calidad artística — era ahora la hermosa mujer que había sido su desagrado momentos atrás, quien ahora le otorgaba una gentil admiración.
— Aaah, este, muchas gracias — intentó recuperar la ecuanimidad tanto como le fue posible.
— Michiru… — de pronto arribó el mayor de los hermanos Kaioh con una disfrazada interrupción, pues bien había reconocido al portentoso hombre de negocios que era Kenjiro en compañía de su hermana; un momento que no debía desaprovechar de ninguna forma — oh disculpen, Katzuo Kaioh, hermano de Michiru a sus órdenes — se disculpó políticamente.
— Un placer, yo soy Kenjiro Tenoh y esta hermosa dama es mi esposa, Mahino — se presentaron con una educada reverencia — somos los padres de Haruka, Mentor de su talentosa hermana.
— ¿Su Mentor? — de inmediato el hombre volteó en busca del "prodigio" que tanto le intrigaba conocer, claro, a fin de poder observarle como una posible herramienta más de sus planes a futuro.
— Haruka Tenoh — se adelantó la chica al hacer su presentación — un placer.
— El placer de por fin conocerle es todo mío, Caballero — respondió con la cortesía política que le caracterizaba; estudió por un momento al chico frente a él, pero no pudo percibir nada, para Katzuo el chico no pareció en lo mínimo impresionante; pero no desestimó las posibilidades que pudiera ofrecerle, algo que debería evaluar más adelante — disculpen; Michiru, nuestros padres te buscan, desean felicitarte — informó al fin.
— Sí, en un momento voy — respondió la chica que aún tenía que recomponer su compostura.
— Nos encantaría conocer a sus padres y felicitarles por tan talentosa hija — interrumpió el caballero Tenoh.
— ¡Claro!, ¿por qué no me acompañan? — todo salía a pedir de boca; si las relaciones fructificaban augurarían un futuro prometedor a sus propósitos.
— ¿Haruka, querido? — Mahino hizo un ademán interrogante a la chica para saber si les haría compañía.
— Adelántense, en un momento los alcanzamos — fue su jovial respuesta; quería aclarar las cosas con la peliazul antes de que algo más pasara.
La pareja y el joven Kaioh se retiraron en una plática amena haciendo observaciones acerca de la interpretación de la chica en el escenario, y de alguna que otra de las obras que veían en su camino.
— Pudo decirme que ella era su madre — resopló Michiru al tener a los familiares de ambos fuera de vista.
— Oh ella es mucho más que eso para mí — una amplia sonrisa juguetona se apoderó del rostro de Haruka, sin embargo la chica a su lado no prestaba atención.
— Pero, se ve tan joven — murmuró para sí… Michiru no podía creer que esa mujer fuera madre, después de todo tenía una figura envidiable y a pesar de verse algo mayor apenas aparentaría tener veinticinco años.
Aunque eso sería imposible si Haruka era su hijo… a menos que el fuera adoptado, pero él ya le había contado algo acerca de su nacimiento; además no había duda de su parentesco con su padre… ¿una madrastra quizá?; sin embargo el caballero también aparentaba ser muy joven…
— Treinta y uno — un murmullo la sacó nuevamente de sus cavilaciones.
— ¿Qué? — realmente no había escuchado bien.
— Treinta y uno — repitió la chica procurando esta vez lograr la atención de la joven — es su edad.
— ¡Tiene la misma edad que mi hermano?
— No lo sé, no sé qué edad tenga su hermano.
— ¡Pero usted me dijo que ya no estudiaba en la escuela cuando le tuvo! —la aquamarina no salía de su asombro.
— No, yo le dije que no estudiaba en esos momentos ahí — la chica se defendía con ademanes tratando de exponer su punto — Apenas iba a entrar, era mi padre quien ya cursaba los grados del nivel medio cuando me tuvieron, fueron muy jóvenes al casarse, demasiado diría yo, aun no entiendo como mis abuelos lo permitieron.
— Usted me engaño — se sentía como una estúpida al pensar lo peor de la dama que resultaba ser la madre del chico, pero no se lo iba a demostrar.
— ¡Yo? Usted fue quien asumió que ella y yo teníamos una relación íntima — era una discusión pero la blonda trataba de manejarlo con toda la ecuanimidad posible para no llamar la atención de las personas a su alrededor — lo cual es en cierta forma verdad, pero no del estilo que usted pensaba.
— Pero no hizo nada por corregirme — la artista no permitiría que la culpa recayera sobre ella.
— Pensaba hacerlo pero llegaron antes de que pudiera intentarlo siquiera — sabía que la chica tenía razón y, a pesar de sus explicaciones lo único que restaba era admitir su culpa — lo lamento, sinceramente.
— Usted es simplemente imposible — si las miradas matarán Haruka hubiera sido víctima de un asesinato limpio y certero.
Michiru se retiró dejando a la rubia con un sentimiento extraño entre culpa e intriga.
¡Yo? Pero si la que se puso celosa fue ella… creo…aaaah, demonios… pensó Haruka en lo que divagaba entre seguir a la chica o permitirle el espacio que seguramente necesitaba.
— ¿Y ahora que paso con la "Fierecilla"? — la voz de Dorian sorprendió totalmente a la rubia que estuvo a poco de dar un rebrinco.
— ¿"Fierecilla"? — inquirió la muchacha con la gracia de escuchar al chico refiriéndose de tal forma a su hermana.
— Las chicas me contaron de unos cuantos sobrenombres en la lista de mi hermana.
— Vaya, y yo ni por enterado.
— Bueno, ¿Qué le hiciste? Sabes que, no me digas, pero sea lo que sea que estés haciendo, no dejes de hacerlo, mi hermano, por que funciona — Dorian era consciente de que su hermana se había transformado en alguien difícil de tratar.
Pero igualmente sabía que el chico frente a él era quizá la única oportunidad que tenía para recuperar a la pequeña que tanto adoraba y extrañaba… y quizá así ya no sería tan difícil de tratar.
— ¡Qué?
— Tú sigue así — dijo intentando mostrar un juego de indiferencia similar al de su hermana.
— Ok — las declaraciones del chico llamaban la atención de la rubia, pero no sabía si era el momento de intrigar más en ello — por cierto, ¿y los demás?
— Ah, a las chicas les presente a unos amigos del elenco de la serie y se están dando vuelo, fotos, autógrafos y esas cosas y Usagi, Mamoru y Setsuna se encontraron con un par de mujeres y fueron a platicar un rato.
— Mis tías — dedujo — bueno, creo que tus padres nos están esperando — Dorian sería la excusa perfecta para poder ver a la chica marina nuevamente y saber cómo se encontraban las aguas después de su pequeño "incidente" momentos atrás.
En la Estancia General del Domo de Artes
Los Señores Tenoh ya habían presentado los debidos respetos a la familia Kaioh e intercambiado credenciales; al momento que la rubia arribó, el Señor Kaioh contaba amenamente algunas de sus anécdotas de juventud en la marina para gozo de sus nuevos conocidos y desesperación de su hijo que deseaba encaminar la plática hacía rumbos más financieros.
— Haruka — Mahino Tenoh saludó de inmediato a su "pequeño" en cuanto le vio llegar, haciéndole una señal para que se integrará en la amena conversación que estaban teniendo.
— Disculpen la demora, Haruka Tenoh a sus órdenes — la chica se presentó con la cortesía política que había estado practicando durante los últimos días.
— Kaede Kaioh, un placer, — respondió la reverencia y volteó hacía su mujer — esta es mi esposa Noriko, madre de Michiru.
Haruka pudo observar los detalles familiares que los Kaioh compartían con sus hijos, pero sobre todo podía observar cómo es que la joven aquamarina se encontraba en ese sitio sin realmente encontrarse ahí; le llamaba la atención la presencia de su ausencia y sin más le intrigaba esa pequeña gran capacidad de su pupila… a decir verdad le envidiaba…
— Nuestro hijo nos ha contado cosas muy interesantes de usted, joven, por lo cual es una alegría por fin conocerle — fue Noriko quien aligeró el ambiente tan formal que se estaba creando con un saludo más cordial al nuevo integrante del grupo.
— ¿Su hijo? — curioseó la dama Tenoh.
— Dorian Kaioh, Señor, Señora, encantado — el platinado hizo su presentación artísticamente como lo era su esencia.
— Dorian es un célebre actor de televisión, padre — informó la rubia ante la gracia del chico.
— Oh, que bien, sería un placer poder ver algo de su trabajo, el esparcimiento es algo que hace falta de vez en vez.
— Sería un placer — era grato para el chico que su trabajo se apreciará y tomará en cuenta como algo importante… más aún si esto acontecía frente a los ojos del "gran" Katzuo Kaioh.
— Parece ser que la vena artística es algo fuerte en su familia, Señores — acompañó Mahino.
— Estamos orgullosos de ambos — el rostro de Kaede se insuflaba de orgullo ante el reconocimiento de su progenie.
— Eso es grato, a decir verdad nosotros también estamos muy orgullosos de nuestro hijo — para Kenjiro era difícil no caer en el juego de orgullos que tanto hacia gracia entre caballeros de su círculo.
— Supongo que igualmente ha heredado el portento de su habilidad en los negocios, Caballero — Katzuo no dudó un instante en tomar riendas sobre la oportunidad de encaminar los senderos hacía el fin que mejor le conviniera.
— ¡Katzuo! — la reprimenda no se hizo esperar a tres voces por parte de los Kaioh.
Kaede, Noriko y Dorian estaban conscientes de los fines del moreno y era algo que no deseaban permitirse, mientras que Michiru mantenía su estoicismo ante el ambiente que se desenvolvía frente a ella… arte o negocios, en esos momentos no le interesaba realmente nada y por ella podían estar hablando de las propiedades de la materia oscura o de que azul es un color… le daba igual.
— No hay problema — fue Kenjiro quien disculpó a Katzuo; era obvio el perfil empresarial del hombre y podía comprenderle, sin embargo no lo alentaría en más del auxilio para acompañar el pequeño juego que había iniciado momentos atrás — a decir verdad, sí, el orgullo a nuestro hijo es en todos los aspectos y los negocios ciertamente son uno de ellos.
Haruka tenía que contener el sonrojo que le causaba la forma en que su padre se expresaba de ella… en verdad ser el centro de atención de los halagos no eran su fuerte.
— Quizá algún día podamos hablar sobre lo que nuestra Compañía puede brindar a la suya, Señor — Katzuo no se rendiría tan fácilmente en su lucha, sin importar la opinión de sus padres.
Él era la nueva cabeza de la Naviera Kaioh y haría lo que fuera para hacerse de un nombre en esa posición, y lo mejor que podría hacer para lograrlo era empezar con un gran éxito… y ninguno podría augurarse más grande que una alianza con el Imperio Tenoh.
— Si su compañía es tan talentosa como lo es su hermana, no dude en que estaremos interesados en ello — el padre de Haruka se sentía extraño al ser tratado con tal deferencia por un hombre que seguramente no era mucho menor que él.
Incluso, en ciertos puntos de sus facciones el mayor de los hermanos Kaioh se veía más avejentado que la cabeza de la familia Tenoh, probablemente por la presión y el estrés al que se autosometía en sus negocios. Era por éste hecho que el trato que le estaba brindando al caballero rubio realmente le causaba gracia, pero en esos momentos era la jerarquía familiar la que dictaba los niveles de status; y en esa situación entre cabeceras familiares y progenie; Katzuo estaba un escalafón más abajo que Kenjiro.
— ¿Por qué amargar la velada con temas tan fríos?, mejor gocemos del momento — apuntó Dorian sin importarle ganarse una mirada asesina por parte de su hermano mayor.
— ¡Estos hombres de negocios!, si pudieran pasarían la vida hablando de finanzas y mercados — adhirió Noriko a la plática.
— En eso te equivocas querida, si pudiera, pasaría la vida tan solo admirándote — apuntó su esposo tomando una de sus manos para entregarle un delicado beso.
— Estamos de acuerdo en eso, yo podría pasar cada segundo de mi existencia gozando del calor de los brazos de mi querida Hino — dijo el mayor Tenoh al momento que abrazaba a su esposa por el talle.
— Promesas — respondió con un beso Mahino.
El ambiente romántico que se estaba colocando no pasó desapercibido, por nadie… las dos parejas se percataron de inmediato de que las miradas de todos en la Estancia General estaban sobre ellos, y a pesar de ser una zona privada no dudaron que una imagen como esa podría fácilmente colarse en uno que otro tabloide social, y vaya que llenó de nervio a los cuatro que de pronto se reflejaban como niños al ser sorprendidos en una travesura.
— El talento de su hija es sin lugar a dudas sublime — desvió Mahino la tensión que se estaba dando en el lugar.
— Michiru es una gran prodigio, se puede sentir la alegría en sus melodías — Katzuo estaba decidido a causar una impresión en la pareja Tenoh.
Sin embargo, realmente nunca había sido un gran conocedor del arte al hallarlo fútil, pero podía basarse en las opiniones que las revistas especializadas referían acerca de la obra de su hermana… o al menos creyó poder hacerlo.
— ¿Alegría? — Esa observación realmente llamó la atención de Haruka quien no dudó en brindar su opinión — siento diferir, no cabe duda que la interpretación de la Señorita Kaioh es sublime y por demás prodigiosa, pero, a mi parecer, no es alegre, es más bien… — no sabía muy bien como expresarlo.
No era prudente revelar del todo aquello que sabía había robado de la interpretación de la chica, pues bien era algo íntimo y privado. De pronto la vio… pareciera que Michiru se hubiera decidido a abandonar su pequeño mundo tan sólo para poder escuchar su opinión… como si le diera su permiso para expresarlo, pero no quería errar en su interpretación de esa mirada…quizá una observación más superficial.
— Es una calma en medio de tormentas… algo digno para meditar… introspectiva… como la roca sobre la arena recibiendo el suave oleaje del día, la suave brisa salina; y que por la noche se enfrentará con regia firmeza a las furiosas acometidas de la intempestiva marea nocturna — no pudo abandonar el mar de esa mirada a cada palabra, a cada aliento… como si hubiera hablado en un lenguaje secreto con la mujer marina diciéndole que lo sabía… que conocía su tormenta… que había estado ahí… diciéndole que sin conocer el por qué… le entendía… — pero claro, sólo es mi opinión.
Michiru respondió su mirada con incredulidad… se supo desnuda, expuesta… tan frágil.
Dorian, que ya se había vuelto un fiel admirador de la interacción de los dos jóvenes estaba embelesado con ese juego de miradas, con la opinión del rubio y la reacción de su hermana ante ella… ¿Cómo es que él con su vena artística no se había dado cuenta de ello? ¿Cómo no había podido descubrir el mundo de su hermana?… Realmente ese joven era impresionante.
Las dos parejas se sorprendieron ante las observaciones de Haruka… el énfasis y entonación tan pasional que empleó fue algo realmente emotivo… Kaede Kaioh reconoció cada emoción expresada como el marino experimentado que era… y entre sus recuerdos navales y las melodías de su hija encontró lo dicho como algo tan real, que ardía en sus memorias y cuerpo.
Las damas Kaioh y Tenoh más perspicaces que sus compañeros adivinaron a leer una profundidad más en ello que la voz de las palabras tal cual eran.
— Parece que su hijo tiene un gran conocimiento artístico además de todo — sonrió Noriko.
— Entre tantos otros — respondió con orgullo en una sonrisa sincera Mahino… debía admitir que su "pequeña" ya no era tan pequeña.
