Descargo de responsabilidad. Skip beat no es mío, ni sus personajes. Pero la historia es toda mía.
¡Mejor tarde que nunca! Disfrútenlo
Incomodo, esa era la mejor forma de describir el ambiente que los rodeaba. Ella evitaba mirarlo, porque cada vez que lo hacia el recuerdo de su tacto, de su calor, de su aliento le aceleraban los latidos. Estaba segura que las reacciones de su cuerpo la delatarían. Él por otro lado, estaba sumergido en lo profundo de sus pensamientos, arrugando las cejas y dejando escapar uno que otro suspiro no muy seguro de que hacer.
—Tsuruga-san, la cena esta lista.
—No tenías porque molestarte, hubiésemos pedido un domicilio. Llevas días preparándome la cena.
—No es ninguna molestia, es lo mínimo que puedo hacer por lo que estás haciendo por mí —dijo mientras removía los alimentos en su plato, sin levantar la vista.
De nuevo allí estaba el silencio incómodo.
Después de varios minutos fue Kyoko la que rompió el silencio sin apartar la vista de su plato.
—Deberías quitártelas…
—¿Qué cosa? —dijo Ren haciéndose el desentendido.
—Las lentillas Tsuraga-san, no es bueno para tus ojos que las lleves puestas todo el tiempo —Ren, detuvo el bocado que llevaba camino a la boca y bajo lentamente la mano de regreso a la mesa—. Además no es como si no los hubiera visto antes.
—…
—Kyoko, interpretó su silencio como preocupación porque ella fuera a revelar su secreto.
—No te preocupes no se lo diré a nadie —dijo con cierto tono herido.
—… No me malinterpretes jamás pensaría eso de ti, si hay alguien a quien le confiaría mi vida es ti —soltó antes de poderse detener
Kyoko dirigió su mirada hacia él, sus ojos reflejaban el mar embravecido que en ese momento eran sus emociones.
Ren no sabía cómo interpretar esa mirada.
Si seguían así regresarían a ese terrible silencio que había sido su compañero la mayor parte de la noche.
—Verás, pensé que tendrías preguntas y querrías que te explicara porque he estado ocultando rasgos de mi apariencia.
—…Tsuruga-san, por supuesto que tengo preguntas, pero recuerdo que hace poco dijiste que éramos amigos, los amigos no se presionan y confían entre ellos.
Yo sé que debes tener tus motivos para ocultar el color real de tus ojos y yo no soy nadie para cuestionarlos, además cuando quieras hablar de ello estaré aquí. Si algún día estás listo para compartir tu historia conmigo yo te escuchare y no te juzgare y si decides lo contrario de todas maneras estaré allí para ti, para eso estamos los amigos —finalizó ofreciendo una cálida sonrisa.
El resto de la cena transcurrió en calma.
Todos tenemos secretos por una u otra razón, es la naturaleza humana, Kyoko lo sabía y si bien se prometió no preguntar por los de Ren, eso no le impedía sacar sus propias conclusiones. Después de ver sus ojos muchas cosas empezaban a tener sentido y llego a la conclusión de que Tsuruga Ren no era Japonés o al menos no en su totalidad. Todos los hechos encajaban ahora, su estatura fuera del promedio, los problemas con algunos kanji, los fracasos que tuvo cuando joven pero que no figuraban en la historia como Tsuruga Ren, el gesto de los hombros. '¿Podría ser que lo que paso con Murasame fuera porque se sintió insultado no solo como Cain, sino como Ren? No, no puede ser, él nunca se saldría de personaje de esa forma'.
Ren entró a la sala capturando su atención.
—'Que hermosos parecen los ojos de un hada, son iguales a los de Corn, verde hada'
—Mogami-san, ¿estás lista? —dijo inclinando la cabeza hacia un lado, un rubor casi imperceptible en sus mejillas al notar como la mirada de ella estaba fija en sus ojos.
—Por supuesto Tusruga-san —se acercó a él y tomó su mano en la suya y tomaron la posición para iniciar.
Repasaron los pasos, moviéndose por toda la sala.
—Mogami-san, ahora vamos a practicar los giros con inclinaciones… ¿Confías en mí? —Ella sonrió y asintió.
Dieron un par de vueltas más siguiendo el ritmo de la melodía que sonaba, soltó el agarre que tenía sobre su cintura y la hizo soltarse suavemente hacia su lado derecho, para traerla de regreso hacia su cuerpo con movimientos suaves y envolventes.
Cuando la tuvo de regreso, la hizo girar para que sus cuerpos estuvieran de nuevo frente a frente.
A continuación pasó su brazo derecho alrededor de su espalda fijando su agarre en su cintura mientras la otra mano la seguía teniendo fija a la de ella, lentamente flexiono un poco la rodilla mientras se inclinaba hacia Kyoko haciendo que el peso de su cuerpo estuviera sobre su brazo mientras ella se arqueaba hacia atrás descansando la mayor parte de su peso sobre su brazo, su pierna izquierda ligeramente flexionada mientras la derecha se extendía con un pie en punta.
Pasados un par de segundos en un movimiento fluido estuvieron de nuevo de pie, con Ren haciéndola girar 2 veces sobre su eje. Eso había salido realmente bien. No pudo evitar quedarse admirando a Kyoko, su rostro rosado, con algunas gotas de sudor, su sonrisa y ojos brillantes, y sobre todo lo relajada que estaba alrededor de él a pesar de la cercanía. En qué momento había pasado no lo sabía.
Sentía unas ganas inmensas de apretarla en sus brazos y besarla hasta hacerle perder el sentido. Todo su ser gritaba que le demostrara que él le pertenecía y ella a él.
Como solía suceder mucho en las últimas semanas su fuerza de voluntad estaba flaqueando, así que en pos de detener su tren de pensamientos empezó a repetir en su mente los emperadores de la era Asuka con la esperanza de no cometer una estupidez. Masoquista, simplemente era un masoquista.
—Eso fue increíble, me sentí como una princesa, gracias, gracias —y sin darle tiempo de reaccionar lo sujeto del suéter y lo atrajo hacia ella posando un delicado beso en su mejilla y en un susurro le dijo antes de salir a toda prisa de la sala.
—Gracias… Ren
No sabía lo que había pasado, su corazón latía desenfrenado como si fuese un adolescente y no podía contener el rubor. El calor trepaba por su rostro, al diablo con el mundo. Solo estaba seguro de tres cosas.
Lo había llamado Ren
Lo había besado
Estaba perdido e irremediablemente enamorado de esa mujer y sería suya a como diera lugar
¿Les gusto? ¿No les gusto? Ya no sé qué pensar. Hay cosas interesantes en camino. ¿Quieren que les cuente?
Sonríe como si no hubiese mañana, adopta no compres, siembra vida. Nos leemos!
