Quise jugarles una broma del Día de los Inocentes (aquí en México se suelen hacer bromas hoy, y si prestas dinero no hay obligación de paga), pero no se me ocurrió nada.
En fin, deje a algunos emocionados por saber porque el cielo estaba rojo. Sientense y agarrense de sus asientos.
Huyó de allí tan rápido como su forma de línea de fuego se lo permitía. Solo escucho la sádica risa de aquella criatura una vez más, pero más lejos. Salió de los bosques después de unos minutos. Sintiendo que ya estaba a salvo, volvió a su forma normal. Estaba en shock, sus ojos estaban muy abiertos pero su boca tan solo un poco. Así, camino cerca de media hora hasta que llegó de nuevo a su casa, en aquel pequeño risco en cuyo fondo oleaba un lago no muy profundo. Entró en su casa y se sentó en el sillón. Después de un momento, se llevó las manos a la cara y empezó a llorar. Primero en silenció, solamente dando grandes respiros y temblando, más luego sus llantos fueron amargos y dolorosos. Finn estaba muerto.
-No… no… no…-, decía entre llantos. Sus lágrimas de lava caían al suelo. Él le dijo que lo esperara, que volvería y que todo cambiaría. Ahora, estaba muerto.
-Él… él era todo para mi… yo quería ser algo mejor y él me estaba convirtiendo en algo mejor… no podré hacer nada sin él… no podré…-, dijo entre sollozos, -sin él… nada de esto tiene sentido… nada tiene sentido-. Su tristeza se combinaba con su furia, su confusión, su miedo. Era una olla llena de emociones inestables a punto de explotar.
La Princesa Flama se secó las lágrimas, se levantó y salió de la casa. Ya casi estaba oscuro, faltaba poco para que el sol se ocultara en el horizonte. La vista era hermosa y magnifica. Vio los tonos naranjas reflejarse en el lago, sintió la brisa mover la hierba y sus cabellos de fuego. Le encantaba ver los atardeceres junto a Finn. Pero ahora ya no importaba.
-Este mundo ya no tiene sentido-, dijo con voz malévola, mientras sus ojos se iluminaban con un color rojo brillante.
Extendió sus brazos y alrededor de ella se formó un enorme fuego, gigantesco. Había empezado a concentrar toda su energía. El fuego de la princesa era tan poderoso que llegó a iluminar el cielo a varios kilómetros de allí, dándole un tono rojizo casi apocalíptico.
Así estuvo toda la noche y parte de la mañana, concentrando su fuego, iluminando el cielo con el color de su próxima perdición, y la perdición de ella. Hasta que finalmente sintió que había alcanzado el tope de su poder. Se elevó en el aire y se encerró en una gran bola de fuego concentrada que despidió una onda expansiva junto con el sonido de una explosión.
-¡No! ¡Todavía no por favor!-, gritó Finn desesperado mientras empezaba a correr después de haber sentido como un fuerte viento caliente lo empujaba. Jake corrió detrás de él.
-Hermano, ¿qué pasa?-, preguntó preocupado el perro
-La Princesa Flama, tenemos que detenerla, ¡tenemos que salvarla!-
Luego de un rato, llegaron hasta donde se encontraba la casa de la Princesa Flama, solo para ver aquella enorme bola de fuego flotando en el aire, y la Princesa Flama dentro de ella, con sus ojos rojos y una cara de furia.
-¿Qué está pasando?-, gritó Jake
-Se va a suicidar-, dijo una voz asustada debajo de ellos
-¡Flambo!-, exclamaron ambos al volver la vista hacia abajo.
-¿Cómo que se va a suicidar?-, preguntó Jake
-Sí. Existe una técnica de suicidio para los elemento fuego que consiste en concentrar toda la energía que se tiene para luego liberarla en forma de una explosión que destruirá todo a miles de kilómetros a la redonda. Ninguno nunca la ha usado en cientos de años, pues también acaba con los demás fuego. Pero ella la está usando-, respondió
-¿Por qué?-, preguntó Finn
-Porque cree que estás muerto-, respondió Flambo
Finn no podía creerlo. ¿Tanto le importaba? No iba a detenerla, iba a salvarla.
-¿Hay algo que podamos hacer?-, preguntó Finn desesperado
-Lo siento, no conozco nada que se pueda hacer-, dijo Flambo apenado por no poder ayudar
Finn volteó hacia la Princesa. Una brisa caliente golpeaba su rostro y por todo el lugar volaban brasas calientes. El calor ya lo tenía sudando como si hubiera corrido largas horas. Debajo de ella solo había una mancha negra de tierra quemada donde antes había un fresco y verde césped. Ahora, solo sobre ellos, el cielo era color rojo.
-¡Princesa! ¡Princesa Flama!-, gritó Finn con la esperanza de que lo escuchara y entrara en razón. Pero nada. No lo escuchaba.
-¡Flambo, rápido, colócanos el escudo anti-fuego!-, dijo el humano
-Finn, eso no…-
-¡Solo hazlo!-, gritó
Flambo hizo el hechizo y les coloco los escudos al perro y al humano.
-Vamos Jake, subiremos por ella-
-Sí-, dijo el perro tomando al humano y estirándose hacia la bola de fuego. Conforme se acercaban a ella, el aire alrededor se hacía más caliente
-Jake, solo méteme en la esfera, yo la sacaré-
Jake asintió y estiro su brazo con el humano en su puño. Finn entró en la esfera, pero Jake sentía un gran dolor teniendo la mano allá adentro. Casi inmediatamente pudo escuchar a Finn gritando.
-¡Aaaahhh! ¡Jake, sácame!-, gritó el chico con mucho dolor.
El perro sacó a Finn y lo bajo hasta el piso. Finn estaba quejándose de dolor.
-Finn, ¿estás bien?-, preguntó preocupado
-Sí. ¿Qué pasó? ¿Por qué no funcionó?-, preguntó sorprendido entre quejidos mientras se sentaba.
-Te lo quise decir. El escudo solo funciona para el contacto con el fuego, pero allí estás rodeado de fuego. Estás respirando fuego. Tienes suerte de no haberte quemado los pulmones-, dijo Flambo
-¡Mira!-, gritó Jake, señalando hacia la esfera, que se empezaba a estrechar como si la Princesa la estuviera absorbiendo
-Oh no, esto es malo-, dijo Flambo asustado
-¿Por qué? ¿Qué pasa?-, preguntó Finn.
-Cuando termine de absorber el fuego a su alrededor… va a explotar-
Los ojos de Finn y Jake se abrieron al máximo al escuchar esto. Ahora estaban aterrados. Finn empezó a voltear rápidamente hacia todos lados, buscando algo que le diera una idea, un plan. Lo necesitaba con desesperación. Hasta que su vista dio con unos árboles cercanos. Y luego volteó hacia el lago al fondo del risco detrás de él.
-¡Jake, a los árboles! ¡Ya!-, gritó Finn.
El perro asintió y ambos empezaron a correr.
-Amárrate a los árboles y forma una resortera-, Jake lo hizo rápidamente y sin esfuerzo.
Finn se colocó en medio de Jake y se estiró tanto como pudo, fijando como blanco a la Princesa Flama.
-¿Estás seguro de esto hermanito?-, preguntó Jake.
-Por ella… haría todo-, dijo Finn antes de lanzarse.
¿La salvará? Mantenganse atentos
Nos vemos! :D
