Hola! Primero otra vez empiezo disculpándome por la tardanza pero de verdad he tenido muchas cosas que hacer. Segundo muchas gracias por sus comentarios y sugerencias estoy tomando algunas ideas para los próximos capítulos. Y por último decirles que este es algo como un capitulo de transición para ver en que postura están los personajes, sí los voy a dejar descansar del drama por esta vez, creo!...Espero les guste!

Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.


Capitulo once:

Kayle se paró frente a Santana en la puerta de la casa de los López, no decía ni una palabra solo la miraba fijo intentado traspasar esa muralla color café que eran los ojos de la latina. Tenía miedo, estaba llena de dudas, y un paso para aclararlas era estar ahí, tener esa conversación de la que antes había huido.

-Piensas quedarte toda la noche parada ahí sin decir nada-.

-Por lo que sé no me has invitado a pasar-.

-Creí que con mi invitación en el baile había bastado-.

-Puede ser-. Señaló dudosa-.

-¿Vas a entrar o conversaremos aquí?-. Expresó Santana haciendo un gesto para que la otra chica entrara-.

Subieron a la habitación de la latina en completo silencio, no como otras veces que siempre tenían conversaciones fluidas, está vez era diferente, ambas tenían porque estar dolidas con la otra.

-Me vas a decir para que querías que viniera-. Dijo Kayle rompiendo el incómodo silencio-.

-Una vez te pregunte si seguías queriendo a Francis y me dijiste que no, pero después de lo de hoy, tengo que hacerlo otra vez… ¿sigues estando enamorada de ella?-. Preguntó temerosa por la respuesta, y se sentó en la orilla de su cama mientras Kayle estaba de pie al frente-.

-Pensé que esta conversación sería sobre tú y yo…no sobre Francis-.

-Sólo dime la verdad…-.

-Yo…ya no estoy enamorada de ella…-. Contestó insegura-.

-No te creo-. Expresó Santana mirándola fijamente-. Si no sintieras nada por ella, no la habrías besado-.

-Yo no dije que no sintiera nada, dije que ya no la amaba…para mí son cosas distintas, yo la quiero y ella me da seguridad-. Respondió-.

-¡Como puedes decir eso! ¡Te engaño!-. Exclamó subiendo la voz y parándose para estar más cerca de Kayle-.

-Ya aclaré eso con ella…me explicó como sucedió todo y yo la perdone-. Contestó justificándose-. Además sé que ella me quiere, lo ha demostrado y eso me da seguridad-.

-Yo también te quiero… latina bajando el tono-.

-No digas cosas de las que no estás segura…-. Advirtió

-Yo estoy segura de lo que siento por ti…-.

-También de lo que sientes por Brittany... no puedo seguir con eso San, me duele, no puedo cada día pensar al levantarme con quien querrás estar ese día en particular, porque así lo has estado haciendo y tampoco es justo para Britt, es una buena chica y te ama-. Expresó con sus ojos verdes heridos-.

-¡Y tú crees que lo hago a propósito! ¡Qué camino a la escuela decido a cual le haré daño ese día!-. la latina levantando la voz otra vez-. No vez que esto también es difícil para mí, yo tampoco lo estoy pasando bien-.

-Lo sé…sé que no es fácil, pero lamentablemente nadie puede ayudarte, yo intente hacerlo más simple, me salí de todo eso cuando te vi besando a Britt, pero tú lo vuelves a complicar Santana, porque hoy vienes y me haces esa escena inexplicable de celos-. Le reprochó-.

-¿Inexplicable?...me vas a decir que verte besando a esa idiota arrogante no es un motivo suficiente para hacer lo que hice-. Se justificó, estaban frente a frente y no dejaban de tener contacto visual directo.

-Por supuesto que no hay motivo, entiendo si nosotras aún tuviéramos algo, pero no es así, por lo que tu comportamiento fue inaceptable, ¡inaceptable!-. Enfatizó apuntando a Santana con su dedo índice.

-Si fue tan inaceptable ¿Por qué te fuiste conmigo entonces? ¿Por qué no te quedaste con ella que era tu pareja en el baile?-. Preguntó incisiva y acercándose más-.

-Porque…-. realidad no tenía una explicación para eso, había actuado por instinto-. Porque tú querías golpearla y yo la intente defender-. Eso creyó iba a sonar convincente-.

-De verdad piensas que voy a creer eso…dime la verdad, dime mirándome a los ojos que no hubieras deseado ir conmigo al baile, que no era conmigo con quien querías bailar, y a quien querías besar, ¡por eso te fuiste conmigo Kayle! ¡Porque me prefieres antes que a ella!-. Exclamó-.

-¡No voy a volver a caer en tu juego! ¡No me vas a convencer con histéricas escenas de celos de que me quieres!-.

-¡No me estás respondiendo! ¡Porque estás aquí y no con ella si ya no quieres nada conmigo!-.

-¡Porque tú me tienes vuelta una idiota!-. Le respondió-. Porque no podía dejar de buscarte con la mirada por todo el maldito baile, porque para mí eras la chica más hermosa y ¡porque aunque no quiera me enamore de ti Santana!-.

-Yo…-. De pronto su garganta ya no emitía ningún sonido

-Yo sé que tú no sientes lo mismo…por lo que…yo voy a volver con Francis-. intentado tranquilizarse y esquivar unos ojos chocolate que la miraban atónitos-.

-Tú no puedes hacer eso…no puedes volver con ella…-.

-No es algo que te esté consultando, yo siento algo por ella aún, y ella me ama solo a mí, eso es suficiente por el momento, mañana la veré y le pediré que sea mi novia otra vez-. intentado sonar convencida y fría para que Santana ya no siguiera insistiendo-.

-Pero…tú acabas de decir que me amas-.

-Es mejor que me vaya…creo que ya está todo claro…que estés bien Santana-. Se despidió, pero la latina fue más rápida y la retuvo con un apasionado beso que sólo esos que poseen sangre latina pueden dar-.

Kayle no pudo resistir las caricias de Santana, era todo lo que necesitaba, sentir sus labios, su piel, ese calor que solo ella le entregaba, por lo que el beso era con una pasión desbocada. Sus manos recorrían todo el cuerpo de la latina y no podían evitar querer hacerlo suyo, sentir como era besar cada centímetro.

Santana por otro lado, sentía que su cuerpo le estaba exigiendo más contacto, había pasado mucho tiempo desde que no estaba con alguien, eso ya había sido un cambio para ella, pero esa no era la causa, habían sentimientos de por medio también. Podía sentir como su calor era abundante en algunas zonas y aunque el oxígeno le estaba faltando se rehusaba a dejar de besar a Kayle, sentía que si lo hacía, la otra chica se arrepentiría de todo y podría perderla.

La chica de ojos verdes, iba deslizando con timidez una de sus manos por debajo de la sudadera de la latina, acariciando el abdomen tonificado, la piel de la morena se erizo al instante de haber recibido la caricia, era un golpe eléctrico cargado de millones de sensaciones diferentes. Santana se dejaba acariciar, era lo único que deseaba en ese momento, ella también necesitaba sentir más a Kayle, pero ese vestido que llevaba la chica lo hacía dificultoso por lo que alzó sus manos en el cuello de la chica con el fin de desatar en nudo que tenía, pero Kayle la detuvo.

-¿Qué…haces?-. Preguntó con su voz entrecortada por la excitación-.

-Necesito tenerte completamente para mí-. Respondió agitada y continuó besando ahora el cuello de la otra chica-.

-San…-. era difícil expresarse con palabras en ese momento, pues algunos gemidos se le escapaban-.

-Te quiero…-. Le susurró la latina en el oído-.

Kayle le tomó ambos brazos y la miro fijamente, necesitaba comprobar si todo eso que estaba ocurriendo no era simplemente una acción que la morena estaba llevando acabo para retenerla a su lado, y lo que vio en sus ojos le dio confianza, le dio una seguridad, era eso o que definitivamente ya había perdido el control de la situación y sólo se dejaba llevar.

La tomo otra vez con fuerza para besarla más apasionadamente, ya no tenía dudas, quería sólo tenerla por primera vez en sus brazos. Santana con habilidad sacó el vestido que llevaba la chica dejándola solamente en su sexy conjunto color negro.

-Eres realmente hermosa-. Murmuro la latina mordiéndose el labio inferior-.

Kayle no hiso más que querer estar en igualdad de condiciones por lo que quitó la sudadera que llevaba Santana como pijama para poder apreciar casi en su totalidad esa piel canela que tantos suspiros le quitaba. De un momento a otro cayeron a la cama, con Santana teniendo el control de la situación, estaba disfrutando cada centímetro de ese cuerpo en descubrimiento, con sus manos recorría buscando los puntos débiles que producían que Kayle se entregara a ella. Desabrochó con habilidad el sujetador, y dejo a la vista dos pechos que no dudo en besar casi con desesperación, con necesidad, con ese impulso que tiene el conquistar.

Kayle ya no pensaba, sólo sentía como cada musculo de su cuerpo producía alguna reacción ante las caricias de Santana, le encantaba sentirla tan cerca, escuchar los latidos de su corazón, sentir su aliento entrecortado, el roce de su piel, todo lo que estaba ocurriendo le parecía un sueño del que no quería despertar.

Pronto ya toda la ropa que llevaban estorbaba, por la que con ansiedad la quitaron de sus cuerpos, quedando absolutamente desnudas. Kayle cambio posiciones y comenzó a besar desde el cuello, bajando por el espacio entre los pechos de la latina, su abdomen, llegando justo donde quería, que era la entrepierna de la morena. Con suavidad acaricio los muslos de Santana separándolos para acercar su boca y con su lengua comenzar a succionar el clítoris.

Santana intentaba silenciar los gemidos de placer pero le era imposible, su cuerpo la obligaba responder a cada toque. Sentía que le faltaba tan poco para llegar al clímax, así que opto por tomar con una de sus manos el rostro de la chica su subirlo para besarla.

-Quiero que lleguemos juntas-. Susurró como pudo dado que las palabras le salían con dificultad-.

Kayle, la miró y en sus ojos no expresaban otra cosa que amor, estaba perdida e irremediablemente enamorada de esa latina hermosa. Bajo una de sus manos introduciendo dos de sus dedos. Santana al sentirla dentro de sí, dejo escapar un gemido aún más alto, y con su muslo comenzó a hacer fricción en sexo de la otra chica. La embestidas fueron aumentando en su velocidad, los que en uno momento fueron dos cuerpos ahora parecían uno.

Ya la excitación estaba llegando al límite y ambas chicas estaban conscientes de que no faltaba mucho para que alcanzaran el orgasmo, por lo que fijaron sus miradas y cuando el máximo placer las alcanzó, acercaron sus labios en un tierno beso.

Santana se acurruco en el pecho de Kayle, quien tenía su brazo alrededor sosteniéndola con propiedad.

-Te amo…-. Kayle más para sí misma que para la latina-.

-Y yo a ti…-. Santana entre dormida-.


Quinn se mantuvo firme, porque necesitaba darle tranquilidad a Rachel, que aún no lograba recuperarse por completo, pero lo cierto era que también estaba algo asustada. Ella nunca se había sentido así de vulnerable antes, ella siempre había sido la temible reina de Mckinley, nadie nunca se había atrevido a hacerle algo así, pero ahora ya no tenía ese poder, y sentía que lo necesitaba, de otra manera veía difícil poder cuidar de Rachel.

La pequeña diva noto que la rubia estaba ida en sus pensamientos y se sentó al lado de ella en su cama.

-¿Qué sucede Quinn?-. Preguntó la castaña-.

-Nada…estoy cansada…creo que necesito dormir-. Respondió intentando sonar convincente-.

-¿Estás segura?...no será que estás preocupada porque después de lo que hiso Finn, casi toda la escuela se dio cuenta que estamos juntas-. con evidente preocupación-. Te avergüenza que todos sepan que estás conmigo no es verdad-.

-No…no me avergüenza, porque tienes que pensar siempre lo peor de mí-. Exclamó Quinn quien se paró y comenzó a caminar de un lado para otro con una de sus manos puesta en su sien-.

-¡Entonces dime!...que es lo que te tiene así-. La pequeña diva la sostuvo tomándole ambos brazos para calmarla-.

-¡Me asusta no ser capaz de cuidar de ti! ¡De no poder protegerte! Hoy…simplemente no pude hacer nada contra Hudson, sabes lo impotente que me sentí, de ver que alguien te hacía daño y yo no poder rescatarte, te quiero Rachel, te quiero demasiado como para no ser capaz de ver que alguien te hace daño-. Explicó la rubia con sus ojos cargados de lágrimas-.

Rachel la miró con ternura, sentía que quería besarla, abrazarla, demostrarle todo eso que en su interior iba creciendo con cada palabra que pronunciaba Quinn, era tan grande lo que tenía dentro de sí que no entendía como pudo estar tanto tiempo lejos de la rubia.

-Tranquila…tú no tienes que cuidarme siempre…yo también puedo cuidar de ti-. Susurró al oído de la rubia mientras la abrazaba-.

-No Rachel, yo ya te hice sufrir suficiente en el pasado, ahora no puedo permitir que nadie te haga daño, te lo debo-. Contestó apoyando su cabeza en el hombro de la diva-

-Ese pasado ya no existe para mi…ahora somos sólo tú, yo y todo esto que sentimos, no tienes que seguir torturándote, y yo también puedo cuidar de ti, te quiero Quinn Fabrey y juntas enfrentaremos al mundo si es necesario-. Expresó muy segura la castaña-.

-Te quiero tanto…por favor nunca me dejes sola-.

-Nunca podría hacerlo…no después de saber lo que es estar contigo-. Respondió depositando un casto beso en los labios de su chica-.

-Será mejor que nos acostemos, estoy algo cansada-. Expresó la rubia-.

-Yo también…si me esperas un segundo te buscó de inmediato algo para que puedas dormir más cómodamente-. Dijo la Castaña-.

-No hay problema Rach-. Contestó la rubia con una sonrisa en sus labios, le divertía lo solemne que hablaba la pequeña diva-.

Ambas se acomodaron muy cerca, acurrucadas, con Rachel abrazando por la espalda a Quinn, estaba intentado demostrarle que ella también podía cuidarla, que no era necesario que siempre fuera el príncipe azul que rescataba a la doncella en apuros. Se sentía tan feliz de poder hacerlo, de su mente había desaparecido todo rastro de lo ocurrido con Hudson, su mente y su corazón sólo tenían a una hermosa rubia, que parecía un ángel cuando dormía, su ángel.


Kayle despertó con una sensación de felicidad que la embargaba, tenía miedo de abrir los ojos pensando que todo podría haber sido un sueño. Pero cuando otro cuerpo se giró somnoliento para quedar casi encima del suyo, supo que todo era real, que había pasado la noche anterior con su Santana. Le acaricio el cabello con dedicación, respirando profundo tratando de captar cada aroma que expelía de la latina en forma natural, no podía explicarse cómo podía caer una y otra vez, estaba como hipnotizada, pero no se arrepentía de nada, tenía a la mujer que amaba, y eso era lo que necesitaba para despejar cualquier duda. Ya no había vuelta a atrás, de ahora en adelante, jugaría todas sus cartas para mantener a Santana a su lado.

-Llevas mucho despierta-. Preguntó Santana abriendo sus ojos con pereza-.

-No demasiado…yo…disfrutaba viéndote dormir-. Expresó-.

-Sabes lo cursi que sonó eso…pensé que tú no decías esas cosas-. Dijo acomodándose más sobre la chica-.

-Tú me has cambiado…me haces ser cursi-. Contestó con una sonrisa-.

-Te quiero…y perdón por todo, no quiero volver a herirte-. Expresó la latina girándose para verla de frente-.

-Las dos hemos cometido errores, yo no quiero volver a estar lejos de ti-. Dijo y se acercó para besarla-.

Un golpe en la puerta las alerto. Santana había olvidado por completo que día era y que se encontraba aun totalmente desnuda.

-¡San!...está listo el desayuno para que bajes-. Gritó su mamá desde el otro lado-.

-Bajo en un minuto-. Respondió-.

Kayle no podía dejar de reír al ver la expresión de terror que se había apropiado de la latina por un instante.

-¡Te estás burlando de mí!-. Exclamó Santana fingiendo molestia y tomando una almohada-.

-Debiste ver tu cara…es demasiado divertido-. Seguía burlándose la chica, quien sin previo aviso recibió un golpe con la almohada-.

-¡Te lo ganaste Carpentier!-. golpeando otra vez a Kayle quien se cubría la cara y seguía riendo-.

-¡Me rindo estoy desarmada!-. Exclamaba la chica intentando levantar las manos-.

Santana paró los pequeños golpes y los cambio por besos, posó todo su cuerpo aún desnudo sobre Kayle y fue depositando pequeños besos por su cuello hasta llegar a su boca.

-No es que quiera detenerte, pero si no bajamos tu madre volverá a subir y aunque fue muy divertido ver tu reacción, no me gustaría que nos viera así-. Expresó Kayle-.

-Tienes razón, aunque preferiría quedarme aquí todo el día-.

-Y yo…pero hay que levantarse, si quieres me prestas algo, no creo que un vestido de gala sea adecuado para bajar a desayunar-. Expresó con esa sonrisa que no podía sacar de su cara-.

-¿Y si no quiero?-. Dijo levantándose con naturalidad para ponerse lo que la noche anterior era su pijama-.

-Bajare desnuda y no me hago responsable de lo que digan tus padres-. Respondió-.

-Creo que mejor te presto algo-.

Ambas chicas se vistieron y bajaron para tomar desayuno con los padres de Santana.

-Kayle… ¡buenos días!-. Exclamó Marcos-. No sabía que estabas aquí-. Miro a su hija con complicidad-.

-Sí…yo…llegue tarde con Santana después del baile-. Explicó nerviosa-.

-Eso explica la limosina que está estacionada al frente-. Dijo Sofía-.

-Oh…lo había olvidado-. Kayle llevo una mano a su frente-.

-Creo que alguien va a tener que pagar horas extra-. Dijo Santana riendo-.

-¿Y cómo estuvo el baile?-. Preguntó Marcos-.

-Intenso-. Respondió la latina mirando a Kayle-. Digamos que tuvo de todo un poco-.

-Pero… ¿lo pasaron bien?-. Preguntó ahora su madre-.

-Si-. Respondieron casi al unísono-.

El desayuno transcurrió sin mayores sobresaltos, los López sentía gran simpatía por Kayle lo que facilitaba la conversación. En un momento ya terminado todo, Santana le ayudaba a su madre en la cocina mientras Marcos siguió conversando con Kayle.

-Entonces…los de ustedes va bien, me refiero a que tú quieres a San, porque ella es mi princesa y no me gustaría verla sufrir-. Expresó el hombre con una mirada severa que descolocó a Kayle que se ahogó con el café que estaba bebiendo-.

-Yo…señor López…yo nunca le haría daño a Santana-. Respondió con la mano en su pecho-.

-Me complace escuchar eso, porque tienes que tener claro que no me importa que mi niña salga con chicas o chicos, yo quiero su felicidad y si alguien le hace daño mi reacción sería la misma-. Aseveró el hombre, que aunque mantenía un tono neutro imponía respeto-.

-Lo entiendo señor López y tiene mi palabra de que nunca la haré sufrir-. Contestó intimidada, intentado sonar segura-.

-Me agradas Kayle, eres una buena chica-. Finalizó Marcos justo cuando Santana iba entrando a donde se encontraban-.

-¿De que hablaban?-. la latina viendo algo extraño en la expresión de Kayle-.

-Nada importante…deportes-. Respondió su padre-.

-¿Subimos?-. Preguntó Santana a Kayle-.

-Claro-. Respondió la chica con alivió-.

Cuando ya estaban nuevamente en la habitación de la latina, Kayle seguía con esa impresión, que se parecía bastante al miedo.

-¿Me vas a decir que te sucede? ¿Estás extraña?-. Preguntó-.

-Le contaste a tu papá algo sobre ¿Nosotras?-. Expresó-.

-Mmm…sí, le conté todo lo que me pasaba, necesitaba desahogarme, y tuve todo su apoyo… ¿Por qué?-. Volvió a preguntar curiosa-.

-Ahora entiendo…es que acabamos de tener una conversación, creo que quería saber mis intenciones con su princesa-. Contestó ya más tranquila y tomando por la cintura a Santana-.

-Y por eso tenías esa cara de terror-. Expresó y ahora era ella quien se burlaba-.

-¡Te parece poco!...ahora sé de donde heredaste eso de que con unas cuantas palabras aterrorizas a todos…aunque le jure que mis intenciones era buenas-. Dijo sonriendo-.

-Más te vale, mira que los López cumplimos nuestra palabra y si me haces daño tendrás que asumir las consecuencias-. Dijo intentado ponerse seria-.

Kayle la miró tiernamente y no pudo más que besarla, hasta que su celular comenzó a sonar, ahí recordó que tenía una cita pendiente.

-No contestes-. Pidió Santana-.

-Debo hacerlo…es algo que tengo que solucionar-. Tomó su teléfono y tenía claro quién era.

Francis se escuchaba alegre y ansiosa por su cita. Kayle le dijo que en un par de horas pasaría por ella, toda esa interacción era bajo la atenta mirada de una molesta Santana que no lo parecía para nada que su chica, viera su ex novia.

-¿Tienes que ir?-. Preguntó una vez finalizada la llamada-.

-Se lo prometí-. Respondió Kayle arreglando sus cosas para irse-.

-No quiero que la veas, no confió en ella, seguramente te dirá algo para que no te alejes de ella-. Expresó con preocupación-.

-San…ven aquí-. Se acercó hasta tomar su mano-. Te quiero, y no hay nada que Francis pueda decir para cambiar eso, sólo iré a conversar para decirle que es hora de que vuelva a Nueva York-. Explicó para darle seguridad-.

-Prométeme que no dejaras que te bese o algo, no quiero que ponga ninguno de sus arrogantes dedos sobre ti-.

-Lo prometo-.

Así, termino de arreglar sus cosas y bajaron con dirección a la puerta. Santana la despidió no muy convencida, pero confiaba en ella, debía hacerlo, además un paso para comenzar algo, era ir dejando los fantasmas del pasado atrás.


Quinn y Rachel tuvieron un tierno despertar. La rubia ya había olvidado todo y sentir los brazos de su pequeña diva cubriéndola, le produjo una sonrisa instantánea. Rachel no se había levantado a hacer su rutina de ejercicios diaria, prefirió quedarse viendo embobadamente a Quinn.

-Ya es hora de levantarse dormilona-. Expresó la castaña con ternura-.

-¡No quiero!-. Contestó subiendo las sabanas hasta cubrir su rostro-.

-Ya no te comportes como una bebé, mis papis deben estar esperándonos-.

-Tus padres…Rachel…yo…ellos no me conocen…no estoy lista para verlos-. Tartamudeó la rubia-.

-Tranquila, les diré que eres una amiga, ellos no saben nada aún, sólo que últimamente estoy más feliz de lo normal y eso se debe a ti-.

-No soy buena con los padres Rach, yo te he torturado durante años, como explicas que ahora seamos amigas-. Decía nerviosa-.

-¡Ya levántate! No te tengo por cobarde Quinn Fabrey-.

Casi a rastras la levanto y la llevo a la cocina donde sus padres tenían preparado un rico desayuno, con frutas, café, tostadas, entre otras cosas.

-Así que tú eres la famosa Quinn Fabrey-. Expresó Leroy Berry, él más sobreprotector de ambos-.

-Así es…yo soy-. Contestó bajando la mirada-.

-Es bueno ponerle un rostro al nombre, porque mi pequeña no deja de hablar de ti, no sé qué le has hecho-. Expresó con una mirada incisiva-.

-Papi…-. Dijo en tono de advertencia Rachel-.

-Ya deja tranquila a la amiga de Rachel, perdona a mi esposo, quiere saber todo acerca de las amigas de nuestra pequeña-. Expresó Hiram que era visiblemente más amable-.

Quinn respondió con una sonrisa al otro padre de Rachel, él la hacía sentir más relajada y de vez cuando olvidaba las miradas inquisitivas de Leroy. El hombre notaba que algo más había ahí, conocía perfectamente a su hija y podía reconocer cada gesto, mirada, e intensión, que realizaba, estaba seguro que algo más que amistad existía en esa relación, pero no era el momento de emitir algún comentario.

Las chicas volvieron al dormitorio y pasaron gran parte del día juntas, por el bien de la salud mental de Quinn, se salvó de otro almuerzo familiar, ya que los señores Berry, habían salido. Lo que les dejo la casa para poder disfrutar de la compañía de la otra.


Francis esperaba ansiosa en la entrada del hotel, se había esmerado mucho en arreglarse, quería lucir perfecta para Kayle, porque tenía la sensación de que sería un gran día.

Cuando vio a la chica de ojos verdes entrar, no pudo dejar de seguirle los pasos, era realmente hermosa, nunca había puesto tanto énfasis como ella en vestirse ni nada, era más un estilo desordenado, pero algo tenía que la hacía transformarse en un imán. Era por eso que ella siempre fue tan celosa y seguía siéndolo, porque aunque Kayle muchas veces no lo notara, muchas miradas se desviaban hacía ella.

-Hola puntual como siempre-. Saludó la rubia intentado besarla a lo que la chica corrió para que fuera en la mejilla, ahí noto que algo le pasaba-.

-Nos vamos o prefieres almorzar algo acá-. Preguntó-.

-No lo sé…vamos a otro lugar, quiero conocer un poco más Lima-. Dijo tomándole el brazo-.

-Ok…creo que conozco un lugar que podría gustarte-.

El camino fue silencioso. Francis conocía demasiado a Kayle, y si en un principio tenía la esperanza de que todo iría bien ese día, ahora tenía claro de que algo había pasado, algo que la hiso cambiar su actitud hacía ella. No quería hacer muchas preguntas, tenía miedo de las respuestas. En su mente sabía que había sólo una persona que podría haber producido eso y la estaba odiando profundamente en ese momento.

Kayle la llevo a un restaurant de comida italiana, sabía que era una de las favoritas de Francis. Comieron intercambiando un par de frases, eso ya se estaba volviendo incomodo pero la morena no sabía cómo empezar a hablar, quería a Francis y no quería hacerle daño, se sentía culpable por haberle creado ilusiones, por haberle pedido que fuera al baile, por haberla besado, no quería que la chica pensara que sólo la estaba utilizando.

El camino de vuelta al hotel no fue muy diferente a como había sido toda su interacción anterior, cuando llegaron Francis invito a subir a Kayle, era el momento que había estado esperando, para conversar sin que nadie pudiera interrumpir.

-Ok…creo que ha sido una de las citas más horribles que he tenido, ¿me vas a decir finalmente que te pasa?-. Expresó Francis perdiendo absolutamente la paciencia-.

-Yo…lo siento-. Se disculpó, sentía que la fuerza era menos-.

-¿Qué pasó?...Creí que esté día sería como un nuevo comienzo, pero estás distante y pareces ida en alguna parte-. Expresó la rubia bajando el tono-.

-Ven…-. tomó la mano y se ubicaron en uno de los sofás-. Yo no quiero herirte, mentiría si digiera que ya no siento nada por ti, pero eso que siento no es tan fuerte como lo que me pasa con otra persona-. Explicó la morena-.

-Otra vez es ella…pensé…tú me dijiste que estaba todo terminado entre ella y tú-.

-Lo sé, estaba intentando convencerme a mí misma de que eso era cierto, pero me equivoque…Francis yo te amé profundamente, pero ya no es lo mismo y ahora quiero darme esta oportunidad con Santana-. Expresó mirándola a los ojos-.

-Entiendo…-. Dijo desviando la mirada para secar una lágrima que caía lentamente-. Esperó que no te haga sufrir, porque tienes que tener claro que nunca vas a estar segura con ella, que posiblemente caiga otra vez en los brazos de esa otra chica de la que está enamorada-. Añadió mostrando todos sus celos y soltándose de Kayle-.

-Francis…por favor, eso es un riesgo que yo voy a correr, no voy a discutir eso contigo, no es lo adecuado-.

-¡Y que es lo adecuado! ¡Que me llames cada vez que ella te lastima! ¡Que me uses para darle celos! ¡Eso es lo correcto Kayle!-. Exclamó levantándose y gritándole-.

-Yo no te use…yo de verdad creía que podíamos darnos otra oportunidad, pero ha pasado tiempo y los sentimientos que tenían han cambiado, no me puedes culpar por eso, por favor…yo no quiero hacerte sufrir…quiero que seas feliz-. Kayle intentaba tranquilizarla-.

-¡Tú me puedes hacer feliz! ¡Porque sigo enamorada de ti como el primer día! ¡Te amor Kayle Carpentier! ¡O sino crees que me humillaría de esta forma!-. Le gritaba la rubia-.

-Tienes que calmarte-. La morena la tomo de los brazos y la miro fijo-. Por favor…no me hagas asumir toda la culpa de esto, ambas hemos cometido errores que nos llevaron a que esto terminara, lo siento si te sientes utilizada, no fue mi intensión, pero ya no puedo seguir creando una ilusión, no vamos a volver porque me enamore de Santana, me enamore y voy a hacer todo lo que este en mi para mantenerla a mi lado-. Confesó Kayle-.

-¡Vete!-. Exclamó Francis-.

-Pero….-.

-Ya dijiste todo lo que querías…ahora necesito estar sola para procesar todo-. Pidió con una mano en su rostro-.

-Te quiero Francis y lamento hacerte sentir así…de verdad-. Dijo acercándose a la puerta-.

-Créeme yo lo lamento mucho más…sólo espero que no te haga sufrir, porque no sé si este la próxima vez que eso ocurra-.

-Adiós-. Se despidió Kayle y al cerrar la puerta, dejo todo ese pasado que tanto la atormentaba atrás-.


Era lunes y el comienzo de la semana se veía auspicioso. Quinn y Rachel ya se veían más relajadas y con regularidad sostenían la mano de la otra sin importar quien estuviera mirando. De Hudson habían escuchado que fue suspendido un par de días, lo que las hacía sentirse más cómodas y sin tener que andar cuidando su espalda.

Por otro lado Santana y Kayle, habían llegado juntas como acostumbraban antes de que pasara el incidente con Britt. Se veían muy felices, aunque a la latina le preocupaba la bailarina, necesitaba tener una conversación con ella, algo que le permitiera explicarse, no quería simplemente dejar todo el en aire, Brittany no se lo merecía

-Hola chicas-. Saludó Santana con una alegría que no era característica-.

-Hola San-. Respondió una sorprendida Quinn-.

-Amor…voy tarde a clases nos vemos-. Expresó Rachel dejando a las chicas-.

-Yo voy contigo-. Añadió Kayle por lo que quedaron sólo la rubia y la latina-.

-Y que se debe el buen ánimo López-. Preguntó inquisitiva-.

-Mmm…creo que me pasaron algunas cosas buenas el fin de semana-. Respondió misteriosa-.

-Mmm…creo que tienes cara de… ¡sexo!-. Exclamó subiendo el tono a lo que la latina le dio un golpe-.

-Puedes bajar el volumen no quiero que toda la escuela se entere…además tu hablas porque me tienes envidia, tú estás saliendo con una virgen o no Fabrey-. Respondió con burla-.

-Eso no es asunto tuyo…yo la quiero y no voy a presionarla-. Expresó Quinn seria-.

-Lo que tú digas Fabrey-. Santana vio como al lado de su casillero se ubicaba una rubia, ya no iba a dilatar más el momento, debía hablar con ella-.

Se despidió de Quinn y se acercó despacio hacía Brittany.

-Hola Britt-. Saludó-.

-Hola San-. Respondió-.

-Britt…hay algo de lo que quiero hablarte-.

-No quiero hablar…sé lo que me dirás…-. mirándola a los ojos-.

-Qué…cómo…-.

-Te conozco San…y sé que me quieres decir que estás con Kayle, vi todo lo que pasó en el baile, pero tienes que tener claro que nada de lo que digas va a cambiar lo que siento por ti, ni menos que me rinda en reconquistarte-. Expresó segura-.

-Britt…yo…no quiero que sufras…te quiero demasiado para verte sufrir-.

-Lo sé y es por eso que mantendré mi distancia por el momento, pero siempre estaré esperándote, sé que esto no es definitivo, me lo dicen tus ojos color chocolate-. Dijo y con uno de sus dedos tocó la punta de la nariz de Santana-.

-Britt…-.

-San…no me pidas que me aleje porque no lo haré ¿es tú novia acaso?-. Preguntó-.

-Aún no-.

-y aunque lo fuera no es más que una formalidad, tú eres mía Santana y sé que pronto te vas a dar cuenta de eso-. Dijo esto y cerro su casillero para irse clases dejando a una atónita latina-.

Había llegado la hora del Club Glee y todos parecían ansiosos por los que eran los ensayos para los Nacionales, ya quedaban solamente dos semanas para volar a Nueva York en busca de su sueño, el señor Schuster tenía un aviso que dar, pero Brittany se le adelantó para pedir el micrófono, ella nunca lo hacía, pero tenía la necesidad de expresar con música lo que antes había dicho con palabras.

Acomodó el micrófono y dio las instrucciones correspondientes a la banda para que comenzara la melodía.

I don't want to be the one to say goodbye( No quiero ser la primera en decir adios)

But I will, I will, I will (Pero lo haré, lo haré, lo hare)

I don't want to sit on the pavement while you fly (No quiero sentarme en la acera mientras tú vuelas)

But I will, I will, oh yes I will( Pero lo haré, lo haré, oh sí lo hare)

Coro:

Maybe in the future, you're gonna come back, you're gonna come back around (Tal vez en el futuro, regreses, regreses aquí)

Maybe in the future, you're gonna come back, you're gonna come back

The only way to really know is to really let it go (La única forma de verdad saberlo es dejándote ir)

Maybe you're gonna come back, you're gonna come back, you're gonna come back to me (Tal vez regreses, regreses, regreses)

I don't want to be the first to let it go (No quiero ser la primera en dejarlo ir )

But I know, I know, I know(Pero lo sé, lo sé, lo sé)

If you have the last hands that I want to hold(Si tú eres la última mano que quiero sostener)

Then I know I've got to let them go (entonces sé que tengo que dejarte ir)

Coro:

Maybe in the future, you're gonna come back, you're gonna come back around

Maybe in the future, you're gonna come back, you're gonna come back

The only way to really know is to really let it go

Maybe you're gonna come back, you're gonna come back, you're gonna come back

I still feel you on the right side of the bed (Todavía te siento en el lado derecho de la cama)

And I still feel you in the blankets pulled over my head ( Y aún puedo sentirte en las sabanas sobre mi cabeza)

But I'm gonna wash away, oh I'm gonna wash away everything til you come home to me( Pero lavaré, Oh lavaré todo hasta que vuelvas a casa por mi)

Se repite el coro.

Los aplausos fueron instantáneos, sus compañeros se pusieron de pie, pero nada le importaba en ese momento, sólo la expresión de cierta latina que estaba en primera fila, escuchándola atentamente, era un mensaje claro, conciso y expresado a través de una hermosa y melodiosa voz a la que acompañan movimientos que fluyen con naturalidad. No importara el tiempo que pasará, ella siempre la iba a estar esperando.

Se sentó al lado de Santana, y no dijo ninguna palabra más, no era necesario, con que su latina no haya dicho nada para decirle que se alejara o algo así, ya se daba por satisfecha, aún existía una posibilidad.

Después de la canción interpretada por Britt, el señor Schuster procedió a dar el aviso-

-Buenos chicos, como ustedes saben ya no queda mucho tiempo para las Nacionales y si queremos ganarlas, necesitaremos toda la ayuda posible, por lo que he decidido contratar a un asesor con gran experiencia en las competencias de coros, con ustedes Jesse St. James.

Quinn de inmediato sintió como un escalofrío le traspasaba todo el cuerpo, miró inmediatamente a Rachel, quien también estaba absolutamente sorprendida.

-Hola a todos…hola Rachel-. Saludó el joven con una sonrisa coqueta a la pequeña diva-.

-Hola Jesse-. Respondió-.

Era todo lo que necesitaba Quinn para sentirse amenazada. Una cosa había sido Hudson pero otra muy diferente era mantener lejos de Rachel a Jesse St. James.


Parece que igual tenía su toque de drama jajaja, lo siento es superior a mi...la canción es "Maybe" de Ingrid Michaelson (Cortesía de mi amiga , gracias eres seca encontrando canciones)...Esperó sus comentarios, criticas o sugerencias como siempre ¡Viva la libre expresión!...Saludos!