Holaaaaaaaaaaaaaaaa !!!!gente (:
Lamento sinceramente haberme tardado tanto en subir este capitulo pero como ya lo explique anteriormente no he tenido el tiempo necesario para terminarlo. Asi que gracias al cielo por la Semana Santa que me dio el tiempo que necesitaba (: Ojala les guste.
Verdades
Bella's POV.
Estaba sentada en el recibidor de los Cullen mientras esperaba a que la hora se la acabara a Rosalie, lo que parecía imposible ya que no dejaban de tocarse al lado. Entonces, con una botella de vodka en la mano izquierda pensé en dos opciones: la primera era irme de ahí sin decirle hasta llegar a mi casa y desmayarme o—y esta era la que más me gustaba ya que si salía en este estado seguramente sería atacada por un coyote o cualquier porquería que viviera en los bosques—ir a ver a Edward. Y realmente no quería encontrarme con Edward, sobre todo después de que lo rechacé y de que su beso me hizo volar. Puto, él sabía que eso era exactamente lo que iba a provocar.
Hubiera deseado de todo corazón haber elegido la primera, pero era una gallina y no tenía las agallas para enfrentarme a un coyote. Así que me terminé de sopetón el licor y ya más calmada, o ebria, caminé con decisión hasta las escaleras…las cuales eran enormes ahora que lo pensaba. ¿Siempre habían estado ahí? Como fuera, mi cerebro no tenía tiempo que perder con estúpidas preguntas.
Claro, lo que quedaba de él porque seguramente una parte estaba ocupada con vodka y otra con tonterías que no lograba descifrar.
Cuando logré poner un pie en el primer escalón sonreí. Era la mierda más estúpida que haya hecho alguien, pero subir las escaleras constantemente se estaba volviendo todo un reto para mí. Y lentamente comencé a subir. Y no sé si fui yo o él el que me hizo perder el equilibrio pero en pocos segundos me hallaba tirada en el suelo al pie de la escalera. Puto Jasper.
— ¡Bella!—gritó mientras me ayudaba a ponerme de pie, lo que me pareció muy divertido ya que no podía dejar de reírme—Uh, creo que deberías ir a que te curen esa herida en el codo. Esta fresca, ugh.
Fuera lo que fuera no me dolía, el poder del licor solamente hacía maravillas.
—Shh…ja, ja, ja. Cálmate—le dije mientras intentaba volver a subir los escalones.
Por suerte para mí, Jasper se apiadó de mi pobre cuerpo y me llevó cargando hasta el segundo piso. Agradecí al cielo que no vomité encima de él. Estaba frita.
No sé qué idiotez le habré dicho en otro idioma pero le hice una reverencia al estilo monja y me largué riendo.
Y entonces ahí estaba. Parada frente al cuarto de Edward sin tocar, hablar o respirar. ¿Qué era lo que estaba haciendo? Prácticamente había rechazado al tipo ¿y ahora esperaba que me recibiera en su casa? Era una idiota y estaba ebria así que entré. Y al empujar la puerta me vi con la más hermosa alucinación que mi mente ebria podía imaginar. Edward recién salido de la ducha solamente con una toalla. Yummy.
— ¡Edward!—grité mientras le sonreía como podía. Él se vio totalmente distraído por el hecho de que estuviera ahí, ahora, borracha y sola—Rosalie y Emmet están cogiendo en el cuarto de al costado y estoy solita. ¿Me puedo quedar contigo?
Sé que lo que dije pudo haber tenido cero sentido y que él podía rechazarme, pero necesitaba estar a su lado. Él aún era mi mejor amigo y persona favorita y lo necesitaba, aparte de que lo quería demasiado. Así que cuando lo oí suspirar supe que él sentía lo mismo que yo. Me arrojé a su cama mientras intentaba ignorar la música depresiva que sonaba por toda su habitación. Radiohead + depresión + licor = suicidio emocional. Pero como el estar tomada significa aflorar tus emociones me dejé llevar por el ambiente depresivo que había forjado mi queridísimo Edward, aparte ya estaba frita y deprimida por todo y no podía ocultarlo más. El vodka te libera de tus emociones y eso era exactamente lo que iba a hacer. Jugué con su reproductor de música hasta que encontré una de Bon Jovi que era para llorar y me puse a cantar. Edward se echó a mi lado sin cambiarse y me atrajo hacía él. Yo no lo rechacé, no podía, lo necesitaba de una forma u otra. Y luego, no sé cómo, pero yo estaba echada en su pecho mientras él intentaba consolarme. ¿De qué? No estaba segura, pero las canciones depresivas siguieron pasando y pasando hasta que sonó una que me hizo trizas.
—Oh.
—Uh… no sé cómo llegó eso ahí. Lo juro—dijo mientras intentaba cambiarla, pero no lo dejé. Esa canción debía morir conmigo.
—No sabía que tuvieras el soundtrack de Moulin Rouge en tu Ipod. Muy masculino de tu parte, Edward—me burlé mientras me volvía a recostar en su pecho y él atrapaba uno de mis rulos en sus dedos.
Come what may era seguramente una de las canciones más tristes de la historia, junto a la de la mamá de Marco y a la de Black Sabbath. Y me encantaba.
Edward hizo una mueca y se rió.
—Está guardada para cuando tengo deseos de suicidarme. Como tú, perra. Aparte, soy un chico sensible.
Me reí porque era cierto. Hubo una época en la que se me dio por deprimirme cada día más y eran canciones como esta y peores las que escuchaba en compañía de Edward, MDMA y varias botellas de ron.
Me reí sin ganas y acaricié su rostro. Edward me sonrió y le pedí que cantara ya que, como todo él, su voz era putamente perfecta y a mí me gustaba que cantara para mí.
—I want to vanish inside your kiss. Every day I love you more and more—él idiota era tan bueno cantando que me iba a derretir. Y él lo sabía, sabía que no podía resistirme—Listen to my heart, can you hear it sing? Telling me to give you everything. Seasons may change, winter to spring. But I love you until the end of time.
Eso fue apropósito. Sabía que esto me iba a afectar de la peor manera posible. Dios me estaba castigando haciéndome oírlo cantar como ángel. Cantar sobre lo que nos deparaba, sobre lo que no podíamos tener.
Y me estaba derritiendo, cosa que solamente él era capaz de hacer. Maldito hermoso hombre.
—Bella, ya me cansé de esta tonta canción y estoy a punto de cortarme las venas. No sé tú pero necesito salir. ¿Vamos a tomar?
Lo pensé por un momento y estaba peligrosamente en riesgo de quedarme sin alcohol en las venas así que acepté.
Edward no se molestó en cambiarse en el baño o pedirme que me volteara. Se cambió en mi cara. Por supuesto que yo volteé el rostro porque el chico merecía un poco de respeto e iba a sentir que me estaba aprovechando de él. Maldita moral.
Como fuera, Edward me arrastró hasta su Volvo y rápidamente fuimos a la casa de Jasper.
Como todos los niños ricos y mimados de Forks Jasper también tenía una casa enorme con piscina y un exquisito y refinado bar. Amaba tener amigos ricos. Tocamos varias veces hasta que su ama de llaves nos dejó pasar. Si no mal recordaba se llamaba Anabelle—o algún nombre de golfa francesa de veintiún años—y no se acordaba de nosotros. Bueno, de mí porque Edward venía aquí casi todos los días y no era difícil olvidarse de un Adonis como él. Aparte, la tipa era una perra celosa que me odiaba porque ella no podía entrar al cuarto de su "amo" y yo sí. La casa de Jasper no era tan gigante como la de Edward porque su papá era un ex marino y no un famoso cirujano como el doctor Cullen. Pero aún así era mil veces mejor que la mía.
Su cuarto estaba al final del segundo piso y yo estaba hecha polvo. Necesitaba dormir. Edward me sirvió de soporte hasta que entramos y Jasper me ofreció su cama.
— ¡Dios mío! Creo que he llegado a mi límite.
Edward se rió de mí mientras me veía alejar cualquier trago de mí.
—Principiante. Dame eso—dijo mientras me quitaba de las manos una botella—. Esto es fino, no es para botar.
— ¿Debería importarte? Tú tienes miles de estos.
—Eso no significa que deba desperdiciarlo.
Le hice una mueca por que no tenía ganas de comenzar a argumentar en su contra, él terminaría ganando.
—Jasper, ¿te importa que me quede dormida? No creo que pueda llegar fiesta de Alice si es que me quedo despierta.
Pude notar como fruncía un poco el ceño cuando le mencioné de la fiesta de Alice para reunir fondos para no sé qué tontería pero luego se tranquilizó. Aún estaba dolido porque la pequeña ninfa lo había rechazado.
—Claro, siempre y cuando laves mis sábanas antes de irte.
Y Edward no perdió la oportunidad de burlarse de mí y mi saliva. Malditos, sabía que nunca debí dejarlos convencerme de esa pijamada mixta del año pasado.
— ¡Vamos! Solo fue una vez y era porque estaba borracha. Yo no babeo.
—Claro que lo haces.
—No.
— ¡Ya cállense!—nos gritó Jasper mientras le tiraba un almohadazo a Edward y me quedaba dormida.
—Púdrete, Cullen. Tú roncas—y dicho y hecho cerré los ojos e intenté conciliar el sueño.
Lo último los escuché hablar era de la fiesta de Alice y luego alguien mencionó mi nombre.
***
— ¡Bella! Despiértate. ¿Acaso quieres quedarte aquí toda la maldita noche? ¡Levanta tu trasero y subamos al carro de una vez!
La inconfundible voz de Edward sonó por toda mi cabeza y abrí los ojos. Edward estaba sentado frente a mí moviendo mi brazo mientras yo parpadeaba incontrolablemente.
— ¿Qué hora es?—murmuré mientras me levantaba y sobaba mi cabecita.
—Las diez y algo. No lo sé. Alice está molesta porque aún no llegamos.
¡Oh, cierto! La fiesta de Alice para aparentar que no estaba triste por haber rechazado a su verdadero amor. Idiota.
Me paré y caminé hacia el baño de Jasper, el cual estaba lleno de porquerías y máquinas de afeitar. Pero pensé que iba a botarlas todas ya que a Alice le gustan los chicos limpios y sin vello facial y como ella lo había mandado al cuerno él haría lo mismo con todas las cosas que hizo para gustarle. Así que yo empecé. Le sonreí a Edward que me miraba estúpido y comencé a romper y botar a la basura todas sus afeitadoras. Jasper entró y me miró horrorizado. Marica.
— ¿¡Que mierda se supone que estás haciendo!?—me gritó pero no me detuvo.
Me reí. Edward me sonrió.
—Olvídalo, Jasper. No tienes que ser COMO el chico que Alice quiere. Tienes que ser el chico que Alice QUIERA. Y no lo vas a lograr haciendo lo que ella quiere. Muestra un poco de personalidad y se tú.
Pareció pensarlo por un momento y luego se rió. Esta mierda era demasiado para él. Después de que terminamos de hacer que Jasper fuera Jasper y yo de peinarme como se suponía que debía estar nos subimos al Volvo de Edward y manejamos hasta el local que Alice había alquilado para su puta fiesta.
El sitio: Port Angels.
Capacidad máxima: Infinito. El lugar era inmenso.
Antes que entrar me paré junto a Jasper y le susurré al oído:
—Hazle ver el error que ha cometido. Hazle ver que nadie rechaza a un Whitlock.
Y dicho y hecho se adentró entre la multitud de personas. Me volteé para ver a Edward que estaba recargado en su coche sonriéndome.
—Eres mala, Swan. Conspirando en contra de tu mejor amiga.
Me encogí de hombros y le tomé la mano jalándolo a la puerta.
—Ella se lo merece. Ha estado babeado por él desde la primaria y ahora lo rechaza. Esas cosas no se hacen.
—Mira quien lo dice.
Y paré en seco. Mierda, mierda, mierda. Edward tenía razón. Estaba haciendo lo mismo que yo había hecho con Edward y no tenía el derecho de reclamarle nada. Era escoria.
—No. Ella aún lo ama. Es distinto.
— ¿Cómo lo sabes?—me preguntó mientras me tomaba del rostro— ¿Cómo sabes que no está jugando con sus sentimientos? ¿Que no lo enamoró por las puras para dejarlo solo? ¿Cómo sabes que ella no se ríe de él a sus espaldas viendo como él sufre porque ella no lo ama como él quisiera? ¡¿Cómo lo sabes?!
Era obvio que ya no estábamos hablando de Alice y Jasper.
—Edward… no es así. ¡Así no son las cosas!
— ¿Cómo lo sé yo, Bella? ¿Cómo, maldita sea? Me rechazaste sin un maldito motivo, así que si en algún momento te da la urgencia de decírmelo, por favor, déjame saberlo—comenzó a desesperarse. Le iba a dar un ataque.
— ¡Porqué yo también sufro con esto, Edward!—y dicho eso lo acerqué a mí y le planté el mejor beso que pude haberle dado en una situación así.
Y me abracé a él aunque él quisiera apartarse de mi lado. Y aunque haya forcejeado para separarse de mí yo no lo dejé. Porque lo quería demasiado como para que él se alejara de mi lado. Y, finalmente, me correspondió el beso, justo cuando yo había empezado a llorar. Y me abrazó y yo abrí mi boca porque él no quería hacer nada. Dejé que su lengua jugara con la mía hasta que ya no pude retener más el aire y separé mi boca de la suya pero no el resto de mi cuerpo. Apoyé mi cabeza en su hombro y él me apretó. ¡Dios! Lo quería tanto.
—Edward, mírame—le pedí mientras él separaba su rostro unos centímetros para verme—. Te quiero, ¿entiendes? Te quiero muchísimo. Te quiero demasiado, me gustas demasiado… tanto que tengo miedo. Tengo miedo de enamorarme nuevamente de ti porque me volviste loca. ¡Me volví loca desde que empezamos toda esta mierda! Cada día que pasaba me gustabas más y más, te amaba más y más. No podía pensar en otra cosa que no fueras tú. Y me dolía, me lastimaba que tú no sintieras lo mismo que yo. Me estaba volviendo loca. No puedo dejar que pase de nuevo. El amor no se supone que haga esas cosas. ¡Me volviste loca!
Edward se quedó mirándome fijamente con el rostro contraído después de haber escuchado mi penosa confesión. Me sentía una estúpida. Él merecía algo mejor que una chica que no podía lidiar con sus putas emociones.
—Te juro que nunca pensé que alguien como tú pudiera enamorarse de alguien como yo—dijo mientras pasaba su mano por mi rostro, limpiándome las lágrimas—. En estas últimas semanas pensé en millones de maneras de cambiar para que tú me aceptaras cuando te dijera que te amaba. Quería ser mejor para ti. Quería ser el hombre que tú quisieras. Pero nunca pasó por mi mente que yo ya era el hombre que querías. Nunca pensé que alguien podría llegarme a amar como realmente era. Sin la máscara. Sin la perfección. Solo yo—luego me acercó a él y me besó lentamente, como una caricia—. Lamento no haberme dado cuenta antes de lo que sentías y sé que ahora es muy tarde, pero no me cabía en la cabeza que alguien tan perfecta como tú pudiera sentir algo por mí. Te amo, Bella. Todo esto también me ha vuelto completamente loco. Me estas volviendo loco en este momento. Y eso es exactamente lo que el amor debe de hacer.
Comencé a llorar nuevamente porque me sentí tan estúpida por llorar. Ahora era el momento en el que debía lanzarme a sus brazos y decirle que quería volver a amarlo y estar con él por el resto de la puta eternidad. Pero no podía. Edward me había llevado a un pozo lleno de depresión y obsesión y no quería volver a caer ahí. Tenía mucho miedo de no poder levantarme sin él me dejaba. No era lo suficientemente buena para ser la novia de Edward Cullen.
—Te mereces alguien mejor—le susurré mientras apoyaba mi cabeza en su hombro.
Edward me miró y sonrió tiernamente.
—Tú eres ese alguien mejor que yo intento merecer.
—Aún tengo miedo, Edward. No puedo estar contigo mientras tenga miedo. Lo siento.
Él negó con la cabeza y me apretó la mano.
—Te esperaré. Sé que no siento esto por las puras y voy a luchar.
Me reí, adoraba a ese Edward.
—Me voy a tardar.
—Es mi turno de esperar y lo voy a respetar. Vamos adentro, Alice va a tener un paro cardiaco cuando vea a Jasper y no me lo puedo perder.
Me reí y caminé junto a él entre la gente.
***
Edward's POV.
De acuerdo, esto sinceramente no me lo esperaba. Pero era Bella y estaba llorando y me estaba besando y yo había estado a punto de perder los estribos. Ahora me estaba explicando que la había vuelto loca y que por eso no podía estar conmigo y me sentí la peor mierda del mundo. Luego la volví a besar y le dije que ella era la chica que quería y puras mierdas que me salieron del corazón.
Luego de un espectáculo de lágrimas decidimos entrar a la fiesta de Alice para ver otro tipo de espectáculo. ¡Y vaya que papá la había dejado hacerlo! Era un enorme local de tres pisos con malabaristas, elefantes, comida por doquier, tragos en todos lados, espectáculo en vivo… todo. Si no estabas invitado no eras nadie. Nada se podía comparar con esto. Y obviamente todo el mundo había venido, nadie rechazaba una invitación de los Cullen.
Como el lugar estaba repleto de gente agarré a Bella del brazo y comencé a buscar a Alice, pero ella no estaba por ningún lado. Finalmente, cansado de buscarla me dediqué a disfrutar de su fiesta. Bella había empezado sin mí hace rato y estaba riéndose de algo que había oído. Decidí seguir su ejemplo. Me tomé lo que fuera que había en la gran mesa y comencé a bailar con Bella. Ella estaba ebria y solo daba pequeños saltos porque sus zapatos la hacían tropezar. Putamente tierno.
Divisé a Rosalie y a Emmet y los llamé a un privado a donde me llevé a Bella también.
—No la dejen sola, se puede desmayar—les dije mientras me dirigía al baño. Tanto tomar no era bueno para mi vejiga.
Al salir de ahí me dediqué a buscar el lugar de donde había venido. La mierda, no me acordaba como regresar. Hasta que vi a Bella pararse sobre algunas sillas y gritar mi nombre. La saludé con la mano y comencé a caminar hacia ella cuando alguien me detuvo. Angela se paró frente a mí mostrándome su nuevo adquirido vestido con escote en V que me dejaba ver todo el contorno de su sostén y por un momento me quedé bloqueado mentalmente. En lo único que podía pensar era que hace mes y medio que practicaba en celibato forzado ya que corté con Angela—mi fuente principal de cogidas—y porque no me iba a coger a Bella sintiendo lo que sentimos ahora. Estaba necesitado y ella lo sabía.
—Edward, ¿podemos hablar?—me preguntó mientras sacaba más sus tetas a propósito.
Asentí porque sabía que tarde o temprano me encontraría y sería peor. Aparte, si decidía asesinarme, aquí habría testigos.
— ¿De qué quieres hablarme?—le pregunté mientras se tomaba un baso de ron con Coca-cola.
Angela me sonrió.
—De nosotros.
—Ya no hay nosotros, Angela.
—No te entiendo, Edward. Estábamos tan bien y luego de que regreso de mi competencia de porristas decides que ya no. ¿Por qué?
Rolé los ojos, las porristas sí que eran estúpidas.
—Ya te lo había explicado. Conocí a alguien más.
— ¿Y en tan poco tiempo la quisiste y te olvidaste de mí? No lo creo. Eso debió haber tenido tiempo.
Miré a Bella que estaba con los brazos cruzados aún esperándome.
—Sí, tuvo tiempo, pero no podía seguir engañándome más. La quiero a ella.
Angela tiró el vaso al suelo y comenzó a fastidiarse más.
— ¿Y quién es esta chica perfecta y porqué no te la estas tirando en este preciso momento?
—Eso no te incumbe.
Y, entonces, cuando pensé que Angela se iba a ir molesta me tiró una cachetada que no me dolió pero que Bella logró ver y se puso a chillar.
— ¡Edward!, ¡Edward!—gritaba, estaba ebria y molesta y Angela se dio cuenta.
— ¿Es ella, verdad?—me preguntó mientras sus ojos parecían salirse se sus cuencas mientras más la miraba.
—No te importa.
— ¡Al carajo, Edward! Yo sé toda la mierda que has estado haciendo con ella incluso antes de que me fuera. Pensé que era una aventura para ti y que terminarías dejándola, pero veo que no es así. ¿Sabes lo humillante que es esto?—volvió a mirar a Bella e hizo una mueca—Esto no se va a quedar así.
Y dicho esto caminó rápidamente hacia Bella, intenté alcanzarla pero la multitud de gente crecía más mientras ambas se gritaban y luego ¡Bam! Angela tiró a Bella al suelo.
Continuara...
bueno, Esto es todo por ahora. No se preocupen que vendrá más drama y cosas así.
¿Qieren saber porque Alice no acepto a Jasper? Pues mantenganse atentas a las actualizaciones.
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