"Que tierno. Veo que entonces las noticias son ciertas, Suresh y tu, estais juntos. Casi me hace sentir celos de la buena pareja que haceis." Sylar se acercó un par de pasos hacia la cama sonriendo ampliamente, pero Peter se interpuso. "La verdad es que no haceis más que ponerme las cosas más fáciles, ahora podré mataros a los dos al mismo tiempo y quedarme con vuestros poderes."
"No des ni un sólo paso más." Peter no sabía que hacer. Todavía no se había recuperado por completo de la explosión nuclear y usar sus poderes para enfrentarse a Sylar, podría provocar que sus habilidades se descontrolaran. Pero sin duda, debía pensar rápido y hacer algo cuanto antes.
Sylar lenvantó una mano, preparándose para atacar como lo había hecho otras veces. Peter sabía perfectamente que tenía que hacer algo, impedir que se saliera con la suya; pero tenía miedo de que los poderes no le funcionaran como debían, a causa de no estar completamente recurepado de la explosión nuclear.
Sin embargo, tomó la decisión de actuar y con el primer impulso que vino a él, uso la telekinesis contra Sylar. Este apenas retrocedió un par de pasos al ser alcanzado por el impacto.
"Peter, no puedes vencerme, ya lo has intentado todas las veces que nos hemos enfrentado y has sido incapaz de hacerme ningún daño." Sylar señaló a Mohinder, que seguía durmiendo en la cama. "Además, si no recuerdo mal, siempre ha sido el profesor el que te ha salvado la vida, así que, dime Peter, ¿qué vas a hacer ahora que no tienes a tu salvador para que te saque de esta?".
Aunque no quisiera reconocerlo, Peter sabía que Sylar llevaba algo de razón en sus palabras, porque todavía no era capaz de superarle en su control sobre los poderes y un enfrentamiento directo ahora, podía ser faltal para Mohinder y para él. No quería probar su suerte
Entonces Peter tuvo una idea. Abrió su mente, tratando de encontrar los pensamientos de quienes estuvieran en la casa, pero afortunadamente, no escuchó nada, sólo estaban ellos. Así que, sin miedo de que Sylar pudiera hacerle daño a nadie más, por el momento, Peter puso una mano sobre el hombro de Mohinder y usando el poder que había adquirido gracias a Hiro, se concentró en la persona en quien más podía confiar en esos momentos y uno de los pocos lugares seguros que tenía para escapar de Sylar.
- o -
Nathan estaba leyendo unos papeles que habían llegado a su despacho esa misma mañana, cuando escuchó el golpe en la habitación de al lado. En un primer momento, prestó atención, pero no escuchó nada que le indicara de que se podía tratar. Así que finalmente, se levantó y fue hacia la puerta, la abrió muy lentamente y lo que se encontró delante de él, apenas se lo podía creer. Su hermano, inconsciente en el suelo y Mohinder a su lado, que parecía tremendamente desorientado, mientras miraba a un sorprendido Nathan.
"¡Peter?" Nathan se acercó a su hermano y se agachó hacia él, pero al hacerlo, sus costillas, todavía resentidas por la caída desde el cielo le produjeron un terrible dolor. Pero no le importó, Peter era ahora su prioridad. "¿Se puede saber que ha pasado?" Le dijo a Mohinder mientras acariciaba la frente de su hermano.
"La verdad es que no lo se." Mohinder se frontó la cara con ambas manos para despejarse. "Acabo de despertarme aquí, no se porque Peter nos ha traído, pero estoy seguro que si está inconsciente es por eso mismo, por usar sus poderes cuando no estaba recuperado."
"Ayúdame a llevarle al sofá". Entre los dos hombres llevaron a Peter al sofá donde lo tumbaron, mientras permanecía inconsciente.
Mohinder se acercó a él y se sentó en el suelo, mientras le acariciaba la mejilla. "¿Qué ha pasado Peter, porque te has arriesgado tanto?" Casi se trataba de una pregunta para si mismo, tratando de imaginar que le había llevado a hacer esa locura, ya que Peter no le podía responder en ese momento.
"Dejémosle descansar." Mohinder sintió la mano reconfortante de Nathan sobre su hombro. "Es todo lo que podemos hacer por el momento. Cuando despierte nos lo explicará todo."
"Supongo que tienes razón." Apoyándose en el brazo sano de Nathan, Mohinder se levantó y se sentó en uno de los sillones de la habitación.
"Tu también deberías descansar."
"Estoy bien no pasa nada, sólo me preocupa Peter, cuando vea que se despierta y que nos cuente porque ha hecho eso, me sentiré mejor."
Nathan salió de la habitación y cerró la puerta detrás de él, para evitar que ningún ruido del exterior los molestara a ninguno de los dos. Se apoyó en ella y respiró hondo.
Le costaba enormemente ejercer del hermano mayor, del fuerte, del que, teóricamente, controla siempre la situación pase lo que pase, porque durante los últimos días, cuando no sabía si Peter sobreviviría a las heridas producidas por la explosión y sobretodo en ese momento, se sentía indefenso e impotente, tenía ganas de derrumbarse y de dejarlo todo.
No podía soportar ver a su pequeño Peter sufrir de esa manera, luchar tantas batallas en una guerra en la que ni siquiera le habían preguntado si quería entrar, y sin embargo, él, el hermano mayor, apenas era capaz de ayudarle, sólo de curarle las heridas cuando las cosas salían mal y de, como estaba pasando en ese momento, sujetar su mano, para que Peter supiera que estaba allí con él, mientras su propio cuerpo luchaba por sanarse.
- o -
Sylar se quedó sorprendido cuando vio a sus presas desaparecer de repente, justo cuando estaba a punto de cazarlas. Ya sabía que Peter contaba con ese poder de teleportación, pero después de haberlo visto apenas unos momentos antes, pálido y a veces casi costándole mantemerse en pie, nunca hubiera pensado que lo usaría para escapar, porque hacer eso, debía de haberlo debilitado por completo.
Pero no le importó, Gabriel Sylar era una persona paciente, sus años arreglando relojes de forma metódica y laboriosa día tras día, le habían hecho convertirse en un hombre paciente, no tenía prisa, tenía claro que tarde o temprano, volvería a encontrarlos y los mataría definitivamente.
Salió de la casa y fue paseando por las calles apenas transitadas a esa hora, mirando a toda persona con la que se cruzaba, preguntándose si alguna de ellas tendría alguna habilidad especial, algún don o algún poder que pudiera arrebatarle y hacerlo más fuerte a él.
Giró una esquina y nada más hacerlo, una fuerza muy poderosa, le hizo tambalear y casi perdió el control de si mismo. Se apoyó en la pared, para evitar caer al suelo y respiró profundamente un par de veces, mirando a ambos lados, dándose cuenta de que estaba completamente sólo en la calle, al menos aparentemente. Sin embargo, notaba una presencia a su alrededor, unos ojos invisibles que estaban fijos en él, aunque Sylar no pudiera ver a su acosador.
No se trataba simplemente de alguien que tuviera el poder de invisibidad, no, era algo más y Sylar lo presentía, era una persona tremendamente poderosa que lo hacía sentir pequeño a él, indefenso ante tanto poder y que casi le hacía sentir miedo por no poder hacer nada contra él si decidía atacarle en ese momento.
Pero nada pasó, nadie le atacó, nadie trató de enfrentarse a él, simplemente la sensación se marchó tan rápido como había llegado, la angustia interior, el miedo, se marcharon, igual que aquella persona se había marchado. Sylar se incorporó y esperó unos segundos, para comprobar que se había ido de verdad.
No sabía lo que había pasado exactamente, sólo disponía de sensaciones, pero estaba claro que un gran poder acababa de llegar a la ciudad, un poder mucho más desarrollado que él suyo que antes no había sentido y que le hizo imaginar lo que sería capaz de hacer con él.
Tenía que encontrar a quien lo poseía y conseguirlo, de la manera que fuera, aunque al pensar en ello, un estremecimiento recorrió su cuerpo por completo, una sensación que nunca, hasta ese preciso momento, nunca habia pasado por su mente al pensar en conseguir un poder, miedo a ser superado, a ser vencido en un enfrentamiento, que su presa, fuera más poderoso que él. Pero estaba decidido a descubrir de quien se trataba.
