Los personajes de Naruto NO son míos.
Preparación
No sé cómo describir la sensación de alivio que sentí cuando llegué a la mansión. Después de dejar la aldea de la flor estaba esperando con ansias llegar a nuestro hogar.
Cuando salimos de la aldea de la flor nos despidieron nuestros anfitriones, yo no pude más que compadecerme de Ren y hasta le pude sonreír sabiendo que ya no lo vería en mucho tiempo. A Mika aún le guardaba resentimiento por lo que había hecho, a pesar de que de cierta manera pensaba que eso había ayudado a que Hinata me dijera aquellas cosas.
La heredera se despidió alegremente dejando de lado los problemas y prometiendo volver de nuevo algún día, el cual esperaba que no me incluyera.
La misión había llegado a su fin y podía tratar de respirar tranquilo, ya faltaban pocos días para el enfrentamiento de Hinata y Hikaru y teníamos que seguir entrenando y preparándonos mentalmente para lo que estaba por venir y lo que haríamos después de que todo ese lio terminara.
Cuando entramos en mansión y nos reportamos con Hiashi, nos encontramos con la desagradable sorpresa de que Hikaru había estado haciendo de las suyas durante el tiempo que no estuvimos. Esparció rumores sobre el posible matrimonio entre Hinata y Ren tratando de convencer a la gente del clan que eso estaba mal, que solo nos perjudicaría, que él había estado un tiempo en el país de la flor y sabía que no sería una buena unión, que no podían hace nada más que apoyarlo durante y después de la pelea entre él y Hinata. Pero ese no era el peor rumor, Hanabi nos contó como quiso hacer creer a clan que la heredera jugaba con los hombres, decía que estando comprometida con Ren desde hace mucho tiempo tenía un romance conmigo pero a la vez coqueteaba con él, algo que menos de la mitad del clan se creyó.
Yo estaba tan molesto que quería ir a acabar con él de una vez por todas. Golpearlo hasta dejarlo sin poder moverse y echarlo de la mansión parecía una muy reconfortante idea pero no podía tocarlo para nada, la única que podría hacerlo pronto era Hinata quien, durante el tiempo en que estuvimos escuchando sobre los rumores, se mostró indiferente y preocupada por otras cosas que no pude adivinar cuales eran.
Yo estaba un poco intranquilo, Hinata parecía estar preocupada por algo pero me di cuenta de que esta vez yo no tenía nada que ver, actuaba normal conmigo y percibía sinceridad en su trato.
Al terminar nuestro entrenamiento, dos días después de que regresáramos a la aldea, cuando estábamos descansando y planeando algunas estrategias, me animé a preguntarle qué era lo que le estaba pasando esos días.
-No es nada…- Dijo desviando la mirada.
Pero yo sabía que si estaba pasando algo y me estaba comenzando a preocupar.
-No me vas a engañar, desde que llegamos has estado muy sospechosa, se que tienes algo en la cabeza que te está causando conflicto, puedes contármelo, si puedo ayudarte en algo lo aré…-
Ella me miró como esperanzada, pero después volvió a bajar la cabeza con decepción, como si no pudiera contarme o temiera hacerlo. Pero yo estaba convencido de que tenía que seguir insistiéndole hasta que me contara lo que le sucedía.
-No te voy a juzgar, tampoco te regañaré o me molestare por lo que sea que te esté molestando, al contario, también me haría muy feliz que me lo contaras, quiero tener toda tu confianza-
Hinata volvió a mirarme, pero esta vez estaba seria, parecía estar debatiéndose internamente sobre qué era lo correcto y finalmente se decidió a hablar para alivio mío.
-Yo… -Hizo una pausa sin dejar de mirarme-… es solo que pensaba en… hablar con Naruto-kun…-
No quise preguntarle sobre que quería hablar con él siendo que era casi obvio lo que trataba de decir. No pude evitar sentir como si me golpearan con fuerza en el pecho o como si una fuerza invisible estrujara mi corazón, sabía que ese momento tenía que llegar y no me sentí bien…
-Entiendo… y no puedes tomar el valor necesario para hacerlo ¿No es así?-
Hinata se ruborizó un poco y bajó la mirada, estaba en lo correcto, pero no me gustaba verla de esa manera; con a confianza por los suelos y tan preocupada por lo que fuera a pasar.
-Yo voy a estar apoyándote siempre, se que puedes tratar de confesarle a Naruto tus sentimientos, de nuevo, o hacerlo hablar de ello, es importante para ti… eres la heredera del clan Hyuga, estaría muy mal que no pudieras hacer eso-
Hinata volvió a mirarme y esta vez sonrió con alegría. A mí eso me rompió el corazón, yo veía en la mirada de Hinata el amor fraternal que tenía por mí, no podía compararme con Naruto, ella jamás me amaría como lo amaba a él, jamás me vería como algo más que un amigo o algo diferente a un hermano… pero yo tenía que tratar de entenderlo, de soportar el dolor.
-Gracias…- Volteo la cabeza pero aquella expresión preocupada volvió a aparecer.
Yo no entendía que era exactamente lo que le preocupaba, había algo más que ella no me quería decir o que temía decirme, o algo que simplemente no le gustaría contarme, pero estaba bien, no esperaba que me contara todo, no tenía que hacerlo, por lo que ya no le insistí más.
-Neji…-
-Que sucede?-
-…este… puedo… ¿Puedo ver tu cicatriz?- Preguntó apenada.
-Qué cicatriz?-
-… la de… la de la cuarta guerra… de lo que estuvo a punto de matarte…- Dijo cerrando sus puños con fuerza y mirándome un poco dolida.
-Por qué quieres verla?-
Aquella enrome marca que cubría mi abdomen, y parte de mi pecho y mi estomago, era realmente impresionante, era casi imposible que yo hubiese sobrevivido a algo como eso, de hecho, sigo sin entender cómo fue que sobreviví. A mí siempre me enorgulleció la cicatriz porque representaba la decisión más grande que hubiese tomado; la de morir por la gente que amaba. Pero también no me agradaba la idea de que ella la viera, me imaginaba la cara que pondría y no quería eso.
Hinata se quedó en silencio unos minutos mirando mis ropas en el area donde estaba la cicatriz, yo no entendía que era lo que trataba de hacer pero supe que desde el principio trató de pedirlo.
-…solo quiero verla…- Dijo finalmente.
Aún era temprano, debía de ser la una de la tarde, pero no había sol, el clima era frio por lo tanto las nubes cubrían el cielo y era un día gris. El dojo estaba algo oscuro, no habíamos prendido las lámparas y el ambiente era muy íntimo.
No lo pensé mucho, me quite la prenda superior y la puse a un lado, Hinata me miró con seriedad y luego posó sus ojos en la cicatriz, parecía estar pensando en muchas cosas, permanecía silenciosa y admiraba la marca en mi abdomen. Yo simplemente esperaba, la veía pacientemente aún extrañado por la petición.
De repente ella se acercó más, estábamos a pocos centímetros de distancia, yo estaba sentado con las piernas cruzadas viendo hacia ella, se volteó colocándose en seiza frente a mí, sin despegar la mirada de la cicatriz. Aquel momento fue como la vez que tocó el sello en mi frente, hizo lo mismo, posó sus suaves manos sobre la cicatriz con forma, sintió su textura y la recorrió de arriba abajo, provocándome escalofríos por el contacto.
El momento parecía eterno, sus manos de deslizaban con suavidad y sentía un cosquilleo. Las intenciones de Hinata eran de lo más inocentes, pero creo que se dio cuenta de lo extraño que parecía eso, se detuvo de repente cuando después de un recorrido sus manos se volvieron a posar en mi abdomen e hicieron un poco de presión, se sonrojó y no volteo a verme aún, su mirada seguía en la cicatriz, parecía estudiarla de nuevo y por un momento pensé que lloraría al ver sus ojos ligeramente rojos y entornados. Pero no lo hizo, se contuvo y vi como apretaba su boquita como conteniéndose.
Creí que se iba a retirar apenada, pero no lo hizo, después de unos segundos deslizó una mano a mi pecho sin retirar la otra de mi abdomen, pude sentir también sus uñas que trazaban el camino y como ella estaba comenzando a temblar. ¿Qué era lo que veía? ¿Qué estaba pensando?
Estaba confundido, su contacto me hacía estremecer y sentir sus pequeños dedos resbalar en mi piel me nublaba la mente.
Finalmente agarré la mano que tenía posada en mi pecho, ella no se lo esperaba y me miró entre apenada y desconcertada. Nos miramos fijamente unos segundos, al menos eso creo, sentí la necesidad de posar mis labios sobre los suyos, pero no lo hice, ya tenía todo eso controlado, ya no cometería más errores. Nuestros rostros estaban tan cerca que casi sentí como su respiración chocaba en mis labios, vi claramente que ella entrecerraba los ojos y mi corazón se aceleró, sin querer apreté un poco su muñeca pero ella no me dijo nada. Aún tenía puesta su mano en mi abromen y pude sentir como se apoyaba en mi para acortar la distancia.
Me alejé de ella de inmediato, no sabía que estaba pasando y no quería decir que me agradaba porque pensaba que estaba mal. ¿Por qué estaba mal? Casi lo olvidaba.
Hinata se llevó las manos al pecho y bajó la cabeza, sus mejillas estaban rojas como tomates y parecía estar tratando de buscar algo que decir pero por los nervios no encontraba palabras coherentes o quizás sabía que terminaría tartamudeando.
¿Qué estaba pasando?
Me vestí de nuevo con rapidez pensando que quizás eso era lo que estaba causándole más conflicto a Hinata y esperé a que ella dijera algo.
-Esa marca…- Comenzó a decir sin voltear a verme-… fue por mi o por Naruto-kun… o por ambos?-
No logré entender el propósito de la pregunta pero contesté con sinceridad creyendo en que era lo correcto.
-… Por ambos… aunque admito que cuando sentía que estaba muriendo no podía dejar de pensar en que tú estabas bien y que de cierta manera estaba contento por poder morir protegiendo a quienes amaba… elegí morir por ustedes pero no dejaba de pensar en ti al momento de perder el conocimiento…-
Sonrió. Como anhelaba ver siempre aquella sonrisa y egoístamente la quería solo para mí.
-Neji…- Volteo, esta vez parecía tranquila-… tengo que hablar con Naruto-kun, salga bien o mal, cuida de mi por favor-
No dije nada, no tenía que pedírmelo. De cierta manera estaba preocupado, el temor de que Naruto le correspondiera me embargó, pero también esperaba que lo hiciera, ver a Hinata triste de nuevo me molestaría mucho.
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Ya solo faltaba un día, esa mañana no entrenamos dado que al día siguiente seria la pelea y yo quería que Hinata estuviera fresca para el combate y que se dedicara a descansar.
Los rumores que Hikaru había esparcido, a pesar de que no muchos se los habían creído, estaban molestándonos. La poca gente que los creyó incluía concejeros que ya estaban de su lado desde antes de que comenzara a decir cosas que no eran y también personas del Souke o del Bouke que tenían rencores conmigo o con Hinata, más bien la rama principal. Hablaban a nuestras espaldas, nos dedicaban miradas llenas de desprecio y yo no estaría soportando eso tanto tiempo.
Cuando hablé con mi tío sólo me dijo que aguantara, que las cosas se tranquilizarían cuando Hinata ganara y se comenzaran a hacer los cambios grandes al clan.
-Debes de mantener la calma, cuando Hinata gane ese combate no van a tener más opción que cerrar la boca y guardar más respeto para sus superiores- Dijo con desprecio mientras se ponía de pie y caminaba hacia la ventana.
-No entiendo que pretende hacer, aceptó sin chistar el combate y estoy seguro de que él sabe que no es rival para Hinata, pienso que algo se trae entre manos, por eso los rumores y poner a casi todo el concejo en nuestra contra. Cualquier cosa que suceda ellos le van a ayudar-
-Yo tampoco entiendo lo que está tramando, pero simplemente tenemos que estar alertas a lo que pueda pasar, las palabras pueden ser muy peligrosas, puede haber una situación y él puede aprovecharla para seguir esparciendo rumores, tienen que ser cautos, de todas maneras tendré gente vigilando a Hikaru, ya hay un miembro que dice estar a favor de él pero me es fiel a mí y me reporta las situaciones-
-Voy a estar muy alerta, se lo prometo, no permitiré que trate de hacer algo en contra de usted o de mis primas-
-Confió en ello, tampoco lo dejaré hacer nada en contra de ustedes, estoy indagando en este asunto, cuando esto termine lo voy a echar del clan junto con Hideto-san, no puedo con ese tipo de personas, mis hijas y yo ya no queremos problemas en el clan, el mundo está en paz, nosotros también debemos estarlo, ya es hora…-
-Lo entiendo muy bien…- Dije y me puse de pie al sentir que la conversación estaba llegando a su fin.
-Estoy ansioso por que todo esto acabe y mañana ya no tendré tantos dolores de cabeza, cuento contigo y con Hinata…-
Hiashi no solía sonreír, una simple mirada y un jalón rápido de la comisura de su boca era lo que él pensaba una sonrisa, pero bastaba y lo comprendíamos.
Hice una reverencia y salí pensando en que debía estar cerca de Hinata, aquel día no podía dejarla, quizás era demasiado pero no me arriesgaría a que Hikaru intentara algo, tenía que tener mis ojos puesto en todo.
Me dirigí de inmediato a la cocina, era medio día y estaba seguro de que la heredera estaría ayudando a preparar la comida, la acompañaría en la cocina y a donde quiera que fuera aunque se sintiera incomoda, sentía que era necesario, aquel día no confiaba en casi nadie y estaba preocupado.
En efecto ella estaba ayudando a cocinar, iba de un lado a otro ayudando a las mujeres encargadas de la cocina que ya estaban acostumbradas a la presencia de Hinata ahí. Al verla me olvidé de todo lo que estaba pasando y me alegré de que estuviera tan tranquila ahora y concentrada en la cocina. Me recargué en el marco de la puerta y las observé a todas, no por desconfianza, más bien me agradaba ver todo lo que usaban y hacían para hacer la comida.
-Ah! Neji-sama!- Dijo una haciendo de inmediato una reverencia. Todas las demás la imitaron y Hinata me sonrió desde donde estaba sin dejar de cortar las verduras que tenía a su cargo.
Todo parecía estar en orden y pensé que quizás estaba bien dar una ronda por los pasillos, esperaba no encontrarme con Hikaru pero si lo hacía prefería que fuera de tal manera que me pudiese enterar de sus verdaderas intenciones.
Afortunada o desafortunadamente el hombre no mostraba señas de estar cerca así que volví a la cocina donde estaban por terminar la preparación de los alimentos y Hinata iba de salida.
-Vamos al comedor, la comida ya esta lista, yo misma preparé lo que te van a servir- Dijo en cuanto me vio.
-Gracias, en seguida voy-
Hinata cocinaba más que bien pero nunca me atrevía a decírselo. Recordé que la primera vez que comí algo preparado por ella fue el mismo día que me integré a la mansión principal, arrepentido por mis actos y avergonzado por las cosas malas que pensaba de todos y sobre todo de Hinata.
La hora de la comida fue tranquila, ni siquiera hablamos, ese día Hanabi había salido y estábamos solo Hinata y yo al comedor, pero ninguno tenía nada que decir por lo que el tiempo transcurrió en silencio hasta que terminamos de comer y Hinata habló.
-Voy a salir por la tarde…- Dijo de repente.
La miré esperando a que dijera algo más hasta que me di cuenta de que ella esperaba a que yo dijera algo, como si necesitara de mi permiso aunque no fuera así.
-Entiendo, está bien…-
Noté que se mostró aliviada pero no adiviné el porqué de ese sentimiento hasta que seguí hablando.
-… te acompañaré-
Hinata comenzó a juguetear con sus dedos mirándolos como si estuviera concentrada en hacer eso y a la vez parecía querer decirme algo que de inmediato adiviné; Ella quería ir sola, a donde quiera que fuera no quería que yo la acompañara.
-Entiendo que no quieres que te acompañe, y sabes que no es algo que suelo hacer, pero el día de hoy tengo mucha desconfianza de todo, hay muchas cosas que no entiendo de las repentinas actitudes de Hikaru y las decisiones que ha tomado, no quiero que nada se me escape-
-Entiendo pero… de todas maneras no creo estar en peligro… menos porque… porque… voy a ir con Naruto-kun…- Dejó de jugar con sus dedos y apretó sus manos sobre su regazo.
Así que se trataba de eso, ella estaba esperando para que este día llegara, quizás al pasar de los días no había tenido el suficiente valor y al igual que yo temía que Hikaru hiciera de las suyas por lo que deicidio decírselo de una vez por todas.
Suspiré con pesar-… está bien, pero te voy a acompañar hasta ahí y lo que sea que pase haz que Naruto o alguien más de nuestros amigos te acompañe de regreso-
-Está bien…-
Se mostró aliviada y a la vez decidida por lo que iba a hacer, una parte de mí le deseaba suerte y la otra la seguía queriendo solo para mí. ¿Qué pasaría si Naruto aceptaba sus sentimientos y le correspondía? ¿Qué haría yo? ¿Podría seguir a su lado a pesar del dolor que me causaría? Por supuesto que lo haría, se lo había prometido.
-Lo que sea que pase… siempre estaré a tu lado- Dije sin mirarla.
-Gracias…-
-Confió en que tampoco te vas a distraer, tenemos que estar muy atentos a todo, como te dije, hay cosas que no me quedan claras y temo, sabes que muchas personas ahora están de parte de Hikaru y pueden ayudarle, o puede valerse de otros contactos, no lo sabemos, quizás me este preocupando de más, pero prefiero no arriesgarme, no cuando las cosas no parecen claras-
-Tendré cuidado, yo tampoco quiero que se valga de trampas para logar lo que quiere, no quiero tener que casarme con alguien como él, si pierdo va a ser casi imposible anular todo, ambos estamos de acuerdo con todo, yo ya acepté los términos, habrá más problemas si me niego…-
-No permitiremos que eso pase, como dije, hay que ser cuidadosos… y…buena suerte hoy-
Hinata me miró de manera algo compasiva, cosa que me desagradó. Yo no quería ser el hombre con poca suerte en el amor, no quería que ella me viera como con lastima, aquello me hacía sentir débil y yo no era para nada débil.
-Gracias por la comida…- Dije poniéndome de pie de la manera menos hostil que pude-… estaré en mi habitación, háblame cuando te vayas…- Ni siquiera voltee a mirarla, estaba tratando de no molestarme demasiado con ella.
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Mientras caminaba de regreso al clan, después de dejar a Hinata en manos de Naruto, iba pensando en algo que me tenía molesto desde que dejé a Hinata en el comedor. La expresión compasiva que ella puso me hizo sentir molestó porque era como si yo fuera alguien débil. Hyuga Neji, el genio Hyuga, no era débil, jamás había sido débil. Aunque Naruto me venció aquella vez no pasó porque yo fuera débil. Cuando Kidomaru casi me asesina, no fue porque yo fuera débil. Pelee contra Kisame, contra el ejército de Zetsus blancos y contra el Juubi… no era débil.
Mi orgullo estaba herido. No necesitaba una mujer, no necesitaba a nadie, porque yo no era débil, era un genio, era un jounin, un ninja que había peleado en la cuarta guerra y sobrevivido a pesar de todo, a pesar de que fuese casi imposible que lo hiciera. ¿Qué le había pasado a mi sentido común últimamente? El amor fue lo que pasó y me sentía como un tonto, no podía permitirme seguir actuando por impulsos, tenía que ganar la batalla contra mí mismo y ya pensaba que lo estaba logrando.
En esos momentos quizás Hinata estaba cumpliendo su sueño de estar en los brazos de Naruto, de besarlo y ser amada por aquel a quien tanto había amado desde hacía mucho tiempo. En esos momentos yo estaba perdiendo para siempre a la primera mujer que amaba y que de verdad sentía que sería la última. Pero porque yo no era débil resistiría eso.
Cuando desperté de mis cavilaciones me di cuenta de que llevaba mucho tiempo caminando en círculos. ¿Cuánto había estado haciendo eso? Quizás una hora. Una hora entera había estado dándole vueltas al asunto.
Decidí que debía de volver al clan y continuar con un trabajo que había dejado pendiente. Había muchas osas que hacer que aún no terminaba y que se me acumularon desde que salí a aquella misión con Hinata. Volver a la mansión era lo mejor que podía hacer, tratar de distraerme era la mejor idea. Estaba a medio camino del clan, la calle estaba vacía y estaba comenzando a atardecer.
Sentí la presencia de Hinata a algunos metros de distancia, percibí su chakra y no tuve duda de que era ella, me di vuelta de inmediato extrañado al no sentir ninguna otra presencia, venía corriendo y con la cabeza agachada cosa que causó dos efectos contrarios en mi.
-Hinata…-
Se abalanzó sobre mi tomado mis ropas con fuerza y escondiendo su cara en mí pecho, pude percibir que estaba tensa, temblaba también y no tardó en romper en pequeños sollozos que ahogaba en mis ropas.
Le rodee los hombros y la abracé con toda la ternura que me era posible, ella lloraba y lloraba en mi pecho y yo no sabía qué hacer en ese momento. Nada que yo dijera la podía consolar y hablarle de mis sentimientos era algo que no podía hacer, me limité a esperar a que se calmara.
-Yo sabía…- Dijo sin despegarse de mi-… que él no me veía más que como una buena amiga… pero nunca perdí las esperanzas… los sentimientos de Naruto-kun nunca cambiaran… y él es tan gentil, tan cálido…él no quería herirme y yo pude ser fuerte frente a él… Neji… gracias por estar aquí para mi… yo… yo no sé cómo soportaría todo… aun que no digas nada no importa… que me sujetes de esta manera me reconforta… me siento tan bien así…-
Seguí sin decir nada, estaba un poco molesto y preocupado por ella.
-…Yo había prometido que no lloraría más… debo dejar de hacerlo, mañana hay una pelea importante y tengo que concentrarme, tengo que vencer a Hikaru y reconstruir el clan…-
-Está bien si lloras ahora, llora todo lo que quieras… pero mañana levántate con firmeza, yo voy a estar ahí apoyándote. Después de que le ganes a Hikaru seguiré ahí por si aún quieres llorar-
Apretó más mis ropas y comenzaba a sentir la humedad de sus lágrimas, que habían sido muchas y mojaron aquella parte de mis ropas.
-Regresemos a la mansión, le pediré a alguien que te prepare un té o algo para que te relajes, después debes ir a dormir de inmediato, debes descansar-
Hinata se apartó finalmente de mí y asintió aún triste, después de eso no habló en todo el camino de regreso.
Dejé a Hinata en su habitación, puesto que no quiso estar en ningún otro lado, y mandé a que le hicieran el té, no podía dejarla sola, no por las tonterías que pensaba de Hikaru, si no porque presentí que ella no quería que la dejara y tampoco me decía lo contrario.
-Mañana el combate será en uno de los campos de entrenamiento especiales del clan, donde suele entrenar Hiashi-sama-
Hinata asintió. Estaba sentada con las piernas ligeramente extendidas, una mano en el suelo y la otra en su regazo, me miraba con aquellos hermosos ojos inyectados de rojo por tanto llorar, además de hinchados, las mejillas mojadas y sonrosadas.
-Es imposible que pierda, y creo que Hikaru ya no intentará nada, solo tengo que hacer un buen papel ante aquellos consejeros desconfiados, pronto estaré libre de ese despreciable hombre-
Ella parecía un poco más tranquila, eso me agradó.
-Neji-san, aquí está el té para Hinata-sama…-
Yo conocía aquella voz molesta. Me levanté de inmediato con fastidio y abrí la puerta encentrándome con Takumi, a quien había estado agradeciendo no tener que ver, llevaba una pequeña bandeja con el té que había pedido y unos dulces que me entregó con una sonrisa.
-Que haces tú entregando esto?- Pregunté tratando de no sonar tan altanero.
-Harumi-chan (La chica a la que le pedí el té) y yo somos muy cercanos, la vi un poco apurada cuando pasé por la cocina y decidí ayudarle, suelo hacerlo algunas veces, además, quería saber cómo estaba Hinata-sama, llevo mucho sin verla y… no te enojes, pero de verdad la extraño-
Molesto.
-Ella está bien, no la molestes ahora, mañana es el combate con Hikaru y nosotros tenemos algunas estrategias que discutir, además de asuntos sobre el clan que tratar, y no lo digo solamente porque no te soporte- Mentiras.
-Entiendo, yo se que mañana todo este lio terminara, buenas noches a ambos, nos veremos en otra ocasión- Dijo sonriendo y se fue.
Cerré la puerta y me acerqué a Hinata para obligarla a que se tomara el té y comiera al menos un dulce para que se relajara. Ella hizo lo que le dije con tranquilidad, estaba recobrándose rápidamente de las emociones de la tarde.
-Tengo que ir a mi habitación a descansar, mañana va ser un día muy duro- Dije.
-¿Podrías quedarte esta noche? A-ah, no es que sea como una niña pero… me sentiría más a gusto si tu estas aquí conmigo, aún me siento muy sensible, creo que estaré mejor contigo aquí…-
Ella decía aquellas cosas con tanta facilidad sin saber lo que causaban en mí, pero solo asentí con la cabeza antes de contestar.
-Te voy a necesitar más que nunca Neji, para lo que viene, va a haber muchos cambios en el clan, cambios más grandes y… yo solo te voy a tener a ti, a Hanabi y a mi padre… me he rendido con Naruto-kun al entender que él no me va a querer de ninguna manera romántica… ya no tengo por qué estar esperando o luchando... aquí hay cosas que hacer y si no va a estar conmigo… entonces tengo que ser el doble de fuerte y apoyarme en ustedes…-
-Yo siempre voy a estar aquí… siempre…-
Nos sonreímos como hacía tiempo que no lo hacíamos, no decía aquello solo porque la amara, lo decía porque de verdad la apoyaba, porque ella era fuerte y muy inteligente, porque la respetaba como mujer, como kunoichi y como heredera de clan Hyuga.
Hinata terminó el té, los dulces y se apresuró a sacar los futon. Ya había anochecido, yo ya no tenía conflictos con mis emociones y eso me alegró, evitaría que hiciera una estupidez dado que la tendría cerca de nuevo, aunque lo único que no evitaría fuera sentirme un poco feliz de que estuviera dependiendo de mí.
Agradecí que no batallara en tratar de dormir, el té había ayudado a relajarla y esperaba que yo también fuese de ayuda, ahora teníamos que descansar para el día siguiente.
No pude evitar alegrarme de que nos desharíamos de Hikaru y Hideto, pronto volvería la paz al clan y yo podría estar con más tranquilidad y confianza, lo mismo iba para Hinata. La heredera tendría muchas cosas que hacer y yo tenía que estar listo también para ayudarle, como representante del Bouke, rama que ya no sufriría como en el pasado.
Estaba cansado, cuando vi que Hinata se había quedado profundamente dormida, me di cuenta de que yo estaba exhausto y traté de detener la oleada de cavilaciones que llegaban para poder descansar… solo que me di cuenta de algo que interfirió con mi sueño media hora o una hora más; Hinata se había rendido de querer estar con Naruto…
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Hola! Gracias por leer!
Lamento decir que esta historia va llegando a su fin, pero es necesario e inevitable. Ahora mismo estoy tratando de pensar en el siguiente fic que escribiré, pero no estoy segura de sí debería de escribir de nuevo en primera persona y si debería de ser esta vez de Hinata, hay tantas ideas que no me terminan de convencer.
Bueno, muchas gracias por sus reviews y por seguir el fic, espero que lo sigan hasta el final!
Próximo capitulo: Enfrentamiento.
