Hola a todas, muchas gracias por sus comentarios, aquí les dejo una nueva actualización espero que les guste.

11. SOLO ME BASTA UN PEQUEÑA ESPERANZA

Serena… No lo hagas, por favor no me dejes solo – susurró el pelinegro viendo como el amor de su vida desaparecía en la oscuridad de la noche, dejando escapar por fin el llanto que durante largos momentos contuvo.

¿Qué haré ahora sin ti a mi lado?...

Serena llegaba a su casa ahogada en llanto, no podía creer que se hubiera atrevido a terminar con Darien, si bien era una decisión ya tomada, jamás pensó que tendría el valor de decir esas palabras, esperó unos momentos para tranquilizarse y que su rostro no demostrara el llanto que la había invadido. Luego entró a la casa.

Hija, que bueno que llegaste, Michelle aún está despierta esperándote ¿Cómo te fue con tu novio? – preguntó curiosa Ikuko esperando buenas noticias.

Mamá… Darien no es mi novio, y te pido que si viene algún día, no le digas que estoy aquí - contestó la rubia secamente subiendo directo a su habitación.

Pero… Hija… - Susurró mamá Ikuko observando tristemente a su hija mientras subía a su cuarto.

Al entrar a la habitación, Serena no pudo evitar que su llanto se asomara nuevamente inundando sus bellos ojos azules.

¿Ya hablaste con Darien? – preguntó Michelle con evidente preocupación.

Si Michi, Darien ya lo sabe – respondió la rubia entre sollozos.

Michelle corrió hacia su amiga abrazándola fuertemente tratando de contener su llanto.

Amiga, debes ser fuerte, esto no es el fin del mundo – susurró la castaña mientras acariciaba la dorada cabellera de su amiga – Ya verás como todo se soluciona, tu solo ten fe de que algún día ese hombre con el que siempre has soñado se presentará ante ti – finalizó la chica aún con la rubia entre sus brazos.

Mientras tanto Darien permanecía en silencio, recorriendo el extenso parque que había sido testigo hace pocos momentos de tan cruel escena.

Se encontraba sorprendido por las palabras de la rubia, si bien sabía que no era el príncipe de cuentos de hadas con el que soñaban las chicas, no podía creer que su comportamiento hiciera que SU SERENA dudara de su amor por ella, compartieron tantas cosas, lucharon juntos tantas batallas, tantas veces que sacrificó su propia vida para proteger a quien tanto amaba y ahora ella lo dejaba así, completamente solo y sin ninguna esperanza.

No puedo creer que esto esté sucediendo… – Se repetía a sí mismo, una y otra vez, tratando de convencerse de que lo ocurrido no había sido una pesadilla y que de verdad había perdido a su princesa para siempre.

Serena… ¿En verdad has dejado de amarme?

Amor, si tu deseo es estar lejos de mí y comenzar una nueva vida con Seiya o con quien sea, yo respetaré tu decisión. – susurró el pelinegro mientras observaba la hermosa luna que brillaba imponente en el oscuro cielo.

El joven permaneció unos momentos más en esa posición invadido en sus confusos pensamientos cuando una voz a su lado lo distrajo de su tristeza.

Darien… ¿Verdad? – preguntó un rubio desconocido para el joven.

Si… ¿Te conozco? – respondió confundido el pelinegro.

Lo siento, no me he presentado, mi nombre es Peter – agregó el rubio extendiendo su mano en señal de saludo.

Soy amigo de Serena, de la universidad, nos conocimos hoy en las afueras del cine, aunque no tuvimos la oportunidad de presentarnos como corresponde por desgracia.

El joven pelinegro miraba sin entender al rubio que se encontraba frente a el, sin embargo no se atrevió a preguntar nada y solo se limitó a continuar observando la hermosa imagen de la brillante luna.

Sabes, yo se lo que ha pasado entre Serena y tu… Y lo que sienten el uno por el otro – agregó el joven captando inmediatamente la atención del pelinegro.

Yo creo – continúo mientras se paraba junto al barandal y comenzaba a observar la bella luna también – Que si de verdad la amas debes luchar por recuperarla y demostrarle todo lo que sientes, sin dejarte atemorizar por el que dirán o por tus propios miedos.

El joven pelinegro seguía observándolo con los ojos muy abiertos y sorprendidos, sin emitir ninguna palabra.

Yo la conozco hace solo un año sabes… pero pude ser testigo de como todos los días se le estremecía el corazón al acordarse de ti y nos contaba de su amado que la esperaba en Tokio, como rechazó decenas de pretendientes aludiendo que ya estaba comprometida – comentó el rubio mientras se incorporaba quedando frente a frente a Darien.

Sabes, todas la chicas necesitan algo de romance en sus vidas, después de todo ¿Cómo podemos hacer los hombres para demostrarle a quien amamos lo que sentimos por ellas? – Comentó el chico otorgándole una sonrisa al pelinegro – Pero bueno, ese no es un asunto que me incumba, lamento haberte molestado con mis absurdas ideas – finalizó el rubio haciendo una pequeña reverencia en señal de despedida.

El pelinegro quedó helado después de las palabras del joven ¿Podría tener razón y tener una oportunidad con su princesa? Tal vez, si lograba cambiar su forma de ser y devolver la confianza en su amor a su amada, podrían volver a pensar en algún futuro, pero no sería tarea fácil.

¡No me dejaré vencer tan fácilmente amor! – Exclamó el joven – Si aún tengo una pequeña esperanza para recuperar tu amor, créeme que me aferraré a ella y lucharé hasta el final.

El nuevo día se anunciaba en la ciudad con los primeros rayos de sol, mientras que ambas chicas comenzaban a despertar poco a poco.

¡Vamos Sere, levántate! – exclamaba Michelle tratando de quitar las cobijas que cubrían a la rubia.

Michi déjame, hoy no me quiero levantar – reclamaba la rubia.

No me vengas con esas cosas, lo que sucedió ya está, no se puede cambiar, así que arriba el ánimo que los chicos no tardan en pasar por nosotras, recuerda que quedamos de ir a dar un paseo con ellos hoy.

Ve tú con ellos, no tengo ánimo – susurró la rubia.

¡Serena arriba he dicho! ¡No crucé la mitad del mundo para quedarme encerrada viendo tus penas de amor! – Gritó enfurecida la castaña haciendo que Serena se levantara de golpe.

De acuerdo mi sargento – agregó la rubia esbozando una pequeña sonrisa levantándose inmediatamente – Tienes razón no debo desanimarme, sabía que esto sucedería algún día así que debo continuar con mi vida.

¡Así se habla! Ya estaba extrañando a mi amiga, báñate tu primero mientras yo arreglo la habitación – agregó la castaña mientras Serena acataba la orden de su amiga y se dirigía al baño.

Gracias por estar aquí conmigo – susurró la rubia en el umbral de la puerta con una bella sonrisa.

Una hora después Peter y Seiya pasaron por ellas, luego de comer algo ligero se dispusieron a salir a dar un pequeño paseo turístico.

Luego de un largo viaje en autobús, Serena los llevó al palacio Imperial, una imponente y hermosa construcción que ningún viajero podía dejar de conocer, Michelle y Peter observaban fascinados mientras que la rubia comportándose como una profesional guía turística les daba el recorrido explicándoles todo lo relacionado con el lugar.

Luego de algunas horas y de comer algo en un bello restaurante emprendían rumbo nuevamente hacia sus casas.

¿Lo ven? Nosotros también tenemos hermosas construcciones en Japón – comentaba orgullosa la chica mientras apuntaba las hermosas construcciones durante el recorrido de regreso.

Ay Sere, nosotros jamás pensamos lo contrario – exclamaba Michelle mientras observaba a todos lados.

El recorrido llegaba a su fin, pero los chicos aún no tenían ganas de regresar a sus casas.

¿Damos un paseo por el parque? – comentó Seiya.

Si, ha sido un día muy lindo, no quiero que se acabe todavía – agregó Michelle.

Bueno vamos, aún es temprano - respondió la rubia.

Los cuatro chicos se dirigieron rumbo al parque, conversando animados sobre el hermoso paseo que habían realizado.

Allí se encontraban paseando tranquilos intercambiando impresiones sobre el palacio y las construcciones vistas, comparándolas con las existentes en Estados Unidos, siendo interrumpidos por un hermoso joven pelinegro que se reunía junto a ellos.

Buenas tardes, lamento interrumpirlos – saludó educadamente Darien – Pero necesito hablar algo importante contigo – agregó el joven dirigiéndose a Serena.

No ves que ella está con nosotros Darien ¡Estas interrumpiendo! – Respondió con cierto enojo Seiya – date cuenta que perdiste tu oportunidad y vete por donde viniste.

Eso es precisamente lo que necesito que ella me confirme – agregó firme el pelinegro y nuevamente dirigiéndose a la rubia - ¿Crees que pueda robar un minuto más de tu tiempo? Solo necesito hablar un momento contigo a solas – pregunto con aparente calma.

La chica miró a sus amigos por unos momentos y luego contestó secamente – De acuerdo, pero por favor que sea rápido.

Ambos jóvenes se alejaron unos metros de los muchachos que observaban fijamente la escena, uno al lado del otro sin cruzar palabra alguna llegando a la orillas del hermoso lago del parque. Esta vez fue Darien quien rompió el silencio.

Serena, he estado pensando en todo lo que me dijiste ayer y sé que tienes todo el derecho de rehacer tu vida con quien quieras, incluso con Seiya si es lo que deseas, pero… Me niego a pensar que ya no sientes nada por mí después de todo lo que hemos vivido juntos.

Solo quiero saber sin aún tengo una oportunidad, no importa que tan pequeña sea para recuperar tu amor, créeme que si existe alguna esperanza yo me aferraré a ella hasta que consiga recuperar nuestra relación, Serena te juro que yo puedo cambiar y convertirme en el hombre que siempre has deseado – susurró el joven mientras comenzaba a acercarse lentamente y a rodear con uno de sus brazos la delicada cintura de la chica – Por favor… solo permíteme intentarlo – volvió a susurrar el joven mientras comenzaba a besar con delicadeza los exquisitos labios de la rubia.

¡Cuánto extrañaba el sabor de tus besos! – Pensaba la chica mientras se dejaba envolver por tal dulce beso, pero inmediatamente volvió a la realidad, se separó rápidamente del joven y le dio una fuerte bofetada mientras exclamaba - ¡No vuelvas a intentarlo siquiera, tardé mucho tiempo en poder superar lo nuestro así que por favor no te acerques más! – finalizó marchándose rápidamente del lugar.

Serena… - susurró el joven mientras llevaba una de sus manos a su mejilla enrojecida – solo necesitaba que respondieras ese beso, solo eso para saber que aún no es demasiado tarde… Yo recuperaré tu amor vida mía, así será – finalizó mientras su mano se deslizaba suavemente a sus labios recordando el hermoso calor de ese beso.

La noche llegaba y las chicas ya se encontraban en la habitación preparándose para dormir, ambas chicas comentaban lo recién sucedido en el parque.

¡¿Le diste una bofetada? – Exclamó Michelle.

Si, fue un impulso, no debí haberlo hecho, pero estaba desprevenida – Contestó en un susurro la rubia.

Sere… ¿Y que sentiste cuando te besó? – preguntó con evidente curiosidad la castaña.

¡Ay Michelle! – Dijo en un suspiro – No sabes cuantas veces desee volver a sentir el dulce sabor de sus labios en los míos otra vez, pero no puedo permitir que eso me confunda nuevamente – dijo seriamente la rubia.

Vaya amiga, me parece que estás en verdaderos aprietos – comentó la castaña.

Siguieron unos momentos más comentando lo ocurrido y conversando sobre el viaje realizado, cuando una silueta que se reflejaba en el balcón de la habitación asustó de sobre manera a Michelle.

¡Un ladrón! – gritó asustada la castaña mientras se escondía tras la cama.

Serena se acercó sigilosamente hasta la ventana.

¡Sere no vayas! Puede ser peligroso – exclamó preocupada la castaña.

No te preocupes amiga – respondió la rubia tratando de calmar a la asustada chica mientras seguía acercándose a la ventana, quedando frente a esta y en un rápido movimiento la abrió.

Observó para todos lados, pero no logró ver a nadie, bajó levemente la vista y bajo sus pies encontró una hermosa rosa roja con una mensaje atado en su tallo – la tomó suavemente entre sus manos y comenzó a leer el mensaje en ella.

Dime cual es el puente

Que separa tu vida de la mía,

En que hora negra,

En que ciudad lluviosa,

En que mundo sin luz está ese puente

Y yo lo cruzaré.

Tuxedo Mask… dijo en un suspiro la rubia mirando al horizonte y estrechando la rosa contra su pecho.

¿Les gustó? Espero de todo corazón que sí, la nota de Darien no es mía, es un pequeño poema de Amalia Bautista que leí una vez y me enamoré completamente de él (tiene un significado especial para mí) así que lo incluí en este capítulo (espero no tener problemas por eso).

Quiero agradecer sus lindos comentarios Pat – ediebella – pathya – mayilu – auro – smoon – yesqui2000 – Gracias por seguir esta historia junto a mi.

Y como siempre espero sus nuevos rw con sus sugerencias, comentarios o reclamos.

¡Nos leemos!