Capítulo 10: Convalecencia

Sin saber cuántas horas transcurrieron Dragón solo se quedó inmóvil, con la mente en blanco, el mundo parecía haberse congelado, y sin importar que intentara hacer parecía que su cuerpo no podía moverse similar a un títere al que le han cortado todas sus cuerdas.

Después de un tiempo escucho sirenas y la policía comenzó a llegar al lugar, al notar la presencia de alguien vivo entre todo ese mar de cuerpos la policía rápidamente se acercó a observarlo y aunque trataron de cuestionarlo, Dragón no contesto puramente se quedó callado con la mirada perdida en el vacío.

Posteriormente de trasladarlo al hospital para tratar sus heridas, la oficial Jenny que lo había registrado le informo que estaban investigando lo ocurrido dentro del gimnasio, comenzó a preguntar qué había ocurrido y por qué estaba ahí en primer lugar y a pesar de que trato de hacerlo hablar Dragón meramente no respondía, tres días pasaron de la misma forma la oficial Jenny iba al hospital a interrogarlo y Dragón solo se quedaba en silencio.

A pesar de que Dragón al principio era considerado sospechoso y dada su misteriosa procedencia, la policía estaba al pendiente de él, sin embargo después de ver su penosa apariencia, y de todas las cosas que había dentro del gimnasio todos llegaron a la conclusión de que solo se trataba de un desafortunado chico que quedó atrapado en los malvados planes del equipo Rocket.

La policía estaba interesada en el testimonio de Dragón, no obstante el tiempo apremiaba y no tenían ni una sola pista de lo ocurrido ahí, así como los planes futuros del equipo Rocket, debido a eso después de 5 días Dragón fue olvidado y la policía comenzó a centrarse en buscar otras pistas.

Al séptimo día después de aquella tragedia, Dragón salió de su habitación del hospital, él debía estar internado al menos otros 3 días y sus heridas iban a tomar 2 meses para recuperarse, así que sin tener nada más que hacer Dragón iba todo los días, al jardín del hospital a pasar todo el día mirando hacia el horizonte, tratando de no recordar aquella horrible escena, Dragón necesitaba estar afuera ya que cada vez que se encontraba en una habitación cerrada los recuerdos lo invadían lo que le causaba grandes ataques de ansiedad.

En ese sentido Dragón lo consideraba algo muy irónico ya que un antisocial como el siempre prefirió la comodidad de estar en una habitación todo el día y el simple hecho de pensar en salir al exterior le causaba grandes ataques de ansiedad.

Paralizado por el miedo Dragón no tenía el valor de continuar adelante y cada día que pasaba parecía que su espíritu se marchitaba cada día más.

Sin saber que hacer Dragón era incapaz de pensar en su futuro, tenía miedo de tomar una decisión y volver a terminar en una situación similar.

Ya que una vez que el mundo se tiñe con el color de la sangre, Nunca será capaz de volver al modo que era antes...

Mientras caminaba él no estaba prestando atención a sus alrededores, perdido en sus pensamientos, Dragón repentinamente sintió un fuerte golpe en su pecho y después el quejido de una pequeña voz.

-Auch, eso me dolió, ¡Porque no te fijas por donde vas!

Tirada en el piso se hallaba una pequeña niña de cabello largo y rubio, con un vestido blanco, por su apariencia y tamaño la niña parecía tener unos doce o trece años.

Considerando que no valía la pena perder el tiempo con esa niña, Dragón simplemente ignoro a la pequeña y siguió caminando como si nada.

-¡No me ignores idiota!

Jalándolo del brazo la pequeña niña hizo a Dragón detenerse, no pudiendo avanzar más, no le quedo de otra que encarar a esa pequeña tan testaruda.

-¡Cuando chocas con alguien lo que debes hacer es disculparte!

Dijo la niña mientras le gritaba a Dragón, pero esto no respondió solamente la miro con sus ojos sin vida y llenos de ojeras debido a la falta de sueño producida por las pesadillas, al ver semejante mirada la niña se asustó un poco y rápidamente soltó el brazo de Dragón, aun así se armó de valor y volvió a reprocharlo por su conducta.

-¡¿Y bien? ¿No tienes nada que decir?!

Dragón miro a la niña sin decir nada, ambos se quedaron viendo por varios minutos pero ninguno decía nada.

Al ver que la niña no iba a decir nada Dragón volvió a caminar.

-¡Te dije que no me ignores!

Grito con todas sus fuerzas a la vez que corría detrás de Dragón que iba bajando las escaleras, sin embargo la niña se resbalo y termino empujando a Dragón y ambos perdieron el equilibrio y rodaron por las escaleras, los doctores al escuchar el ruido de la caída fueron a asomarse sobre que ocurría, cuando vieron a ambos chicos en el suelo rápidamente los auxiliaron.

Curiosamente la pequeña niña termino sin un solo rasguño tal parece que Dragón había absorbido toda la caída.

Debido a la caída las heridas de Dragón se volvieron a abrir por ello el tiempo para su recuperación se había extendido un poco más.

Acostado en la cama del hospital Dragón no pudo evitar sentir un gran enojo hacia cierta pequeña molesta, y mientras él pensaba que si al menos no tuviera que volver a verla él podría considerarse afortunado, sin embargo Dragón no era precisamente el chico con más suerte del mundo ya que en ese momento la puerta de su habitación se abrió y se pudo observar la cabeza de cierta niña rubia.

-Esto, ehmm… ¿puedo pasar?

Mientras gritaba en su mente, en ese momento Dragón pensó que su periodo de convalecencia quizás se iba extender por un tiempo indefinido.