Al día siguiente, fueron al Central Park, había nevado toda la noche, así que las calles aún seguían llenas de los restos de nieve. Rachel corrió para hacer una bola de nieve y se la iba a tirar a Quinn, pero como ésta la había seguido de cerca, terminaron chocando y cayendo a la capa de nieve, que estaba en el suelo. Ambas se habían reído por eso, aunque les había dado más frío por el contacto cercano con la nieve. Decidieron ir a tomar un poco de chocolate caliente y siguieron caminando.

Oh, mira. —señaló hacia dos personas que caminaban adelante de ellas —¡Qué linda pareja! Quizás —se sentaron en una de las bancas —están juntos desde hace 5 años.

Sí, parece que es así, Quinn. Peeero —Rachel cruzó sus piernas —la realidad es que se conocieron hace una hora, en la clase de Yoga. —la castaña tuvo que aguantarse la risa al ver la cara de sorpresa de Quinn porque se había acordado del Juego de las Historias. La rubia se rio. —Sí, digo. —se movió en su lugar —Se han estado viendo durante años, pero, tú, sabes, una clase de yoga aquí, un grupo de meditación por allá. —se miraron —Ésta es la primera vez, en sus vidas, que se hablan.

Uhm… —entrecerró sus ojos —y, ¿por qué hoy?

Bueno, porque hoy —pensó unos cortos segundos —es el cumpleaños de Evelyn. —ambas hicieron un sonido de afirmación —Y estuvo pensando, pasar todo el fin de semana, en una Colonia Nudista.

Quinn rio. —¿Nombre?

¿De la Colonia? —se miraron fijamente, en lo que Rachel pensaba y Quinn asintió —"La Destapada".

Oh, wow. —ambas evitando reír.

Sí. —asintiendo, las dos estaban mirando al frente.

¿Él irá con ella? —giró su vista hacia Rachel.

Sí, claro que sí. —Rachel la imitó —Porque también es el cumpleaños de Phillip. —la rubia levantó sus cejas, con supuesta sorpresa —Sí, y pronto se darán cuenta de que la mejor manera de pasar su cumpleaños —pasó ambas manos como figurando su cuerpo —es en su traje de cumpleaños. —Quinn se rio de eso y pensó que esa era la Rachel que había conocido. La castaña bajo la mirada a la boca de su compañera de caminata y se le contagió la risa de la rubia.

¡Excelente! —la felicitó Quinn.

Bueno, Jesse viene a buscarme para la firma de libros —se acercó a Quinn, ya estaban en su apartamento, y la rubia estaba en el sillón con los pies en la mesa, viendo unas revistas —y no sé si tú querrás salir, para no quedarte aquí sola. Así que… ¿lo harás? —le preguntó, pues la rubia aunque le había puesto atención, no le dijo nada.

Ahm… Si haré, ¿qué? —preguntó confusa.

Salir. —se encogió de hombros.

Oh, Uhm. No lo creo. —se encogió de hombros, también. —No sé, no tenía planes para salir. —Rachel se le quedó viendo, algo decepcionada, quería que la acompañara —No conozco a mucha gente aquí. Así que… —se rio y la castaña la siguió.

¿Estarás bien?

Sí. —asintió —Claro. —Rachel después de eso, agarró su celular que estaba en una mesita y se dio la vuelta hacia su cuarto. —¡Hey! —le dijo a la castaña, cuando ésta estaba volteando, le tiró un cojín, que le cayó a la altura de sus manos.

Ooooh. —le sonrió maliciosamente, Quinn la imitó, presentía lo que seguía, pero… —No querrás una pelea de almohadas. Rachel se acercaba para dejar el cojín en el sofá, en cambio le terminó pegando a la rubia con él.

¿Bromeas? —levantó sus brazos para protegerse de los golpes de la castaña. Y así empezó una persecución entre las dos.

No, no me sigas. —dijo Rachel haciéndose de un lado a otro contrario a la rubia, pero Quinn fue más rápida y logró agarrarla por la espalda.

Siempre quise una pelea real de almohadas. —ambas se reían. La puerta principal del apartamento de Rachel sonó y giraron a ver. Era Jesse. La castaña empujó a Quinn con sus brazos.

Hola, cariño. —lo saludó con la voz entrecortada, por el esfuerzo de huir.

¿Qué sucede? —él las miró, primero a Quinn y luego a su prometida.

Nada. —respondió Rachel, rápidamente.

Te llamé todo el día. —mencionó, seriamente.

Sí, salimos. —dijo la castaña, señalando a la rubia, quién solo estaba parada a un lado tomando un poco de agua —Organizamos nuestra boda. —Jesse hizo un sonido en la garganta en forma afirmativa. Y Rachel reaccionó lo que pudo haberse malinterpretado. —Nuestra —señaló al castaño y después a sí misma —boda. Nomiró a Quinn, señalándose entre ellas nuestra boda.

Claro. —susurró Jesse, enfadado.

No entiendo por qué ella, todavía, está aquí. —le reclamó dejando su gabardina en la cama de Rachel, se habían ido a hablar a la habitación de ella.

No tiene otro lugar a dónde ir. Es solo una amiga. No hay razón para que estés celoso.

¿Celoso? Já. No estoy celoso, Rachel. —estaba muy enfadado y le gritó: —Lo siento si no quiero que mi esposa viva con otra persona.

No soy tu esposa, todavía, Jesse. —la castaña se estaba molestando. "¿Qué derecho tenía él para reclamar?" —Y baja la voz, puede escucharte.

Te está usando. —lo dijo él, ya en tono normal.

Rachel rodó los ojos —Ella no está usándome.

¿En serio? —puso sus manos en la cintura —¿Por qué aparece, ahora? Luego de tantos años, justo cuando te vas a casar con un actor famoso. —Rachel negó con la cabeza —¿Qué quiere? —preguntó Jesse, sin ponerle atención al gesto de su prometida. Él negó, llevándose una mano a la cabeza, le estresaba la situación. —Eres tan inocente. La gente se aprovecha de ti, todo el tiempo. Como esos viejos que te convencen para que les hagas los mandados, siempre. —refiriéndose a la Sra. Pillsbury y al Sr. Puckerman.

Rachel lo miró con sorpresa por sus últimas palabras —Son mis vecinos.

Te preocupa tanto ella, que dejarás que se meta entre nosotros. —él agarró su gabardina para irse, regresando al tema principal.

La castaña negó con la cabeza —No, claro que no. Es solo que no tiene a donde ir. —señaló hacia la puerta de su cuarto, como si fuera Quinn.

¡No me importa! —le gritó y caminó, saliendo de la habitación.

Lo siguió —No tiene trabajo, no tiene una vida, me apena mucho y no me importa en lo más mínimo. —"bueno, quizás lo último… no", ella suspiró. Jesse puso su mano en el pomo de la puerta principal pero no abrió y miró a Quinn, que estaba en el sillón grande, Rachel imitó lo último. La rubia que había tenido los ojos cerrados, escuchó los pasos de ellos e intercambió miradas con ambos.

Diez minutos, y me voy. —dijo él, para que bajara y se fueran a la firma del libro del castaño. La castaña se quedó parada frente a la puerta que Jesse había cerrado, segundos antes, con fuerza. Quinn se agarró ambas manos, no era tonta, habían discutido, ella lo sabía y la razón, también; suspiró.

Rachel caminó hacia ella, viendo que su vista la tenía en sus manos entrelazadas —No me malinterpretes. —señaló a la puerta donde su prometido había salido.

¿Pero? —levantó su mirada a los ojos de la castaña.

Pero Jesse es mi futuro. —respondió, intentando ser convincente. —Él será mi esposo.

Claro.

Mira, Quinn, tú y yo nos divertimos mucho, pero esto no es real. Tú sabes, no puedo arriesgar lo que tengo —"o lo poco que tengo" pensó Rachel —con Jesse. No puedo, es mi futuro.

Sí, eso ya lo dijiste. —Quinn empezaba a sentirse… ¿herida? ¿Así se sintió Rachel el día que se fue?, se mordió el labio. Mirando hacia la pared.

Pues, te lo digo, otra vez. —levantó sus manos, enfadada —Y todo esto es muy sencillo para ti, sabes. Tú no tienes consecuencias, aquí. —refiriéndose a que algún día se iría, otra vez.

Sí, entiendo, Rachel. —chasqueó su lengua.

No, no lo entiendes, Quinn. —le reclamó Rachel, como si la culpa, de que ella no quisiera a Jesse, fuera de Quinn. —Escucha, esta es mi vida, ¿de acuerdo? Tengo responsabilidades. —negó con su cabeza —Ya no soy esa pequeña con una amiga imaginaria. —bajó su mirada por un segundo —He crecido. Todos tienen que crecer, Quinn. —se dio media vuelta y solo giró su cabeza para ver a la rubia, como si lo que le hubiese dicho no fue suficiente —Todos, menos tú. —se fue a su cuarto. Quinn sintió que algo real presionaba su pecho, suspiró intentando aliviar ese dolor.